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El artículo 101

Antonio Méndez | 6 de febrero de 2014 a las 12:37

No es nuevo, pero me resulta extraordinariamente absurdo que el Pleno del Ayuntamiento de Málaga dedique su tiempo a debatir sobre la reforma de la ley del aborto o al debate sobre la cadena perpetua revisable. Supongo que hay asuntos de suficiente calado en cualquier ciudad para discutirlos en estas sesiones mensuales y no ocupar el espacio en disgresiones sobre temas en los que las corporaciones locales carecen de competencias.

Y no me sirve el argumento de la conversión de lo global en local. Claro que hay muchos malagueños sensibilizados con los posibles cambios en esas normas y a los que puede afectarles. Como cualquier otra decisión de política nacional. Y, por ejemplo, también hay malagueños en Venezuela, pero no parece lógico que la Casona del Parque se pronuncie sobre la deriva de Maduro. Además, no creo que el papel de las instituciones sea el de lobby de presión las unas contra las otras. El problema es de representatividad. Los diputados autonómicos y nacionales no trabajan para sus circunscripciones y en los órdenes del día del Parlamento o el Congreso no figuran, en la mayoría de las ocasiones, las inquietudes de los ciudadanos entre otras cosas porque ni se ven con sus votantes.

Y luego está la picaresca política a la que tan aficionados son los partidos que siguen sin reaccionar a la desafección general, inmersos en su burbuja. El único afán que persiguen algunas mociones es retratar al adversario en asuntos que el oponente entiende que puede restarle apoyos. En el verano de 2012, el presidente de Diputación, Elías Bendodo, voto como concejal en el Ayuntamiento de Málaga a favor de que su partido retirara el recurso de inconstitucionalidad de la ley del matrimonio homosexual y cinco días después como diputado provincial se pronunció en contra.

En esas mismas fechas, el organismo provincial aprobaba un reglamento orgánico que estipula que las mociones que se presenten deben versar sobre asuntos de competencia provincial. El articulo 101. A él se acoge el equipo de gobierno del PP para esquivar en los debates de Diputación asuntos comprometedores, una vez que socialistas y diputados de Izquierda Unida han comprobado que Elías Bendodo se coloca de perfil en cualquier asunto sensible.

El problema es que el hace la ley siempre piensa en la trampa. Y ese famoso 101 que ahora se esgrime un mes sí y el otro también para vetar esas propuestas de la oposición, no es taxativo en su enunciado y deja un “preferentemente” en la redacción del texto que ciñe los contenidos del debate al ámbito malagueño. Con lo cual abre la veda y la arbitrariedad al decidir cuándo se puede discutir de lo divino en la Diputación o sólo se puede hacer de lo humano.

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