Los retos de Unicaja

Antonio Méndez | 27 de octubre de 2014 a las 16:16

El próximo 31 de octubre la asamblea de Unicaja aprobará constituirse en una fundación bancaria y elegirá a los 15 miembros del patronato que controlará más del 90% del actual Unicaja Banco y gestionará los casi 60 millones de euros de la obra social. La nueva institución dependerá de Madrid. La Junta pierde su influencia más allá del guiño de contar con un representante en el órgano de control.

El 1 de enero, tras la inscripción en el registro, la caja de ahorros pondrá fin a una historia de 130 años. Algunos sonados escándalos y la pésima gestión que ha conducido al abismo a un puñado de entidades de ahorro españolas han servido de coartada al Gobierno del PP para impulsar la ley que termina con un modelo financiero en España.

A partir de ahora sólo existirán bancos y dos categorías de competición: los que aspiren a estar en la primera división del país y los que apuesten por la internacionalización. El resto puede tener los días contados. En cinco años, a lo sumo, el poder actual que detentan los últimos mohicanos de estos bancos a la fuerza quedará diluido. El mapa de la concentración seguirá su camino e incluso, en el caso de Unicaja, un importante porcentaje de acciones saldrán a bolsa como tope en 2016. Tendrán que ver la fecha más propicia ante los vaivenes del mercado para que no se resienta un producto que aspira a que su valor real supere los 2.500 millones.

El objetivo de despolitizar y profesionalizar las antiguas cajas quedará cumplido al menos oficialmente en este lustro. Pero la paradoja es que la clase política que transmitió la rabia sea la que ejecute al perro con la excusa de eliminar la posibilidad de que contraiga otra vez la enfermedad.

Se podrá compartir y discrepar de algunas de las decisiones de Unicaja. También del marcado personalismo con el que Braulio Medel dirige esta organización financiera. Pero sólo hay que mirar a los vecinos para que salten a la luz las comparaciones. El juego de la defensa de falsos intereses locales acabó con la posibilidad, al menos de momento, de que Andalucía opusiera una contrapoder financiero a los habituales centros de decisión económico de Madrid, Barcelona o País Vasco.

Inmersa en la digestión del Banco Ceiss, desde Unicaja ya estudian qué pasos se pueden dar a medio plazo en un mercado que exige actores con fuerza y dimensión suficiente para no quedar relegados a un papel secundario. Los peces chicos corren peligro de alimentar a los más voraces. Hay posibilidades de crecer en la comunidad y el levante, con los restos de algunas cercanas operaciones fallidas y por la previsible disposición de algunos arrepentidos a vender tras  la compra de un negocio antinatural,  y alianzas atractivas en el norte.

Pero la entidad con sede social en Málaga a veces da la impresión de vivir anclada a un pasado que no volverá. Debe modernizarse y ensayar fórmulas atrevidas conforme a lo que demanda el siglo XXI. No se cumplió el sueño de la caja única pero sigue vigente el reto de conformar el gran banco andaluz.

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