El concejal número 13

Antonio Méndez | 26 de mayo de 2015 a las 18:33

Durante más de una hora el cambio no sólo era posible sino que parecía inevitable en el Ayuntamiento de Málaga. Pero llegó el concejal número 13 y aunque el varapalo es notorio es posible que dentro de unos meses este 24 de mayo Francisco de la Torre lo recuerde como una simple pesadilla. Si si como a priori se supone que continúa en el gobierno de la Casona del Parque.

Porque ese edil de más impedía un teórico, aunque complejo, acuerdo de las fuerzas de la izquierda, que hasta ese momento del recuento disponían de mayoría absoluta. Ahora, derrocar del gobierno al regidor ya en funciones obligaría a un frente a cuatro bandas o tres bandas (PSOE, Málaga Ahora y Ciudadanos) que, a mi juicio, sólo estaría justificado por higiene democrática, que no es el caso de Málaga, y no por la ambición de personajes  que ahora ya se mostrarán si máscara. Medidas de este tipo sí que entiendo que puedan ser deseables en otros municipios, como Torremolinos,  una de las grandes noticias de la jornada, con la pérdida de la hegemonía por parte de Pedro Fernández Montes, que ahora está en periodo de reflexión.

Pero el nuevo mapa electoral obligará a De la Torre a gestionar el Ayuntamiento si en ese personalismo tan acusado del que ha hecho gala hasta ahora. “Diálogo” y “consenso” viene proclamando, al tiempo que se lanzaba a la desesperada a la búsqueda de un pacto con Ciudadanos. Veremos cómo encaja el regidor este fuerte golpe moral de la pérdida de seis ediles, en unos comicios convocados como un plebiscito hacia su persona. De momento, mal. Aún debe metabolizar que si gobierna en minoría es posible que deje de controlar hasta los consejos de administración de las empresas.

El PP ha sufrido la primera oleada que provoca el desgaste de veinte años de gobierno de los principales ayuntamientos de la provincia, pero también del desafecto del votante a la trayectoria del Ejecutivo de Rajoy. Sin embargo, la marejada ha sido insuficiente para que el barco zozobre. Por ahora. Es impredecible lo que puede suceder en consistorios como Marbella, Rincón, Nerja o Vélez, además del citado Torremolinos, donde ganan los populares, pero donde se pueden producir muchas sorpresas de aquí al 13 de junio. Yla Diputación también está en el aire, aunque nadie puede discutir el triunfo del PP que se queda a un escaño de la mayoría.

A los socialistas les toca reflexionar. En las primeras horas se han presentado como vencedores por conseguir 4.000 votos más en la provincia. Pobre cosecha tras 20 años de oposición en muchas ciudades. Han vuelto a perder las elecciones y sólo pueden presumir de derrotar a las encuestas. Aunque gobiernen ya en 35 municipios, cuatro más que hace cuatro años y ahora se abre la parafernalia de los pactos a tres y cuatro bandas, con los que los partidos intentan muchas veces que se olvide cuál fue el dictamen de las urnas.

Un caso aparte es Alhaurín el Grande. Allí, el alcalde condenado ha triunfado con claridad, aunque curiosamente necesitaría el voto del edil del PP para asegurarse la mayoría absoluta. En Serrato y Montecorto, los dos nuevos Ayuntamientos malagueños la suerte fue dispar. En el primero aplastó el PSOE, con más de un 90% de los votos. Igual los socialistas acaban de encontrar en la serranía al líder definitivo. En el segundo, el PA, un partido casi en extinción que ha logrado allí su única mayoría absoluta. Para eso quería la independencia, para convertirse en cuna del andalucismo en Málaga.

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