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La tercera ciudad

Antonio Méndez | 4 de septiembre de 2015 a las 12:00

Me comentaba recientemente un conocedor del estudio que el grupo catarí, ligado al QIA, el fondo soberano de inversión de Catar, que pretende construir un hotel del lujo en el Puerto de la capital y también un muelle para el atraque de grandes embarcaciones de recreo, no llegado a Málaga por casualidad. Los inversores, que manejan cifras mareantes de decenas de miles de millones de euros para los proyectos en los que apuestan, manejaban un informe de una consultora en el que se aventuraba que en un plazo inferior a veinte años Málaga sería la tercera ciudad del país, sólo por detrás de Madrid y Barcelona.

Únicamente  Valencia estaría en condiciones de discutirle ese puesto, pero la crisis política le podría pasar factura. Los estudios de este tipo es mejor siempre ponerlos en cuarentena. Hace diez años, el primer documento del Plan de Ordenación Territorial (POT) de la Costa del Sol Occidental, estimaba que la población real de los nueve municipios que abarca casi se triplicaría en una década. Pronosticaban que Marbella superaría este año los 500.000 habitantes de hecho, que en Mijas se alcanzaría los 475.000 y que Estepona, que entonces contabilizada los 91.000 residentes de hecho llegaría a los 316.000.

La crisis puso luego de su parte para que este informe quedase desfasado y también los miedos de la Consejería de Obras Públicas de la Junta ante la posibilidad de que la intensa actividad urbanística que se preveía pusiera en peligro el turismo. Pero superada la etapa crítica, es cierto que esta provincia y lógicamente también su capital cuentan con unas posibilidades de desarrollo privilegiadas. Pero nadie es muy consciente de la necesidad de aprovechar las oportunidades que se van a presentar. De nuevo funciona algo tan propio en esta tierra como hacer toda la caja posible ahora para cuando vengan tiempos peores. La planificación y la prospección son palabras fuera de catálogo. Yhay ejemplos palpables como el que nos han dejado el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2016, por más que ahora se anuncie algún parche político.

Desde el Gobierno se sigue mareando la perdiz con la imperiosa necesidad de conectar por tren las principales ciudades del litoral occidental. El Ayuntamiento de Málaga basa toda su apuesta en que la Administración andaluza le financie con fondos europeos sus obras municipales. Yla Junta mira para otro lado porque es el PP el que tiene en su poder el gobierno local.

Mientras, nos preparamos para convertirnos en la tercera ciudad de España que nos anticipan los cataríes. Ya podemos presumir de que el centro es en sus laterales una gran estación de autobuses y en su almendra, un gran contenedor en serie , acosado por terrazas.

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