Luces y sombras

El artículo 101

Antonio Méndez | 6 de febrero de 2014 a las 12:37

No es nuevo, pero me resulta extraordinariamente absurdo que el Pleno del Ayuntamiento de Málaga dedique su tiempo a debatir sobre la reforma de la ley del aborto o al debate sobre la cadena perpetua revisable. Supongo que hay asuntos de suficiente calado en cualquier ciudad para discutirlos en estas sesiones mensuales y no ocupar el espacio en disgresiones sobre temas en los que las corporaciones locales carecen de competencias.

Y no me sirve el argumento de la conversión de lo global en local. Claro que hay muchos malagueños sensibilizados con los posibles cambios en esas normas y a los que puede afectarles. Como cualquier otra decisión de política nacional. Y, por ejemplo, también hay malagueños en Venezuela, pero no parece lógico que la Casona del Parque se pronuncie sobre la deriva de Maduro. Además, no creo que el papel de las instituciones sea el de lobby de presión las unas contra las otras. El problema es de representatividad. Los diputados autonómicos y nacionales no trabajan para sus circunscripciones y en los órdenes del día del Parlamento o el Congreso no figuran, en la mayoría de las ocasiones, las inquietudes de los ciudadanos entre otras cosas porque ni se ven con sus votantes.

Y luego está la picaresca política a la que tan aficionados son los partidos que siguen sin reaccionar a la desafección general, inmersos en su burbuja. El único afán que persiguen algunas mociones es retratar al adversario en asuntos que el oponente entiende que puede restarle apoyos. En el verano de 2012, el presidente de Diputación, Elías Bendodo, voto como concejal en el Ayuntamiento de Málaga a favor de que su partido retirara el recurso de inconstitucionalidad de la ley del matrimonio homosexual y cinco días después como diputado provincial se pronunció en contra.

En esas mismas fechas, el organismo provincial aprobaba un reglamento orgánico que estipula que las mociones que se presenten deben versar sobre asuntos de competencia provincial. El articulo 101. A él se acoge el equipo de gobierno del PP para esquivar en los debates de Diputación asuntos comprometedores, una vez que socialistas y diputados de Izquierda Unida han comprobado que Elías Bendodo se coloca de perfil en cualquier asunto sensible.

El problema es que el hace la ley siempre piensa en la trampa. Y ese famoso 101 que ahora se esgrime un mes sí y el otro también para vetar esas propuestas de la oposición, no es taxativo en su enunciado y deja un “preferentemente” en la redacción del texto que ciñe los contenidos del debate al ámbito malagueño. Con lo cual abre la veda y la arbitrariedad al decidir cuándo se puede discutir de lo divino en la Diputación o sólo se puede hacer de lo humano.

La ducha

Antonio Méndez | 6 de febrero de 2014 a las 12:31

El sistema democrático inverso acaba de llegar a las tarifas del agua de la capital. Para que la mayoría se beneficie es necesario que la minoría corra con sus gastos. “Todos debemos estar más satisfechos por tener una sociedad más justa. Aunque alguien diga que eso le perjudica en este momento puede tener la satisfacción moral de que aunque le perjudique en 1, 2 u 8 euros, la sociedad en su conjunto avanza en justicia e igualdad”, ha proclamado el alcalde de Málaga como si Emasa acabara de aprobar la Carta de los Derechos Humanos del Consumo.

Admito que aún no salgo de mi asombro por esta inaudita declaración. Aunque mi capacidad de sorpresa con el regidor malagueño es ilimitada, después de conocer a través de la Cope su confesión de que gasta exactamente quince litros en ducharse, operación que midió con la ayuda de un cronómetro y con la ayuda de un barreño en el que depositó el agua que luego pasó a botellas para determinar el volumen.

Yahora bulle en mi interior una curiosidad que raya en el morbo. Porque desconozco si Francisco de la Torre alcanza ese registro épico gracias a un limitador de agua, para que a partir de la cantidad prefijada no caiga ni una sola gota más por el telefonillo. O si sencillamente emplea un economizador de los que se venden en el mercado y que reduce el gasto en un 50%. Si se afina bien, del flexo salen como tope 6,5 litros al minuto. Es decir, que dispone de unos 140 segundos para completar con éxito su aseo y conservar ésta sin duda plusmarca nacional.

No sé si además su hogar tiene implementado una sistema de calentamiento rápido. Por ejemplo, yo pierdo algunos litros por el camino hasta que el agua en invierno adquiere una temperatura apropiada para convertir en agradable esa rutina mañanera. Por más que entrenase, por motivos técnicos no lograría desbancarle. Pero no me extrañaría que él lo haga siempre con agua fría. Una demostración vía ducha de  esa austeridad espartana que se le presume.
O quizá cuente con el artilugio que idearon el año pasado los cuatro ingenieros malagueños que ganaron el primer premio de Spin-Off de la Universidad de Málaga para recuperar el líquido que se desperdicia en el recorrido del agua por las tuberías  hasta que sale caliente.

Puestos a saber, ¿ Con cuánto líquido lava los platos. ¿Pasará la fregona en seco por la casa? ¿Cuál será su promedio de tiros de cisterna? El problema es que el alcalde de  Málaga nos ha enseñado su factura de Emasa pero como es comunitaria no hay manera de saber su consumo real. De la Torre es carne de reality o de un documental. Además como se pasa tantas horas en el Ayuntamiento, habría que sumarle lo que consume en la Casona del Parque, que también abonamos los contribuyentes en comunidad.

Hay una cosa cierta, la ducha del alcalde será una de las noticias de 2014. La broma inicial o la ocurrencia puede pasarle factura más allá de los euros de la subida, la mala planificación de poner en marcha un sistema sin conocer las consecuencias y los parches posteriores de las justas bonificaciones, pero el daño ya está causado y que un político le diga a los ciudadanos hasta lo que deben cantar debajo de la ducha abre una espita peligrosa. Con caracter urgente, debería deshacerse del barreño de su casa para evitar futuras tentaciones y regalar el cronómetro.

La Junta recurre a la construcción

Antonio Méndez | 28 de enero de 2014 a las 19:37

Era el germen del mal que nos condujo al abismo de esta crisis. La explosión de su burbuja inmobiliaria nos ha hundido para décadas y ha supuesto la ruina económica y humana de cientos de miles de personas. Su dominio terminó por asentar como deseable la cultura del pelotazo y arrinconar el mérito, el esfuerzo o la formación como sustratos para el triunfo social.

Se la acusó de fuente principal de la gran corrupción que ha azotado el país y Andalucía en estos últimos años. De ayudar a esquilmar la credibilidad de los políticos, seducidos por el dinero fácil para sus proyectos faraónicos o presos de la irresistible tentación de llenar sus cartera. El triunfo de empresarios con pocos escrúpulos, ávidos de riqueza y dispuestos al soborno. Fue el monstruo que todo lo contamina gracias a su ferocidad incontrolable.

Así se veía hasta hoy la construcción en el Gobierno andaluz. El sector que era necesario desterrar de la nueva economía porque en caso contrario conduciría irremediablemente, a largo plazo, a sufrir otro calvario como el actual. Pero en el Ejecutivo autonómico han echado cuentas y les salen que hay unos 600.000 andaluces que será muy difícil que encuentren un puesto en el actual mercado laboral. En su día abandonaron su formación y sirvieron de mano de obra al auge del ladrillo. O ese sector se reactiva, o la comunidad autónoma siempre sufrirá un nivel de paro superior al resto de España. También con Susana Díaz.

Así que la presidenta andaluza anunció que habrá un cambio de las políticas. Ese enunciado no descubre el fondo de la cuestión, pero allana el camino. El PSOE andaluz inmediatamente se ha sumado con entusiasmo a esta propuesta de “construcción sostenible” sin que sea necesario “apostar por la especulación”. Un oxímoron. Para divinizar al otrora satánico motor hay que ponerle esos apellidos, que case con el lenguaje político para que no se descubran que en realidad se desanda el camino.
Ley de Suelo, planes de ordenación del territorio, plan litoral… La maraña legislativa legislativa que se alumbró para calmar la mala conciencia tras las hordas del gilismo en Marbella. Una llamada mesa de trabajo con los principales actores deberá allanar el camino. Gran elocuencia para afirmar que los socialistas protegerán parajes naturales e iconos amenazados por la depravación urbanística, pero manga ancha para que fluya el dinero, lleguen los inversores que ya tocan en la puerta (desde nuevos hoteles a casinos) y finalmente consiga reintegrar al mercado laboral a esos miles de parados sin futuro.

Precisamente la presidente daba el segundo paso en Marbella, en un foro promovido por  Rafael Escuredo. En ese marco  anunciaba un futuro decreto para agilizar los planes urbanísticos y la revisión de algunas normas, como la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía, para “facilitar las iniciativas que ayuden al desarrollo del territorio”. Susana Díaz y los suyos han descubierto que necesitan reactivar la construcción con urgencia.

Gobernar para el pasado

Antonio Méndez | 3 de enero de 2014 a las 13:51

Atribuyen a Dickens el razonamiento que concluye que el hombre es un animal de costumbres. Me deja más tranquilo la autoría intelectual de este aserto para no verme obligado a citar a Mafalda, que también llegó a esa posición de partida, pero que fue más lejos en su conclusión: “más bien de costumbre, el hombre es un animal”, sentenció.

Además, gracias a un estudio de varios investigadores de la universidad norteamericana de Boston las sospechas, las de Dickens no las de Mafalda, quedaron definitivamente documentadas en 2008, al seguir los rastros que dejaron los sms y las llamadas de teléfono móvil de los cien mil participantes en una prueba empírica que terminó publicada en la revista científica Nature. El ser humano es un animal de costumbres en sus movimientos, ya que se limita a ir y volver de un reducido número de lugares, revelaba el trabajo académico.

No sé si también se halla certificado por los estudiosos o incluso si la Wikipedia ya se hizo eco hace años, pero también es costumbre humana ponerle principio y final a las cosas. Una medida mesurable para que pueda ser sometida a escrutinio e inmediatamente volver a partir de cero. Es lo que hacemos cuando acaba el año y nos da por reflexionar y hacer balance.

Así que tengo la excusa del año transcurrido y la obligación del balance para emitir un juicio, aunque mi reflexión va más allá de los doce últimos meses y la conclusión definitiva aún no es tal.

Con Zapatero a veces me dio la impresión de que queríamos ajustar cuentas con la Guerra Civil y el posterior oprobio de una dictadura que encontró autopistas para circular durante cuatro décadas. De ahí esa apelación a la Memoria Histórica que marcó sus mandatos, en los que quiso derrotar a los fantasmas enterrados por el pragmatismo y la necesidad de superar el pasado.

Ahora creo que Rajoy le pasa factura a la Transición. Como si aquella alternancia en La Moncloa se hubiera ejecutado sin el consentimiento de la derecha. Y ha resuelto por decreto recuperar el tiempo perdido. Los dos  alcanzaron el poder después de conquistar el llamado centro, pero han temido perderlo por los extremos y por eso el empeño en congraciarse con sus alas políticas.

Así que el actual mandatario promueve leyes para mostrarnos cómo seríamos si nos hubiéramos educado sin la influencia de las autonomías, para rescatar el respeto que entiende hay que profesar al orden que simboliza la autoridad e incluso, tras el profundo retroceso en la reforma del aborto, inculcarnos la moral que debe presidir nuestro comportamiento como ciudadanos sujetos a designios superiores a los del Estado.

“Dicen los viejos que este país necesita palo largo y mano dura para evitar lo peor”. “Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana y no es posible que así pueda haber Gobierno que gobierne nada”, recogían dos estrofas de aquel himno, Libertad sin ira. Pensaba que era una letra de otra época pero cada vez adquiere más vigencia.

Pero Zapatero y Rajoy, la derecha y la izquierda, al margen de cultivar esencias ideológicas desfasadas, huyen (huyeron) de un presente que los derrota. Me temo que se ha convertido en costumbre porque siempre ha sido más fácil gobernar para el pasado.

Marbella, trabajo para abogados

Antonio Méndez | 19 de diciembre de 2013 a las 10:56

Poco antes de comenzar el juicio del caso Minutas, varios directivos del Sevilla se pusieron en contacto con los medios de comunicación malagueños para organizar un encuentro con José María del Nido. La excusa oficial era evitar que la imagen de la entidad futbolística hispalense saliera malparada por la causa judicial en la que se veía envuelto su presidente. Málaga es territorio futbolístico de máxima rivalidad y la otra parte intentaba que esos ánimos no contagiasen las páginas de tribunales de los periódicos malacitanos para hipotéticamente añadirle más presión a los magistrados de la Audiencia Provincial.

Del Nido en aquel almuerzo mostró esa cara locuaz y directa que encandila a muchos informadores deportivos de la capital andaluza y, según me relató el periodista de Málaga hoy que asistió a aquel almuerzo el caso judicial ni se abordó. Lo que confirmó mi sospecha inicial: el Sevilla no era el que pretendía salvaguardar su imagen sino que se utilizaba al club para brindarle protección al acusado.
Desde mi punto de vista, el juicio se celebró con bastante discreción. Levantó más expectación en Sevilla que en Málaga. Por muy mediático que sea este abogado, la gran trama de la corrupción marbellí se sustanciaba en los casos Saqueo y Malaya, en comparación este asunto parecía calderilla. Sorprendió la condena y más la práctica ratificación de ahora del Supremo si la comparamos con la endeblez de las penas con las que se resolvió la políticamente correcta sentencia de Malaya. Pero no quiere decir que los hechos que el Alto Tribunal considera probados por parte de Del Nido y sus compinches no sean de enorme gravedad y no merezcan ese castigo.

Desde hace tiempo en Marbella trabaja un puñado de abogados. Su fin es recuperar, por encargo del Ayuntamiento, los bienes y las indemnizaciones que la Justicia ha dictaminado que deben compensar a la ciudad marbellí por el expolio continuado a la que fue sometida por todo tipo de desalmados. Letrados que intentan rastrear cuentas y desmontar la ingeniería financiera creada por otros compañeros de profesión, en este caso para poner a buen recaudo las propiedades y las cuentas de los que los jueces probaron eran simples criminales. El saldo es pobre. De los 200 millones que corresponden por sentencia firme sólo han podido recuperar 1.

Es la paradoja de Marbella . El trabajo de un buen puñado de abogados fue esencial para dar cobertura supuestamente legal a aquella hidra de corrupción. Ahora sin ellos tampoco será posible darle la vuelta al calcetín. Mientras a Del Nido sólo le queda apelar al indulto y proclamar para conseguirlo que presidió el Sevilla.

El desafío de González de Lara

Antonio Méndez | 19 de diciembre de 2013 a las 10:53

Dos son las condiciones que, según me cuentan, ha puesto Javier González de Lara para hacerse cargo de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA): compatibilizar el puesto con la presidencia de la patronal malagueña y manos libres para formar el equipo. La organización, que con casi total seguridad presidirá, atraviesa el peor momento de su historia desde que la fundara otro malagueño, Manuel Martín Almendro. Arrastra un déficit de más de 12 millones y sobre una de sus fundaciones pesan sendas investigaciones judiciales por una promoción de VPO de 583 viviendas, de las que medio millar no se ha entregado.

Además, durante estos complicados años de crisis resulta milagroso cobrar las cuotas a los socios para sostener a la institución. Los ingresos gracias a los polémicos cursos de formación se han reducido drásticamente y los llamados acuerdos de concertación social con la Junta, con los que la CEA y los sindicatos costeaban sus estructuras con la contrapartida de la llamada “paz social”, seguramente pasarán a mejor vida. A los políticos ya no les apetece la foto con actores con similar o más descrédito que ellos. Así que con el final de esta burbuja, todos sus protagonistas rebajan gastos vía ERE.

Con este panorama, Javier González de Lara ha dicho sí. Creo que la oportunidad le llega antes de lo que él tenía previsto. Porque no me cabe ninguna duda de que en la ruta de futuro diseñada por este hombre meticuloso y con enorme ambición profesional, la parada en la CEA figuraba en letras grandes, sobre todo después de desoyera algunas propuestas para que girara su destino hacia la política malagueña. El problema es que el salto se produce sin que tenga resuelta la sucesión en Málaga. Su gran apuesta es Natalia Sánchez, secretaria general de los empresarios malagueños y la primera mujer que ha ocupado ese puesto en las respectivas ejecutivas andaluzas. Pero no toda la organización aceptaría sin más ese relevo, así que de momento deberá compatibilizar el control de la CEM y de la CEA.

González de Lara tiene un discurso moderado y moderno y seguramente proyectará una imagen muy distinta a la actual de los empresarios andaluces. En los ámbitos malagueños hay alegría por este ascenso y por lo que representa. También en esta esfera los centralismos de Sevilla han hecho mella. Los localismos no son sólo patrimonio de los Zoido de turno y de los agitadores del ‘vivamalaguismo’ que dan categoría de escándalo a cualquier ’boutade’.

Ése también será su reto, construir una auténtica organización que represente a toda Andalucía. Y rezar para que no se cumpla el refrán y, tras lo de UGT,no queden más barbas para poner a remojar.

‘Becas pornográficas’

Antonio Méndez | 25 de noviembre de 2013 a las 18:00

La crisis económica, si es que efectivamente da sus penúltimos coletazos, tampoco ha servido para abordar con serenidad el problema de la universidad en España. Posiblemente porque cuando hay urgencias es imposible un debate y los atajos, como los que ha tomado el ministro Wert, conducen a un efecto perverso y devastador.
Este periódico publicaba hace unos días que las nuevas normas del Ministerio de Educación obligarán a casi mil alumnos de la UMA a devolver el importe de buena parte de las ayudas cobradas el curso anterior. La razón, los beneficiarios no cumplieron el requisito exigido de aprobar al menos la mitad de las asignaturas del curso.

En principio la medida sería plausible. El Estado realiza un esfuerzo por el alumno y éste debe corresponderle con su trabajo. Si no hay razón fundamentada para el fracaso, no deberíamos alarmarnos porque la sociedad exija el reintegro del dinero público invertido en un estudiante. Los euros no son infinitos y si se asignan a una persona otra seguramente se habrá quedado sin recibir ese respaldo quizá determinante para su vida.

Pero si damos a entender, como ha hecho este Gobierno, que el problema del gasto universitario son los becarios, es lógico que se tache a este Ejecutivo de fomentar la desigualdad con sus medidas y de arrinconar a los débiles.

La web Saberuniversidad revelaba un trabajo del profesor jienense Juan Hernández Armenteros. Sus conclusiones son harto elocuentes. Únicamente el 22% del alumnado recibe ayudas. La carrera de un becario le cuesta al erario público 38.000 euros. Como promedio, estos jóvenes invierten poco más de cinco años en concluir sus estudios, dos menos que el resto, que tampoco les salen gratis a las arcas estatales. España gasta en cada egresado de una universidad pública 26.000 euros. Es decir, sólo 12.000 menos que en un becario. Pero nadie los ha puesto bajo sospecha. Nadie ha cuestionado un límite de años de permanencia, pueden agotar las convocatorias ordinarias, las extraordinarias o incluso las de fin de carrera, si alguno se le atraganta una o dos asignaturas que le impiden obtener el título. A lo máximo que se ha llegado es a penalizar las matrículas de los repetidores. La financiación de las instituciones académicas está ligada al número de universitarios.

Y éste sólo es uno de los debates posibles que se pueden suscitar sobre las posibles reformas que puede necesitar la universidad.

No quiero caer en demagogias. Pero resulta repugnante que alguien crea que ahora se da el caldo de cultivo adecuado para captar universitarios para que rueden escenas porno a 300 euros. E incluso presuman del éxito de la convocatoria. Y esto acaba de suceder en Málaga. Sólo con que uno de los alumnos haya tenido que solicitar esa beca pornográfica sería suficiente.

Rehenes

Antonio Méndez | 15 de noviembre de 2013 a las 19:07

Una vez más, nos enfrentamos a la amenaza de una huelga de limpieza indefinida que comenzará en los prolegómenos de la Navidad. El ritual está sobre la mesa. Agotado el tiempo prudencial para culminar una negociación este año, la empresa lanza el órdago de un expediente de regulación temporal de empleo para toda la plantilla y ésta replica con un paro en las fechas en que puede causar mayor alarma social.

Los dos contendientes han optado por romper la baraja antes de obligarse a negociar a contrarreloj hasta el 20 de diciembre. Resulta absurdo terciar para determinar quién lleva la razón en este eterno conflicto que sólo se retrasa, sin afrontar nunca el problema de fondo. No quiero satanizar a los trabajadores porque hayan amasado durante los últimos años conquistas que ahora las entendemos como auténticos privilegios. Incluso algunas, como la posibilidad de transmitir en herencia un puesto laboral, a mi juicio, sencillamente vulneran la Constitución. Pero en su caso, son derechos abusivos los adquiridos con la anuencia de los responsables políticos del Ayuntamiento de Málaga. No culpes de tus errores al contrario para desviar la atención e intentar que la sociedad se ponga de tu parte.

Ahora parece que todos siempre quisimos la oportunidad de colocarnos como basureros en Málaga. Pero también rechazo de plano la postura de los sindicatos. La huelga sí es un derecho constitucional pero la ciudad no puede tomarse como rehén en una negociación colectiva. Creo que servicios esenciales como la limpieza o el transporte público deben de prestarse sí o sí, más allá de las justas o injustas reivindicaciones de los colectivos afectados. Así que cuando se encona un conflicto la salida más lógica es acudir a un mediador aceptado por las dos partes que zanje la cuestión .

Pero me refiero a ese asunto de fondo. Limasa es una empresa mixta, participada mayoritariamente por unos privados. Entiendo que la misión principal de un ayuntamiento es dar servicios no hacer política. La institución local es un elemento fundamental de gestión de muchas necesidades del ciudadano, así que me resulta del todo incongruente que en aras a una hipotética eficacia decida externalizarla. Si es así, en las próximas elecciones reclamo que junto a las papeletas para escoger la lista de concejales figuren otras en las que pueda pronunciarme entre FCC, Sacyr o Sando, por citar varios ejemplos, para que limpien mi calle. Ysi está probado que una entidad privada siempre ofrecerá más garantías y mejores resultados en las prestaciones municipales que asuma, e incluso a menor coste, pues mejor eliminemos los ayuntamientos y que en las votaciones elijamos entre los consejos de administración de las compañías que los sustituyen.

Rebrotes verdes

Antonio Méndez | 22 de octubre de 2013 a las 17:52

Después de seis años de crisis económica toda cautela es poca para anticipar un final a esta espantosa situación. Curiosamente aquel aserto periodístico según el cual las buenas noticias no son noticia funciona ahora a la inversa. Después de tanto tiempo cargando el escenario informativo con todo tipo de infortunios y datos negativos, cualquier hecho que rompa con esta monotonía del mal cobra protagonismo.

En circunstancias normales sería impensable saludar un incremento del paro en más de 2.500 personas el pasado mes de septiembre, que además ponía fin a una racha de seis meses de descenso continuado, con la satisfacción de que por primera vez se registraban menos desempleados que en las mismas fechas del año anterior.

El verano ha sido histórico en cuanto al turismo, con más visitantes y hoteles ocupados en porcentajes similares o superiores al comienzo de esta depresión. El propio aeropuerto de Málaga ha comenzado a remontar el vuelo y en los primeros tres trimestres del año acumula una subida del 1,3% respecto a 2012. Un dato que adquiere mayor relevancia porque otras terminales nacionales, como la de Barajas, continúan con la sangría. Las ventas de coches también contabilizaron un fuerte incremento en septiembre y en Marbella se ha activado el sector inmobiliario. Con los extranjeros como protagonistas, el mal llamado turismo residencial. Y el último informe de Analistas Económicos pronostica un crecimiento en 2014 en Andalucía, insuficiente para reducir de forma significativa esa tasa de casi un 40% de parados.

En definitiva, una serie de indicios que en otras circunstancias nos llevarían a la conclusión de que esta vez, sí. Fallamos con los brotes verdes, pero es muy probable que ahora acertemos con los rebrotes.

Pero la realidad de este comienzo de curso en la Escuela de Idiomas de Málaga nos sitúa en otro escenario. Aulas llenas, una demanda que casi duplica a la oferta, lenguas como el ruso, el chino o el portugués en auge, y por supuesto el alemán, al margen del obligado inglés. Gran parte de los alumnos no persiguen una formación complementaria para competir en el mercado laboral sino conocer un idioma para emigrar a otro país, conscientes de que aquí no hay futuro en al menos una década.

Pero los tiempos políticos son otros y distintos a los que exige el ciudadano. hace unos días la presidenta de la Junta se hacía la foto con una delegación de empresarios andaluces. El motivo de la cita, debatir sobre un nuevo modelo productivo en Andalucía. Un lustro después de que se derrumbara todo el andamiaje económico, estamos preparados para preguntar por qué.

Claro que en las primeras posiciones de la imagen aparecían los principales constructores andaluces. E igual Susana Díaz también es una adelantada. El presidente del Santander anunciaba que a España llega dinero a espuertas. Trasciende que Bill Gates a través de una sociedad entre en la constructora FCC, los expertos aseguran que al llamado banco malo los fondos de inversión les quitan de las manos los mejores inmuebles. Por lo visto, toca de nuevo descubrir las excelencias del ladrillo, el nuevo modelo productivo.

Síntomas de grave enfermedad

Antonio Méndez | 22 de octubre de 2013 a las 17:39

He releído antes de ponerme con este artículo la reflexión que tras conocer la sentencia del caso Malaya escribió en este periódico el abogado Diego Martín Reyes, que fuera presidente de la gestora del Ayuntamiento marbellí tras la disolución obligada del Consistorio. El letrado recuerda en varias ocasiones que Jesús Gil consiguió y revalidó la mayoría absoluta con el fervor de los votantes de Marbella, abducidos por las promesas de limpieza, seguridad y trabajo gracias al urbanismo. Y aunque defiende que la ciudad, como pide el fallo judicial, recupere ahora con las multas y los embargos de los bienes a los condenados parte del patrimonio robado durante aquellos años de ignominia, también pide más responsabilidad a los votantes a la hora de ejercer ese derecho ante las opciones que se le presentan.

¿Son siempre inocentes los votantes? Si con sus papeletas consagraron durante años un sistema de corrupción que entendían les podía beneficiar, ¿tendrían derecho a reclamar éticamente algo ahora? Son preguntas que formulo al aire y que Martín Reyes no las plantea abiertamente en su trabajo, pero que me parecen oportunas para la reflexión. Existe la buena fe del ciudadano, al que luego el político engaña o defrauda con consecuencias perniciosas, pero hay ocasiones, como fue lo de Marbella, en que pocos de los que vivieron aquel desembarco pueden sentirse sorprendidos por el resultado final. Pero siempre el fin justificó los medios.

Los casos no guardan parecido en la envergadura, pero las semejanzas en el fondo son evidentes. Esta semana hemos asistido a un episodio lamentable. Cientos de ciudadanos en la calle (no 3.000 como difundía el aparato de propaganda en que ha quedado convertido el gabinete de comunicación del Ayuntamiento) para aclamar al alcalde de Alhaurín el Grande, después de que el Tribunal Supremo confirmara una sentencia de un año de suspensión como cargo público y 200.000 euros de multa, por el intento de cobrar un soborno de más de 122.000 euros a un promotor por otorgarle un licencia de obras.

Evito calificar la presencia en el acto de exaltación de Juan Martín Serón de la mano derecha del presidente del PPen Málaga, Elías Bendodo. También sorteo mi convicción, a día de hoy, de que llegado el caso y si los votos son útiles para ayudar a mantener el poder en la Diputación, no existirá escrúpulo moral que se alce por encima de ese deseo. Y el PP atenderá las exigencias de su formalmente ex militante si le apetece volver a encabezar la lista municipal en 2015.

Pero si tras un fallo de la más alta instancia judicial, el ciudadano decide dictar sentencia por cuenta propia, es la democracia la que da síntomas de grave enfermedad.