Luces y sombras

Aviso para inversores navegantes

Antonio Méndez | 19 de julio de 2016 a las 19:04

“Afecta a la línea de flotación de la seguridad jurídica”, aseguraba hace unos días el presidente de los empresarios andaluces, Javier González de Lara, al comentar la decisión del Consejo de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga que, con los votos favorables de todos los grupos de la oposición, tumbó el proyecto de urbanización de Hoyo de Esparteros. Era el requisito previo para conceder la licencia para levantar en ese degradado solar un hotel con el firma de Moneo. El único arquitecto español galardonado con el Pritzker. Y lleva razón el dirigente de la CEA con su aviso.

En este juego de desgaste al equipo de gobierno de Francisco de la Torre, la oposición ha empleado armas que claramente pueden suponer un perjuicio para futuros inversores en la capital la Costa del Sol. Cuidado si al fin al son victorias pírricas.

No es serio que el alcalde dé marcha atrás a un convenio firmado, como el del tranvía al Hospital Civil, cuando están en juego compromisos con las concesionarias, que no pueden estar al albur de los bandazos del regidor. Pero también supone una grave irresponsabilidad no respetar los convenios firmados hace años. Málaga envía el mensaje de que todo es revisable cada cuatro años, según el color político que controle el Consistorio. Así ha sucedido con el polémico hotel objeto de la discordia. Como ni soy historiador, ni arquitecto, ni urbanista eludo comentar el valor, más allá del sentimental, de la pensión La Mundial.

Los informes están ahí sobre lo realmente valioso del inmueble. Está bien que surjan movimientos en defensa del patrimonio, pero llegan desgraciadamente tarde y se han sumado demasiados oportunistas deseosos de exhibir su supuesto y amenazante poder desde las redes sociales frente a los que no comparten sus sentencias. La pensión estaba destinada a un olvido ruinoso, sin que en décadas nadie mostrase el más mínimo interés por su rehabilitación.

No creo que Moneo necesite el sello de este hotel como colofón a su trayectoria. El diseño del edificio, y perdón por el atrevimiento, ni siquiera me gusta. Pero el urbanista ha estudiado hasta el último detalle del entorno y defiende que supondrá una transformación para toda la zona, incluido el margen del Guadalmedina.

Pese al comportamiento reprochable de la oposición, el alcalde no se libra. Las ciudades no se construyen con los rodillos. Las actuaciones de envergadura, como las de los planes generales, no se pueden aprobar sólo con la mayoría de un partido. Porque, como ahora sucede con varios ejemplos, se recogen después los frutos de las tempestades sembradas si cambie el viento tras soplar muchos años en una dirección. Y el peligro es que los inversores navegantes decidan cambiar de rumbo.

Aquella Constitución de 1978

Antonio Méndez | 15 de julio de 2016 a las 18:10

UN privilegio escuchar hace unos fechas, en uno de los  cursos  de verano de la Universidad de Málaga, una conferencia de uno de los cuatro padres vivos de la Constitución sobre la reforma de la Carta Magna que él ayudó a redactar en 1978. El profesor Miguel Herrero de Miñón exhibió su didáctica y su centrismo en todas sus explicaciones.

Y se le puede incluso perdonar, aunque no se comparta, que mostrara su resistencia a que se cambie la norma. Admite que es anacrónico reflejar la prevalencia del varón sobre la mujer en los derechos de la sucesión de la Corona. Pero teme que si se plantea ahora, el debate acaba en un asunto más general: monarquía o república y obligue a reposicionarse a un partido de espíritu republicano como el PSOE. También rechaza en la actualidad una modificación para incluir la pertenencia de España a la UE. La variación debería ser refrendado en referéndum y, tal como están los escepticismos europeos, el resultado podría sorprender.

Tampoco considera que hay que huir de la “magia constitucional”. Es decir, evitar dotarla de artículos anticorrupción o del pleno empleo de imposible cumplimiento, cuando la solución a esas demandas ciudadanas se encuentra en otras vías. Explicó que la ahora denostada ley electoral, que en su opinión pueden reemplazarse por otra sin tocar la Constitución, sí respondía a una necesidad de aquel momento: la llegada de la democracia y el posible sarampión de los partidos políticos. Herrero de Miñón argumentó que el propósito era romper la tradición de corrupción electoral del siglo XIX en España y evitar que las cámaras de representantes se convirtieran en una sopa de siglas.

Y finalmente abordó la cuestión más delicada. El famoso Título VIII de la organización territorial. Se mostró crítico con las alternativas federalistas, “qué federalismo el de Suiza o el de Argentina”, expuso y finalmente, para mi sorpresa, defendió una “solución singular” y urgente para Cataluña sin crear un efecto mimético en el resto de territorios. Su propuesta tampoco implica en teoría, aunque sí de facto, una reforma constitucional. Cree que la salida al “problema catalán” es añadir otra disposición adicional en la ley de leyes que consagre unos privilegios (ese término lo utilizo yo) similares a los que ya gozan Navarra y el País Vasco con sus foros. No se le puede reprochar que no se mojara.

De toda su intervención me quedo con una reflexión de aquellos años de finales de los 70. Los ocho que acordaron la Constitución o eran amigos o compañeros de carrera. Incluso Fraga, el más alejado ideológicamente de todos, “hizo todos los esfuerzos por caer bien al resto”. Una sintonía personal que condujo al consenso.

El déficit de las obras públicas

Antonio Méndez | 5 de julio de 2016 a las 18:31

Desde hace más de tres décadas la presión de los periodistas de Málaga hemos ejercido una fuerte presión sobre las administraciones públicas y los partidos políticos ante la necesidad de ejecutar infraestructuras pendientes para la provincia. Desde las rondas de circunvalación por toda la costa al nuevo aeropuerto o la feliz llegada del AVE, son algunos ejemplos del imponente déficit que arrastraba esta provincia no hace tanto tiempo.

Prácticamente sólo nos interesaba (y el verbo debería usarlo en presente) la partida presupuestaria de los gobiernos que figura debajo del epígrafe inversiones. Y, de éstas, las nuevas actuaciones. Hemos ligado el desarrollo y el avance a las obras públicas, algo que puede ser discutible. Así que en estos años de crisis cuando el gobierno central, la Junta y los distintos ayuntamientos de la provincia, y en menor medida la Diputación, que ha sido un oasis en este periodo de dura recesión, presentaban sus cuentas, los titulares no eran favorables. Este ha sido uno de los capítulo más castigados por los estragos económicos. Y tampoco ayudó la borrachera de millones gastados en este país en algunas actuaciones que ahora asombra y causan bochorno.

El gerente de proyectos de la zona sur de Acciones, Francisco López, subrayaba hace unos días en unas jornadas que la inversión en Málaga en la década pasada alcanzó los 7.500 millones de euros y ahora la cifra no alcanza ni los 250. Evidentemente las empresas ligadas al sector han sido las más perjudicadas por este frenazo. Pero creo que es hora de pedirle a las administraciones públicas que hay que dar un nuevo impulso a la obra pública. Porque corremos el peligro de retroceder parte de lo avanzado.

Podríamos defender que en Málaga hay muchas cosas por hacer pero nada urgente. No comparto ese diagnóstico. Una vez que tras la crisis nuestro modelo productivo pivota, como siempre, sobre el sector servicios, con el turismo como motor, resulta inconcebible que aún no hayamos solventado el problema estructural del déficit hídrico y el saneamiento. Y sobre el primero, además con grave incidencia sobre otro sector en plena pujanza como el agrícola. ¿Dónde están las infraestructuras comprometidas y anunciadas en los periodos de sequía y olvidadas después en cuanto los pantanos recuperan sus reservas? ¿Cómo podemos consentir que las natas formen parte del pasaje natural de las playas del litoral, como si su solución fuera un caro capricho? ¿En que país tu joya de la corona en materia turística ni siquiera está conectada por ferrocarril?

Puentes, carreteras, nuevos acceso y soluciones para los ríos pueden esperar. Otras infraestructuras no.

Un calco, pero al ataque

Antonio Méndez | 27 de junio de 2016 a las 19:43

Al PP le funcionó la estrategia en la vuelta de junio de las elecciones generales de diciembre y posiblemente al PSOE también. Incluso es posible que  a Ciudadanos. En realidad, si hay que señalar a un perdedor en la provincia de Málaga, por la expectativa creada, es a Unidos Podemos. No ha existido correlación entre la suma de apoyos que cada formación logró por separado en la cita de diciembre con el resultado conjunto de ayer. Así que la coalición mantuvo los dos escaños que ya atesoraba la confluencia morada, pese al gancho del hasta hace poco diputado por Málaga y líder de IU, Alberto Garzón.

Los populares, a diferencia de su planteamiento de hace seis meses, y ya que estamos en plena Eurocopa, jugaron decididamente al ataque. Durante 12 de los días de la pasada campaña, el PP paseó por los principales feudos de la provincia, y sobre todo por la capital, al candidato a presidente del Gobierno, a ministros en funciones y a los principales dirigentes del aparato. Al final se queda con sus cuatro escaños. Pero ha logrado rescatar un 5% de los votantes que le dieron la espalda en 2015 y activar a sus alicaídos graneros de la Costa. En cuanto a los socialistas, tanto en Málaga como en Madrid, su ambición se ha limitado a quedar segundos, aupados por su indudable poderío en la mayoría de las localidades del interior.

Bendodo tiene razones para exhibir una amplia sonrisa, no sólo por la mejora de sus resultados cualitativos, que se han visto reflejados por todo el litoral y en la vuelta al redil de Ronda y Antequera, sino por el triunfo en Andalucía de su principal apuesta personal, Juan Manuel Moreno Bonilla.

Visto lo sucedido, hasta Ciudadanos puede mostrar su satisfacción al quedarse como estaba. La formación naranja sufre un grave problema que comienza a pasarle factura. Aún realmente no es un partido, más allá de su carismático líder. Y ese calco malagueño de los resultados del 20-D se amplía al Senado. Tampoco la mudanza del ex concejal socialista Carlos Hernández Pezzi a la “social democracia” de Unidos Podemos le ha permitido estrenar su nueva chaqueta en Madrid.

El tercer gobierno provincial

Antonio Méndez | 22 de junio de 2016 a las 19:13

Pueden 42 ayuntamientos de la provincia de Málaga mancomunarse para prestar servicios más baratos a sus habitantes y crear finalmente una estructura con un coste de más de 1,5 millones de euros, en el que se contabilizan los diversos tipos de ingresos que perciben más de 80 políticos adscritos a esas instituciones? ¿Es posible constituir un tercer gobierno de la provincia, al margen del de los ayuntamientos y la Diputación, que de cobijo, entre otros, a un puñado de candidatos de diversos partidos, derrotados en las pasadas elecciones municipales y que así perciben un sueldo del que no disfrutarían ahora en la oposición?

Ésta es la realidad que se esconde cuando se desmenuza cómo funcionan las mancomunidades de municipios de las dos costas, la occidental y la oriental. Aunque, para ser justos, la occidental es la que produce mayor sonrojo. Para empezar, el gobierno está constituido por nada menos que siete vicepresidencias. De guinness. ¿Alguien conoce alguna empresa que funcione con siete vicepresidentes? El  número 7 es la ex alcaldesa de Benalmádena, que así  puede consolar su tristeza por el sillón perdido con los 40.000 euros que se le asignan por dirigir una delegación tan fundamental para los contribuyentes: la de Relaciones Institucionales.

Pero también hay otra fundamental para dar agua, controlar las playas y cumplir las directrices del saneamiento, la de Transparencia. Eso sí, resulta más barata. Son sólo 35.000 euros para una concejala que perdió su sueldo al quedar apeada del gobierno municipal de  Marbella, pero que afortunadamente tiene un salario más bajo porque sólo necesita para su delicada misión dedicarle el 70% de su tiempo laboral. Es tan transparente la mancomunidad en cuestión que este periódico ha tenido que publicar la información sin que le facilitaran un sólo dato de los integrantes del consejo de administración de la empresa pública Acoso, que depende de la misma. Además, hay otros dos ediles del mismo municipio al que el cuatripartito marbellí apeó del ejecutivo local  hace un año y ahora ahogan sus penas en este organismo mancomunado.

También hay alcaldes. Como el socialista de Ojén. El vicepresidente 2º. Su sueldo tope en su municipio sería de 40.000 euros, en la mancomunidad su salario estipulado es de 48.500. Pero seguro que esa pequeñez no influyó en su decisión. En la institución de la Costa del Sol occidental están todos los partidos. Ciudadanos y Opción Sampedreña no cobran por sus delegaciones. IU no entró, pero en anteriores corporaciones formó parte de ese juego, que lleva ya tiempo, porque conviene a todos.

Además, en la oriental, por ejemplo, la coalición tiene colocado como vicepresidente primero a su candidato en Periana por 40.000 euros al año. Por cierto, la presidenta de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental reúne unos ingresos, incluidos los de su cargo de portavoz de su partido en Torremolinos, de 78.000 euros. Es posiblemente la política mejor pagada de la provincia. Dice que su sueldo es digno e incluso se lo ha recortado.

 ¿Qué ha sucedido cuando hemos publicado todo esto? Sencillamente nada,  porque a nadie conviene que se husmee en este coto cerrado de la vida política municipal.

 

A favor y en contra

Antonio Méndez | 22 de junio de 2016 a las 18:50

A falta de unos días  para regresar a las urnas, no hay nadie en un solo partido político que apueste algo distinto como resultado a que Rajoy volverá a ganar las elecciones generales del domingo. Pero tras esa evidencia, el candidato del PP pueda quedar relegado a dos supuestos: la intrascendencia de su victoria, si una mayoría de izquierdas puede alcanzar el gobierno con algún multipartito, o el obstáculo que su persona representa para darle una salida al bloqueado escenario.

Mi opinión es que otro presidenciable del PP en diciembre habría proporcionado mejores resultados a los populares y, a su vez, habría impedido que Ciudadanos pactara con Pedro Sánchez. Pero es casi utópico pedirle a un dirigente político que tenga la capacidad de retirarse a tiempo. ¿Qué hará esta vez Albert Rivera? Si en diciembre alcanzó un acuerdo de gobierno con el PSOE y seis meses después hace lo propio con el PP, su capacidad camaleónica no superará la prueba del algodón. Así que Rajoy es la única pieza con la que podrían justificar el giro de 180 grados.

Pero en realidad, una vez comprobado que tampoco se vive tan mal sin gobierno, el morbo de estos comicios lo acapara el PSOE. Los socialistas lideran lo que los demoscópicos llaman el voto vergonzoso. En los sondeos, algunos de los encuestados no se arriesgan a confesar que continuarán respaldando a Pedro Sánchez, por lo que el partido confía en que el resultado final sea mejor. Pero a estas alturas hay pocas probabilidades de que superen en votos a Unidos Podemos y todas las esperanzas residen en aventajar en al menos un escaño a Pablo Iglesias.
El panorama para los socialistas conduce a la esquizofrenia. Si acaban como tercera fuerza no pueden respaldar ni por pasiva al PP, entregaría a Iglesias la bandera de la izquierda en el Congreso, y también cometerían un suicidio político si auparan a éste a La Moncloa. Susto o muerte.

Si Sánchez retrocede y no consigue conservar ese pacto con Ciudadanos, que de nuevo lo alzaría a primera fuerza en el Congreso gracias a una coalición post electoral, nadie duda de que Susana Díaz es la favorita para el recambio. Pero con el mismo problema, ¿cómo defiendes que continúe en el Ejecutivo con tu abstención un ejecutivo de derechas o firmas la rendición y le entrega las llaves del futuro de la socialdemocracia a Unidos Podemos?
Andalucía, en mucho menor medida también es un escenario de interés. Para conocer si el PP es capaz de ganar o, como también sospechan algunos sociólogos, o si por el contraio Díaz conserva una mínima ventaja. Tampoco el líder popular Juan Manuel Moreno Bonilla puede vivir tranquilo. Hay provincias que cuentan sus derrotas.

Una reacción muy tardía

Antonio Méndez | 8 de junio de 2016 a las 18:19

El pasado 26 de mayo se cumplieron 25 años de la llegada de Jesús Gil a la Alcaldía de Marbella. Uno de los periodistas que más lo sufrió, Jorge Lemos, entonces en el diario El País y la Ser, impulsó  unas jornadas con el Consejo Social de la UMA a modo de catarsis para analizar aquel fenómeno. Lástima que la idea no atrajo al público que merecía. Supongo que con la vista atrás a pocos interesa revisar el pasado sin conseguir no ruborizarse, desde medios de comunicación y partidos políticos a jueces y notarios y así que mejor el olvido.

Afortunadamente sufrí de lejos al personaje. Entonces también trabajaba en la Ser de Málaga. Los esfuerzos que realizábamos desde los informativos para denunciar los desmanes del nuevo alcalde quedaban truncados ese mismo día cuando la emisora, en su programación nocturna deportiva, ofrecía los micrófonos al regidor para que se despacharan a gusto contra los que le criticaban sin oposición alguna. La época de la guerra del fútbol, con mucho dinero y más intereses en juego en la pugna entre Canal + y Canal Satélite Digital por hacerse con los derechos deportivos de los clubes. Y Gil, el dueño del tercer equipo más importante de la liga, se mantuvo fiel a la primera plataforma, controlada por el grupo Prisa, al que también pertenecía la Ser. Durante algunos años, el negocio deportivo fue más importante que las barbaridades que pudiera hacer este constructor al frente de un municipio de Málaga. Pesaban más los chistes fáciles de los coches aparcados, abiertos, sin miedo a que te roben el radiocasete, que las redadas contra los mendigos. Y el share de algunas televisiones privadas subía cuando el ostentóreo regidor (en esa mezcla de palabras de ostentoso y estentóreo)  concedía entrevistas dentro de su jacuzzi.

Trabajo, casa, limpieza y seguridad. Las promesas con las que conquistó inicialmente los votos ante una sociedad marbellí hastiada. Confesó que quería el Ayuntamiento para vender sus pisos y ganar dinero y a sus electores les pareció una revelación sincera. Sólo en los primeros ocho años de mandato la Justicia más tarde demostró que desvalijó casi 60 millones de euros del Ayuntamiento.

No puedo decir que la Junta se inhibiera. Todo lo contrario, el entonces delegado en Málaga Luciano Alonso se fajó en las comisiones de Urbanismo para frenar los planes del GIL, pero el alcalde conocía de antemano cada paso que daba. La Administración autonómica fue muy ineficaz. La mayoría de los medios tampoco cumplieron con su obligación. Jueces y fiscales exhibieron muy poca diligencia ante las denuncias de irregularidades. Sin entrar en las jornadas jurídicas que financiaba la corporación marbellí, con cenas con caviar iraní incluido.  La reacción fue demasiado tardía.

El reino de Babia

Antonio Méndez | 8 de junio de 2016 a las 18:06

“Francisco de la Torre se gastó 22 millones de euros en un museo que abrió dos horas”, titulábamos a cinco columnas hace unos días en este periódico sobre Art Natura, el fallido Museo de las Gemas. El documento, elaborado por el área de Urbanismo en julio de 2010, desvelaba el coste de la rehabilitación del edificio de Tabacalera para acoger la Royal Colleccion. Dos modificados de obra incrementaron, además, en cinco millones la inversión prevista inicialmente. El resto de la historia ya se conoce, el proyecto estrella del regidor acabó como el rosario de la aurora. Los promotores abrieron un día con un museo de la nada para demostrar que se ajustaban al plazo previsto y poder exigir una indemnización de la otra parte y la Policía Local lo cerraba a las dos horas por siempre jamás.

Me cuestionaba hace poco  un compañero si los medios de comunicación en Málaga cumplimos realmente con nuestra función. La reflexión venía a cuento por la cierta tolerancia que observaba al enjuiciar un fiasco de esta naturaleza con el causante de un evidente daño patrimonial a las arcas públicas: el alcalde de Málaga. Quizá lleve razón, pero tampoco entiendo que la misión de un periódico sea enarbolar una pancarta para exigir que rueden cabezas políticas, sino contar las historias con tanta claridad que no de demasiadas opciones a los responsables políticos. Y ahí sí admito el error.

Llevamos años con este asunto, pero ha faltado contundencia informativa o, sencillamente, no hemos sabido hacer periodismo. Porque la comisión de investigación sobre este turbio asunto nos ha servido para recopilar todo aquello que pasó y con sólo citar los hechos resulta sencillamente demoledor. 22,3 millones en obras en un edificio que permaneció después más de tres años en el limbo hasta que De la Torre encontró a la desesperada unos cuadros rusos con los que tapar el desaguisado. 1,2 millones pagados cada año durante cinco por asegurarse la exclusividad de una colección de gemas que la mano derecha entonces del munícipe admite que nadie del Ayuntamiento valoró y ni tan siquiera vio al completo. Un alcalde que dice que el problema es que se fió de un ex secretario de Estado. Un ex concejal de Cultura que tacha de “iluso” al empresario promotor al que el Ayuntamiento le extendió una alfombra de oro y que, en su opinión, se aprovechó del “enamoramiento” del regidor con tanto resplandor. Incluso el propio edificio de Tabacalera se recepcionó sin conocer su estado y si necesitaba una fuerte inversión desde los cimientos al tejado, como así sucedió después.

Si el periodismo no ha hecho su trabajo para trasladar a los ciudadanos esta suma de barbaridades que inhabilitan a cualquier gestor, (aunque Málaga salga veinte veces en el New York Times) se confirma también que la oposición estos últimos años residía en Babia.

Diputaciones con visibilidad

Antonio Méndez | 20 de mayo de 2016 a las 16:35

Asistí hace unos días a una reunión en Antequera, organizada por el Grupo Joly, editor de este periódico, de todos los presidentes de las diputaciones de Andalucía. La verdad, casi me convencen de la necesidad de estos organismos provinciales como prestadores de servicios para las localidades de menos de veinte mil habitantes.

Desde luego si la alternativa para esa tarea es la Junta, han ganado la batalla. A estas alturas desconozco la sede de la mayoría de las delegaciones del Ejecutivo autónomo en Málaga y si cuenta con algún espacio de representación en la provincia.

El debate estuvo interesante. Populares, los menos, y socialistas, los más, coincidieron en la utilidad de estas instituciones. Pero también en su necesidad de reformarlas y, sobre todo, clarificar sus competencias. Menos consenso hubo en su modelo. Desde el PSOE se abogó porque fueran los votantes de los municipios pequeños quienes designasen a los miembros de la corporación. Pero la fuerza del PP reside en las grandes ciudades que quedarían excluidas del proceso de participación.

Es curioso, pero el limbo en el que habitan desde hace décadas las diputaciones les ha permitido gestionar hospicios, casas-cuna y hospitales. Incluso convertirse en el principal ganadero de cerdo ibérico de Huelva para preservar la pureza de los jamones. Y hoy mismo, algunas de ellas, como la de Málaga, todavía gestionan los patronatos de turismo, entidades dedicadas a la promoción del destino, con los empresarios del sector privado como principales beneficiarios de esa inversión. ¿Cómo se justifica la razón para gastar en esa faceta esos ingentes recursos?

Pero no olvidemos que las diputaciones suelen situar a la cabeza, al menos en Andalucía, a los dirigentes de los partidos. El propio Elías Bendodo es el presidente provincial del PP. Y se utilizan tanto de trampolín político como de control interno del partido de turno. Además, en esta larga crisis, han manejado dinero, lo que ha elevado su capacidad de influencia.

En esa tesitura no es extraño que sus presidentes intenten la máxima visibilidad. Y eso no se consigue con la reparación de caminos rurales. El caso del acuerdo para abrir en Málaga una extensión de una prestigiosa universidad privada vasca de gastronomía es un ejemplo más. Pero no es lógico que las diputaciones destinen dinero a la enseñanza. Al margen, a mi juicio, del grave error, en este caso, de apostar por una formación exterior cuando Málaga es una potencia con escuelas como la de La Cónsula. El afán por un buen titular de prensa suele provocar en la mayoría de las ocasiones que se tomen decisiones precipitadas y, en general, equivocadas. En la reunión de Antequera, casi me convencen, ahora menos.

El dominó

Antonio Méndez | 13 de mayo de 2016 a las 19:35

Hace meses que Elías Bendodo dispone de información de primera mano del estado de las cuentas del Ayuntamiento de Málaga. Para eso figura al frente del área económica Carlos Conde, un hombre de su máxima confianza. Y, por lo que le han contado, los números son más que preocupantes. No sé si será cierto o se trata de un elemento más de la estrategia del aspirante a la Casona del Parque para defender que la herencia que puede recibir De la Torre será bastante incómoda de gestionar.

El caso es que Bendodo hace mucho tiempo que tiene sobre la mesa el problema de la sucesión, pero no ve la oportunidad de ejecutarla. Ahora creo que han obrado con cierta torpeza en la intentona por convencer al alcalde de que encabezara la lista al Congreso de diputados por Málaga. Mantuvieron con él dos reuniones, de lo cual se deduce que Francisco de la Torre no fue tajante en su negativa y pudo dar alas a sus interlocutores. Al regidor le atraía el puesto, incluso económicamente, y le despertaba una íntima satisfacción que Celia Villalobos fuese por debajo de él. Pero el “ya lo dijimos” que podría exclamar la oposición de fraguarse la operación y la sensación de que muchos votantes se sentirían decepcionados le frenó. Es curioso que en este caso anteponga su palabra cuando en episodios como el del Metro se puede comprobar lo que vale su firma estampada en un documento. El anuncio sin más en Onda Cero del líder andaluz del partido, Juan Manuel Moreno Bonilla, abortó con estrépito cualquier posibilidad de que la idea hubiera macerado más tiempo.

Aunque las consecuencias del relevo en la Alcaldía se habían discutido, tampoco resultaban tan fáciles. Había más piezas en este dominó. La entrada para presidir la Diputación de la dirigente de Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Occidental, Margarita del Cid, dejaba en mal lugar al vicepresidente del organismo provincial, Francis Salado. Y tampoco era cosa de dejar el organismo mancomunado en manos del rebelde Ángel Nozal. La posible reacción de Ciudadanos ante el puzle también pesaba en los temores que algunos fieles le hicieron llegar a Bendodo.
En el PP son conscientes de que el tiempo de De la Torre ya ha pasado y que, si le dejan agotar su mandato, no será nada fácil promocionar al delfín para conservar el poder en 2019. Pero el alcalde desea seguir al frente del Consistorio. No ve similitudes con la etapa final de Pedro Aparicio y, para nada, piensa que le sobren los años que le quedan por delante. Y el PP siempre le ha interesado relativamente poco, por no decir nada. Las cartas ahora sí que quedan marcadas pero la partida de dominó, de momento, no se jugará.