Luces y sombras

Gámez, Zapatero y González

Antonio Méndez | 15 de abril de 2011 a las 10:40

Con el lío del Thyssen, que nos ofreceré algún que otro capítulo todavía, no le he prestado atención esta semana al compromiso de la candidata socialista al Ayuntamiento de Málaga de permanecer únicamente ocho años en la Casona del Parque, si los ciudadanos le otorgan el gobierno municipal en las elecciones. María Gámez sigue así la forzada estela de Zapatero, aunque quien la propulsó para esta complicada carrera fue Felipe González. Nada que ver en ese aspecto y en otros muchos el uno con el otro. Hará bien la candidata en resolver esa dualidad políticamente incompatible y decantarse por un modelo.

Me parece bien el límite de los dos mandatos. Incluso fijaría un tope máximo de tres. Más de 12 años en el poder es contraproducente. Imposible mantener el impulso a las ideas, sostener la ilusión inicial con que se afronta la gestión de una institución, complejo controlar el trabajo de unos equipos que con el tiempo acaban por hacer suya la administración. Y no oculto que pienso en De la Torre como ejemplo cercano. Pero, en general, el egoísmo de los partidos y los personalismos de sus líderes, impiden promover los cambios internos para facilitar esas transiciones con naturalidad cuando se cumplen los ciclos.

Pocos dirigentes se hacen acompañar de colaboraodres de similar o mayor valía que a medio plazo les hagan sombra o puedan amenazar su hegemonia. Aquí nadie facilita su relevo sin traumas y casi siempre se intenta designar al heredero con dos objetivos íntimos: que lo puedas controlar a distancia y cuando ya sea imposible, al menos que lo haga peor qué tú para que te recuerden a ti. Suele funcionar en estos procesos la selección inversa, el menos adecuado acaba en la posición de cabeza. La reacción seria de los partidos sólo es consecuencia de la derrota electoral.

En el caso de la aspirante socialista, lo primero que debe asegurar a sus votantes es que, en caso de fracaso, permanecerá en la oposición durante los cuatro años, creo que ya lo ha hecho, pero no importa que lo repita mucho. También su equipo. Un compromiso por más tiempo desde la oposición sería inútil. Si Gámez sale escaldada en mayo, será difícil que logre repetir candidatura en 2015. Su designación digital por la dirección del partido y la negativa a celebrar en Málaga unas primarias para buscar al candidato idóneo, no la ayudarán en este PSOE, convulso y con intenciones autodestructivas a corto plazo. Por cierto, en el yuyu a las primarias sí coincide con González.

El terral es inocente

Antonio Méndez | 12 de abril de 2011 a las 17:06

Reconozco que estaba avieso por conocer qué nos contaría el alcalde de Málaga del episodio del Thyssen. Le perseguimos la noche del lunes en el concierto de bandas de música de Semana Santa para arrancarle en caliente una opinión y no hubo forma, nos remitió a un elíptico comunicado de alguna de las instituciones concernidas, no por supuesto el Ayuntamiento.

Y Francisco de la Torre una vez más ha conseguido sorprenderme. La guerra abierta en la cúpula de la pinacoteca es sencillamente una “divergencia técnica” entre contrincantes. Además, asegura que el Museo sale fortalecido en el vínculo de Málaga con la baronesa, enigma que no logro descifrar a no ser que el gerente Javier Ferrer haya hecho las veces del Séptimo de Caballería para liberar del asedio de los suyos a la propia Carmen Thyssen, aunque el antiguo jefe de gabinete de la Alcaldía se ha tomado tan a pecho la misión que ha estado a punto de quemar el fuerte.

¿No fue Thyssen la que eligió a su asesor de más de quince años Tomás Llorens para que pusiera en marcha la iniciativa? ¿No le dejó que se trajera a la directora? Pues no, tres lustros después, Llorens no es la mano derecha de la baronesa, más bien tiene agujeros en los bolsillos y ha habido que cortar la hemorragia financiera antes de que la pinacoteca se gastara 650.000 euros este año en exposiciones temporales. Una ruina.

Por cierto, ahora resulta que la ex directora del Thyssen, María López, se ha marchado porque “no se ha aclimatado” a la ciudad. Confieso que es la primera vez que escucho que la temperatura de la Costa del Sol le sienta mal a alguien, así que deben ser los primeros efectos del agujero de la capa de ozono. De toda esta escandalera museística esta afirmación que se ha deslizado sin mayor trascendencia, es la que de verdad me preocupa.

Como el boca a boca se propague, estamos turísticamente acabados. Espero que De la Torre exija una rectificación en toda regla. Que cuenten la verdad, que se mataban vivos, que los ataques de ego han sido insuperables, que la mezcla entre el que no tiene ni idea y los que saben demasiado es un cóctel imposible, que la convivencia entre artistas y políticos es insufrible… Pero que dejen en paz al clima malagueño. Es verdad que algunos han padecido los típicos efectos de una ventolera pero el terral es inocente.

Un ‘Thyssengate’ de corralitos

Antonio Méndez | 12 de abril de 2011 a las 11:34

Una de las ventajas, e inconvenientes, de las redes sociales es que le ponen título a las cosas, si cuaja circula por ellas a toda velocidad, si no desaparecen con más rapidez de la que invierte el creador del lema. Al conflicto en el museo Thyssen de Málaga, un periodista le colocó la etiqueta de Thyssengate, y tuvo éxito inmediato con el apodo.

Sin embargo, en esta historia no hay micrófonos ocultos sino algo tan superficial y propio de la condición humana como la pugna por el poder, incluso de un museo. La pinacoteca lleva menos de tres semanas abierta. El gran regalo para el mandato de Francisco de la Torre, que pudo exhibirlo en las cadenas nacionales, acompañado de la benefactora, Carmen Thyssen, y del actor español más internacional, hasta la irrupción de Javier Bardem, Antonio Banderas.

Ayer las noticias negativas del Thyssen malagueño se pasearon por las webs de los periódicos de difusión nacional más importantes de España. La directora ha dimitido, uno de los expertos de arte más consagrados, también dice adiós. Y, de nuevo, aparece la figura de Javier Ferrer, el ex jefe de gabinete del alcalde y ex gerente de la Fundación Málaga 2016 que formó un tándem explosivo con Juan López Cohard, con el conocido desastroso resultado para las aspiraciones culturales de la ciudad. En aquella ocasión fue Ferrer el que presentó su renuncia. Ahora es él, el gerente, quien gana el pulso y provoca la huida de los expertos artísticos de este barco recién botado.

Desde el Ayuntamiento, la consigna del equipo de gobierno tras el shock inicial, aunque el asunto lleva coleando días, fue clara: “Lo único importante es que Málaga tiene un museo Thyssen”. La baronesa también le quitó hierro al asunto. Pero la imagen de la ciudad sale muy dañada por la pésima gestión de un conflicto donde se mezclan intereses personales y corralitos.

Escándalo en el Thyssen

Antonio Méndez | 11 de abril de 2011 a las 17:43

Si algo puede salir mal, sale mal. El alcalde Francisco de la Torre está empeñado en la recta final de este su segundo mandato completo en arrebatarle a Murphy sus leyes. El único gran logro de estos cuatro años fue hace apenas tres semanas la inauguración del flamante Museo Thyssen de Málaga. Pero la guerra soterrada de hace unas semanas ha estallado con la dimisión en cadena de los tres artífices de la puesta en marcha de la pinacoteca: la directora del museo, María López, el experto en artes y miembro de la fundación Tomás Llorens y el responsable de Marketing, José Garín. Aparentemente todo es fruto de una pugna por el poder interno, a raíz del nombramiento como gerente de Javier Ferrer, que lo fue anteriormente del fiasco de la candidatura Málaga 2016. Su puesto no lo contemplaban los estatutos y parece ser que entre sus primeras decisiones relativas al personal, que él se encontró a su llegada, estaba la renovación tras tres meses de prueba de Larín. Su decisión fue “no”.

El Thyssen nace salpicado por el bochorno sin que ningún responsable acierte a dar una explicación coherente, más allá de la descalificación de los dimitidos hacia Ferrer por sus nulos conocimientos artísticos. Ferrer fue durante muchos años el jefe de gabinete del alcalde Francisco de la Torre, pero la baronesa Thyssen aceptó su nombramiento y lo defendió por ser un “hombre de Málaga”. La apuesta cultural más importante de esta ciudad tras el Picasso queda tocada y son muchas preguntas de las que ahora habrá que responder, desde la responsabilidad de que el museo no cuenta con exposición temporal, aplazada una y otra vez, hasta saber quién es o son los culpables de reunir para la dirección a un equipo que se demuestra incompatible desde el primer día que trabajan juntos.

Málaga, el distrito de la Costa del Sol

Antonio Méndez | 11 de abril de 2011 a las 13:09

Difícil extraer conclusiones positivas tras la entrevista del domingo de Sebastián Sánchez al alcalde de Málaga. Qué proyectos tiene, le preguntan. Depende de la economía, responde el regidor. Tenemos muchas ideas, añade, y seguiremos tratando de que los compromisos de las administraciones con Málaga se cumplan, remata, Francisco de la Torre. Aplicará el plan de movilidad, le inquieren. Esta Corporación no va a tener ese tema, replica.

Así que igual elegimos para los próximos cuatro años a un gobernante de la ciudad de Málaga cuya misión principal será vigilar para que los gobiernos se apliquen el cuento. Es decir, corremos el riesgo de votar a un líder local de la oposición al resto de las administraciones. Con la nueva restructuración de áreas que prevé De la Torre, para concentrar delegaciones, ya que al fin y al cabo parece que habrá poco que administrar desde la parcela local, y poner todo el énfasis en los barrios. Podemos pasar de capital de la Costa del Sol a distrito soleado. Cuando los políticos sufren un ataque de realismo desmesurado, también hay que desconfiar.