El eje de los conversos

Antonio Méndez | 6 de noviembre de 2015 a las 17:27

Hace unas semanas publiqué este artículo en mi sección habitual de los domingos en el periódico. A algunos lectores, sobre todo de la ciudad hispalense, no estaban muy de acuerdo con mis opiniones y lo reflejaron vía tuits. Pero acabo de encontrarme entre los post más leídos de este blog uno que también tenía como asunto central el eje Málaga-Sevilla, propuesto en 2012 por el entonces alcalde Zoido y al que pronosticaba poco tiempo de vida.

Está claro que me equivoqué, a medias. Aquel eje murió y ha nacido otro que es el que ahora promueven con entusiasmo los que he definido como conversos. Aquéllos que más han azuzado con los localismos y que ahora quieren presentarse como los paladines del acuerdo.

Así que he decidido subir a este espacio mi penúltimo capítulo de este serial que comenzó hace tres años.

EL Diario de Sevilla, periódico que al igual que éste que usted está leyendo edita el grupo Joly de Andalucía, abrió su edición de hace unos días  con esta noticia: “Sevilla busca turistas en Estados Unidos a través de Málaga”. En sus páginas interiores, informaba de que esta provincia debía convertirse en la principal aliada para atraer a turistas norteamericanos.

El alcalde hispalense, Juan Espadas, en unas declaraciones en Madrid, defendía la “necesidad de dejar absurdas confrontaciones y agravios comparativos para competir juntos en un mercado globlal”. Y admitía que el aeropuerto malagueño era la puerta de entrada de Andalucía. Magnífico. Por fin un político con algo de sentido común. Lástima que no gobernase cuando el AVE Málaga-Sevilla se condicionó a que uniese el aeropuerto sevilllano de San Pablo con la estación de Santa Justa. Y como la inversión era descomunal y absurda, se han gastado 280 millones de euros en un trayecto a ninguna parte entre Antequera y Marchena, que ha terminado en el limbo. Consecuencia de que en los años 90, se considerara urgente invertir, entonces, 15.000 millones de pesetas para convertir el aeródromo sevillano en una terminal internacional. No se podía permitir que los visitantes a la Expo 92 aterrizaran en su mayoría en la capital de la Costa del Sol. (Recuerdo que algunos incluso defendían que mejor el Algarve portugués como zona dormitorio)

No quiero desmoralizar al regidor sevillano. Espero que se haya obrado el milagro, pero atraer al turista norteamericano, en el volumen deseado, es casi misión imposible. Cuando viajan a Europa prefieren Londres y París. Y en España, el primer destino es Barcelona, por los cruceros. Espero que si no le salen las cuentas en un tiempo no acabe por responsabilizar a los malagueños de los resultados.

Estoy encantado con los ejes. Ya lo he escrito, si en España hubiera funcionado uno entre Barcelona y Madrid y en Andalucía otro entre Málaga y Sevilla, todo habría sido distinto. El centralismo es ciego y sólo genera resentimiento en la periferia.

Pero es más importante que surjan asociaciones que ejerzan como contrapoder a los gobiernos. Y desde luego, no lideradas por ex políticos jubilados que ahora se presentan como estandartes de la sociedad civil. Es tan incongruente como que los dos periódicos de Sevilla y Málaga que más han contribuido a la confrontación en los últimos veinte años, ahora se convierten en los adalid del hermanamiento. Además, si al final se da la impresión de que las dos provincias más importantes de la comunidad se unen para defender sus intereses, no creo que susciten las simpatías de las otras seis. Y, de postre, una nueva carretera Málaga-Sevilla no puede ser la gran infraestructura que demanda Andalucía. Aplaudo la idea del eje y su buena voluntad, pero hay que formularlo mejor.

Posdata. En las últimas semanas el alcalde sevillano ha sido objeto de censura en su ciudad por defender que la prolongación del AVE de Málaga al aeropuerto,  también sería beneficioso para la capital hispalense, ya que los turistas que aterrizan podrían enlazar por tren directamente con la urbe del Guadalquivir. Por más papeles que se firmen, no se derrotan los localismos con convenios.

Y aclaro, sería  absurdo rechazar la mejora de las infraestructuras de los  aeropuertos, lógicamente también el de Sevilla. Pero el primer criterio para una inversión debe la necesidad y también  la rentabilidad

Flamenco

Antonio Méndez | 6 de noviembre de 2015 a las 16:49

Dice la Real Academia que el flamenco es una manifestación popular de carácter andaluz. Pero los expertos lingüistas deben ampliar el número de acepciones e incluir la siguiente: “Flamenco, dícese de la tapadera utilizada por la Junta para dar satisfacción a la ejecutiva provincial socialista, que reclamó un sueldo público del gobierno andaluz para que uno de sus dirigentes pudiera trabajar durante tres años para lo que realmente le importa: el partido”.

Porque la agencia de colocaciones en que en muchas ocasiones los principales partidos políticos han convertido a las administraciones públicas, cuenta para sus anales con un episodio insólito. Luis Guerrero, periodista, secretario de ideas y Formación de la ejecutiva provincial del PSOE de Málaga y estratega en la sombra del líder Miguel Ángel Heredia, cobró durante al menos tres años como director responsable del Centro Andaluz de Documentación del Flamenco, con sede en Jerez, si necesidad de pisar un solo día sus instalaciones. El organismo depende de la Consejería de Cultura de la Junta, que fue quien fichó al directivo. Ahora Guerrero, tras su paso fantasma por el puesto (él alega que en realidad trabajó en el Centro Andaluz de las Letras), es diputado provincial y número dos del portavoz del grupo del PSOE en este organismo, Francisco Conejo. El flamenco tiene sus ventajas.

Al tándem Conejo-Heredia tampoco le fue mal el paso de Luciano Alonso por la Consejería de Cultura, porque también pudieron colocarle a Antonio Fernández. Otro periodista que trabajaba para el partido y al que Heredia ascendió a delegado de Comunicación de la ejecutiva provincial. Pero como el cargo no alimenta por sí solo, era necesaria una retribución pública, que las arcas del partido siempre están esquilmadas. Y qué mejor que la disposición que siempre han mostrado los andaluces a pagar con sus impuestos estos favores necesarios entre colegas socialistas. Así que Fernández acabó (desconozco su puesto laboral) en el centro de exposiciones que la Junta adecentó en el Palmeral del Muelle Uno, en el puerto de Málaga.

Con la marcha de Alonso del Gobierno andaluz, Conejo lo ha tenido que recuperar como cargo de confianza en Diputación.Así que Guerrero y Fernández continúan su carrera juntos. Curiosamente el PP ha anunciado una petición de comparecencia parlamentaria, pero tampoco ha puesto el grito en el cielo. No sea que alguien también minute los tiempos que sus periodistas en las instituciones dedican al partido.

En la capital, al alcalde de Málaga tampoco le ha importado que el Pleno acuerde su reprobación por rescatar a un ex concejal al que antes él echó -y van diez- para que ocupe la gerencia de la empresa de los aparcamientos municipales. El caso es que no quería al ex edil ni en pintura. Le dio problemas cuando lo puso en Urbanismo, le dolió la cabeza cuando lo situó en Movilidad. Su equipo cercano aspiraba a verlo lo más lejos posible. Pero De la Torre también se ha puesto flamenco.

La foto de la escalera

Antonio Méndez | 8 de octubre de 2015 a las 19:19

Por una vez un debate parte desde el conocimiento
Hace unos días este periódico publicó una entrevista de Encarna Maldonado a Bernardo Quintero, un emprendedor que a sus 42 años puede exhibir en su currículo que ha creado un empresa y se la ha vendido a Google bajo sus condiciones. Quintero relataba recientemente su experiencia  a un grupo de jóvenes malagueños, en un curso organizado por una escuela de negocios en la capital, como premio a los alumnos de bachillerato con el mejor expediente académico. Intentaba que el talento siga cultivándose,  para que la cosecha no sea sólo fruto del clima.

En las páginas de este rotativo fue contundente: ”Málaga Valley es una marca que divide y resta. Ha dicho cosas que en el sector dan vergüenza ajena”. Y las explicó.

“El modelo de sueldos bajos que ha vendido el PTA ha desprestigiado las ingenierías”. Y se lamentaba de que los alumnos con mejores calificaciones ya no luchen por entrar en Telecomunicaciones e Informática, si el premio al esfuerzo por superar las difíciles carreras representa con suerte una paga de mil euros al mes. Me encontré hace unos días al director del PTA, Felipe Romera y discrepaba radicalmente. Rechazaba que los ingenieros fueron mileuristas en el parque y me advertía que hace veinte años sólo estaba la facultad malagueña y, ahora, hay varias en Andalucía. En su opinión, era  era lógico que bajase el número de matriculados.

Pero sigo manteniendo que las valientes afirmaciones de Quintero han abierto un debate necesario. Aplico el calificativo a su osadía  porque hubiera sido más cómodo para él que se hubiera guardado la opinión. Pero , a mi entender, traslada un compromiso en un territorio poco agradecido. Aquí cuestionar algo que aparentemente funciona te convierte en enemigo de Málaga.

Si sobre el PTA, después de veinte años, creo que es necesario una reformulación a fondo y lo deseaba es que el propio Felipe Romera la encabezara; sobre el Málaga Valley, la palabra duda se me queda corta al valorar realmente la iniciativa. Sobre todo desde que oí en una de sus cumbres al todopoderoso abogado Javier Cremades vendernos qué importante sería para Málaga el Buenos Aires Valley, el proyecto franquiciado que entonces tenía en mente exportar a la capital argentina, donde, por cierto, su despacho disponía de oficina.

No digo, como la portavoz socialista, que el Málaga Valley es sólo una foto en la escalera de la Casona del Parque cada tres meses, pero hay que admitir que es un buen titular periodístico.

 

El hervidero

Antonio Méndez | 8 de octubre de 2015 a las 18:58

No sé si será correcto aplicarle la definición académica que describe la expresión como el movimiento y el ruido que hacen los líquidos cuando hierven, pero me parece que en estos ciento y pico  días de nuevo gobierno, la Casona del Parque más de una vez ha entrado en combustión. No es nada nuevo, cuando un alcalde lleva muchos años al frente de un ayuntamiento y es poco partidario de los cambios, al final se asientan clanes que luchan exclusivamente por su supervivencia y que ven a sus compañeros como enemigos.

Para no divagar, resulta incomprensible que no existiera comunicación entre las distintas áreas que debían pronunciarse sobre si el mercado de La Merced reunía los requisitos para abrir al público. Pero cada concejalía dio la impresión, no sólo de hacer la guerra por su cuenta sino, más bien, librar una batalla interna. Los bomberos por un lado, Comercio por otro, Urbanismo de juez. Y hasta el jefe de Gabinete del propio alcalde de la capital que fue el que tomó la decisión de negar la apertura el día previsto. Con el posterior esperpento de distinguir que  la inauguración del zoco con 900 invitados fue en realidad un evento de presentación.

Afortunadamente todo se ha solventado en unos días, con lo cual resulta inexplicable determinar qué falla para que se monte un escándalo por cuestiones que pueden solventarse en horas.

Así que la pregunta es: ¿qué pasará con los asuntos de mayor envergadura? Es fácil de imaginar. Y no digo que el del mercado carezca de importancia. Había unos empresarios que se jugaban su dinero, que compraron el género para estrenar sus negocios un fin de semana, en la creencia de que recibirían una autorización condicionada a que subsanaran un problema de aislamiento. Que trataron de arreglar la deficiencia durante la noche y que mantenían la ilusa esperanza de que si cumplían la exigencia, la administración municipal funcionaría en sábado para darles la autorización.

No sé qué proyecto tiene en mente Francisco de la Torre para este mandato. Desde luego algunos malvados me cuentan que su gran objetivo es superar el mes de mayo el récord de Pedro Aparicio como el alcalde democrático que más tiempo permaneció en el cargo. Pero no creo que la solución sea dejar a su jefe de gabinete el manejo de la vara de mando.
Igual a Francisco de la Torre, como a todos, le tiene algo desnortado Ciudadanos con sus continuos bandazos. Si hace unos días el portavoz naranja advertía al regidor de que estaba a punto de consumir todo su crédito, más tarde  escenificó el esperpento de una reconciliación. La estrategia política parece extraída de una versión apócrifa del Cuento del Lobo. Seguro que salimos de dudas después de las elecciones generales del 20 de diciembre.

Por cierto, le ebullición puede al final alcanzar a los distritos. Sobre todo, si hay algo de cierto en la queja extendida de que los concejales del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Málaga  no aparecen por sus oficinas,  y los actuales directores sólo esperan la recepción del finiquito en diciembre, así que tampoco se les puede pedir peras al olmo.

Los daños colaterales del AVE

Antonio Méndez | 18 de septiembre de 2015 a las 12:25

El centralismo es un mal que no afecta sólo a la Administración pública. También al periodismo y supongo y sé que a numerosas empresas que disponen de extensiones en otras provincias o en otros países ajenos al centro de decisión. Es difícil valorar un problema cuando lo aprecias lejano. Y la cercanía en ocasiones te impide ver la realidad del bosque. Larga introducción para confesar mi estupor y el mal ejercicio profesional que debemos atribuirnos sobre un problema que desde hace una década afecta a buena parte de una población de unos 3.000 habitantes: la del Valle de Abdalajís.

En 2005 las obras del AVE para construir uno de los túneles pincharon el acuífero del que se abastecía la localidad. En su día, este periódico informó con detalle y sobre el terreno. Desde luego no con el aplauso del Ministerio de Fomento, que no quería que nada enturbiara el AVE de la ministra. Un domingo, llegamos a publicar una foto en primera página de un hombre que transportaba en una mula o en un burro agua al pueblo. Y la imagen fue definitiva para colmar la paciencia y la soberbia de Magdalena Álvarez.
Pocos días después de aquella portada, la constructora que nos patrocinaba una sección, en la que realizábamos una cuenta atrás para felicitarnos por la llegada de la alta velocidad, se disculpaba y retiraba la publicidad. La lluvia de anuncios en prensa de Fomento con motivo de la inauguración del tren, en nuestro caso se redujo a una página testimonial, para que no pudiéramos denunciar que el Gobierno socialista nos boicoteaba. Hace unas semanas, me contaron que en una conferencia en Málaga, todavía Álvarez se refería a aquel episodio de Abdalajís como el del intento de arruinar la magna infraestructura.

El caso es que diez años después, hemos publicado hace unos días que Adif, el administrador de infraestructuras ferroviarias, ha adjudicado por poco más de medio millón de euros el contrato para que una empresa construya una tubería de cinco kilómetros para abastecer al pueblo, previa extracción del agua del acuífero. La solución tras el daño colateral. Como la actuación contará con financiación en los Presupuestos Generales del Estado para 2016 y el plazo de ejecución es de tan sólo tres meses, es posible que el próximo año el pueblo recupere la normalidad en su suministro, tras el infortunio de aquella piqueta en el túnel.

Impensable consentir ese retraso, si el desabastecimiento se hubiera producido en la capital. De ahí el centralismo y esa incapacidad en ocasiones al valorar más lo que ocurre a nuestro alrededor. Así que a veces convertimos anécdotas en grandes titulares y olvidamos otros que sí son importantes para muchos ciudadanos.

“Las cosas de Paco”

Antonio Méndez | 11 de septiembre de 2015 a las 18:55

El alcalde de Málaga tiene la virtud de polarizar los debates de la capital, incluso durante su ausencia. Puede pasarse una semana en Buenos Aires y Medellín, enfrascado en la organización de los Juegos Mundiales de Trasplantados, o como uno de los 60 asistentes a una cumbre de Ciudades por la Vida, que mientras aquí discutimos sobre la última píldora que nos dejó en una entrevista antes de partir a hacer las Américas.

Francisco de la Torre realiza una exposición, a veces incluso abusiva, ante los medios de comunicación. Capitaliza todos los asuntos de enjundia de la vida municipal y son innumerables las entrevistas que concede. Después de veinte años de concejal y tres lustros en la Alcaldía, no habrá de aquí a final de su actual mandato un solo encuentro con los medios en que no se le pregunte si éste será el último y quién puede sucederle como aspirante en el partido.

No es un tema nuevo. Pero a partir de ahora será recurrente y persistente. Al principio, cuando se le cuestionaba por la cuestión, citó con agrado algunos posibles delfines que acabaron todos fuera del acuario. Consciente de que el círculo de sucesores se reducía gracias a la selección inversa de los equipos municipales con que se ha hecho acompañar en la última década, como en la película de los Inmortales, sólo podía quedar un nombre: el de Elías Bendodo. Y nunca el regidor ha estado por la labor de glorificar ese nombre para ungirlo como heredero. Los apoyos que le ha demostrado siempre han sido con la boca pequeña.

Así que en su última entrevista, a la agencia Europa Press, usó su respuesta de serie para la primera cuestión (“lo lógico es que sea mi último mandato”) y la novedad llegó con la segunda. Mejor confiar en la sapiencia de una buena empresa demoscópica que en el dedo de la dirección del partido y para elegir al futuro candidato popular a la Alcaldía de Málaga, vino a defender. Una encuesta a una muestra representativa de malagueños y se disipan las dudas.

Bendodo, que teme que estos cuatro años en el Ayuntamiento acaben en pesadilla, con un De la Torre en verso suelto sólo preocupado de preservar su legado, redujo a ocurrencia que no merece el más mínimo comentario la propuesta del sondeo: “Las cosas de Paco”, sentenció el presidente provincial del PP.

Y a “Paco” le dio tiempo a deshacer las maletas para zanjar el asunto. “He recordado algo que hacen todos, lo que pasa es que lo hacen privadamente”, respondió a Bendodo con conocimiento de causa. Y le emplazó a crear los mecanismos de colaboración entre el Ayuntamiento de Málaga y la Diputación para los proyectos en marcha entre las dos instituciones  y los pendientes. Primer aviso. Y no será el último, al tiempo.

La tercera ciudad

Antonio Méndez | 4 de septiembre de 2015 a las 12:00

Me comentaba recientemente un conocedor del estudio que el grupo catarí, ligado al QIA, el fondo soberano de inversión de Catar, que pretende construir un hotel del lujo en el Puerto de la capital y también un muelle para el atraque de grandes embarcaciones de recreo, no llegado a Málaga por casualidad. Los inversores, que manejan cifras mareantes de decenas de miles de millones de euros para los proyectos en los que apuestan, manejaban un informe de una consultora en el que se aventuraba que en un plazo inferior a veinte años Málaga sería la tercera ciudad del país, sólo por detrás de Madrid y Barcelona.

Únicamente  Valencia estaría en condiciones de discutirle ese puesto, pero la crisis política le podría pasar factura. Los estudios de este tipo es mejor siempre ponerlos en cuarentena. Hace diez años, el primer documento del Plan de Ordenación Territorial (POT) de la Costa del Sol Occidental, estimaba que la población real de los nueve municipios que abarca casi se triplicaría en una década. Pronosticaban que Marbella superaría este año los 500.000 habitantes de hecho, que en Mijas se alcanzaría los 475.000 y que Estepona, que entonces contabilizada los 91.000 residentes de hecho llegaría a los 316.000.

La crisis puso luego de su parte para que este informe quedase desfasado y también los miedos de la Consejería de Obras Públicas de la Junta ante la posibilidad de que la intensa actividad urbanística que se preveía pusiera en peligro el turismo. Pero superada la etapa crítica, es cierto que esta provincia y lógicamente también su capital cuentan con unas posibilidades de desarrollo privilegiadas. Pero nadie es muy consciente de la necesidad de aprovechar las oportunidades que se van a presentar. De nuevo funciona algo tan propio en esta tierra como hacer toda la caja posible ahora para cuando vengan tiempos peores. La planificación y la prospección son palabras fuera de catálogo. Yhay ejemplos palpables como el que nos han dejado el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2016, por más que ahora se anuncie algún parche político.

Desde el Gobierno se sigue mareando la perdiz con la imperiosa necesidad de conectar por tren las principales ciudades del litoral occidental. El Ayuntamiento de Málaga basa toda su apuesta en que la Administración andaluza le financie con fondos europeos sus obras municipales. Yla Junta mira para otro lado porque es el PP el que tiene en su poder el gobierno local.

Mientras, nos preparamos para convertirnos en la tercera ciudad de España que nos anticipan los cataríes. Ya podemos presumir de que el centro es en sus laterales una gran estación de autobuses y en su almendra, un gran contenedor en serie , acosado por terrazas.

Cuando sopla el terral

Antonio Méndez | 17 de agosto de 2015 a las 19:20

No es que en el arranque previo de la Feria hayamos estado los tres famosos días en los que la tradición asegura que hay que aguantarlo, te pongas como te pongas. Que para eso vives en Málaga y hasta en los paraísos puede brotar un zarzal. No, es sencillamente que desde el jueves el viento venía del oeste pero al llegar a la costa portuguesa decidió girar en dirección a una escorrentía para entrar por el norte de la provincia. Y claro, en agosto no es la misma temperatura en el interior que en la costa, y cuando llega a la capital pues es un viento de norte muy malagueño y nos recuerda el termómetro habitual que se alcanza en esta época en muchos pueblos de las comarcas de Antequera o Ronda. Pero a eso no le podemos decir llana y lisamente terral.

Lo mismo sucede en esta Feria de agosto. No es que determinadas calles del centro a partir de una hora de la tarde se conviertan en un botellón salvaje. Es que la población juvenil se cita en la calle para pasar un rato en animada charla y como es necesario hidratarse para combatir las altas temperaturas en las horas propias de la siesta, necesitan equiparse con unos recipientes adecuados al número de personas que se encontrarán. Si el Ayuntamiento colocara unas barras o distribuyera suficientes mesas por la vía pública, no podríamos calificar de esa manera peyorativa el fenómeno sino que nos acercaríamos a la realidad sin prejuicios. Porque se trata de una reunión de personas que bebe en la calle.
Qué difícil ser concejal de fiestas del Ayuntamiento de Málaga cuando los medios de comunicación nos empeñamos en llamarle terral al viento y botellón al botellón, para aguarle la Feria. Menos mal que Francisco de la Torre ha estado a la altura en la defensa de su concejala Teresa Porras con sus disquisiciones científicas sobre cómo catalogar unas prácticas o las otras. Y si sobre la edil, a la vista de la llaneza con la que se expresa, podemos dudar de la metafísica de su lenguaje cuando dice que en estas fechas ve caminar a las chicas con sus bragas en las manos, con la intención de que las prendas íntimas se sequen a temperatura ambiente, del regidor, todo un ingeniero agrónomo y cultivado en la ilustre Francia, no hay dubitación posible.

Porque quién,  hasta que él lo dijo,  se había atrevido a señalar que el problema del parque temático de bares y basura en que se ha convertido el centro de la capital se solventa con un cursillo a tenderos y camareros, para que aprendan a doblar las cajas de cartón, y así consigan que quepan en los contenedores.
Qué gran ocurrencia de Ciudadanos que nos asegura la presencia de este alcalde malagueño otros cuatro años completos. La ciencia, la economía de empresa y el medio ambiente se lo agradecerán. Y es que el viento de terral, quieras o no, con el tiempo te acaba por pasar factura.

Posdata. Ya veo a las grandes firmas de lencería anunciando que eligen a la capital de la Costa del Sol como sede central de su producción mundial para sus nuevos modelos de ropa interior,  pero de fiesta. La Diputación podrá sumar un producto más a su famoso sello Sabor a Málaga.

La inocencia de los votantes

Antonio Méndez | 4 de agosto de 2015 a las 12:31

Con la sentencia del Tribunal Supremo, Marbella ajusta cuentas con su pasado más negro. Nueve años después, el caso de corrupción política que provocó la disolución del Ayuntamiento marbellí completa su recorrido por la vía ordinaria de la Justicia. Desde entonces se han sucedido tantos casos que no es que conviertan a Malaya en un asunto de aprendices, sino que aquel episodio que nos escandalizó entonces formaba parte de una gangrena que estaba extendida a todo el país. No era sólo el gilismo el que estaba corrompido hasta los tuétanos.

De la resolución a los recursos de casación, dictada por el Alto Tribunal, queda como resumen principal los seis años más de cárcel que se imponen a Roca, hasta sumar 17 años. Todavía lejos de los 30 que solicitó la Fiscalía pero al menos un castigo más acorde a la gravedad de los hechos que se le atribuyen al cerebro de esta trama. Yel incremento de la pena en año y medio para los concejales que participaron en el saqueo por un delito de cohecho continuado.

Pero inmediatamente el debate se ha instalado en una ocurrencia, más que una sugerencia, que en su momento tuvo la Sala de la Audiencia de Málaga que enjuició el caso en primera instancia, y que promovió que las multas y los bienes incautados a los condenados revirtieran a Marbella, como forma de resarcir a la ciudad del atraco continuado a la que fue sometida.
Como exposición de buenas intenciones por parte de sus señorías está bien, si no fuera porque se supone que los magistrados que rubricaron la recomendación sabían de antemano que la legislación no contempla esa posibilidad. Como bien explicaba el jurista Diego Martín Reyes en este periódico “el importe de las multas son ingresos del Tesoro Público por disposición de ley”.

Una decisión populista de la Sala malagueña que pasó la pelota al Supremo, que ha tenido que ejercer el papel de malo al revocar la petición. Suficiente para alimentar el debate político y partidista. La Junta, que hizo bien poco en su momento ante las correrías urbanísticas de Jesús Gil y sus secuaces, se apunta rápidamente ahora a pedirle a Rajoy que transfiera a Marbella el importe de esos ingresos.

Pero ésta no es la historia de Robin Hood. No hay vasallos desangrados a impuestos ni reyes usurpadores del trono municipal. Supongo que alguna vez deberemos asumir también que como ciudadanos tenemos alguna responsabilidad en las consecuencias de apoyar en las urnas a determinadas opciones políticas. No casa aquí el papel de ciudad masacrada por unos políticos que engañaron a sus inocentes votantes.

Cuestión de blindajes

Antonio Méndez | 29 de junio de 2015 a las 17:30

Pero parió el ERE. La presidenta de la Junta había decidido empezar con fuerza su nueva legislatura. Escogió para su Gobierno  dos figuras de prestigio, como los rectores de Málaga y Sevilla, afines al PSOE y figuras con las que los aparatos de los partidos no se sienten cómodas porque temen que a las primeras de cambio desobedezcan las consignas.

Luego comenzó las reuniones con los alcaldes para luchar contra los desahucios, la bandera de Podemos. Una señal para que los ciudadanos comprueben que a los socialistas no sólo les preocupa la evolución del ÍBEX 35. Y a falta de algún gran anuncio en materia de Educación, la primera decisión oficializada en Consejo de Gobierno afectó al otro sanctasanctórum de la izquierda: la sanidad pública.

Susana Díaz anunció solemnemente que la blindará por ley.

Realmente no sabíamos que estuviera amenazada, pero eso nos suele suceder a los votantes mortales, que no estamos al tanto de las intrigas políticas y de la información reservada que manejan. Igual a la presidenta le han informado de que Moreno Bonilla ha conseguido por fin hacerse con un juego de llaves del Parlamento y con la ayuda del partido naranja pretendía convocar en agosto un pleno nocturno para aprobar el copago.

Puestos a elucubrar con normas para proteger Andalucía ante los enemigos que acechan, se me ocurre que sería perentorio una ley para preservar el blanco y verde de la bandera, no sea que algún emergente la quiera impregnar de morado. Otra que prohíba sembrar de césped la arena de las playas de la región, que siempre puede haber algún jeque caprichoso. Que se tramite una decreto ley que defienda el derecho de los andaluces a utilizar su habla propia, no sea que de tanto dialogar ahora con los Ciudadanos de Barcelona se nos contagie el acento. O que una reforma urbanística asegura que la Giralda no podrá ser derribada porque  un convenio urbanístico quiere levantar un hotel de siete estrellas. No son necesarios pero ¿y si a alguien se le ocurre? Para eso está la política, para anticiparse a los sucesos.

Blindar algo que no está amenazado o que la amenaza, en todo caso, sólo pueda ejercerla el que promueve el blindaje requiere de un ejercicio de ingeniería política. Con la ayuda de los medios de comunicación que hemos dato trato de acontecimiento a esta ocurrencia.

La sanidad pública funciona. En los ambulatorios y los centros de salud. Y estamos encantados con nuestros hospitales, pese a la sangría de recursos que la crisis se ha llevado. Asunto distinto es pedir cita con un especialista. Si tardas tres meses en conseguir la primera y otros tres para que te realicen una prueba, es toda una invitación a suscribir un seguro privado o a colapsar las urgencias y poner en jaque el sistema. Podríamos comenzar por ahí, por blindar una prestación de servicios en la sanidad pública en tiempo y fecha.

¿Y que tienen que ver los ERE? Pues que  no quedan más blindajes.