Bendodo perdió su costa

Antonio Méndez | 22 de junio de 2015 a las 19:51

Sólo  había que contemplar en el Pleno de Constitución de los Ayuntamientos el gesto adusto del presidente provincial del PP de Málaga, Elías Bendodo, y compararlo con el de contenida pero indisimulada felicidad del secretario de Política Institucional del PSOE andaluz, Francisco Conejo. Ambos sentados casi frente por frente en los asientos que correspondían a sus respectivos grupos municipales, durante el Pleno de constitución del nuevo Ayuntamiento de Málaga, del que forman parte como concejales. Menos mal que el dirigente popular veranea en Estepona, aunque por motivos familiares seguro que más de una visita tendrá que girar a Marbella.

Una convulsión o una revolución. Así se refleja en el mapa definitivo del litoral. De punta a punta. Nerja, Vélez, Rincón, la citada Marbella, Mijas, Benalmádena, Torremolinos… Todos pierden a los alcaldes del PP, algunos después de veinte años al frente de los gobiernos, y les sustituyen regidores socialistas. Menos en Mijas, donde en una estrambótica operación los populares, primera fuerza política, aceptan ser la comparsa de Ciudadanos, la tercera, al que entregan la Alcaldía. Muy desesperado se ha debido ver Bendodo para aceptar un cambalache de esta envergadura, con tal de evitar una muesca roja más en una costa que dominaba casi por entera.

Ahora no le queda otra que conformarse con la siempre fiel Fuengirola, el emergente alcalde de Estepona y la sorpresa de Torrox, con un mandatario con el que no mantiene precisamente relaciones fluidas. Para los socialistas, el poder se ha reequilibrado. Para el PP se ha pisoteado la voluntad de las urnas. Pero al margen de la convergencia de la izquierda, la alianza se ha sellado en algunos consistorios con partidos localistas lo que dice poco de la capacidad de negociación de varios regidores depuestos.

Caso distinto es el de Torremolinos, donde era necesaria la entrada de aire fresco tras elreinado de Fernández Montes, que ha preferido morir con las botas puestas y luego marcharse de la política municipal. O él o el abismo. En Vélez las rencillas, e incluso inquinas personales y familiares, en una clase política que siempre tiene cuentas pendientes que saldar, ha provocado el relevo. En Benalmádena, el galimatías es de órdago con una alianza de castigo con seis fuerzas, cada una de su padre y de su madre. En Nerja los temores de Alberto Armijo de que algunas grupos emergentes se habían sabido mover muy bien, se cumplieron. Y Rincón volverá al experimento de un dos por dos, con promesa de emociones fuertes en el último bienio.

Para acabar el panorama, ya tenemos un alcalde imputado desde el primer día: el de Manilva. Con la promesa al PSOE de que abandonará el cargo si de la sospecha se pasa a la apertura de juicio oral. Cada uno aplica la doctrina que le conviene. Pero después de la euforia del primer día por el desalojo de la derecha y los discursos de rescates ciudadanos, será necesario gestionar bien y ofrecer estabilidad en un territorio donde el turismo es fundamental. Y además el único sector económico con capacidad de crecer de verdad. Veremos cuál es el nuevo panorama después de que se celebren las elecciones generales.

Aunque al final Bendodo podrá respirar tranquilo. Ciudadanos le asegura la investidura en julio para que siga de presidente de Diputación, así que seguro que ya ha recuperado la sonrisa.

Nuevos tiempos

Antonio Méndez | 22 de junio de 2015 a las 19:42

Todo son anuncios que persiguen el ahorro en las cuentas públicas, la eliminación de la endogamia partidista para colocar a los suyos en cualquier cargo público que se precie y las medidas para proclamar la transparencia en la gestión. A uña de caballo, Ciudadanos y Podemos azuzan a los que mandan en PP y PSOE para que se vea que su llegada a las instituciones supone el inicio de ese nuevo tiempo en la política. Quiero verlo.

En este tótum revolútum la confusión es amplia. Nuevos y viejos alcaldes llegan a los puestos con la promesa de que cobrarán igual o menos. A este paso, les exigiremos que paguen por pasearse por las procesiones con el traje de concejal. Porque el coche oficial ya se lo hemos retirado y en algunos municipios, incluso el móvil. Caso de Estepona, el regidor, una de las figuras emergentes del PP tras su arrolladora victoria electoral, es un adelantado a ese tiempo venidero y no cobra por trabajar en el Consistorio. Así que no hay que extrañarse de que obligue a la oposición a que realice su labor de vigilancia con los 200 euros que ingresa cada edil por acudir a un pleno o los 30 que percibe por asistir a una comisión. Discrepo de lo primero y de lo segundo. La política no es un hobby.

Otra de las grandes batallas son los puestos de confianza. De 34 a 17, se anuncia el recorte en el Ayuntamiento de Málaga. El 50% menos en Diputación, se pregona tras el acuerdo firmado con Ciudadanos y aparecen las cifras millonarias del ahorro.

PP y PSOE se han comportado durante décadas como auténticas agencias de colocación. La interpretación de la necesidad de personal de confianza llegó al paroxismo cuando un presidente de Diputación entendió que para la limpieza de su despacho, para que pudiera dejarse los papeles a la vista, qué mejor que una persona de la que él pudiera fiarse y contrató a la mujer que realizaba las tareas del hogar en su casa. Bendodo también fichó a su chófer en el Ayuntamiento como asesor para Diputación.  Supongo que se había acostumbrado a su tipo de conducción.  Pero incluso en estos dos casos, al menos había un criterio técnico, aunque un poco discutible.

Pero en general esos puestos se cubren con militantes a los que se agradecen lealtades y favores. La excepción es Francisco de la Torre, que respecto a este asunto de los cargos a dedo, muchas veces me da la impresión de que en vez del Ayuntamiento de Málaga preside una institución de beneficencia. Siempre tiene por costumbre acoger a todas las ovejas descarriadas de sus listas. Aunque sea él mismo quien haya decidido colocarlos en puestos con pocas posibilidades de salir. Ahora no ha dudado en hacerlo de nuevo. Después de llevarse toda la semana de procesiones y peñas al Ciudadano Juan Cassá que, como asturiano que es, seguro que alucina con las costumbres, acaba de rescatar para el puesto de director técnico a los cuatro concejales que la voluntad de las urnas dejó fuera. Enchufados de primera división que obliga al desalojo de los que figuraban hasta ahora con ese interruptor eléctrico. Sí, nuevos tiempos. A menos que el partido naranja empiece a dejarle claro que gobierna con su permiso.

La campaña de Villalobos

Antonio Méndez | 29 de mayo de 2015 a las 10:39

Celia  Villalobos ha sido la gran olvidada de la pasada campaña electoral. Algún acto en Nerja o Almogía y creo que en Alhaurín de la Torre. Además de su presencia anónima en el foro en el que participó el candidato del PP a la Alcaldía, Francisco de la Torre. Su imagen como presidenta en funciones del congreso con su tableta y el Candy Crush o similar (de juegos no entiendo ni palabra), mientras Rajoy intervenía en el hemiciclo en el debate del Estado de la Nación, la ha condenado. Los dirigentes de su partido optaron por mantenerla oculta aunque desde la cúpula se asegura que no fue así y que salvo excepciones nadie solicitó su presencia. El caso es que si un animal político se siente enjaulado se corre el peligro de que se libere y a la menor ocasión te pegue un zarpazo con toda su ingenua naturalidad. Y la verdad es que la ocasión se la han puesto en bandeja.

Tras lo sucedido el 24-M , hasta el propio candidato popular ha sacado a relucir el nombre de la ex alcaldesa  como ejemplo de lo bien que sabe gobernar el PP en minoría. Se refería a aquel mandato primero de los populares entre 1995 y 1999. Una provocación. Así quela aludida ha iniciado su participación en la campaña de las municipales con un cierto retraso. Y veremos cuándo la culmina.
De momento, a Francisco de la Torre ya le ha anticipado su opinión. Le ha dicho que debió irse a su casa hace dos años y así quizá el nuevo candidato habría ganado con mayor nitidez estas elecciones. Y al candidato al que se refiere y que a su juicio era “de escándalo” es al presidente del PP, Elías Bendodo. También le ha pedido que no se escude en que Rajoy tiene la culpa de los malos resultados, porque con ese mismo gobierno en Antequera y Estepona se han revalidado las mayorías absolutas.

Tampoco es cuestión de escandalizarse con las declaraciones. Villalobos no sienta el más mínimo cariño por el alcalde en funciones y el desafecto es recíproco. De la Torre se ha limitado a con un no tengo nada que decir.

Pero la hoy diputada pone el dedo en la llaga. Francisco de la Torre es ya una rémora para el PP. Pero ¿quién se atreve a pedirle que se renuncie si hasta hace dos días le adoraban como al dios de las urnas? Aunque movimientos subterráneos se han producido en la capital y en Torremolinos. Pero se alega que ante el convulso mandato que se avecina mejor que se que él que achicharrar a uno nuevo.

De la Torre y Villalobos forman parte de una etapa política ya superada y en la que jugaron un importante papel. En el fondo ambos se comportan de forma similar. Se resisten a reconocer que su tiempo ya pasó y cuanto más demoren ese paso será peor.

De la Torre dice que renunciar sería darles la razón a los que vieron en su candidatura una operación de relevo encubierta. El munícipe está convencido de que una de las causas de su sangría es que muchos electores creyeron que él le dejaría el paso a Bendodo como alcalde y lo han castigado. Celia aspirar a figurar por octava vez en la candidatura al Congreso por Málaga en las generales. Quizá de ahí vengan las alabanzas al presidente del partido que debe apoyarla para que siga.

Hace un par de días, una persona cercana a la congresista me comentaba que su marido, el todopoderoso Pedro Arriola, en la práctica ya lleva meses jubilado. Aunque su contrato con el PP expira el próximo 31 de diciembre. Qué difícil resulta siempre en esta vida decir adiós antes de que te lo pidan.

Principios ‘Ciudadanos’

Antonio Méndez | 27 de mayo de 2015 a las 12:01

Sólo he tenido la oportunidad de charlar una sola vez con el hombre de moda: el candidato de Ciudadanos en la capital, Juan Cassá. Fue hace poco más de un mes, en el transcurso de una entrevista que ofreció a este periódico. Durante el breve diálogo no se le quitaba de la boca la palabra “los malagueños”.

Eran tan insistente a la hora de apropiarse del término, que acabé por preguntarle que de dónde era. Me respondió que asturiano. No voy a realizar un ejercicio de malagueñismo rancio, tan propio en otros lares, sobre el origen deseable de los candidatos. Yo mismo nací en Ceuta. Pero me pareció un exceso de arrogancia que una persona que apenas lleva cuatro años en esta provincia pudiera interpretar con tanta contundencia los sentimientos locales.

También imaginé que sería quizá su forma de intentar agradar. Ya resulta una osadía que alguien que reside desde hace tan poco tiempo acepte encabezar la candidatura a la Alcaldía de una gran ciudad como Málaga. Recuerdo que en la despedida me aseguró: “Si no soy alcalde esta vez, lo seré dentro de cuatro años”. No es habitual encontrarte a un asturiano bravucón (mi padre era de aquellas tierras), pero resulta que hablaba en serio y por lo visto tiene prisa.

Cassá nos dio largas desde la noche del lunes y durante todo el martes a la petición de una entrevista. Concedió declaraciones a un par de radios, a las que ocultó sus intenciones, y por fin apareció el martes con su “exclusiva” en Sur. Igual sí que ya se ha integrado en la ciudad.

Cassá quiere ser alcalde. Al menos hasta hace un rato. El mismo lunes por la mañana ya pudo reunirse con el presidente del PP, Elías Bendodo, para proponerle un cambalache. “Tú me das la Alcaldía de Málaga yo te dejo que mandes en la Diputación y unos pocos ayuntamientos”, lo contaba  El Mundo.
Esa misma tarde, se lo relatamos nosotros, se reunía con el secretario de Política Institucional del PSOE andaluz, Francisco Conejo, y también le ofrecía un pacto de gobierno en el Ayuntamiento de Málaga, con él lógicamente de alcalde. Se puede apreciar que el candidato de Ciudadanos dispone como Marx (Groucho) de unos principios muy versátiles. El martes canceló sin más una comparecencia pública.

No es cuestión de dictar sentencia definitiva contra un recién aterrizado en la política. Alguien que se ha visto con la provincia en sus manos y se ha creído que era Obama. Ahora es solo una caricatura de sí mismo. Algunos periodistas se las prometen felices  por los momentos de gloria que nos puede ofrecer el personaje. Aunque igual estoy confundido y éste es el nuevo estilo que aporta Ciudadanos a la vida municipal.

El concejal número 13

Antonio Méndez | 26 de mayo de 2015 a las 18:33

Durante más de una hora el cambio no sólo era posible sino que parecía inevitable en el Ayuntamiento de Málaga. Pero llegó el concejal número 13 y aunque el varapalo es notorio es posible que dentro de unos meses este 24 de mayo Francisco de la Torre lo recuerde como una simple pesadilla. Si si como a priori se supone que continúa en el gobierno de la Casona del Parque.

Porque ese edil de más impedía un teórico, aunque complejo, acuerdo de las fuerzas de la izquierda, que hasta ese momento del recuento disponían de mayoría absoluta. Ahora, derrocar del gobierno al regidor ya en funciones obligaría a un frente a cuatro bandas o tres bandas (PSOE, Málaga Ahora y Ciudadanos) que, a mi juicio, sólo estaría justificado por higiene democrática, que no es el caso de Málaga, y no por la ambición de personajes  que ahora ya se mostrarán si máscara. Medidas de este tipo sí que entiendo que puedan ser deseables en otros municipios, como Torremolinos,  una de las grandes noticias de la jornada, con la pérdida de la hegemonía por parte de Pedro Fernández Montes, que ahora está en periodo de reflexión.

Pero el nuevo mapa electoral obligará a De la Torre a gestionar el Ayuntamiento si en ese personalismo tan acusado del que ha hecho gala hasta ahora. “Diálogo” y “consenso” viene proclamando, al tiempo que se lanzaba a la desesperada a la búsqueda de un pacto con Ciudadanos. Veremos cómo encaja el regidor este fuerte golpe moral de la pérdida de seis ediles, en unos comicios convocados como un plebiscito hacia su persona. De momento, mal. Aún debe metabolizar que si gobierna en minoría es posible que deje de controlar hasta los consejos de administración de las empresas.

El PP ha sufrido la primera oleada que provoca el desgaste de veinte años de gobierno de los principales ayuntamientos de la provincia, pero también del desafecto del votante a la trayectoria del Ejecutivo de Rajoy. Sin embargo, la marejada ha sido insuficiente para que el barco zozobre. Por ahora. Es impredecible lo que puede suceder en consistorios como Marbella, Rincón, Nerja o Vélez, además del citado Torremolinos, donde ganan los populares, pero donde se pueden producir muchas sorpresas de aquí al 13 de junio. Yla Diputación también está en el aire, aunque nadie puede discutir el triunfo del PP que se queda a un escaño de la mayoría.

A los socialistas les toca reflexionar. En las primeras horas se han presentado como vencedores por conseguir 4.000 votos más en la provincia. Pobre cosecha tras 20 años de oposición en muchas ciudades. Han vuelto a perder las elecciones y sólo pueden presumir de derrotar a las encuestas. Aunque gobiernen ya en 35 municipios, cuatro más que hace cuatro años y ahora se abre la parafernalia de los pactos a tres y cuatro bandas, con los que los partidos intentan muchas veces que se olvide cuál fue el dictamen de las urnas.

Un caso aparte es Alhaurín el Grande. Allí, el alcalde condenado ha triunfado con claridad, aunque curiosamente necesitaría el voto del edil del PP para asegurarse la mayoría absoluta. En Serrato y Montecorto, los dos nuevos Ayuntamientos malagueños la suerte fue dispar. En el primero aplastó el PSOE, con más de un 90% de los votos. Igual los socialistas acaban de encontrar en la serranía al líder definitivo. En el segundo, el PA, un partido casi en extinción que ha logrado allí su única mayoría absoluta. Para eso quería la independencia, para convertirse en cuna del andalucismo en Málaga.

Apuntes sin conexión

Antonio Méndez | 19 de mayo de 2015 a las 17:59

Me comentaba un compañero del Grupo Joly, que edita el periódico en el que trabajo, que cuando los jueces le vieron las orejas al lobo comenzaron a poner más sentencias. Posiblemente ya no figuren en ese trío de profesiones apestadas en el que continúan los políticos y los periodistas. La sensación es que la Justicia al final ha sabido jugar el papel que demandaba la sociedad en la lucha contra la lacra de la corrupción.

También la prensa reaccionó. Pero ya se hallaba entre la espada y la pared por su presunta complicidad con el sistema. Nunca antes en democracia se han difundido como en estos meses tantas historias comprometidas para las instituciones. Pero la impresión es que la respuesta ha sido tardía y costará recuperar la credibilidad y la confianza perdidas.

Hace unos días escuchaba a Elías Bendodo, candidato del PP a presidir la Diputación de Málaga, defender la necesidad de un cambio radical en los valores de su partido. Que los candidatos se elijan por méritos y no por la lealtad o la adulación al líder de turno. Pero sucede como con los informadores. ¿Quién confía en la sinceridad de esta confesión y rechaza que no se trata de una treta más de la campaña?

El jueves de la pasada semana, la dirección socialista malagueña entendió que la mejor imagen que podía ofrecer de la visita de su líder a la capital era una foto en Larios. Curiosamente la calle icono del PP. Si tuviéramos que quedarnos con una sola imagen positiva de su gestión en estos veinte años de gobierno en el Ayuntamiento de Málaga, sería ésa. El antes y el después de la transformación del casco histórico. El paseo además acabó en recorrido surrealista, con tumulto entre simpatizantes y trabajadores con cuentas pendientes con la Junta. Y Pedro Sánchez protegido por la Policía de los ciudadanos.

Un transeúnte apeló al secretario general socialista a que se diera una vuelta por la Palmilla. Quizá no era necesario ese extremo. Pero podían habérselo llevado al descampado de Repsol. El gran parque público de la zona oeste, transformado en una millonaria y de momento fallida operación urbanística. Un tapete verde para que promotores puedan levantar rascacielos en el distrito con más densidad de población de la capital. Pero los socialistas siguen fuera de onda.

Siempre ha sospechado el PP que el PSOE tiene un régimen clientelar en la Junta con las ayudas. Y en el fondo estoy de acuerdo en el diagnóstico. Casi un centenar de asociaciones recibirán este año subvenciones del Ayuntamiento de la capital. A sumar las de los distritos. 10.000 euros para que las peñas celebren el Día de Andalucía. Otros 6.000 para que organicen un curso de informática y protocolo. Dinero a grupos para meriendas, ágapes y viajes culturales. De la Torre, a hombros. Con su propio régimen.

El virrey de Málaga

Antonio Méndez | 5 de mayo de 2015 a las 11:56

Definitivamente a Francisco de la Torre el Ayuntamiento de Málaga ha debido quedársele muy pequeño a la vista del programa electoral que ha presentado para intentar revalidar la Alcaldía el próximo 24 de mayo. No sé si con los años en el poder se pierde el pudor a presentar propuestas claramente demagógicas o en su madurez ha decidido reverdecer viejos sueños de juventud de una Málaga convertida en autonomía uniprovincial, lejos de las garras de una Junta que definitivamente le causa urticaria.

Así que, instalado en la euforia de sus recientes museos y a la vista de la inoperancia de otras administraciones, sobre todo la andaluza, ha decidido ponerse manos a la tarea para resolver problemas estructurales como el de la Educación. Y anuncia planes para combatir el absentismo y reducir ese 30% de fracaso escolar del que se habla. Da igual que la materia no le competa lo más mínimo. Él, definitivamente, ha decidido convertirse en el paladín de esta ciudad, en un súpeheroe sin máscara ni disfraz. Todo ello con la complicidad de su partido, el PP, que se le acerca con vergüenza por el daño que le causa su indeseada compañía en este momento y se muestra agradecido por dejarle exhibir en una esquina de su cartelería sus siglas.

También ha decidido en esta ocasión entrar de lleno en el problema del paro, la formación, la dación en pago y hacer de intermediario con los bancos en la negociación de las hipotecas de los propietarios en dificultades. Cualquier debate es válido si sirve para desviar la atención de los compromisos adquiridos hace cuatro años, muchos de los cuales dormitan en el limbo o de problemas latentes como el de la limpieza y qué hacer cuando expire la concesión con la empresa Limasa. Lástima que hayan sido necesarios quince años de su gobierno para que el candidato popular se caiga de su propio caballo para descubrir ahora la luz social.

El colmo del sarcasmo, por utilizar una palabra suave, llega con su anuncio de congelar los sueldos de los concejales, directivos y gerentes si vence en las elecciones municipales. Un dinero que destinará a mejores causas que la de engrosar la nómina de los políticos y de su personal de confianza. Lástima que su proclama llegue apenas unos días después de que este periódico publicara ese plus de 24.000 euros que un año más recibirá el gerente de Emasa, porque podamos beber el agua que sale del grifo o los 10.600 euros que ingresarán otros altos ejecutivos del Consistorio por ser transparentes en su gestión al frente de las empresas públicas. Es decir, por hacernos el favor de publicar en una web qué hacen con parte del dinero público que reciben de los impuestos.

Creo que en realidad Francisco de la Torre no aspira a ser alcalde el 24-M sino el primer virrey de Málaga, así sólo tendrá que dar explicaciones de sus actos a la Corona.

¿Quinto mandato?

Antonio Méndez | 24 de abril de 2015 a las 17:13

Francisco de la Torre optará a un quinto mandato “completo” tras las próximas elecciones de mayo. Así se encargó de aseverarlo en la última entrevista que hemos publicado con él y en la que se quejaba de que los medios estuviéramos obsesionados con buscarle sucesor.  Insiste en desmentir con contundencia la misma hipótesis que circuló hace cuatro años: le daría paso a Elías Bendodo en un tiempo prudencial, si logra conservar el poder en el Casona del Parque.

El alcalde de Málaga cumplirá el próximo mes dos décadas como concejal en el Ayuntamiento y tres lustros como regidor. Un tiempo excesivo para desempeñar un mismo cargo público por más que hasta ahora haya contado con el respaldo abrumador de los ciudadanos. Pero pocos se atreven a promover un relevo si se pone en riesgo mantener el poder. El resultado de la ecuación es esa apelación al caudillismo, plasmada en la estrategia de campaña del partido que intenta convertir los comicios locales en un plebiscito hacia la figura del munícipe. El PP se ha encomendado exclusivamente a su figura, con un grado de conocimiento entre la población superior al 90%, para revalidar el triunfo. A él se agarra para justificar que los malos resultados en la capital de las últimas convocatorias electorales es imposible que puedan repetirse ahora.

Sobre el equipo que le acompaña, podríamos presumir que en este nuevo mandato marcado por los tres años de obras para conseguir que el Metro alcance el centro de la capital, el candidato del PP ha buscado a una experta en la materia de para afrontar con eficacia ese desafío. O que la incorporación anticipa que el proyecto estrella del cuatrienio 2015-2019  será ese olvidado plan municipal de movilidad sostenible que se revuelve en los cajones.

Pero igual resulta que la razón de la gran novedad de la lista  reside en que la principal herramienta de la empresa de limpieza Limasa son los camiones y qué mejor que una experta en transporte asuma esas competencias, en el área de Medio Ambiente, si el PP retiene el gobierno municipal. Y ése es el puesto reservado para el fichaje estrella del alcalde, la profesora titular de Ingeniería Industrial Elvira Maseo.

Los designios de De la Torre sólo los escrutan algunos miembros de su familia y un grupo mínimo de amigos. Podríamos también deducir tras la lectura de los integrantes de la candidatura que ya tiene el futuro gobierno en su cabeza. Pero seguramente también nos equivocaríamos. El munícipe diseñará su equipo, si le favorecen los hados de la democracia, en el último instante, no sea que si lo piensa antes lo filtre algún periodista con el don de la telepatía.

Pero sí hay algo que debemos valorar del alcalde de Málaga: su persistencia en buscar savia nueva para el Ayuntamiento al margen del partido que, como bien conoce, es una sociedad endogámica en la que los méritos que rigen para merecer un puesto son inversamente proporcionales a los que habría que demostrar en cualquier organización empresarial.

Por eso se fija en personas alejadas de las siglas, aunque antes de incorporarlas se asegura de que sean afines a las ideas que se le presumen a la marca que le cobija y que en esa ocasión es casi imperceptible. Él mismo es así, sólo un afín al PP, por mucha cuota que pague. Por eso siempre su fijación en profesionales cualificados. Nunca políticos.

De todas formas, parafraseando a Zorrilla, en el Ayuntamiento, de Francisco de la Torre abajo, ninguno. Es una S.L. y se apresta a intentar ganar la batalla a sus rivales a sus 72 años. Y a la vez rechaza ponerse fecha de caducidad.

Después de la Málaga tecnológica y la de los museos, ahora proclama que el sentido de su continuidad es la mejora de la educación. Magnífica apuesta programática para un ayuntamiento que carece de la más mínima competencia sobre esta materia, más allá de la de mantener limpios y conservados los colegios.

Nadie puede decir que Málaga no ha experimentado una profunda transformación en los últimos diez años. Y sería ruin desvincular de los avances como ciudad a la persona que ha llevado las riendas municipales. Aunque siempre me ha dado la impresión de que nunca ha existido un proyecto concreto que desarrollar como urbe, sino que los impulsos se deben a los latidos personalístas del que timonea la nave.

La lógica dicta que De la Torre tendrá muy complicado impedir que suban a bordo marineros ajenos a su tripulación. Si Ciudadanos prosigue en alza, puede ser un compañero obligado para decidir la nueva travesía. Y veríamos la ductilidad del alcalde para adaptarse a ese teórico escenario, acostumbrado hasta ahora a hacer de su capa un sayo.

El puzle de siglas en que algunos grupos de la izquierda han querido diluirse para disimular que se presentan a las elecciones, favorecen las opciones del PP. Y tampoco el PSOE se perfila por ahora como un oponente serio. Pero deciden los vecinos.

En defensa propia

Antonio Méndez | 13 de abril de 2015 a las 12:34

Un gobierno completo y con presidente de repuesto.

Si no me salen mal las cuentas, hasta diez consejeros de la Junta y dos presidentes figuran en la actualidad como imputados o pre imputados en causas judiciales, con el caso ERE y sus derivadas como protagonistas: Manuel Chaves, José Antonio Griñán, Magdalena Álvarez, Francisco Vallejo, Martín Soler, Antonio Ávila, Carmen Martínez Aguayo, Manuel Recio, Antonio Fernández, Mar Moreno, Gaspar Zarrías y José Antonio Viera.
El panorama es sencillamente desolador.

Al margen de que el PSOE pueda alegar que son asuntos del pasado y que si con los escándalos en su máximo apogeo ya expió sus culpas en las urnas en 2012, ahora ha superado con éxito la reválida con los nuevos votos. Pero no creo que 1,4 millones de papeletas, ni 1.400 millones, sirvan para blanquear ningún tipo de comportamiento ilegal, si así se demostrara. Ni tampoco un triunfo electoral avala una gestión en la que, en palabras solemnizadas de Griñán a la salida del Supremo, permitió que se produjera “un gran fraude”.

Tampoco está al alcance de mi comprensión cómo los partidos tradicionales, y me da la impresión de que alguno emergente también, interpretan el concepto de la responsabilidad política. Si algo muy grave sucede durante el periodo en que eres el dirigente máximo de un área o, peor aún, de un ejecutivo, la única salida de confirmarse el peor de tus temores es la dimisión. Sin sucedáneos de continuar parapetado en otro escaño en agradecimiento a los servicios prestados.

La razón última que ofrecen en privado algunos socialistas cuando les cuestiono por qué prosiguen aforados buena parte de los salpicados por esos escándalos, no es otra que la defensa propia. El temor a que de haber asumido esa responsabilidad política algunos de ellos habrían pasado una temporada en la sombra tras perder la protección. Pero esa conclusión significa lo mismo que admitir que un juez de instrucción de provincias puede campar a sus anchas y tomar decisiones manifiestamente injustas con impunidad. Si fuese así, habría que comenzar de inmediato una campaña para que no quede un español sin aforar.

Otra cosa, a mi entender, es el erróneo debate sobre las consecuencias exigibles tras una imputación. Esta figura sólo significa que prestas declaración con asistencia letrada y que mientras se completa la investigación hay indicios para atribuirte la participación en algún posible delito.

Pero hasta que se concluya la instrucción no se verá si la presunción es tan sólida como para procesarte y solicitar que se te someta a juicio oral. En ese caso, sí debería conllevar el cese automático en un cargo, a riesgo de que luego la vista terminara finalmente con la absolución del encausado.

El fantasma del Metro siempre se aparece

Antonio Méndez | 13 de abril de 2015 a las 12:31

Como en las peores pesadillas, aunque se dé al villano por muerto, siempre acaba por resucitar para protagonizar la enésima secuela de la misma película de terror que tanto rédito parece que consigue para la taquilla. En esta ocasión ha elegido la Semana Santa, unas fechas en la que la capital desconecta de cualquier acontecimiento informativo para entregarse en exclusiva a las emociones que le brinda la calle.

No hay duda de que mencionar una obra del Metro en Málaga es sinónimo de pavor. Y después de lo que este periódico ha publicado en estos días, quedan pocas dudas de que asistiremos a una prolongación de la pasión con esta infraestructura pero no durante sólo siete días.

Una vez más priman las estrategias partidistas que el interés general. Qué más da que se complete el suburbano en tres lustros o en tres décadas si en realidad el equipo de gobierno del PP nunca creyó en el proyecto (tampoco relevantes socialistas del grupo municipal, pero carecen de responsabilidad de decisión). El transporte está condenado a la ruina si es incapaz de alcanzar el Centro. Causa desazón montarse en los vagones en teóricas horas punta y comprobar que circulan semivacíos, porque el sistema no es competitivo. Hay un pésimo uso del dinero público.

Con la tesis de que las obras dan votos y también los quitan no hay que extrañarse de los nervios que se asoman al aproximarse una cita electoral tan incierta como la del 24 de mayo. Y aunque todo parecía encajado y disipadas las dudas, el arranque de los tajos en dirección a la Alameda Principal y la reorganización del tráfico en esta arteria central, son suficientes amenazas como para que Francisco de la Torre en esa suma voto a voto que contabiliza desde los pésimos resultados de los comicios andaluces en la ciudad asuma un mínimo riesgo.

Y aquí hay un elemento colateral pero determinante: la Semana Santa de 2016. Hace años Inocencio Fernández en su etapa de portavoz de Izquierda Unida acuñó la frase de que el urbanismo en Málaga capital se planificaba a golpe de campana. En este caso también parecía haberse conjurado uno de los miedos a las consecuencias de la obra. La Junta de Andalucía se había comprometido con la Agrupación de Cofradías a que dentro de un año la actuación que afecta a la Alameda estaría culminada en su superficie para interferir lo mínimo en ese tramo del recorrido oficial de las procesiones. El Gobierno andaluz tras conocer los nuevos planes municipales de exigir desvíos que precisan de dos meses de ejecución antes de dar la autorización, ya se ha lanzado a advertir que el retraso salpicaría de lleno a los tronos.

El colofón para que el Metro acabe maldito.