La ciudad, la marca y la capitalidad gastronómica

Antonio Lao | 14 de mayo de 2018 a las 14:16

Confío que en octubre Almería sea elegida Capital Gastronómica 2019. El esfuerzo y el trabajo que se está haciendo bien merece una recompensa. Pero cuando las cosas no dependen de uno mismo, sino que están implicados muchos más actores, hay que tener paciencia y ser cautos. Pero si a lo largo de estos meses, desde la Feria del Turismo de Madrid (FITUR), ha quedado algo claro ha sido la unidad de criterio, el apoyo sin fisuras y la proyección que Almería y su provincia como marca, así como una prolongada exposición mediática en el que se han expresado todos y cada uno de los argumentos por los que la ciudad merece una nominación de este tipo.
El último ejemplo lo he vivido en el Salón de Gourmets de Madrid. Una vez más la unidad de criterio, con la inestimable colaboración de la marca Sabores de la Diputación, ha permitido definir una candidatura sólida en busca de un objetivo claro. Pero si hay algo de lo que nos podemos sentir satisfechos es del apoyo que los más importantes chefs de la provincia y los más mediáticos del panorama nacional están expresando hacia Almería. Ya no somos nosotros los que contamos y cantamos nuestros puntos fuertes, la base sobre las que se asienta una candidatura, sino que desde fuera confían de forma plena y desinteresada en el valor de nuestros productos, en la identidad de nuestros platos y en la solidez de nuestra tradición gastronómica para convencer a un jurado, a un equipo de decisión, que tiene sobre sus mesas suficientes argumentos como para que la balanza se decante hacia la capital.
La tarea, a pesar del trabajo y esfuerzo realizado, aún está en sus inicios. Desde ahora y hasta el mes de octubre, cuando conozcamos al ganador, la capital debe multiplicar su presencia, consolidar la marca y proyectar al exterior, aún más si cabe, la solidez de una candidatura que camina con paso fuerte y decidida en pos de un logro que nos catapultará un paso más al mercado turístico y gastronómico nacional. Conocemos poco de quienes y cuantos serán nuestros competidores, aunque Guadalajara suena con fuerza. La ventaja adquirida en todo este tiempo no es baladí, aunque hasta el último momento todo puede pasar. Quizá por ello, la proyección que un evento gastronómico como el Salón de Gourmets de Madrid, con los responsables de la candidatura visitándonos tiene que suponer, otra cosa sorprendería, un espaldarazo más en el reto que el Ayuntamiento capitalino se ha puesto de cara a 2019. Y es que con metas como esta el trabajo es más llevadero, los pequeños fracasos se superan con una sonrisa y las zancadillas, que también las hay, se sortean a modo de manoletina y a seguir a la búsqueda de la meta. Eso si, no se puede detraer ni un solo esfuerzo. Al contrario, hay que buscar, si es necesario, más medios y más persona para una candidatura que tiene solera.

Con el agua no se juega

Antonio Lao | 9 de mayo de 2018 a las 11:42

EL secretario general de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, no ha estado, digamos acertado, en las dos últimas semanas cuando ha hablado de agua y trasvases. En Albacete tuvo su primera intervención, en la que buscaba la complicidad de los castellano-manchegos. Y nada mejor para lograrlo que afirmar, con rotundidad, que si su partido algún día gobierna este país acabará con los trasvases de agua. Me imagino la cerrada ovación que le dieron. Y él, todo henchido y satisfecho, sintiendo que acababa de poner una pica Flandes.
Pero en política el cortoplacismo es el peor de los consejeros y el mayor enemigo. Ese pavoneo de Sánchez en Albacete le duró bien poco. Justo el tiempo en el que la noticia, cual reguero de pólvora, inundó redes, periódicos digitales y ediciones de papel. Y es que la afirmación albaceteña del líder de los socialistas tiene otro filo, como las navajas, que se compran en el Levante español. Alicante, Murcia y Almería serían los mayores perjudicados por una decisión, casi de charla de bar o de reunión de amigos, que puede dejar miles de hectáreas sin cultivar, poner en riesgo miles de puestos de trabajo y acabar o mermar, lo mismo da que lo mismo tiene, con la huerta de Europa, que tanto trabajo nos ha costado construir.
No pensar las cosas tiene eso. Y a la semana siguiente vemos a Pedro Sánchez peregrinando a Murcia y, a petición propia, reunirse con los regantes para matizar sus palabras. De una semana a otra pasó de usar la palabra acabar con los trasvases a que no se eliminará el aporte del Tajo-Segura. El calentón lingüístico de Albacete pasó a ser una nevera discursal en la capital pimentonera. El granero de votos que puede perder en las zonas afectadas amenaza dejar a los socialistas reducidos a meros comparsas y alejar cualquier posibilidad, si no ya de triunfo, si de salvar los muebles si hablamos de elecciones.
Escuchado en la tierra de las navajas y oído en la huerta murciana, lo cierto es que no me queda claro qué haría Pedro Sánchez si llegara a la Moncloa en materia hídrica.
Cuando en el juego político se trabaja al ritmo de La Tarara sí, La Tarara no, se encienden todas las alarmas y no es extraño que los regantes afilen las uñas y se pongan en guardia ante lo que se puede avecinar. No hay que olvidar que la desalación es una posibilidad a tener en cuenta, una posibilidad seria y real para abastecimiento humano y para riego de hortalizas rentables. Pero que hoy por hoy el precio del metro cúbico aunque es prohibitivo para ciertos cultivos, si eleva los costes del agricultor de tal manera, que muchas de las hectáreas que hoy salen adelante con los trasvases es posible que las viéramos yermas y desiertas como lo estaban hace unos años, con la pérdida de empleo, ingresos y población. Si Pedro Sánchez lo que pretende es eso, adelante con los faroles.

Los trasvases y el no de Pedro Sánchez

Antonio Lao | 2 de mayo de 2018 a las 11:49

Hay ocasiones que es preferible estar callado que hablar de aquello que se desconoce. El noble ejercicio de la política, el arte de hacer posible lo imposible, es también ir más allá de donde vamos el común de los mortales y tener la capacidad de delimitar los efectos colaterales que el ejercicio de la palabra provoca. Digo esto por las declaraciones en Albacete del líder de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, en las que fijaba la posición de su partido en torno a los trasvases de agua. Y no es que hiciera como Zapatero cuando llegó al gobierno: derogar los proyectados y no construidos, sino que el señor Sánchez, sin encomendarse ni a dios ni al diablo, alude de forma directa a la supresión de los actuales.
Y claro, para los habitantes del Levante español, entre ellos los de Almería, su lenguaraz comentario, ha abierto la caja de los truenos. Todos, sin excepción, incluso dirigentes de su partido en Valencia, Murcia y Andalucía, han salido en tromba, lamentando y criticando unas palabras inconsistentes, carentes de sentido en la actualidad y cargadas de munición para los enemigos, sin duda, pero también para los amigos.
Con excesiva frecuencia los políticos dicen allá donde van lo que los ciudadanos quieren oír. Y en Castilla-La Mancha el trasvase del Tajo al Segura lo tienen clavado en el alma, no ya por todo lo que acarrea el uso del agua y su cesión, sino por mil campañas y declaraciones, casi siempre falseadas, sobre el uso que se le da al líquido elemento, allí donde lo necesitan y donde realmente se le saca el máximo rendimiento a una gota de agua.
La solidaridad con el agua no es algo que vaya unida de forma inherente al ser humano. El instinto de supervivencia, más natural, se impone en la mayoría de las ocasiones a la coherencia, la sensatez y sentido común. Y en estas el secretario general de los socialistas, quien sabe si asfixiado por las encuestas o víctima del desconocimiento, ha ido a echar leña a un fuego que nunca acaba de apagarse.
A Pedro Sánchez lo van a estar esperando en la trinchera en Valencia, Murcia y Andalucía cuando decida venir por aquí. Nos va a tener que explicar cómo se logra aplacar la sed de nuestros campos y el abastecimiento de nuestras ciudades con desaladoras con precios prohibitivos y, lo más trascendente, qué se debe hacer con el agua excedente de nuestras cuencas, caso del Ebro, con crecidas como la que se ha vivido hace tan sólo un par de semanas.
Tan fuera de lugar fueron sus palabras que ya ha tenido que desdecirse en algún artículo de opinión. Insuficiente para los agricultores que son capaces de hacer crecer el PIB español y abastecer de hortalizas a Europa, con un agua que es de todos y sólo se usa aquella que sobra de los campos castellano manchegos. Pedro, te has metido en la boca del lobo.

La Almería vacía

Antonio Lao | 23 de abril de 2018 a las 13:41

Carmen todavía no ha cumplido los ochenta años. Ha vivido toda su vida en el pueblo. No conoce muchos más y tampoco lo ha necesitado a lo largo de su existencia. Vivía sola, después de enviudar hace casi veinte años. Hace dos comenzó a tener algunos problemas de memoria. Cosa de poca importancia, pues no dejaban de ser pequeños olvidos. Ha seguido haciendo su vida normal hasta bien entrado el invierno. Fue entonces cuando la enfermedad se adueño de una personalidad arrolladora. Lo que era vitalidad se convirtió en dejadez. La fuerza de la costumbre fue avasallada por la tristeza y la melancolía. Las conversaciones fáciles y distendidas llevaron a la irascibilidad. El sueño fue vencido por la vigilia y el alma se cubrió de olvido. Imposible seguir viviendo sola. Las cuidadoras, incapaces, han dado paso a la decisión más difícil para la familia: una residencia, en la que la atención se multiplica para pasar el resto de su vida, aun jalonada de algún momento de lucidez, que lo invade todo las escasas veces que llega. La casa de Carmen está cerrada.

Una más de las muchas decenas que en los últimos años han dejado de tener vida en la Almería vacía. Un problema endémico, agudo e implacable en gran parte de este país, que se padece hasta la crueldad, para aquellos que amamos los pueblos, en una buena parte de los que conforman la geografía provincial. En esta calle no es solo la puerta de Carmen la que está cerrada a cal y canto y que nunca, casi con seguridad, volverá a estar ocupada de forma permanente. El problema es que ha ocurrido lo mismo con la vivienda de Manuel, con la de Manuela, con la de Ascensión, con la Efigenia, con la de Paco, con la de Consuelo, con la de Pepe… Un reguero de desolación y vacío que rasga el corazón a jirones para aquellos que ven cada día como su patria chica, aquella en la que tantos sueños se han generado, se despuebla sin que nadie lo remedie. Y es que cuando no hay vida poco más se puede hacer.

Los gobernantes se empeñan en ofrecer servicios que no se usan: un parque infantil donde no hay niños; un centro polivalente para actos sociales y teatro que sólo abre en las fiestas patronales, cuando el pueblo vuelve a la vida con aquellos que un día emigraron. Pero poco más. Aquellos que llevan las riendas de lo poco que queda, aquellos que gestionan la vejez y la senectud de un puñado de abuelos son incapaces de ir más allá de soluciones a corto plazo, tales como ofrecer vivienda gratis a familias jóvenes para que el colegio, si se le puede llamar así con cinco o seis niños, no cierre. Pero hace mucho que olvidaron que sostener la población está en crear el mínimo empleo con aquellos recursos que no suman para que el pueblo crezca y sea una gran ciudad, pero sí para que siga vivo, no solo en la cabeza de los que se fueron y que regresan de vacaciones, sino en el alma de los que permanecen y buscan, desesperados, que las puertas como la de Carmen, sigan abiertas.

Presupuestos

Antonio Lao | 16 de abril de 2018 a las 12:17

En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con el que se mira”. La frase de Ramón de Campoamor muestra el escepticismo en grado superlativo. Escepticismo aplicable cada año a los Presupuestos Generales del Estado, este no podía ser menos, y a unas cuentas para la provincia que a mi juicio son bastante exiguas; escasas, según los empresarios; insuficientes para la oposición y realistas y creíbles para el partido que sustenta el gobierno. Sea como fuere, y al margen de opiniones más o menos interesadas, si nos centramos en el análisis no hay que ser muy sesudo para comprobar lo “esmirriadas” de unas cifras que, con el paso de los años, han dejado casi en mera anécdota el acto de presentación de los PGE en cada capital. Tienen razón aquellos que gobiernan cuando hablan de credibilidad y ajustadas. Para qué van a hincharlas si luego no se cumplen ni ejecutan los proyectos. Pues es verdad. Sin embargo no se trata tanto de cumplir con lo escrito en el papel y certificado por las mayorías parlamentarias, sino de conocer el compromiso de aquellos que ejercen el poder con esta tierra, olvidada en exceso y volcada con el conjunto del país en crecimiento, inversiones, empleo y compromiso. No todos pueden decir lo mismo y son más agraciados que nosotros, siempre a la espera de la pedrea, que agradecemos como si del Gordo se tratase.
La opinión de quienes ejercen el poder o de la oposición pierde valor y credibilidad desde el momento que no son capaces de abstraerse de sus compromisos políticos para hacer un ejercicio de realidad. Del argumentario fácil y burlón no hay quien los saque. Cualquier intento de buscar coherencia se estrella en la ideología, que prima por encima de cualquier otra consideración.
Sí echo en falta algo más de contudencia en los empresarios. Se han limitado a mandar una nota a los medios en la que califican de escasas las cuentas del Estado de 2018 para Almería. Esta es la de cal. Luego hacen una pirueta digna de la mejor gimnasta circense, al expresar su más absoluta confianza y credulidad con las promesas para el año 2019 y las obras del AVE con Murcia. Una confianza que el propio ministro se ha ganado con sus visitas a Almería y a la que me sumo, aunque siempre con reservas. Habrá que verlo.
La tibieza a la que hacía referencia queda patente en la mínima crítica a la falta de inversiones en agua, verdadero caballo de batalla y clave para el futuro de esta tierra. Ahí está la desaladora de Villaricos anegada, viendo pasar el tiempo durante años. Cuando se decida recuperar el proyecto valdrá más que hacerla de nuevo. Pueden pensar que es lo que tenemos y hasta la próxima. Pero me rebelo ante tanto conformismo, ante tanta declaración vana. Es hora de exigir, que para eso pagamos y mucho. ¿No creen?

Les monsieurs franceces y la agricultura

Antonio Lao | 9 de abril de 2018 a las 12:20

No es nada nuevo, aunque si recurrente. La agricultura de la provincia de Almería, en especial los cultivos bajo plástico, han estado en los últimos 40 años siempre presentes en la cabeza de nuestros vecinos los franceses, y casi nunca para bueno. Todos los males de su campo, los reales y los inventados, van ligados a la fuerza, la pujanza y al buen hacer de esta tierra.
La incapacidad manifiesta de producir con rentabilidad, su permanente dependencia de las ayudas europeas y el chauvinismo habitual galo, nos ha puesto más veces de las deseadas en su punto de mira. Antológicas fueron las guerras comerciales, dolorosos los camiones de frutas y hortalizas bloqueados en las carreteras de este país y lamentables los escarceos y batallas campales entre trabajadores de la tierra de nuestros vecinos y camioneros españoles. Ninguna de ellas ha dejado buenos recuerdos y tampoco soluciones para un sector, como el francés, que no puede competir con el almeriense en calidad, temporada y precios. Es una batalla perdida, que no están dispuestos a aceptar.
No contentos con esparcir nuestras producciones por el asfalto, algunos iluminados han puesto el foco en aquello que más nos duele: la limpieza de nuestros cultivos y la calidad sanitaria de aquello que producimos y comemos. Hechos aislados y puntuales tratan, a costa de lo que sea, de convertirlos en generalidad, conscientes del daño que pueden producir. No lo van a conseguir. La práctica totalidad de la producción es de calidad, cumple con la trazabilidad sanitaria y supone la envidia de todos aquellos que nos ven como la huerta de Europa, aunque nunca podrán alcanzarnos.
Este planteamiento llega después de que cuatro “chalaos” propongan sólo comer tomate en temporada, en un intento vano y baldío de ir contra una agricultura limpia como es la de esta tierra. Juegan con las redes sociales y con aquellos incautos que se les enciende la bombilla con todo lo que ven y se dejan atrapar como los mosquitos por la luz.
En todo este cúmulo de despropósitos echo de menos un verdadero papel activo de aquellos que se dicen defensores del sector y que sobre el papel parece que lo son. Hortiespaña realiza un trabajo digno, aseado, con excesiva pulcritud diría yo. Se echa en falta un compromiso más firme, más decidido, más presente, con influencia. Y esta, la tienes o no la tienes. Un vídeo o una presentación no son suficientes argumentos para desmoronar y superar en Europa tanta falsedad, tanta mentira y tanto daño, en favor de intereses espurios y nada claros. Es la hora de la unidad, del frente común, de las campañas con proyección. Pero sobre todo es el momento de desterrar cualquier argumento falso en torno a la agricultura de esta tierra, que se prolonga demasiado en el tiempo.

Almería se moviliza

Antonio Lao | 2 de abril de 2018 a las 11:02

Quién  dijo que los almerienses éramos apáticos. Quién esbozó tal posibilidad, sesudos analistas de salón, desconocen o desconocían la capacidad de solidaridad, orgullo y protesta de un pueblo como este. Con seguridad el planteamiento estaba errado y lo que hacían falta eran motivos reales para la protesta, que se nos toque la fibra o que aquellos que tienen en sus genes la capacidad de convocatoria sean capaces de poner en el asador la carne -eso siempre-, pero además la capacidad de sazonarla, sumar el condimento adecuado, encender el fuego y, cómo no, tratar de que se cocine según mandan los cánones de los mejores cocineros. Desde el 8 de enero hasta hoy Almería y su provincia ha respondido, con creces, a las llamadas que ha recibido para expresar su opinión. La huelga y manifestación del Día de la Mujer hizo historia. La llamada al paro fue secundada de forma masiva y la concentración, por numerosa, festiva y reivindicativa, fue una sorpresa hasta para los convocantes. Y es que sólo hace falta una causa que llegue al alma o al corazón para que esta tierra, solidaria donde las haya, se sume con alborozo, júbilo y reivindicativa a ella. Primer motivo de alegría de un mes que toca a su fin y que será recordado por los que aquí habitamos como uno de los más tristes de nuestra historia reciente, pero también por el despertar de Almería del letargo en el que parecía sumida desde hace décadas. El caso del niño Gabriel ha puesto sobre el escenario la solidaridad, la indignación y la rabia de todos aquellos que nos sentimos personas de bien. Almería respondió con creces a la primera concentración en apoyo de los padres del pequeño y por su pronta liberación. Los hechos hicieron añicos cualquier atisbo de esperanza. Todos conocen el resultado de 13 días de solidaridad, indignación, rabia y tristeza, pero ahí queda la capacidad de apoyo de un pueblo como este, acostumbrado al olvido de los que nos gobiernan, innovador para luchar por si mismo, pero cercano hasta los tuétanos cuando de mostrar sentimientos y cercanía a raudales se trata. Apagados los rescoldos del caso, aunque siempre en nuestros corazones, le tocó el turno a los jubilados. Más de cinco mil se manifestaban el domingo por unas pensiones dignas. Y es que la famosa carta del ministro de turno, en la que todos los años se les informa de la subida, fue este año un fiasco y una tomadura de pelo. Algunos veían como su ya exigua pensión era mejorada en 25 céntimos de euro. Una mierda pinchá en un palo, similar a la que Pablo Motos entrega en algunas ocasiones a los concursantes de sus cajas de Trancas y Barrancas que gestiona Manolo Sarria. Y es que hay momentos en la vida en los que después de soportar con estoicismo que se queden contigo llega un día, en el que sin saber los motivos, revientas y te pones al frente de la lucha. Y eso les ha pasado a los abuelos.

SOS por la Plataforma Solar de Tabernas

Antonio Lao | 2 de abril de 2018 a las 10:59

Considerada por la Unión Europea un centro estratégico de investigación de energía termosolar, la Plataforma de Tabernas atraviesa uno de sus peores momentos. Y no es porque las investigaciones den poco resultados, tampoco porque los que allí trabajan no cumplan con los objetivos y, ni mucho menos, porque la energía solar no sea una alternativa de futuro. Aquí, aunque nos pese, quien está fallando es el Gobierno por la nueva fórmula fiscalizadora y la incapacidad de los que ejecutan las políticas, de alcanzar un acuerdo en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). A día de hoy la central tiene bloqueados más de seis millones de euros. La cantidad supone en la práctica casi todo lo conseguido en 2016 y 2017 en proyectos de investigación y representa la mayoría de los fondos de I+D que la PSA podía estar ejecutando en la actualidad.
Para mayor gloria (ironía)de quienes tienen la obligación de gestionar con diligencia, la plataforma suma ya una decena de proyectos paralizados hasta disponer de recursos y personal, pues a estas alturas sólo se han convocado cuatro plazas de las 17 necesarias y de esto hace ya cuatro meses. Por el camino se han dejado de renovar los contratos de 14 empleados y, a no tardar, se perderán otros tantos. Y lo peor es que el problema no radica en el dinero, pues la PSA tiene fondos suficientes, sino que no los puede utilizar.
Los trámites administrativos relativos a la fiscalización de los recursos pueden impedir que el centro deje de ser un referente a nivel mundial e, incluso, hasta desaparecer. Como ven, una vez más, en esta provincia caminamos un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Parece como si estuviésemos tocados no por la varita mágica del hada de los deseos, sino por el palo de un troll gordo, verrugoso y feo. Líderes en tantas cosas por nuestra propia capacidad, por la innovación permanente en la que nos movemos y siempre carentes de la ayuda de aquellos que, en teoría, deben sumar para crecer. Aquí, al contrario, nos zancadillean y esperan que besemos el suelo mientras no pierden la sonrisa, a la vez que hacen de la mentira un ejercicio de cinismo. La Plataforma Solar de Tabernas requiere un cuidado especial, la atención minuciosa de aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de liderar el crecimiento de un centro que siempre ha sido pionero no ya en España, sino en todo el mundo, liderando la investigación y el desarrollo de todo un país en energía solar. Hoy, muchas de las tecnologías que se aplican en este campo y que las vemos y usamos con normalidad, tuvieron un principio en un centro líder, un centro que algunos parecen empeñados en defenestrar. Ya no nos valen promesas. La PSA y esta tierra exigen ya el compromiso y el desbloqueo de la situación y desligar cualquier desarrollo futuro de los proyectos a que haya presupuestos no.

Las cloacas de las redes

Antonio Lao | 19 de marzo de 2018 a las 11:35

Los trece días que ha durado la búsqueda del pequeño Gabriel Cruz han confirmado lo peor y lo mejor que las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagran..) tienen. Han logrado mantenernos interconectados de forma instantánea y trabajar como una sola voz en la búsqueda del niño, pero son capaces también de sacar lo peor de nosotros mismos. En el caso que nos ocupa tenemos un inocente asesinado, que no tiene culpa de nada. Una madre que lo parió, rota por el dolor de la búsqueda y su muerte.Un padre que ha soportado, él sabrá como, compartir y dormir con la asesina confesa y Ana Julia Quezada, una mujer que rompe, destroza, hace añicos lo mejor de la condición humana: la solidaridad, la bondad, lo que conocemos de forma coloquial como “buenas personas”. Planteada la premisa y si usted ha logrado leer hasta aquí, creo que no hace falta adivinar de qué lado estamos usted y yo. En el último cuarto del siglo XX un periódico de sucesos, El Caso, logró abrirse un hueco en el mercado gracias a contar, publicitar y sacar lo peor de las personas, jugando con el morbo. Luego fueron las televisiones. El caso de las Niñas de Alcasser situó en el centro de nuestras vidas a las reinonas catódicas de las mañanas. El alimento de estos buitres revoloteadores han sido todos y cada uno de los siguientes casos mediáticos, dolorosos, terribles, inhumanos a veces que han sacudido este país. Ahí siguen y nunca les ha importado hacer “negocio”, “caja” y “audiencia” con lo peor de nosotros mismos. Y es ahora, con las redes sociales, cuando los catedráticos del terror y del horror han salido de la pequeña pantalla para abofetearnos una y otra vez, no sólo con abrir la pantalla del ordenador. Te ametrallan en los teléfonos inteligentes con miles de mensajes, que casi nunca puedes evitar. Siempre hay un conocido, una ‘amigo’ de la red que ni sabes quien es, pero que un día añadiste para engordar tu ego, que tiene un tuit a punto, una foto dispuesta, un comentario preparado. Carroñeros de las redes que, amparados en el mundo de internet, dando la cara o de forma anónima, se muestran orgullosos y hambrientos de despedazar lo que se les ponga por delante. Si es negra, inmigrante y mujer, para que les cuento. Cada día que transcurre, como bien describe Susana Cuadrado en La Vanguardia, argumento que comparto, “la red me produce arcadas. Una especie de sensacionalismo casero, obsceno, que confunde duelo y venganza. Y lo peor de todo es que parece ser aceptado por las élites cultas, y no tan cultas, porque hay palmeros jaleando a los tuiteros de día y de noche”. Y contra todo este mundo putrefacto se ha revelado hasta la propia madre del pequeño Gabriel, quien siempre ha reclamado que la gente no se deje llevar por la rabia. No agita a nadie, tampoco pide venganza, sólo que se deje trabajar a la justicia. “Mi hijo ya está jugando con los peces y la bruja ya no existe”. Menuda lección de sensatez.

El caso del niño Gabriel y las fake news (noticias falsas)

Antonio Lao | 11 de marzo de 2018 a las 16:34

Almería se mueve esta semana entre el dolor y la esperanza. Dolor por la desaparición del pequeño Gabriel de 8 años en la barriada de Las Hortichuelas (Níjar) y esperanza en la posibilidad, casi dos semanas después de no conocer nada de su paradero, en que se encuentre con vida y todo haya sido un mal sueño, una pesadilla. En una situación como la descrita, en la que lo único importante debe ser la vida del pequeño y la ayuda y solidaridad con los padres y familiares, nos encontramos con un circo mediático, en el que las televisiones por una parte y las redes sociales por otra, han acudido a la “carnaza fresca” como si de buitres se tratara. El espectáculo que algunos están ofreciendo abochorna a aquellos que tienen, tenemos, la obligación de informar con el equilibrio que el caso requiere, con la sobriedad que la ocasión merece y alejados del amarillismo facilón que este tipo de sucesos te pueden hacer caer. Pero no es sólo la televisión basura lo que golpea a una profesión noble como la de informar, sino que nos hemos envuelto y convivimos con una lacra terrible que lo complica todo un poco más. Hablo de las Fake News o noticias falsas que llenan hasta rebosar a redes sociales y que se abren hueco como una tela de araña en el mundo de internet y al que muchos consumidores de información dan pábulo y las consideran ciertas, sin hacer un simple ejercicio de verificación.
Para hacer frente, en casos como el que nos ocupa, a tal cantidad de bulos, mentiras y falsedades es necesario regular las redes, pero las medidas jurídicas, con ser necesarias, no bastan. Y no sólo por su lentitud, sino también porque para ser efectivas han de contar siempre con el carácter de las personas y las sociedades, que genera las costumbres. Es imprescindible un periodismo profesional, competente, al que se puedan pedir responsabilidades, tanto al profesional como al medio informativo. Un periodismo que no se limite a decidir qué es de interés público a través del “me gusta”, “no me gusta”, sino preocupado por potenciar una sociedad bien informada y abierta, explica la catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, Adela Cortina. La pregunta se impone de forma inevitable: ¿ha llegado el fin del periodismo profesional? La afición por los juegos de suma negativa es una constante en el mundo humano, propenso a pensar en términos de “esto o aquello”, cuando lo inteligente suele ser recurrir a juegos de suma positiva (“esto y aquello”), para contar con mayor riqueza en cada ámbito. En este caso, es necesario fortalecer el periodismo profesional para tener mayor riqueza informativa y de opinión, se exprese a través de medios digitales o en papel, porque la clave no es el medio, sino la necesidad de contar con profesionales bien preparados, que se hagan responsables de sus noticias y opiniones. Y ahora más que nunca, como apunta Juan Cruz en Un golpe de vida.