Credibilidad en política

Antonio Lao | 18 de febrero de 2019 a las 11:04

Las promesas vacías y las palabras huecas se han convertido en el libro de cabecera de muchos de los políticos que nos gobiernan. Siempre está la excepción que confirma la regla pero, por lo general, vivimos en una época en la que lo banal lo trivializa todo, con capacidad de emponzoñar aquello que nos rodea con la facilidad que un tsunami arrasa cuanto encuentra a su paso.
Vivimos tiempos en los que la inmediatez prima sobre todas las cosas, las redes sociales se han convertido en las nuevas esclavas del siglo XXI y en el que el valor de una frase, creen algunos, es capaz a poco que nos apuren de ganar unas elecciones. ¡Que gran error!
La realidad es más cruel de lo que aparenta. Nadie en su sano juicio puede creer a estas alturas de la película, con el cuento ya avanzado y la trama desvelada, que la palabrería derivada de aquellos que pueden llamarse charlatanes, tiene el potencial necesario del convencimiento, de la credibilidad, de la responsabilidad y del criterio y coherencia que es exigible en aquellos que nos gobiernan.
Con más frecuencia de la debida escucho en las últimas semanas promesas tan falsas como una moneda de latón, tan poco creíbles que no entiendo como aquellos que las pronuncian no se sonrojan y sienten vergüenza cuando lo hacen. Aún siendo así, los escucho hablar y no les tiembla la voz. Se acurrucan en el sonido de sus propias palabras y tratan de caminar por la senda de Ramonet, en el intento de vendernos por mil pesetas (seis euros de los de ahora) desde una hasta cinco mantas y los crédulos, en la confianza de creer que engañan al charlatán, aflojan el bolsillo, se las llevan para casa y cuando las abren y tratan de ver su calidad caen en la cuenta de que han sido timados. Pero entonces ya no hay solución.
Miren, en los últimos tiempos asisto atónito a la cuadratura del círculo. A poco que nos descuidemos, en un abrir y cerrar de ojos la Junta de Andalucía habrá resuelto, y con nota, todas las carencias que aún tiene esta tierra. Pero ahí no queda la cosa. El Gobierno de Pedro Sánchez va a gastarse la friolera de 358 millones de euros en el AVE, aunque no se vayan a aprobar los presupuestos, los problemas del agua resueltos en un pis-pás con encuentros promovidos con nuestros vecinos de Murcia y Valencia, las lista de espera pasarán a la historia y así hasta el infinito y más allá.
Después de tanto bombardeo palabreril me quedan muchas dudas por resolver, aunque la más importante tiene que ver con la capacidad de absorción que los ciudadanos de a pie, aquellos que cada día con su trabajo tratan de sumar en la economía de esta tierra, esta comunidad o este país, tienen para creer lo que se les cuenta o, por contra (me inclino más por esto último) lamentan la escasa o nula capacidad de convencer, acostumbrados a que las promesas se las lleve el viento.

Berlín, capital Almería

Antonio Lao | 11 de febrero de 2019 a las 18:23

EL viernes concluyó en Berlín Fruit Logistica. La cita berlinesa no ha defraudado a nadie. La provincia, como cada año, ha mostrado en La Messe lo mejor de nosotros. Y aunque pudiera perecer petulante por nuestra parte, lo cierto es que perpetuamos en un escenario, siempre exigente y complejo, nuestro buen hacer, alejados del conformismo y con el reto de la calidad y la exigencia como norma básica de nuestro quehacer diario. Berlín es como el gran hermano que todo lo ve, que todo lo ausculta y al que no se le pueden esconder carencias o necesidades. Aquí, en la capital europea, nadie regala nada y menos en un mundo global, en el que a poco que te descuidas pierdes comba y, con seguridad, te la pegas.
Ante un mercado tan exigente, en el que tus productos son minuciosamente observados, las empresas de Almería han pasado una vez más con nota. Y esto no quiere decir, ni mucho menos, que el trabajo esté hecho. Al contrario. A poco que te des una vuelta por los pabellones que conforman Fruit Logistica percibes cuan largo es el camino que aún nos resta por recorrer. Aunque no trato de ser modesto, ni quiero parecerlo, lo cierto es que viendo el sector con visión global nosotros aún estamos empezando. La tarea no es fácil y tampoco lo va a ser en adelante. Un mercado tan competitivo en un mundo global es complejo, pero a la vez es todo un reto para aquellos que cada mañana se acercan al invernadero para tratar de sacar de cada metro cuadrado, de cada hectárea, lo mejor de nosotros mismos.
Berlín, que en unos días también se convierte en la capital del cine es, en definitiva, un escaparate en el que se proyecta el mundo agrícola ante los ojos de los paladares más exquisitos y exigentes. Y la provincia de Almería, los hombres y mujeres que en ella habitan, hace más de medio siglo que vieron las posibilidades que había es esa proyección y cuál era el camino para sacarle todo el partido posible. Y a fe que lo hemos logrado, aunque es a partir de ahora cuando las dificultades se multiplican, cuando hay que insistir en regular, modernizar, innovar y buscar mantener la fórmula del éxito, perfeccionada, para seguir mirando desde arriba a quienes optan a nuestra plaza privilegiada, que mantenemos por méritos propios. Y en ese camino estamos. Con competidores que nos pisan los talones, con producciones cada vez más variadas en calidad y cantidad y con unos consumidores que ya no perdonan nada. Y es ahí donde nuestro buen hacer debe hacerse notar. El conformismo o la creencia de que todo está hecho se convierte en nuestro enemigo desde el momento que entendemos que somos superiores o lo hacemos mejor que los demás. Un riesgo al que cada día nos enfrentamos, la autocomplacencia, que ferias como la que ahora acaba en la capital de Europa debe servir para alejar y mantenernos vivos, innovadores, inconformistas.

La hora de cumplir

Antonio Lao | 4 de febrero de 2019 a las 12:02

Nadie en su sano juicio puede pensar que la llegada al Gobierno de la Junta de PP y Ciudadanos va a ser como una especie de Bálsamo de Fierabrás, una cura milagrosa para que todas las carencias que la administración andaluza tiene con esta provincia se realicen. No, no se trata de eso, ni mucho menos. Pero si se hacen necesarios gestos, pequeños detalles, que los ciudadanos de esta provincia perciban que el tiempo de las promesas ha pasado y llega el de los hechos, el de cumplir con tantas y tantas propuestas que, de llegar al Gobierno, los populares y Ciudadanos, tratarían de cumplir.
Este periódico publicaba el pasado domingo el decálogo de incumplimientos que la anterior administración tenía pendientes con esta tierra y que los actuales gobernantes reclamaron una y otra vez en la oposición. No pretendo que la autovía del Almanzora o el Hospital de Roquetas de Mar, por poner dos ejemplos, vayan a estar ejecutados en menos que el Mago Pop realiza uno de sus trucos de magia. Pero ahora no hay excusa. PP y Cs gobiernan y se enfrentan a la realidad de las cifras, de los números y de las propuestas. Cifras como el plan de 1.000 millones de euros que aseguraban que era la deuda de la Junta con Almería o hacer el mayor centro de investigación agro industrial de España en la provincia. Todos ellos proyectos coherentes que, de alguna manera, pueden cambiar la fisonomía de esta tierra, a la vez que alejar el famoso síndrome de esquina que padecemos tanto con el Gobierno Central como con el Autonómico.
Es la hora de elaborar una presupuestos en los que se visualice, de verdad, el compromiso de los nuevos gobernantes con la provincia. Un compromiso que va a ser mirado con lupa por todos aquellos que entiendan que el tiempo de las palabras ha pasado y llega el de los hechos.
Darte de bruces con la realidad es uno de los mayores choques al que un político se enfrenta. Y ese es al que en estos momentos se enfrenta el Partido Popular de Andalucía y Almería con esta provincia.
Si se mira con distancia, lo cierto es que a poco que entiendan las necesidades pueden meterse a los ciudadanos en el bolsillo. Pero el riesgo es elevado. Porque igual que la ilusión ha prendido en los andaluces, la decepción se adueña de éstos en menos que una obra se pospone con una justificación baladí. Y es ahí donde tiene que estar muy presente la segunda línea de cargos que en breve se nombrarán en la provincia. No pueden, si quieren de verdad cambiar las cosas, convertirse en corre, ve y diles de los dictados de Sevilla. Al contrario, su papel va más en la línea de Pepito Grillo, de recordadores de necesidades y de promesas que hay que cumplir para avanzar en la senda de lo que todos queremos, que no es otra cosa que el crecimiento y el desarrollo de Almería, aún más si cabe.

348 millones de esperanza o de humo

Antonio Lao | 28 de enero de 2019 a las 11:44

Cuando se habla de cifras tendemos, y más si son importantes, a no ir más allá de los números. Los que habitamos en esta esquina de la piel de toro, bañados por la calma del Mar Mediterráneo, estamos tan acostumbrados a que nos defrauden y nos mientan, que se nos hace difícil creer. El Gobierno de Pedro Sánchez ha presentado las cuentas de 2019 en el Congreso, con la intención de sacarlas adelante. Un presupuesto que recoge 348 millones de euros para el AVE que un día debe unirnos con Madrid, aunque por más vueltas que le doy no veo ninguna posibilidad de que en 2023 podamos subir a uno de los convoyes y bajarnos en Chamartin después de algo más de tres horas. Usted, querido lector, me podrá argumentar, no sin cierta razón, que cómo soy capaz de aventurarme a ello cuando sólo en 2019 se va a poder contar con una cifra casi mareante de millones.
La primera razón de mi incredulidad es que el papel lo aguanta todo. No es la primera vez, ni será la última, en la que tratan de regarnos con millones de euros para afrontar nuestras múltiples carencias y no se invierten. ¿Porqué está vez va a ser diferente? La segunda, y no menos importante, es que el Partido Socialista en el Gobierno no cuenta con los apoyos necesarios para sacar las cuentas de 2019 adelante. Así que, entiendo, parece fácil situar en el pendrive todo aquello que se crea conveniente, a sabiendas de que quedará en papel mojado. La tercera, y esta ya me parece irrefutable, es que es materialmente imposible, y eso que estamos en enero, que el Ministerio de Fomento sea capaz de invertir este año en los trabajos del AVE lo que ha fijado en los PGE. La administración, todos sabemos como trabaja. Y a pesar de que tenemos por delante casi doce meses, lo cierto es que en licitaciones, adjudicaciones y comienzo de obras podemos situarnos en diciembre y no haber sido capaces ni de ver un rastrillo en los túneles tapiados desde la época de Miranda Hita. Y a pesar de tantos argumentos que me invitan al pesimismo, quiero pensar en positivo. Quiero razonar que desde el Ministerio de José Luis Ábalos de verdad se trata de cumplir con la provincia de Almería porque entienden que nuestra marginación secular no aguanta ni un minuto más sin repararse.

Pero con los mismos argumentos están en Extremadura o Teruel y ahí siguen sus promesas, durmiendo el sueño de los justos. Pero es que 348 millones son muchos millones para invitarme a dejar volar mi imaginación. Y ya me veo en uno de los convoys camino de la capital, cabalgando a casi 300 kilómetros por hora, serpenteando Murcia y Castilla la Mancha y adentrándome en la capital del reino con la cabeza alta y la vergüenza del olvido desterrada. Pero mucho me temo que es solo imaginación, capacidad onírica en positivo que me va a costar ver hecha realidad en mi jubilación. Y aún, créanme, queda mucho para eso.

Turismo del paladar

Antonio Lao | 21 de enero de 2019 a las 12:26

Almería llega a Fitur el miércoles con la vitola de capital española de la gastronomía durante 2019. Una oportunidad inmejorable para avanzar un paso más en la especialización que vive el sector turístico. Nosotros presentamos candidatura a competir, sin complejos, en lo que quiero denominar “Turismo del Paladar”. No, no se trata de desdeñar o infravalorar el sol y la playa, señas de identidad indiscutibles de la costa de Almería y sus pueblos. La intención es avanzar en proyectos que se sumen a lo que demandan, demandamos, aquellos que viajamos. No son tiempos en los que conformarse con encerrarse en un hotel de playa durante dos semanas o un mes y no ir más allá de los cien pasos que separan las instalaciones de la playa. Todavía, claro está, hay quienes optan por esta opción, cómoda y saludable para descargar estrés y lograr el moreno caribe que, si se cuida, perdura hasta Navidad.
Pero lo cierto es que hoy los turistas son más exigentes. Tratan de avanzar un paso más a la hora de vivir sus vacaciones. Y la gastronomía, el buen yantar, es una de las opciones prioritarias. Confirmo, no se lo que pensarán ustedes, que tras recorrer una playa o una ciudad y conocer toda su oferta, la posibilidad de volver, de que te vuelva a conquistar, tiene como casi única opción el estómago.
Y es aquí donde Almería tiene a lo largo de 2019 una oportunidad excepcional para darse a conocer al resto de España y a los países de nuestro entorno. Contamos con una gastronomía excepcional, ni mejor ni peor que en otros lugares, pero con matices que nos diferencian del resto. Productos de primera calidad y una elaboración diferente, con sabores únicos, que es preciso explotar en toda su extensión.
Unos gurullos con liebre, unos fideos con pintarroja, la olla de trigo o una berza, por poner ejemplos tradicionales, son argumentos más que suficientes para afrontar con garantía de éxito el año que tenemos por delante. Fitur, por tanto, debe ser el escaparate primero en el que pongamos a la vista de todos nuestro potencial. Y luego incrementar los esfuerzos, sin desdeñar ni uno sólo, para caminar en la senda que se abre ante nosotros como nuestra particular “Ruta 66”, con una meta plagada de éxitos si sabemos aprovecharlo. Y en esas estaremos a partir del miércoles en Madrid, en el mayor escaparate mundial del turismo, en el que la provincia ocupará un pequeño espacio desde el que tratará de poner sobre los fogones todas nuestras capacidades. Para lograrlo se hace necesario el concurso de todos, no ya de nuestros chefs y embajadores como Bisbal y similares, sino de todos cuantos creemos que este pequeño lugar del sur, en una de las esquinas del país, tiene argumentos suficientes como para convencer al jurado más exigente de un hipotético concurso de gastronomía y ganarlo, si no de calle, si con solvencia.

Reindustrializar, el arte de lo posible

Antonio Lao | 14 de enero de 2019 a las 12:20

E Ministerio de Industria, la Junta de Andalucía y Cemex, la multinacional mexicana del cemento, firmaban el martes una declaración conjunta para reindustrializar la comarca de Gádor, toda vez que la cementera tiene fecha de caducidad, tras el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) anunciado en el otoño de 2018.
Vayan por delante dos consideraciones previas a todo lo que acontece en torno a es grave problema, no ya para los trabajadores que se van a quedar en el paro, que también, si no por lo que supone para la provincia y su inexorable avance como desierto industrial. La primera tiene que ver con la multinacional mejicana. No ha debido ser nada sencillo tomar una decisión de este calibre, sobre todo cuando hasta hace bien poco la planta de Gádor era clave en su posicionamiento en España y de cara al norte de África. Con la guillotina del ERE pendiendo sobre las cabezas de los empleados, Cemex ha estado siempre abierta a buscar soluciones que acaben o, cuanto menos, minimicen el impacto del cierre de la planta de Gádor. Tanto es así que es una de las tres patas implicadas en la búsqueda de nuevos proyectos para la comarca, además de participar de forma activa en ellos. Nada que objetar.
La segunda tiene que ver con el papel que tanto la Junta de Andalucía como el Gobierno de la nación han desempeñado y están desempeñando en todo este proceso. Quiero creer a la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, cuando habla de la disponibilidad de algunos millones de euros recogidos en el Plan Reindus, para abrazar con ayudas todas o algunas de las propuestas que se han puesto encima de la mesa para salvar Gádor. No desdeño, ni mucho menos, la implicación de la Consejería de Empleo de la Junta, con su incondicional apoyo y defensa de los puestos de trabajo.
Pero las cosas y las circunstancias, mal que nos pese, no son tan fáciles como llegar, firmar un protocolo de intenciones y coger el avión de vuelta a Madrid. Ya he vivido situaciones similares, por ejemplo en Carboneras, toda vez que la ministra de Medio Ambiente de entonces, Cristina Narbona, decidió paralizar las obras del hotel del Algarrobico. Como contraprestación hubo un tiempo en que una semana sí y otra también se desplazaron a la localidad ministros y consejeros, se firmaron declaraciones y planes de reindustrialización y, corríjanme si me equivoco. Pero hasta hoy, el hotel sigue paralizado y medio derruido, los puestos de trabajo que se avecinaban nunca se crearon y las empresas prometidas a bombo y platillo aún se esperan en el pueblo. Cuando llegue la primera estoy dispuesto a sumarme a la caravana de bienvenida, como si de un “Bienvenido Mister Marshal” se tratase. Pero mucho me temo que hay que trabajar mucho y duro para sustituir una industria generadora de empleo por otra similar.

Carta a los Reyes Magos (en su día)

Antonio Lao | 8 de enero de 2019 a las 18:31

La fascinación de los Reyes Magos debe permanecer siempre. La ilusión con la que reciben los regalos los más pequeños o admiran las cabalgatas es sinónimo de ingenuidad, sí, pero también de creer en lo posible. Esta carta se publica justo en el día de su llegada. Y es que cualquiera de las peticiones que contiene son ya un clásico para esta provincia y vienen con espera de años, en ocasiones demasiados, para los que aquí habitamos. Ya puestos y con la desbordante felicidad que traen los Reyes Magos, parece más que razonable que la primera petición que haga la dirija a Melchor. Por aquello de encabezar la Cabalgata y ser de lo más serio y responsable, podría tener a bien mediar, en la medida de sus posibilidades, para que el Ministerio de Fomento, adelante plazos en la llegada del AVE a esta provincia. La fecha de 2023, a la que nos lo fiaba Íñigo de la Serna y que ha corroborado su sucesor, José Luis Ábalos, está tan lejana en el tiempo que cualquiera sabe lo que puede ocurrir hasta entonces. Soy consciente de la dificultad que entraña la obra, de que no hay un euro consignado para tal efecto en el año que comienza y, para colmo de desdichas, no tenemos ni presupuestos para este ejercicio. De ahí la dificultad del reto que tiene por delante Melchor. Pero, si por algo se caracteriza es por ser mago, con lo que ello supone de posibilidad real de lograrlo.
Mi segundo anhelo es para Gaspar. Todavía enmarcado en el corsé de responsable, aunque con un punto más de pícaro popular. El encargo para él es avanzar en calmar la sed de la provincia. Consciente de la dificultad, me conformaría con desbloquear los trabajos en la desaladora de Villaricos, anegados desde hace siete años por las inundaciones que entonces se produjeron. La tarea, majestad, no es fácil. Soy consciente. Aquí cada uno cuenta una película de los acontecimientos y lo cierto es que ya no se a quien creer. Aunque lo único constatable es que el proyecto que debía haber saciado la sed del Levante y parte del Almanzora sigue enlodado en el armario de la burocracia y las declaraciones para salir del paso de unos y de otros.
La tercera aspiración va dirigida a Baltasar. Último en la cabalgata, pero de lo más admirado por su simpatía, tendría a bien avanzar algunos pasos en la culminación de la autovía del mármol y en el proyecto Puerto-Ciudad. Es probable que sea uno de los regalos más fáciles de cumplir y que serían bien recibidos por los almerienses. Aunque, una vez más, me permito remitir mi epístola para que tenga a bien influir, en la medida de lo posible, ante aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de cumplirlo, para que el año próximo, cuando otra vez nos carteemos, pueda decir orgulloso, con cierto júbilo y la admiración que merece, que su aportación ha ayudado a cumplir una promesa largamente demandada, olvidada en el cajón de lo posible y altamente improbable.

Un apretón de manos y todos contentos

Antonio Lao | 26 de diciembre de 2018 a las 12:19

Expreso mi más profunda decepción por los resultados del encuentro que mantuvieron el 10 de diciembre el ministro de Fomento del Gobierno de España, José Luis Ábalos y el alcalde de Almería, Ramón Fernández Pacheco. Se ha llevado el primer edil capitalino varios meses carteándose con el responsable ministerial para pedirle una entrevista y cuando lo logra no sacamos en claro más allá de un apretón de manos y buena sintonía. Desconozco a quien satisfizo más la reunión, si al ministro porque no fue un paso más allá de la burra que nos han ido vendiendo en los últimos años o si el alcalde, que ve cumplido su deseo de ser recibido y haberle podido explicar, de primera mano, las necesidades de esta ciudad y, ya que estaba, de la provincia. Pues muy bien.
Entiendo que ese nunca debe ser el objetivo, aunque comprendo que el señor Fernández Pacheco no puede ir más allá de lo que ya prometía para la capital el anterior ministro, Íñigo de la Serna. Con la seguridad que ofrece dilatar las fechas cuatro años, el ministro nos hizo a todos los almerienses una nueva larga cambiada, manteniendo una promesa tan etérea como irreal, aunque en la seguridad de que no se le iba a exigir más de lo que ya se conocía.
El alcalde se trajo la confirmación de las obras que ya tiene en marcha del paso a nivel de El Puche y la restauración, también haciéndose, de la estación de Renfe.Poco más se puede añadir, pues hasta una posible cesión de este edificio al Ayuntamiento se ha pospuesto para mejor ocasión.
Hay quien puede ver la botella medio llena, pues se ha alcanzado una confirmación que hasta ahora no quedaba del todo clara con la llegada del nuevo gobierno. Y hasta puede que sea así. Pero a estas alturas del partido y cuando la provincia sale una y otra vez derrotada por aquellos que llegan al Ministerio, he de mostrar mi más profunda decepción porque ni uno ni el otro hayan sido capaces de ofrecernos hechos y, por una vez alejarse de las declaraciones de intenciones, tan bonitas y bien vestidas de cara a la pasarela de exhibición meditática, pero tan huecas y vacías si de realidad hablamos.
Lo cierto es que el año concluye sin los presupuestos del Estado aprobados, por lo que la posibilidad de que en 2019 se adjudiquen obras del AVE que un día -desconozco cuando al margen de la promesa de 2023- pueda estar terminado. Quedamos, como en otras muchas ocasiones, a la espera de la voluntad política de aquellos que ejercen el gobierno y del dinero necesario para su ejecución. Y por más que pretendamos avanzar en una línea de positivismo inmaduro, la realidad acaba cubriendo con su manto todo aquello que de ficción tiene esta película de secundarios y dejando dosis tras dosis o fotograma tras fotograma, un poso irredento de frustración que no podemos sacudirnos.

PSOE, las claves de una victoria amarga

Antonio Lao | 11 de diciembre de 2018 a las 12:06

Ninguna de las encuestas que conocimos hasta el día de las elecciones vaticinaba una victoria tan pírrica y amarga para los socialistas andaluces. A toro pasado es muy fácil argumentar los motivos de la derrota. Los analistas sesudos entretejen todo un rosario de causas, más o menos acertadas, en las que los cuarenta años de socialismo ininterrumpido en la Junta de Andalucía se sitúa a la cabeza.
A partir de aquí intuimos que las diferencias, evidentes, entre el socialismo que representa Pedro Sánchez y el que tutela Susana Díaz, han chocado como fosas tectónicas, dejando los primeros cocerse en su propia agua la indiferencia y hasta la soberbia que desde Andalucía se evidenciaba a todo lo que tuviera que ver más allá de Despeñaperros. Desconozco si de forma consciente o no, pero lo cierto es que la desmotivación de parte del electorado que apoyaba a esta fuerza política ha llevado a muchos, conozco algunos casos, a quedarse en su casa, a la espera de acontecimientos. Vamos, que el triunfo o en este caso la derrota, sólo hay que atribuírsela a una parte. Gran error.
Luego están las políticas que Pedro Sánchez ha aplicado en los meses que lleva al frente del Gobierno de la nación. El acercamiento a todo el entramado independentista, buscando su apoyo tanto en la investidura como a los presupuestos del próximo año, han significado una contrariedad evidente hacia aquellos socialdemócratas que no logran entender, aunque sea desde Andalucía y Cataluña les pille lejos, como se pone en evidencia o en riesgo la unión del Estado a cambio de prebendas.
Hay quienes creen, una causa más, que la campaña a VOX se la ha hecho el propio gobierno andaluz que todavía encabeza, aunque en funciones, Susana Díaz. La estrategia de buscar la división del voto en la derecha se ha demostrado errónea desde el minuto uno. Ver como una fuerza política de ultraderecha asciende de la nada a doce diputados ha roto todas las previsiones y puesto en el ojo del huracán a quienes los han jaleado. Pero no se rasguen las vestiduras. El caldo de cultivo de VOX lleva cociéndose a fuego lento años, en especial en aquellas poblaciones en las que la inmigración es una parte importante de su territorio. Si a eso le añadimos el panorama geopolítico que nos rodea (USA, Brasil, Italia, Hungría, Polonia, Alemania o Francia) lo sucedido en Andalucía sólo es la punta del iceberg de lo que nos espera y con lo que vamos a tener que convivir en los próximos años. No olviden, por último, como dice el escritor y columnista de este periódico, Guillermo de Jorge, que “en los últimos años, quienes gobiernan ha reducido al pueblo a un ente fácil de pastorear, ignorante y divino de influenciar. Todo estaba controlado”. Pero, por lo general, la ciudadanía es sabia, y más en el ejercicio democrático de su libertad. Una lección que a partir de ahora no deben olvidar.

No somos dignos señor Ábalos

Antonio Lao | 2 de diciembre de 2018 a las 19:43

Después de cultivar el alcalde durante meses el género epistolar con el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, a la caza de una reunión para poner negro sobre blanco las necesidades ferroviarias de la capital, el titular del Ministerio ha tenido a bien darle cita para el próximo 10 de diciembre. Podría pensarse que bien está lo que bien acaba, aunque en el caso que nos ocupan son muchos los flecos que hay por cerrar, demasiadas las cuentas pendientes y escasos los fondos a repartir. A una semana del encuentro deseado todo parece indicar que el alcalde de la capital se vendrá de Madrid con las manos vacías. No cabe duda que llenará las alforjas de promesas, de apuestas a largo plazo y de compromisos que, pasado el tiempo, se cumplirán o no.
En los últimos años he visto pasar por la cartera de Fomento, y para no alargarme mucho, a Elena Delgado, Ana Pastor e Íñigo de la Serna. Todos, sin excepción, ha visitado Almería cargados de buenas palabras, aunque desde el año 2000 en el que Rodrigo Rato avanzara la posibilidad de conectar Almería con Madrid por AVE, tan sólo hemos visto como en los tiempos de Jesús Miranda Hita, como secretario de Estado de Infraestructuras, las máquinas llegaron al tajo y hasta lograron construir algunos túneles y parte de la plataforma que algún día verá pasar los trenes.
Todo lo demás han sido palabras vacías, promesas incumplidas, anuncios de expropiaciones y poco más. Las obras llevan más de seis años paradas y no hay, ciertamente, visos que se vayan a iniciar de forma inminente.
Y no es porque el ministro José Luis Ábalos no quiera, que a buen seguro estaría encantado de venir a poner primeras piedras, visitar los trabajos e incluso inaugurar la línea. La realidad siempre es tozuda. El año 2018 está a punto de concluir. En el horizonte no se otea que vaya a haber presupuestos y sí elecciones anticipadas.
Bajo estas premisas, la realidad supera al Gobierno por todos los frentes. No se dispone de fondos, los famosos 443 millones anunciados y, lo que es más complicado, nadie conoce quienes van a gobernar el país en los próximos años.
Así que aplaudo el interés del alcalde en ser recibido por el ministro. Me consta que pondrá toda la buena voluntad que le caracteriza, pero a partir de ahí me temo que podemos esperar poco o nada. Ojalá me equivoque y no les quepan dudas que rectificaré, pero el día a día es tozudo y no hay un solo indicio que me haga ser optimista en un tiempo prudente y razonable.
Más allá de la foto y de los titulares, más o menos positivos que nos podamos encontrar, lo cierto es que el encuentro quedará para la historia como uno más de los muchos que se producen. Uno más de aquellos que pueden mostrar deseo y voluntad, pero que quedará cercenado a las primeras de cambio por una alta dosis de realismo y debilidad pecuniaria.