Carta a San Nicolás (Santa Claus)

Antonio Lao | 26 de diciembre de 2012 a las 11:47

Es Navidad, o casi. Un tiempo para la reflexión, para la cercanía a la familia, para desde la serenidad tratar de hacer balance del año que termina. Alejar fantasmas, que los hay y muchos, e inundar de optimismo un futuro que se presenta complejo, aunque cargado de esperanza.
Es tiempo de minimizar el impacto de la crisis, de tratar de no rasgarse de forma permanente las vestiduras y de preguntarnos qué podemos hacer para cambiar las cosas. ¿Cuál es nuestro papel en un panorama sombrío, con escasas luces , aunque si tratamos de rebuscar encontraremos los síntomas suficientes para mirar el futuro del enfermo con optimismo, alejados de la tristeza que nos invade y cercanos a la realidad que debemos aceptar.
Quizá por ello la carta a Papá Noel, que mañana llega a los hogares de todo el mundo, debe estar preñada de buenos deseos, mejores modos y gran optimismo. Alejada de la impotencia que parece nos inunda con excesiva frecuencia y el fatalismo habitual de los tiempos de crisis. Se hace necesaria un gran reflexión colectiva, en la que se sienten las bases de un futuro, que se ha tornado triste y gris y que puede cambiar de color si nosotros, con nuestra fuerza, somos capaces de empujar.  Para esta provincia, si el gran hombre de los renos, generosa barriga y barba blanca tiene a bien, urge alejarse de criterios cortoplacistas, cuyo objetivo sólo son las citas electorales y mirar al futuro de forma limpia, transparente y sin ataduras en forma de votos.
Tenemos las armas para luchar contra la crisis y alcanzar la victoria. Una prueba son las cifras del paro del último mes. Mientras en todo el país engordan, aquí disminuyen. Una vuelta por el sector hortícola nos asegura que tenemos futuro, aunque si no ponemos freno a las incongruencias nos daremos de bruces con una realidad que no nos gusta. Es verdad que el número de parados alcanza aquí cifras insostenibles, pero no es menos cierto que un sector pujante como el agrícola lo mantiene a raya.
Quizá , con un matiz abrumadoramente soñador y con la ayuda de Santa, hasta logremos que el parte de heridos de esta infame crisis, que nos inunda desde hace ya demasiado tiempo, tienda a minimizarse el próximo año y se camine por la senda del crecimiento. Son excesivas las familias que tienen necesidades como para seguir enfrascados en políticas que no conducen a ninguna parte y en debates tan absurdos como ramplones. Volvamos al inicio. Un comienzo que pasa por aceptar que lo que hubo no volverá, pero si somos capaces de ordenar aquello de lo que disponemos, -y es mucho-, hasta el propio Papa Noel tendrá a bien mañana tener un gesto de bonachón e iluminarnos a todos para, sino salir de la crisis, si ayudarnos a buscar la salida.

  • Agustín Belmonte Pérez

    Menos mal, Antonio, que hay alguien que aún conserva la esperanza. Esta época mala, mala, mala pasará, ¡claro que pasará! Almería tiene futuro, claro que sí. Gracias, Antonio, por ser uno de los pocos que irradian serenidad y paz en estos malos tiempos.
    Pero no será el año próximo. Y dudo que el otro. Eso es seguro.
    Seguiré tu blog, amigo Antonio. Me ha gustado.


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