Los sonidos de una orquesta

Antonio Lao | 5 de mayo de 2014 a las 11:29

LaA cultura, como baluarte económico y dinamizador, es uno de los sectores más perjudicados por la crisis. Las administraciones han bajado de forma drástica presupuestos y proyectos, muchos muy caros, quedando reducidos a la mímima expresión, a la espera de tiempos mejores. Gran error.
Un país, una provincia, una ciudad, crece en la misma medida que la actividad cultural alcanza su cenit con proyectos y propuestas de gran nivel, no sólo las que llegan de fuera, sino las que somos capaces de ofrecer desde aquí. En Almería contamos, seguramente, con una de las apuestas más interesantes de cuantas se pueden encontrar. La Orquesta Ciudad de Almería (OCAL) y su homónima de jóvenes es un proyecto tan hermoso como olvidado por aquellos que, de verdad, le pueden prestar ayuda económica y no se la ofrecen.
Desde el área de Cultura del Ayuntamiento se ha hecho un esfuerzo inversor en los últimos años loable, aunque el presupuesto con la crisis se ha redudido de forma drástica. Aún así, se ha mantenido la idea y el concepto. Sin embargo, se echa de menos el “mecenazgo” de aquellas empresas, sociedades o entidades que tienen capacidad económica y que, desconozco los verdaderos motivos, no son capaces de fusionar a la OCAL y OJAL con su marca. Con ello, les aseguro, se lograrían al menos dos cosas: de auna parte asociarse con una imagen positiva, inmaculada, con crédito y, por la otra, colaborar de forma altruista con casi doscientos músicos, la mitad de ellos jóvenes y niños, que han visto en las notas de Vilvaldi, Wilians, Beethoven, Mozart y tantos otros, un modo de avanzar en conocimientos, en formación, en criterio y, lo que es más importante, en entretenimiento para sus paisanos.
El domingo pasado, por la tarde, la OJAL logró reunir a más de 500 amantes de la música en el Auditorio Maestro Padilla. Bajo la batuta de Michael Thomas y fusionados con la Joven Orquesta del Sur de España (JOSE), consiguieron dos horas únicas en un Concierto de Primavera que será recordado por los que allí estuvieron. Casi cien músicos sacaron lo mejor de si mismos para envolver al Auditorio en una atmósfera positiva, difícil de igualar.
Bajo este prisma, me atrevó a insistir a aquellos que tienen capacidad económica que busquen fórmulas de patrocinio que permitan a las orquestas de Almería seguir creciendo en el panorama musical español. Lo agradecerán los músicos, pero de forma especial todos aquellos estudiantes que tienen en la OJAL un referente de formación. Y lo agradecerán los amantes de la música clasica, una legión cada vez más amplia, que no necesitarán salir fuera para asistir a conciertos de nivel. Si lo tenemos aquí para qué buscarlo fuera. Y eso, créanme, sólo es posible con dinero.

 


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