Luz de Cobre » Archivo » El rebote del gato muerto

El rebote del gato muerto

Antonio Lao | 9 de marzo de 2015 a las 11:36

Se entiende por ‘rebote del gato muerto (dead cat bounce, en inglés)’ al comportamiento en el que los mercados, tras una caída importante, experimentan una subida en un determinado momento de tiempo. Sin embargo, esta subida se hace de una forma poco sostenible y, por tanto, las caídas se suceden de nuevo. ‘El rebote del gato muerto’ tiene su origen en Wall Street. Comenzó a utilizarse por los operadores de bolsa al inicio del colapso de octubre de 1987, cuando la mayoría de los mercados de todo el mundo se desplomaron durante un breve período de tiempo. Este comportamiento conlleva que muchos inversores, tras la incipiente bajada, consideren que el precio ya ha caído lo suficiente y que lo natural sería la subida, lo que motiva a comprar acciones a bajo precio que, después, se desmoronarán aún más. Es prácticamente imposible saber a priori si la subida en las cotizaciones se debe a un rebote del gato muerto o no, por lo que siempre que se divisen datos positivos tras una gran bajada surgirá la misma duda, de si es una recuperación real o no.
Esta metáfora, que puede parecer macabra, es la que usó hace unos días el Catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona, Antón Costas, en una excelente conferencia que ofreció a los más de mil cooperativistas, muchos de ellos almerienses y liderados por Cajamar,  en el Congreso que el Rey Felipe VI clausuró el viernes 27 de febrero en Valencia. Se preguntaba Costas si se veía la luz al final del túnel de la crisis. La respuesta, a su juicio, era afirmativa. Las previsiones apuntan a una cierta mejora en 2015. La visión oficial es que lo peor de la crisis ha pasado y que ahora la recuperación dejará paso a la expansión económica y al empleo. Pero esta no es la historia completa. Hay, a su juicio, algo que no encaja. Para ello se basó en las previsiones que acaba de publicar el FMI. Calcula una tasa de crecimiento 2,4 para el 2015,aunque él se atreve a pronosticar un crecimiento de hasta el 3%. Pero a partir del 2016, asu juicio, la recuperación se ralentiza. Esto para Costas es intrigante. Piensa, y los que había en la sala asentían, que después de tres años de desplome, es posible que el rebote de la economía que se prevé para 2015 y 2016 responda a ese efecto de inercia, y no a que haya recobrado su vitalidad. ¿Cómo explicar este desacople entre mejora a corto y estancamiento a largo plazo? La verdad, no nos debería sorprender. La gestión política de la crisis en la zona euro ha sido un caso de sadismo económico contra el consumo de las familias. Si a esto le sumamos el efecto de la austeridad pública, el resultado es que la demanda agregada ha quedado tocada para años. Pero si la demanda es anoréxica, la capacidad de crecimiento potencial se debilita. Los que allí estábamos salimos con cara circunspecta y la poca alegría económica que teníamos, nos la borró de un brochazo.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber