Centros tecnológicos, un fiasco

Antonio Lao | 26 de septiembre de 2016 a las 9:54

Setenta millones de euros invertidos, la creencia de avanzar pasos de gigante en la excelencia industrial, puestos de trabajo específicos y de calidad y la esperanza de la industria del mármol y de la energía solar y eólica truncada. Son, a groso modo, algunas de las decepciones que deja en la provincia el escándalo destapado por Diario de Almería del cierre de los centros tecnológicos de la piedra y de las energías renovables.
Los dos, llegados y construidos en esta tierra después de años de promesas incumplidas y de planteamientos finitos, vinieron a cubrir una demanda necesaria y cierta, en la creencia de que somos o debemos ser líderes en industria de la piedra natural -contamos con toda una sierra con reservas de mármol para siglos- y pioneros en energía solar y eólica. Sol y viento tenemos todo cuanto se puede desear, por lo que no es una idea descabellada encabezar la investigación y los avances que en ambos campos se pueden hacer en el futuro.
Pero el gozo ha tardado poco en ser sepultado en el pozo de la incompetencia, la mala gestión y el incumplimiento de los compromisos adquiridos. No parece razonable que los trabajadores de ambos centros lleven meses sin percibir sus salarios y que nadie haya hecho nada por remediarlo. No es ético que el silencio se haya impuesto a una realidad evidente, cuando es desde aquí -los empresarios los primeros- a los que se les ha llenado la boca una y mil veces en sus peticiones de centros avanzados de nuevas tecnologías para avanzar en el desarrollo tecnológico de una provincia olvidada desde siempre.
Caminos serpeantes, preñados de baches se han sucedido en este tiempo hasta alcanzar el precipicio en el que nos encontramos ahora. Decenas de millones invertidos, apuestas tecnológicas de primer nivel y un fiasco tan grande como una Catepillar extractora de mármol o una torre solar de la Plataforma.
Pero estamos tan acostumbrados a que nos den de bofetadas, que nadie o prácticamente nadie ha movido un dedo para tratar de modificar el curso de los acontecimientos. Entiendo que los empresarios del mármol sabían de la situación y se han callado; se supone que la patronal Asempal estaba informada y no han dicho esta boca es mía y concluyo que la Cámara de Comercio, esa que otrora fue reivindicativa y mosca cojonera era consciente de la situación. Tampoco han mostrado o se han posicionado en contra del cierre y por la búsqueda de una solución que satisfaga a todos.
Con el finiquito de ambos centros, si finalmente se materializa al entrar en concurso de acreedores, la provincia se empobrece un poco más, nos distanciamos de la excelencia tecnológica y, lo que es peor, damos la imagen de que ocurra lo que ocurra no nos rebelamos. Un mal precedente.


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