Esperando al ministro Ábalos

Antonio Lao | 10 de septiembre de 2018 a las 18:24

El AVE entre Almería y Murcia fue la china en el zapato del Gobierno de Mariano Rajoy y amenaza en transformarse en una roca en el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Aquí, en la práctica, ya no se tolera nada, cansados como estamos de promesas vacías y anuncios guadianescos.
La portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Adriana Lastra, anunciaba, en una entrevista concedida a Diario de Almería a finales de agosto, la inminente visita a la provincia del ministro de Fomento, José Luis Ábalos. A la espera de cerrar agendas, la visita del responsable de las obras públicas del Estado debe suponer que se disipen todas las dudas y heridas que el AVE tiene abiertas con esta tierra.
Si ya me era complicado creer al PP y al ministro De la Serna cuando ponía como fecha 2023, ni se imaginan el ejercicio de fe que tengo que practicar ahora para albergar alguna esperanza con el nuevo Gobierno. Y es que antes había presupuestos, que no contemplaban una sola partida, pero en la programación plurianual se nos juraba y perjuraba que existía el proyecto. Entiendo que la planificación sigue estando ahí. Lo que todavía no vemos es la confirmación del ministro. Su visita a Almería y lo que los socialistas siempre han pedido, y a lo que me sumo, es poner en negro sobre blanco las fechas, con partidas anuales hasta su conclusión.
Entiendo que con una pírrica minoría en el Congreso, con un presupuesto de 2019 en el limbo y con multitud de frentes abiertos, el AVE de Almería puede esperar. Pero no comparto que aquellos que vivimos en la esquina seamos siempre los últimos y, ni mucho menos, que aquellos que tanto han criticado al Gobierno del PP por los retrasos cominecen ahora a acumularlos, aunque quieran partir de cero. No es admisible y tampoco debe ser tolerado por los que aquí habitamos.
En más de una ocasión he expresado mi opinión con respecto al AVE de Almería. Los trámites deben acelerarse. Todo lo que sea ir más allá de 2023 ya era antes una tomadura de pelo. Si se dilata el adjetivo se lo pueden poner ustedes. La estación debe permanecer donde está y la doble vía es innegociable. Puedo entender que en un principio haya tramos con una, pero la plataforma que se ejecute debe prever que la segunda sea una opción cuando se necesite, aunque pasen 50 años.
Creo que la Mesa de las Infraestructuras, algo blanda en los últimos años, debe recuperar su fortaleza y la Mesa del Ferrocarril insistir en sus planteamientos iniciales. Aquí no se trata de que gobiernen unos u otros. La idea es mantener la presión en defensa de las infraestructuras de esta provincia, unas infraestructuras demandadas en el tiempo y a las que los sucesivos gobiernos les dan largas cambiadas, a la espera de que la fuerza del toro amaine con el paso del tiempo de la lidia y mantener el tipo.


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