Luz de Cobre » Archivo » Un año para olvidar

Un año para olvidar

Antonio Lao | 28 de diciembre de 2020 a las 18:43

En cuatro días concluye un año para olvidar. 365 días que empezaron con normalidad, aunque los primeros casos de coronavirus ya barruntaban lo que se nos venía encima, y que a partir de marzo se truncó como jamás hubiésemos imaginado.
Aunque lo importante es la salud, no me cabe la menor duda,  el tiempo que ha pasado ha dejado tras de sí tanto dolor, tristeza y luto, que va a ser extremadamente difícil pasar página, pese a las excelentes perspectivas que se abren con la vacuna. La COVID 19 ha segado en la provincia de Almería casi 300 vidas, más de 20.000 personas han pasado el virus y las secuelas las arrastramos todos nosotros.
Al margen del problema sanitario, si es que podemos ponerlo a un lado, 2020 quedará en nuestra memoria como el año en que tuvimos que aprender a vivir de otra forma. Un tiempo en el que nos dimos de bruces con una realidad insospechada y no esperada y a la que nos adaptamos, todavía hoy, como vamos pudiendo.
Un año en el que el teletrabajo se instaló en nuestras vidas, los ERTEs han llegado casi para quedarse y en el que la crisis, ya muy perceptible a pesar de las ayudas del Estado, se otea en un horizonte cercano, con consecuencias imprevisibles.
Esta tierra, el sureste de la península ha soportado mejor que otros muchos territorios la losa que se nos ha venido encima. La agricultura, un sector denostado y al que tanto esfuerzo ponen cada día miles de almerienses, con pírricas ayudas de los gobiernos regionales, nacionales y europeos, se convirtió de la noche a la mañana en clave y básico. Sin los hombres y mujeres del campo, aquellos que fueron a trabajar cada día incluso en los momentos más críticos de la pandemia, han sido capaces de alimentar a Europa de productos básicos, aunque los precios no hayan acompañado todo lo que cabría esperar.
Aún hoy la agricultura camina en el filo de esa delgada cuchilla que es la competencia y la distancia gubernamental, dando el callo jornada tras jornada, adaptada a las normativas de seguridad y soportando críticas infundadas de aquellos que desconocen al sector.
De otras carencias provinciales mejor no hablar. Los fondos, escasos siempre, se han dedicado a otras prioridades, por lo que no es el momento de poner negro sobre blanco incumplimientos rancios como son las comunicaciones, las obras de la Alta Velocidad o la urgente solución a los problemas de escasez de agua crónicos que padecemos.
Todos ellos se han pospuesto para el año que comienza en cuatro días. Un año en el que la esperanza de la vacuna nos permite mirar con cierto optimismo, al que le tenemos fe, aunque ya les digo que no depositen toda la que les pueda quedar y no hayan gastado, porque se avecinan aún jornadas, semanas y meses duros. Esto no ha acabado.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber