Delincuencia, no xenofobia

Antonio Lao | 11 de enero de 2016 a las 11:49

La ignorancia o el desconocimiento es capaz de acabar con un proyecto largamente trabajado en menos que canta un gallo. Sucedió, de forma lamentable en El Ejido con los sucesos de infausto recuerdo, y se ha tratado de repetir, por fortuna no logrado, con la muerte de un guineano en Roquetas de Mar. Un suceso aislado, con tintes de delincuencia común y, en ningún caso de caracter racista o xenófobo. Si bien es cierto que las rencillas o roces entre etnias se producen en ocasiones, aunque siempre de forma aislada y nunca como algo habitual o común entre las más de cien nacionalidades que cohabitan en pueblos como Roquetas de Mar, El Ejido, La Mojonera, Vícar o Níjar, por mencionar algunos ejemplos.
El desconocimiento que los grandes medios nacionales, en especial las cadenas de televisión y sus tertulianos “sabenlotodo” muestran sobre lo que acontece fuera de la capital del reino es tan atroz como dañino. De forma lamentable, a veces con mezquindad y la mayoría por simple ignorancia, se tratan de incrementar las audiencias con programas que superan, no bordean, la basura con absoluta despreocupación y sin pensar en las consecuencias que este tipo de actos irresponsables conllevan.
No voy a desmentir, ni lo pretendo, que la convivencia siempre es compleja. Que se agrava cuando las dificultades económicas son grandes y que la lucha por subsistir a veces causa más fricciones de las soportables. Pero de ahí a tratar de condenar, de nuevo a un pueblo o a una provincia como xenófobo media un abismo tan enorme como el Cañón del Colorado.
Alarma, y no es sólo una palabra, comprobar cuántas cosas se pueden hacer por un puñado de telespectadores o por una nómina de opinador entendido de todo y desconocedor de la más mínima ética, formas de vida e identidad de aquellos que habitamos esta piel de toro que llamamos España. Me entristece, y mucho, comprobar como aquellos que se dicen en la posesión de la verdad no han visitado jamás esta provincia, no conocen a sus gentes y mucho menos cómo nos ganamos la vida. Saben, de oídas, que producimos hortalizas, que generamos riqueza, pero en lugar de ensalzar el laboro y la innovación, aprovechan cualquier resquicio, cual sabandijas, para tratar de abrir una herida que jamás ha estado abierta y, ni mucho menos, sangra como tratan de hacernos ver al más leve suceso. Lamento que no se defienda la grandeza de los que aquí viven y se busque de forma hiriente meternos en el saco a todos por unos hechos que han protagonizado dos, tres o cuatro personas. Y que una reacción de protesta, de indefensión, se trate de usar como argumento para dar alas a aquellos que sólo buscan pescar en río revuelto. A aquellos que saben que cuanto peor nos vaya, más tajada podrán sacar en el futuro. Una pena.

Ingobernable España, Almería pierde

Antonio Lao | 28 de diciembre de 2015 a las 10:44

No comparto la idea de aquellos que creen que un parlamento fragmentado, casi ingobernable, puede dar días de vino y rosas a este país y, ni mucho menos, a esta provincia. Los resultados electorales del domingo pasado son los que son y nadie los va a mover. Van a ser necesarias horas y horas de negociaciones, de diálogo, de comprensión, de ceder en postulados e ideas para poder albergar un mínimo de esperanza sobre la legislatura que nos espera. Un tiempo precioso que, si no hay mal que lo remedie, los que habitamos en esta tierra no nos podemos permitir. El bipartidismo, la vieja política y aquellos que tanto la denostaban comienzo a escucharlos ahora anhelar lo importante que es el ejercicio del gobierno y, para ello, las mayorías consolidadas, por más que pese a aquellos que durante la legislatura no rascan bola, son importantes para el progresos, el crecimiento y el desarrollo de un país. Y si no gusta, transcurrido el tiempo de gobierno que establece la Constitución, se vota, se cambia y a otra cosa.
Mucho me temo que se avecinan tiempos grises para esta tierra y sus proyectos pendientes. ¿Quién se va a acordar de Almería cuando es tanto y tanto lo que está en juego en multitud de políticas mucho más importantes que la realización de un AVE con Murcia o la solución a los problemas hídricos de Almería?
Tiempos convulsos, en los que seguro que el Parlamento va a ser entretenido, nada aburrido, pero carente de la celeridad y el aplomo que los temas de gobierno requieren.
Un ejemplo, más pequeño, empezamos a vivirlo en la capital de Almería. Un gobierno en minoría -me da igual el color- atado de pies y manos, más preocupado en responder mociones y preguntas de la oposición que en gobernar, que en sacar proyectos adelante, no porque no quiera, es porque no lo dejan. Y así estamos a finales de diciembre y aún no disponemos de presupuesto y tampoco conocemos si va a ser aprobado o no por aquellos que apuestan de forma clara por el diálogo, la cercanía y la cesión. Todas ellas palabras hermosas, de las cuales se nos llena la boca, pero a la postre todo un problema para el ejercicio del gobierno.
Creo, con sinceridad,en las mayorías sólidas para trabajar durante el tiempo para el cual los ciudadanos te han mandatado. Las componendas de los pactos, y a los ejemplos me remito -tripartito catalán, IU y PSOE en la Junta…- sólo trajeron tiempos perdidos en debates absurdos, propuestas banales y alguna que otra solución, más cercana al cortoplacismo que al proyecto de ciudad, provincia, región o país que tenemos en mente. España necesita de un Gobierno fuerte para aplicar las soluciones que nos permitan avanzar y salir del atolladero. Todo lo que no sea esto nos dejará en manos y al albur de los fondos buitre, o de los buitres mismos.

Las carencias de Almería y el 20-D

Antonio Lao | 21 de diciembre de 2015 a las 11:24

Llegó  el gran día. Los almerienses, como el resto de ciudadanos de este país, están llamados hoy a las urnas para renovar el Congreso y el Senado. Esta provincia elige seis diputados y cuatro senadores. Una cifra importante, con unos resultados que pueden ser decisivos, no ya para el futuro del país, que sí, sino para el devenir de Andalucía, y para el de la provincia.
Quizá por ello, antes de depositar el voto sería interesante que aquellos que acudan a las urnas, bombardeados, -metafóricamente-, en las últimas semanas con variados y variopintos mensajes, tengan en cuenta una serie de consideraciones que, pienso necesarias, para el futuro de la tierra que habitamos.
Mucho me temo que el número de personas que hayan tenido la paciencia de leerse los programas electorales de todas y cada una de las fuerzas que concurren a la cita es muy pequeño. Por contra, estoy convencido de que sí conocen cuáles son los problemas que tiene esta tierra y que, sino acuciantes, si tienen y deben ser resueltos de forma perentoria a lo largo de la legislatura, que a partir de hoy toma cuerpo y forma.
El primero es la conclusión de las infraestructuras de las que aún carecemos. No se entiende que en los últimos cuatro años se paralizaran los trabajos del AVE que nos debe unir con Murcia y como todo éxito haya habido una licitación de un tramo y su publicación en el BOE. A lo largo de este tiempo, la verdad, es que sólo hemos escuchado cantos de sirena de unos y otros, sin propuestas concretas.
La solución a los problemas hídricos es vital para que la provincia siga teniendo vitalidad y desarrollo en los próximos años. Las ideas fuerza de los partidos políticos abundan en su resolución, pero la verdad es que desconocemos de dónde vamos a seguir abasteciendo nuestras grandes ciudades y pueblos y regando las más de 30.000 hectáreas de invernaderos. Desaladoras contamos con Carboneras, Cuevas, Almería ciudad y Poniente. Precios de desalación muy caros y el grado de explotación bajo mínimos, ridículo diría yo.
El turismo es futuro y desarrollo, aunque nadie ha puesto énfasis.

s en la situación de estacionalidad en la que se encuentra. Más de 11.000 plazas cerradas en invierno dicen muy poco sobre la lucha que dicen aquellos que nos gobiernan por romperla. Energías límpias, mayores compromisos con el medio ambiente e industrias alternativas a lo que ya tenemos ni han aparecido en los debates. Al final me ha quedado un batiburrillo de todo, sin concrección, que mantiene mis dudas sobre lo que podemos esperar a partir de mañana. Mucho me temo que más de lo mismo, aunque esta tierra debe mantener sus exigencias intactas, no desesperar y que la presión sobre los que nos gobiernen siga en grado máximo. No de otra forma se cumplirán nuestras necesidades.

Madre coraje

Antonio Lao | 14 de diciembre de 2015 a las 11:19

CUANDO la vorágine diaria te devora; cuando la política y la campaña electoral lo copan todo; cuando la celeridad de la sociedad que nos ha tocado vivir nos persigue; cuando llegas a sentir que todo lo puedes, nada se te resiste y te acercas a la inmortalidad, una pequeña colleja – no la de Mariano Rajoy a su pequeño retoño a cuento de los comentarios de Manolo Lama en el FIFA- te despierta como si te dieras un chapuzón en una piscina de agua helada.
Hace una semana tuve la oportunidad de recoger el premio a los medios de comunicación que el Ayuntamiento de Roquetas tuvo a bien conceder a Diario de Almería por su labor y fomento del deporte base. Fue allí donde me embargó la emoción, donde las lágrimas me asaltaron y donde tuve la oportunidad de conocer a una madre coraje, Amelia Castaño. A una madre que ha sido capaz de hacer de todo, de darlo todo, de sumar un día sí y otro también, inasequible al desaliento, para devolver la vida, la esperanza y las ganas de seguir adelante de su hija, Nadia Bustamante. La historia, como ella misma la contó es dura, casi cruel diría yo. De esas en las que la vida te pone realmente a prueba. Una joven adolescente, preciosa, con todo por delante, estrella del equipo de balonmano del pueblo, regresa de un campeonato y dice sentirse mal. Pruebas y más pruebas detectan una dura enfermenda que, por fortuna, no ha tenido un final triste. La joven es operada hasta cinco veces en poco tiempo y los médicos no dan mucho por su recuperación. Le espera una cama y siendo benevolentes una silla de ruedas. La realidad, un año y unos meses después, es mucho más positiva. Nadia camina, hace ejercicio y conversa con normalidad. La “culpable”, entre comillas, es su madre. Una madre que se aferró a las escasas probabilidades de que todo saliera bien y mano a mano, a la par, la ha acompañado en una tarea inmensa, ingente, que no es otra que la de devolverle la ilusión, la esperanza, la sonrisa… la vida. La ha acompañado a la piscina a nadar, a la pista de atletismo a correr, al fisio a recuperar… Junto a ella ha dado brazadas, ha dado zancadas y ha puesto el alma y el corazón en su retoño.
Lo que cualquier madre o padre haría, con seguridad, pero enfrascados en la inmediatez, en la importancia de lo superfluo, en la tontería vamos, nos alejamos de lo verdaderamente importante: de la vida. María y su hija nos han dado una lección a todos, no lo tomen en el sentido literal,sino una clase de la necesidad de serenar ánimos, de poner tierra de por medio de todo aquello que nos preocupa y que nos ocupa. Al final, si lo ponemos en la balanza de lo realmente clave para nuestro devenir diario nos damos cuenta de que no más del 1% es vital para nosotros como personas y el resto es pura banalidad y egoísmo.

Apuesta por el ferrocarril

Antonio Lao | 9 de diciembre de 2015 a las 12:35

Algo se mueve en positivo en Almería y su provincia. Una nueva conciencia reivindicativa parece que prende en los ciudadanos. Atrás quedan los tiempos del conformismo, de la resignación y hasta de la indiferencia, si me apuran, cuando de reclamar lo nuestro se trata.
La semana pasada casi dos mil almerienses fueron capaces de salir a la calle para reivindicar unas comunicaciones ferroviarias dignas, acordes con el siglo XXI, en el que estamos, y alejadas del XIX, como son las que padecemos.
Detrás de este lento, pero consolidado cambio, hay un gran número de personas, todas ellas comprometidas con su tierra, inasequibles al desaliento, que han sabido conjugar la paciencia con la celeridad. Algo así como un “vísteme despacio que tengo prisa” para poner al frente a aquellos que pueden lograr las verdaderas necesidades ferroviarias de esta tierra.
He escrito en más de una ocasión que sería utópico creer que el AVE iba a llegar antes a esta provincia que a otras con mayor número de habitantes y más desarrolladas. Eso sólo lo logran presidentes del Gobierno como Felipe González, capaz de comunicar Sevilla con Madrid, con la Expo 92 de por medio, antes que la ciudad catalana con la capital del reino.
Aunque, como el docto y humilde Don Quijote, cuando hablaba con su escudero y le decía aquello tan cierto de … “cosas veredes amigo Sancho…” no debemos desesperar ni morir en el intento y sí permanecer y mantener la presión sobre aquellos a los que se les llena la boca cuando llegan las elecciones con promesas vacías de contenido, huecas en su estructura y falsas en su concepción.
Aún así, la insistencia, como la gota de agua en la roca es capaz de abrir agujeros, se me antoja prioritaria, en el intento de esta provincia por acercarse a cubrir las necesidades que aún tiene y que muchos parecen de forma permanente olvidar, aunque las tengan presentes cuando de buscar un titular se trata.  Almería carece de muchas cosas, tiene otras muchas, logradas a base de sangre, sudor y lágrimas de aquellos que la habitamos. No le debemos nada a nadie y, ni mucho menos, a los que ahora se les llena la boca y se preñan de buenas formas y maneras para tratar de arañar unos votos que van a tener complicado de mantener.
Cuatro años es demasiado tiempo de paralización de una obra iniciada, como era el AVE con Murcia, para que vayamos de esquina en esquina pregonando que a partir de ahora todo será posible. Siempre creí que la forma de lograr algo empieza por el trabajo, continua por la presión permanente hacia aquellos que deben concederla y acaba derrumbándose como un castillo de naipes cuando ha madurado. A finales de 2015 y con los almerienses en la calle, no duden que todo será un poco más fácil. Eso espero.

“Puedo prometer, y prometo”

Antonio Lao | 30 de noviembre de 2015 a las 14:04

Cuando faltan cuatro días para que de inicio la campaña electoral de las elecciones generales del 20 de diciembre, las más trascendentales de la historia de España -aquí pasa como con los clásicos Real Madrid-Barcelona, cada uno es el partido del siglo y así van…-cobra más sentido que nunca aquella frase mítica del que fuera primer presidente de la Democracia,  Adolfo Suárez: “Puedo prometer, y prometo…”. Fácil, imposible de olvidar, directa y con una capacidad innegable de penetrar en el alma y corazón de los votantes. Subido a la tribuna, sólo en el atril y en el escenario, y con miles de fieles seguidores y simpatizantes acompañándolo, el ya fallecido presidente era capaz de hipnotizar con tan sólo cuatro palabras.
Hoy, casi cuatro décadas después, sus sucedáneos -ninguno o casi ninguno de los que pululan por la piel de toro ha logrado ni tan siquiera acercarse al grado de estadista que él alcanzó- se pasean provincia por provincia, pueblo por pueblo, diciendo aquí y allá lo que los ciudadanos quieren oir. Pero hay una diferencia. Entonces, España y los que la habitaban soñaban con un mundo mejor, que vendría de la mano de la fuerza de los votos. Hoy, como ayer, los sufragios siguen siendo el camino del cambio, aunque lo de creer promesas huecas, vacías y en la mayoría de las ocasiones imposibles de cumplir, no se las traga ni el apuntador, tampoco el que ha elaborado el argumentario y, ni mucho menos, el españolito de a pie, cansado de promesas incumplidas, de palabras vacías, de frases hechas y de viajes a tu provincia cada cuatro años, cuando de lo que se trata es de buscar el voto. No se entendería de otra manera que hace una semana apareciera por aquí el secretario de Estado de Infraestructuras del Ministerio de Fomento prometiendo un intercambiador con Granada, para acortar el viaje en tren con Madrid, cuando la ciudad de la Alhambra tendrá el AVE en unos meses y nosotros estamos debatiendo donde ponemos una colonia de tortugas afectadas por el trazado. Tampoco tiene sentido que el candidato socialista se sume al carro, cuando ellos tampoco fueron capaces de dejar cerrado y blindado el AVE que ahora reclaman.
Y no se extrañen de que en unos días nos llegue el ministro de turno a prometernos más agua desalada y más barata, cuando aún no hemos sido capaces de poner a pleno rendimiento la desaladora de Carboneras, terminada hace más de una década y, ni mucho menos la de Palomares, como tampoco lo hará la del Poniente.
Y es aquí donde cobra sentido la frase que el ya ex-alcalde de Almería, Luis Rogelio, le dijo al cncejal Miguel Cazorla hace dos legislaturas: “Miguel, tu a la gente dile siempre lo que quiere oir. Es la única forma de llegar lejos en política”. A Luis Rogelio, sin duda que ha sido así, 24 años de concejal, presidente de Diputación y alcalde de la capital. Ahí es nada.

Luis Rogelio

Antonio Lao | 23 de noviembre de 2015 a las 13:14

Luis Rogelio Rodríguez deja la alcaldía después de casi trece años. Animal político, polifacético, abierto y cerrado; cercano y distante a partes iguales, con su marcha la política de la ciudad dará un cambio radical. Hombre afable en el regate corto, encantador en la media distancia, buen orador e implacable con sus enemigos, con él se cierra una época y una forma de hacer política en la ciudad y en la provincia.
Amado y odiado a partes iguales, mantiene después de veinte años intactos los valores clásicos que le han hecho permanecer en primera línea durante tanto tiempo: firmeza, decisión, criterio, mano dura contra la oposición y enemigos internos y cercanía con aquellos que le podían aportar conocimiento, sabiduría y ejemplaridad en el trabajo.
Aunque no se va del todo -será senador con toda seguridad- el tiempo de la primera línea, por ahora, parece que ha pasado, aunque nunca se puede decir que es un hasta siempre, cuando se puede convertir en un hasta luego.
Está cansado y no lo ha ocultado en la última legislatura. Ha compaginado con cierta normalidad el Senado con la Alcaldía en los últimos cuatro años, aunque la pérdida de la mayoría absoluta lo ponía entre la espada y la pared en la actual. Con una oposición implacable y dura, el ya ex-alcalde de Almería ha cogido la puerta que le abría su partido y opta por la vía fácil, que es la del Senado de la nación. Tres días a la semana en Madrid, sin grandes compromisos, con menos tensiones y a esperar una jubilación que llegará, con toda probabilidad, con el fin de la legislatura que se inicia en diciembre.
El balance de Luis Rogelio al frente de la alcaldía de Almería es positivo, aunque siempre habrá quienes le exijan más o vean la botella medio vacía. Cerró con éxito los Juegos del Mediterráneos, ha transformado la ciudad, con obras claves como los accesos por la N-340 o El Alquian, los barrios han experimentado un cambio a mejor y ha hecho una ciudad más amable. En su debe, posiblemente, figurará siempre su tibieza en el soterramiento, los amagos de críticas en la rehabilitación del Ayuntamiento y el puerto-ciudad, una utopía aún por cerrar. Pero en líneas generales deja e listón alto para el que llega. No lo va a tener fácil con unas arcas justas, con ingresos limitados y una oposición acechando para lanzarse a la yugular a las primeras de cambio.
Se impondrá, sin duda, una nueva forma de hacer política, en la que las mayorías absolutas y lo que conllevan pasarán a la historia, para abrir paso al diálogo y al entendimiento. La ciudad lleva meses paralizada y es tarea de Ramón Fernández Pacheco dar el impulso que todos esperan. Los tiempos pasan, pero se abren otros preñados de buenas intenciones, promesas y esperemos, que por el bien de la ciudad, de realidades.

Presupuestos de la capital, sacarlos de la política

Antonio Lao | 9 de noviembre de 2015 a las 12:46

La capital corre serio riesgo de no contar con un presupuesto aprobado antes de que finalice el año. La ausencia de una clara mayoría absoluta por parte del equipo de gobierno atisba una batalla de desgaste de la oposición, que la van a padecer los ciudadanos que aquí habitan.
Declaración de intenciones de unos y de otros -de los que gobiernan y de los que hacen oposición- que hasta ahora sólo ha supuesto cierto postureo, del que poco podemos sacar en claro. El tiempo transcurre en contra de la ciudad. En ningún caso es en contra del equipo de gobierno ni a favor de la oposición. Los perjudicados, si la ciudad no dispone de presupuesto antes de que acabe el año o en los primeros días de 2016, serán los vecinos que ven como los proyectos se ralentizan, los pagos se alargan y las propuestas se quedan en el limbo de la buena voluntad, sin alcanzar la ejecución. O, lo que es lo mismo, la nada.
Los meses que nos han precedido han sido un puro espectáculo mediático, en el que los plenos se han eternizado preñados de mociones, de planteamientos, con seguridad buenos para la vecindad, pero de escaso o poco calado para la realidad cotidiana de los que viven Almería.
De poco nos sirve el debate permanente, la aprobación de mociones, -por decenas-, si al final no se dispone de los fondos necesarios para desarrollarlas. Y no es que no apueste por una mayor democratización de los plenos, que sí; ni tampoco pretenda alejarme de la oratoria y del debate, siempre enriquecedor. Aunque llevado a cabo este, hay que dar paso a los hechos, al proyecto de ciudad, a la aplicación de aquello que se ha planteado porque, de lo contrario, nos encontraremos en una nube de buena voluntad, pero carente de toda realidad palpable.
Desde el equipo de gobierno se ha de entender, y eso es importante, que ya no disponen de mayoría absoluta. La época del rodillo se ha acabado. Pero dicho esto, no cabe por parte de la oposición municipal el acoso y derribo de la labor de gobierno. Se trata de alcanzar un equilibrio que satisfaga a todos, sin excepción. Un equilibrio, que puesto en la balanza, de como resultado una gestión beneficiosa para la ciudad y los que habitan en ella.
Sería doloroso recuperar los tiempos de Fernando Martínez, en los que la irresponsabilidad de la oposición nos dejó tres años sin presupuesto. Tres años que la ciudad perdió, en beneficio no se yo de que criterio, de qué ideología o vaya usted a saber. No estamos para perder el tiempo en batallas estériles. Al contrario, cabe exigir de todos lo que componen el Ayuntamiento, la responsabilidad necesaria para albergar esperanza, criterio y fe en la ciudad. Otra cosa nos llevará a la paralización de la administración municipal, que espero nadie de los que forman el arco político municipal desee.

Agricultura&Alimentación: Productos de la tierra

Antonio Lao | 3 de noviembre de 2015 a las 17:47

Diario de Almería acaba de publicar la segunda edición de Agricultura & Alimentación (Productos de la Tierra). Una obra que presentamos el miércoles en Fruit Atracttion y que pretendemos sea como una especie de compendio del sector agrícola y alimentario de la provincia, con marcada e indudable proyección andaluza. Pensar en Almería es pensar en agricultura. En invernaderos, en cultivos alternativos, en alhóndigas, en cooperativas, en industria agroalimentaria, en innovación, en tecnología, en exportación y en hombres y mujeres, -varios miles-, que cada día se levantan con la intención de avanzar en el desarrollo de un sector primario, que dejó de serlo hace mucho tiempo, para convertirse en industria, y puntera, dentro de la economía de este país. En esta nueva edición hacemos un guiño a los productos de la tierra. A las hortalizas producidas bajo plástico, pero también a la uva, a la aceituna, a la almendra o a los cereales y, como no, a productos tan nuestros como la gamba de Garrucha, a la naranja de Gádor o al cordero segureño de Los Vélez.Nuestra nueva publicación agrícola es una síntesis de lo que es el presente y futuro de esta tierra. En él se pueden encontrar todos los datos de la última campaña, los pueblos que son líderes en cultivos bajo plástico, las empresas, las cooperativas, las alhóndigas, las opiniones de los protagonistas, la agricultura ecológica, la agricultura de interior, los innovadores, los insectos y el control biológico, los almacenes, la distribución… Un sector capaz de mover a toda la provincia, en constante evolución e innovador.Todo esto y mucho más en una herramienta que creemos útil para todos, para conocernos mejor y para mostrar al mundo lo que hacemos.
Carmen Ortiz, consejera de Agricultura, avanzaba hace unas semanas el dato: la campaña agrícola que terminaba en junio fue razonablemente buena en cuanto a facturación, aunque los precios no han estado a la altura de la anterior. Una afirmación que merece una seria reflexión sobre la capacidad que tiene esta tierra de sobreponerse a la crisis, avanzando en desarrollo, tecnología, nuevos retos y, sobre todo, liderazgo agroalimentario. Con una producción superior a la de la campaña pasada, la provincia de Almería y sus miles de hectáreas de invernaderos, siguen siendo capaces de facturar casi 2.600 millones de euros. Una cifra nada desdeñable, que nos confirma, y puede parecer un tópico, como la despensa de Europa. El dato demuestra la capacidad que tiene esta tierra para producir bajo invernadero productos de calidad, de los mejores del mercado, y saber venderlos en el exterior con una importante red de distribución, pero no olvidemos que nos acechan peligros que debemos superar con el criterio y el buen hacer de todo el sector, sin mirarnos en exceso el ombligo y sin caer en complacencias que a nada conducen.

 

García Tejerina

Antonio Lao | 19 de octubre de 2015 a las 11:47

Diario de Almería publicaba el domingo pasado una amplia entrevista con la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina. Dos páginas en la que la máxima responsable del Gobierno en materia agrícola hacía un repaso de todos los temas competencia de su departamento, sin obviar ninguno, y con un diagnóstico claro de todos ellos.


La conversación con la ministra se desarrolló en su despacho del Ministerio en Madrid. Vaya por delante nuestro agradecimiento por la amabilidad con la que fuimos recibidos y el trato afable y cercano durante el encuentro. No fue una reunión al uso, ni mucho menos. A lo largo de casi dos horas tuvimos la oportunidad de hablar de todo. Enorme conversadora, García Tejerina se conoce el agro al detalle. No rehuyó ni una sola de las cuestiones. Al contrario, avanzó datos, propuestas, trabajo realizado, sendas recorridas de todos y cada uno de los sectores que conforman el sector primario español.


Dio muestras de tener un amplio conocimiento de la horticultura almeriense, del trabajo hecho hasta ahora, de las ayudas y el apoyo que reciben los trabajadores del campo desde el Ministerio y, lo que es más importante, de la capacidad que tiene el sector para trabajar en pos de la mejora de infraestructuras, comercialización, innovación y salida al exterior.
Todas ellas políticas que el Ministerio apoya y en las que trabaja con denuedo en su devenir diario. García Tejerina es una enamorada del campo, de un sector capaz de mover en Almería casi 2.600 millones de euros, pero que ha sido capaz a nivel nacional de dar un salto cualitativo tan enorme, que la distancia recorrida en los últimos cuatro años se podría asimilar al de una maratón frente a los famosos cien metros lisos.


Y es que comenzamos a creer en la fuerza del agro como un sector prioritario y emergente de la economía española. Tenemos las mejores tierras, productivas, y un mercado ante nuestros ojos capaz de absorber lo que produzcamos, en la misma medida en que sepamos venderlo.
Y en eso esta el Ministerio. En la ayuda a aquellos que tienen ya la hoja de ruta establecida y la velocidad de crucero marcada en el GPS y en la solución de los problemas que existen, que no son pocos. El poso que me queda tras el encuentro es el de una mujer conocedora del trabajo que realiza, con un diagnóstico claro de cuáles son los problemas y las soluciones del agro español, de los retos que hay por delante y cómo afrontarlos. Y es ahí donde radican los esfuerzos y donde se pone la carne en el asador, en la creencia y en la seguridad de que se avanza por el camino correcto, por aquel que ha logrado modernizar el agro, pasando de cultivadores de la tierra a pequeños empresarios, claro está sin desdeñar un ápide al agricultor de toda la vida en permanente reconversión.

 

Ocurrencias

Antonio Lao | 13 de octubre de 2015 a las 10:46

Cuando el dinero es escaso, la crisis acogota y la realidad te frustra una y otra vez, no hay nada mejor que echar mano de la imaginación y buscar ideas, por peregrinas que puedan parecer, con el único fin de ocupar espacio en las páginas de los periódicos, minutos en las radios o crónicas en la televisión
La perorata inicial me sirve para mostrar mi más absoluta perplejidad con aquellos que puedan pensar que los ciudadanos lo soportan todo y que, al final, el entretenimiento logra calmar la sed de las demandas de los almerienses y, mal que bien, el tiempo transcurre sin grandes sobresaltos. Una mentira piadosa que nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad de alcanzar la seriedad como norma, el criterio como guía y la sensatez como arma sobre la que encaminar la acción de gobierno. No parece muy alentador, por llamarlo de forma suave, que al alcalde de la ciudad se le ocurra, sin amortiguación del golpe ni nada, plantear combinar el autobús y el AVE para bajar en dos horas el viaje entre Almería y Madrid. Como ocurrencia, hasta puede tener su gracia, pero el primer edil debía respirar, sosegarse y, de verdad, exigir a la ministra de Fomento que de una vez por todas se inicien las obras paradas del AVE desde hace cuatro años. Porque no me dirán ustedes que la idea de Luis Rogelio no sonroja, cuando coincide con el viaje de la ministra del ramo y el presidente del Gobierno a León en el nuevo AVE que una la capital de reino con la provincia minera por excelencia y acorta el viaje con Galicia y Asturias. ¡Y nosotros pensando en transbordos de bus y tren! No crean que es sólo el primer edil de la capital el iluminado. En los últimos años hemos asistido a ideas igual de peregrinas como esta. Recuerdan, por ejemplo, el traslado de la estación del tren al Puche, el aeropuerto a Tabernas o la líneade alta velocidad que nos debe unir con Murcia de una sola vía. Propuestas todas ellas infames, cuyo único propósito eran maniobras de distracción y postureo, sabedores aquellos que las situaban encima de la mesa que contarían con el rechazo de los que, desde tiempos inmemoriales, nos sentimos ninguneados y decepcionados por quienes nos gobiernan.
Aportamos más de lo que recibimos y, a pesar de ello, cada vez que alguno tiene a bien acercarse a esta tierra lo recibimos con los brazos abiertos, a la espera de que suelte el maná, que nunca llega. Eso sí, la ministra se atreve, sin pudor, a reconocer que allí por donde va los gobernantes provinciales le reclaman inversiones en alta velocidad prometidas o paradas, pero que ahora van a tener muy difícil su ejecución.
Sea como fuere, los que padecemos comunicaciones decimonónicas, desde que tenemos uso de razón, sabemos de la realidad que nos atenaza y huimos de aquellos que una y otra vez inventan y construyen castillos de arena que las olas, a poco que te descuides, los reducen a la nada.

Un tren del XIX en el siglo XXI

Antonio Lao | 28 de septiembre de 2015 a las 11:54

Aplaudo y apoyo los esfuerzos de la sociedad civil, de las asociaciones, de los empresarios y otros colectivos en su lucha por mejorar las comunicaciones ferroviarias de la provincia. Parece, sólo parece, -porque al final la lucha puede ser muy larga y no pocos se bajarán del vagón-, que se fragua una conciencia reivindicativa, hasta ahora intermitente, que puede, de verdad, influir para ablandar las posturas, inamovibles hasta ahora, del Gobierno con respecto a esta provincia.
Sea como fuere, lo cierto es que si todos somos capaces de remar en la misma dirección el final del largo túnel que son las comunicaciones por tren entre Almería y el resto del país puede estar más cerca. Pero no nos engañemos. La provincia dispone de un servicio casi del siglo XIX  cuando cruzamos el umbral de la quincena de años del XXI.
No me vale la demagogia que los partidos usan, según les conviene o gobiernen, en reivindicaciones vacías, a la búsqueda del desgaste del contrario. No comulgo con aquellos que esperan que a estas alturas, con unas obras del AVE en marcha, aunque paralizadas, apuestan por invertir los escasos fondos que existen en una vía muerta, como es la que une la capital con Madrid por Linares. Si es interesante la idea de conectar esta ciudad con Madrid por Granada, con intercambiador o sin el, pero en la búsqueda de acortar el tiempo de viaje entre ambas ciudades. Lo demás, me permiten la expresión, son brindis al sol pensando un titular de prensa, que dura lo que las burbujas de una gaseosa en una botella abierta.
La verdad, siempre tozuda se impone con el paso del años y nos despierta del sueño de la alta velocidad que mantuvimos vivo en la primera década de este siglo. La crisis fue capaz de acabar con las expectativas generadas cuando parecía que esta tierra, secularmente abandonada, podía superar a otras muchas con las mismas necesidades y en igualdad de condiciones, por el empecinamiento de aquellos que creyeron que ya nos toca por olvido, por crecimiento, por desarrollo y, porqué no, por nuestra capacidad de reinventarnos y avanzar siempre contracorriente.
So pena de ser pesimista, y lo siento, mucho me temo que vamos a seguir estrellándonos contra el muro de la sinrazón que es un Gobierno que ha olvidado Almería en materia de infraestructuras, un Gobierno que ha cubierto una legislatura sin avanzar un paso en la verdadera solución ferroviaria para esta tierra, que no es otra que el AVE con Murcia. Lo demás son parches y postureo que sólo sirven para emborronar cuartillas. Decir otra cosa sería engañarme a mí y a ustedes que cada día creen en la coherencia, en la firmeza y en el sentido común. No desviemos la atención. Apuntalemos la idea de reiniciar las obras de la Alta Velocidad y presionemos para que terminen cuanto antes.

Nicasio Marín, el breve

Antonio Lao | 21 de septiembre de 2015 a las 11:28

Lui Rogelio Rodríguez Comendador anunció la presencia de Nicasio Marín en las listas del Partido Popular a las municipales como fichaje estrella. El edil, que ya había querido ser concejal en la anterior legislatura, veía cumplida una de sus aspiraciones, tras años en el Sindicato Médico. Había colaborado con el partido en temas sanitarios, se le veía en ruedas de prensa, en actos públicos y eventos sanitarios de todo tipo.
Le gustaba la política y tras superar los problemas personales que hace cuatro años le hicieron desistir de su intento por ser concejal, el PP lo recupera y le ofrece acudir en sus listas. Hombre preparado, culto, funcionario y conocedor de los entresijos de la administración pública, llega al Ayuntamiento de número cuatro. Por razones que todavía no se han aclarado del todo, antes de cumplir cien días como concejal de Personal, Nicasio Marín decide dejar el área, que no su puesto en el Ayuntamiento, y regresar a su trabajo de médico.
Las razones no están muy claras todavía, -esperamos conocerlas en el futuro-, aunque todo indica que la gestión municipal dista mucho de lo que él creía. Ha tenido dificultades para integrarse en un grupo de concejales, la mayoría de ellos amigos y juntos desde hace legislaturas. Sin quererlo, es posible que se haya sentido sólo, con un vacío difícil de soportar. El protagonismo que buscaba -los medios le pirran- se diluía como un azucarillo encerrado en el área de Personal, con escasa gestión, menos proyección pública y cuando la tuviera, si es que en algún momento fuera así, sería por problemas de convenios colectivos y similares. Platos con regusto amargo para degusta, ante una opinión pública capaz de devorar la imagen en menos que canta un gallo.
Hacer política no es fácil y menos en grupos consolidados como es el equipo de gobierno del Ayuntamiento. Si a ello le sumas que no cuentan con la mayoría, no es extraño que la espantá de Nicasio Marín haya sido de las que hacen época. Y todo ello sin pensar en que se creyó una estrella, el fichaje del año, tipo Messi o Cristiano Ronaldo, y se ha sentido ninguneado y herido en su orgullo. Algo de ello puede haber cuando he escuchado declaraciones suyas, en las que se llegó a atribuir haber sumado a la candidatura del PP hasta cuatro mil votos, una cifra nada desdeñable, aunque complejo de cuantificar.
Y la oposición, mientras tanto, en su papel de desgaste permanente, a la espera de las elecciones generales de noviembre y conocer cuál será la función que entonces asuma Ciudadanos. De ellos va a depender la consolidación del actual gobierno popular en el Ayuntamiento o una moción de censura, para regresar al pacto primigenio que Miguel Cazorla hubo de romper por orden expresa de su líder nacional, Albert Rivera.

 

La sequía de cada verano y el uso racional del agua

Antonio Lao | 14 de septiembre de 2015 a las 11:40

Decía hace unos días el presidente de la Diputación que durante la última legislatura han logrado bajar el número de municipios que dependen de las cubas para el abastecimiento humano de agua. Y es verdad. Pero no lo es menos que ya desde la época de Tomás Azorín, Luis Rogelio Rodríguez, e incluso el ínclito Juan Carlos Usero, la institución provincial ha trabajado mucho por erradicar un mal endémico de esta tierra que es la sequía.
No hay nada más desolador que abrir el grifo y que salga un líquido pastoso parecido al agua o que, simplemente, no mane nada. La provincia de Almería es seca. Nadie alberga una sola duda sobre las características de nuestro clima y de las dificultades que entraña cubrir las necesidades básicas de sus ciudadanos. Los sondeos, en los lugares más remotos, han sido la solución milagrosa que han permitido a muchos núcleos urbanos disfrutar del líquido elemento, impensable hace unas décadas.
Todavía pinchar y obtener agua es motivo de euforia por parte de aquellos que nos gobiernan y de los propios vecinos. Ojos brillantes y emoción a raudales al comprobar que el agua, fuente de vida, va a calmar la sed de aquellos que la necesitan.
Pero la realidad, siempre tozuda, supera siempre las previsiones. Y es que padecemos, una vez más, una de las sequías más profundas de cuantas nos han afectado. Incluso el duro verano de calor que soportamos, provoca un cóctel imposible de beber para aquellos que tienen en sus manos dinero y medios para realizar sondeos. El agua, un bien tan preciado, no se encuentra en todos los lugares. Ojalá. Muy al contrario, la escasez también es real en el subsuelo y las cantidades que se hallan, o son muy pequeñas, o carecen de la calidad que cabría esperar.
Pero no hay que desfallecer y tampoco rasgarse las vestiduras porque las cubas ocupen parte del paisaje estival en los pueblos de los  Filabres. Tampoco debe sorprender que los alcaldes, sabedores de las dificultades, echen mano de los bandos para tratar de reducir el consumo al mínimo, en un intento de prolongar los escasos recursos con los que cuenta, hasta que las lluvias otoñales y las primeras nieves hagan su aparición y, como Bálsamo de Fierabrás, sacien los acuíferos y se tienda a recuperar la normalidad.
Claro que siempre están ahí las desaladoras, reducidas a la mínima expresión pese al gasto ingente de millones que están costando y que nadie parece usar por su alto precio o porque realmente somos incapaces de cumplir con la planificación prevista. Sea como fuere, siempre quedará una tormenta de verano que aliviará carencias, paliará en algunos grados el calor y recuperará la esperanza en que las cabañuelas de agosto, aquellas que nuestros abuelos tan bien conocían, traigan un otoño cargado de chubascos, buenas borrascas y nieve, mucha nieve. Sea.

La Feria: más plural, mas participativa, más de todos

Antonio Lao | 14 de septiembre de 2015 a las 11:38

Cuando la Feria acaba es tiempo propicio para el análisis que, a un año vista, siempre se produce de forma serena y mirando al próximo agosto con distancia. Concluido el evento, en el que la mayoría se ha felicitado por la participación, el consumo y el gasto, cabría preguntarse, sin prisa. pero sin pausa, qué se puede mejorar, qué debe mantenerse y hasta dónde estamos dispuestos a llegar para consolidar la semana grande, no ya como atractivo para la ciudad y la provincia, sino como referente y lugar marcado en el calendario con rotulador rojo para visitarlo. No digo, válgame Dios, que alcancemos la notoriedad de Sevilla o Málaga, pero si podemos aspirar, con nuestras peculiaridades, a ser la Feria del Mediterráneo, en un mes que todo el país está de vacaciones y en el que nosotros podemos ofrecer, tradición, ocio, espectáculo y nuevas aventuras para aquellos que buscan en el divertimento una forma de echar fuera sus días de asueto. Vaya de antemano que no quitaría nada de lo que ya hay. Pero considero que se cometen errores de bulto, que es necesario pulir, para avanzar en la senda de lograr que la Feria sea referente. Vayamos por partes. No entendía nunca los motivos de la reducción de días. El 10 era identitario. Cuál es la diferencia entre empezar el viernes, como siempre, o el sábado. Si ya estamos en fin de semana, ¿porqué privar a los hosteleros de un día de negocio y a los visitantes de una jornada festiva?
Nadie me ha sabido explicar aquello de tener en los ambigús la misma música. Eso de no molestarse me parece extraño, cuando no creo que la música de la Plaza Flores se oiga en el Paseo o la Plaza Vieja. Sí controlaría los decibelios, no ya durante el día, sino en el recinto ferial, para evitar que al final se derive en una batalla de sonidos. El control de los hosteleros de ASHAL de los ambigús y otros aspectos de las fiestas me parece poco recomendable. Entiendo que la Feria debe permitir a cualquier garito, siempre pagando cuotas y respetando normas, sacar una barra a la calle y ofrecer tapas y música. Algunos alegarán que esto puede ser un gran botellón y es posible que se produzca, pero Pamplona en San Fermín es un barra libre durante una semana, día y noche, y es una de las fiestas má conocidas del país. Mal camino se toma dando sólo a unos pocos la posibilidad de explotar negocios, apartando a tantos y tantos que quieren apoyar el resurgimiento de la fiesta. En la noche fue un gran error dividir casetas por sectores. Esto ha hecho que las tradicionales a las doce de la noche se vacíen y los visitantes se trasladen a las de marcha. Mezcladas damos posibilidades a todos, de entrar y salir y, claro está, consumir. Otra cosa es el volumen de la música y su enormidad, que la mayoría no pueden pagar. Módulos más pequeños, una Feria más recogida y, posiblemente, más abierta, participativa y bullanguera.

La Almería olvidada

Antonio Lao | 10 de agosto de 2015 a las 11:47

Perdida. La legislatura para la provincia de Almería, en materia de infraestructuras se puede dar por amortizada. Claro que siempre desde el Gobierno se alegará que ha sido el tiempo en el que la autovía del Mediterráneo hasta Málaga se ha terminado. Y es verdad. Pero no olvidemos que los trabajos se han desarrollado en la provincia de Granada y que debía estar concluida hace más de una década.  Almería sigue olvidada por parte de los poderes públicos. Lo acabamos de vivir en nuestras carnes con los Presupuestos del Estado para 2016. Y lo padeceremos de nuevo dentro de unos meses cuando lleguen los de la Junta. Para tratar de evitar las críticas no los provincializarán, a la espera de que el chaparrón que les caerá los moje lo menos posible y escampe en la misma medida que asciende el olor a tierra mojada con las primeras gotas en un mes de agosto. Los empresarios, aquellos que ahora reclaman más dinero del Estado, -unos 400 millones que han dejado de gastarse durante los últimos cuatro años-, han sido pacatos y benévolos en este tiempo con el Ejecutivo de Mariano Rajoy y algo más beligerantes, aunque sin excesos, con el de Susana Díaz. Lamentablemente se echan de menos los tiempos de José Antonio Picón, de José Antonio Flores, Francisco Martínez  Cosentino y Miguel Santaella, máximos responsables de la Cámara y Asempal, que se liaron la manta a la cabeza y encabezaron una reivindicación histórica para esta tierra, sin importarles las consecuencias de una protesta que les ponía frente a dos grandes máquinas de poder, como son el Estado y la Junta de Andalucía. Incluso, recuerdo con cierta nostalgia los tiempos en los que José Guijarro y Juan Antonio Verdejo, concejal de la capital y alcalde de Turrillas, respectivamente, fueron capaces de idear una “burro marcha” desde Almería aPuerto Lumbreras para presionar en la ejecución de la autovía del Mediterráneo. Son otros tiempos, claro está. Tiempos en los que el miedo atenaza más que da bríos. Tiempos en los que se vive de la inmediatez de una declaración . Tiempos de lenguas viperinas, declaraciones excelsas de decibelios, pero huecas y vacías como un huevo huero alejado del nido. Tiempos en los que se nos intenta hacer comulgar con ruedas de molino, cuando la sequía ya no es capaz de mover ni un sólo radio de la rueda ficticia de piedra que el agua mueve. Tiempos en los que la oposición tiene más miedo que el gobierno y el gobierno más pánico que la oposición, por aquello de quedar bien y que se muestre lo menos trasquilado posible.
Almería, la Almería olvidada, la Almería con síndrome de esquina, la provincia capaz de lo mejor por su gente, sin ayudas y sin promesas vanas. La Almería con imagen de indolencia, pero viva e innovadora, que se enorgullece de los que mueven, aunque sea un dedo, cuando se habla de capacidad de trabajo y de generación de riqueza y valor añadido.

Milenio de Almería, la clausura

Antonio Lao | 3 de agosto de 2015 a las 17:44

Diario de Almería dio por clausurado el miércoles el Milenio de la Taifa, con dos actos que los almerienses deben guardar en su retina. El primero fue la gala celebrada en la Plaza Vieja. Un concierto inolvidable de la Orquesta Ciudad de Almería (OCAL), con la colaboración inestimable de Ana Mar y de la bailarina Cristina Samaniego, en el que se hizo un recorrido por la música de los diez siglos transcurridos desde el año 1000, cuando Jairán gobernaba estas tierras, hasta la actualidad, en el que el Ayuntamiento ha sabido participar y colaborar, conocedor de la importancia de una conmemoración de este tipo. Cedió amablemente la Plaza Vieja para el evento, al contrario que la Junta de Andalucía, algo pacata, corta de miras y con miedo, -ellos sabrán a qué y hacia quien-, negando La Alcazaba, el monumento que los musulmanes nos dejaron en su paso por estas tierras para el evento, y que hubiera significado un plus en la celebración y el compromiso de la administración autónoma con una efeméride, que este medio ha tratado de dignificar y poner en valor, ante la pasividad de aquellos que tenían el deber, y casi la obligación, de presentarla ante la sociedad almeriense, andaluza, española y hacia el mundo árabe como una oportunidad de acercamiento, crecimiento y negocio para el futuro.
No lo han sabido ver y se suma a otro buen número de oportunidades perdidas, en una tierra que camina sola en más ocasiones de las necesarias, aunque los que la habitamos no necesitamos más fuerza que la que nos dan nuestras manos y nuestras ideas para avanzar en la senda de un crecimiento imparable y sostenido, ganado a pulso. El segundo acto del que les hablaba es el suplemento “Diario del Milenio, los personajes”, un trabajo excepcional del escritor y cronista de la ciudad, Antonio Sevillano, en el que hace un recorrido por este tiempo del que les hablaba desde el punto de vista de aquellos que construyen la historia. Desde Jairán a Juan del Aguila, desde Colombine a Nicolás Salmerón y, como no, bajando con la serenidad que la escritura merece a pícaros, vividores, hombres y mujeres de la provincia que, pese a no ser importantes en el desarrollo y crecimiento de estas tierras, permanecen la la memoria de los que aquí habitamos como imprescindibles. Con la gala de apertura y la de cierre del Milenio, este medio de comunicación, con la humildad que nos caracteriza, pero conocedores y responsables con nuestro papel vertebrador en la provincia, hemos querido ofrecer a los ciudadanos que aquí viven una oportunidad de sentirse partícipes de lo que un día fue Almería, de su papel en el contexto del Mediterráneo y de la importancia de la historia que tenemos tras de nosotros. Esperamos que el esfuerzo haya merecido la pena. Para nosotros ha sido ímprobo, pero ha significado un encuentro con nuestro pasado, que debe hacernos mejores en el futuro. Gracias.

El regreso de los rodajes

Antonio Lao | 27 de julio de 2015 a las 19:22

ALMERÍA vive una nueva época dorada del cine. Es un hecho constatable que la provincia es destino favorito de productoras nacionales e internacionales, que han entendido las posibilidades que para el séptimo arte tienen nuestros paisajes, nuestra luz y las facilidades que la administraciones, -todas sin excepción-, ofrecen a aquellos que pretendan posar aquí sus cámaras.

Si los años sesenta y setentapor aquí pasaron los mejores, aquellos que hoy ya son mitos como Omar Sharif, Steven Spielberg, Harrison Ford o Clint Eastwood, la segunda década del siglo XXI se caracteriza por la reedición del fenómeno, con nuevas cintas como Éxodus, la serie de culto Juego Tronos o el incesante goteo de rodajes de series, cortometrajes o anuncios, que dejan tras de sí un reguero de confianza en lo que hacemos, en nuestras posibilidades y, como no podía ser de otra manera, cantidades importantes de dinero en forma de salarios para aquellos que hacen de extras, además de estancias de actores, actrices y personal que rodea este mundo, nada despreciable.
La Diputación siempre tuvo el sueño de liderar el regreso al primer plano del celuloide de los paisajes provinciales. Ya en la época de Tomás Azorín de presidente y del malogrado Juan Antonio Segura como diputado de Turismo, con el apoyo empresarial, se buscó con ahínco contar en esta tierra con unos estudios permanentes, una oficina de atención y personal especializado, tratando de recuperar lo que fuimos. No lo logramos del todo, aunque se rescató parte de aquel sueño.
Ha sido ahora, con el regreso de las grandes superproducciones, cuando Almería vuelve a estar en el circuito internacional y se posiciona con fuerza. No ha sido fácil, ni lo va a ser mantenernos en una situación de privilegio. Pero si somos capaces de hacer las cosas bien, con la calma y la mesura necesarias, sin cegarnos en exceso por el brillo de las estrellas, hasta es posible que el objetivo esté al alcance de nuestra mano.
El cine es a Almería lo mismo que la naturaleza y las playas vírgenes son al Cabo de Gata. Un gran plató de contrastes, en el que hay pasado, presente y futuro y que está ahí para que los directores y productores lo cojan. Los riesgos, no obstante, permanecen. Pasan por evitar la picaresca, el control de grupos indeseables y, sobre todo, por mantener la cabeza fría y los pies en el suelo. La gallina de los huevos de oro está con nosotros, pero tengamos cuidado de no tratar que acabe cebada en exceso y fallezca de éxito. El camino a recorrer sólo acaba de empezar y habría que pensar en dar un paso más para vender Almería con la imagen de película que nos hemos ganado en seis décadas de rodajes, en el que el cine nunca dejó de estar con nosotros. Ahora, en una nueva edad dorada, unamos nuestra marca a la pantalla.

Esperando el AVE

Antonio Lao | 20 de julio de 2015 a las 11:44

CRISTÓBAL Montoro, el todopoderoso y parlanchín ministro de Hacienda del Gobierno de Rajoy anuncia que el 4 de agosto los Presupuestos Generales del Estado para 2016 deben entrar en el Congreso. La idea del presidente es que este país tenga aprobadas las cuentas del próximo año antes de las elecciones generales. Una interesante decisión, a la espera de unos resultados que se prevé no dejarán mayoría absoluta para nadie. A posteriori el diálogo será complejo y las componendas varias para buscar una alternativa sólida se me antojan poco menos que una quimera. En esos presupuestos, como otros años, deben recogerse fondos para las obras del AVE entre Murcia Almería que, como ya escribí en alguna ocasión, deben ser los mismos de hace tres años, los mismos de hace dos y, si nadie lo remedia -y no parece que vaya a ser así- los mismos de este año. Porque a pesar del bombo y platillo con el que cada cierto tiempo nos venden la burra de proyectos, licitaciones y otras zarandajas, lo cierto es que los trabajos llevan paralizados tres años, los túneles están sellados y lo que hay hecho se deteriora en la misma medida en que aquellos que nos gobiernan se afanan y ufanan en vendernos lo importante que es que el AVE llegue a Murcia, las bondades de una plataforma con una sóla línea o la cercanía que supondrá, en breve, poder desplazarnos a Granada o Murcia para coger la Alta Velocidad y viajar a Madrid.
La verdad es que llevamos una legislatura perdida, cuatro años que han supuesto el abandono de las prioridades más básicas que esta provincia tenía en infraestructuras, si bien es cierto que la crisis establece unos parámetros a los que todos debemos estar sujetos y amoldarnos.
Pero no es menos verdad que el Gobierno ha jugado con esta tierra durante la legislatura, retrasando y dilatando la adjudicación de tramos o el inicio de las obras, sabedores de que no existen fondos para retomar los trabajos.

Mientras, aquellos que siempre han sido beligerantes y reivindicativos con las necesidades de esta provincia -Cámara y patronal ASEMPAL- se les ha visto poco, ahuecando el ala en la mayoría de las ocasiones y escasamente críticos.
La venta de la burra, de la que hablaba unos párrafos atrás, se me antoja más hiriente conforme pasan los meses y cuando nos enfrentamos a unos nuevos presupuestos, sin que se haya avanzado ni un milímetro en el inicio de los trabajos. Y es que a lo largo del año, el empeño por mantener viva la llama de las obras por parte del Gobierno ha sido tal que, incluso, se ha producido cierto consenso en que iba a ser así. Pero tal y como están las cosas aquel que piense que las máquinas van a comenzar a trabajar antes de que termine el año es poco menos que un iluso. Vamos, que al final la burra, se han empeñado en que traspase la puerta de culo.

La cochinilla del carmín

Antonio Lao | 13 de julio de 2015 a las 12:14

La chumberas de la provincia agonizan. La cochinilla del carmín se impone con rotundidad y acaba con siglos de historia, con formas de vida milenarias, con quitahambres en tiempos de penurias y con un manjar exquisito para el verano como es el chumbo.
La enfermedad de las paletas, que empezó con fuerza en el Levante, Almanzora y Los Vélez, ha colonizado año tras año las plantaciones de chumberas que se diseminan por toda la provincia, arrasándolas a su paso y dejando tras de si un paisaje de algodón putrefacto, de telas de araña insoportables, incluso amenazando en las noches de verano las veladas de los vecinos de La Chanca, las visitas a La Alcazaba y el toque animoso de los guitarristas y cantaores nocturnos de Pescadería.
¡Qué tiene que pasar para que Medio Ambiente decida afrontar el problema! Una tierra es por su historia, por su pasado, por sus tradiciones, por sus pequeñas cosas, y saborear un chumbo recogido con las gotas del rocío mañanero, para evitar que las molestas espinas se claven, es un placer que no debe perderse. El vendedor ambulante en cualquier esquina de la ciudad, que te los prepara y te los pone en una bolsa para que sorprendas a la familia en cualquier hogar de esta tierra, cuando el calor te acogota y apenas te deja respirar y tradición, es sabor, es Almería.
Aún recuerdo cuando era niño, como mi padre se levantaba primera hora de la mañana y se acercaba a las paletas. Tenía las manos tan curtidas por el trabajo que no necesitaba guantes para alzarse con los mejores ejemplares y echarlos a un cubo de latón que estuvo por la casa muchos años. Metódico, como pocos, arrancaba una mata, de las muchas que se criaban entre las pencas, barría los chumbos, solo aquellos que de verdad tenían sabor. No me pregunte como distinguía los buenos de los malos, los agarraba con la mano, media vuelta, y para casa. Luego, no se extrañen que al mediodía se conviertiera en un postre especial, en una imagen que ha perdurado y que espero me acompañe siempre. Tampoco olvido a los extranjeros, aquellos turistas que llegaban a la provincia en coche, aún hoy lo hacen, y que paraban el vehículo en el arcén de la carretera y eran capaces de coger chumbos con las manos, a pleno sol, e incluso llevarlos a la boca sin pelar, ante la atónita mirada de los lugareños. ¡Qué momentos! Pues bien, todo ello prácticamente ya es historia. Aún quedan algunos focos de paletas en el Nacimiento. Los del resto de la provincia se pudren superados por la cochinilla del carmin, una plaga invasora que llegó como tantas otras, sin que nadie pusiera o ponga medios para combatirla. Ustedes se imaginan como ocurra lo mismo con la nueva enfermedad del olivo, Xilella Fastidiosa, que ya coloniza Italia y que puede dejarnos, si llega y no se actúa, sin uno de nuestros productos por antonomasia y fuente de ingreso, como es el aceite de oliva.