Luz de Cobre

Centros tecnológicos, un fiasco

Antonio Lao | 26 de septiembre de 2016 a las 9:54

Setenta millones de euros invertidos, la creencia de avanzar pasos de gigante en la excelencia industrial, puestos de trabajo específicos y de calidad y la esperanza de la industria del mármol y de la energía solar y eólica truncada. Son, a groso modo, algunas de las decepciones que deja en la provincia el escándalo destapado por Diario de Almería del cierre de los centros tecnológicos de la piedra y de las energías renovables.
Los dos, llegados y construidos en esta tierra después de años de promesas incumplidas y de planteamientos finitos, vinieron a cubrir una demanda necesaria y cierta, en la creencia de que somos o debemos ser líderes en industria de la piedra natural -contamos con toda una sierra con reservas de mármol para siglos- y pioneros en energía solar y eólica. Sol y viento tenemos todo cuanto se puede desear, por lo que no es una idea descabellada encabezar la investigación y los avances que en ambos campos se pueden hacer en el futuro.
Pero el gozo ha tardado poco en ser sepultado en el pozo de la incompetencia, la mala gestión y el incumplimiento de los compromisos adquiridos. No parece razonable que los trabajadores de ambos centros lleven meses sin percibir sus salarios y que nadie haya hecho nada por remediarlo. No es ético que el silencio se haya impuesto a una realidad evidente, cuando es desde aquí -los empresarios los primeros- a los que se les ha llenado la boca una y mil veces en sus peticiones de centros avanzados de nuevas tecnologías para avanzar en el desarrollo tecnológico de una provincia olvidada desde siempre.
Caminos serpeantes, preñados de baches se han sucedido en este tiempo hasta alcanzar el precipicio en el que nos encontramos ahora. Decenas de millones invertidos, apuestas tecnológicas de primer nivel y un fiasco tan grande como una Catepillar extractora de mármol o una torre solar de la Plataforma.
Pero estamos tan acostumbrados a que nos den de bofetadas, que nadie o prácticamente nadie ha movido un dedo para tratar de modificar el curso de los acontecimientos. Entiendo que los empresarios del mármol sabían de la situación y se han callado; se supone que la patronal Asempal estaba informada y no han dicho esta boca es mía y concluyo que la Cámara de Comercio, esa que otrora fue reivindicativa y mosca cojonera era consciente de la situación. Tampoco han mostrado o se han posicionado en contra del cierre y por la búsqueda de una solución que satisfaga a todos.
Con el finiquito de ambos centros, si finalmente se materializa al entrar en concurso de acreedores, la provincia se empobrece un poco más, nos distanciamos de la excelencia tecnológica y, lo que es peor, damos la imagen de que ocurra lo que ocurra no nos rebelamos. Un mal precedente.

Reuniones de ida y vuelta

Antonio Lao | 20 de septiembre de 2016 a las 13:03

Un nuevo curso político comienza con el desencanto de aquellos que ya lo tienen suspendido antes de empezar. Es el caso de los políticos que nos gobiernan, aquellos a los que pagamos con religiosidad cada mes, y que siguen enfrascados en sus cuitas personales y alejados de la realidad que los rodea, de los problemas rutinarios y del verdadero ser que es el devenir cotidiano.
Ellos a lo suyo, sin importarles un carajo los problemas del país, las necesidades más básicas y, ni mucho menos, la solución a lo que acontece cada día. Triste.
En este guiñol o teatrillo, en esta película de ficción, se debaten en un permanente intento de parecer que hacen algo, cuando en realidad nada se mueve de su lugar. Bueno, sí hay recorrido, pero propiciado por el trabajo y el esfuerzo del colectivo y nunca propiciado por lo que ellos, -insisto, aquellos a los que pagamos religiosamente cada mes- traten de hacer.
En las últimas semanas se han producido dos ejemplos que claman al cielo y rompen con lo que podemos entender por sentido común. El primero, una pequeña minucia, lo protagonizó el subdelegado del Gobierno en Almería en Gádor. Conocen ustedes que hasta tres pasos a nivel parten el pueblo y que ha sido intención de todos los alcaldes que ha tenido el municipio y de la actual, Lourdes Ramos, de tratar de acabar con ellos. Ora porque no era el momento, ora porque la inversión era excesiva, ora porque no les da la gana, lo cierto es que siguen ahí, seguramente por mucho tiempo, y habrá que esperar por secuela seculorum a que el Estado afronte su eliminación. Pues hete aquí que nuestro subdelegado visita a la nueva alcaldesa, cosa lógica, hablan de los problemas del pueblo, cosa lógica, y no se le ocurre otra cosa que fotografiarse en medio de las vías y expresar su compromiso con la supresión de los pasos. Faltaría más. Otra cosa es la imprudencia, no se le puede llamar de otra manera, de irse a las vías cuando es consciente, todos lo somos, de que hoy por hoy acabar con ellos es poco menos que una utopía.
El segundo ejemplo lo protagoniza el PP de Almería, que se reúne en Madrid con Fomento para apoyar el AVE con Granada, paralizado, por el propio Ministerio y su incapacidad. De paso vuelven a apostar por el de Almería, igualmente durmiendo el sueño de los justos y sin esperanzas ningunas de retomar las obras. Pero eso no importa. Aquí parece que lo que realmente triunfa es salir en la foto, tratar de engañar a la ciudadanía o, cuanto menos distraerla o entretenerla y lo verdaderamente importante, las obras, ya se harán cuando toque.
Pura indecencia. Una gran tomadura de pelo para los que aquí habitamos que vemos como los años pasan y lo prometido sigue ahí, en una promesa de difícil cumplimiento. Y luego, no se lo pierdan, pretenden que les votemos.

Instalados en la mediocridad

Antonio Lao | 12 de septiembre de 2016 a las 11:50

Mientras se apagan las brasas de la fallida investidura de Mariano Rajoy y se amontona la leña para la próxima, unas nuevas elecciones se otean en el horizonte de un país cuyos políticos han perdido el norte, alejados de la ciudadanía y sólo preocupados de sus cuitas particulares y asuntos personales, me debato en torno a la mediocridad que se ha instalado en aquellos que dicen dirigir nuestro destino, la intransigencia generalizada, el egoísmo hecho carne y la ausencia absoluta de concepto de país e interés general que nos movió, por ejemplo, en la Transición democrática. Nada, ni tan siquiera la posibilidad de recaer en la crisis, retornar a tiempos pretéritos y acercarnos a lo más parecido a una república bananera permite a quienes hemos elegido avanzar un paso en la senda de la honestidad, la coherencia, el sentido de estado y la apuesta por el bien común.
Pero no crean que es este un pecado de los Rajoy, Rivera, Sánchez o Iglesias. Al contrario. Con sólo bajar unos escalones o peldaños en la pirámide del poder, nos encontramos con casos similares, igual o más sangrantes, en los que los protagonistas sólo tienen una preocupación: salvar su culo y lo demás me importa un pimiento. ¡Qué mediocridad tan alarmante! ¡Qué falta de sentido de estado, comunidad, provincia o ciudad!
Con ser el problema del Gobierno del país el más importante y el que nos ocupa y preocupa desde hace ya nueve meses, la falta de un ejecutivo comienza a sentirse, y de qué forma, en el resto de las administraciones. La obra publica se ha paralizado. Los proyectos que nos movían al albur de los presupuestos siguen durmiendo en los cajones de la administración y la parálisis general nos atenaza, en la misma medida que nos agarramos del asiento de un avión en medio de fuertes turbulencias.
Un ejemplo local para ilustrar la mediocridad de la que les hablaba al principio. Conocen ustedes, si nos siguen con asiduidad, que la empresa que suministra agua al Levante y al Almanzora, más de veinte pueblos en total, amenaza con quebrar y trasladar su abultada deuda a los municipios. Un año llevan los dos grandes partidos de la Diputación buscando una salida razonable al desaguisado al que todos han contribuido. Pues tras este tiempo, ¡pásmense! no se ha avanzado un sólo metro. Cada uno se mantiene en su trinchera, a la espera de no se yo que milagro, mientras el tiempo pasa y el abismo en forma de gran deuda se acerca.
Creen los unos y los otros, los otros y los unos, que el rédito político del fracaso llegará en forma de maná de votos para las arcas de sus partido. Como ven, una vez más miran casa uno su culo, sin pensar en el bien común, en el de la colectividad, en el de aquellos que cada cuatro años los votamos, para que defiendan y gestionen con honestidad. Pero nunca lo hacen.

La Feria languidece, no lo permitamos

Antonio Lao | 5 de septiembre de 2016 a las 11:49

La Feria 2016 ya es historia. Es tiempo de análisis de felicitarse por los aciertos (escasos) y tratar de poner coto y corregir los errores. Las fiestas de la capital están un punto muerto, de especial complejidad, en el que la preocupación por su futuro es un hecho, aunque se dan pasos en positivo que hay que consolidar para rehabilitar una fiesta que es, debe y tiene que seguir siendo la más importante cuantas se celebran cada año en la provincia.
Con un recinto ferial moderno y excepcional, no se entiende que la Noche siga a la baja, con una preocupante disminución de casetas y empresas que optan por instalarse, así como un descenso notable en el número de visitas. La solución no es fácil, sin duda, pero desde el consenso y desde la tormenta de ideas de todos los sectores implicados se puede hallar una salida que satisfaga a todos, contente a la mayoría y, sobre todo, atraiga al recinto a la marabunta de personas que tradicionalmente lo hacían. Habrá que replantearse la división por sectores, la instalación de casetas permanentes y la bajada, aún más, del canon municipal. La Noche es una mezcla perfecta. Si alguno de los condimentos se trata de retirar, el sabor se pierde y puede ser para siempre. No lo hagamos. El nuevo recinto de conciertos y la recuperación del Parque de Las Almadrabillas para grandes actuaciones es un acierto. No se debe desdeñar un habitáculo natural como este. La respuesta del público muestra, a las claras, lo que supone devolver las actividades a aquellos lugares de los que nunca debieron salir.
La Feria del Mediodía vuelve a dejar mucho que desear. El intento del Ayuntamiento, loable, de evitar el desmadre y que el centro de convierta en un enorme botellón se ha logrado. Se contenta a los vecinos del casco histórico que tanto temen el ruido y se evitan aglomeraciones, algún tumulto y basura en demasiados lugares. A cambio, lamentablemente, una actividad como esta, espontánea y diferente, languidece como una flor cortada con el paso de los días. Para colmo este año el Paseo no se ha cortado, con lo que la sensación de que no había Feria del Mediodía se imponía frente a los intentos, baldíos, de mostrar otra cosa. Claro que si la intención de la concejalía es trasladarlo todo al recinto ferial, no lo podían haber hecho mejor.
Pero mucho me temo que por mucho que intenten cambios contra natura, serán los propios festivos los que se encarguen de echarlos para atrás con su inasistencia. Un ejemplo claro es el concurso de gastronomía. Toda una delicatesen en la Plaza Vieja, que ahora pasa sin pena ni gloria por la Caseta Municipal. La Feria de Almería, todas las ferias, son bullicio, desorden ordenado y alegría. Y la nuestra parece que nos estamos empeñando en entristecerla hasta morir de pena. No lo permitamos.

Galasa, una solución debe ser posible

Antonio Lao | 29 de agosto de 2016 a las 11:25

GALASA es la empresa que presta el servicio de abastecimiento de agua en el Levante de Almería y Almanzora. Una empresa pública, con un capital social del 51% en manos de la Diputación Provincial y el resto para los ayuntamientos que reciben el servicio. Con más de cien trabajadores atraviesa la peor de las situaciones económicas posible. La deuda es insoportable, más de 40 millones de euros, y los ayuntamientos no están dispuestos, de momento, a subir las tarifas a sus usuarios para equilibrar gastos y los políticos han comenzado una partida de poker con la empresa de impredecibles consecuencias. Si la situación no está resuelta antes del 31 de diciembre de este año, la disolución de Galasa será un hecho y la deuda debe ser asumida por aquellos que ostentan el accionariado.
Nacida en la época de Tomás Azorín como presidente, buscaba resolver los problemas de abastecimiento de los doce pueblos del Levante, aunque con el paso de los años se han sumado a la empresa los del Almanzora. Ya entonces generó tantos problemas y se hizo tanta política con el agua, que el PSOE perdió la Diputación y muchos de los pueblos que había tenido alcalde socialista siempre, caso de Vera, Huércal Overa o Mojácar, por poner algunos ejemplos, pasaron a manos del PP. Los años han pasado y los presidentes de Diputación también -Luis Rogelio Rodríguez, Pepe Añez y Juan Carlos Usero- y la deuda de la empresa, lejos de aminorar se hacía más grande. La pelota rodaba hacia adelante, en una carrera suicida que amenaza hoy, año 2016, con estallarle en las manos a los actuales dirigentes de la Diputación y a los pueblos que consumen el agua que distribuye.
El problema no es baladí. Al contrario, la Diputación se enfrenta a uno de los mayores desafíos que ha tenido en décadas. Gabriel Amat se juega su prestigio y la oposición su credibilidad, en un asunto en el que urge dejar a un lado las visiones de partido, tener amplitud de miras, cintura para el regate y visión de provincia. Nada justifica las críticas y los reproches mutuos. La deuda no la ha generado Amat. Está ahí y es fruto de todos los que han permitido el desaguisado. Por tanto, la prudencia, la coherencia y el criterio es el que debe primar ahora frente a aquellos que ven en el río revuelto la ganancia de pescadores. Error. Un gran error. Si finalmente se llega a la quiebra el agujero que van a tener que tapar unos y otros, los del PP y los del PSOE, los va a dejar heridos para mucho tiempo.
La búsqueda de soluciones consensuadas, la cintura y la solidaridad entre pueblos es el objetivo. Tirarse los trastos a la cabeza, declaraciones huecas y vacías de contenido y reproches mutuos sólo es la vía que conduce al desastre. Un caos que nadie quiere y al que sólo pueden aspirar aquellos que no aman esta tierra.

La Alcazaba, un bien a preservar

Antonio Lao | 22 de agosto de 2016 a las 11:05

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, por vía de urgencia, ha aprobado obras en la muralla norte del primer recinto del Conjunto Monumental de la Alcazaba de Almería. Los trabajos, ya iniciados, suponen una inversión de 34.157 euros y consistirán esencialmente en “la restauración de las fábricas donde se ha producido un proceso acelerado de deterioro como pérdida de las capas protectoras superficiales”. Todo lo que sea trabajar en la mejora, recuperación y rehabilitación de nuestro conjunto monumental más importante y de referencia es positivo y merece mi reconocimiento y apoyo.
Pero tengo la sensación de que todo este proceso llega tarde y en un intento de recuperar el terreno y la imagen perdida tras el escándalo del “taladrazo”, que ha dejado en evidencia las carencias del monumento, el olvido de la administración y, lo que es más grave, la sensación de cierta desidia y torpeza a la hora de actuar.
No se trata, ni pretendo, hacer más leña de un cúmulo de errores cometidos y encadenados en el último mes, más propios de “Pepe Gotera y Otilio” que de lo que se supone una administración seria, competente y con capacidad de acción y reacción en menos que canta un gallo. Muy al contrario, hemos visto este tiempo a una Junta atosigada, con miedo y tratando de parchear el tejado para tapar una gotera, cuando la realidad lo que hacía falta y era necesario es afrontar la totalidad de la obra. Aplaudo y apoyo que La Alcazaba sea un lugar en el que se desarrollen actividades culturales de todo tipo. El escenario es único y hay que aprovecharlo todo lo que se pueda, tal y como hace Granada con espacios históricos similares. Pero el control a ejercer para evitar situaciones tan esperpénticas como el uso del taladro para sujetar unos focos debe ser estricto. La falta de criterio de unos desalmados no puede poner en jaque a toda una administración. Pero, al parecer, no hay mal que por bien no venga. De un error podemos extraer multitud de consecuencias positivas y, especialmente, una conciencia ciudadana de la necesidad de restaurar y rehabilitar un monumento que lidera por si mismo y sin ayuda el turismo en la capital. Quizá por ello, y como llueve sobre mojado, he echado en falta la visita de la Consejera de Cultura, Rosa Aguilar, antes; unas explicaciones más rápidas y con más coherencia;la asunción de culpas y culpables y el cese de aquellos que no han sido lo suficientemente diligentes, como era el caso de la directora del monumento, que al final ha caído.
La situación vivida no puede, bajo ningún concepto, volver a producirse. Y para ello nada mejor que se redoblen los controles, se mime el monumento y se ponga sobre la mesa un plan que ponga en valor aquello que estamos perdiendo. Todavía es posible, mañana puede que sea tarde. Y luego llegan las lamentaciones.

Eugenio Gonzálvez

Antonio Lao | 22 de agosto de 2016 a las 11:03

Eugenio Gonzálvez, ya no es alcalde de Gádor. Lo ha sido a lo largo de 29 años de forma ininterrumpida y ha ganado elecciones con mayoría absoluta, una tras otra, encontrando siempre el apoyo de sus vecinos. Cerrado un ciclo y con el sosiego que me da conocer al protagonista de éste récord desde que llegó al sillón municipal, estoy en condiciones de afirmar que ha sido un buen alcalde para su pueblo.
En las últimas semanas he escuchado y leído casi de todo; en los últimos años se ha escrito mucho, unas veces bueno y otras no tanto, de una figura que pasará a la historia de su pueblo por haber alcanzado cotas de bienestar y servicios para sus vecinos impensables. Tiene sus detractores, como no podía ser de otro modo. Ha cometido errores, es humano y, por supuesto, ha dejado en el camino muchos amigos y enemigos. Cuando se ejerce el poder nadie es capaz de lograr el beneplácito de la mayoría. Al contrario, cuando se toman decisiones, se trata de lograr que el número de beneficiarios siempre sea mayor que el de perjudicados. Y estos últimos, lamentablemente, también existen. Pero les aseguro que si ustedes, especialmente los vecinos de Gádor, ponen en el fiel de una balanza la gestión de Eugenio Gonzálvez, se decanta, de forma notable, del lado positivo, del lado del trabajo, del lado del compromiso, del lado de sus vecinos.
El ahora senador es un hombre inteligente, con una habilidad innata en el ejercicio de la política y es especialmente listo. Cuando algunos tratan de llegar a la meta el ha cruzado la cinta y se ha echado una siesta. Y esto, que debe y es una virtud, no ha sido visto nunca por sus adversarios e incluso por sus compañeros como un efecto beneficioso. Muy al contrario han tratado de buscar los argumentos que acabasen con un líder indomable y complicado de derrotar. No han podido con él en las urnas y lo buscaron en los tribunales. Tampoco lo lograron. Aunque a fuerza de ser justos, hay que decir que tratando de beneficiar y lograr cosas para su pueblo siempre que podía bordeaba la legalidad, aunque nunca, y ahí están las sentencias ha cometido irregularidad alguna.
Los que lo conocemos sabemos de su bondad, de la fuerza y la voluntad de hacer el bien para con aquellos que están con él. También conocemos que no es buen adversario. Se faja como pocos, aguanta todo el castigo necesario con una sonrisa y cuando tiene la oportunidad, acaba por fuera de combate con aquel que osó retarlo. Y eso, no me lo discutan, es política.
Ahora lo deja. Se dedicará a tareas más mundanas y con menos contubernios en el Senado. Aún así soy de los que piensan que seguirá en primera línea -no ya en el pueblo que deja a Lourdes Ramos-, pero sí a nivel provincial. Porque, no lo olvidemos, el que nace para figura, aunque se jubile, lo será por siempre con el permiso o no, de los que trabajan con él.

El tándem de los Cano

Antonio Lao | 22 de agosto de 2016 a las 11:01

La  provincia necesita de organizaciones y asociaciones con músculo, capaces de ser oídas al margen de las administraciones y de los políticos. Esta tierra ha estado huérfana en los últimos años de un liderazgo empresarial fuerte, comprometido y, sobre todo, con la capacidad de soportar las presiones que desde el poder se ejercen, tratando siempre de minar o bloquear las demandas, justas y necesarias, de las que aún carecemos.
Hubo un tiempo en que el presidente de la Cámara de Comercio, José Antonio Picón y de Asempal, Miguel Santaella, abrieron una espita, una especie de lobby de presión empresarial, social y colectivo, que funcionó como un reloj suizo de precisión y ejerció de contrapeso al poder de la administración. Un contrapeso que permitió en pocos años a esta tierra alcanzar y contar con proyectos, que de otra manera nunca hubiéramos logrado en tiempo y forma. No se callaban nunca, aguantaban llamadas, se plantaban ante cualquier intento de silenciarlos y amenazas veladas, que las hubo, sin importarles otra cosa que no fuera la defensa de la provincia.
Esta actitud luego la prolongaron en el tiempo hombres como Francisco Martínez Consentido y José Antonio Flores, aunque a fuer de ser sinceros, el listón se bajó algunos centímetros y la tibieza en ocasiones, en la búsqueda de un malentendido consenso, significó a la postre el fin de un tiempo que hoy se echa de menos.
La reelección de Pepe Cano como presidente de la patronal almeriense hace unas semanas y la confirmación, a la espera de elecciones de Diego Martínez Cano al frente de la Cámara de Comercio, me hace tener serias y fundadas esperanzas de que aquellos tiempos pueden volver.
El discurso de Pepe Cano ante los empresarios, en el que estaban presentes los responsables provinciales de las distintas administraciones, fue un soplo de aire fresco, de temeridad y un ejercicio de realismo como hacía años que no escuchaba. Parece, y es algo que espero se confirme en los próximos meses, se ha inaugurado un nuevo tiempo, en el que aquellos que forman parte del tejido social y empresarial de la provincia, han retomado con gallardía y hasta con cierto valor, la bandera de la reivindicación como el estandarte al cual asirse en los tiempos convulsos y de crisis que padecemos.
Quiero creer que lo es

cuchado no es sólo fruto de un discurso, ni de un calentón ante tu gente y tu público para arengarlos. Quiero pensar que atrás han quedado los paños calientes, la suavidad en las reivindicaciones y hasta el sometimiento que en algunas ocasiones los almerienses hemos visto y padecido. El tándem de los Cano puede, si de verdad quiere, retomar la senda de Almería, la senda de la reivindicación positiva, la senda de la necesidad de una tierra que pide a gritos ocupar el lugar que le corresponde a nivel nacional.

Albox, hacia la ingobernabilidad

Antonio Lao | 1 de agosto de 2016 a las 12:47

Quién mató al Comendador? Fuenteovejuna, señor”. El drama de Lope de Vega, ante el que todavía hoy nadie permanece impasible cuando lo ve, tiene puntos de semejanza con lo vivido en Albox desde la salida de la alcaldía de José García hace ya casi una legislatura. El procesamiento del primer edil que dimitió “por motivos personales” es un suma y sigue en un cúmulo de despropósitos que se han unido a lo largo de los años y que difícilmente tienen parangón en cualquier otro municipio español en la era democrática. Francisco Granero, último alcalde del PP del pueblo, rebotado del PSOE, acumuló durante su gestión tantos deméritos que la izquierda volvió al poder en este pueblo del Almanzora por la puerta grande, de la mano de José García. Un alcalde joven, no viciado, que abrió una nueva etapa en la localidad de esperanza que ahora, unos años después, se ha truncado en la mayor de las pesadillas para los vecinos y para los socialistas. Su procesamiento, conocido estas semanas, se suma a una cadena de despropósitos, de una gestión opaca y, sobre todo, del entendimiento de que la mayoría absoluta es sinónimo de “porque yo lo digo”, regla no escrita de la soberbia, el descaro y el despotismo.
Pepe García se fue antes de que lo echaran y llegó Rogelio Luis Mena. Un político curtido en mil batallas, con capacidad de liderazgo, pero al que las formas lo perdieron. No supo, no quiso o no pudo gestionar lo que recibía de sus vecinos en forma de mayoría absoluta con criterio, política de puertas abiertas y gestión amable. Al contrario, se instaló en el consabido “ordeno y mando” y la oposición le buscó las vueltas hasta lograr su inhabilitación como primer edil.
Y es aquí donde entra la falta de planificación de la dirección socialista. No se entiende como los servicios jurídicos no alertaron de lo que ahora ha sucedido: la inhabilitación de la nueva edil. Todo se hubiera solucionado eligiendo al concejal que entraba en lugar de Rogelio Mena, sí elegido en la lista del PSOE y sin haber pasado por otro grupo político para esquivar no se yo que imagen pública del partido en el pueblo, ya deteriorada hasta la extenuación. Tres alcaldes en un año, un nuevo equipo que va a tener imposible ejercer su trabajo y sin asunción de responsabilidades por parte de los culpables del desaguisado. Y aún así algunos y algunas se atreven a culpar al de enfrente de la suma de despropósitos, del conglomerado del absurdo en el que nos han envuelto durante años y, lo que es más grave, usurpando y decepcionando la voluntad del pueblo que se mostró clara y diáfana en las urnas hace algo más de un año. Pero no se equivoquen, en las próximas elecciones, tanta ignominia les pasará la correspondiente factura en forma de olvido y castigo. No es para menos.

Ausencia de autocrítica

Antonio Lao | 26 de julio de 2016 a las 12:57

Las elecciones generales han pasado y los resultados están ahí: el Partido Popular ha ganado con holgura en la provincia de Almería y los demás (Unidos-Podemos, PSOE y Ciudadanos) han mordido el polvo. Lo demás, y quien piense otra cosa, son ganas de poner paños calientes a unas cifras incontestables y que dejan tocado a más de uno, a la espera de que escampe o de congresos a la vuelta de la esquina que dicten sentencia.
Dejando claro quiénes han ganado y los que no, el día después de la votación se produce el curioso análisis de los líderes de los diferentes partidos, un análisis que jamás es de asunción de responsabilidades y mucho menos de culpas. En todo caso, he escuchado algún que otro adjetivo calificativo, del tipo“si, pero no” que decía el futbolista Raúl González Blanco , que viene a ser poco menos que no advertir nada o hacer un Rajoy, por aquello de su famoso discurso de la noche electoral.
Los ciudadanos han sido transparentes. Todo lo contrario que en las encuestas. En la actualidad declarar que se vota al PSOE o al PP es un ejercicio de equilibrismo al que muchos no se someten, ora por vergüenza, ora porque son partidos viejos, ora porque avanzar en la línea de la apertura es sólo para casos de extrema necesidad. Sin embargo, sí estaba claro que una gran parte de la población no opta por aventuras que nadie sabe a donde conducen y, mucho menos, por ideologías en las que hoy se es blanco, mañana se apuesta por el negro y a la hora de actuar nada les impide ser una mezcla de ambos colores.
Sorprende, sin embargo, que elección tras elección los perdedores hablen de realizar profundas reflexiones, que no van más allá de palabras huecas y vacías, a esperar que el diluvio pare, acurrucarse en el sillón y, si es posible, ponerle cinturón de seguridad para que nadie te mueva ni una micra del espacio que ocupas. Pero hay hechos incontestables que el PSOE, por ejemplo, debe abordar más pronto que tarde. Tienen un serio problema en las grandes ciudades y mientras esa tendencia no cambie no serán alternativa de nada. Se han visto sobrepasados con premeditación y alevosía en El Ejido, Roquetas y Almería capital. Les han pasado a cuchillo en los pueblos medianos y sólo mantienen feudos tradicionale,s cuya suma de votos es poco menos que anecdótica. En Ciudadanos han pecado de hiperliderazgo, de mirarse en exceso el ombligo y de carencia de implantación en la provincia. Y Unidos-Podemos ha sido todo menos Unidos. La izquierda tradicional no ha acudido a las urnas y fue la propia coordinadora provincial la que sentenció el asiento del Jemad, Julio Rodríguez, con “mono Amedio” inicial. Lo lanzó al estrellato, para mal, a un protagonista que ya venía rebotado de Zaragoza. A partir de aquí, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y sólo para crédulos.

Castillos y fortalezas de la provincia

Antonio Lao | 18 de julio de 2016 a las 13:00

Diario de Almería tiene una innegable vocación provincial. Además de trabajar por y para Almería, insiste en la cohesión de Almería como elemento capital; abunda en la solidaridad interprovincial y trata de dar a conocer todo lo que acontece en cada rincón de esta tierra, entendiendo que la información local es la base sobre la que se asientan sus principios básicos. Todos ellos son argumentos que forman parte de nuestro ADN natural. Y en esa tarea nos enfrascamos hace ya casi nueve años, cuando salimos a la calle por primera vez, y en ese afán seguimos trabajando, con la misma fuerza del primer día, el mismo interés común y, sobre todo, en la búsqueda de los elementos comunes que nos hacen más fuertes como provincia.
En esa dinámica capitalizadora presentamos el próximo jueves uno de los proyectos más ambiciosos en los que nos hemos embarcado. Casi 250 páginas a todo color recogen los “Castillos, las defensas, lugares y nombres propios de la provincia”. Un trabajo elaborado por el cronista Antonio Sevillano, y que supone poner a disposición de los almerienses un recorrido por todos y cada uno de los pueblos de la provincia y sus lugares de interés. Para que ustedes se hagan una idea: conocerán los entresijos de La Alcazaba o la Catedral de Almería, la torre de los Perdigones de Adra, el castillo de Vélez Blanco o Gérgal o el monumento funerario de Abla.
Estos son sólo algunos de los lugares con los que el lector podrá deleitarse, a la vez que conocer su historia, los hechos más relevantes que allí ocurrieron y cómo visitarlos, por poner un ejemplo.
Un trabajo excepcional, para enmarcar y guardar, que no hubiera sido posible sin la colaboración inestimable de la gran mayoría de los ayuntamientos de la provincia, la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía, además de una parte importante de las empresas de esta tierra que, desde el inicio de nuestra andadura como periódico, nos han acompañado de forma fiel e inseparable. Un matrimonio perfecto, por el que les damos las gracias y que hoy significa que Diario de Almería sea el periódico de referencia en esta provincia.
La andadura iniciada con Diario del Milenio con la gala que celebramos hace dos años en La Alcazaba, monumento emblemático de la provincia y que supuso el encuentro de todos ustedes que nos leen a diario con nosotros, con los periodistas que cada día tratamos de contarles lo que acontece aquí, en Andalucía, en España y en el mundo, tiene así continuación.
Les hablaba al principio de la vocación provincial del Diario de Almería y concluyo con el mismo argumento, entendiendo que si somos capaces de continuar en la línea de colaboración, información y compromiso, el tiempo logrará que la vinculación que hoy se ha establecido entre ustedes y nosotros sea inseparable, incombustible y permanente. Gracias a todos.

Una de postureo político con el AVE

Antonio Lao | 11 de julio de 2016 a las 11:29

E L tren AVE que un día nos debe unir con Murcia y Madrid ha sido durante la legislatura el tema más recurrente de toda la fauna política que habita en la provincia y la que nos visita. El Gobierno de Mariano Rajoy comenzó con unos presupuestos en los que, en teoría, la inversión en esta magna obra continuaba, aunque la realidad fue comprobar como los operarios tapiaban los túneles construidos, a la espera de tiempos mejores.
Cuatro años y medio han pasado desde entonces y no ha habido mes en los que los trabajos de esta crucial vía de comunicación para la provincia no hayan ascendido al primer plano de la actualidad, ora por un anuncio de obras inmediatas, ora por una crítica de la oposición, ora por la débil presión de la sociedad almeriense, reivindicando la necesidad de continuar con las obras suspendidas y paralizadas.
Lo único cierto a lo largo de los meses es que hemos vivido un tiempo de posturéo, en el que las palabras han estado mas huecas y vacías que nunca, en un intento claro de confundir a los ciudadanos y de darles la carnaza necesaria, ante el impedimento cierto de ver las máquinas trabajando en el tajo.
Entre retirada de tortugas y expropiaciones nos hemos movido estos meses, sin ver jamás el final de la controversia ni tampoco, claro está, un ejercicio cierto de credibilidad, seriedad y compromiso por parte de ninguno de los actores de ese serial venezolano que nos atribula, nos avergüenza y nos eleva al culmen de la indecencia política con los que aquí habitamos. Aquí cada uno llega, cuenta su historia, suelta su perolata, sus buenas palabras, su reivindicación, más o menos acalorada, y se marcha tras las pertinentes fotografías, sus ruedas de prensa, sus comunicados oficiales y sus reuniones de rigor. Postureo y más postureo, juego y más juego, con la justa reivindicación de una sociedad, la almeriense, cansada de oír siempre a los mismos, con las mismas promesas, que jamás llegan a cumplirse, más allá de planteamientos lastimeros, críticas al adversario y flores de la acción propia. Todavía, por más que se insiste, no hemos logrado de nadie, ni de los que gobiernan ni de los que ejercen la oposición, un compromiso cierto de fechas, inversiones y obras que acaben con esta feria de vanidades, este circo meditático, más propio de una república bananera que de un Estado consolidado, serio y riguroso como el que nos dimos todos hace ya casi 40 años.
Lo peor, para concluir, es que esto no ha acabado. Seguirán viajando a esta provincia con las alforjas llenas de promesas que no van a cumplir, de propuestas que depositarán en un saco roto y hasta la próxima. Los almerienses, al parecer, lo soportamos todo con nuestro habitual estoicismo, con nuestra particular socarronería y con el hartazgo silencioso del que hacemos gala y que nos caracteriza. Sea.

Ara Malikian, entre picos y jamón ibérico

Antonio Lao | 4 de julio de 2016 a las 11:45

Ara Malikian, el violinista libanés afincado en España desde hace quince años, es a Almería lo que el cañillo a la Puerta de Purchena. Unidos por siempre, en una relación perfecta y sin fisuras desde casi que llegó a este país. Hace unos días, fiel a sus dos o tres visitas anuales, el genio de la interpretación y del monólogo desplegó toda su fuerza en el Maestro Padilla durante dos días con el espectáculo, “15”, que conmemora su llegada a la península.
Lleno absoluto en las dos funciones, con el cartel de no hay entradas. El Auditorio se apaga. Silencio sepulcral. Niebla de atrezzo. Cuatro largos globos blancos, alargados y vacíos. No se oye ni una mosca. Y entonces, desde el puesto de control de luz y sonido, suena el violín de Ara. Pequeños acordes que captan la atención del público. Aún más silencio. Es el violinista y su violín. Con paso cadencioso se acerca a un escenario en el que poco a poco progresan sus compañeros con ritmos étnicos. Los punteos iniciales dan paso a una mezcla infernal y hermosa, en la que destacan los dos percusionistas, un violonchelo, un contrabajo, una viola y un segundo violín, que se funde con Malikian en una cadencia tan interminable, como preñada de imaginación.
“15” es algo más que el número de años que el genio de origen armenio lleva en España. Es la mezcla casi perfecta de la música clásica con la música actual de los grandes como Led Zeppellin o David Bowie o Radioheat. Él lo llama jamón ibérico, en un guiño a la delicatessen que le hizo permanecer en nuestro país. Pero en las dos horas y media largas de concierto intercala lo que define como picos, esos panecillos “que se asemejan a la comida de gatos”, que los españoles mezclan con el ibérico “que tanto me sorprende, pero que yo ya hago también”. Picos de enorme fantasía, creaciones suyas como “El vals de Kayro”, nombre de su hijo o el homenaje al genocidido armenio, en el que murieron más de un millón y medio de compatriotas, entre otros sus abuelos. El ritmo de la música es capaz de hacer manar las lágrimas de los espectadores, mientras el violinista, subido a un taburete del que fluye una luz blanca, rasga con maestría las cuerdas del instrumento. La fuerza del genio lo envuelve todo, logrando crear un misticismo inigualable y una sensación de rabia, impotencia, dolor y respeto.
No olvida, como no podía ser de otro modo a los clásicos españoles Falla y Sarasate, tampoco a Vivaldi y una adaptación de su inigualable Verano. Y para cerrar una versión del aria más famosa de Bach, ejecutada con enorme sensibilidad, otra vez mezclado entre el público. Pleno de satisfacción, agradecido por la simbiosis perfecta lograda,una vez más, con sus seguidores y exhausto por el esfuerzo desplegado sobre el escenario. Un hasta pronto, que no una despedida, porque Malikian y su genio siempre están en el Auditorio.

El futuro de la Feria

Antonio Lao | 27 de junio de 2016 a las 19:57

Cuando la Feria de 2015 acabó todos estaban de acuerdo en la necesidad de cambiar o modificar muchas cosas para, sobre todo, salvar la noche y el recién estrenado nuevo recinto. Ha pasado casi un año y, por fin, nos encontramos con un primer movimiento municipal que va por el buen camino: las casetas salen a concurso a mitad de precio, con el objetivo de buscar a los valientes que sean capaces de apostar por lo que es el santo y la seña de las fiestas en honor a la Virgen del Mar: la Feria de la noche.
Interesante apuesta municipal, sumada al cambio de lugar de los puestos de comida, que en agosto se podrán ver intercalados entre las atracciones, las casetas de la noche y las tradicionales, en un intento de dar vida a todo el recinto y acabar con la muerte paulatina que a lo largo de la noche van sufriendo los distintos lugares en los que se divide la Feria.
Cuando se inauguró el recinto, los entonces gestores municipales lo dividieron en compartimentos estancos, con la idea de que el ruido de las casetas disco no molestara a las tradicionales y los puestos de comida no fastidiaran a las familiares y así hasta un largo etcétera que, transcurridos los años, ha resultado nefasto y dañino para la actividad y el bullicio que se supone debe existir en una de las fiestas más abiertas y noctámbulas de cuantas se desarrollan en Andalucía.
El “caos organizado” parece ahora la puesta del Ayuntamiento de la capital, buscando que en todas las hectáreas en las que se instala la Feria haya siempre ciudadanos ávidos de consumir y participar. Qué estás en las de marcha y te da hambre, sales y te comes un bocata en una hamburguesería; qué tienes el niño en los coches de choque y tienes sed, te acercas a tomar unas cervezas y unos pinchos; qué sales del circo, y te apetece compartir con la familia una buena mesa en una tradicional, pues las tienes a mano. En definitiva, se busca facilitar el consumo, la permanencia en el ferial y, sobre todo, cambiar la tendencia de lo que veíamos en los últimos años y que amenazaba, lamentablemente, con acabar con una fiesta histórica, centenaria y única en el verano de la provincia.
La Feria es a la ciudad lo que el cañillo a la Puerta Purchena o La Alcazaba al casco histórico. Un evento singular, diferente, atractivo, con sabor a historia, aunque necesita renovarse en la misma medida que los tiempos cambian. El estancamiento sucedido en la última década debe quedar ahí para la historia, como ejemplo de lo que no se debe hacer. A partir de aquí aire nuevo, ideas renovadas, criterios economicistas, mantenimiento de las tradiciones y un empujón claro y decidido por lo que realmente importa: la noche. Lo demás son añadidos perfectos, básicos si me apuran, pero añadidos a lo que es la verdadera identidad de la Feria de la Virgen del Mar de la capital.

Riesgo cierto de legislatura perdida

Antonio Lao | 20 de junio de 2016 a las 13:40

Varios ayuntamientos de la provincia, en los que las urnas no dieron a ninguno de los partidos mayoría absoluta, corren un serio riesgo de tirar por la borda la legislatura. Es una predicción compleja, con todavía tres años por delante, sin todos los elementos por confirmar, pero transcurrido un año desde las elecciones municipales todos los indicios apuntan, si no hay nadie que lo remedie, a que el tiempo seguirá pasando y los problemas, muchos que padecen estos municipios, no alcanzarán a ser resueltos o, cuando menos a afrontarlos con rigurosidad, seriedad y decisión, y quedarán para mejor vida o tiempos de mayoría absoluta.
El primer caso, muy serio, es el de La Mojonera. Ninguna de las tres fuerzas representadas en el Ayuntamiento obutvo concejales suficientes como para gobernar con la serenidad que da la mayoría. Elegido un alcalde independiente, sólo transcurrió medio año para que la oposición se uniera para presentar una moción de censura. La expulsión del único concejal socialista de su partido truncó los planes previstos y ha dejado durante la legislatura al actual primer edil en minoría, con el rechazo permanente de aquellos que lo querían fuera del gobierno del consistorio. Las consecuencias no se han hecho esperar. No hay presupuesto. Se trabaja con las cuentas prorrogadas y, en vez de buscar soluciones a la deuda existente y a los problemas del pueblo, que son bastantes, un día sí y otro también la oposición busca hurgar en la idea de fastidiar al contrario con la bajada de sueldo y con denuncias que poco o nada tienen que ver con la resolución de las deficiencias municipales. Triste.
En la capital, el PP gobierna en minoría con el apoyo puntual de Ciudadanos. Transcurrido un año de las elecciones y con dos alcaldes, tuvimos la responsabilidad del partido naranja de aprobar las cuentas, no sin cientos de horas de reuniones y moldeo de unos presupuestos que corren serio riesgo de incumplirse. Los motivos no son otros que las constantes mociones que unos y otros llevan a los plenos, gran parte de postureo político, obviando en muchos casos el ejercicio del gobierno y estando más pendientes de la promoción personal que de consolidar un proyecto de ciudad. Riesgo cierto.
En Albox el PSOE ganó con mayoría las elecciones. La marcha por imputación del primer edil llevó a la alcaldía a una nueva alcaldesa. El abandono de las siglas por las que se presentó de forma temporal fue la excusa perfecta para que la oposición impugnara el nombramiento. ¿Creen ustedes que en el pueblo se habla de las necesidades que tienen los vecinos y como afrontarlas? La realidad es que no. La preocupación, una vez más, es como encontrar un resquicio que tumbe el gobierno para modificar lo elegido por los vecinos. Inquietante.

Oposición y gobierno

Antonio Lao | 13 de junio de 2016 a las 8:58

La facilidad con la que la oposición en cualquier administración ejerce su labor se torna compleja y difícil cuando acceden al Gobierno. Y es que no es lo mismo predicar que dar trigo y cuando hablamos del ejercicio del poder, de la toma de decisiones, del control del gasto público, de presupuestos y su ejecución, se abren una serie de expectativas y obstáculos que desde la atalaya del no gobierno parecen franqueables, mientras que si buscas el equilibrio, la coherencia y el contentar al máximo de ciudadanos y que los efectos colaterales sean leves, la cosa cambia de forma ostensible. Es más, no tiene nada que ver lo uno con lo otro. Les trato de ilustrar con algunos ejemplos, de todos los partidos, para evitar los malos entendidos que estos casos se suscitan y alejar a aquellos que entienden el análisis crítico de la actualidad como un ataque a los intereses que representan.

Nuestro primer protagonista es el PSOE y su defensa a ultranza, ahora, de un nuevo tren con Madrid, más rápido, más cómodo y, sobre todo, accesible para discapacitados. Olvidan con celeridad que hace tan sólo cuatro años y medio que ellos ejercían el Gobierno de España y nunca pusieron una traviesa en la línea ferroviaria con Madrid que acelerara el tiempo de viaje y, ni mucho menos, se plantearon la accesibilidad del Talgo. Bien es cierto que hubo otras actuaciones positivas como las obras del AVE con Madrid, ahora olvidadas.

El segundo en el podium, aunque no necesariamente debe ser por este orden, es el Partido Popular. Una legislatura entera, cuatro años y otra fallida de seis meses, no han sido suficientes para avanzar en proyectos tan básicos como el AVE con Murcia, aunque sus diputados -ahí están las hemerotecas- eran duros, ácidos y extremadamente críticos con la debilidad y la lentitud que mostraban los socialistas cuando gobernaban.  Nuestro próximo protagonista es Ciudadanos y su presencia en el Gobierno municipal de la capital. Admiro la capacidad de trabajo del grupo de concejales de esta fuerza política, en especial la del edil Cazorla. Es hábil como pocos en estar arriba de la pirámide del protagonismo y a golpe de titular busca consolidar su fuerza política y, porque no, gobernar más pronto que tarde. Sin embargo, parece haber olvidado su época de gobierno, los retrasos y problemas en proyectos como el anillo museístico de la ciudad y errores tan brutales como el casi medio millón de euros que se gastó en la famosa Faluca, para que hoy, un decenio después, esté en la rotonda del Auditorio, en no buen estado, sin que haya servido para más cosas que la pompa y el boato que entonces se dio el concejal. Un lustre que no le sirvió para seguir en el gobierno municipal, aunque con el paso del tiempo regresa con la misma intensidad de entonces, aunque pongo en duda, como en el resto, que sean capaces de ejercer igual en la oposición que en el gobierno.

El teatro del Siglo de Oro

Antonio Lao | 6 de junio de 2016 a las 12:20

Hay cosas que no se deben perder. La provincia cuenta con eventos de primer nivel, actividades o seminarios que ya forman parte de nuestro entorno. Están incorporados al paisaje y aunque no los percibimos, si debemos valorarlos en su justa medida, siempre al alza, y luchar porque permanezcan entre nosotros, crezcan y se consoliden como referentes de una tierra noble como es Almería.
Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro celebran una nueva edición más fuertes y consolidadas que nunca, gracias al trabajo innegable de las administraciones, especialmente la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de la capital, con la colaboración inestimable de la Diputación y otros municipios de la provincia, que han sabido ver a tiempo la importancia de un evento de este calibre y calado social.
Atrás quedan los años en los que la enorme obra que nos dejó como herencia Antonio Serrano corría serio riesgo de perecer por la inacción de unos pocos, la falta de compromiso de otros tantos y las envidias y rencillas de aquellos que no sabían valorar lo que tenían entre manos.
Por fortuna es agua pasada, aunque siempre es bueno recordar los errores para tratar de evitarlos. Este año se avanza un paso más y podemos disponer de las mejores representaciones en el mejor marco, que no es otro que La Alcazaba de Almería. El empeño del delegado de Cultura, Alfredo Valdivia, un enamorado del teatro clásico y el compromiso de la Consejería, van a suponer, esperemos que para siempre, un salto cualitativo en unas Jornadas que siempre han tratado de codearse en importancia con las de Almagro y que, por unas cosas u otras, siempre la meta era inalcanzable.
Carlos Góngora, director, es también un elemento clave en la apuesta que los almerienses y amantes del teatro clásico van a poder disfrutar hasta el 11 de julio. Hombre con experiencia y conocedor de lo que el Siglo de Oro significa para esta provincia, ha puesto toda la carne en el asador para avanzar en la senda de la consolidación, en el camino del prestigio y en el pedestal del éxito.
Les decía al inicio de la importancia para esta tierra de eventos como este, el Festival de Teatro de El Ejido, las jornadas de Música Barroca y Renacentista de Vélez Blanco o el Festival de Cortometrajes. Todos ellos conforman una pléyade de propuestas culturales para esta provincia que la ennoblecen, acrecientan nuestro prestigio y nos proyectan al exterior en positivo, que tan faltos estamos de ello. Bastante la imagen de esta tierra se vende en negativo para desperdiciar oportunidades de oro para situarnos como opción preferente en la celebración de festivales, jornadas o seminarios. Sería imperdonable que aquellos que tienen la opción de proyectar se alejen del objetivo, atendiendo a intereses espúreos, políticos o inconfesables.

Regenerar, regenerar y regenerar

Antonio Lao | 30 de mayo de 2016 a las 18:39

Pretender devolver a la política el prestigio que tuvo durante la Transición pasa por la regeneración, no del sistema, que se ha demostrado que funciona, si no por los resortes que lo mantienen en pie. No digo que el que “la hace que la pague, pero casi”. Viene esto a colación de lo que se producía hace unos días en el Ayuntamiento de Cantoria. Un pueblo “castigado” por la incapacidad, la opacidad, el compadreo y la ineficacia de su alcaldes prácticamente desde el alumbramiento de la democracia.
La fuerza de los votos sacó del Ayuntamiento en en las últimas elecciones al Partido Popular, muy castigado por la gestión de un alcalde, Pedro Llamas, inhabilitado por la Justicia. Los socialistas se las prometían felices y sus gestores no tuvieron mejor idea que situar de candidato a un vecino que había sido detenido por la Guardia Civil en posesión de una papelina de cocaína y en la puerta de un club de alterne. La noticia, que alcanzó las portadas de los periódicos nacionales, les llevó a cambiar de candidato. Ni cortos ni perezosos, sin encomendarse a Dios ni al diablo, lo sacaron de la lista y auparon, con un par, a su mujer al primer puesto de la candidatura.
Aún así ganaron las elecciones y parecía que todo caminaba por la senda establecida, retomando poco a poco la normalidad y abriendo las puertas del Ayuntamiento a los vecinos, que para eso son los protagonistas, y levantando las alfombras de tantos años de opacidad, oscurantismo y “ordeno y mando”, al que habían acostumbrado a los que allí habitan, sin que muchos se atrevieran, por miedo muchas veces, por desidia otras, a levantar la voz.
Pero los días de vino y rosas tenían fecha de caducidad. Aquellos que tanto denunciaron y criticaron a Pedro Llamas, y con razón, nada más llegar al gobierno municipal retoman pronto los mismos vicios y, si me apuran acrecentados. Y si no cómo explican que la alcaldesa, una de las primeras decisiones que toma sea tener de asesor a su marido. Sí, a su marido, aquel que iba para candidato y que tuvo que salir por la puerta de atrás,poco menos que diciendo “fu”, como los gatos.
Pero no contentos con ello, en el último pleno celebrado por el Ayuntamiento tuvo que ser desalojado por la alcaldesa, su mujer, por llamar “gilipollas” (textual) al portavoz de la oposición. Entenderán que la credibilidad de los políticos, de unos y de otros, de los que estuvieron y de los que llegan, no está más arriba de la suela de un zapato. La regeneración de la que se les llena la boca de forma permanente, mucho me temo que en casos como este parece poco probable. ¡Ahh!, no crean que el Partido Socialista ha tomado cartas en el asunto, ha abierto expediente o ha presionado para que deje de ser asesor. No ha abierto la boca, como tampoco lo hizo cuando lo eligió como cabeza de lista.

Voluntad de liderazgo

Antonio Lao | 23 de mayo de 2016 a las 12:23

Eduardo Baamonde ya es el nuevo presidente de Cajamar. Este ingeniero agrónomo y director general de Cooperativas Agro-Alimentarias hasta hace unos meses tiene ante sí uno de los mayores retos que afronta la caja almeriense en los próximos años: la unión de todas las rurales de España, en un mundo muy competitivo y en el que el modelo de negocio cooperativo busca su hueco.
El presidente de Cajamar afronta el reto con la claridad que da la experiencia, con la voluntad de una entidad con vocación de liderazgo, desde que abrió su primera oficina hace cuarenta años, y alejado de la soberbia y del afán de monopolio en el que algunos de sus competidores lo quieren situar.
El Grupo Cajamar tiene voluntad de liderazgo, sí, pero desde el convencimiento de que el modelo de banca cooperativa que propugnan y defienden está a la vanguardia de lo que un país como este necesita y en línea con la que gestiona amplias cuotas de mercado en otros países, plenamente competitiva e integrada en la economía global. Estas palabras de Baamonde son toda una declaración de intenciones para el proceso abierto que se avecina y que, con seguridad, acabará cristalizando en los próximos años.
En el mundo global en el que nos movemos, no parece que tenga mucho sentido la individualidad. Se me antoja básico y vital la alianza de grupos europeos similares en la defensa del cooperativismo de crédito, un modelo que tiene su espacio y en el que una provincia como la nuestra ha sido fundamental para el desarrollo experimentado en las últimas cuatro décadas. Hoy no se puede ir de Llanero Solitario por el mundo. Al contrario, es necesario reforzar el peso político de crédito corporativo ante Europa, en el nuevo escenario de la unión bancaria europea, dejando a un lado individualismos y las aventuras en solitario que siempre tienen fecha de caducidad.
Y en eso Cajamar ha sido un lider sólido desde su nacimiento. Un lider que no debe olvidar nunca sus raíces, la cercanía y el asesoramiento individual de sus clientes. Un criterio que le ha hecho superar de lejos el 50% de cuota de mercado en la provincia, lo que es visto por sus competidores como un hecho extraordinario y que, a buen seguro, acabará siendo estudiado en las universidades como algo único e irrepetible.
Todo ello desde la humildad, desde el trato preferente con aquellos que forman el mundo cooperativo y el agro, en la seguridad de que en el cara a cara, en el regate corto y en la cercanía al terruño está el éxito que ha permitido que hoy, cuarenta años después, el sueño de pioneros como Juan del Águila, se haya convertido en la punta de lanza de una provincia que se muestra al mundo segura, con lustre, esplendor y con vocación de liderazgo.

Almería, provincia de cuneros

Antonio Lao | 16 de mayo de 2016 a las 19:08

La nula fuerza que los órganos provinciales de los distintos partidos políticos tienen en esta provincia la ha hecho vulnerable al aterrizaje frecuente de candidatos cuneros. La llegada del exgeneral Julio Rodríguez, como cabeza de cartel de Podemos por esta tierra, nos es más que un punto y seguido en una larga lista que comenzara allá por la primera legislatura y que se ha ido repitiendo, sin pausa, en cada una de las elecciones que se han celebrado, ya sean al Congreso, Senado e, incluso, al Parlamento de Andalucía. Y es que, tal que al perro flaco todo se le vuelven pulgas, a los organigramas de los partidos provinciales, débiles, conniventes y en muchos casos acongojados, cuando suena el teléfono y los llaman de sus direcciones nacionales bajan la cabeza, miran para otro lado y “tragan” con lo que les dictan sus superiores sin rechistar. Pocos han tenido la valentía de la coordinadora provincial de Izquierda Unida, Rosalía Martín, capaz de decir lo que piensa, sin subterfugios ni palabras huecas, sobre el aterrizaje del exgeneral. De nada le va a servir en la política de hechos consumados que practica el partido de Pablo Iglesias, pero ahí queda. No entraré en su comparación con el entrañable mono Amedio de Marco, -original, distinta, y viral, (objetivo logrado)-, aunque tiene más razón que una santa en todas y cada una de sus apreciaciones. Pero hasta ahora nunca ha habido una contestación y un rechazo tan claro a la llegada de cuneros como candidatos por esta provincia. Se calló, por ejemplo, el secretario general de los socialistas almerienses, José Antonio Amate, cuando el PSOE decidió que Juan de Dios Ramírez Heredia debía ir por esta tierra. Tampoco dijo nada cuando le colocaron a la que luego fue ministra, Cristina Narbona, y le introdujeron con el mismo calzador en la candidatura de las andaluzas al que fuera consejero de Agricultura, Miguel Manaute.
En el PP también callan y otorgan. No tienen más remedio. Y a las pruebas me remito. El actual cabeza de lista al Congreso y portavoz del grupo parlamentario, ya integrado en el paisaje y almeriense de adopción, Rafael Hernando, llegó rebotado de Guadalajara donde le enseñaron la puerta de salida. Y lo mismo ocurrió con Javier Arenas, en las últimas legislaturas andaluzas, en las que encabezó o fue número dos de la lista, con el beneplácito y el aplauso de la dirección provincial. Y es que no hay nada como el aterrizaje de un cunero para hacer méritos ante el órgano superior del partido, en la creencia de que alcanzarán prebendas que nunca llegan. Lo de las candidaturas en listas cerradas, con dedazo o con nombramiento revestido de democracia en esta provincia, es una constante tan habitual y se hace con tanto descaro, que pocos se sorprenden. Pero el 26J, con los ojos más abiertos, los votantes tendrán la última palabra. ¿Los cuneros nos aportan algo? Creo, con sinceridad, que nada.