Luz de Cobre

AVE Almería-Murcia, cuestión de fe

Antonio Lao | 10 de abril de 2017 a las 11:31

Reconozco el valor del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, presentándose en Almería con las manos vacías, con la presión que la sociedad está ejerciendo por la consecución de un tren digno. Aunque también los hay que aseguran que no hay mérito ninguno, pues va en el sueldo. Sea como fuere, esta no es la cuestión, lo cierto es que las palabras del máximo responsable de la cartera de Fomento no han dejado indiferente a nadie. Aún así, hay que hacer un enorme ejercicio de fe para creer que el tren de altas prestaciones surcará las vías entre Murcia y Almería allá por el año 2023.
Para empezar no habrá un sólo euro, o al menos cantidades importantes en los dos próximos años. Con un paisaje tan yermo como el que se nos ha dibujado, es harto complicado pensar que el Gobierno, pese a la afirmación rotunda del ministro de que hay fondos, va a tener entre sus prioridades a la provincia de Almería.
El problema no es baladí. Otros 730 días sin trabajos sumarán siete años y, lo que es peor y tiñe el horizonte de negro, es que en ese tiempo, con seguridad, habrá nuevas elecciones generales, con lo que conlleva de cambio o no de gobierno, nuevas alianzas y, con toda seguridad, baile de carteras ministeriales.
Al ministro se le exigía por parte de la sociedad almeriense un calendario de trabajos y lo trajo, pero ni siquiera ha quedado plasmado en papel y menos firmado, por lo que mucho me temo que estamos peor que al principio. No sólo partimos de cero, sino que el lastre es de menos siete años. Un ejercicio real de fe que nos traslada a la época más oscura de esta provincia, en la que la agricultura nos desarrollaba a marchas agigantadas y el Gobierno, entonces socialista, se preocupaba más de que la autovía del Mediterráneo llegara a Sevilla para la Exposición Universal (y se la llevó por Los Vélez) que prolongarla hasta Adra para que la riqueza que emergía de los campos de invernaderos del Poniente se trasladara de forma rápida, eficaz y segura, hasta Europa para servir a millones de consumidores.
Demasiado desgaste, terribles los esfuerzos que esta sociedad, innovadora, trabajadora y eficiente, tiene que hacer para que su voz se escuche con nitidez, alta y clara, para afrontar las carencias, muchas, que todavía hoy tenemos en materia de infraestructuras.
Es la hora de decir ¡basta ya!, la hora de aunar esfuerzos, de que toda la provincia camine en torno a una misma idea y dejar claro a quienes nos gobiernan con nuestros votos que Almería no puede pasar ni un minuto más sin que sus demandas sean atendidas. Los proyectos que el ministro De la Serna dice que no se pueden adelantar en el tiempo si pueden tramitarse por la vía de urgencia. Se hicieron con el AVE de Málaga y con muchas otras y ahí está. Es voluntad lo que hace falta, no fe.

Compromisos ineludibles del ministro con Almería

Antonio Lao | 3 de abril de 2017 a las 12:24

El lunes es  el gran día. Por fin, y tras meses esperando, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, llega a Almería. La visita viene precedida de una serie de fiascos, decepciones y compromisos incumplidos del Gobierno para con esta tierra en materia de infraestructuras, sobre todo ferroviarias, que no le van a hacer fácil su estancia entre nosotros. Los almerienses, hospitalarios por naturaleza, lo esperamos “de uñas” ante tanta tomadura de pelo, promesas insatisfechas y palabrería hueca y vacía. Mucho y bueno debe traer el señor De la Serna bajo el brazo para no irse de aquí a ritmo de gaitas destempladas y música de viento. Ojalá que no sea el caso.
Esta provincia lleva más de 1.690 días con las obras del AVE que nos debe unir con Murcia paradas. Llevamos esperando la eliminación del paso a nivel de El Puche la intemerata. La estación de Renfe, un edificio único y catalogado, se deteriora sin remedio de continuidad y con unas obras de rehabilitación que más bien parecen sacadas de “Mani, manitas”. Sin olvidar, claro está, que viajar hoy a Madrid en tren supone casi siete horas y que no está nada claro que haya un intercambiador en Granada para cuando el AVE llegue a esa provincia y así poder recuperar tiempos en el trayecto desde Almería.
Un paisaje gris, tirando a negro, que el ministro debe mañana limpiar con bayeta, hasta dejarlo como los “chorros del oro”. ¿Qué esperamos los almerienses de Íñigo de la Serna y del Gobierno del PP?: Sencillo. Un calendario de obras detallado, con euros en los presupuestos generales del Estado. Bien está, que en los últimos cinco años se haya reflejado sobre el papel un gasto de 100 millones que nunca se invertían. Bien está, que distintos secretarios de Estado, incluso algún ministro de Fomento, se haya comprometido de palabra con esta tierra, para luego “si te he visto no me acuerdo”. Ha llegado el momento de pasar de las palabras a los hechos; de las promesas a los compromisos, de declaraciones revestidas de grandes titulares, a las máquinas en el tajo. Si el lunes el ministro no trae un cronograma detallado, con inversiones y por tramos del AVE mejor que no venga. Esta tierra está cansada de ser la última, de padecer un ‘síndrome de esquina’ acentuado durante siglos por aquellos que nos gobernaron, unos y otros. La costumbre de salir adelante sin la colaboración de los detentan el poder se ha hecho ley en una provincia emprendedora y trabajadora como pocas, responsable y luchadora, capaz de convertir un desierto en un vergel, sin más ayuda que las manos, la imaginación y el tesón de los que aquí habitamos. ¡Dónde estaríamos sí, como esperamos a partir del lunes, aquellos que nos gobiernan y elegimos, se comprometen, de verdad, con la provincia!

Justificaciones para un AVE descarrilado

Antonio Lao | 27 de marzo de 2017 a las 11:31

El miércoles, el presidente de la Diputación y del PP de Almería, Gabriel Amat, se reunía en Madrid con el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, tras el último fiasco de las obras del AVE con esta tierra. En el encuentro, en el que también estaba el alcalde de la ciudad, Ramón Fernández Pacheco y el líder regional de esta fuerza política, Juan Manuel Moreno Bonilla, se pudo apreciar, a tenor de la nota que remitieron a los medios de comunicación, un cambio de actitud con respecto a la postura que han mantenido en los últimos cinco años. Por primera vez han expresado públicamente su preocupación por “la situación de los proyectos del AVE y la exigencia de que el tramo Murcia-Almería esté entre las prioridades inversoras del Gobierno”. No es mucho, pero es más que nada. Es un paso adelante, en el que se prioriza el interés de los que aquí vivimos frente al interés del partido político en el Gobierno. Aunque haya que tomarlo con la cautela debida y cogerlo con pinzas, si es cierto que se vislumbra un cambio que debe ratificarse en la visita del ministro la primera semana de abril a la provincia de Almería, donde expondrá el nuevo calendario -esperemos- de las obras que aún faltan por realizarse y, lo que es más importante, cómo se va a ver reflejado en los Presupuestos Generales del Estado que el Gobierno de Rajoy presentará públicamente el próximo día 31 de marzo.
Visto lo visto y acontecido no creo que vayan a producirse cambios significativos de la noche a la mañana, aunque insisto en lo positivo del cambio de actitud del PP de Almería. Por más que pretendamos empujar los trabajos y acelerar obras, harto difícil pues hay que cumplir con unos plazos, el tiempo juega en contra de aquellos que llevan más de 1.600 días sin poner una sola traviesa para hacer realidad el sueño de conectarnos con AVE con Madrid el resto del Mediterráneo. Han sido demasiadas declaraciones fallidas, excesivas palabras huecas, defensas numantinas de los indefendible y engaños permanentes a la ciudadanía, en un intento vano y baldío por evitar la degradación y putrefacción de un asunto que acabará pasando factura a aquellos que lo han permitido.
Los almerienses somos en muchas ocasiones indolentes, poco dados a salir a la calle en defensa de nuestros derechos e intereses, pero en situaciones como la que estamos viviendo con las obras del AVE, parece, y sólo parece, que puede producirse un cambio de actitud y romper de forma definitiva con una tradición no escrita de serenidad y , si quieren, hasta de pasotismo.
Reivindicación tras reivindicación y manifestación tras manifestación, la conciencia acaba creándose y la necesidad también. Y siempre quedan las urnas para hacer pagar los agravios permanentes a los que llevamos sometidos demasiado tiempo. ¿O no?

Juego de túneles

Antonio Lao | 20 de marzo de 2017 a las 18:04

Lo  del AVE entre Almería y Murcia bien pudiera servir para el título de una película: ‘Juego de Túneles’. Tres años se cumplen este mes de la decisión del Gobierno de tapiar las bocanas de aquellos que se habían construido, en vista de que obras no iba a a haber en mucho tiempo. La rescisión del contrato con Sacyr lo confirma. Sabían lo que hacía. Tenían claro el futuro de unos trabajos que, en los tiempos de Miranda Hita como secretario de Estado de Infraestructuras, volaban en rapidez y fondos y que desde su marcha pasaron a dormir el sueño de los justos. Lamentable comedia de medio pelo, la que desde entonces han protagonizado todos aquellos que dicen ser los protagonistas de esta historia. Actores primarios, secundarios y hasta figurantes, nos ofrecen sesión tras sesión múltiples versiones de un mismo libreto, en el que nadie quiere aprenderse el guión, sencillo como pocos, y que sólo tiene dos frases: “El AVE entre Almería y Murcia es una prioridad. El calendario de las obras evitará más especulaciones y los presupuestos del Estado de este y los años sucesivos contemplarán la inversión necesaria para su ejecución”. A partir de aquí podríamos encontrarnos con un buen film, si no con pretensiones de ser la mejor película de los Oscar, si alcanzar al menos alguna mención en los Goya españoles.
Pero no. Nadie parece estar por una labor fácil y si por jugar a escondidillas, a declaraciones varias, a confirmaciones que luego se tornan falsas y a papeles aterciopelados y guiones de películas malas de vídeo club, más propias de un Estrenos TV, que de un metraje de calidad, propio para ser visto en la gran pantalla y disfrutarlo en toda su extensión.
Seis meses lleva en el cargo el nuevo ministro de Fomento. Seis meses en los que sus acólitos provinciales y nacionales hacen de palmeros bien dirigidos y acompasados, en un intento por distraer la atención, mientras las protestas, quejas y reivindicaciones arrecian y ya logran sumar apoyos con cuentagotas, pero apoyos al fin y al cabo para una causa justa, necesaria y, lo que es más importante, merecida para aquellos que habitan en esta provincia. Hay que pasar página de los agravios permanentes y del síndrome de esquina. Debemos adentrarnos en la del orgullo de ser almerienses, en el tiempo de entender que recibimos aquello por lo que hemos luchado y necesitamos para continuar en la senda del crecimiento económico. Una posición que nadie nos ha dado y que alcanzamos por el trabajo, por el tesón y por la iniciativa particular.
Hay que acabar con el juego medido, con la rumorología calculada, con las declaraciones vacías y alcanzar compromisos propios de gente seria, de ciudadanos y gestores comprometidos, para con una tierra que aporta más de lo que recibe, tanto que ya se nos olvidó que las administraciones ayudan a avanzar por la senda del futuro.

Libertad de expresión

Antonio Lao | 14 de marzo de 2017 a las 11:48

La Cátedra Rafael Escuredo organizaba esta semana, en colaboración con el Grupo Joly, una jornada sobre la Libertad de Expresión. Un seminario en el que destacados juristas y periodistas debatíamos sobre un derecho fundamental que garantiza la igualdad, para el que corren, como explicaba el propio Escuredo, “tiempos de preocupación”. El problema no es baladí. Más allá del acoso a la prensa tradicional de Estados Unidos, al que está sometiendo el presidente Trump, caminamos por una delgada línea en la que “si no admitimos la crítica se acaba con una parte fundamental de la democracia”. Las palabras  son del catedrático de Derecho Penal, Francisco Muñoz Conde y adquieren especial relevancia cuando vemos como es la propia Asociación de la Prensa de Madrid (APM) la que ha alertado de las amenazas y la persecución a la que se están viendo sometidos determinados periodistas por parte de Podemos.

Y es que si los periodistas no mantenemos nuestras especial relevancia como titulares de esta libertad, el camino que tenemos por delante se torna serpenteante, oscuro y con cierta preocupación. Si no somos capaces de plantar cara a aquellos que se creen en posesión de la verdad, a aquellos que usan sus puestos en política eternizados y a los que se aferran con uñas y dientes al cargo, corremos serio riesgo de caminar en la senda del retroceso de la libertad de expresión, como ha sucedido en los últimos años. Decía Barak Obama, expresidente de EE.UU que “aceptaba que la gente va a decir de mí cosas horribles todos los días, y siempre defenderé su derecho a hacerlo”.

Pero no siempre parece que vaya a ser así. Está claro que la guerra abierta con la prensa en este país confirma el más rotundo éxito de la demagogia, del nacionalismo y las ideologías de odio que en los últimos años han proliferado en distintas partes del mundo. Es muy posible que la corriente no se detenga ahí. En varios países de Europa se va a poner a prueba muy pronto la fortaleza del actual sistema de democracia liberal frente a la acometida de proyectos igualmente extremistas, xenófobos y populistas. Una de las características de ese nuevo populismo en ascenso es su hostilidad con la prensa, especialmente con la prensa profesional. Con el pretexto de la presunta comunión entre los medios más implantados y un perverso establishment, los políticos que se presentan en defensa del pueblo, de la gente, de los de abajo frente a los de arriba, intentan antes que nada laminar la credibilidad de los periódicos con el objetivo de eliminar obstáculos en su camino y dejar espacio a otros medios —confidenciales, cuentas de redes sociales, blogs— que ellos controlen y con los que puedan acceder sin intermediarios a su público, a sus votantes. Aquí en Almería un ejemplo lo tenemos en las redes de Rafael Esteban en la capital  y Juan Pablo Yakubiuk, en Roquetas.

Precios agrícolas, bulos y brokers

Antonio Lao | 6 de marzo de 2017 a las 11:18

El sector hortícola de la provincia ha vivido una campaña histórica en precios. Ahora falta completarla con los cultivos de primavera para consolidar un año que se recordará, por bueno, en los anales de la historia de la agricultura de esta tierra. Esta afirmación, como primera premisa, sin embargo, tiene innumerables flecos que conviene aclarar, porque de ser ciertos todos la conclusión no puede ser más positiva, pero lamentablemente para los que cultivan la tierra y para todos aquellos que se mueven en torno al mundo del plástico no todo son excelencias y, ni mucho menos,buenos dividendos por aquello que cultivan. Me explico. En uno de los autobuses que nos trasladaba cada día desde el hotel hasta la Messe de Berlín en febrero, tuve la oportunidad de charlar, largo y tendido, con uno de los históricos del mundo de la agricultura de esta provincia. Un hombre curtido en mil batallas y al que nada de lo que ocurre le sorprende ya. Y no es que venga de vuelta o que esté por encima de todo lo que acontece. Al contrario. Asentado, firme y gran conocedor de lo que se mueve en torno a la agricultura, se lamentaba amargamente de la incapacidad que tenemos, aún hoy, de marcar el paso, de dirigir nuestro propio destino frente a las grandes cadenas de distribución. “No hemos sido capaces todavía de sentarnos en una misma mesa y mucho menos de unirnos y blindar nuestros productos frente a los permanentes intentos de desestabilización o de marcar precios a la baja que nos atenazan. Y es que los pocos que ha habido sólo han servido para vernos las caras, alcanzar algún acuerdo y, nada más salir por la puerta, romperlo por la presión de aquellos que nos compran, por el miedo a perder un producto tan perecedero como el nuestro o simplemente, porque a pesar de todo, todavía existe un pequeño margen de beneficio que nos aleja de la concentración como alternativa real de lo que pudiera ser la gran marca Almería”.
Alertaba de los impagados que pueden provocar los precios elevados que se han logrado en enero en algunos productos. Los brokers, que son realmente a quienes les vendemos, han comprado por encima de lo que a ellos las grandes cadenas de distribución les ofrecen. El riesgo, por tanto, es muy alto. Y la queja principal. La incapacidad manifiesta para dirigir nuestro propio destino agrícola y empresarial. “Llevamos 50 años en este negocio y hoy, puedes creerme, estamos peor que hace veinte años. Desconocemos a quien vendemos y, en muchas ocasiones, hasta el precio que nos van a pagar por cada camión de género que sale de nuestros invernaderos , cooperativas y alhóndigas. Estamos casi como en la época de la uva de Ohanes, en la que los murcianos llegaban, se la llevaban, por supuesto sin precio, y luego había que confiar -no siempre sucedía- en que la pagaran.

Una más de ferrocarril y AVE

Antonio Lao | 1 de marzo de 2017 a las 17:50

Mientras la Mesa del Ferrocarril hace las maletas para llevar su protesta a Bruselas y se manifiesta por las calles de Almería, con más voluntad que apoyo, la provincia sigue sumida en el letargo de más de mil quinientos días sin obras en el AVE que alguna vez, eso espero, nos debe unir con la vecina Murcia. Loable el trabajo que los de José Carlos Tejada están haciendo para crear conciencia sobre la necesidad de mejorar las comunicaciones ferroviarias de esta tierra con el resto de la península. Lamentable y triste el papel que están jugando aquellos que nos gobiernan, anclados en la mentira fácil, el compromiso banal y en el papel mojado de las promesas que luego se incumplen.
Llevamos demasiados años esperando un compromiso real y serio por las infraestructuras ferroviarias de esta tierra. Tanto es así que en la memoria perdura la famosa frase del vicepresidente del Gobierno entonces, Rodrigo Rato, en la Diputación de Almería hablando de la llegada de la Alta Velocidad para los Juegos Mediterráneos. Obviamente los plazos nunca se cumplieron y, ni muchos menos, la palabra. Ya le importaba poco o nada, cuando al final todos conocemos las andanzas del señor Rato, encumbrado hasta el FMIo la presidencia de Bankia y caído en desgracia y veremos a ver si en la cárcel por los innumerables casos de presunta corrupción que atesora. Vamos, lo que viene siendo un pinta con botines de charol, chaqueta de Armani y oratoria fácil y mentirosa.
Desde entonces a hoy poco o nada han cambiado las cosas y han pasado 12 años. Algo más de dos lustros que no han sido capaces de instalar o instaurar la sensatez de aquellos que han pasado por el Ministerio de Fomento, tampoco por el Consejo de Ministros y, ni mucho menos, por los Presupuestos Generales del Estado. Cada 365 días se han consignado partidas importantes, a cien millones por año, aunque todos sabían que nunca se van a gastar.
Y en esas estamos, instalados en el olvido del Gobierno, en el pasotismo de los almerienses y en la necesidad de crear un estado de opinión fuerte, robusto y reivindicativo en el que está empeñada la Mesa del Ferrocarril. Llueva, truene o caigan chuzos de punta, lo importante es no desfallecer, no perder el interés en el objetivo y convertirse en la “mosca cojonera”, molesta, irreverente si llega el caso o es necesario, pero tancredista e impertérrita, mirando siempre al objetivo marcado.
Todo lo que no sea perseverar es darle margen de maniobra a los que, un día sí y otro también, llegan y nos prometen, para luego coger la primera puerta corredera que se encuentran y volver al cuartel de invierno, paraguas en mano, esperando a que escampe y hasta la próxima. Urge, más que nunca, una sociedad fuerte, una sociedad comprometida y para ello nada mejor que llegar al corazón de las necesidades.

Las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro

Antonio Lao | 20 de febrero de 2017 a las 18:50

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se ha echado a un lado en las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro. No está dispuesta a firmar convenios de colaboración, aunque está abierta a colaborar en la medida de lo posible para alcanzar el éxito, de una idea que partió hace 34 años de Antonio Serrano. Lograron ser, junto con el Festival de Teatro Clásico de Almagro, un referente a nivel nacional e internacional. Hoy tratan de sobrevivir en un escenario plagado cada año de dudas sobre su continuidad. El Ayuntamiento de Almería, la Diputación Provincial, la Universidad y Roquetas de Mar han hecho suyo el proyecto, firmando un convenio de colaboración, que debe ser el germen del renacer de un evento, que nunca debió estar en entredicho y preñado de sinsabores, cuando se había alcanzado la cima en el panorama del teatro clásico español.
No entiendo la actitud de la Junta de Andalucía con Almería, una vez más, saliendo de un evento santo y seña de un provincia, una actividad que nos define y nos destaca por encima del resto y nos identifica y reconoce como sede en el mundo de las candilejas. Digo que no entiendo la actitud de la Consejería de Cultura, pero sin embargo no me extraña. No es la primera vez, aunque espero que sea la última, en la que la administración andaluza no tiene con esta provincia el trato que cabía esperar. La justificación que ofrecen es que no firman convenios de colaboración con nadie. Algo que es una verdad a medias, porque en otras actividades que se celebran en otras provincias o con otras organizaciones o fundaciones, si existe como tal y derrama económica para sostenerlas. Colaboración y derrama pecuniaria que, de otra forma, pondría en serio riesgo su celebración.
El penúltimo ejemplo lo hemos vivido con la Orquesta Ciudad de Almería (OCAL). Ayuda con cuentagotas, cuando con otras similares encontramos en los presupuestos autonómicos cantidades importantes, que sirven de sostén para su viabilidad y desarrollo de sus actividades. Con tratos de este tipo, no me extraña que el síndrome de esquina, que tanto ha arraigado entre nosotros, sea imposible o prácticamente desterrarlo de una vez entre los que habitamos este punto de Andalucía. Y es que nadie parece querer contribuir al equilibrio entre provincias, a la igualdad de territorios que un día sí y otro también se pregona como único argumento del conjunto de la autonomía, pero que a la hora de su aplicación se muestra reacio, lejano y olvidado. No pedimos más que nadie, nada más lejos de nuestra intención, pero si un trato equilibrado, que nos ayude a mantener aquellas ideas que son buenas,- las Jornadas del Teatro del Siglo de Oro lo son-, para aletargar en la medida de lo posible la sensación de agravio permanente que nos invade y que llevamos pegada como si formara parte de nuestra propia piel.

Fruit Logistica con precios récords

Antonio Lao | 13 de febrero de 2017 a las 12:41

BERLÍN ha recibido este año a la delegación de Almería -más de 400 empresarios y empresas- con el frío habitual. Una sensación más que agradable para los que, como yo, las cuatro estaciones del año bien definidas son toda una bendición. Y para los agricultores también. Campaña de récord, como las de antes, en la que los precios al alza han sido una constante desde finales de octubre, sin que todavía muestren signos de agotamiento. Todo un síntoma que augura cifras mareantes cuando acabe la temporada y que permitirán a muchos respirar y salir a flote de la triste campaña pasada.
En un ambiente de optimismo, desbordado en ocasiones, contenido en otras, Fruit Logistica ha sido, una edición más, el termómetro que ha tomado la temperatura a un sector excesivamente dependiente del clima por los precios, pero capacitado y preparado para abastecer de hortalizas a todo el continente con garantías, seguridad, calidad y variedad.
Conscientes de esa responsabilidad, este trocito privilegiado de Europa se desenvuelve como pez en el agua en la globalidad que es la feria más importante del mundo del sector de las hortalizas, sabedores de la responsabilidad depositada en nosotros, pero conscientes de que a poco que haga frío en Europa, y eso es bastante a menudo, tendremos el mercado a nuestros pies o en nuestros invernaderos.Una responsabilidad enorme, que manejamos con determinación , optimismo y como un reto permanente.
Quizá por ello no sorprende que la feria de la capital alemana hable almeriense, este año con un acento más pronunciado, en el que el negocio agrícola por excelencia, que es el cultivo bajo plástico, es mirado y admirado con sorpresa, perplejidad y hasta con cierta envidia, diría yo, por nuestros competidores, sabiendo de nuestra capacidad de producción, de nuestro clima privilegiado, de nuestra alta capacidad de adaptarnos a las necesidades que se nos demandan y, sobre todo, porque cada día ponemos en las tarimas de miles de supermercados del Viejo Continente lo mejor de nosotros, nuestro saber hacer al servicio de más de cuatrocientos millones de consumidores europeos.
En diez años acudiendo a Fruit Logistica es la primera ocasión en la que he percibido en la delegación almeriense satisfacción. Una sensación que casi la podía tocar ya en nuestra partida desde el aeropuerto de Almería y que se ha convertido en explosiva y burbujeante cuando recorres los pasillos de la Feria. Tres días en los que esta tierra se ha olvidado de los problemas del campo, que siguen ahí pese a los tiempos de ‘vino y rosas’ que disfrutamos, pero cuando los resultados económicos son óptimos se relativizan, se posponen o simplemente se hacen un ovillo y se evita desmadejar para evitar romper el momento.

La Mesa, que fue, de las Infraestructuras

Antonio Lao | 6 de febrero de 2017 a las 11:14

Tres años y medio después, la Mesa de las Infraestructuras se reunía la semana pasada, tratando de reverdecer viejos laureles, recuperar el lugar que la del Tren les ha ocupado por trabajo, coraje, consistencia y responsabilidad o, simplemente porque sin elecciones a la vista, sus responsables han visto una oportunidad de diálogo sin “molestar” a las administraciones más de lo necesario.
Con estos antecedentes y con la credibilidad bajo mínimos, no me extraña que el PSOE llegara a la reunión con el “cuchillo entre los dientes” y que el Partido Popular no tolerara ni el más mínimo desdén o crítica por parte de nadie. Flaco favor el que se hacía a un ente que tanto ha hecho por la defensa de las carencias, especialmente en materia de agua, comunicaciones y energía, de esta provincia.
Lamento y siento rabia contenida al comprobar como aquellos que la forman, o los que tienen la potestad de convocarla, no han querido, no han sabido o no les han dejado, ejercer su trabajo con la firmeza, el criterio, la defensa de la tierra y la responsabilidad que da tener la verdad de su parte. No han honrado el legado que en su día les dejaron José Antonio Picón, Francisco Martínez Cosentino, Miguel Santaella o José Antonio Flores. Todos ellos “tancredos” de la firmeza, inasequibles al desaliento, liliputienses frente a los gigantes de la presión, inagotables en paciencia y generosos a la hora de poner la otra mejilla cuando la que tienen en permanente exposición se la habían partido. Espectáculo triste el que ofrecieron los dirigentes socialistas y del Partido Popular ante los medios de comunicación, con el presidente de la mesa perplejo, en lo que entiendo fue la muerte definitiva de un ente que jamás debía haber permitido que la politización lo acabara matando.
La provincia necesita, a pesar de los avances que ha experimentado en todos los campos en los últimos 30 años, de organismos capaces de enarbolar la bandera de la reivindicación, apartando a un lado la defensa de los intereses propios y trabajar por los comunes, por las muchas cosas que nos unen y no por las que nos separan. La razón es bien sencilla: todos, sin excepción, queremos lo mejor para esta tierra, aunque se difiera de los tiempos, las inversiones o la ejecución. Quisiera equivocarme y pensar que todo ha sido un calentón a destiempo, propio de cotidianidad que nos consume. Espero ver en poco tiempo, cuando el Gobierno tenga a bien presentar los presupuestos, una nueva reunión en la que las aguas vuelvan a conducirse de forma razonable y en el que el punto de vista del contrario sea entendido como un elemento enriquecedor, nunca como un exabrupto o el deseo de buscar un titular de prensa efímero. Ahí el papel del presidente de la Mesa se me antoja fundamental y clave en el devenir futuro de la Mesa y de sus reivindicaciones.

Mociones de censura, una pensada

Antonio Lao | 30 de enero de 2017 a las 10:23

Mediada la legislatura municipal el “rum-rum” de las mociones de censura vuelve a merodear por los ayuntamientos que no alcanzaron mayorías suficientes para gobernar. Los casos de Adra, Cuevas del Almanzora o Turre son los más relevantes, aunque en la capital, Almería, es un tema recurrente en cada una de las preguntas que los implicados -PP, PSOE y C’s- responden con cierta asiduidad.
Descartada la capital -en unos días se aprobarán las cuentas del año en curso con el apoyo de Ciudadanos-, el frente abierto se sitúa en Adra y en Cuevas del Almanzora.
En el primer caso, el Partido Popular gobierna en minoría desde el inicio de la legislatura. Dos años en los que Manuel Cortés ha capeado el permanente temporal en el que vive sumido el Ayuntamiento, entendiendo como tal que Plataforma y PSOE unidos suman la mayoría. Otra cosa es que durante este tiempo hayan sido capaces de ponerse de acuerdo en lo básico para cambiar de signo político el Ayuntamiento. No lo hicieron tras las municipales y tampoco parece que lo vayan a hacer ahora. Incluso, la portavoz de Plataforma reconoce abiertamente las discrepancias que viven y permanecen en el seno de esta fuerza política. Una suma de voluntades que les permitía alcanzar el Ayuntamiento, pero que a la hora de gestionarlo se tornaría en una ensalada con ingredientes irreconciliables. Si esto ya es complejo, cuanto de difícil sería arbitrar un acuerdo de gobierno con los socialistas y aplicarlo. Ser posible, no duden que lo es, pero al final la inestabilidad sería tan grande que el perjuicio lo vivirían los vecinos. Aquellos que votaron en conciencia y que no tienen ninguna culpa de las desavenencias partidistas generadas entre los actores de esta tragicomedia política.
En Cuevas del Almanzora, el concejal de C’s decidió apoyar el cambio de gobierno tras las municipales y le dio la alcaldía al PSOE. De esta forma recuperaba la izquierda un Ayuntamiento que se le resistía desde la época de Antonio Llaguno. En el ecuador de la legislatura, el ruido de sables en forma de moción de censura está sobre la mesa. El argumento que llevó a Ciudadanos a apoyar a los socialistas, transcurridos dos años, parece que ahora no sirve. Al parecer los compromisos adquiridos no se han cumplido y el edil de Albert Rivera medita, muy seriamente, la posibilidad de firmar la moción que derroque a Antonio Fernández. He hablado con ambas partes y llego a la conclusión de que falta diálogo. Cuando se gobierna en minoría o con acuerdos puntuales de gobierno entre dos fuerzas políticas, si se quiere mantener vivo o, al menos que las diferencias no se noten en exceso, hace falta una enorme dosis de negociación. Lo que viene siendo hacer política, de la de verdad, por el bien de los vecinos.

Fitur y otras formas de vender Almería

Antonio Lao | 23 de enero de 2017 a las 13:42

La marca España como destino turístico vive un momento glorioso. 75 millones nos han visitado a lo largo de 2016 y parece que la perspectiva, al menos por lo acontecido en Fitur, parece que no va a cambiar mucho este año. Pese a la que las circunstancias geopolíticas -yihadismo y terrorismo en destinos competidores como el Norte de África, Egipto o Turquía- nos están ayudando de forma notable, no es menos cierto que la adaptación sobrevenida con la crisis nos ha hecho más competitivo, ha permitido una reinvención de lo que somos en materia turística y ha abierto nuevas perspectivas y segmentos hasta ahora olvidados y que hoy son la base sobre la que se asienta el crecimiento. Nadie pone en duda que el sol, la playa, la gastronomía y nuestro carácter, por poner algunos ejemplos, siguen siendo y lo serán, esperemos que por mucho tiempo, la base sobre la que se asienta un sector que permite crear empleo, equilibrar nuestra balanza de pagos y soportar con cierta serenidad las acometidas de la crisis.
Bajo este paraguas no es de extrañar que una provincia como la nuestra, casi virgen aún en muchos aspectos, tiene por delante aún un enorme camino por recorrer y un crecimiento exponencial que otros destinos ya han agotado. Sea como fuere, Costa de Almería ha sido una de las estrellas que han brillado con luz propia en la feria de turismo más importante que se celebrar en Europa, junto con Londres y Berlín, y en la que se calibra o se toma la temperatura a un sector que nos da alegrías sin parar en los últimos años.
Al margen del optimismo que se respiraba en Madrid, del que todos en mayor o menor medida hemos bebido, Fitur también ha servido para confirmar lo que ya es un secreto a voces: las nuevas formas de promoción han llegado para quedarse, alejando al mundo tradicional de los folletos, aunque todavía los hay que visitan los stands bolsa en mano y se cargan con lo mejor de cada pueblo, a la espera de soñar con unas vacaciones de verano o de Semana Santa de ensueño. Con un incremento notable de viajeros en 2016, esta provincia se consolida con campañas tan interesantes como las protagonizas por Bisbal, multiplicando nuestra presencia en las redes sociales o con el regreso al aeropuerto y a nuestros hoteles de tour-operadores que un día se fueron en busca de nuevos destinos y que ahora entienden que aquí había y está lo que buscan.
Pero no hay que ser complacientes. Al contrario. La época de bonanza debe ser aprovechada, no ya para subir los precios (algo que ya se ha hecho), sino para mejorar instalaciones, insistir en rutas y proyectos y alcanzar a aquellos, que son legión, que aman las tierras vírgenes como el Parque Natural de Cabo de Gata, el Desierto de Tabernas o Sierra Nevada. Es ahí donde destacamos y podemos ser líderes a poco que nos lo propongamos.

Compromisos y promesas

Antonio Lao | 16 de enero de 2017 a las 11:25

El año empieza como acabó, plagado de promesas y escasos compromisos. El horizonte apenas se otea por los nubarrones que lo cubren en forma de ausencia de Presupuestos del Estado y con unas cuentas autonómicas que distan mucho de ser para tirar cohetes y comenzar una fiesta. Y es que los recortes, pese a la tan cacareada mejora de la economía, siguen siendo hoy una realidad patente, palpable y triste para los que aquí habitan. No se percibe el más mínimo atisbo de recuperación de las inversiones en aquellos temas que son básicos para culminar el efectivo desarrollo de la provincia de Almería.
He repetido en alguna ocasión que esta provincia ha alcanzado un notable nivel de desarrollo a pesar de las administraciones. La fuerza, el tesón, la capacidad de innovación y la permanente ansiedad por mejorar, nos han permitido ser la punta de lanza de una economía productiva emergente, diferente al resto del país, en el que la pujanza de la agricultura nos ha abierto a fronteras de desarrollo impensables hace tres lustros.
Hoy, 15 de enero de 2017, cuando el sector hortícola se acerca a una de sus ferias más importantes, Fruit Logistica y el turístico a Fitur, nos volvemos a presentar en sociedad con los deberes hechos, con dos sectores pujantes, batiendo récords, asentados en una buena base de crecimiento y con la mirada puesta en la mejora que está por llegar. Todo, se lo pueden creer, a espaldas de unas administraciones que se empeñan en prometer lo que no nos van a dar, alejados del compromiso cierto y real, que una provincia como Almería se merece. Puedo entender que en época de “vacas flacas” todos vean mermadas sus aspiraciones. Comprendo que ante tanta necesidad o prioridades que pueda tener un país o una región nosotros estamos donde estamos. Pero me niego a dejar languidecer nuestras legítimas aspiraciones de mejora en materia de infraestructuras o hídricas, por poner dos ejemplos calamitosos para nuestros intereses y nuestro devenir futuro, en pos de no se qué objetivos o compromisos con otros diferentes a nosotros. Llevamos décadas aportando al conjunto del Estado y de Andalucía mucho más de lo que recibimos. La deuda acumulada de unos y otros -pongan ustedes el orden- alcanza ya categoría de indecencia. Es la hora, ha llegado el momento de romper con lo establecido, dejar a un lado la resignación, demasiado imbricada e inoculada en nuestro carácter, para dar paso a la realidad del inconformismo, de la reivindicación y la protesta como carta de presentación de una tierra laboriosa donde las haya, fiel como pocas y agradecida hasta la extenuación. Con estas premisas no me negarán ustedes que es hora poner fin a las promesas y forzar compromisos reales y cumplimientos, con objetivos, en beneficio de Almería y los que aquí habitamos.

Carta a los magos con retraso

Antonio Lao | 9 de enero de 2017 a las 12:52

Queridos Reyes Magos: perdonad el retraso y atrevimiento en enviar mi carta, aunque espero que la leáis de forma atenta y, en la medida de lo posible, hagáis posible algunas de mis peticiones. Como el anuncio de una conocida marca comercial a nivel nacional, es cierto que esta provincia quizá no haya hecho todos los deberes, es posible que aún no le toque, pero es hora de que las distintas administraciones (Gobierno Central y Junta de Andalucía) se pongan manos a la obra y pueda repasar el catálogo para tener en cuenta lo hecho, que agradecemos de forma efusiva, y lo que resta por hacer, que reivindicamos con constancia, argumentos e insistencia, ya que permanece en el debe de aquellos que nos gobiernan.
Vayamos por partes. Más de 1.500 días sin obras en el AVE que nos debe unir con Murcia no es un olvido, no es tampoco un descuido. Al contrario. Es la mayor indignidad a la que se enfrenta esta tierra en los últimos años, ya cansada de escuchar una y otra vez a todas las partes acusarse del desaguisado, aunque nadie mueve un dedo más allá de la declaración, para ahuecar el ala y permanecer en el anonimato hasta la próxima ocasión. El permanente “choteo” al que nos tienen sometidos desde Fomento sólo se puede corregir con un anuncio claro y explícito de lo que ocurre, de los motivos que han llevado a Sacyr a pedir la resolución del contrato y evitar, en la medida de lo posible, seguir hablando de las tortugas moras y de su hábitat como elemento capaz de parar una obra años.
Con ser este un regalo importante para la provincia, cuando se logre, no lo es menos que vuelvan las obras a la desaladora de Villaricos, anegada por las aguas hace casi tres años y desde entonces duerme el “sueño de los justos”. Una inversión millonaria que se deteriora a pasos agigantados y a la que nadie le presta ninguna atención. La estación de Renfe de Almería si no es el regalo estrella con el que sueña cualquier hijo de vecino de Almería, si es una parte importante, de las aspiraciones de los que aquí habitamos. Ver como se deteriora uno de los edificios más hermosos de esta tierra no es plato de gusto para nadie.
En carreteras parece necesario insistir majestades, por si lo tenéis a bien, solicitar de la Junta de Andalucía un compromiso serio, veraz y fiable para culminar la autovía del Almanzora. Una necesidad largamente demandada y que camina a trompicones, con más zancadillas de las necesarias.
Como veis, pequeñas cosas, para una provincia que es capaz de sumar en positivo el PIB nacional y que permanece en el olvido más sangrante cuando de invertir en ella se trata. Y no se crean que no miro con perspectiva histórica, que lo hago, pero por más que busco no encuentro un motivo de satisfacción a lo largo de los años. Algunas cosas habéis tenido a bien conceder, pero siempre a regañadientes.
Afectuosamente.

Abiertos al mar

Antonio Lao | 19 de diciembre de 2016 a las 11:59

Siempre permanecerá en mi retina la primera vez que recorrí el frente litoral de la ciudad. No tendría más allá de seis años cuando aquel paseo por el Zapillo. Ya entonces me sorprendió la capacidad del hombre para fastidiar algo tan hermoso como la grandeza de una costa abierta. Aquí, a finales de los setenta, el desarrollismo turístico abigarrado y mirando a las alturas, emulando los primeros edificios de Benidorm, pero en cutre, ya se habían cargado parte de la fachada litoral de la ciudad. Una pena.
El lunes se dio un paso importante para recuperar al menos el kilómetro que va desde el Cable Francés hasta la rotonda de Pescadería con la firma del convenio Puerto-Ciudad. Un proyecto, todavía en pañales, que permitirá, con la colaboración de las administraciones y la iniciativa privada, abrir Almería al mar. Una idea aplicada con éxito en ciudades como Málaga y Alicante, que ha cambiado la fisonomía y la faz de ambas capitales y que ahora espera tener el mismo recorrido en Almería.
No va a ser fácil. Quien piense que tras la firma está todo hecho se equivoca. Al contrario, por delante queda tan largo trecho que muchos se quedarán en el camino y otros “morirán” en el intento de cruzar el Rubicón de poner en valor unos terrenos hermosos, que deben cambiar la imagen que hoy tenemos de la capital y devolver a los que aquí habitamos el amor por el azul del océano, a la vez que se crean miles de puestos de trabajo y se cambia la imagen de un puerto, hasta ahora industrial y de pasajeros, a otro en el que también quepan las zonas de ocio, restauración y el turismo de calidad, que esta ciudad lleva tantos años ansiando. El exalcalde de la ciudad, Luis Rogelio Rodríguez, decía tras la firma que el paso dado era inmenso, pero que en realidad sólo se trataba de un compromiso al que se ha llegado tras seis años de negociaciones. Ahora es cuando se inicia la verdadera oportunidad. Ahora es el momento en el que la iniciativa privada debe ver las posibilidades de los terrenos, los arquitectos y paisajistas poner a la vista sus ideas y las administraciones ser capaces de resolver las múltiples trabas con las que nos vamos a encontrar. No hay que tener prisa. El proyecto hay que vestirlo con las mejores galas, sin errores de los que luego podamos arrepentirnos. El caramelo es tan apetitoso que a poco que nos descuidemos será posible encontrarnos con efectos indeseados y hasta perniciosos. Abrir el puerto al mar supone cambiar de hábitos, recuperar un espacio para la ciudad que ahora una valla nos tiene vetado, aunque sin dejar de lado que este espacio genera dos mil puestos de trabajo y, a poco que lo pongamos en valor en la parte oeste de la ciudad, seguirá siendo la principal vía de entrada de pasajeros y mercancías con África. Aprovechemos lo que se nos ofrece. Ambas opciones son compatibles y la ciudad, la única beneficiada.

La Feria recupera un día

Antonio Lao | 12 de diciembre de 2016 a las 13:41

LA Feria de Almería recupera un día. La que es por antonomasia la gran fiesta de esta tierra, la que nos vende como pueblo al exterior y atrae a miles de turistas en agosto, camina en los últimos años en un mar de dudas, del que nadie parece o quiere sacarla.
El alcalde de la ciudad, Ramón Fernández Pacheco anunciaba, cuando cumple un año de mandato, que casi volvemos a los orígenes: el alumbrado regresa al viernes, día que nunca debió perderse, porque no tiene sentido desperdiciar medio fin de semana, jornada de salida por excelencia, y luego vegetar en los días valle como son el lunes o el martes de Feria y, si me apuran, hasta el miércoles.
He escrito en alguna ocasión y lo mantengo que jamás debimos perder ni una sola de las señas de identidad de nuestra Feria y Fiestas en honor a la Virgen del Mar. Aquellos que impulsaron cambios sin sentido, absurdos y atendiendo a la crisis como argumento fácil, se equivocaron de principio a fin. La fiesta, desde entonces, se ha movido a bandazos, en despropósitos y escasos aciertos, en la misma medida que se perdían las casetas nocturnas y se agrupaban con no se yo que argumentos de ruido, cuando la noche festiva son decibelios, desorden ordenado, cambios de ánimo y, sobre todo, ambiente.
Cuando la edición de este año terminaba, y ante el fiasco que fue, desde el Ayuntamiento se apresuraron, con buen criterio, a anunciar una comisión que fuera capaz de hilvanar lo que sería una Feria remozada, adaptada a los nuevos tiempos y manteniendo, como no puede ser de otra manera, cada uno de los aspectos que la hacen diferente a cuantas se desarrollan por la amplia geografía nacional.
He de reconocer que me las prometía felices. Llegué a pensar que, por una vez, las cosas se harían con tiempo, lo que significaba criterio, seriedad y posibilidad de sumar y restar hasta lograr la “cuadratura del círculo”. Está visto que me equivocaba. Ha pasado casi medio año y estamos como la principio, aunque he de valorar que el anuncio del alcalde abre una espita de esperanza. Entiendo o quiero entender que hasta la primavera hay tiempo suficiente y más que razonable para planificar. Es evidente que los cambios han de madurarse primero, para luego ser aceptados sin grandes sobresaltos. Parece claro que el regreso al pasado en las formas, con un halo de modernidad, pueden ser el sendero por el que caminar en el futuro.
Los nuevos tiempos demandan soluciones rápidas, inteligentes y adaptadas a los gustos que los ciudadanos exigen. Lo contrario nos llevará, lamentablemente, a un lento pero paulatino declive que nadie quiere, ni pretende. No hay nada peor que ver como una llama se extingue, tener maderos para avivarla, y por la inercia negativa, la ineptitud manifiesta o la falta de deseo, se apague para siempre y Ella, de la Feria, que es de quien hablamos, pase a ser un recuerdo.

El AVE, el ministro y Sacyr

Antonio Lao | 5 de diciembre de 2016 a las 11:58

Todavía estamos esperando una explicación coherente, real y con cifras, de los motivos que han llevado a la empresa Sacyr a hacer “las de Villadiego” al Ministerio de Fomento y salir por patas del tramo que tenía adjudicado entre Cuevas y Pulpí, del AVE que alguna vez, esperemos, unirá Almería con Murcia.
Cinco años sin obras en la provincia y más de uno desde que se adjudicarán los 12 kilómetros más famosos de la historia de los contratos de la provincia, la empresa comunica al Gobierno su intención de no iniciar los trabajos, aduciendo una serie de problemas que “ellos no han buscado”, entre los que está el traslado de la tortuga mora. La reacción del Gobierno y del PP, al principio, fue negar la mayor. Una situación a la que ya estamos acostumbrados, por lo que no nos resulta, ni mucho menos, novedosa, descabellada o extraña. Ahuecar el ala se ha convertido, en la última legislatura, en el deporte favorito de aquellos que no son capaces de decir a los ciudadanos realmente cual es la situación. Con lo fácil que es dar la cara, aunque te la partan, y contar las cosas como son, sin más, aunque exista riesgo de sentirse cohibidos, abucheados y encerrados en la burbuja en la que viven. Pues no. Otra vez nos encontramos con altas dosis de cobardía, miedo escénico y pánico al qué dirán, para tratar de llegar a una meta, que no es otra que una nueva decepción hacia aquellos que nos gobiernan que, una vez más, no cumplen con los compromisos que ellos mismos han adquirido con los ciudadanos de esta provincia. Así las cosas nos encontramos de nuevo en el inicio de la partida, con lo que ello supone de acumular retrasos que, todos lo sabemos, es lo que realmente viene bien en los tiempos que corren porque dinero, lo que se dice dinero para acometer los trabajos, hay poco. Y luego está la baja temeraria con la que Sacyr se quedó con la obra. Ambas partes, empresa y ministerio, eran conscientes de que no podía hacer por esas cifras.

En el otro lado, sin duda, está el hecho cierto de poder ir a un modificado y ampliación de los fondos. Ha sido, es y será el hábitat cotidiano al que nos enfrentamos cuando de obra pública hablamos. Y mientras unos y otros se tiran los trastos a la cabeza, se reprochan los incumplimientos y se cruzan amenazas veladas, el AVE entre Almería y Murcia acumula cinco años de obras paradas, miles de declaraciones huecas y un sentimiento acrecentado de los que aquí habitamos de síndrome de esquina y de abandono. Claro que siempre está la visita del ministro, como ya lo hizo en tres ocasiones Ana Pastor, para templar gaitas, serenar ánimos y ganar tiempo en una batalla que, hoy por hoy y pese a la presión de los que aquí habitamos, la tenemos perdida de antemano. Un pesimismo forzado, que languidece en la misma medida que nos mienten una y otra vez aquellos en los que hemos confiado nuestros votos.

Fugas de agua o pistas de padel

Antonio Lao | 28 de noviembre de 2016 a las 14:00

El día uno de diciembre, si Partido Popular y Partido Socialista no se ponen de acuerdo, la empresa GALASA (Gestión de Aguas del Levante de Almería) quebrará y con ella el sueño que un día tuvo la Diputación que encabezó Tomás Azorín, de resolver los problemas de una comarca con sequía endémica, escasez permanente y peor calidad del líquido elemento.

El empecinamiento de unos y de otros, no sabría decir quien puso más para inclinar la balanza, puede dar al traste con un proyecto coherente, razonable y viable, que ha sido capaz de hacer comarca, unir pueblos y romper con el mito de la división y el individualismo, para dar paso al equipo, al trabajo común y al objetivo único.
Tan coherentes parecen las propuestas del equipo de gobierno como las de la oposición. Entonces, ¿qué los está abocando al fracaso?. Sin duda, la cabezonería, la incongruencia, el sacar tajada política, no pensar en el colectivo, sino en el individuo y, lo que es más grave, creer que con ello se asesta un golpe mortal al contrario, del que nunca será capaz de reponerse. ¡Cuánta ironía! ¡Qué profundo ahogamiento en el absurdo! ¡Qué corto de mira se llega a ser cuando te ciega la incoherencia y las anteojeras te impiden ver más allá de dos pasos frente a tus narices y no la realidad en su plenitud! Si el milagro no se produce, más de cien personas pueden ir a la calle y, lo que es peor, la deuda que arrastra la empresa, -insisto una excelente iniciativa como mal gestionada ha sido desde su creación-, tendrá que ser asumida por los ayuntamientos, a los que acogotará durante décadas y de la que van a tener muy difícil desprenderse. Con ser esto grave, lo es más que no tengan asegurado el suministro de agua potable, o al menos de calidad, para una zona en la que la población se multiplica en verano y en la que la pluviometría brilla por su ausencia en los últimos lustros.
Luego está la escasa credibilidad de unos y otros cuando hablan de pérdidas en la red. El 45% del agua desaparece en las tuberías que van desde los depósitos municipales a cada una de las viviendas de los pueblos integrados en Galasa.

¿Quién debe asumir su arreglo, para reducir en la medida de lo posible el precio del agua? Parece indudable que son los propios ayuntamientos los que, a través de ayudas de la Diputación y planes provinciales, sean los que asuman la mejora. Sin embargo, y como me comentaba un diputado hace unos días, al que no le faltaba un ápice de razón, “levantar calles y cambiar tuberías no da votos. Es dinero que se entierra y no se ve”. Viste más y parece que por ahí han caminado y caminan muchos de los pueblos, la ejecución de una pista de padel en pueblos en los que no hay niños, un edificio polivalente para que esté cerrado o se abra dos veces al año o una piscina que no se va a poder llenar por falta de agua. Un auténtico dislate.

La ruta de las pinturas rupestres

Antonio Lao | 21 de noviembre de 2016 a las 14:20

Poner en valor lo que tenemos es la base sobre la que debe asentarse el devenir de esta tierra. Un pueblo que olvida su pasado es complicado que tenga futuro. La crisis, de la que todavía padecemos sus últimos coletazos, ha llevado a las administraciones a priorizar inversiones y entre ellas, lamentablemente, no ha estado recuperar patrimonio o poner en valor aquello que la historia nos ha legado.
Diario de Almería en las últimas semanas ha publicado sendos reportajes sobre las pinturas rupestres aparecidas en Gérgal y sobre restos fosilizados de huesos de oso en una cueva de La Alpujarra. En ninguno de los dos casos la administración ha hecho nada, ni tampoco se espera, por poner en valor unos yacimientos que, si se supieran valorar, seguro que significaban, al menos, un atractivo más para esta provincia.
El caso de las pinturas rupestres es casi sangrante. Al abrigo de un saliente en la montaña, hoy son el refugio de ciervos y cabras montesas y antaño, por los restos de humo que se pueden observar, el resguardo de pastores cuando la tormenta acechaba o el frío hacía mella. Entiendo que es complicado y costoso vallar, catalogar, señalizar y, sobre todo, cuidar aquello que nuestros antepasados nos legaron. Pero, del mismo modo, creo que no se debe ni se puede desperdiciar la oportunidad de que los que hoy cogemos el testigo tengamos la oportunidad de disfrutarlos.
Si sabemos hacerlo puede ser un notable atractivo para turistas y un revulsivo económico para una comarca tan deprimida como la del Nacimiento. La propuesta o idea que lanzó es la de diseñar una ruta de las pinturas rupestres, pues no son sólo éstas las que se pueden observar, sino que hay datadas y recogidas otras en Las Tres Villas o Nacimiento o Los Vélez.
En los tiempos que vivimos, en los que lo diferente es en realidad lo que nos da valor como pueblo y nos sitúa en la vanguardia como zona turística, parece razonable que la administración entienda la aparición de las pinturas como una oportunidad y no como un problema por riesgo de expolio. Si el dinero es un handicap, siempre es posible el pago de una pequeña entrada o la explotación por una empresa privada, en la que se incluya degustación de productos típicos, rutas de senderismo rupestre y comidas en restaurantes y bares de la zona.
Un complemento perfecto para una comarca con posibilidades, en la que las pinturas pueden ser un impulso económico sin precedentes. Un complemento perfecto para una tierra diferente, atractiva y dinámica, que sólo necesita de un pequeño empujón para caminar en la senda del aprovechamiento de recursos, siempre respetando nuestro legado y manteniendo intacto un paisaje tosco, árido y hasta doloroso a veces a la vista, pero hermoso como pocos.

Promoción turística de la provincia

Antonio Lao | 14 de noviembre de 2016 a las 11:13

¿Cuánto vale promocionar la provincia como destino turístico? ¿La inversión que la Junta y la Diputación hacen es barata o es cara? ¿Pagar a David Bisbal 600.000 euros por ser el embajador de esta tierra en el exterior es razonable o, por el contrario, supone un dispendio? ¿El gasto se rentabiliza y tiene retorno en beneficio de la provincia? Estas y algunas otras son las preguntas que todos nos hacemos cuando de invertir el dinero de la Diputación se trata, máxime cuando es el de todos. Luego está, claro, el papel fiscalizador de la oposición , que para eso también les pagan y, cómo no, aquellos que se haga lo que se haga siempre es un error, un “ir p’a na”, una crítica permanente, como si la vida les fuera en ello.
Trataré de ir por partes, aún a riesgo de levantar alguna que otra ampolla y comentarios banales, que siempre respetaré, aunque los olvide nada más doblar la esquina. Hasta ahora la promoción turística siempre se había ligado a las acciones puntuales en ferias o visitas a capitales españolas o europeas, tratando de vender lo que tenemos. Es una buena opción y el gasto, importante. La segunda opción llegó en la misma medida que internet y las redes sociales cobraron protagonismo. Aquí también se invierten cantidades importantes, con resultados, al parecer interesantes, aunque como todo lo relativo a la publicidad, son poco tangibles y, sobre todo, es imposible tocarlos con las manos. Te debes creer, o no, lo que te dicen y hasta la próxima promoción. Desde hace tres años, la Diputación de Almería ha fiado al cantante David Bisbal la marca turística de Almería en el exterior. A Bisbal y a la Diputación se le puede criticar cuanto ustedes quieran, y son libres para hacerlo. Pero no me negarán que el impacto de unir Almería a Bisbal es positivo. Sólo hay que ver el número de descargas del último vídeo, en el que se muestra al exterior el Arrecife de las Sirenas, para conocer hasta qué punto es positivo. Luego, claro está, pueden ustedes poner los peros que quieran, las críticas que consideren oportunas. Todas, a buen seguro, con la mejor intención porque hablamos de Almería y su provincia. Incluso podemos poner el grito en el cielo por el precio que el cantante pone a sus presencias con la Diputación y hasta si los que la dirigen lo usan para promocionarse ellos.
Lo cierto es que como los resultados no son tangibles siempre habrá algún descontento. No es menos real que cualquiera que tenga a Bisbal a su lado y más si es un político, no trate de unir su destino al del cantante. ¿Quién de los que critican no lo haría? Lo más importante, he leído quejas, lamentos, improperios y otras lindezas, pero no he visto a ninguno que sea capaz de poner sobre la mesa un plan de promoción de esta tierra más llamativo y con más impacto del que tiene el autor de Diez Mil Maneras.