Luz de Cobre

El “aprobao raspao” de Usero

Antonio Lao | 2 de julio de 2012 a las 12:31

Usero, Juan Carlos, es un camaleón de la política. Si no tuviera el olfato tan desarrollado para oler y predecir el futuro con antelación y las uñas tan afiladas, para asirse a cualquier tronco o pared por lisa que esta sea, no se entendería que permanezca de portavoz del Partido Socialista en el Ayuntamiento.
Fíjense si es ágil que fue sacado a ‘escobazos’, es un decir, de la secretaría general del PSOE de la capital y a los pocos meses es capaz de ir de número dos, con la secretaria general que lo echó, como delegado al Congreso Provincial y… como si no hubiera pasado nada.
Este batiburrillo, que los dirigentes de su partido soportan por razones, digamos que matemáticas, es pecata minuta cuando vemos el análisis y balance que el ex-presidente de la Diputación hace del primer año de gobierno del PP al frente del Ayuntamiento, tras las municipales de 2011.
No tiene el señor Usero ningún rubor en aprobar, aunque “raspao” la gestión de Luis Rogelio Rodríguez al frente del Consistorio capitalino. Con amigos así, ¿para qué quiere José Luis Sánchez Teruel, secretario provincial, enemigos?  Es posible que el señor Usero tenga, incluso, razón, a la hora de poner nota a la gestión municipal del PP en el Ayuntamiento de Almería. Es probable que se haya quedado corto y que en vez de un “aprobao raspao” la nota que hay que dar a los concejales y concejalas que trabajan con Luis Rogelio sea de notable o sobresaliente. Todo puede ser. Dicho eso, lo que parece extraño es que tu “contrincante político” sea capaz de aprobar tu gestión. Aquí pueden suceder hasta tres cosas o darse hasta múltiples argumentos. O se ha asentado tanto la democracia municipal, que hasta la oposición es capaz de reconocer que quien gestiona lo está haciendo bien, por lo que deberíamos de felicitarnos; o porque después de años en el consistorio el señor Usero no ha sido capaz de ir más allá de mandar una foto a los periódicos de un contenedor sucio o con basura fuera y ahora ve que todos están limpios y aseaditos, por lo que aprueba la gestión, harto improbable; o se hizo un lío en las declaraciones y luego no fue capaz de rectificar porque estaba grabado. Sea como fuere, en su partido se lo agradecen ¿o no?

La Balsa del Sapo

Antonio Lao | 25 de junio de 2012 a las 12:07

Casi una vida llevamos hablando de la balsa del Sapo y de los problemas que los vecinos y agricultores de la zona están soportando. Como el Guadiana, el problema aparece y desaparece si de echar  basura al contrincante político se trata. Aquí, lamentablemente, parece que lo que menos interesa es resolver una situación que amenaza la supervivencia de muchas hectáreas de invernaderos y el modo de vida de decenas de agricultores.
La Consejería de Agricultura Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de El Ejido, a partes iguales, se desprenden de la pelota en la misma medida que el futbolista limitado la suelta para evitar dejar al descubierto sus carencias. Hace demasiados años, más de los necesarios, que el presidente de la Junta de Andalucía -entonces Manuel Chaves- visitaba la zona y  se comprometía a subsanar un problema serio, más grave de lo que las disputas y cuitas partidistas nos tratan de hacer ver.
En plena vorágine de crecimiento de los cultivos bajo plástico y con un control casi nulo, las empresas de venta de arena se dedicaron de forma machacona a la extracción, sin control de ningún tipo, a una tarea que más parecía una mina a cielo abierto en un país africano que una actividad regulada y perfectamente controlada. Se miró para otra parte, en la creencia que el daño ambiental, de producirse, ya lo arreglaría otro. Se bajó del nivel freático permitido, el agua comenzó a aflorar y hoy la acumulación de líquido elemento es insostenible. De forma paralela toda la basura en forma de residuos plásticos, botes y demás, se acumula en unas aguas si no salobres, si con un importante grado de sal, sin vía de escape hacia el mar. En la época de bonanza porque faltaron gestores y en la época de crisis porque no hay dinero, lo cierto es que en años ni unos ni otros han sido capaces de pasar de las palabras a la acción y nos encontramos en un punto de casi no retorno. Anclados en las protestas, en las frases hechas y en la inanición más profunda, parece que hemos encontrado un un gestor de verdad, comprometido y con criterio como es el consejero Luis Planas. Parece que las protestas vecinales han logrado que se mueva al menos un dedo. El bombeo de agua es ya un hecho.

Javier Arenas

Antonio Lao | 18 de junio de 2012 a las 18:07

Cuando  llega la hora de la renuncia, se agolpan mil recuerdos que son difíciles de ordenar en unas líneas. La decisión de Javier Arenas, todavía presidente del Partido Popular, de renunciar a la dirección regional de los populares, abre un tiempo nuevo para un partido político que acaba de ganar unas elecciones autonómicas, aunque no gobierna.
Javier Arenas es la política andaluza lo que la pimienta a unos buenos espaguetis carbonara. Casi todo. Le ha dado sabor, color, picante, retos, sueños, ideas, polémicas. Un sin fin de adjetivos incapaces de llenar más de veinte años plenos, sin descanso, en los que, incluidos los paréntesis, siempre ha estado presente.
La relación de Arenas con Almería va más allá de haber encabezado durante dos legislaturas la candidatura al Parlamento andaluz por esta provincia.  Incluso, me atrevería a decir que está por encima de la amistad -incombustible- con el presidente provincial, Gabriel Amat. El dirigente regional siempre obtuvo en esta tierra el respaldo, el apoyo y la comprensión que, posiblemente, en otras provincias no se escenificara con el mismo esmero, cordialidad y asentimiento.
Sea como fuere Almería lo va a echar de menos. De él salió el primer Plan del Agua que nos dejó la desaladora de Carboneras y el trasvase del Negratín. De su esfuerzo se derivó la puesta en marcha de Acuamed, el fallido trasvase del Ebro y propuestas tan generosas como llevar el agua de Carboneras a Tabernas, todavía sin realizar, o la adecuación del agua en el Poniente con la desaladora del Campo de Dalías y los riegos de Adra. Es verdad que se granjeó enemigos. Cuando uno está en primer línea hay que tomar decisiones y éstas siempre conllevan dejar heridos o muertos en el camino. Pero siendo justos, la historia, aún por contar, lo recordará como el hombre que desde la vicepresidencia del Gobierno buscó calmar la sed de esta provincia. Aunque con otros roles, quiero creer que aún no ha dicho su última palabra en política. Sigue teniendo por delante retos a los que aspira y muros que derribar. A no tardar mucho lo veremos en otras tareas y Almería, como no podía ser de otro modo, seguirá en la cúspide de la pirámide de sus prioridades.

Bomberos del Almanzora

Antonio Lao | 11 de junio de 2012 a las 11:14

Tengo que frotarme los ojos para asegurarme que no estoy teniendo un mal sueño. Ver como los alcaldes socialistas y populares del Almanzora enarbolan la bandera de la confrontación a cuenta del Parque de Bomberos me produce tristeza, desolación y cierta impotencia.
El tiempo parece haber regresado al pasado en esta comarca. Creo que no hemos aprendido nada en los últimos treinta años. Al contrario. Se lucha casi cuerpo a cuerpo (todavía con la palabra) con tal de defender unos posicionamientos con muchos jirones, excesivos trazos gruesos y pocas ganas de acuerdo por parte de todos.
Vayamos por partes. Nunca se debió hacer un parque de bomberos en Albox, que diera servicio a todos los pueblos y que sólo este último lo pagase. Ahora, cuando se habla de un proyecto común, lo razonable es buscar la mejor ubicación y equidistante a aquellos municipios a los que se les va a prestar servicio. No se debe, bajo ningún concepto, mezclar la política de partido con las necesidades objetivas. Tampoco, claro está, hay que avasallar al contrario, derrotarlo y mearse encima.
Está muy reciente, un cuarto de siglo, la batalla que libraron Albox y Huércal Overa por el hospital comarcal. Una guerra incruenta que dejó demasidos enfrentamientos entre pueblos y heridas que luego son muy difíciles de curar. Los localismos exacerbados provocan odios sin sentido, que luego mirados con la distancia que el tiempo sólo da, nos deja cara de perplejidad y hasta de tontos, si me apuran, a poco que nos descuidemos.
En el caso que nos ocupa, el Consorcio de Bomberos del Almanzora, debe ser el presidente de la Diputación el que imponga la serenidad a todos, el que busque los acuerdos más beneficiosos para la mayoría y el que aleje los fantasmas del enfrentamiento entre localidades, que está muy cerca de prender. Los alcaldes, populares y socialistas, tienen en sus manos impedir que la cerilla arda. Sobre todo porque aquí lo que se juega no es un proyecto más para un pueblo, que también, sino un servicio que vendrá a cubrir una necesidad que ahora se presta de aquella manera, con camiones de la prehistoria y con medios de Manolo y Benito.

Cabo de Gata, 25 años de Parque Natural

Antonio Lao | 4 de junio de 2012 a las 9:33

Cabo de Gata cumple 25 años  como Parque Natural. Una efeméride para celebrar, por lo mucho que ha dado durante este tiempo a la provincia de Almería. Pese a las reticencias iniciales de los alcaldes de Almería, Carboneras y especialmente Níjar (Joaquín García), municipios en los que se asienta, el tiempo ha venido a confirmar el acierto de la administración autonómica al declarar casi 27.000  hectáreas como espacio protegido.
El gran logroha sido su preservación como lugar único, alejado de las cuchilladas del ladrillo, pese a los intentos constantes de decenas de empresas de darle bocados a sus dominios marítimo y terrestre, bocados nunca permitidos.
En este cuarto de siglo se ha conjugado, con criterio diría yo, el desarrollo agrícola de la zona -Níjar, por ejemplo, tiene 8.000 hectáreas de invernaderos- con la proyección de este hermoso desierto-vergel- como centro nacional e internacional de un ecosistema único, con endemismos y especies que sólo habitan aquí. De forma paralela nos ha servido para definir la provincia de Almería como destino turístico. Nunca antes un espacio natural había sido para esta tierra tan definitorio y esencial.
Dicho esto, lamento que desde la administración autonómica no se haya ido más allá que de la convocatoria de un concurso para hacer un logo conmemorativo, cuando de lo que se trataría es de aprovechar los 25 años para impulsar la imagen de esta tierra en el exterior. Razones tiene el Parque Natural para ello. Playas vírgenes, pasado volcánico, aguas cristalinas, plantas autóctonas, arqueología industrial, construcciones típicas y una gastronomía tan rica como variada.
La crisis y los recortes no deben ser, no pueden ser, un obstáculo insalvable para no aprovechar la oportunidad que se presenta de ampliar el conocimiento y el valor de la marca de esta provincia si hablamos de turismo y de turismo limpio y ecológico. Ahora debe ser la nueva administración la que tiene que recoger el guante, con la colaboración de los pueblos afectados y la Diputación, para avanzar en una senda que nos beneficiará a todos en forma de turistas y, claro está, en empleo.

Un año de ayuntamientos

Antonio Lao | 28 de mayo de 2012 a las 11:56

El 22 de mayo se cumplía un año de las elecciones municipales que auparon al Partido Popular a la mayoría de los ayuntamientos de la provincia de Almería y confirmó aquellos que ya tenía, caso de la capital, Roquetas o Adra. Un año con la Diputación Provincial, que también cambiaba de color, que ha dejado muy claro otra forma de hacer política, diferente o no, pero desde luego marcada por una atroz crisis económica.
Atrás han quedado los tiempos de bonanza, los de las licencias de obras a ritmo de vértigo, los de la urbanización de hasta el patio del colegio y los de la recogida de beneficios inmediata, traducida en grandes y magnas obras. Nadie se acuerda ya de los teatros en los pueblos, por pequeños que fueran, los de los pabellones deportivos, piscinas cubiertas o simples pistas de tenis. Todo con tal de hacer obras y mostrar a los votantes el valor del pueblo.
Hoy, un año después de las municipales, algunos de los alcaldes han llegado, incluso, a pensar en irse a su casa. Se han sacado facturas del cajón para poder pagar a los proveedores con la ayuda del Estado; se piensa en eres extintivos para tratar de bajar las plantillas municipales infladas hasta la explosión y, lo más cruel para aquellos que tienen raices y se sienten de un lugar, se plantea la unión de varios municipios, con el objetivo de abaratar costes.
Una propuesta que puede ser muy interesante si se trata de limitar el capítulo de gastos, pero que tiene un claro y marcado carácter desafectivo para los que lo viven.
Los que hemos visto como nuestro pueblo se unía a una entidad mayor conocemos lo que significa. Servicios que no se prestan igual, viajes a decenas de kilómetros para que te hagan un papel y, lo que es más decepcionante, una especie de división a dos, tres o más partes de todo lo que se hace, con lo que al final se acaba siempre con la sensación del que el de al lado ha sido más beneficiado.
La coherencia debe imponerse. Hay fórmulas para bajar costes sin que nadie pierda su identidad y tampoco sus servicios, no ya de magnas obras, sino de que el secretario o el administrativo te atienda con celeridad y sin desplazamientos.

No más obra nueva

Antonio Lao | 21 de mayo de 2012 a las 12:14

La afirmación no es mía sino de la consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía, Carmen Martínez Aguayo. Los motivos tienen su origen en los famosos recortes, en los del Gobierno de Rajoy y en los del Ejecutivo de Griñán. Recortes que nos asfixian y acogotan como el nudo de la serpiente sobre sus víctimas y que no nos permiten, casi, respirar. Y lo peor de todo es que si lo miras con perspectiva, con la serenidad que ofrece la tristeza y depresión económica que nos invade, lo aceptamos como si realmente no ocurriera nada.
¿Qué está pasando que nos volvemos inmunes ante tanta presión que oprime a las familias y las lleva al borde del precipicio? ¿Qué debe ocurrir para que la sociedad actual diga basta, se plante y avance en la senda de la coherencia, de la austeridad moderada y no a la de la muerte económica en vida, hacia la que nos conducen sin pestañear?.
No más obra pública significa en la provincia que no se va a ajecutar ni un sólo kilómetro de autovía, con lo que la del Almanzora queda para mejor ocasión. Tampoco sabremos nada del desdoblamiento de la variante de Roquetas de Mar hacia la urbanización y, ni que decir tiene, que ya nos podemos ir olvidando de los accesos a la capital desde la A-92 en Viator.
Se han acabado con la rehabilitación del Cable Inglés y, por supuesto, no cabe pensar, como ya ha quedado zanjado, en el soterramiento de las vías del tren a su entrada a la capital o en la adjudicación de nuevos tramos del AVE con Murcia.
El consuelo, si se le puede llamar así y, si no que se lo pregunten a los funcionarios, llega al conocer que no va a haber despido de trabajadores públicos, que no se aumenta la ratio de alumnos por clase y, como guinda del pastel, vamos a estar cuatro años en guerra entre el gobierno andaluz y el central. Un panorama sombrío, tétrico diría yo, en el que además del recurso al pataleo, nada edificante, sólo nos queda trabajar y preguntarnos qué podemos hacer para que esto mejore. A un lado debe quedar la depresión y adentrarnos en qué podemos hacer cada uno de nosotros porque la situación cambie. Nadie, absolutamene nadie, va a hacerlo por nosotros.

Cohabitación, consejeros y delegados

Antonio Lao | 14 de mayo de 2012 a las 19:07

Aquellos de ustedes a los que la fotografía les pasara desapercibida les refresco la memoria. Hace una semana, en el homenaje anual a los que padecieron la represión de Mauthausen, el secretario general de los socialistas, José Luis Sánchez Teruel y la coordinadora provincial de Izquierda Unida, Rosalía Martín, depositaban juntos una corona de flores en el monumento de Las Almadrabillas. Primer ejemplo, nítido, de los nuevos tiempos que corren en la izquierda provincial. Lejos quedan aquellos en los que Pepe Román, entonces parlamentario andaluz, jugaba a la “pinza” con el PP, de la mano de Luis Carlos Rejón. Con las buenas migas que proyectan los dos dirigentes, parece que la cuestión de los delegados provinciales de la Junta en Almería puede ser tarea fácil. Les aseguro que no lo será. Habrá bofetadas en uno y otro bando -otra cosa es que salgan a la luz- por ocupar los seis puestos vacantes más los coordinadores. En IU los nombramientos los deciden las bases y en el PSOE habrá una mezcla sevillano-almeriense que pasará por la secretaria de organización-consejera de presidencia, Susana Díaz y por el secretario general, Sánchez Teruel. Todo ello con dos congresos, el regional y el provincial, en el horizonte.
Luego está lo del consejero de Almería. Una polémica casi estéril, como la petición de penalti de los futbolistas cuando el árbitro no ha pitado. Puede haber cierta desazón entre los militantes del PSOE de Almería por no tener un consejero/a en el Gobierno de Griñán. Pero no es menos cierto que el hecho de que no se haya nombrado sea un drama. ¿Se imaginan un Gobierno de España con un ministro de cada provincia? No. Pues en este caso tampoco debe ser una norma  no escrita a cumplir. Aquí, quitémonos las máscaras, de lo que se trata es de tener los mejores en cada puesto y, sobre todo, que se responda con criterio y confianza a los problemas de esta tierra. Lo demás son paparruchadas, usadas por algunos para imponer un lobby de presión en la ciudad hispalense y sacar tajada. Con o sin consejero, Almería ha logrado en estos años gran parte de sus reivindicaciones. ¿O no están ahí las autovías, los hospitales o la Universidad?

Elecciones en Asempal

Antonio Lao | 7 de mayo de 2012 a las 12:04

Imaginen el escenario. Reunión del Consejo General de Asempal, patronal almeriense. Toma la palabra Miguel Uribe, todavía presidente, y anuncia que no se presenta a la relección. Se va a centrar en su empresa, que pasa por graves dificultades. Hasta aquí todo perfecto. Una decisión coherente, lógica y seria de un presidente que pasará a la historia de esta asociación de puntillas. Acto seguido se propone como candidato a Pepe Cano, actual director de fábrica de Deretil, a la vez que miembro del Consejo. Otro detalle sin mayor relevancia en una reunión que no tuvo mayores problemas, escasos sobresaltos y rutina.
Lo importante se había decidido de forma previa con antelación. Antes de dar cuenta al  Consejo General de la Patronal, el todavía presidente, Miguel Uribe; el presidente de la Cámara de Comercio, Diego Martínez Cano, y  el nominado, Pepe Cano, se habían sentado en una mesa de la Terraza Carmona de Vera. En esa reunión se analizó la situación de la empresa de Uribe, las consecuencias que podía tener o derivarse para el futuro de la patronal, emulando a Díaz Ferran (expresidente de la CEOE y Marsans)y, lo que era más importante, qué devenir aguardaba al sindicato empresarial.
Como Juan Palomo, los tres empresarios decidían quién iba a sustituir a Miguel Uribe, cómo se iba a plantear al Consejo y el resto de pasos a dar, junto con el traslado de la sede empresarial a la Cámara de Comercio en la Avenida Cabo de Gata.
En los tiempos que corren, de crisis empresarial y social, hace falta -pienso- algo más que una nominación dirigida. Los empresarios y la sociedad en general claman por liderazgos ganados en las urnas a base de votos, de participación, de propuestas… de rejuvenecimiento en general de estructuras pesadas o anquilosadas, de apertura de ventanas y de entrada de aire fresco.
La provincia necesita de una patronal fuerte, capaz de hacer frente a las múltiples necesidades empresariales y sociales; reivindicación de infraestructuras, -al margen de partidos políticos- y de propuestas capaces de devolver a Asempal la frescura y el liderazgo que un día tuvo y que el paso de los años ha convertido en atonía, consentimiento y relajación.

Expo Levante

Antonio Lao | 2 de mayo de 2012 a las 11:54

Del 9 al 12 de mayo se celebra en Níjar Expo Levante/Níjar Caza. Una feria del sector hortícola bianual, apuesta del Ayuntamiento del levante y de su alcalde, que ha logrado un notable éxito de participación con más de cien empresas mostrando sus productos.

No se trata -ni quiero, ni pretendo- hacer comparaciones. Todas, sin excepción, son odiosas. Pero si es un hecho constatable que Expo Agro, en otro nivel, ha tenido una y mil dificultades para ocupar suelo en el Palacio de Congresos de Aguadulce y que la muestra nijareña se ha quedado pequeña.

Viendo al alcalde y concejal de Agricultura presentar la muestra el pasado martes en la Diputación Provincial se puede entender que hay “hambre” por el éxito y el triunfo, a pesar de la crisis.

Hasta 70.000 personas esperan los organizadores que pasen por las instalaciones de Campohermoso, en un evento al que de forma inteligente se ha sumado la caza para adentrarse, un poco más, en un sector que mueve al año en la provincia millones de euros y que cada día cuenta con más adeptos.

Expo Levante nació como un proyecto pequeño. Un intento de dar contenido al sector hortícola en Níjar -el segundo municipio con más extensión de España- y gran productor de hortalizas frescas.

Las ganas de las que hablaba hace un momento han hecho el resto. No ha sido necesario que las administraciones instalen grandes stands, tampoco las entidades bancarias. Al contrario. Han sido los semilleros, las cooperativas, las multinacionales de semillas o de plásticos, las armerías o las federaciones de caza, las que han demandando un hueco, en un evento plagado de presentaciones y profesional.

Un lugar de encuentro en el que hacer negocio, dar a conocer las novedades del sector y reunir en torno a la agricultura a aquellos que cada día hacen posible el milagro de Almería. Un milagro, todavía hoy atractivo pese a la crisis, y capaz de mantener a una provincia con dificultades a flote.

Viendo resultados parece razonable que los mas sesudos empresarios y políticos de esta tierra reparen un momento, reflexionen y busquen qué pueden hacer por los agricultores y no por ellos mismos.

A pie de invernadero

Antonio Lao | 23 de abril de 2012 a las 12:29

El esfuerzo que la Cámara de Comercio ha hecho por consolidar la Expo Agro, que ayer terminó, nadie lo pone en duda. Un trabajo de meses, en los que se han dejado la piel a jirones para mantener un certamen que llegaba herido de muerte tras las dos últimas ediciones.
Otra cosa es que los objetivos se hayan cubierto y, lo que es más importante, que la línea seguida sea la más a certada para una Feria que tiene enormes lagunas frente a las grandes que se celebran en España como Fruit Attraction en Madrid o Fruit Logistica en Berlín. Ante ellas, ya es hora de que lo asumamos, no tenemos nada que hacer. Ni siquiera les vamos a restar un pequeño rayo  de sol.
Tenemos, por contra, innumerables elementos positivos para aprovechar con inteligencia, coherencia, trabajo, serenidad y, sobre todo, capacidad de liderazgo. Expo Agro se celebra, como muy bien se ha explicado en la publicidad del certamen, a pie de invernadero. Este aspecto se me antoja crucial para el futuro.
No podemos, ni debemos, seguir empeñados en reunirnos en el Palacio de Congresos para, a mayor gloria de los almerienses, incluidos, claro está, los agricultores, mirarnos el ombligo. La próxima edicición debe empeñarse en mostrar lo que hacemos a aquellos que cada día compran nuestros productos. Y para ello no hya nada mejor que invitar, -cueste lo que cueste- a los responsables de grandes superficies europeas, mayoristas, minoristas y empresarios del sector en general del Viejo Contienente. El objetivo debe ser, con la Feria como excusa, enserñar lo que hacemos y cómo lo hacemos. Este aspecto, hasta ahora baladí, es el futuro. Hay que llenar autobuses de comercializadores europeos y pasearlos por alhóndigas, cooperativas, invernaderos y centros de producción en la búsqueda de nuestra excelencia.
Sólo entonces habremos dado el paso adelante, que aún está por echar, en la proyección de un sector, como el agrícola, que como todos sufre los vaivenes de la crisis, padece los efectos de la competencia y lamenta que el mundo global que nos envuelve tenga capacidad para devorarnos. Pero si lo hacemos bien, no hay nada que temer.

Soterramiento de las vías del tren ¡Cuánto tiempo perdido!

Antonio Lao | 16 de abril de 2012 a las 12:05

El soterramiento de las vías del ferrocarril a su entrada a Almería es algo así como “La Tarara, que sí, que no…”. En 2012 y con una crisis económica sin límite y sin freno, hablar de un proyecto como este es poco menos que ciencia ficción. Entiendo a quienes, como el alcalde, Luis Rogelio Rodríguez, tiene la valentía de llamar a las cosas por su nombre y dejarse de paños calientes. La realidad, mal que pese, duela y cree problemas electorales -que los creará- es simple: no hay dinero para un proyecto hermoso, necesario para la ciudad y aceptado por todos como el salto definitivo de la capital hacia el siglo XXI. Lo que desconocemos es cuando, en esta centuria, realmente saldremos lanzados hacia ese trampolín.
A estas alturas creo, con sinceridad, que hemos desaprovechado las mejores oportunidades para acabar con la herida que parte la ciudad en dos. Nos hemos enrocado en disputas políticas, desde el inicio del siglo, para retrasar, posponer u olvidar un proyecto que tenía posibilidades reales de hacerse y que hoy, por mucho que se empeñen quienes gobiernan, no tiene una sola posibilidad de salir adelante.
No se dan las condiciones. El suelo no vale casi nada: pocos quieren construir y, lo que es vital, los tiempos que corren son tan duros que casi nadie apostaría por un proyecto caracterizado casi siempre por la disparidad de criterios, por los intereses de parte y por el intento, siempre lícito, aunque no social, de que unos pocos -no me pidan quiénes- pudieran hacer el negocio de su vida.
Bajo estas circunstancias, con el futuro negro, negrísimo, urge dejar de flagelarnos, olvidarnos de declaraciones absurdas y válidas sólo para un titular, coger la obra por los cimientos y tratar de sentar las bases del futuro. Bases que nunca, no nos empeñemos, tienen una fecha de finalización más allá de finales de las próxima década. El que piense lo contrario vive en una galaxia que no es la nuestra.
Claro que no estaría demás, que aquellos que hablaron hace unos meses se callasen y reflexionaran y aquellos que hoy lo hacen, en la misma línea, guarden el mismo silencio que antaño mantenían. Calladitos y con trabajo, a buen seguro, que el soterramiento de las vías, hasta puede lucir.

Presupuestos de Gobierno y oposición

Antonio Lao | 9 de abril de 2012 a las 17:57

Un destacado dirigente del Partido Popular de Almería, posiblemente barruntado la que se avecinaba, reconocía en este periódico la semana pasada que la provincia iba a recibir poco menos que “migajas” de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). En la misma línea, el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al hablar de sus primeros 100 días al frente del Ejecutivo aseguraba, con solemnidad, que “no son tiempos de construir pabellones, aeropuertos o autopistas”.

Ambas afirmaciones tienen la misma raíz, el mismo concepto y, si hablamos en términos políticos, el mismo argumentario: hay que ajustarse el cinturón, sí o sí. Una vez que ya conocemos las cifras de Almería vemos que confirman, punto por punto, incluso con comas, la predicción del dirigente popular. Esta tierra, mal que nos pese, verá reducidas las inversiones del Estado el próximo año en aras a la crisis y con el objetivo de alcanzar el déficit del 5,3% planteado por el Ejecutivo y solicitado por Bruselas.

 

Quiero creer, y me aferro a ello como a un clavo ardiendo, que no avanzando nada más que lo justo en el AVE entre Murcia y Almería; ralentizando la autovía con Málaga; aparcando para mejores tiempos el soterramiento o minimizando el impacto del Plan del Agua -qué decir del Trasvase del Ebro- vamos a sentar las bases de nuestro crecimiento futuro.

 

Y lo quiero creer porque ya me quedan pocas cosas a las que agarrarme en esta crisis maldita, que nos esquilma como a las caladeros, y a la que no se le ve final por ninguna parte. Pero ante tanta fe y buena voluntad, me van a permitir al menos el recurso al pataleo, mi opción a una crítica legítima hacia aquellos que hasta hace unas fechas vociferaban y amplificaban con altavoces las rácanas cifras del Estado para con esta provincia e, imbuidos de “bruja Lola” con varita mágica, aseguraban que cuando ellos llegaran a La Moncloa esto iba a ser poco menos que jauja.

 

Pues va a ser que no. Que una cosa es lo que se dice desde la oposición, en la que la incoherencia la mayor parte de las veces se impone, y otra cuando estás en el Gobierno. Aquí, por fortuna para todos, lo que prima es el interés general. O eso quiero pensar.

 

 

Alberti, Huércal Overa y el concejal miope

Antonio Lao | 2 de abril de 2012 a las 11:49

Un dicho popular asegura que “cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas”. El refrán le viene que ni pintado al concejal del Partido Popular de Huércal Overa, Antonio Lázaro, que ante la escasez de presupuesto, su miopía política y su más que dudosa gestión, va a a pasar a la historia como el “demócrata” que arrancó el nombre de Rafael Alberti del teatro municipal, sin encomendarse al Pleno, ni a sus vecinos.
Sólo su personal capricho, su incapacidad manifiesta y la aquiescencia del alcalde, han llevado a que ordene a los funcionarios municipales quitar las letras de la fachada del teatro, birlar el nombre a los vecinos y hacerse famoso en todo el país por sus dotes de prestidigitador de pacotilla, incapaz de sacarse de la chistera algo más de una gaviota, usurpando a un pueblo el nombre de un poeta universal como Alberti, más allá de sus connotaciones políticas y su lucha contra el franquismo, algo que le valió vivir en el exilio gran parte de su vida.
Todos esos méritos no han sido suficientes para un concejal de Cultura que parece incapacitado siquiera para gobernar la comunidad de vecinos de su edificio, con una cortedad de miras preocupante y con una dotes de mando en plaza alejadas de lo coherente, lo justo y lo razonable, que sin encomendarse a nadie ha roto lo más sagrado de la democracia, que no es otra cosa que el sometimiento de las decisiones a la voluntad de sus vecinos.
Si el pueblo se pronuncia sería aceptable el atropello que ha perpetrado. Pero nunca antes de consultarlo. Luego están sus compañeros de partido. Muchos de ellos han mirado para otro lado, quizá temiendo que se marche, como ya lo ha hecho en otras ocasiones, del Partido Popular y los deje en minoría en el Ayuntamiento.
En política, como en la vida, no vale todo. Y en este caso, el juego atroz en el que se ha colocado el señor Lázaro tiene multitud de aristas, multitud de opiniones y alguna que otra justificación. Pero tras escucharlas todas y conociendo cómo se han desarrollado los acontecimientos, todo apunta a que el señor edil ha hecho de su capa un sayo y ha actuado de forma arbitraria, vamos una cacicada.

25-M

Antonio Lao | 25 de marzo de 2012 a las 20:37

LOS andaluces y los almerienses estamos llamados hoy a las urnas. A unas elecciones, que como los partidos del siglo, son las más importantes de la historia para esta tierra milenaria y  preñada de historia. Hoy votamos por mantener al socialismo en el poder -treinta años- o por el cambio que asegura representar el Partido Popular.
Si nos guiamos por las encuestas parece que el resultado de esta noche está claro. Sin embargo, hasta que no se abra la última urna y se recuenten todos los votos, parece ser que hay partido. Sea como fuere, lo cierto es que los andaluces, y también los almerienses, hoy nos jugamos parte de nuestro futuro reciente. Hoy estamos ante una de las encrucijadas más importantes de cuantas nos han rodeado en los últimos años. Hoy optamos por mantener lo que conocemos o buscar el revulsivo que siempre se encuentra en el cambio. El dilema al que nos enfrentamos los ocho millones de andaluces es de órdago y de complicada resolución. Debemos ser los que votamos, aquellos que pasaremos por las urnas, los que con nuestros sufragios decidamos los designios de esta comunidad en los próximos cuatro años. Una tierra asediada por el paro, con más de 30 por ciento en algunas provincias, con una crisis que nos golpea más que en el resto de España y con una imagen exterior lastrada por casos de presunta corrupción.
A sensu contrario, estamos en una comunidad que mantiene una de las sanidades más completas y valoradas del Estado, con claros avances en el estado de bienestar y con una aplicación de políticas sociales comprometida.
Como ven todo un dilema para optar a lo largo del día de hoy. La respuesta la tienen ustedes en sus manos y no tendrá solución hasta las diez de la noche. Será entonces cuando una parte se bañará en cava, celebrando un triunfo al que no le arriendo la ganancia, por lo que espera. Mientras, los otros, los perdedores, plegarán velas, se justificarán por la derrota, las heridas tratarán de cicatrizarlas a la espera del día siguiente, en el que se abrirá la caja de los truenos en forma de enemigos por doquier y petición de responsabilidades. Hora de dimisiones y larga travesía del desierto.

Infraestructuras, tiempo de espera

Antonio Lao | 19 de marzo de 2012 a las 11:51

Los temidos ajustes nos traen de cabeza. Tanto, que en esta campaña nadie habla de proyectos concretos de obras e infraestructuras. Todo se reduce a propuestas y a planes millonarios que luego se desarrollarán o no.
Lejos ha quedado el nuevo hospital que el Partido Popular planteó en la anterior legislatura. Tan lejos, que ahora, como el señor que llegó a Lourdes en silla de ruedas a la espera de un milagro,  se contenta, -al despeñarse por un barranco-, con quedarse como estaba.
La dureza de los recortes ha acabado, o amenaza con hacerlo, con proyectos de carreteras tan peregrinos como la autovía que algunos propusieron para unir Los Vélez con la capital. Hoy, y de cara al 25-M, el delegado de Obras Públicas de la Junta se afana en asegurar que la autovía del Almanzora sigue adelante, pese a que algunos tramos están parados y los que restan por adjudicar esperan que la iniciativa privada crea en ellos y ayude a su ejecución.
La magtnitud de la asfixia económica ha dejado en un baúl, para mejor ocasión, los accesos a Almería desde la rotonda de Viator. Nadie, ni populares ni socialistas, han recurrido al tema durante la campaña. Y es que cuando no hay un euro que llevarse a la boca, y en unos comicios tan reñidos donde todo puede pasar, nadie se atreve a prometer cosas que luego será más que difícil cumplir. A lo más que llegamos son a declaraciones, más o menos contundentes, en las que la delegada del Gobierno -ya lo hac ía siendo parlamentaria y alcaldesa de Adra- se compromete con la terminación de la A-7 que nos une a Málaga.
Las obras de palacio van tan despacio, que sólo basta echar la mirada atrás y recordar que siendo ministro de Fomento Francisco Álvarez Cascos -ahora está fuera del PP y aspira a ser presidente de Asturias- señalaba en 2002 que pasara lo que pasase o contra viento marea, lo mismo da que lo mismo tiene, está vía sería una realidad para los Juegos del Mediterráneo. Estamos en 2012 y aún quedan más de 50 kilómetros por terminar. Con suerte y con euros, llegamos 2015 o 2016 y estaremos conectados con Málaga por autovía, diez años después de lo previsto.

Ana, la cocinera del comedor de Abla

Antonio Lao | 12 de marzo de 2012 a las 12:46

Estamos tan preocupados por el día a día, por las grandes cuestiones que pensamos van a cambiar el mundo o, al menos, el curso de las cosas, que cuando la vida, de verdad, te golpea, sales tan noqueado que reaccionas siempre a destiempo.
La muerte de Ana, la cocinera del comedor escolar de Abla a manos de su hija, me ha dejado un sabor amargo, lo más parecido a la tuera. Una alerta del 112 me daba la primera noticia. Un suceso desgraciado más, pensé. Cuando llevas en esto años y años tratas de poner una coraza de por medio  para que las cosas te afecten sólo lo necesario. Al poco un buen amigo me decía quién era: Ana, la cocinera del comedor escolar. la mujer que durante años preparó la comida para cientos de niños que entonces, como yo, tuvimos que emigrar del colegio de nuestro pueblo a otro centro más grande para mejorar las condiciones educativas.
Ana era todo virtud, todo genio si me apuran, pero de una bondad exquisita. Nos trataba, a todos, como si de sus hijos se tratase. No desperdiciaba ocasión para obligarnos a comer, lo que nos gustaba y lo que no era santo de nuestra devoción. Fueron aquellos años difíciles, los del final de la dictadura y el comienzo de la incipiente democracia.  Años en los que la abundancia no era lo común y en los que una ración doble de dulce de membrillo como postre era la mayor de las delicias que un niño obtenía tras un primer y segundo plato, siempre abundantes.
Eran años en los que los cien niños que comíamos en el comedor del colegio Joaquín Tena Sicilia de Abla lo hacíamos desesperados para aprovechar las dos horas del mediodía, hasta el inicio de las clases de la tarde -entonces las había- para disfrutar de las instalaciones del centro.
Jugar al fútbol, a canicas, a chapas, a baloncesto -cuando alguien se llevaba un balón- y a pelear con el agricultor que tenía su finca paralela al campo, era una delicia. Cada dos pos tres el balón salía por encima de la valla que nos protegía y el propietario de las tierras, Juan creo que se llamaba, se empeñaba en quitarnoslo, argumentando que le dañábamos las habas, los guisantes o las lechugas, que también las había que cultivaba. El agua nunca llegó al río. Ana siempre estuvo allí para poner paz.

La vuelta a la calle

Antonio Lao | 5 de marzo de 2012 a las 12:20

La capital ha vivido en las últimas semanas dos de las manifestaciones más numerosas que se recuerdan. La aprobación por el Gobierno de la reforma laboral ha logrado sacar a la calle a más de siete mil almerienses en la primera protesta y tres mil en la segunda. Una cifra nada desdeñable, que ha envalentonado a los sindicatos, en la creencia de que la más que probable huelga general será un éxito.
No voy a entrar en aplaudir o silbar la reforma. Esa es una tarea que que corresponde a los sesudos expertos, economistas, sindicalistas, políticos o juristas. Si que me ha llamado la atención la capacidad de convocatoria que, de pronto, han logrado los sindicatos. De estar  vituperados, derrotados o casi, han pasado a jugar un papel preponderante en la “toma de la calle” que en las últimas semanas todos hemos visto. Esta renovada capacidad, pienso, no viene dada porque hayan encontrado la varita mágica con la que llegar a la conciencia de los ciudadanos. Al contrario. Lo que sucede es que los trabajadores han visto cómo se les toca el bolsillo. Es esta, por tanto, una causa más que justificada para abrir una brecha de lucha contra los recortes y cuantos derechos comienzan a ser mermados consecuencia de la crisis. El segundo argumento en el nuevo escenario que se plantea, tras la llegada al Gobierno del Partido Popular, es el regreso a la calle de los políticos socialistas. Aquellos que hasta ahora se sentían acomodados y arropados y que, de pronto, han visto el frío que hace fuera. En el río revuelto regresan a un asfalto que nunca debieron abandonar y a protestar y defender unos derechos que hasta hace unos meses habían dado esquinazo. Ver a diputados, alcaldes, concejales y senadores en una manifestación choca. Aunque si realmente quieren recuperar el terreno perdido, la credibilidad ante la ciudadanía y, sobre todo, las raíces de su ideología, quizá nunca debieran haber abandonado lo que siempre fue su razón de ser. No quiero creer que la causa de la vuelta a las barricadas, a la pancarta y a los eslóganes callejeros se quede sólo en el intento de mostrar, a los votantes que hace tres meses perdieron, que mantienen su esencia y que el alejamiento de la realidad y de los problemas,  sólo ha sido un mal sueño.

Antonio Pérez Lao, medalla de oro de Andalucía

Antonio Lao | 29 de febrero de 2012 a las 16:32

El Consejo de Gobierno de la Junta acordaba en su reunión del martes conceder la Mellalla de Oro de Andalucía a Antonio Pérez Lao, presidente de Cajamar, por su trayectoria al frente de la entidad de crédito almeriense. Una distinción más que merecida, que viene a rubricar una trayectoria impecable de un hombre hecho a si mismo, con una excelente visión empresarial y, lo que creo más importante, con un enorme corazón y humanidad extrema.
Pérez Lao le ha dado a Cajamar cercanía, credibilidad y la sensación permanente de tener a tu lado a amigos y no a banqueros. Y eso, para una entidad bancaria, es un valor que va más allá de todos cuantos conforman el mundo de la banca. Antonio Pérez Lao ha seguido como nadie la estela que dejó Juan del Águila en su época de presidente y la ha redoblado con capacidad, crecimiento, cercanía, buen trato y hasta exquisitez. Antonio, todo bondad, ha abierto en sus muchos años en Cajamar una espita tan grande que permanecerá en la historia de esta provincia y de su caja por excelencia.
El martes, cuando recoja la Medalla de manos de José Antonio Griñán, el presidente de Cajamar estará rodeado de su familia, de sus compañeros y de sus muchos amigos. Será entonces cuando hará balance, cuando regresará a su Doña María, a su cortijo en Los Gregorios, a su infancia, a su juventud, a sus primeros pasos en la Caja. A los tiempos pretéritos, que siempre son mejores sólo porque se recuerdan con cariño y se alejan los malos momentos.
Regresará a Los Pozos o a Las Torrecillas, al Haza la Era o a la Hoja de lo Alto o al Olivarillo. A esos tiempos en lo que lo importante no era lo superfluo sino lo cotidiano. A los amigos de toda la vida como Antonio Taona o Manuel el de Frasco o Pepe Trabuco. A los tiempos en que una pequeña tienda de comestibles regentada por Antonio Pérez y Visitación, sus padres, era el centro de un pueblo que trataba de buscar su identidad y su futuro en la posguerra, a los tiempos en los que estudiaba en Madrid o a los tiempos en los que para sacar unos duros era capaz de hacer de vendedor de radios. Una de ellas, aquella vieja Inter de la que ya he escrito alguna vez, que vendiste a Alfredo, mi padre, aún la conservo. Enhorabuena.

La Clásica y el Teatro del Siglo de Oro

Antonio Lao | 20 de febrero de 2012 a las 11:34

Si no cuidamos y mimamos lo que tenemos ¿quién lo va a hacer? Aunque la respuesta parece obvia parece que nadie o casi nadie está por la labor de preservar aquellos eventos que, con mucho trabajo y esfuerzo, han dado un salto de calidad y han traspasado las fronteras provinciales para convertirse en referente de esta tierra en el exterior. Dos casos nos han ocupado en los últimos días, con distinta suerte para cada uno de ellos. Me refiero a la Clásica Ciclista y a las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro.
La primera es un referente en el pelotón internacional desde hace más de un cuarto de siglo. El buen hacer de los Hermanos Muñoz ha situado la prueba en lo más alto del escalafón internacional. Aunque no lo crean y, pese a su protagonismo, ha faltado “un pelo” para dar al traste con el evento y, lo que es más inquietante, con la promoción exterior que tiene para esta tierra. Por fortuna la Diputación Provincial de Almería, esta vez sí, ha estado al quite y no va a permitir que merme un ápice la calidad y la proyección que de esta provincia se hace con la carrera.
No corren la misma suerte las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro. La directora, Ascensión Bascuñana, ha lanzado una llamada de socorro ante el riesgo, serio, de desaparición que tiene uno de los certámenes culturales por excelencia de la provincia y de España. No podemos estar al albur, por más que nos pese, de los buenos o malos momentos económicos del país. Hay determinados eventos -lo he escrito en otras ocasiones- que deben ser intocables. La Clásica Ciclista y las Jornadas del Siglo de Oro son dos de ellos.
Nos definen, nos marcan y nos proyectan como provincia en el exterior. Son santo y seña de Almería y, por tanto, tienen o deben tener prioridad. Es aquí donde se debe ver la voluntad, la coherencia y el buen hacer de aquellos que nos gobiernan -me da igual la institución-. El compromiso, inequívoco, tiene caracter permamente. En ningún caso hay que depender del concejal, delegado o diputado de turno o de las arcas, más llenas o mermadas, para su celebración. Las señas de identidad de un pueblo, y estas lo son, tienen, como las especies en peligro, especial protección.