Luz de Cobre

Cascos históricos, vacíos como un solar

Antonio Lao | 4 de marzo de 2013 a las 11:56

Un día cualquiera, de un mes cualquiera, de un año cualquiera, patearse el casco histórico de la capital es como bajar al submundo de los horrores, en el que se mezcla el abandono de viviendas, la falta de cuidado de los monumentos, cuando no el cierre, con aderezos de montañas de basura en los muros de atrás de La Alcazaba o en calles emblemáticas por su pasado más reciente, pero hoy olvidadas.
Si a este panorama desolador le sumanos un fin de semana, mejor parar el mundo y bajémonos. A la tristeza habitual se suma la desolación de puertas cerradas, bares vacíos -el que abre- y monumentos a la espera de restauración que nunca llega.
Los responsables, justo es reconocerlo, hacen lo que pueden. Proyectan mejoras, viajan y venden el producto como menú de cinco tenedores, pero a la hora de la verdad, cuando la realidad supera al papel, nos encontramos con deficiencias, una tras otra, a las que es muy difícil hacer frente.
No es cuestión de criticas banales, ni tampoco, claro está, de cerrar los ojos ante la evidencia para negarla. Pero da pena tratar de perderse por aquello que aún nos queda y vislumbra sólo un paisaje de desolación y soledad.
Otras ciudades, similares a la nuestra, nos llevan años luz de ventaja. Anticiparon la urgente necesidad de mantener y recuperar nuestra historia y han invertido -en los tiempos de bonanza- muchos millones de euros en una arquitectura símbolo de nuestro pasado y raiz de nuestro futuro.
Aquí, enfrascados en sueños imposibles, nos conformamos con muy poco. Es indecente que la Plaza Vieja siga en el estado que permanece. Abiertas las heridas durante años, sin que nadie vaya más allá de reuniones y palabras, en la que se nos promete, como agua de mayo, nuevas obras este año y el camino hacia la recuperación de nuestro espacio más emblemático.
Y a nadie se le cae la cara de vergüenza viendo que lleva dos años parada, que lo que se vendía como la cuadratura del círculo se ha convertido en una pesadilla y, lo que es peor, en los tiempos que corren, es casi imposible creer o pensar que esta vez sí avanzamos en la buena dirección.
No soy optimista y con gusto cambiaré de opinión si el último pacto entre caballero (alcalde) y dama (delegada del Gobierno de la Junta) se transforma en una especie Famóbil de construcción, en el que los obreros, con casco incluido y las máquinas, se unen en pos de la reforma que verdaderamente necesita. Hoy parece complejo creer que sin fondos en los presupuestos se vaya a abrir una sóla zanja o se vaya a poner un ladrillo en el año en el que vivimos. Ya han pasado dos meses.

Soterrar las vías, las hemerotecas y los intereses

Antonio Lao | 25 de febrero de 2013 a las 17:01

Cuando no hay un euro en las arcas, los políticos suelen buscar entretenimientos más banales con los que generar una polémica absurda, provocar un titular o “mear” fuera del tiesto, como ha ocurrido en esta ocasión con el soterramiento de las vías del ferrocarril en la capital.
Cualquier gobernante que quiera a esta ciudad nunca debe plantear sacar la estación del centro. En otras poblaciones ha ocurrido y no hay nada más dramático y apagado que un inmueble en la nada a la espera de un tren, si hay valientes que aún los cojan. Aquí, pese a los mil y un error que unos y otros han cometido, parecía que había un consenso básico en la necesidad de mantener la actual estación, soterrada, cuando el AVE se digne circular por las vías de esta provincia. Pero hete aquí que la crisis se lleva por delante los sueños de muchos y nacen los intereses de unos pocos, mecidos por la cuna de otros cuantos, a la espera de que el maná en forma de euro caiga en los bolsillos de los más avezados.
Escuchar las palabras del diputado Rafael Hernando (sic) “no hay dinero”; del alcalde Luis Rogelio Rodríguez (sic)”ahora sí fuera de la ciudad,lo contrario esperar 25 años” o de la delegada del Gobierno en Andalucía, Mari Carmen Crespo (sic) “el soterramiento nunca ha existido” es para cerrar el quiosco y apagar las luces. Las hemerotecas están ahí para evitar que los peregrinos planteamientos de los que ahora nos gobiernan caigan por su propio peso cuando se busca en el pasado y se comprueba que todos ellos, sin excepción, han defendido el soterramiento de las vías del tren hasta el centro de la capital sin fisuras y han criticado la pasividad de los anteriores gobiernos.
¿Qué ocurre ahora? ¿Es que hay que decir siempre lo que los demás quieren oir? ¿A quiénes se defiende con planteamientos que caen por su propio peso, cuando todos conocen que los accesos al puerto son básicos y de interés europeo? No hay por donde cogerlos. Este es el mejor camino, creanme, para perder la poca credibilidad que aún atesora la clase política.
Almería, la capital, debe contar con el soterramiento de las vías del tren íntegro, sin jorobas o proyectos vacíos y absurdos, con el apoyo inequívoco y claro del Gobierno, de la Junta y del Ayuntamiento, como se tuvo siempre. Otra cosa es que la crisis nos lleve a plantearnos su retraso. Pero es irrenunciable que “coser” la ciudad no pasa por plantear El Puche como alternativa, sino por buscar la inversión necesaria, ayudados por las plusvalías de los terrenos. Lo demás, en los tiempos que corren, son brindis al sol de aquellos que hoy están y mañana no nos acordaremos ni de quiénes fueron.

Expo Agro, los errores de la Feria Agrícola de Almería

Antonio Lao | 18 de febrero de 2013 a las 11:30

Con el certificado de defunción encima de la mesa pareciera de mal gusto echar más leña a la pira funeraria. En el caso de Expo Agro Almería y de su desfenestración este periódico fue el primero que pidió, con mayor o menor acierto y con críticas soterradas por lo “intocable” del evento, los cambios necesarios que garantizasen su supervivencia.
No nos arrogamos, no es nuestro estilo, nada que tenga que ver con el silencio administrativo, con la ceguera conjunta de muchos y con el desacierto de unos cuantos en su planificación y desarrollo.
Cuando la opulencia llegaba a extremos que hoy nos darían vergüenza, nadie, o casi nadie, reparó en el daño que se le hacía a un evento que se organizó por y para el sector y que muchos – no es el momento de personalizar- entendieron como un cortijo privado en el que mostrar las grandezas y las debilidades del ser humano, sin pensar en que una época de lluvias precede otra de sequía y a una de vacas gordas otra de flacas.
El sector hortícola de la provincia se merece una feria en origen digna y capaz de salir airosa de sus grandes competidoras. Tenemos la materia prima, producimos las hortalizas y somos líderes en exportación de hortalizas como para desprendernos, así como así,de un evento que ha sido santo y seña de un sector hasta que, como digo, se alejó de aquellos para los que estaba concebido, en pos de un protagonismo nunca entendido, criticado por todos “soto voce”, pero silenciado por los mismos que participaban en las mega jornadas de “vino y rosas” en tiempos de grandeza.
La llegada de la crisis topó con una feria similar en Madrid en la misma época y con el alejamiento progresivo de los protagonistas, los agricultores, relegados injustamente de su Expo, quedando como meros comparsas. No es de extrañar, por tanto, que ahora que caminamos por la senda de la contención del gasto, las administraciones se alejen. Y cuando se pide a los intenresados, a los protagonistas, que arrimen el hombro para mantener el evento, giren la cabeza para otro lado dejando a más de uno con el “culo al aire”. Hecho el desaire, parece lo más logico que el sector lidere una nueva Expo Agro, que renazca de sus cenizas cual Ave Fenix, se preocupe por el sector y abunde en la proyección de lo que aquí hacemos. Desde el Diario estamos dispuestos a colaborar en lo que sea necesario para trabajar en un evento en el que el protagonista sea el agricultor, se traiga hasta la provincia a los que nos compran las hortalizas, se paseen por los invernaderos y, de verdad, seamos capaces de mostrar lo que producimos y cómo los producimos, sin rubor, con serenidad y la satisfacción del trabajo bien hecho.

El Cortijo del Fraile

Antonio Lao | 11 de febrero de 2013 a las 19:32

El 9 de enero se abría un rayo de esperanza para un cortijo emblemático como es el del Fraile. El Ayuntamiento de Níjar y la propietaria del inmueble alcanzaban un principio de acuerdo para que el Bien de Interés Cultural (BIC)pase a manos municipales. Un pequeño paso, todavía imperceptible, pero que puede servir para que en el futuro el inmueble donde ocurrieron los hechos que luego Federico García Lorca inmortalizó en “Bodas de Sangre” se sitúe como lugar de visita, y casi me atrevo a decir de peregrinación, para los amantes del poeta y para todos aquellos que tienen en la literatura y en sus lugares reales el foco de su atención.
Esta provincia, -lo he escrito en muchas ocasiones- no dispone de grandes monumentos, tampoco de emblemas a los que asirse para atraer visitantes. Sin embargo tenemos el sol, la playa y los paisajes que nos hacen únicos en Europa. Si sumamos apuestas tan interesantes como el Cortijo del Fraile habremos hecho un recorrido óptimo en nuestra carrera hacia la meta de la consolidación del destino Almería.
El acuerdo supondrá la cesión de la parcela que la Consejería de Cultura tiene clasificada como Bien de Interés Cultural a favor del Ayuntamiento nijareño por parte de los propietarios. A cambio, los dueños recibirían el aprovechamiento urbanístico que les corresponde, en base a los parámetros de edificabilidad medios establecidos para el pueblo en general.
A pesar de las voces discrepantes que entienden que se trata de una permuta, lo cierto es que corren tiempos en los que no son posibles las delicatesen. Es cierto que cualquier paso debe atenerse de forma estricta a lo que recoge la normativa urbanística. Pero no lo es menos que hoy por hoy ninguna administración dispone de los fondos necesarios para la compra del recinto y menos de su rehabilitación.
Los tiempos en que nos movemos nos han bajado de golpe de la nube. Hay que ser lo suficientemente abiertos y creativos como para hallar alternativas que hagan viable la recuperación del Cortijo de Fraile, hoy antes que mañana.
Una Fundación, colaboración con la empresa privada, aprovechamientos urbanísticos o cualquier otra forma es o debe ser bien recibida con tal de poner en valor un patrimonio que todos conocemos y que hoy admiramos, incluso medio derruido.
El Cabo de Gata es en si mismo una belleza indomable, un paisaje arrebatador, playas vírgenes… Y si encima somos capaces de dotarlos de monumentos con caracter e historia, aunque sea a través de la literatura, habremos ganado todos. Los primeros los nijareños, en segundo lugar los almerienses. Y así hasta alcanzar al común de los mortales.

Almería en Berlín

Antonio Lao | 4 de febrero de 2013 a las 16:34

Almería, su modelo agrícola, se desplaza esta semana a Berlín a Fruit Logística. La Feria agrícola, por excelencia, del Viejo Continente. Durante tres días la capital germana es el escenario en el que se muestra, se visita y se negocia el futuro cercano de un sector en alza, pujante, y que vive uno de los mejores años de su historia.
La provincia llega a Berlín con media docena de empresas, aunque serán más de 400 los empresarios y ejecutivos de empresas que a lo largo del certamen estarán en la Messe berlinesa.
Atrás quedaron los malos momentos. Lejos parecen hoy los días de tensión y miedo vividos con el “e-coli” y casi prehistóricos son los años en los que se ponía en duda no sólo la calidad de nuestros productos, sino su limpieza fitosanitaria y la mano de obra para su cultivo.
De Ferias como Berlín la provincia ha aprendido mucho. De eventos como el que llega del frío invernal centroeuropeo, los que aquí habitamos pusimos en marcha el mayor proceso innovador y de cambio jamás desarrollado por cualquier sector económico.
Las 30.000 hectáreas de cultivos bajo plástico de esta provincia han experimentado en cinco años la mayor tranformación habida nunca. Se ha pasado del uso más o menos controlado de fitosanitarios al control biológico pleno; al cambio del cultivo tradicional de kilos a las variedades más novedosas y con futuro. Nuestros productos están prácticamente programados al gusto de los consumidores, especialmente alemanes, franceses y británicos y alejados de aquellos que otrora nos empeñábamos en poner en el mercado sin tirón alguno.
Esta tierra, poso de culturas árabes, romanas o fenicias, ha adaptado su piel de plástico en la misma medida que las multinacionales de semillas centraban sus esfuerzos en Almería y en sus posibilidades.

Hoy, recorrer un invernadero en producción es un espectáculo que aquellos que no lo hayan visto no deben perderse. Visitar una cooperativa o una alhóndiga es admirar la última tecnología aplicada al campo y los productos elaborados son selección gourmet, listos para consumir.
Ante un panorama benévolo, casi al abrigo de la crisis y generador, como pocos de empleo, se echa en falta un mayor compromiso de las administraciones. La cercanía de aquellos que nos gobiernan es la base sobre la que confirmar lo que es una realidad, pero no por ello hay que caminar en el desarrollo en soledad. Una palmada en la espalda no es suficiente y sí una ayuda o una subvención para confirmar el crecimiento y la consolidación de los mercados.

Cabo de Gata, bandera de Almería en el exterior

Antonio Lao | 28 de enero de 2013 a las 18:06

Las  fotos no mienten. El lunes, 14 de enero, publicábamos en Diario de Almería una galería de fotografías sobre la suciedad y la basura que atenza el parque Natural de Cabo de Gata. Instantáneas que provocaron alguna pataleta, entre otros del director del parque. Como suele suceder en estos casos la culpa siempre es del mensajero, cuando el sentido común dicta que se asuman los errores y, lo que es más importante, se traten de subsanar.
No quiero ni pretendo juzgar a este solícito sujeto, que lejos de preocuparse por lo que tiene entre manos, es capaz de tratar de tirar por el suelo el trabajo de los periodistas pegados al terreno. No es importante.
Aquí, lo que cuenta, es la imagen que podemos dar en el exterior de un espacio natural convertido con el paso de los años en el referente de la provincia de Almería. Hoy, por fortuna, no se entiende esta tierra y su proyección en el exterior sin Cabo de Gata. Pero estamos empeñados en mostrar lo contrario.
El año que acaba de terminar se cumplía 25 aniversario de la Declaración de este espacio como Parque Natural. Y lo cierto es que ha pasado más desapercibido que Torrente vestido de Policía. Nadie, o casi nadie, se ha preocupado por proyectar o inyectar marketing y publicidad de lo que es, sin duda, el pulmón sobre el que gira el turismo de la provincia. 2013 no empieza mejor. Con claros recortes en los servicios que se prestan, asistimos a la degradación de playas que han sido símbolos de buena gestión; imágenes de postales o metrajes de películas míticas.
Corren tiempos  de cambio, de recortes, pero también de recuperación de nuestro patrimonio natural. No hacen falta grandes sumas para tratar de mantener vivo un espacio único por sus endemismos; idílico por sus playas; clásico por sus casas y molinos de viento y vivo por sus dunas en movimiento.
El futuro pasa por evitar imágenes como las que se han encontrado en los primeros días de enero los turistas que han llegado. El Parque, con sus playas, sus volcanes y sus pueblos blancos, no es sólo verano. El valor añadido de esta tierra en turismo está en los meses en los que el frío lo congela todo desde Despeñaperros hacia arriba y aquí el sol pasa el invierno.
Quizá, y sólo quizá, sería más productivo para los que gestionan los espacios pensar más en cómo mejorarlo y no en intentos baldíos, vanos y huecos de tapar las “vergüenzas” que con demasiada frecuencia, más de las deseadas, se exponen al público por más que una o mil manos traten de taparlas. La realidad es la que es, por mucho que busquemos su adulteración, consentida o no.

Los viajes “falsos” del Patronato y el Pen Drive

Antonio Lao | 21 de enero de 2013 a las 12:41

Treinta y cuatro  noches de hotel seguidas a costa del erario público, viajes a Londres a ferias de turismo como la de Londres que no se han hecho y así hasta el infinito.  Este parece que es, presuntamente, el legado que el señor Juan Carlos Usero, todavía concejal del Ayuntamiento de Almería, dejó en su época de presidente de la Diputación de Almería. En los últimos días hemos asistido a un rifi rafe entre los actuales gestores de la Diputación y los socialistas a costa de unas facturas, al parecer falsas, pagadas por el Patronato de Turismo de promociones en el exterior de  más que dudosa realización.
Mientras la Fiscalía investiga, los ciudadanos asistimos atónitos a un cúmulo de desfachateces tan enorme como una montaña y  a una pléyade de caraduras con el rostro más pétreo que el cemento armado. Lo más grave del caso es que pocos parecen alarmarse por los hechos. Es una más de las muchas presuntas corruptelas a las que nos hemos acostumbrado y que minan la credibilidad de las administraciones y de los políticos hasta la extenuación.
Y lo más grave es que no nos hemos enterado porque los que entonces gestionaban pusieran coto a los supuestos excesos. Al contrario. Ha sido la oposición y algún amigo/a generoso/a el que se encargó en su momento de copiar en un Pen Drive los “excesos” que se habían producido en la gestión y pasarlos a los nuevos dirigentes. Con una información como esa tienen agarrados, perdón, amordazados, a aquellos que osan levantar la voz. Y hete aquí  que en el PSOE no saben por donde le va a caer la bofetada. Son conscientes, doy fe de ello, de que están atados de pies y manos por unos gestores anteriores que trabajaron poco y mal y que ahora les pasan factura.
Nadie de los actuales diputados conocía lo que sucedía, entre otras razones porque  casi todos son nuevos. Pero aún así se ha echa en falta un pronunciamiento más claro que el que hizo el secretario general, José Luis Sánchez Teruel. Aquí, como en muchos otros órdenes de la vida, no podemos ni debemos echar tierra encima del pasado. Hay que enfrentarlo y atacar de raiz el problema.
Así, y no con medias tintas, se puede retomar la credibilidad y trabajar en la oposición con dignidad, que es donde les han puesto los ciudadanos. Otro camino sólo conduce al desprestigio, al titubeo, al regate sin profundidad y escaso peligro. Desde ahí, no sólo no se mantiene la categoría, sino que se juega de forma clara con el descenso. Y vistos los votos que tienen, a poco que se descuiden no van a sumar ni para formar al equipo que salta al campo y a los suplentes, que te sirven siempre de refresco.

La agricultura y las ventas ilícitas

Antonio Lao | 14 de enero de 2013 a las 16:47

Aprovechó el miércoles el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, la plataforma que le ofreció el alcalde de Vícar en la inauguración de las nuevas instalaciones de Vicasol, para solicitar al Gobierno de la nación que acabe con las ventajas ilícitas de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo en materia agrícola.
Tiene razón el presidente cuando apuesta por iguales reglas para todos, en especial en lo relativo al uso de plaguicidas o al exceso del cupo permitido por parte de la Unión Europea para la entrada, por ejemplo, de tomate marroquí. No es la primera vez que la administración andaluza defiende, con vehemencia y criterio, la necesidad urgente de contribuir aún más, si cabe, a la consolidación del sector de extratempranos de la provincia de Almería.
Somos los únicos capaces de generar empleo, de poner en positivo la balanza comercial de Andalucía y los más innovadores. Con las cosas de comer, -y la agricultura nunca mejor dicho lo es-, no se puede jugar ni al parchís. Es mucho lo que nos jugamos para que los países de nuestro entorno, los del norte (Europa) y los del sur (Magreb) traten de pasarse por el forro de sus caprichos los acuerdos y las leyes aprobadas y convertir las fronteras de la unión en un coladero por intereses, espúreos la mayoría, de unos pocos potentados capaces de mover en torno a sí todo un sector hasta, si es necesario, postrarlo o acabar con él.
La oportunidad de la inauguración de la ampliación de las instalaciones de la cooperativa Vicasol -una empresa modelo en la provincia- le sirvió al presidente andaluz para defender el sector almeriense y reprender a aquellos que tratan de bailarnos o birlarnos lo que tanto trabajo nos ha costado construir.
Es importante, imprescindible diría yo, seguir en la línea de la innovación, del crecimiento, de la apuesta definitiva y clara por la calidad, la ecología y los productos limpios, como ejes sobre los que pivotar el crecimiento futuro y la sostenibilidad de esta tierra. Si los agricultores cumplen su parte; las cooperativas y alhóndigas, modernizan instalaciones y las empresas innovan, a las administraciones se les debe exigir que cumplan con su parte del trato, que no es otro, que velar por los intereses de sus ciudadanos.
No debemos prometer lo que no vamos a cumplir. Esto ya es grave. Pero lo es aún más dejar a Europa que incumpla sus propios compromisos y controles, abriendo las puertas a todo lo que llega de nuestros vecinos del sur, con vigilancia más que difusa. Todos deben vivir, desarrollarse, crecer, pero bajo las mismas normas, no con cartas marcadas o con la mirada en otra parte, mientras los que aquí cumplimos, se nos mira como bichos raros.

Los terrenos de RENFE y los accesos al puerto

Antonio Lao | 7 de enero de 2013 a las 12:34

El alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez, y el concejal de Urbanismo, Pablo Venzal, han hecho del proyecto de ajardinamiento de los 30.000 metros cuadrados que cierran los terrenos de Renfe en la capital y que confluyen en la gran rotonda del Cable Inglés y el Parque de las Almadrabillas, bandera. Aseguran ambos que recuperar para la ciudad esta pastilla vendría a ser como el soterramiento de las vías del tren. Una especie de Bálsamo de Fierabrás que, si no acabará, si disimulará la división de la ciudad que ahora se percibe, dificulta y rompe con la imagen de capital que todos deseamos.
Es posible que tengan su parte de razón y hasta puedo compartir algunos de los argumentos que se esgrimen para defender el proyecto. Aún así no olvidemos que la propuesta no es más que un sucedáneo, más o menos edulcorado, del gran proyecto que Almería necesita que, no es otro, que el soterramiento integral de las vías del tren, con estación en el centro. Aquí, además, se juega con muchos más intereses, propuestas y definiciones, -complejas todas ellas-, a las que hoy no me voy a referir. Si quisiera destacar la más importante, y que no es otra, que la llegada del ferrocarril hasta el Puerto. Es este, y no otro, el gran caballo sobre el que se asienta en los dos últimos meses la batalla. La negativa de la Junta a apoyar al munic ipio busca, que quede claro y meridiano, el compromiso de la administración municipal con el proyecto. Un compromiso que se debe plasmar en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). En él figura un pasillo ferroviario que, cuando las circunstancias lo permitan, debe conectar la estación con el puerto. Luego ya se arbitrará si es soterrado, en superficie, aéreo o en 3D.
Pero no es sólo la Junta de Andalucía la que exige este detalle. Es que ADIF, dependiente del Ministerio de Fomento, está en la misma tesitura. Saben que el Puerto  tiene futuro si está conectado por tren. Lo contrario es condenar una gran inversión, como es ésta, al ostracismo y al traslado de pasajeros en la Operación Paso del Estrecho que, como todos sabemos, se reduce cada año por la crisis y por la mejora del nivel de vida de los usuarios, que piensan en otros medios de transporte para volver a sus países de origen.
Y en esta disyuntiva nos movemos. Pero no olviden una cosa: nada será posible hoy y, probablemente en el futuro, si no figura la conexión ferroviaria de ambas infraestructuras. Lo demás es un simple, me permiten la expresión, “marero de la perdiz” que puede dar muchos titulares, cada vez menos por el tedio y el impás del proyecto, pero que no va a avanzar ni un ápice en su desarrollo futuro. El tiempo pasa y la legislatura también y eso, quieran o no, apremia a más de uno y de dos. ¿No creen?

2013 ¿Qué esperar?

Antonio Lao | 7 de enero de 2013 a las 12:32

Mañana decimos adiós a 2012. Un año que ha dejado a este país echo unos zorros y a esta provincia renqueante. 365 días para olvidar, que pasarán a la historia como los de los recortes brutales, la laminación del estado del bienestar y el del paro galopante. No merece, por tanto, ni una línea más. Descanse en paz.
El martes saludamos 2013. No pintan oros que digamos y si muchos bastos. Aunque dependerá de todos nosotros, y del juego que demos, ganar la partida a esta crisis que nos acogota como una anaconda a su presa. Las perspectivas para esta tierra no son boyantes, aunque parece que se han sentado las bases de un futuro crecimiento basado en la agricultura, en el sector que de verdad es capaz de crear empleo de forma directa e indirecta. La tierra y lo que produce nos sustenta a todos.
No se puede esperar mucho de las administraciones. Con las arcas vacías, aquellos que piensen en que las obras del AVE van a a avanzar están errados. Los que sueñen con la firma del soterramiento o algo parecido van listos y los que entiendan que la Junta, el Gobierno Central o los ayuntamientos van a pagar en tiempo y forma a los proveedores deben estar soñando. Aún así, bajo este panora más “negro que tiznao” hay que mantener la fe en lo que somos, en nuestra capacidad camaleónica para superar las adversidades y afrontar el gran reto que tenemos por delante.  No caben más lamentaciones. Es hora de actuar y hacerlo con criterio, regularidad, sosiego e inteligencia. Es tiempo para valientes, no de silencios cómplices, sino de aguerridos empresarios alejados de la “sopa boba” de las ayudas, de trabajadores comprometidos con la productividad y, porqué no, de soñadores por una provincia grande, próspera y desarrollada.
Entiendo que miras a tu alrededor y existen pocos argumentos que se presten al optimismo. Soy consciente. Pero también creo que nadie va a venir a darnos nada. Este es un reto para cada uno de nosotros. No pensar en qué hace el país, la comunidad o la provincia por cada uno, sino lo que cada uno podemos aportar por Almería y por Andalucía. Después de un lustro de sequía económica, parece llegado el momento de ahuyentar las lamentaciones, cerrar las cicatrices que la crisis ha dejado y de ponernos en pie, hoy antes que mañana.
De las crisis hay que extraer siempre conclusiones positivas y creer que sirven para cercenar cuanto de podrido hay en el sistema para comenzar de nuevo, con bríos renovados y partiendo de cero. Claro que serán aquellos que han sabido aplicar terapias de choque curativas y nada contemporizadoras. Aquellos que de verdad creen en el futuro y lo miran con optimismo. Esta provincia siempre ha estado en ese lado y, en esta ocasión, no tiene porque ser diferente.

Carta a San Nicolás (Santa Claus)

Antonio Lao | 26 de diciembre de 2012 a las 11:47

Es Navidad, o casi. Un tiempo para la reflexión, para la cercanía a la familia, para desde la serenidad tratar de hacer balance del año que termina. Alejar fantasmas, que los hay y muchos, e inundar de optimismo un futuro que se presenta complejo, aunque cargado de esperanza.
Es tiempo de minimizar el impacto de la crisis, de tratar de no rasgarse de forma permanente las vestiduras y de preguntarnos qué podemos hacer para cambiar las cosas. ¿Cuál es nuestro papel en un panorama sombrío, con escasas luces , aunque si tratamos de rebuscar encontraremos los síntomas suficientes para mirar el futuro del enfermo con optimismo, alejados de la tristeza que nos invade y cercanos a la realidad que debemos aceptar.
Quizá por ello la carta a Papá Noel, que mañana llega a los hogares de todo el mundo, debe estar preñada de buenos deseos, mejores modos y gran optimismo. Alejada de la impotencia que parece nos inunda con excesiva frecuencia y el fatalismo habitual de los tiempos de crisis. Se hace necesaria un gran reflexión colectiva, en la que se sienten las bases de un futuro, que se ha tornado triste y gris y que puede cambiar de color si nosotros, con nuestra fuerza, somos capaces de empujar.  Para esta provincia, si el gran hombre de los renos, generosa barriga y barba blanca tiene a bien, urge alejarse de criterios cortoplacistas, cuyo objetivo sólo son las citas electorales y mirar al futuro de forma limpia, transparente y sin ataduras en forma de votos.
Tenemos las armas para luchar contra la crisis y alcanzar la victoria. Una prueba son las cifras del paro del último mes. Mientras en todo el país engordan, aquí disminuyen. Una vuelta por el sector hortícola nos asegura que tenemos futuro, aunque si no ponemos freno a las incongruencias nos daremos de bruces con una realidad que no nos gusta. Es verdad que el número de parados alcanza aquí cifras insostenibles, pero no es menos cierto que un sector pujante como el agrícola lo mantiene a raya.
Quizá , con un matiz abrumadoramente soñador y con la ayuda de Santa, hasta logremos que el parte de heridos de esta infame crisis, que nos inunda desde hace ya demasiado tiempo, tienda a minimizarse el próximo año y se camine por la senda del crecimiento. Son excesivas las familias que tienen necesidades como para seguir enfrascados en políticas que no conducen a ninguna parte y en debates tan absurdos como ramplones. Volvamos al inicio. Un comienzo que pasa por aceptar que lo que hubo no volverá, pero si somos capaces de ordenar aquello de lo que disponemos, -y es mucho-, hasta el propio Papa Noel tendrá a bien mañana tener un gesto de bonachón e iluminarnos a todos para, sino salir de la crisis, si ayudarnos a buscar la salida.

Almería es de cine

Antonio Lao | 19 de diciembre de 2012 a las 10:56

Cuando se habla de turismo en Almería, de inmediato lo asociamos al sol y a la playa. Es cierto que ambos elementos conforman el cóctel sobre el que se ha construido un sector que ayuda, junto con la agricultura, a mantener las maltrechas arcas económicas de esta tierra.
Pero los tiempos cambian de forma vertiginosa. Atrás quedaron las vacaciones encerrados en un hotel de costa durante un mes y con la playa a tiro de piedra. Entonces sólo se pensaba en el “tostaero” o “solitrón” para coger color y volver a tu ciudad de origen como un conguito.
En la actualidad ese concepto forma parte de un conglomerado, no el único, de las actividades que se practican durante el estío. De ahí la importancia que para esta provincia tienen certámenes como el fesstival de cortometrajes y la presencia de actores de primer nivel, que un día rodaron en los paisajes almerienses.
Es impagable o difícil de valorar económicamente cuál es el impacto que Omar Sharif ha podido tener en dar a conocer a nivel nacional o internacional esta provincia con su regreso a la tierra en la que rodó Lawrence de Arabia.
Playa y sol tiene toda la costa mediterránea con algunos aspectos diferenciados, pero paisajes de cine, rodajes de míticas películas y actores que pisaron nuestra arena y se bañaron en nuestras aguas, sólo unos pocos. El camino, por tanto, parece más que expedito para tratar de explotar el maná del cine en la imagen que se proyecte de Almería en el exterior. Pocas cosas hay tan atractivas como llevar a un turista a Carboneras y que pise por donde Sharif rodó Lawrence de Arabia o las ramblas de Tabernas en las que Steven Spielberg localizó la penúltima entrega de Indiana Jones. Y así decenas y decenas de localizaciones míticas que hace de esta tierra un plató de cine.
La diferencia es el valor añadido que nos puede dar, ya lo hace, un plus sobre el resto de destinos. Aún así todavía no lo hemos explotado con la fuerza y las posibilidades que el cine tiene como fuente de generación desueños. Y es que, pese a todo y aunque se nos llene la boca de rodajes, películas, actores y paisajes de ensueño, aún no nos creemos que la tierra que pisamos aporta el valor añadido que nos falta para transgredir o cruzar el Rubicón de la normalidad, de lo cotidiano, de lo que todos presumen, de la excelencia, dela diferenciación o de la selección gourmet.
Y es aquí donde todos, la administración en primer lugar, debe apostar. Semillas como el festival de cortometrajes “Almería en Corto” son el germen de un futuro que psa por progresar en unir cine y turismo y, a partir de aquí, mirar a Europa y otros destinos con la suficiencia del que tiene algo que lo diferencia. Y esos, no lo duden, triunfan.

El cupo de tomate, predicar y dar trigo

Antonio Lao | 10 de diciembre de 2012 a las 12:15

Antes incluso de que se firmara el acuerdo agrícola de la Unión Europea con Marruecos, los sindicatos avisaban de la incapacidad, por omisión, de los responsables comunitarios de controlar la entrada de tomate del país norteafricano. La realidad les ha venido a dar la razón a las primeras de cambio. En el primer año de aplicación del nuevo convenio, la agricultura marroquí está incumpliendo el cupo de entrada de tomate, sin que nadie o casi nadie de los que de verdad tienen capacidad para hacerlo, sean capaces de poner coto al coladero en el que se han convertido las fronteras comunitarias.
Coag ha cifrado las pérdidas para los agricultores de esta provincia en cuatro millones de euros semanales, que se pueden convertir en 200 al final de campaña. Al margen de cifras -exageradas, cortas o realistas- lo cierto es que como ya ocurría con el Gobierno de Rodríguez Zapatero nadie o casi nadie está moviendo un dedo por evitar el descalabro.
Y es que la realidad es que a nadie en Europa le interesa poner coto, porque se ha conseguido bajar el precio del kilo de tomate. Los consumidores europeos tan contentos y los agricultores de Almería fastidiados. ¿A quién le importan unos miles de trabajadores del campo de una provincia española, Murcia y Canarias, cuando los beneficiados por los bajos precios son millones de europeros? A casi nadie.
No le importó a los ministros del ramo de PSOE y tampoco parece que el actual, Miguel Arias Cañete, le de más trascendencia de la necersaria.
En su visita a Bruselas y leyendo sus declaraciones, más bien parece que ha tratado de poner morritos y que apenas se le oiga en su defensa de los intereses españoles, en vez de dar un puñetazo en la mesa y obligar a las instituciones comunitarias a respetar a pies juntillas el cupo. Es lo firmado ¿no? Y es que cuando estaban en la oposición la beligerancia popular era extrema contra nuestro vecino del sur y contra el gobierno socialista y ahora, cuando las tornas han cambiado, parece que aquellos lodos se han convertido en simples barros de poca mancha. Y es que ya saben que una cosa es predicar y otra dar trigo.

Dimisiones y nóminas devueltas

Antonio Lao | 10 de diciembre de 2012 a las 12:13

Vanesa  Segura, concejala de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de la capital y Ramón Rueda, ya ex-alcalde del Partido Popular de Somontín, han puesto en las últimas semanas el listón muy alto. Sus decisiones ante actitudes, digamos que no saludables, de devolver la nómina cobrada del Ayuntamiento cuando estaba en Estados Unidos la primera y de dimitir el segundo, al dar agua al cortijo de su suegro, a sabiendas de que la vivienda era ilegal, son un soplo de aire fresco en el enmarañado mundo de la política. Un mundo en el que nadie, pasase lo que pasase, decidía irse a su casa y dejar cargo electo.
No entro a valorar la presión que ambos han recibido de las direcciones de sus partidos, que como las brujas haberlas haylas. Aún así me congratulo de que por fin se haga la luz de la coherencia en el seno de los partidos y se trate, en la medida de lo posible, de que aquellos que cometan alguna irregularidad, por pequeña que sea o un simple desliz, paguen su correspondiente factura política.
No podemos, ni debemos, mirar para otro lado ante elementos flagrantes que han llevado al desprestigio de la política como el arte de lo posible para situarla como la posibilidad del beneficio propio sin rendir cuentas a los ciudadanos, a los que los eligen.
Entiendo que la edil de IU buscó pasar un tiempo con su pareja sin dar mayor importancia a su nómina, escasa. Sin embargo, quiso ser más “papista que el Papa” y fue capaz de criticar actividades municipales en las que no había estado. Y eso se paga.
El alcalde de Somontín no fue más allá de resolver un problema que tenía una vivienda de su pueblo, aunque fuera de su suegro. Y lo hizo, creo, como se hacen estas cosas en las localidades pequeñas, “al estilo compadre”. Nunca pensó que sus enemigos políticos, los de la oposición, lo estaban esperando. Cierto que ha cometido una irregularidad. Pero como esa, en los pueblos pequeños, a diaario se cometen unas cuantas.
A partir de aquí que se agarren fuerte aquellos que osen virar el camino de la legalidad, la pillería o la piscaresca. Van a caer sobre ellos como un halcón con una paloma. Sin compasión.

Cajamar, el triunfo del trabajo bien hecho

Antonio Lao | 26 de noviembre de 2012 a las 12:18

El relevo en la presidencia de Cajamar no ha sido más que un acto administrativo. La llegada de Juan de la Cruz Cárdenas y la marcha de Antonio Pérez Lao no va a modificar en nada, o en casi nada, la hoja de ruta marcada por la entidad almeriense hace ya muchos años y que desemboca, como un río de enorme caudal, en el mar una y otra vez sin que apenas se perciba la llegada del agua.
Y es que la primera cooperativa agrícola de España se mantiene fiel y firme a sus principios, a aquellos que sus fundadores inculcaron a sus primeros trabajadores y que hoy, medio siglo después, siguen tan vigentes como el primer día.
No se trata de hablar de cifras,  importantes y básicas para una entidad de crédito, sino de recoger permanentemente una cosecha de resultados en una tierra bien abonada, libre de plagas y alejada de la pompa y el boato.
Al contrario hoy, cuando La Caja es líder nacional, aún acudes a una oficina y recibes el trato cordial y familiar de antaño;el cariño del amigo que te aconseja y las recomendaciones de aquellos en los que puedes confiar . Y eso, en los tiempos que corren, creanme, no tiene es un valor seguro.
La distancia que hay entre Juan del Águila y Juan de la Cruz Cárdenas sólo es la del tiempo. En ese tramo no hay conceptos que puedan truncar objetivos; elementos que rompan la armonía; distorsiones que deshilvanen los fijos y férreos pespuntes de una entidad que ha sabido hacerse a si misma, reinventarse y adpatarse a los tiempos, manteniendo los cimientos que la han hecho grande, casi infinita diría yo.
Quizá por ello, cuando veo a Juan de la Cruz Cárdenas atender a los periodistas con la normalidad que le caracteriza, no puedo evitar recordar mi niñez. Veo a  Antonio Pérez Lao abriendo la primera cuenta a mi padre; a Bienvenido Ayala, el cajero, vecino, amigo, director y lo que ustedes quieran de la pequeña sucursal de Nacimiento, en el que siempre confíamos, buscando fórmulas para ayudarnos. Y es que no entenderé nunca otra caja que no sea aquella. La añeja, la de tradición, la cercana. La caja que hoy, aún preñada de última tecnología, sigue fiando su crédito a los pequeños ahorradores y al campo. Su razón de ser.

Otoño en la Alpujarra

Antonio Lao | 19 de noviembre de 2012 a las 13:51

Los tonos ocres  de la hoja caduca de los castaños se mezclan con el verde de la hierba retoñada por las recientes lluvias en la ribera del Andarax. El sol busca calmar el frío vespertino en la Alpujarra, mientras el viajero trata de ganar altura en un paisaje áspero, extraño, en el que se mezclan el blanco de los pueblos, el humo que ya prende de las chimeneas con fuerte olor a rocío, a tierra mojada y al agua clara y cristalina que baja por el río y a matanza.
Las ristras de pimientos rojos prenden de las solanas, serpenteantes como un hormiguero, a ritmo de tomiza de esparto por las manos encallecidas del abuelo. Hace tiempo que se jubiló,pero mantiene vivas las tradiciones, aquello que aprendió desde que era niño y que hoy, tantos años después, trata de mantener sentado en una silla de anea, mientras mira la montaña preñada de pinos.
El río Andarax se recupera de la sequía estival y el agua prende entre cañaverales y juncos. A los lados, los restos del alambrado de los parrales que fueron y ya no son, se funden con algunas plantaciones de hortalizas otoñales, algún naranjo desperdigado en un paisaje recuperado para los pinos de repoblación, encinas milenarias y castaños abrasados de hoja caduca.
Asciendes por el cauce y te acercas al nacimiento. Un abuelo, ya es una escepción, va subido en un pequeño pollino, con aguaderas a los lados. La burra es torda, con algún pelaje negro, lo que contrasta con el marrón, casi abusón, de un mes de noviembre de castañas asadas, de boniatos cocidos y olor a pimentón de matanza.
Los recuerdos de la la niñez se agolpan y confunden. Cierro los ojos y me veo adherido de frío, enrojecidas las manos y enfadado porque el día finaliza. Quedan cosas por hacer, juegos por concluir y paleta de colores por identificar. Están volviendo las aves  invernales, zorzales, buchicos, pajaritas de las nieves… El viento estremece las ramas de un olivo. La presencia del viajero espanta algunos gorriones que al caer la tarde buscan los lugares más abrigados para pasar la noche. Las primeras heladas no tardarán en llegar y esta noche puede ser la primera. Tierra roja, charcos, alguna roca, una madriguera y la noche. La luz se apaga.

Cinco años con Almería

Antonio Lao | 12 de noviembre de 2012 a las 9:52

El periódico que tiene usted en sus manos cumple hoy cinco años. Un proyecto ilusionante; una tarea difícil; un día a día complejo y una aventura que engancha. Un reto que ha logrado, en su corta vida, ser un referente de la sociedad que nos ha tocado vivir. Los que aquí trabajamos -todos sin excepción- hemos puesto el corazón y el alma en una nueva manera de hacer periodismo.
Desde los primeros pasos, cuando tan sólo éramos un embrión, creí que en esta provincia era posible otra forma de entender la información, de contar las cosas y de arbitrar los contenidos, para ofrecer a los ciudadanos un producto novedoso, diferente, completo, ágil y atractivo. El tiempo nos ha venido a dar la razón. Desde el primer número contamos con el respaldo de los lectores y de los anunciantes, aunque en los tiempos que que vivimos avanzar en esta senda sea siempre un camino tortuoso.
La aventura de sacar a la calle un periódico tiene mucho de heroicidad. En un mundo informatizado, en el que internet es la herramienta por excelencia y el papel es una delicadeza reservada sólo para los iniciados.
El Grupo Joly y Diario de Almería han venido a demostrar lo contrario. Cuando el producto que llega a los quioscos tiene calidad, una excelente mezcla de información local, andaluza, nacional e internacional, el mercado se abre y se incrementa. Y es que en este espacio de tiempo, cuando todos los que hacemos este periódico nos aprestamos a apagar las velas que conmemoran nuestro quinto aniversario, tenemos la sensación de haber alcanzado la madurez exigida y cumplir con el compromiso adquirido.
La fecha de hoy es un paso más, significativo y para enmarcar, en una tarea que no ha hecho, como quien dice, nada más que comenzar. El compromiso adquirido con la provincia de Almería se mantiene firme e intacto y, si cabe, renovado. Creemos en la información como un instrumento capaz de cohesionar a los pueblos. Trabajos día a día para ello y por ello. De ahí que desde esta tribuna dominical, primero les de las gracias por acompañarnos y me atreva a que renueven y profundicen en la confianza que tienen en nosotros. Gracias.

innovar, competir y el valor de la marca

Antonio Lao | 5 de noviembre de 2012 a las 12:21

Somos una tierra de oportunidades. Un lugar bendecido en el que todo es posible. La crisis nos ha golpeado, que duda cabe, aunque la capacidad de innovar, de competir y de poner en valor nuestra marca tiene vigencia, nos pone en el mercado y nos abre las fronteras de la diversificación y de las exportación. Esa capacidad fenicia, que nos diferencia del resto de Andalucía, se puso de manfiesto en torno a la mesa de la Fundación Suelia.
Un encuentro empresarial para poner en común ideas, escuchar, analizar y de libre opinión, que mantiene viva la lucha por esta tierra, al margen de la política, en paralelo al devenir cotidiano y siempre, siempre, con el deseo, inquebrantable diría yo, de buscar el desarrollo, el crecimiento y la mejora de los que aquí habitamos.
Quizá por ello todos los que conforman este colectivo, líderes empresariales en sus sectores y líderes de opinión en la provincia, se muestran convencidos de nuestra capacidad innata para superar el momento de crisis que nos atenaza.
Para ello hay que alejar los fantasmas, no pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor y, sobre todo, creer que los inputs de los que disponemos son capaces de configurar una marca creible y conocida en el exterior. La unión es el vehículo capaz de configurar un mercado fuerte para competir en el mundo global en el que nos movemos.
La capacidad la tenemos, el valor añadido también y, por supuesto, sectores como la agricultura, el mármol o el turismo capaces de competir con  nuestros iguales  en parecidas condiciones.
Esa fuerza, ese vigor mamado de una tierra árida y agreste, nos mantiene vivos pese al golpeo de la crisis. Seguimos en la brecha, generando riqueza, abreindo el mundo con un pequeño aleteo de mariposa capaz de formar un tsunami  en las antípodas. Bajo ese prisma los líderes empresariales miran atrás de reojo, en la creencia que lo que hubo nunca volverá, aunque en el convencimiento de que si logramos las infraestructuras que aún nos racanea la Junta y el Gobierno y caminamos por la senda abierta, la provincia saldrá del agujero fortalecida y con mayor capacidad de crecimiento del que te nía cuando la construcción era la panacea.

Fruit Atraction

Antonio Lao | 29 de octubre de 2012 a las 18:38

Hasta 40 empresas de Almería ha mostrado estos días en Madrid lo que es capaz de producir Almería. El escaparate de Fruit Atraction ha convencido al sector de la necesidad de estar en una Feria, que a poco que pasen los años, se consolidará como el gran referente de las frutas y hortalizas europeas y latinoamericanas, con el permiso de Berlín. Noviembre es un mes clave para el sector hortícola de Almería.La campaña prácticamente está empezando y proyectar nuestros productos al exterior se me antoja básico para un sector que vive momentos complicados y complejos, aunque los precios este año parece que se ajustan a lo que la horticultura de Almería necesita.
Después de pasar dos días en Madrid y de escrutar la Feria, me queda la sensación, dulce de que nuestra provincia tiene mucho que decir en este evento. Es más, creo que ha liderado y lidera con sus empresas un certamen que va a más gracias al apoyo y la presencia que esta tierra tiene en él.
Esto significa, lamentablemente, que la Expo Agro que aquí celebramos se situará un escalón por debajo, aunque nos empeñemos, y lo haremos, en mantener a toda costa la exposición porque la necesitamos.
Lo que si parece claro es que habrá que darle más de una pensada. Dedicarle algo más que trabajo, para tratar de ofertar un producto atractivo para los expositores y atrayente para los visitantes.
Ante Berlín o Madrid tenemos muy poco que hacer. Esa es la verdad aunque a muchos les duela, entre ellos yo. Pero no es menos cierto que tenemos vías a explorar, como la visita de comerciales a conocer lo que hacemos, que hay que recuprar a toda costa. Se acabaron los tiempos en los que nos juntábamos en el Palacio de Congresos los mismos de siempre. Atrás y muy lejos está la organización de un evento de andar por casa, con algún guiño al exterior. El futuro pasa por mostrar lo que tenemos, con visitas a los invernaderos, alhóndigas, cooperativas y almacenenes de aquellos que nos compran cada día, de los que realmente tienen el poder de la distribución y  recuperar, claro está, el evento para el agricultor. Lo demás debe quedar, ya lo tienen, para Fruit Atraction y Fruit Logistica. Ese nunca fue y no no es nuestro terreno.

El mineral de Alquife y Almería

Antonio Lao | 23 de octubre de 2012 a las 12:34

La minería ha estado ligada al desarrollo de la provincia de Almería como el sol a la Plataforma de Tabernas. Esta tierra no se entendería tal y como hoy la conocemos por lo que de bueno han aportado las minas. Ahí está Cuevas del Almanzora, Rodalquilar, Serón o el famoso Cable, que era capaz de trasladar el fruto de las entrañas de la tierra desde La Alpujarra hasta la estación de ferrocarril de Doña María. Luego, ya iniciado el siglo XX, Almería recibió el hierro desde Alquife hasta el puerto. Eran tiempos de miseria, de fotografías en blanco y negro, de calles rojizas por el polvo en suspensión que el embarque producía y de una ciudad sometida al hierro primero desde el Cable Inglés y luego desde el Francés.
Los medios para evitar la contaminación fueron escasos y llegaron tarde. Incluso, cuando ya todo parecía más o menos arreglado llegó la crisis del precio del mineral y se llevó por delante la explotación de Alquife. Ahora, casi dos décadas después de aquello, la capital regresa a la encrucijada de volver a cargar ese mineral por el puerto. De entrada, el Ayuntamiento dice “no” a la propuesta de la empresa que quiere reabrir las minas, porque contempla dos decenas de trenes al día, más de 12.000 toneladas de descarga y carga en barco y composiciones de más de trescientos metros.
Un “sinvivir” que diría un castizo para los ciudadanos y ciudadanas que posean sus viviendas en los aledaños. Y un “sinvivir” para el turismo en una ciudad que quiere repuntar y que busca, con ansiedad, el desarrollo de un sector servicios generador de empleo y recursos.
Dicho esto, siempre queda una tercera vía. Una solución que debe pasar por conjugar medio ambiente e industria. Y es aquí donde hay que bucear. Siempre existe la posibilidad de sacar el cargadero de la ciudad, a zonas como El Perdigal, con un ramal de ferrocarril. La solución no parece descabellada. Se logra, de una tacada, satisfacer las necesidades de la empresa, que el valor añadido que deja la explotación, escaso, se quede en Almería y abrir una puerta a la tan ansiada unión del puerto con el ferrocarril. Una necesidad que permitirá la supervivencia del puerto como puerta de Europa hacia una cada vez más pujante África.