Luz de Cobre

innovar, competir y el valor de la marca

Antonio Lao | 5 de noviembre de 2012 a las 12:21

Somos una tierra de oportunidades. Un lugar bendecido en el que todo es posible. La crisis nos ha golpeado, que duda cabe, aunque la capacidad de innovar, de competir y de poner en valor nuestra marca tiene vigencia, nos pone en el mercado y nos abre las fronteras de la diversificación y de las exportación. Esa capacidad fenicia, que nos diferencia del resto de Andalucía, se puso de manfiesto en torno a la mesa de la Fundación Suelia.
Un encuentro empresarial para poner en común ideas, escuchar, analizar y de libre opinión, que mantiene viva la lucha por esta tierra, al margen de la política, en paralelo al devenir cotidiano y siempre, siempre, con el deseo, inquebrantable diría yo, de buscar el desarrollo, el crecimiento y la mejora de los que aquí habitamos.
Quizá por ello todos los que conforman este colectivo, líderes empresariales en sus sectores y líderes de opinión en la provincia, se muestran convencidos de nuestra capacidad innata para superar el momento de crisis que nos atenaza.
Para ello hay que alejar los fantasmas, no pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor y, sobre todo, creer que los inputs de los que disponemos son capaces de configurar una marca creible y conocida en el exterior. La unión es el vehículo capaz de configurar un mercado fuerte para competir en el mundo global en el que nos movemos.
La capacidad la tenemos, el valor añadido también y, por supuesto, sectores como la agricultura, el mármol o el turismo capaces de competir con  nuestros iguales  en parecidas condiciones.
Esa fuerza, ese vigor mamado de una tierra árida y agreste, nos mantiene vivos pese al golpeo de la crisis. Seguimos en la brecha, generando riqueza, abreindo el mundo con un pequeño aleteo de mariposa capaz de formar un tsunami  en las antípodas. Bajo ese prisma los líderes empresariales miran atrás de reojo, en la creencia que lo que hubo nunca volverá, aunque en el convencimiento de que si logramos las infraestructuras que aún nos racanea la Junta y el Gobierno y caminamos por la senda abierta, la provincia saldrá del agujero fortalecida y con mayor capacidad de crecimiento del que te nía cuando la construcción era la panacea.

Fruit Atraction

Antonio Lao | 29 de octubre de 2012 a las 18:38

Hasta 40 empresas de Almería ha mostrado estos días en Madrid lo que es capaz de producir Almería. El escaparate de Fruit Atraction ha convencido al sector de la necesidad de estar en una Feria, que a poco que pasen los años, se consolidará como el gran referente de las frutas y hortalizas europeas y latinoamericanas, con el permiso de Berlín. Noviembre es un mes clave para el sector hortícola de Almería.La campaña prácticamente está empezando y proyectar nuestros productos al exterior se me antoja básico para un sector que vive momentos complicados y complejos, aunque los precios este año parece que se ajustan a lo que la horticultura de Almería necesita.
Después de pasar dos días en Madrid y de escrutar la Feria, me queda la sensación, dulce de que nuestra provincia tiene mucho que decir en este evento. Es más, creo que ha liderado y lidera con sus empresas un certamen que va a más gracias al apoyo y la presencia que esta tierra tiene en él.
Esto significa, lamentablemente, que la Expo Agro que aquí celebramos se situará un escalón por debajo, aunque nos empeñemos, y lo haremos, en mantener a toda costa la exposición porque la necesitamos.
Lo que si parece claro es que habrá que darle más de una pensada. Dedicarle algo más que trabajo, para tratar de ofertar un producto atractivo para los expositores y atrayente para los visitantes.
Ante Berlín o Madrid tenemos muy poco que hacer. Esa es la verdad aunque a muchos les duela, entre ellos yo. Pero no es menos cierto que tenemos vías a explorar, como la visita de comerciales a conocer lo que hacemos, que hay que recuprar a toda costa. Se acabaron los tiempos en los que nos juntábamos en el Palacio de Congresos los mismos de siempre. Atrás y muy lejos está la organización de un evento de andar por casa, con algún guiño al exterior. El futuro pasa por mostrar lo que tenemos, con visitas a los invernaderos, alhóndigas, cooperativas y almacenenes de aquellos que nos compran cada día, de los que realmente tienen el poder de la distribución y  recuperar, claro está, el evento para el agricultor. Lo demás debe quedar, ya lo tienen, para Fruit Atraction y Fruit Logistica. Ese nunca fue y no no es nuestro terreno.

El mineral de Alquife y Almería

Antonio Lao | 23 de octubre de 2012 a las 12:34

La minería ha estado ligada al desarrollo de la provincia de Almería como el sol a la Plataforma de Tabernas. Esta tierra no se entendería tal y como hoy la conocemos por lo que de bueno han aportado las minas. Ahí está Cuevas del Almanzora, Rodalquilar, Serón o el famoso Cable, que era capaz de trasladar el fruto de las entrañas de la tierra desde La Alpujarra hasta la estación de ferrocarril de Doña María. Luego, ya iniciado el siglo XX, Almería recibió el hierro desde Alquife hasta el puerto. Eran tiempos de miseria, de fotografías en blanco y negro, de calles rojizas por el polvo en suspensión que el embarque producía y de una ciudad sometida al hierro primero desde el Cable Inglés y luego desde el Francés.
Los medios para evitar la contaminación fueron escasos y llegaron tarde. Incluso, cuando ya todo parecía más o menos arreglado llegó la crisis del precio del mineral y se llevó por delante la explotación de Alquife. Ahora, casi dos décadas después de aquello, la capital regresa a la encrucijada de volver a cargar ese mineral por el puerto. De entrada, el Ayuntamiento dice “no” a la propuesta de la empresa que quiere reabrir las minas, porque contempla dos decenas de trenes al día, más de 12.000 toneladas de descarga y carga en barco y composiciones de más de trescientos metros.
Un “sinvivir” que diría un castizo para los ciudadanos y ciudadanas que posean sus viviendas en los aledaños. Y un “sinvivir” para el turismo en una ciudad que quiere repuntar y que busca, con ansiedad, el desarrollo de un sector servicios generador de empleo y recursos.
Dicho esto, siempre queda una tercera vía. Una solución que debe pasar por conjugar medio ambiente e industria. Y es aquí donde hay que bucear. Siempre existe la posibilidad de sacar el cargadero de la ciudad, a zonas como El Perdigal, con un ramal de ferrocarril. La solución no parece descabellada. Se logra, de una tacada, satisfacer las necesidades de la empresa, que el valor añadido que deja la explotación, escaso, se quede en Almería y abrir una puerta a la tan ansiada unión del puerto con el ferrocarril. Una necesidad que permitirá la supervivencia del puerto como puerta de Europa hacia una cada vez más pujante África.

Presupuestos 2013, para olvidar

Antonio Lao | 15 de octubre de 2012 a las 12:28

Los malos tiempos son para todos. Nos acogotan y presionan hasta la extenuación, sin compasión alguna y con pocas salidas en el horizonte. Los presupuestos generales del Estado para 2013 en Almería son un ejemplo de la sociedad en la que nos ha tocado vivir, en la que hemos pasado de la opulencia más absoluta a los recortes más extremos.
Ya no valen las críticas, los llantos o las enmiendas particulares o proposiciones para esta o cual obra. No hay posibilidad ninguna de mejorar unas pírricas cifras, que hace unos años hubieran sonrojado al más pintado y que hoy se aceptan y se critican con mesura, en la convicción de que son lentejas. Ni el recurso al patelo nos hará sentirnos mejor. La Alta Velocidad con Murcia, casi reducida a la más mínima expresión, y mejorada con cuentagotas gracias a la labor de los diputados almerienses, y el Plan del Agua se salvan de una quema generalizada, de unos recortes leoninos, que dejan las obras en el limbo,  a la espera de tiempos mejores.
La provincia aún necesita del esfuerzo inversor del Estado y de la Junta para equilibrar unas necesidades aletargadas y olvidadas durante años y que ahora tampoco serán atendidas por aquellos que  nos gobiernan. Dentro de este estado de inoculación y serenidad consentida que nos invade, en el que ni la Mesa de las Infraestructuras es capaz de alzar la voz, parece recomendable insistir en la reivindicación permanente, en no cejar en el empeño del olvido secular de esta provincia, volviendo al manido síndrome de esquina. Un euro es un euro y si llega hay que cogerlo. Sin olvidar que merecemos más, que necesitamos más y que con algo más seremos capaces de multiplircarlos, -como los panes y los peces-, por nuestra capacidad innovadora, por nuestro espíritu fenicio y por la creatividad de la que hacemos gala y que nos ha hecho ocupar los primeros puestos en el ránking de exportaciones, viniendo del esparto y los barriles de uva, de las minas abandonadas y del erial que es el desierto.

Hoy, todas estas cualidades, antes denostadas, son el espíritu que da a la provincia el alma de lider y el carácter ganador que se ha incrustado en nuestros genes para hacernos inmunes al desaliento e indomables.

A guantazos

Antonio Lao | 8 de octubre de 2012 a las 11:57

Para los militantes y simpatizantes del PSOE de Almería soportar la permanente lucha interna que vive la agrupación de la capital debe ser ya casi traumático. Ver como unos cuantos ilustrados, ávidos de poder, buscan repartirse poco menos que la miseria, -como ya escribía en otra columna dominical hace unos meses-, tiene un punto de masoquismo, cierto carácter de paranoia y, sobre todo, un halo de paciencia infinita, con una mezcla profunda de inquietud y decepción de la que les debe ser muy difícil abstraerse.
A tres años de las elecciones municipales y cuando se acaban de perder los comicios andaluces, aunque se gobierne la Junta, lo que sucede una y otra vez en la agrupación socialista de la capital  debe dar en qué pensar al secretario general, José Luis Sánchez Teruel y a los urdidores de uno y otro bando, que han lanzado a los leones a sus gacelas, con la única y vil intención de que sean devoradas.
Los cambios, todavía escasos en el socialismo almeriense, hacían pensar que de verdad se iba a producir una profunda renovación, de la que hasta ahora sólo hemos tenido noticias en el cambio de delegados.
Ha transcurrido ya el tiempo suficiente para visualizar que hay otra forma de hacer política, que se ha entendido el mensaje de los votantes y, lo que es más importante, que ha pasado la época del ordeno y mando y del “qué hay de lo mío”.
Pensar que sin salir a la calle, sin escuchar a los ciudadanos y, sobre todo, insistiendo en peleas de gallos y gallinas, se va a avanzar en la consolidación de un nuevo proyecto, están más que equivocados.
Los ciudadanos son inteligentes. Conocen a quienes los gobiernan y a quienes lo intentan. No toleran enfrentamientos absurdos que no conducen a nada, ambiciones desmedidas y la búsqueda de un puesto al coste que sea. Se supone que llegan a la política para servir al ciudadano, para afrontar y enfrentar los problemas que padecen y no para enquistarse en la permanente lucha de poder, cainita y mesiánica, capaz de alejar a todos quienes todavía piensan que el ejercicio de la política es la posibilidad de cambiar las cosas. Los socialistas de la capital, por lo que parece, lo intentan, pero a guantazos.

Urgencias

Antonio Lao | 1 de octubre de 2012 a las 11:42

George Clooney nos brindó durante años la cara más amable de las urgencias hospitalarias en la televisión. Rodeado de guapos y guapas medicos y enfermeras conocimos la crudeza en la que se mueven y trabajan los doctores, la celeridad en tomar decisiones, las enfermedades, los pacientes de todos los estratos sociales, los acompañantes y los familiares.

Todos, o casi todos, cuerpos danone para dulcificar la realidad más cruda a la que hacemos frente cada día. Las urgencias médicas son otra cosa. Es una especie de caos en el que todo al final acaba encajando, un crisol de personajes dignos de La Colmena de Cela o de cualquiera de los esperpentos de Valle Inclán. Lo cierto es que acudir a este submundo baja a cualquiera de la nube, te fija como una chincheta a la realidad de la vida y descubres, si es que alguna vez lo olvidas, la fragilidad del ser humano, sus miserias y, porque no, la grandeza de la vida, que de todo hay en la telaraña de las urgencias hospitalarias.

El que tiene suerte y llega con una pequeña dolencia es capaz de salir en menos de una hora. Los que, por contra, padecen una enfermendad más grave son absorbidos por el papeleo, los médicos, las enfermeras, los AZC, la megafonía persistente, la falta de aire acondicionado, el calor sofocante, las sillas de ruedas destartaladas mezcladas con otras nuevas, las ambulancias, las camillas desgastadas y el trato, siempre excelente, exquisito y hasta maternal del personal. Ninguno de ellos o casi ninguno te da una mala contestación, un mal gesto o un exabrupto. Todo sencillez y armonía en medio de un caos capaz de volver loco al más pintado y en el que los trabajadores, desde el primero hasta el último, se mueven como pez en el agua. Un médico se siente saturado por tanto trabajo. No da abasto. Una enfermera cambia de turno y racanea más de la cuenta. Un paciente, grave, vomita en la sala de espera y el hedor lo invade todo.

Un acompañante se empeña en contar los enfermos que han muerto esperando que los atiendan. Un niño recién nacido llora en brazos de su madre. Una inmigrante marroquí cubierta hasta las cejas se retuerce de dolor con su marido en pantalones cortos y camiseta. Guardias de 24 horas. Bendito caos que funciona.

A falta de dinero, imaginación

Antonio Lao | 24 de septiembre de 2012 a las 11:59

La necesidad  agudiza el ingenio hasta desbordar las más optimistas previsiones. Nunca sabes de lo que eres capaz de hacer hasta que la ocasión llega. El acto acción-reacción te catapulta como una flecha a la caza del objetivo, respetando las reglas, pero con la mente dirigida a la consecución de los objetivos.
Los tiempos que corren para aquellos que gestionan las administraciones son más negros que tiznados. La mancha de los recortes se extiende en la misma medida que las deudas atosigan, los pagarés caducan y los bancos ni se atreven a concederte un poco de crédito, que es algo así como el aire a la vida o el gol para el futbolista.
Lejos, casi olvidados, están los tiempos en los que alcaldes, consejeros, concejales, ministros y el propio Gobierno  se las daban de rumbosos y lo mismo que hacían una autovía te prometían una desaladora e, incluso, un tren de alta velocidad para más gloria del ejecutivo de turno.
Hoy, tras cinco años de crisis, la imaginación se ha apoderado de aquellos que miran las arcas y por más que las remiren no hayan más que calderilla y telarañas a partes iguales. Nada de bonanza, nada de euros y menos  de aquellos billetes violetas que hacían las delicias de más de uno a la hora de pagar e, incluso, alardear de ellos en fajos en el bolsillo delantero derecho del pantalón.
De aquello sólo queda el recuerdo y las desgracias en forma de recortes que nos asolan y que lleva a los concejales y alcaldes a inaugurar un paso ce cebra, como hacía unos días un alcalde del Poniente o a fotografiarse con un lama tibetano o, sorpréndase, a vender como el gran descubrimiento turístico del siglo el código QR y ver todos los monumentos de la ciudad.
Vale todo con tal de salir en la foto, de parecer que se está haciendo gestión y, lo más importante, que no cueste un solo euro. Pensar que el ciudadano es poco menos que lelo es un arma de doble filo. Un camino peligroso por recorrer. Se tolera porque aún faltan más de dos años para las municipales, pero ya les digo que a medida que se acerca la fecha se pedirán responsabilidades, proyectos y ejecución del programa. Si el vaso está lleno, el premio la reelección. Si está vacío, el ostracismo y el cambio.

Las redes sociales

Antonio Lao | 17 de septiembre de 2012 a las 14:22

Las redes sociales (facebook, twitter…) son el complemento perfecto para que los ciudadanos dejen volar sus pensamientos y los eleven a categoría extra. Hoy, si no formas parte de todas ellas, poco menos que eres un “paria” de la sociedad del conocimiento, alejado y olvidado en el baúl de la obsolescencia y  mirado por los demás como un bicho raro. Sería algo así como escuchar un disco de Antonio Machín en una gramola, cuando lo in es bajarlo de iTunes para tu iPod y disfrutarlo con mini auriculares blancos, por supuesto, en un paseo matinal por el parque, la playa o el gimnasio, mientras practicas un poco de ejercicio.
Es en este prisma futurista donde los políticos han encontrado un caldo de cultivo para sus intereses excepcionales. No hay uno sólo con aspiraciones de liderazgo que no participe – de forma directa o con un “negro” insertando comentarios- en un mundo tan virtual como efímero y tan extraordinario como puñetero.
La tecnología, como todo, a veces juega malas pasadas y han sido varios los casos en los que algún destacado dirigente nacional -como el presidente de Extremadura- se han dedicado a jugar a los marcianitos y luego han colgado su hazaña en la red. Cuando ha llegado el hombre del mazo, en forma de críticas, no han tardado ni un minuto en culpar a sus vástagos de la travesura y a otra cosa.
Aquí dos han sido, por ahora, los casos noticiables que nos hemos encontrado. El primero tuvo como protagonista al concejal de Salud del Ayuntamiento y portavoz, Carlos Sánchez, hablando del carcelero de Ortega Lara y su huelga de hambre. El segundo llegó de la mano del ex-alcalde de Pechina, José Manuel Moreno, y sus comentarios sobre la política del PP y lo que habría que hacer con algunos de sus líderes.
Dos muestras del peligro para la imagen pública de estos hombres y mujeres, que en la creencia de ser más papistas que el Papa de Roma, y tratando de hacer méritos para sus líder, son capaces de zambullirse en las redes sociales como si de un chapuzón en la piscina de su pueblo se tratase.
Lo que nos ofrecen es un retrato fidedigno de sus pensamientos, que de otra manera y frente a una cámara o un micrófono nunca conoceríamos.

Deberes para el nuevo curso político

Antonio Lao | 10 de septiembre de 2012 a las 10:51

En unos días el Gobierno presentará los Presupuestos Generales del Estado para 2013. Asfixiados por la crisis y agobiados por los recortes, los  almerienses no pueden esperar mucho de las cuentas del Estado para el próximo año. Atrás quedaron los años de bonanza, los años en los que las obras se iniciaban con inusitada alegría, acercando esta tierra al conjunto del país.
En tiempos de dificultad extrema, aquellos que nos gobiernan deben, tienen que dejar a un lado la palabrería hueca y casquivana y centrarse en los proyectos que realmente cuentan con garantías de seguir adelante y no sufrir, por el bien de esta tierra, parón alguno.
En un panorama difícil y complejo, sería deseable y, es aquí donde nuestros diputados y senadores tienen que echar el resto, que se se mantengan las obras de la alta velocidad entre Almería y Murcia. La provincia no entendería que se ralenticen o se paren cuando hay cuatro tramos en marcha y la posibilidad real y factible de contar con el AVE en esta década. Lo contrario sería romper con una dinámica razonablemente positiva, que mantiene un halo de esperanza en la obra pública estatal en Almería.
De la Junta de Andalucía cabe esperar la continuidad de la autovía del Almanzora, alejando los fantasmas de los impagos, las ayudas al sector agrícola y la cercanía con aquellos que tienen más necesidades. Aquí, como con el Gobierno, hay que acabar con las cantinelas huecas y las acusaciones vacías, que lo único que buscan son titulares mediáticos, que se disipan con la misma rapidez que transcurre un segundo.
No corren buenos tiempos y es hora de alejarnos de las alharacas, aunque tampoco hay que caer en el fatalismo permanente. Es tiempo de coherencia, de hacer política cercana y real. Los sin sentidos en los que hemos vivido estos años hay que enterrarlos en favor de la realidad.
Para lograrlo se hace necesario también el concurso de las organizaciones empresariales, Cámara de Comercio y Asempal, junto con los sindicatos, como garantes de la reivindicación y alejados de la política de baile de salón en la que, con demasiada frecuencia, se enzarzan aquellos que nos gobiernan.

Las alforjas vacías de la ministra

Antonio Lao | 3 de septiembre de 2012 a las 13:08

Leo y releo las palabras de la ministra de Fomento, Ana Pastor, en su última visita a Almería. Por más que busco no encuentro una sola novedad, un halo de esperanza o una frase positiva que me haga creer que las obras que el Estado aún tiene pendientes con esta provincia van a avanzar un paso a pesar de la crisis.
Deben creer que lo he intentado en positivo, con amabilidad, incluso con algo de humor blanco y hasta dejándome llevar por los hados de la buena esperanza y mejor fe, y sigo sin ver un signo, un acicate que me catapulte  hacia el optimismo.
Esta provincia, capaz de mantener en positivo la balanza comercial de Andalucía con sus exportaciones, ha dado históricamente mucho más de lo que recibe. Nos ha costado sangre, sudor y lágrimas contar con una razonable red de autovías, alguna desaladora que apenas está al 10% de su producción y un aeropuerto pensado para dos millones de pasajeros y que, gracias a la crisis, sólo nos deja 750.000 por año.
La Alta Velocidad y el soterramiento de las vías del ferrocarril a su entrada a la capital han sido, son y parece que van a seguir siendo la asignatura pendiente del Gobierno Central, antes del PSOE, ahora del PP.
Atrapados en el el ojo del huracan de la crisis, cuando cualquier detalle positivo alegra al más pintado, la ministra de Fomento llega a la provincia a visitar el puesto de inspección fronteriza y a darnos las cifras de actuaciones de Salvamento Marítimo. ¡Cágate lorito!, que diría un castizo. Ni una palabra en positivo o en negativo que nos haga pensar en que el AVE estará en Almería más pronto que tarde y, mucho menos, un gesto sobre el soterramiento de las vías del tren. Dos banderas críticas del PP hacia el Gobierno de Zapatero en los últimos ocho años -porque lo hicieron rematadamente mal- y que ahora que se tienen la oportunidad de remediar, se corre un túpido o estúpido velo para que la serena calma que nos invade y la sangre de horchata que parece todos tenemos, haga de anestesia total sobre reivindicaciones básicas y claves para el desarrollo de esta tierra. Un amigo de mi pueblo, ante situaciones similares a la excursión de Ana Pastor, siempre dice lo mismo: “para este viaje no hacían falta estas alforjas”.

Mucho camino por recorrer

Antonio Lao | 27 de agosto de 2012 a las 11:43

Con la ignorancia propia de los incultos y la arrogancia habitual de quienes cada día se levantan mirándose el ombligo, nos hemos acostumbrado a halagar hasta la extenuación aquello que tenemos, sin plantearnos siquiera qué tienen nuestros vecinos. Este prometedor comienzo necesita de un buen estribillo, como diría Sabina, para tratar de tambalear a aquellos que se conforman con  poco o nada y que luego, en el arte de la prestidigitación, y la aquiescencia de la caverna mediática de aduladores, tratan de prorrogar un estado de profunda amnesia, para que el sueño de unos pocos se prorrogue sine die.
Tan sólo hace falta darse una vuelta por otras provincias, por otras ciudades, para comprobar que estamos a años luz de ellos, que los que se empeñan y empecinan en vestirnos el muñeco de Louis Vuitton encarnan el peor de los ejemplos, el más alejado de los propósitos y, sobre todo, una absoluta falta de sensibilidad sobre el entorno que nos rodea. Una ruta por el Paseo Pereda de Santander, la Avenida Arlanzón de Burgos o el entorno de La Concha de San Sebastián, por poner tres ejemplos, permite al viajero que se le caigan todos los palos del sombrajo, abrir los ojos y descubrir que no hay nada mejor para acabar con cualquier nacionalismo o defensa de lo propio que abrir la puerta, caminar y que el aire te impregne de otras cosas a las habituales.
Desde esa atalaya imaginaria es cuando recuperar el espíritu crítico, la sensibilidad, la lucha por lo que crees justo y la reivindicación de aquellos servicios, propuestas, necesidades, infraestructuras y sueños que parecían dormidos o te habían birlado con el paso de los años y el enclaustramiento, más propio de un monje benedictino que de un viajero ávido de experiencias nuevas, práctico y, sobre todo, buscador de la mejora permanente en la senda del criterio y la coherencia y alejado de la vulgaridad y las anteojeras para sólo mirar al frente, se hace imprescindible. Se han hecho cosas, si; el cambio ha sido profundo, también; avanzamos por la senda correcta, qué duda cabe. Pero sin olvidar que aún queda mucho por hacer, pese a los agoreros y los cómodos que lo creen tener todo hecho.

A la Feria con lo puesto

Antonio Lao | 20 de agosto de 2012 a las 11:33

Anoche echaba a andar la Feria del “hachazo”. Una semana de fiesta, en la que el Ayuntamiento ha metido, de verdad, la tijera, para reducir gastos. Con mucho menos de un millón de euros, el equipo que dirige Lola de Haro, concejala de Fiestas Mayores, ha debido encajar actividades, traer conciertos, hacer el festival de flamenco y así hasta el infinito, sin que el producto merme demasiado su calidad.
Será al final, dentro de una semana, cuando podamos hacer balance de lo acontecido y sucedido y hasta qué extremo la falta de euros ha dañado la semana grande de Almería.
Cualquier ciudadano de esta provincia debe ser consciente de los problemas económicos que padecemos. Sabemos que hoy un euro es un capital y hay que aprovecharlo como si de la última gota de agua se tratase.
Planteadas las premisas, lo que tampoco podemos ni debemos es agarrarnos al recorte, al “merme”, para tratar de justificar carencias que de otra forma no serían permitidas. En este caso, tampoco.
La Feria de Almería es el espejo en el que se miran los ciudadanos de toda la provincia. Es el evento lúdico-festivo al que tratamos de sumar visitantes del exterior y turistas, y el que mejor o peor imagen nos va a dar en el exterior.
Tenemos una forma diferente de ver la fiesta. Una forma que se traduce en una Feria abierta a todos, con eventos religiosos diferentes y con una proyección innegable.
Debemos de ser, por tanto, extremadamente cuidadosos en cómo metemos la tijera. Pues no es lo mismo que las mangas se quden un poco cortas, que hacer un “siete” en la parte delantera.
Las carencias deben sustituirse con ideas y las ideas con ingenmio y este se ha de traducir en actividades de bajo coste capaces de satisfacer a todos cuantos forman parte del agosto festivo almeriense.
Otra cosa dejará un poso de tristeza mayor del que ya poseemos todos. Y eso no se tiene que permitir bajo ninguno de los conceptos. No juguemos con los básico, porque al final no va a quedar nada a lo que asirnos para mantenermos a flote.

Autobús a Mónsul y Genoveses

Antonio Lao | 13 de agosto de 2012 a las 18:37

Cabo de Gata es, posiblemente, el espacio natural más hermoso de cuantos conforman el mapa de lugares protegidos de España. A las formaciones volcánicas hay que añadir un paisaje desértico, preñado de especies autóctonas, rotundamente seco en verano, muy vivo en primavera y con unas playas paradisiacas, que nada tienen que envidiar al ‘top ten’ internacional.
Un paraiso todavía por descubrir. Apetitoso donde los haya para promotores y especialmente protegido y con criterio por la administración andaluza.
Sólo casi todo el año, se convierte en verano en uno de los lugares más transitados de la provincia. Un día en la playa en Mónsul o Genoveses es una experiencia inolvidable, que pocos quieren perderse. En los últimos años la amenaza de la masificación era real. Para evitarla la administración andaluza y el Ayuntamiento de Níjar optaron por limitar los accesos a un número determinado de coches y promover un autobus capaz de trasladar a los bañistas hasta la Media Luna o Barronal. Siempre he apoyado el autobús como medio de limitar los efectos medioambientales de un paraje único. Lo que he criticado y mantengo es la idea de hacer negocio con la apuesta, así como su uso para promover el enfrentamiento entre administraciones.
Esta batalla incruenta birló el servicio a la empresa que se había quedadolla concesión. Se vendió hace un año una prestación similar y más barata, lo que parecía poco menos que la cuadratura del círculo. Pero las mentiras, como es habitual, tienen las patitas muy cortas. En el verano de 2012 el precio vuelve a su origen, tres euros por ida y vuelta, lo que para una familia con cuatro miembros significa un gasto extra difícil de asumir. Y lo que es peor, se nos vende que el incremento adicional sirve para regar el camino y evitar que el polvo lo inunde todo, situación que también se producía el primer año. Pero la cosa no queda ahí. Habrá que ver si el agua, como se hacía en 2011, es del mar, lo que provoca daños por la sal en las especies que crecen en los alrededores, desde las chumberas a los propios palmitos que pueblan un paisaje de cuento de hadas y el que estamos empeñados en degradar.

La aceptable campaña agrícola

Antonio Lao | 16 de julio de 2012 a las 12:45

Asaja ha hecho un balance positivo de la campaña agrícola que acaba de concluir. Es la primera vez en más de veinte años de profesión que escucho a un sindicato agrario, aunque estemos hablando del que representa a los empresarios, no poner un sólo pero, o casi, a una campaña compleja, en momentos de crisis y después de lo sucedido con el e-coli hace ahora un año.
El agricultor está sujeto a innumerables condicionantes a lo largo de los meses de producción. No son sólo los vaivenes del mercado los que casi no lo dejan dormir, sino que una pequeña e inoportuna plaga puede dar al traste con el sueño y las esperanzas de todo un año. Quizá por ello, es raro escuchar a un productor hablar en positivo del trabajo de un año. Lo general, a lo que estamos acostumbrados, es la petición permanente de ayudas, a la reivindicación de mejores condiciones y, sobre todo, a mejores precios y acabar con la competencia.
Las palabras optimistas de Francisco Vargas son reales. He tenido en las dos últimas semanas la oportunidad de hablar con agricultores, los que están al pie del invernadero y confirman, con algún pequeño reparo, la bonanza del tiempo que acaba de terminar. El resultado además de bueno para los productores, lo es para esta provincia. No debemos olvidar que hoy por hoy la agricultura es el sosten, casi único, del empleo en esta tierra. Sin ellos, la crisis que arrastramos sería mucho más dura de digerir.
¿Qué ha cambiado para llegar a un grado de razonable optimismo? Varios son los hechos a destacar. De una parte el compromiso, firme, de los agricultores con la calidad. El avance de los últimos años en esta línea nos sitúa en la vanguardia europea. La concentración de la oferta ha tenido también mucho que ver. Ya no se planta al son que marca el producto que ha logrado el mejor precio, sino que la especialización ha hecho mella para bien. Y lo que es más importante, los costes se han reducido de forma positiva, con la coheencia necesaria, sin que ello redunde en peor calidad. Al contrario, se avanza en la línea casi de la industrialización plena, en un sector que sólo es capaz de facturar 1.500 millones de euros y tener el desempleo a raya.

Las filas prietas, pero menos

Antonio Lao | 9 de julio de 2012 a las 10:01

El domingo los socialistas andaluces cerraron en El Toyo uno de los congresos más extraños, por plácido, que han tenido en los últimos años. Un Congreso que devuelve, digamos que la normalidad, a un partido que hace tres meses se veía en la oposición, después de treinta años de gobierno, y hoy sigue rigiendo, eso sí con Izquierda Unida, los destinos de la Comunidad Autónoma.
La hazaña se la debe el reelegido secretario general, que duda cabe, al esfuerzo que llevó a cabo durante los meses posteriores a la llegada de Mariano Rajoy a La Moncloa y, sobre todo, al coste electoral que ha tenido la derecha en este tiempo con los recortes del estado de bienestar y la crisis que nos atenaza como si fuera un grillete en el tobillo de un preso.
Los tiempos que se avecinan en Andalucía, para el Partido Socialista renovado que hoy sale del Congreso de El Toyo, no son fáciles. Al contrario. La legislatura va a ser dura, compleja, plagada de trampas y preñada de acontecimientos nada gratos para los ciudadanos.
En un horizonte difícil Griñán y el PSOE tienen ante ellos la posibilidad de demostrar a los andaluces y al resto del Estado que las cosas se pueden hacer de otra manera. Es cierto que la reducción de presupuestos, el adelgazamiento de la administración y la agilidad en la gestión son asignaturas que se imponen si pretendemos avanzar en la senda del futuro. Pero no lo es menos que el camino para llegar a la meta no tiene, ni debe ser, único. Hay alternativas válidas y menos dolorosas para avanzar en una carrera plagada de obstáculos, pero no por ello apasionante.
El Congreso de El Toyo, el primero que los socialistas andaluces celebran en la provincia más oriental de la Comunidad, tiene  mucho de “puesta en escena” de los nuevos tiempos que se avecinan, pero no menos de la capacidad de reinventarse que una fuerza política centenaria posee, arropada por las bases y con unas filas más prietas, parece, que nunca.
Y es que no hay nada como verle las “orejas al lobo” para tomar nota, sacar conclusiones, extender la receta y tratar de sobrevivir a la que está cayendo.

El “aprobao raspao” de Usero

Antonio Lao | 2 de julio de 2012 a las 12:31

Usero, Juan Carlos, es un camaleón de la política. Si no tuviera el olfato tan desarrollado para oler y predecir el futuro con antelación y las uñas tan afiladas, para asirse a cualquier tronco o pared por lisa que esta sea, no se entendería que permanezca de portavoz del Partido Socialista en el Ayuntamiento.
Fíjense si es ágil que fue sacado a ‘escobazos’, es un decir, de la secretaría general del PSOE de la capital y a los pocos meses es capaz de ir de número dos, con la secretaria general que lo echó, como delegado al Congreso Provincial y… como si no hubiera pasado nada.
Este batiburrillo, que los dirigentes de su partido soportan por razones, digamos que matemáticas, es pecata minuta cuando vemos el análisis y balance que el ex-presidente de la Diputación hace del primer año de gobierno del PP al frente del Ayuntamiento, tras las municipales de 2011.
No tiene el señor Usero ningún rubor en aprobar, aunque “raspao” la gestión de Luis Rogelio Rodríguez al frente del Consistorio capitalino. Con amigos así, ¿para qué quiere José Luis Sánchez Teruel, secretario provincial, enemigos?  Es posible que el señor Usero tenga, incluso, razón, a la hora de poner nota a la gestión municipal del PP en el Ayuntamiento de Almería. Es probable que se haya quedado corto y que en vez de un “aprobao raspao” la nota que hay que dar a los concejales y concejalas que trabajan con Luis Rogelio sea de notable o sobresaliente. Todo puede ser. Dicho eso, lo que parece extraño es que tu “contrincante político” sea capaz de aprobar tu gestión. Aquí pueden suceder hasta tres cosas o darse hasta múltiples argumentos. O se ha asentado tanto la democracia municipal, que hasta la oposición es capaz de reconocer que quien gestiona lo está haciendo bien, por lo que deberíamos de felicitarnos; o porque después de años en el consistorio el señor Usero no ha sido capaz de ir más allá de mandar una foto a los periódicos de un contenedor sucio o con basura fuera y ahora ve que todos están limpios y aseaditos, por lo que aprueba la gestión, harto improbable; o se hizo un lío en las declaraciones y luego no fue capaz de rectificar porque estaba grabado. Sea como fuere, en su partido se lo agradecen ¿o no?

La Balsa del Sapo

Antonio Lao | 25 de junio de 2012 a las 12:07

Casi una vida llevamos hablando de la balsa del Sapo y de los problemas que los vecinos y agricultores de la zona están soportando. Como el Guadiana, el problema aparece y desaparece si de echar  basura al contrincante político se trata. Aquí, lamentablemente, parece que lo que menos interesa es resolver una situación que amenaza la supervivencia de muchas hectáreas de invernaderos y el modo de vida de decenas de agricultores.
La Consejería de Agricultura Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de El Ejido, a partes iguales, se desprenden de la pelota en la misma medida que el futbolista limitado la suelta para evitar dejar al descubierto sus carencias. Hace demasiados años, más de los necesarios, que el presidente de la Junta de Andalucía -entonces Manuel Chaves- visitaba la zona y  se comprometía a subsanar un problema serio, más grave de lo que las disputas y cuitas partidistas nos tratan de hacer ver.
En plena vorágine de crecimiento de los cultivos bajo plástico y con un control casi nulo, las empresas de venta de arena se dedicaron de forma machacona a la extracción, sin control de ningún tipo, a una tarea que más parecía una mina a cielo abierto en un país africano que una actividad regulada y perfectamente controlada. Se miró para otra parte, en la creencia que el daño ambiental, de producirse, ya lo arreglaría otro. Se bajó del nivel freático permitido, el agua comenzó a aflorar y hoy la acumulación de líquido elemento es insostenible. De forma paralela toda la basura en forma de residuos plásticos, botes y demás, se acumula en unas aguas si no salobres, si con un importante grado de sal, sin vía de escape hacia el mar. En la época de bonanza porque faltaron gestores y en la época de crisis porque no hay dinero, lo cierto es que en años ni unos ni otros han sido capaces de pasar de las palabras a la acción y nos encontramos en un punto de casi no retorno. Anclados en las protestas, en las frases hechas y en la inanición más profunda, parece que hemos encontrado un un gestor de verdad, comprometido y con criterio como es el consejero Luis Planas. Parece que las protestas vecinales han logrado que se mueva al menos un dedo. El bombeo de agua es ya un hecho.

Javier Arenas

Antonio Lao | 18 de junio de 2012 a las 18:07

Cuando  llega la hora de la renuncia, se agolpan mil recuerdos que son difíciles de ordenar en unas líneas. La decisión de Javier Arenas, todavía presidente del Partido Popular, de renunciar a la dirección regional de los populares, abre un tiempo nuevo para un partido político que acaba de ganar unas elecciones autonómicas, aunque no gobierna.
Javier Arenas es la política andaluza lo que la pimienta a unos buenos espaguetis carbonara. Casi todo. Le ha dado sabor, color, picante, retos, sueños, ideas, polémicas. Un sin fin de adjetivos incapaces de llenar más de veinte años plenos, sin descanso, en los que, incluidos los paréntesis, siempre ha estado presente.
La relación de Arenas con Almería va más allá de haber encabezado durante dos legislaturas la candidatura al Parlamento andaluz por esta provincia.  Incluso, me atrevería a decir que está por encima de la amistad -incombustible- con el presidente provincial, Gabriel Amat. El dirigente regional siempre obtuvo en esta tierra el respaldo, el apoyo y la comprensión que, posiblemente, en otras provincias no se escenificara con el mismo esmero, cordialidad y asentimiento.
Sea como fuere Almería lo va a echar de menos. De él salió el primer Plan del Agua que nos dejó la desaladora de Carboneras y el trasvase del Negratín. De su esfuerzo se derivó la puesta en marcha de Acuamed, el fallido trasvase del Ebro y propuestas tan generosas como llevar el agua de Carboneras a Tabernas, todavía sin realizar, o la adecuación del agua en el Poniente con la desaladora del Campo de Dalías y los riegos de Adra. Es verdad que se granjeó enemigos. Cuando uno está en primer línea hay que tomar decisiones y éstas siempre conllevan dejar heridos o muertos en el camino. Pero siendo justos, la historia, aún por contar, lo recordará como el hombre que desde la vicepresidencia del Gobierno buscó calmar la sed de esta provincia. Aunque con otros roles, quiero creer que aún no ha dicho su última palabra en política. Sigue teniendo por delante retos a los que aspira y muros que derribar. A no tardar mucho lo veremos en otras tareas y Almería, como no podía ser de otro modo, seguirá en la cúspide de la pirámide de sus prioridades.

Bomberos del Almanzora

Antonio Lao | 11 de junio de 2012 a las 11:14

Tengo que frotarme los ojos para asegurarme que no estoy teniendo un mal sueño. Ver como los alcaldes socialistas y populares del Almanzora enarbolan la bandera de la confrontación a cuenta del Parque de Bomberos me produce tristeza, desolación y cierta impotencia.
El tiempo parece haber regresado al pasado en esta comarca. Creo que no hemos aprendido nada en los últimos treinta años. Al contrario. Se lucha casi cuerpo a cuerpo (todavía con la palabra) con tal de defender unos posicionamientos con muchos jirones, excesivos trazos gruesos y pocas ganas de acuerdo por parte de todos.
Vayamos por partes. Nunca se debió hacer un parque de bomberos en Albox, que diera servicio a todos los pueblos y que sólo este último lo pagase. Ahora, cuando se habla de un proyecto común, lo razonable es buscar la mejor ubicación y equidistante a aquellos municipios a los que se les va a prestar servicio. No se debe, bajo ningún concepto, mezclar la política de partido con las necesidades objetivas. Tampoco, claro está, hay que avasallar al contrario, derrotarlo y mearse encima.
Está muy reciente, un cuarto de siglo, la batalla que libraron Albox y Huércal Overa por el hospital comarcal. Una guerra incruenta que dejó demasidos enfrentamientos entre pueblos y heridas que luego son muy difíciles de curar. Los localismos exacerbados provocan odios sin sentido, que luego mirados con la distancia que el tiempo sólo da, nos deja cara de perplejidad y hasta de tontos, si me apuran, a poco que nos descuidemos.
En el caso que nos ocupa, el Consorcio de Bomberos del Almanzora, debe ser el presidente de la Diputación el que imponga la serenidad a todos, el que busque los acuerdos más beneficiosos para la mayoría y el que aleje los fantasmas del enfrentamiento entre localidades, que está muy cerca de prender. Los alcaldes, populares y socialistas, tienen en sus manos impedir que la cerilla arda. Sobre todo porque aquí lo que se juega no es un proyecto más para un pueblo, que también, sino un servicio que vendrá a cubrir una necesidad que ahora se presta de aquella manera, con camiones de la prehistoria y con medios de Manolo y Benito.

Cabo de Gata, 25 años de Parque Natural

Antonio Lao | 4 de junio de 2012 a las 9:33

Cabo de Gata cumple 25 años  como Parque Natural. Una efeméride para celebrar, por lo mucho que ha dado durante este tiempo a la provincia de Almería. Pese a las reticencias iniciales de los alcaldes de Almería, Carboneras y especialmente Níjar (Joaquín García), municipios en los que se asienta, el tiempo ha venido a confirmar el acierto de la administración autonómica al declarar casi 27.000  hectáreas como espacio protegido.
El gran logroha sido su preservación como lugar único, alejado de las cuchilladas del ladrillo, pese a los intentos constantes de decenas de empresas de darle bocados a sus dominios marítimo y terrestre, bocados nunca permitidos.
En este cuarto de siglo se ha conjugado, con criterio diría yo, el desarrollo agrícola de la zona -Níjar, por ejemplo, tiene 8.000 hectáreas de invernaderos- con la proyección de este hermoso desierto-vergel- como centro nacional e internacional de un ecosistema único, con endemismos y especies que sólo habitan aquí. De forma paralela nos ha servido para definir la provincia de Almería como destino turístico. Nunca antes un espacio natural había sido para esta tierra tan definitorio y esencial.
Dicho esto, lamento que desde la administración autonómica no se haya ido más allá que de la convocatoria de un concurso para hacer un logo conmemorativo, cuando de lo que se trataría es de aprovechar los 25 años para impulsar la imagen de esta tierra en el exterior. Razones tiene el Parque Natural para ello. Playas vírgenes, pasado volcánico, aguas cristalinas, plantas autóctonas, arqueología industrial, construcciones típicas y una gastronomía tan rica como variada.
La crisis y los recortes no deben ser, no pueden ser, un obstáculo insalvable para no aprovechar la oportunidad que se presenta de ampliar el conocimiento y el valor de la marca de esta provincia si hablamos de turismo y de turismo limpio y ecológico. Ahora debe ser la nueva administración la que tiene que recoger el guante, con la colaboración de los pueblos afectados y la Diputación, para avanzar en una senda que nos beneficiará a todos en forma de turistas y, claro está, en empleo.