Palomares, 53 años después

Antonio Lao | 5 de noviembre de 2018 a las 12:26

CINCUENTA y tres años han pasado desde que dos aviones nortemaricanos, un B52 y un KC135 chocaran en pleno vuelo sobre el cielo de Palomares. El bombardero llevaba en sus entrañas cuatro bombas termonucleares de 1,5 megatones. Como consecuencia del accidente dos de ellas quedaron intactas, una en tierra (cerca de la desembocadura del río Almanzora) y la otra en el mar. Las otras cayeron sin paracaídas, una en un solar del pueblo, la otra en una sierra cercana. Se produjo la detonación del explosivo convencional que contenían, lo que sumado al choque violento con el suelo, hizo que ambas se rompieran en pedazos. Las tres que cayeron en tierra fueron localizadas en cuestión de horas; la que se precipitó al mar pudo ser recuperada 80 días después. Como resultado de la explosión, se formó un aerosol, una nube de finas partículas compuesta por los óxidos de elementos transuránicos que formaban parte del núcleo de las bombas, más el tritio que se vaporizó al romperse el núcleo. La nube fue dispersada por el viento y sus componentes se depositaron en una zona de 226 hectáreas de superficie que incluía monte bajo, campos de cultivo e incluso zonas urbanas. La contaminación resultante (principalmente por Plutonio-239, también Pu-240 y Americio-241) superó los 7400 Bq/m², con notables diferencias según el punto considerado, habiendo zonas con 117000 Bq/m², y hasta más de 37 millones de Bq/m² (saturaron los instrumentos de medida) cerca de los puntos de impacto. A finales de los años 1980, la contaminación residual era de 2500 a 3000 veces superior a la de las pruebas atómicas.
Pues bien, transcurrido este tiempo el incidente no ha dejado tranquilos ni un solo día a los habitantes de la barriada cuevana. Periódicamente algunos de los vecinos acuden a hacerse revisiones y de forma paralela los gobiernos de Estados Unidos y España tratan de buscar una salida a la tierra contaminada. Lo más cerca que se ha estado de lograrlo fue durante los gobiernos de Obama y Rajoy. Ambos firmaron un protocolo de intenciones que parecía resolvería, de una vez y para siempre, el problema. Transcurrido el tiempo nos hemos topado con Trump, al que poco o nada le importamos. En una respuesta del Gobierno al diputado de Cs, Diego Clemente, se deja claro que el acuerdo alcanzado por los ministros de Exteriores (Kerry y Margallo) no tiene rango de tratado, por lo que si nada lo remedia la tierra seguirá donde está, la zona vallada y los habitantes de Palomares soportando una imagen que no es la más deseable para su agricultura y sus playas. Y, lo que es peor, con escasos o ningún dato de las verdaderas consecuencias que ha tenido, tiene o tendrá para la salud la dichosa tierra, que seguirá en el pueblo y con pocas esperanzas de que un día los yankis decidan que es hora de repatriarla a su país. Triste.

Generación 3.0: el relevo en el campo

Antonio Lao | 29 de octubre de 2018 a las 13:11

EL Grupo Joly presentó en Madrid el martes la quinta edición de Agricultura & Alimentación (Generación 3.0. El relevo en el campo). Una obra que pretendemos sea como una especie de compendio del sector agrícola y alimentario de Andalucía. Por segundo año este Vademécum de la agricultura tiene carácter regional. Y quién mejor que el Grupo Joly y sus nueve periódicos en las distintas provincias de la Comunidad para liderar un proyecto que considero, puede ser, un trabajo de consulta indispensable para un sector, el agro industrial, que supone una parte fundamental en el Producto Interior Bruto (PIB) de nuestra tierra.

El escritor ruso León Tolstoy, en su obra Calendaria de la sabiduría, aseguraba allá por 1909 que “nada es más gozoso que el trabajo del agricultor que cultiva la tierra”. Con estas palabras quiero resumir lo que queremos este año con el Anuario, que dedicamos  a aquellos que son hijos, nietos y biznietos de agricultores. Aquellos que a lo largo de los últimos cien años han sido capaces no sólo de mantener sus tierras productivas, sino que han sabido aplicar las nuevas tecnologías para convertir su modo de vida en una industria generadora de empleo y riqueza. Son ellos los que tienen la capacidad de producción para ayudar a alimentar a una sociedad cada vez más numerosa, que busca una dieta equilibrada y saludable. La generación 3.0 llega preparada, con mentalidad empresarial, sabedores de que la tecnología aplicada al campo significa romper con los moldes establecidos.

Un paso al frente hacia un desarrollo agrícola moderno, aunque sin perder las señas de identidad, los secretos y los pequeños detalles de aquellos que los han precedido: padres, abuelos o bisabuelos, que plantaron la semilla de lo que hoy es, en Andalucía, un sector pujante, moderno y sostenible, capaz de alimentar a Europa. El propio ministro de Agricultura hablaba hace unos días de esta cuestión. Luis Planas considera necesario impulsar las grandes potencialidades y oportunidades de desarrollo del medio rural, y paliar las carencias que amenazan su futuro. La lucha contra el despoblamiento del medio rural se ha incorporado a la agenda política del Gobierno, que considera este problema como una cuestión de Estado.

Este desafío es necesario abordarlo de manera global, integral y transversal con el conjunto de políticas sectoriales e instrumentos disponibles. Para impulsarlo es imprescindible implementar políticas y actuaciones que aseguren unas explotaciones competitivas y rentables. La incorporación de los jóvenes debe ser un objetivo estratégico y que cuente con una dotación financiera adecuada en la nueva PAC. Se hacen necesarias, pues, medidas horizontales que conduzcan a mejorar la rentabilidad y competitividad de las explotaciones agrarias, como forma efectiva para promover la incorporación real de los jóvenes agricultores al campo.

Infinitas gracias a mi pueblo

Antonio Lao | 25 de octubre de 2018 a las 12:36

Todavía me embarga la emoción.  No hay momento más importante en la vida de un ciudadano que aquel en el cual está siendo proclamado Hijo Predilecto del pueblo en el que nació, y no casualmente, sino en el seno de una familia que tiene en él raíces seculares. En Doña María vive mi madre y mi hermana, vivió mi padre, vivieron mis abuelos, agricultores, que trabajaron la tierra hasta la extenuación y sufrieron los rigores de la guerra, con el destierro y con la cárcel. Tanto mi abuelo como mi padre fueron en realidad filósofos de la vida, y el honor que me ha hecho mi pueblo, Doña María, recae sobre mis espaldas y transciende, desde luego, a ellos; incluso sus palabras y sus historias fueron las primeras que yo pude escuchar. Y no hay momento más importante porque no hay un honor comparable al honor de ser acogido por su propio pueblo como hijo suyo predilecto, sobre todo cuando aquí han tenido hijos tan ilustres como Manuel Lao y Antonio Pérez Lao. Coincidencia en apellidos y en amistad con ambos.

Al recibir la noticia de que el Ayuntamiento de Las Tres Villas había pensado hacerme Hijo Predilecto, me asombró como me afectó la comunicación. De pronto, aparecieron todo un cúmulo de sensaciones, de vivencias guardadas en el fondo del cajón de la memoria en las que ni siquiera había reparado antes, concentradas todas ellas con una intensidad que llegaron a sorprenderme. Fue como si visualizara de nuevo toda la red afectiva y de lazos familiares que marcaron mis primeros años, mi infancia.  Allí, en Doña María pase los primeros 18 años de mi vida y, sin embargo, puedo recrear vividamente momentos muy concretos, como si éstos se hubiesen dilatado mucho en el tiempo.

Pero también es verdad que siempre vuelvo a Doña María: cualquier ocasión me parece un momento oportuno para volver a sentir mi tierra. De niño, soñaba en Doña María. Ahora, no puedo vivir en mi pueblo, pero quiero “vivir soñando –con él- como quien busca un rincón, un rincón de amor”. Y ahora, después de este homenaje que sobrepasa todas mis expectativas y méritos, seguiré soñando con mi tierra, porque en ella mis raíces sentimentales encuentran el sustrato del mejor bálsamo vital posible. Muchas gracias de todo corazón, porque parte de él seguirá prendido del tejido de este nostálgico y balsámico paisaje afectivo.  No tengo palabras para agradecer al Ayuntamiento de Las Tres Villas, a toda su Corporación Municipal que, por unanimidad, me hayan hecho el mejor regalo de mi vida y que nunca llegué a imaginar. La dádiva más hermosa de mi pueblo Doña María, en el que pasé poco tiempo, pero que ha marcado toda mi vida y en cuyo paraíso, el paraíso de mis recuerdos, acabo de entrar al ser nombrado, por vuestra generosidad, hijo predilecto. Queridos vecinos, siempre podréis contar conmigo porque “no es de bien nacidos no ser agradecido”.

Tren al Poniente y recuperar el del Almanzora

Antonio Lao | 15 de octubre de 2018 a las 12:33

Reconozco que mi capacidad de sorpresa no tiene límite. Por muchos años que uno lleve en esto, aún quedan hechos que rompen moldes y con cualquier estructura mental establecida. Brincano como caballos jerezanos alzando su figura, cabriolas incluidas, y penetrando en mi cerebro para romper la quietud que habita por lo general en su interior.
Cuando llevamos 30 años casi suplicando un AVE, envueltos en la permanente reivindicación, los parlamentarios andaluces de esta provincia, todos sin excepción, se meten en una Comisión de Fomento en la sede de la soberanía andaluza (Parlamento) y, ni cortos ni perezosos, echan toda una jornada, en un largo debate en el que todo acabó siendo aprobado por unanimidad, para solicitar un estudio que ponga negro sobre blanco en la necesidad, o no, de conectar el Poniente por tren y, ya que estaban envueltos en harina, ver la posibilidad de recuperar la línea ferroviaria cerrada en 1985, que unía Guadix con Almendricos, por la comarca del Almanzora. Y dos huevos duros, añadiría yo.
No, no me entiendan mal. No es mi intención. Muy al contrario. Alabo y casi aplaudo la ocurrencia de aquellos que buscan un minuto de gloria de vez en cuando. Ahora bien, la propuesta y el planteamiento no va más allá de un mera intención, de un desahogo mañanero porque en algo hay que ocupar el tiempo. Insisto, no lo vean como una dura crítica al planteamiento, que no. Todo es posible cuando se dispone de voluntad y, fundamentalmente, de fondos. Por tanto, todo va a quedar en agua de borrajas, en un azucarillo diluido en un café, en un ejercicio de voluntarismo político facilón, pero alejado de la realidad y de los problemas de los ciudadanos. Porque ya me dirán ustedes el recorrido que tiene la propuesta cuando las obras de la autovía del Almanzora llevan tres años paradas y a la espera de obras por falta de dinero o los trabajos del AVE con Murcia un día si otro también, nos anuncian deseo y voluntad política, pero siguen ahí durmiendo el sueño de los justos desde hace seis años. Bajo este panorama, poco halagüeño, va a llegar el ejecutivo andaluz, va a oír el planteamiento de los parlamentarios de Almería, lo va a dejar todo y se va a poner a construir una línea de tren hacia el Poniente, hasta El Ejido o Adra y vamos a recuperar el viejo del Almanzora, cerrado por deficitario, por poco usado y que no fuimos capaces de defender ni de mejorar cuando estaba en servicio. Insisto. No me lo tomen como una crítica, que no lo es. Se trata de bajar del guindo a aquellos que hemos elegido en las urnas y que a veces tienen ocurrencias que más bien parecen un chiste de los de Eugenio, que eran buenos aunque se vendían en viejas cassettes en gasolineras, pero no dejaban por ello de ser eso, ocurrencias para lograr una sonrisa.

El AVE con Murcia y la inversión millonaria

Antonio Lao | 8 de octubre de 2018 a las 12:44

EL ministro de Fomento, José Luis Ábalos aún no ha tenido tiempo, motivos de agenda aduce, de venir a Almería. Si ha estado en Córdoba, en Granada, en Murcia y la semana pasada en Barcelona, donde salió casi a hombros cuando les contaba al movimiento reivindicativo “Quiero Corredor” los planes de su departamento para esta magna y necesaria obra. El presidente de la Cámara de Comercio de Almería, por ejemplo, se mostraba más que satisfecho con las promesas de Ábalos para el AVE de esta tierra, que alguna vez, desconocemos cuando, nos debe unir con Murcia y Madrid. Y no era para menos, Fomento acababa de anunciar la licitación de tres tramos de la obra, con una inversión cercana a los 444 millones de euros y, al parecer, se mantienen los plazos dados por su antecesor en el cargo de finalización de los trabajos: 2023.
Todos contentos y a otra cosa. Sin embargo, son muchos los flecos y dudas, bajo mi punto de vista, que aún quedan por resolver. Y no es que a estas alturas ya necesite ver las máquinas en el tajo para creer., que sí. Es que veo difícil, por no decir casi imposible, que el ejecutivo que preside Pedro Sánchez sea capaz de sacar adelante los presupuestos del Estado para 2019, primera condición para que, negro sobre blanco, figuren partidas para la larga y reivindicada infraestructura.
No se trata, como en los últimos seis años ha sucedido, de vivir de declaraciones, más o menos efectistas, y esperar a que escampe o culpar al vecino del incumplimiento de la promesa. Son tantas y variadas las justificaciones que los gobiernos del PP y ahora del PSOE nos están dando que, insisto, necesito ver las máquinas iniciando las obras para certificar las dudas razonables que en este tiempo me invaden y que no quieren desaparecer.
Puedo comprender la necesidad que tenemos los humanos de no perder la esperanza, de ahuyentar las dudas, de caminar en la senda de la botella medio llena, pero mi optimismo pasa por palpar la realidad, por visitar las obras y comprobar como las excavadoras, los orugas, los arquitectos, las vigas y los raíles llegan y comienzan a dar forma a las vías, para cambiar de opinión. Y eso, hoy por hoy, no ha sucedido y me temo que no tiene visos de suceder en los próximos meses.
Ya pasó el tiempo de los juegos malabares, del equilibrismo practicado por unos y por otros en el alambre destensado y en la práctica de la fe como ejercicio de verdad suprema, o verdad de Gobierno, cuando una y otra vez, y han pasado más de veinte años, no hemos visto más realidad que la que en su día practicó el añorado secretario de Estado Jesús Mirada Hita. Única ocasión en la que los hechos superaron a las palabras, en los que no hubo ni trampa ni cartón, ni intentos vanos y baldíos por vender duros a cuatro pesetas, puro ejercicio de trileros.

Paisajes con sabor y una rectificación

Antonio Lao | 1 de octubre de 2018 a las 12:25

Susana Díaz, presidenta de la Junta confirma el compromiso de la administración andaluza con Almería. Incluso tacha de “frívolos” a aquellos que juegan a enfrentar territorios. “Nadie, afirma la presidenta, puede dudar de nuestro compromiso en la promoción de Almería”. En parecidos términos se ha expresado el parlamentario y secretario general de los socialistas almerienses, José Luis Sánchez Teruel, al defender la campaña “Paisajes con Sabor”, en la que la Junta de Andalucía trata de vender y promocionar diez rutas por toda la Comunidad Autónoma. El secretario general de los socialistas, incluso se atreve a afirmar que algunos están “perdiendo el norte y sólo buscan polémica”. Puede que hasta sea así. Pero no es esta la cuestión. Faltaría solo que el Gobierno Andaluz no se implique en la promoción de la provincia. Sería ilógico y censurable a todas luces. Pero aquí, en esta campaña, no hablábamos del grado de implicación de la Junta con Almería, que se supone, como el valor en la mili. La cuestión era que la administración autonómica había puesto en marcha una campaña para promocionar Andalucía y su gastronomía y se había olvidado de Almería y de Jaén. Y eso, nos pongamos como nos pongamos, no era defendible. Quizá por ello, una semana después han decidido rectificar, lo que merece mi aplauso y consideración. Estoy convencido de que los cargos políticos no tenían conocimiento del contenido de la misma o no había caído en ello.

Sea como fuere no tenía sentido que cuando Almería aspira a ser capital gastronómica en 2019, con el apoyo claro y explícito de la Junta, se elabore una propuesta de promoción y que una de las rutas no fuera de esta tierra. No hay que rasgarse más las vestiduras, ni buscar presuntos culpables, ni ver tramas judeo-masónicas allí donde no las hay. Andalucía es un todo, pero un todo conformado por ocho provincias distintas, cada una con unos problemas y con unas necesidades. Lo fácil, por tanto, debía llegar por reconocer el error, cosa que se ha hecho, que tampoco es tan complicado, e integrar a aquellas provincias que se han quedado fuera.

La susceptibilidad siempre estará a flor de piel, porque son demasiados los agravios que una tierra como esta ha recibido a lo largo de su historia, no ya de la Junta, sino de aquellos que siempre han gobernado desde Madrid o Sevilla, lo mismo da que lo mismo tiene. Ha llegado el momento de no tolerar ni uno más, sin que levantemos la voz para tratar de evitarlos. Desconozco, insisto, quiénes han sido las cabezas pensantes que alumbraron tal desaguisado. De forma lamentable han metido en un jardín de espinas a una administración, que trabaja bien, que busca la proyección de todos por igual,porque el turismo y la industria que mueve nos preocupa lo mismo a los de Ayamonte que a los de Terreros, a los de la Costa del Sol o a los de Despeñaperros. Todo lo demás, no se engañen, son ganas de enredar y de sacar tajada política.

Un empujón más para la candidatura gastronómica

Antonio Lao | 24 de septiembre de 2018 a las 12:21

A menos de un mes para conocer la ciudad que será capital gastronómica en 2019, el Ayuntamiento de la capital ha puesto sus avales encima de la mesa. El martes por la noche, en un escenario de ensueño como es el Teatro Real, los fogones de Almería se vestían de cofia y pajarita para mostrar en la capital del reino todo cuanto somos capaces de hacer, que no es poco. Dos días después, el escenario era el Cuartel de la Misericordia de la ciudad, el lugar que la capitalidad eligió para enseñar al mundo la potencialidad gastronómica de una tierra preñada de sabores, rica en variedad y con gusto por productos únicos, variados, diferentes a los que sacar todo su jugo.
Madrid entiendo que ha sido la guinda de un trabajo bien hecho. Un trabajo en el que se ha implicado toda la sociedad de esta provincia y que espera, nos lo merecemos, el reconocimiento del jurado en forma de nominación. Y es que a lo largo del año han sido muchas y variadas las actividades que la ciudad ha desarrollado. Se ha estado en los grandes eventos y en los pequeños. Todo medido con tino, sin dejar nada al azar, en un intento que debe ser cierto, para alcanzar la meta deseada.
La capitalidad gastronómica buscar ser el trampolín en el que esta ciudad se suba para catapultarnos al turismo del buen yantar nacional. En más de una ocasión he escrito que tenemos todo cuanto es necesario para ser una provincia líder en visitas.Una provincia con tanto potencial aún por desarrollar que las posibilidades son infinitas. En la historia ha quedado el turismo de sol y playa. Esa historia que sigue siendo presente, pero a la que hay que sumar nuevas ideas y nuevas propuestas. Y la gastronomía se me antoja básica para sumar. Visitar una ciudad por sus monumentos, por su historia o por sus playas es una realidad cierta, que está ahí y que jamás se puede desdeñar. Pero si todo este primer plato no se consuma con un excelente segundo, difícilmente vamos a volver.
Y es en este campo, en el que Almería y su provincia tiene aún mucho por decir. La capitalidad debe lograr, como ya hicieran en parte los Juegos del Mediterráneo, consolidar aquellas potencialidades con las que contamos y que todavía hoy no hemos sido capaces de sacarles todas las posibilidades que atesoran. No albergo dudas sobre cuál será la ciudad elegida por el jurado para ser capital gastronómica en 2019. Almería ha hecho los deberes y se ha doctorado cum laude en el máster, de los de verdad, de un año que han desarrollado los responsables de la concejalía de Turismo y Comercio. Sin desmerecer el apoyo recibido, y sin condiciones, de todos cuantos tienen algo que decir en este mundo de los fogones. Una vez examinados nos resta esperar la nota, que no debe ser otra que la designación. Y a partir de aquí dar contenido a un año que debe ser prolijo en eventos y rico en sabores.

Una autovía entre dos siglos

Antonio Lao | 17 de septiembre de 2018 a las 12:56

La autovía del Almanzora es una enorme china en el zapato de la Junta de Andalucía. Una obra que ya en 1985 se planteó como uno de los objetivos de la la administración autonómica y que aún hoy, 32 años después, no es una realidad.
El entonces presidente Manuel Chaves (estuve con él en el autobús que inauguró el primer tramo) estaba convencido de que antes de que llegara el nuevo siglo los vecinos de esta comarca industrial dispondrían de la infraestructura. Hablamos de 1994. Han transcurrido 26 años de entonces y sólo están operativos 22 kilómetros de un proyecto que un día, aún no sabemos cuando estará terminado, debe unir ciudad de Baza en la vecina Granada con la autovía del Mediterráneo, en el término municipal de Huércal Overa.
Desde que la reivindicación de los vecinos fue atendida por la Junta nunca se habló de fechas. Sin embargo se dio prioridad a los tramos almerienses, en especial desde Macael hasta la A-7. La idea era que un sector pujante como el del mármol acabara de una vez de estar limitado por una vía mejorada con los años (Redia del Almanzora se llamó), pero más cercana al siglo XIX, que al XXI que se avecinaba.
Cuando los presupuestos de la Junta se provincializaban, año tras año encontrábamos partidas residuales, aquellas que tratan de evitar las críticas, pero que no dejaban de ser cantidades pírricas que sólo servían para la redacción de un proyecto o para la licitación de alguno de los múltiples tramos en los que el proyecto se había dividido.
Es bien cierto, no se puede obviar, que la presión empresarial, en especial de aquellas empresas que mantienen un alto nivel de empleo en la comarca, ha servido para que a lo largo de este tiempo se hayan ejecutado 22 kilómetros. Un número a todas luces insuficiente y que se ha logrado casi a sangre y fuego de aquellos que reclaman el trazado.
Entiendo que los últimos diez años no han sido los mejores para las obras públicas. La crisis ha hecho mella en las arcas de todos, en las de la Junta también. Pero lo que no se puede, o al menos no se debe, es engatusar a aquellos que reclaman obras un año si y otro también y luego dejar transcurrir el tiempo sin máquinas en el tajo.
Cierto es que en la Comunidad Autónoma es posible que haya otras vías más necesarias, otros proyectos más acuciantes. Pero no lo es menos que una comarca como la del Almanzora necesita del estímulo de la administración para continuar el desarrollo que le permite una industria como la del mármol y un sector como la piedra natural, en el que está asentado uno de los líderes mundiales, como es Cosentino. No se puede si se debe poner en riesgo a empresas de este calibre porque las carreteras no sean las adecuadas. No se lo perdonaríamos.

Esperando al ministro Ábalos

Antonio Lao | 10 de septiembre de 2018 a las 18:24

El AVE entre Almería y Murcia fue la china en el zapato del Gobierno de Mariano Rajoy y amenaza en transformarse en una roca en el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Aquí, en la práctica, ya no se tolera nada, cansados como estamos de promesas vacías y anuncios guadianescos.
La portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Adriana Lastra, anunciaba, en una entrevista concedida a Diario de Almería a finales de agosto, la inminente visita a la provincia del ministro de Fomento, José Luis Ábalos. A la espera de cerrar agendas, la visita del responsable de las obras públicas del Estado debe suponer que se disipen todas las dudas y heridas que el AVE tiene abiertas con esta tierra.
Si ya me era complicado creer al PP y al ministro De la Serna cuando ponía como fecha 2023, ni se imaginan el ejercicio de fe que tengo que practicar ahora para albergar alguna esperanza con el nuevo Gobierno. Y es que antes había presupuestos, que no contemplaban una sola partida, pero en la programación plurianual se nos juraba y perjuraba que existía el proyecto. Entiendo que la planificación sigue estando ahí. Lo que todavía no vemos es la confirmación del ministro. Su visita a Almería y lo que los socialistas siempre han pedido, y a lo que me sumo, es poner en negro sobre blanco las fechas, con partidas anuales hasta su conclusión.
Entiendo que con una pírrica minoría en el Congreso, con un presupuesto de 2019 en el limbo y con multitud de frentes abiertos, el AVE de Almería puede esperar. Pero no comparto que aquellos que vivimos en la esquina seamos siempre los últimos y, ni mucho menos, que aquellos que tanto han criticado al Gobierno del PP por los retrasos cominecen ahora a acumularlos, aunque quieran partir de cero. No es admisible y tampoco debe ser tolerado por los que aquí habitamos.
En más de una ocasión he expresado mi opinión con respecto al AVE de Almería. Los trámites deben acelerarse. Todo lo que sea ir más allá de 2023 ya era antes una tomadura de pelo. Si se dilata el adjetivo se lo pueden poner ustedes. La estación debe permanecer donde está y la doble vía es innegociable. Puedo entender que en un principio haya tramos con una, pero la plataforma que se ejecute debe prever que la segunda sea una opción cuando se necesite, aunque pasen 50 años.
Creo que la Mesa de las Infraestructuras, algo blanda en los últimos años, debe recuperar su fortaleza y la Mesa del Ferrocarril insistir en sus planteamientos iniciales. Aquí no se trata de que gobiernen unos u otros. La idea es mantener la presión en defensa de las infraestructuras de esta provincia, unas infraestructuras demandadas en el tiempo y a las que los sucesivos gobiernos les dan largas cambiadas, a la espera de que la fuerza del toro amaine con el paso del tiempo de la lidia y mantener el tipo.

La Feria y su futuro

Antonio Lao | 3 de septiembre de 2018 a las 11:49

Concluida la Feria toca su análisis. Como cada año la semana posterior nos envolvemos en el papel celofán de las declaraciones positivas y de las críticas más feroces. Todas, claro está, tienen un sesgo político indudable, lo que ya de antemano las invalida en parte. Nadie, o casi nadie, es capaz de hacer un examen sosegado, en el que se pongan encima de la mesa los aciertos, los errores y, sobre todo, donde se puede mejorar y cómo.
Son ya varios los ejercicios en los que, en caliente, unos y otros anuncian comisiones en las que las tormentas de ideas puedan dar con la pócima del éxito y de un futuro esperanzador y asegurado. Todo puro espejismo, que con el paso de los días se diluye, se olvida, se guarda en un cajón y hasta el año próximo, en el que nos encontraremos más de lo mismo.
La Feria que acaba de terminar no ha sido un desastre como la califican unos y tampoco la mejor de los últimos años como tratan de hacernos creer otros. Vayamos por partes: los conciertos han tenido un notable nivel, así como una asistencia masiva. Un éxito, aunque el recinto en el que se celebran no es el mejor posible para este tipo de eventos; la Feria del Mediodía sigue anquilosada. Sólo cinco ambigús dificultan su expansión, a la vez que contribuye al estancamiento; el regreso de los caballos al Paseo y las actividades para los niños han sido todo un acierto; en los horarios es necesario mejorar. No se cumplen, aunque es comprensible que entre tanta actividad se sufran cambios y cancelaciones; la Feria de la Noche, la que ha sido la estrella por excelencia de los festejos de la capital padece un imparable declive. Y lo que es peor, parece que nadie hace nada por evitarlo. Las habituales atracciones y los puestos de comida y tómbolas mantienen el ambiente hasta la media noche y poco más. Las casetas familiares han pasado a la historia y las grandes megadiscotecas efímeras feriales, con precios altos, invitan a los jóvenes a hacer un macrobotellón en el margen del río Andarax. O nos ponemos las pilas o cerramos un ciclo centenario que agoniza.
¿La solución? Compleja.

Pero si sirve para algo yo apunto la posibilidad de que el Ayuntamiento asuma la construcción permanente de un número determinado de espacios, pequeños, de no más de 200 metros cuadrados, que se los ceda a asociaciones y distintas instituciones de la ciudad para su explotación. Eso si, debe existir el compromiso, inequívoco e inviolable de precios razonables y volumen de música adecuado. Puede ser un primer paso para recuperar las casetas familiares de la noche y a la vez la Feria abierta, que nos ha caracterizado siempre. Otra solución se me antoja compleja y poco viable, dado el precio sonrojante que montar una caseta supone para aquellos que quisieran formar parte del evento, pero que no disponen de fondos para hacerlo.

El centro de la ciudad y el desierto comercial

Antonio Lao | 27 de agosto de 2018 a las 10:54

El centro de la ciudad se muere. El lento gotear del cierre de viviendas y negocios acabará por convertirlo en un desierto comercial que todos lamentaremos. Al final, cuando la situación sea irreversible, nos preguntaremos qué pudimos hacer para evitarlo. Mientras tanto, aquellos que tienen en sus manos revertir la situación no van más allá de la denuncia pública, de culpar al otro o de repartir unas migajas económicas en ayudas, que no sirven ni de cuidados paliativos. Tan sólo un pequeño fogonazo informativo, y poco más. El final de la renta antigua ha sido la estocada definitiva de los centros históricos de las grandes ciudades. Los propietarios de locales, la mayoría heredados, siempre creyeron en ellos como un modo de vida parasitario. Ya saben: “el local el mío. Pido por él una millonada en alquiler. Y que trabajen otros para que vivir de las rentas”. Un gran error permitido por la sociedad actual y una cortedad de miras apabullante y escalofriante, que nos sitúa al borde del abismo.
No quiero entrar en señalar culpables. Ese no es el objetivo. Si bien es cierto que las administraciones competentes han hecho poco o nada por buscar soluciones a la despoblación del centro. No ha habido apoyo económico a aquellos que buscaban comprar y rehabilitar viviendas. Se olvidaron de los pequeños comercios, del empleo que generaban y de la vida que irradian al entorno. Y luego está en envejecimiento paulatino de la población y la creencia, generalizada, de que una casa en el centro es una especie de gallina de los huevos de oro para vivir hasta el infinito y más allá del sudor de otros.
Una concatenación de errores, que ahora empezamos a sufrir con crudeza, cuando paseamos por los cascos históricos. Gran parte de las casas están cerradas, muchas de ellas en un proceso de deterioro brutal y, lo que es más preocupante, calles vacías y sin vida, ante la indiferencia de los que las transitamos y la inanición de aquellos que tienen en su manos arbitrar medidas para curar la enfermedad terminan que padecen.
Así las cosas siento envidia sana de caminar por ciudades en las que sus responsables vieron el problema a tiempo, buscaron soluciones y lo van atajando en la medida de las posibilidades reales que tienen que, en los tiempos que corren siempre son limitadas. Ha llegado la hora, por tanto, de tratar de reinventarnos, de buscar el retorno de los que se fueron con ideas creativas, con ayudas razonables y con apuestas decididas por la recuperación de un centro capitalino que se apaga si nadie lo remedia. Nadie dijo que la apuesta sea fácil, pero lo que si creo es que es posible, real y necesaria. Y no es cuestión de una sola administración, la tarea es de todos porque el objetivo debe ser común. Dar palos de ciego o ir por libre nos encamina al irremediable fracaso. Trabajar unidos no será sinónimo de éxito.

Desarrollo industrial y medio ambiente

Antonio Lao | 16 de agosto de 2018 a las 11:16

Lo definía a la perfección el responsable de Finzanas y Agricultura de este periódico, Elio Sancho, el 20 de julio: Cambio de reglas de juego en mitad del partido. La denuncia de los empresarios del mármol, respaldada por los presidentes de la Cámara de Comercio, Diego Martínez Cano y de Asempal, Pepe Cano, venía a poner en jaque la postura del Departamento de Minas de Almería, dependiente de la Delegación de Conocimiento y Empleo, al modificar el criterio en la aplicación de la normativa sobre garantías financieras de restauración de las explotaciones de las canteras en la Sierra de Macael. A juicio de los empresarios, cuando se diseñó el Plan Global de Restauración, allá por 2015, se contabilizaba en unos 18 millones de euros el coste y se determinaba un coeficiente en función de las toneladas de mármol extraídas por parte de las empresas. El objetivo no era otro que recuperar la sierra y devolverle su estado original, tanto de las canteras afectadas por la explotación como las agotadas en años anteriores.
La administración autonómica no es de la misma opinión. El delegado restó alarmismo a la situación descrita por los empresarios y negó que se pueda poner en riesgo la supervivencia del sector del mármol como tal y los más de 1.200 empleos que el sector aseguran están en serio riesgo. La intención de la delegación de Conocimiento no es otra, según explica Miguel Ángel Tortosa de que “haya fondos suficientes para acometer la restauración de la sierra de Macael cuando cesan las explotaciones de mármol”. Un planteamiento, parece, tan coherente como el expresado por los empresarios.
Vistos y analizados ambos, aquí se ha producido, para empezar, una falta de comunicación que raya o bordea lo tolerable en estos casos. No parece coherente que el sector, cuando observa lo que está sucediendo, no busque reuniones con Minas para eliminar de un plumazo los problemas suscitados. No le anda a la zaga la Junta de Andalucía, que consciente del riesgo en el que se pone la incipiente recuperación de un sector empresarial clave para esta provincia, no urda y establezca las condiciones necesarias para restablecer la confianza empresarial y evitar riesgos y tensiones innecesarias.
El mármol y su industria son vitales para la economía de esta provincia. Poner en riesgo al sector debe ser el último argumento al que se debe aferrar la administración para cumplir sus compromisos. Y estos deben entender, y debe quedar claro, que la restauración medioambiental de la sierra no es un capricho o una cabezonería de la Junta. En las sociedades modernas y avanzadas compaginar el medio ambiente con el desarrollo industrial no solo es necesario y aconsejable, sino exigible. Atrás, por fortuna, quedaron los tiempos en los que el rompía no pagaba y además acababa dejando esparcidos los tiestos.

La fortaleza del campo

Antonio Lao | 23 de julio de 2018 a las 11:04

La superficie de producción, invernada y al aire libre, en la campaña agrícola 2017-2018 ha sido de 54.899 hectáreas, un 1% menos. El volumen de producto producido suma 3.602.253 toneladas, con un descenso prácticamente inapreciable del 0,5%, debido a las condiciones climáticas. Las cotizaciones han evolucionado con ciertos altibajos, aunque la media ha estado en los 0,60 céntimos de euro por kilo, en torno a un 12% menos que en la campaña precedente. Aunque si se toman como referencia las tres últimas se observa que los precios se mantienen estables. El valor de la comercialización, sin contar con los flecos que supone la sandía y el melón, se ha situado en los 2.800 millones de euros. Aunque las exportaciones también muestran una tendencia descendente, en torno al 11%, lo cierto es que se viene de un año excepcional en cuanto a precios, por lo que parece complejo que se mantuvieran en este nivel.
Estas son las frías cifras. Un conglomerado de números que al lector le pueden llevar a mirarlas con optimismo, atendiendo a la capacidad que tiene nuestro agro de mantenerse en la cima, liderando la producción de hortalizas de este país con destino a Europa. También habrá aquellos que miren los datos y les quede un regustillo amargo, sobre todo, si son los que en la campaña anterior vieron como sus arcas se llenaban con unas cotizaciones récord.
La realidad es que ni una cosa ni la otra. Aquí debemos ser tan fríos como uno de los primeros alcaldes de nuestra vecina Lorca, cuando inauguraba la Feria del Porcino de la comarca. Al ser interrogado por el número de cabezas de cerdos que había en la zona respondía con un lacónico depende.
– ¿Cómo que de depende?, insistieron los periodistas.
-Sencillo, argumentó el primer edil. Si es para obtener ayudas de Europa, un millón. Si es para pagar a Hacienda, 200.000 y la realidad es que habrá en torno a las 500.000. En el caso que nos ocupa ocurre algo similar. El agro almeriense disfruta de buena salud, aunque las cosas se puede y se deben de hacer mejor. Pero la realidad, siempre tozuda, muestra que mantenemos intacta nuestra capacidad de producción y que somos los únicos capaces de producir con garantías de nuestro entorno. Nos hemos adaptado, con éxito, a todos y cada uno de los retos que se nos han planteado y se trabaja en superar las dificultades derivadas de la escasez de agua y de nuestros competidores. La fuerza del campo almeriense es incuestionable, pese a los agoreros y aquellos que parece que sólo tienen en la vida la misión de hacer de plañideras, en la idea de que es la fórmula para atraer ayudas o inversiones. Error. Aquí se trata de ir por delante de los demás, aplicar las nuevas técnicas de cultivo y competir para permanecer en la cima. Lo demás es una pérdida de tiempo.

Falcones en Diario de los Libros

Antonio Lao | 16 de julio de 2018 a las 11:42

Ildefonso Falcones, autor de La Catedral del Mar y Los Herederos de la Tierra, entre otros aclamados títulos, ha pasado esta semana por Diario de Los Libros, la apuesta de Diario de Almería con la que pretendemos cada trimestre, cada dos meses si fuera posible, traer a esta provincia a los mejores escritores del panorama nacional e internacional para que nos presenten sus obras y nos hablen de Literatura. Una posibilidad, pienso que única, para intercambiar ideas, en la que conozcamos de primera mano a aquellos que nos sumergen y nos trasladan a otros mundos, a otros escenarios, a otras épocas. Queremos aportar a la ciudad, y esperamos conseguirlo con su apoyo, un foro literario, un espacio en el que la cultura de los libros lo inunde todo.
La presencia de Falcones ha supuesto un paso más en esa apuesta de la que en alguna ocasión les he hablado. Un periódico, además de poner en la calle cada día los hechos que acontecen en la ciudad, la provincia, la región o el país, es un intento por participar en la vida de aquellos a los que se dirige. El autor de La Catedral del Mar no defraudó a sus seguidores, que son legión. Con el libro llevado a la pequeña pantalla en ocho capítulos, fueron muchos los que acudieron a la cita en el Teatro Apolo para deleitarse de una obra que ya leyeron y que ahora, en Los Herederos de la Tierra, tratan de buscar la misma complicidad. Una continuación con matices del primero. Pero incluye sólo algunos guiños e inserta nuevos personajes y se sumerge en el mundo del vino, sin olvidar el ansia de libertad, el sufrimiento que la vida siempre lleva aparejado y el triunfo de la razón, de la constancia y del trabajo. Sueños que cualquiera de nosotros hoy, siete siglos después, mantenemos como prioritarios y vivos, en la construcción de nosotros como personas y de las ciudades y sus pueblos como forma perdurable de vida.
Las novelas de Falcones logran sumergirte en la historia. Te trasladan a mundos que desconocemos, pero en los que la lucha por la supervivencia, como en la actualidad, es el eje sobre el que se mueve la vida.
Leyendo sus libros cada día entiendo más a Don quijote de la Mancha y su locura sobrevenida por la constante lectura de ejemplares de caballería, tan habituales en el siglo XVI. Cuando te zambulles de lleno en sus obras hay algo que te impide cesar en la lectura. El afán de continuar para conocer el desenlace de la historia es como un imán que te atrapa. Un lazo que te une a los protagonistas y llegas a sufrir las desdichas, a ser feliz con sus alegrías o a temer lo peor en caso de desenlaces, digamos que no deseados. Y es ahí donde, bajo mi punto de vista, radica el éxito de un libro: en la capacidad que tiene de seducirte hasta extremos quijotescos, en los que si te descuidas caminas al excelso abismo de confundir la realidad con la ficción.

El contador del AVE

Antonio Lao | 9 de julio de 2018 a las 18:06

Las hemerotecas desnudan a los políticos. Son el mejor de los argumentos para desvelar las “mentirijillas” de aquellos que un día sí y otro también quieren hacernos comulgar (a los ciudadanos) con ruedas de molino. Todos, sin excepción de partidos, han sido cazados por sus frágiles argumentos y sus críticas de conveniencia. Entienden que es necesario de forma permanente mover el árbol, en la creencia de que aquellos que los escuchan asienten con sus veleidades, su inconstancia y sus ligerezas. Tres términos para definir lo mismo: la nada. Dentro de la veleidad de la que hablo nos encontramos como el Gobierno de Pedro Sánchez tardó un suspiro en aceptar como propios los presupuestos del Estado que unos días antes había rechazado a Mariano Rajoy sin ruborizarse lo más mínimo. Pues bien, en esta dinámica nos encontramos con la información que desvelaba el redactor jefe de Diario de Almería, Iván Gómez, el pasado martes, en la que daba cuenta de la “avería” que había sufrido el reloj que los socialistas habían instalado en su web, en la que daban cuenta de los días que esta provincia lleva sin obras del AVE. Una excelente idea para el desgaste del adversario cuando estás en la oposición y un hierro candente cuando gobiernas. Sólo la permanencia del concepto achicharra al más pintado y lo deja a los pies de los caballos entre los suyos. Y hete aquí que aquellos que tanto han peleado, y con razón, porque las obras del AVE que un día nos debe unir con Murcia, se han visto atrapados en su crítica, sin saber como salir con dignidad de ella. Digo yo que el famoso reloj era tan válido cuando gobernaba el PP que ahora que gobierna el Partido Socialista. Al final los días siguen pasando y las obras de esta necesaria infraestructura permanecen durmiendo el sueño de los justos, con la fecha de 2023 ofrecida por el ministro De la Serna y que casi todos dieron por buena. Y ahora, lamentablemente, nos movemos en la indefinición de un ministro que tiene tantos frentes abiertos que todavía desconocemos sus intenciones para con esta provincia. La reivindicación de esta tierra sigue siendo la misma. En los tiempos de De la Serna y en los tiempos de José Luis Ábalos. La única diferencia es quien gestiona los fondos. A nosotros como almerienses eso debe ser lo que menos nos importe. Ya echo de menos a aquellos dirigentes del PSOE de Almería que antes se les llenaba la boca pidiendo doble vía y celeridad en los trabajos haciendo lo mismo con sus compañeros de gobierno. Se trata de credibilidad, de coherencia, de un argumentario sólido. Otra cosa, y tengo serias dudas, es que nos vamos a encontrar con lo de siempre. Cambios de opinión, vestidos con las mejores galas, para intentar convencernos de la nada. No lo admitimos con el gobierno del PP y tampoco lo haremos con el Gobierno del PSOE. El AVE con Murcia es una necesidad por encima de las ideologías.

Las primarias de Pérez Navas

Antonio Lao | 2 de julio de 2018 a las 12:23

Adriana Valverde ganó con holgura las primarias del PSOE de la capital y será la candidata a la alcaldía de esta fuerza política. El hombre del aparato provincial, Juan Carlos Pérez Navas, ya no es, ni siquiera, concejal y se dedicará lo que le queda a la legislatura al Senado. Después, ya veremos.
Esta es la incuestionable realidad. Pero en todo el convulso proceso que ha vivido el socialismo almeriense en los últimos meses, las primarias por la alcaldía de la capital han sido la culminación de una serie de despropósitos, de una lucha cainita por el poder y, lo que es más triste, una batalla del susanismo y el sanchismo por el control de la capital, ahora más acentuada y más cruel, cuando unos gobiernan la Junta y los otros el país. En todo este proceso Juan Carlos Pérez Navas, hasta ahora el gran superviviente del socialismo provincial desde los tiempos de José Antonio Amate y Tomás Azorín, ha sido el gran perdedor. Esto no significa que todavía, hasta las elecciones generales, no mantenga cierta chance para permanecer dentro del núcleo de los elegidos, pero debe ser muy fino en su devenir futuro si, de verdad, pretende mantener alguna aspiración dentro de la estructura provincial. Y es que confiado en el triunfo de Susana Díaz en las primarias socialistas y cercano a dirigentes de la federación andaluza, el que siempre fue uno de los hombres de Amate, Azorín y Fernando Martínez en la provincia, apostó por la presidenta de la Junta y perdió. Nunca querido por los susanistas de esta tierra, sabedores de su cercanía con el sanchismo, se encontró en tierra de nadie. Trató de nadar sólo, con apoyos de toda la vida como Níjar o Vícar y afrontó lo que nunca había hecho: ir a por la secretaría general del partido. Error de incalculables consecuencias, pues frente al aparato y frente a los “guerristas” de toda la vida era una batalla perdida. El lo supo después de dar el paso. Quien controla el poder de la administración controla el partido y quienes viven para derrocarlo son capaces de sacar al día 48 horas para lograr sus objetivos. La batalla por la agrupación local, un premio menor, fue igualmente desigual. El sanchismo rearmado con Pedro Sánchez en Ferraz, conocedores de todos los resortes, no dieron opción a un candidato arropado por el provincial, que era sólo eso un candidato, no su candidato. Y volvió perder.
Y la última y más dura derrota ha sido el proceso de primarias de la capital. Antes de encabezar la lista del susanismo sabía que perdería y así se lo dijo a muchos de sus íntimos. Aquellos que decían que lo apoyaban hicieron lo justo en una campaña sucia, de las más enfangadas que se recuerdan, en la que poco tenía que hacer. Muchos a los que creía que representaba no lo querían, vamos que ni le hablaban. Y sus contrincantes, cosas de la vida, eran sus amigos de siempre, los que lo han mantenido casi dos décadas.

Ahora llegan las prisas y seis años de espera

Antonio Lao | 26 de junio de 2018 a las 12:50

ASEMPAL, la patronal de los empresarios de Almería ha tardado menos de 24 horas en urgir al nuevo Gobierno socialista, y en particular al ministro de Fomento, José Luis Ábalos y a la ministra de Medio Ambiente, Teresa Ribera, a que cumplan los compromisos adquiridos con anterioridad por el ejecutivo de Mariano Rajoy con esta provincia, en especial en lo relativo al AVE que nos debe unir con Murcia, a la rehabilitación de la estación de Renfe, paso a nivel de El Puche y la innegociable necesidad de que esta tierra acabe, de una vez y para siempre, con la endémica escasez de agua. No han sido los empresarios los únicos en meter presión al nuevo ejecutivo de Pedro Sánchez para que se pronuncie sobre los problemas hídricos y de infraestructuras de esta tierra.

El lunes 11 de enero el alcalde de la ciudad, Ramón Fernández Pacheco, remitía sendas misivas a los ministros que tienen capacidad para resolver las carencias que aún hoy padecemos. Les insta el primer edil a que lo reciba, con la intención de que le expliquen qué va a pasar con los proyectos que la ciudad tiene pendientes y que, tras el cambio de gobierno, han quedado, digamos que en el limbo.
Desde aquí me gustaría hacer algunas acotaciones o apuntes a ambas peticiones. Como primera premisa, y creo que no soy sospechoso de no defender con uñas y dientes la necesidad de dotar a esta tierra de las infraestructuras de las que aún hoy carecemos, quiero decir que los planteamientos de ambos dirigentes, empresarial y alcalde, son de lo más coherentes y los suscribo. Si hasta ahora he defendido la necesidad de alejar de esta provincia el fantasma del olvido, de la lejanía y de la distancia, un síndrome que nos atenaza desde tiempo inmemorial, no seré yo quien ponga una sola traba a la reivindicación. Muy al contrario, me sumo a ellas con vigor, con responsabilidad y con un grado de coherencia en la persistencia, del que me siento especialmente orgulloso. Aquí lo importante no es quien gobierne, sino que se asuman las necesidades de Almería.

Dicho esto, si quiero hacer una pequeña glosa. Y es la celeridad con la que ambas organizaciones, patronal y ayuntamiento, han salido a los medios pidiendo que el nuevo gobierno cumpla con Almería. Comprendo y hasta puedo compartir que estamos otra vez con serio riesgo de comenzar de nuevo en la reivindicación, pero no logro entender, y miren que he tratado de buscar una explicación, cómo sin que ninguno de los ministros haya tenido la oportunidad todavía de calentar la silla, -aún no han nombrado ni secretarios de Estado- ya tienen sobre la mesa la reivindicación. La prudencia, la finezza, me dice que habría que haber dado algunos días, semanas, cien días quizá, para iniciar la ofensiva. Una ofensiva, y lo he escrito en otras ocasiones, que he echado en falta en otros momentos.

La hora de retratarse

Antonio Lao | 11 de junio de 2018 a las 12:19

Con la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez, al Partido Socialista le ha llegado la hora de retratarse con la provincia de Almería. Desde el 13 de diciembre de 2011, fecha en la que Mariano Rajoy llegó a La Moncloa, hicieron de las infraestructuras y el agua bandera de oposición. En casi siete años de Gobierno popular, rara ha sido la semana en la que no nos hemos encontrado un recuerdo de los retrasos de las obras del AVE, el déficit hídrico y la desaladora de Villaricos anegada. Obras todas ellas fundamentales para esta tierra, largamente demandadas por los ciudadanos y en “stand bye” por obra de la crisis y por el establecimiento de prioridades del gobierno marianista.
Han sido años en los que los Presupuestos Generales del Estado han adelgazado para esta provincia hasta dejarlos en modo dieta de la zanahoria. Cifras bochornosas, casi de escándalo, que aquí hemos permitido y tolerado hasta con buena cara. Nuestro grado de credulidad ha sido tal, que incluso elevamos a los altares al ministro, ya ex, Íñigo de la Serna cuando osó aparecer por Almería, prometer el AVE para 2023, dejarnos sin obras hasta 2019 -ya casi han pasado dos años desde la promesa- y convertir lo que iba a ser un proyecto de primera, con doble vía, en uno de segunda, con la mayoría del trazado en una sola y con una velocidad que nunca alcanzaría los 300 kilómetros por hora de otros trenes que unen, por ejemplo, Madrid con Barcelona, con Málaga, con Valladolid o con Sevilla. Y esas estábamos cuando llega a La Moncloa un nuevo inquilino. Un Pedro Sánchez ágil, dinámico, que con una jugada maestra logra derrocar al poder establecido y cumplir su sueño. Pero ahora toca gobernar. Ahora toca enfrentar la realidad y cumplir con las promesas y propuestas de las que, hasta hace uno días, hacían bandera sus correlegionarios.

Es la hora de retratarse, la hora de conocer qué va a pasar con las obras del AVE entre Almería y Murcia, qué tipo de vía se va a imponer y, lo que es más importante, cuál es el plazo de ejecución. Hay que retratarse con la licitación de proyectos y con la adjudicación de obras. Vamos, lo que viene siendo de forma coloquial que las máquinas empiecen con los movimientos de tierra. Todos estaremos muy pendientes, pese a los plazos de cortesía que se le dan aquellos que llegan, en conocer si la desaladora de Villaricos, anegada por las tormentas hace cinco años, por fin dispondrá de fondos para reflotarla. Y también es importante, si el presidente Sánchez cumple su promesa de acabar con los trasvases como hizo hace un par de meses en Castilla-La Mancha. Vamos a estar vigilantes al extremo. Si las críticas al PP se transforman en realidades, la provincia lo agradecerá. En caso contrario, sumaremos una nueva decepción, con lo que la credibilidad de todos quedará a un nivel tan bajo que recuperarla será poco menos que imposible.

Duelo en PSOE Corral

Antonio Lao | 4 de junio de 2018 a las 12:27

Duelo en O.K Corral es una reverenciada y admirada película del oeste, basada en hechos reales y protagonizada por Burt Lancaster y Kirk Douglas. El tiroteo fue un reconocido enfrentamiento armado entre forajidos y oficiales de la ley ocurrido detrás de un corral de ganado en el pueblo de Tombstone, Arizona, Estados Unidos, alrededor de las 15:00 del miércoles 26 de octubre de 1881. Fue el resultado de una serie de disputas de larga data entre los oficiales Wyatt Earp, Morgan Earp, Virgil Earp y Doc Holliday contra los vaqueros Billy Claiborne, Frank McLaury, Tom McLaury, Billy Clanton y Ike Clanton, acusados de diversos actos delictivos. Durante el enfrentamiento, que duró alrededor de 30 segundos, se dispararon unos 30 tiros y acabó con el fallecimiento de ambos McLaury, al igual que Billy Clanton.
En el Partido Socialista de Almería aún no se ha llegado a estos extremos, era otros tiempos, pero están empeñados en acabar con una fuerza política histórica y centenaria y unas siglas reconocibles desde tiempos inmemoriales como símbolo de una forma de hacer, en la que los más desfavorecidos se agarran como los osos a la miel.
Ahora nada de esto importa. Lo principal no son los votantes y las ideas de las que hacen bandera. Es tiempo de cuchillos largos, de guerra sucia, de batallas campales cara al público, en la que los protagonistas se han bajado al barro, se embadurnan y empiezan a lanzarlo al exterior como los vómitos de un enfermo terminal.
Las primarias del Partido Socialista en Almería han acabado con cualquier señorío y respeto por el compañero, si es que algún día lo hubo, en una fuerza política que ha gobernado este país casi la mitad del tiempo desde la restauración de la democracia. La afiliación masiva de ambas partes, previa a las votaciones del 17 de junio, ha terminado por hundir la escasa credibilidad de un partido que se desangra a borbotones, sin que ninguno de los contendientes sea capaz de parar, pensar y tomar decisiones.
Y claro, cuando el duelo es similar al que se vivió en Tombstone (Arizona), aunque sin pistolas, el resultado tiene todos los condimentos para acabar con el mismo final. Se vislumbra una debacle de imprevisibles dimensiones, en la que lo importante no será como acabe, catastrófico, sino cuantos y quienes aseguran durante una legislatura el puesto.
Llegarán los análisis sesudos, en los que se hará examen de conciencia y la promesa de cambiar las cosas, un análisis que se mantendrá vivo el tiempo que permanece sin deshacerse un azucarillo en un café. Y nueva patada adelante, con los mimbres hechos jirones, relegados a lo simbólico y a la espera de tiempos mejores. Y no se engañen, cada uno de los protagonistas del duelo permanecerá hibernado hasta la próxima disputa. The End.

La gastronomía une a Almería y León

Antonio Lao | 28 de mayo de 2018 a las 13:43

ORGANIZADO por Diario de Almería, el martes pasado el alcalde de León protagonizó un desayuno informativo en Almería, en el que cocinó los ingredientes que han permitido que su ciudad sea este año “Capital Gastronómica de España”. Unos ingredientes que Almería está echando a la sartén y con los que también espera ostentar este rango en 2019.
A lo largo de los dos días de estancia del primer edil leonés, Antonio Silván, con nosotros conoció de primera mano todo el potencial que acumulamos, que ponemos en valor cada día, para llegar a octubre, -cuando se tome la decisión-, con los deberes hechos y sin fisuras. De León he aprendido este tiempo lo importante que es una candidatura unida. En un proyecto de este tipo hay que alejar cualquier discrepancia y trabajar en aquello que todos compartamos y compartimos. Oídas las opiniones de la oposición y del sector hostelero, pienso que estamos en el buen camino. El proyecto suma a todos y no hay ni una sola fisura. Así que ya tenemos avanzado un trecho considerable.
El plan final de la candidatura contaba con 155 medidas, 155 ideas a poner en marcha y asumibles. Podían haber sido más o menos, en palabras del alcalde de León, pero todas ellas recogidas en una especie de catálogo que ha logrado en tan sólo seis meses consolidar a la capital del Bierzo como un referente dentro de la gastronomía del país. Bien es verdad que la ciudad ya trae de serie un enorme potencial histórico, barrios en los que perderse, sabores de prestigio y unas excelentes comunicaciones, perfiladas y consolidadas con la llegada del AVE. Pero no cabe duda de que la capitalidad la ha puesto en el mapa. La ciudad ha vuelto a descubrirse para aquellos que la podían tener olvidada.
Y es aquí donde Almería debe mirarse. Reconozco que el trabajo que el Ayuntamiento capitalino está haciendo merece, y mucho, la pena. Conjuga todos los verbos del sabor, en la misma medida que avanza en la consolidación de la marca, con los productos que nos distinguen y nos diferencian del resto. No desdeña ni un solo apoyo y son muchos los chefs locales y nacionales que se han sumado al propósito. Como ven la sensación que se transmite es que se progresa adecuadamente, por lo que el éxito debe estar garantizado. Nada más lejos de la realidad. La confianza es el peor de los enemigos cuando son otros, en este caso un jurado, el que tiene en su mano la decisión final. Y es ahí precisamente donde se puede avanzar aún más, cerrando todos los flancos y que no quede un solo cabo suelto. Deberes y trabajo, trabajo deberes en los tres meses que aún faltan para la decisión final. Un tiempo en el que no hay que dar muestras de agotamiento o de satisfacción. Al contrario, se trata de redoblar esfuerzos con nuevas ideas e iniciativas que pongan la guinda a un pastel que sabe muy bien.