La gastronomía une a Almería y León

Antonio Lao | 28 de mayo de 2018 a las 13:43

ORGANIZADO por Diario de Almería, el martes pasado el alcalde de León protagonizó un desayuno informativo en Almería, en el que cocinó los ingredientes que han permitido que su ciudad sea este año “Capital Gastronómica de España”. Unos ingredientes que Almería está echando a la sartén y con los que también espera ostentar este rango en 2019.
A lo largo de los dos días de estancia del primer edil leonés, Antonio Silván, con nosotros conoció de primera mano todo el potencial que acumulamos, que ponemos en valor cada día, para llegar a octubre, -cuando se tome la decisión-, con los deberes hechos y sin fisuras. De León he aprendido este tiempo lo importante que es una candidatura unida. En un proyecto de este tipo hay que alejar cualquier discrepancia y trabajar en aquello que todos compartamos y compartimos. Oídas las opiniones de la oposición y del sector hostelero, pienso que estamos en el buen camino. El proyecto suma a todos y no hay ni una sola fisura. Así que ya tenemos avanzado un trecho considerable.
El plan final de la candidatura contaba con 155 medidas, 155 ideas a poner en marcha y asumibles. Podían haber sido más o menos, en palabras del alcalde de León, pero todas ellas recogidas en una especie de catálogo que ha logrado en tan sólo seis meses consolidar a la capital del Bierzo como un referente dentro de la gastronomía del país. Bien es verdad que la ciudad ya trae de serie un enorme potencial histórico, barrios en los que perderse, sabores de prestigio y unas excelentes comunicaciones, perfiladas y consolidadas con la llegada del AVE. Pero no cabe duda de que la capitalidad la ha puesto en el mapa. La ciudad ha vuelto a descubrirse para aquellos que la podían tener olvidada.
Y es aquí donde Almería debe mirarse. Reconozco que el trabajo que el Ayuntamiento capitalino está haciendo merece, y mucho, la pena. Conjuga todos los verbos del sabor, en la misma medida que avanza en la consolidación de la marca, con los productos que nos distinguen y nos diferencian del resto. No desdeña ni un solo apoyo y son muchos los chefs locales y nacionales que se han sumado al propósito. Como ven la sensación que se transmite es que se progresa adecuadamente, por lo que el éxito debe estar garantizado. Nada más lejos de la realidad. La confianza es el peor de los enemigos cuando son otros, en este caso un jurado, el que tiene en su mano la decisión final. Y es ahí precisamente donde se puede avanzar aún más, cerrando todos los flancos y que no quede un solo cabo suelto. Deberes y trabajo, trabajo deberes en los tres meses que aún faltan para la decisión final. Un tiempo en el que no hay que dar muestras de agotamiento o de satisfacción. Al contrario, se trata de redoblar esfuerzos con nuevas ideas e iniciativas que pongan la guinda a un pastel que sabe muy bien.

La ciudad, la marca y la capitalidad gastronómica

Antonio Lao | 14 de mayo de 2018 a las 14:16

Confío que en octubre Almería sea elegida Capital Gastronómica 2019. El esfuerzo y el trabajo que se está haciendo bien merece una recompensa. Pero cuando las cosas no dependen de uno mismo, sino que están implicados muchos más actores, hay que tener paciencia y ser cautos. Pero si a lo largo de estos meses, desde la Feria del Turismo de Madrid (FITUR), ha quedado algo claro ha sido la unidad de criterio, el apoyo sin fisuras y la proyección que Almería y su provincia como marca, así como una prolongada exposición mediática en el que se han expresado todos y cada uno de los argumentos por los que la ciudad merece una nominación de este tipo.
El último ejemplo lo he vivido en el Salón de Gourmets de Madrid. Una vez más la unidad de criterio, con la inestimable colaboración de la marca Sabores de la Diputación, ha permitido definir una candidatura sólida en busca de un objetivo claro. Pero si hay algo de lo que nos podemos sentir satisfechos es del apoyo que los más importantes chefs de la provincia y los más mediáticos del panorama nacional están expresando hacia Almería. Ya no somos nosotros los que contamos y cantamos nuestros puntos fuertes, la base sobre las que se asienta una candidatura, sino que desde fuera confían de forma plena y desinteresada en el valor de nuestros productos, en la identidad de nuestros platos y en la solidez de nuestra tradición gastronómica para convencer a un jurado, a un equipo de decisión, que tiene sobre sus mesas suficientes argumentos como para que la balanza se decante hacia la capital.
La tarea, a pesar del trabajo y esfuerzo realizado, aún está en sus inicios. Desde ahora y hasta el mes de octubre, cuando conozcamos al ganador, la capital debe multiplicar su presencia, consolidar la marca y proyectar al exterior, aún más si cabe, la solidez de una candidatura que camina con paso fuerte y decidida en pos de un logro que nos catapultará un paso más al mercado turístico y gastronómico nacional. Conocemos poco de quienes y cuantos serán nuestros competidores, aunque Guadalajara suena con fuerza. La ventaja adquirida en todo este tiempo no es baladí, aunque hasta el último momento todo puede pasar. Quizá por ello, la proyección que un evento gastronómico como el Salón de Gourmets de Madrid, con los responsables de la candidatura visitándonos tiene que suponer, otra cosa sorprendería, un espaldarazo más en el reto que el Ayuntamiento capitalino se ha puesto de cara a 2019. Y es que con metas como esta el trabajo es más llevadero, los pequeños fracasos se superan con una sonrisa y las zancadillas, que también las hay, se sortean a modo de manoletina y a seguir a la búsqueda de la meta. Eso si, no se puede detraer ni un solo esfuerzo. Al contrario, hay que buscar, si es necesario, más medios y más persona para una candidatura que tiene solera.

Con el agua no se juega

Antonio Lao | 9 de mayo de 2018 a las 11:42

EL secretario general de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, no ha estado, digamos acertado, en las dos últimas semanas cuando ha hablado de agua y trasvases. En Albacete tuvo su primera intervención, en la que buscaba la complicidad de los castellano-manchegos. Y nada mejor para lograrlo que afirmar, con rotundidad, que si su partido algún día gobierna este país acabará con los trasvases de agua. Me imagino la cerrada ovación que le dieron. Y él, todo henchido y satisfecho, sintiendo que acababa de poner una pica Flandes.
Pero en política el cortoplacismo es el peor de los consejeros y el mayor enemigo. Ese pavoneo de Sánchez en Albacete le duró bien poco. Justo el tiempo en el que la noticia, cual reguero de pólvora, inundó redes, periódicos digitales y ediciones de papel. Y es que la afirmación albaceteña del líder de los socialistas tiene otro filo, como las navajas, que se compran en el Levante español. Alicante, Murcia y Almería serían los mayores perjudicados por una decisión, casi de charla de bar o de reunión de amigos, que puede dejar miles de hectáreas sin cultivar, poner en riesgo miles de puestos de trabajo y acabar o mermar, lo mismo da que lo mismo tiene, con la huerta de Europa, que tanto trabajo nos ha costado construir.
No pensar las cosas tiene eso. Y a la semana siguiente vemos a Pedro Sánchez peregrinando a Murcia y, a petición propia, reunirse con los regantes para matizar sus palabras. De una semana a otra pasó de usar la palabra acabar con los trasvases a que no se eliminará el aporte del Tajo-Segura. El calentón lingüístico de Albacete pasó a ser una nevera discursal en la capital pimentonera. El granero de votos que puede perder en las zonas afectadas amenaza dejar a los socialistas reducidos a meros comparsas y alejar cualquier posibilidad, si no ya de triunfo, si de salvar los muebles si hablamos de elecciones.
Escuchado en la tierra de las navajas y oído en la huerta murciana, lo cierto es que no me queda claro qué haría Pedro Sánchez si llegara a la Moncloa en materia hídrica.
Cuando en el juego político se trabaja al ritmo de La Tarara sí, La Tarara no, se encienden todas las alarmas y no es extraño que los regantes afilen las uñas y se pongan en guardia ante lo que se puede avecinar. No hay que olvidar que la desalación es una posibilidad a tener en cuenta, una posibilidad seria y real para abastecimiento humano y para riego de hortalizas rentables. Pero que hoy por hoy el precio del metro cúbico aunque es prohibitivo para ciertos cultivos, si eleva los costes del agricultor de tal manera, que muchas de las hectáreas que hoy salen adelante con los trasvases es posible que las viéramos yermas y desiertas como lo estaban hace unos años, con la pérdida de empleo, ingresos y población. Si Pedro Sánchez lo que pretende es eso, adelante con los faroles.

Los trasvases y el no de Pedro Sánchez

Antonio Lao | 2 de mayo de 2018 a las 11:49

Hay ocasiones que es preferible estar callado que hablar de aquello que se desconoce. El noble ejercicio de la política, el arte de hacer posible lo imposible, es también ir más allá de donde vamos el común de los mortales y tener la capacidad de delimitar los efectos colaterales que el ejercicio de la palabra provoca. Digo esto por las declaraciones en Albacete del líder de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, en las que fijaba la posición de su partido en torno a los trasvases de agua. Y no es que hiciera como Zapatero cuando llegó al gobierno: derogar los proyectados y no construidos, sino que el señor Sánchez, sin encomendarse ni a dios ni al diablo, alude de forma directa a la supresión de los actuales.
Y claro, para los habitantes del Levante español, entre ellos los de Almería, su lenguaraz comentario, ha abierto la caja de los truenos. Todos, sin excepción, incluso dirigentes de su partido en Valencia, Murcia y Andalucía, han salido en tromba, lamentando y criticando unas palabras inconsistentes, carentes de sentido en la actualidad y cargadas de munición para los enemigos, sin duda, pero también para los amigos.
Con excesiva frecuencia los políticos dicen allá donde van lo que los ciudadanos quieren oír. Y en Castilla-La Mancha el trasvase del Tajo al Segura lo tienen clavado en el alma, no ya por todo lo que acarrea el uso del agua y su cesión, sino por mil campañas y declaraciones, casi siempre falseadas, sobre el uso que se le da al líquido elemento, allí donde lo necesitan y donde realmente se le saca el máximo rendimiento a una gota de agua.
La solidaridad con el agua no es algo que vaya unida de forma inherente al ser humano. El instinto de supervivencia, más natural, se impone en la mayoría de las ocasiones a la coherencia, la sensatez y sentido común. Y en estas el secretario general de los socialistas, quien sabe si asfixiado por las encuestas o víctima del desconocimiento, ha ido a echar leña a un fuego que nunca acaba de apagarse.
A Pedro Sánchez lo van a estar esperando en la trinchera en Valencia, Murcia y Andalucía cuando decida venir por aquí. Nos va a tener que explicar cómo se logra aplacar la sed de nuestros campos y el abastecimiento de nuestras ciudades con desaladoras con precios prohibitivos y, lo más trascendente, qué se debe hacer con el agua excedente de nuestras cuencas, caso del Ebro, con crecidas como la que se ha vivido hace tan sólo un par de semanas.
Tan fuera de lugar fueron sus palabras que ya ha tenido que desdecirse en algún artículo de opinión. Insuficiente para los agricultores que son capaces de hacer crecer el PIB español y abastecer de hortalizas a Europa, con un agua que es de todos y sólo se usa aquella que sobra de los campos castellano manchegos. Pedro, te has metido en la boca del lobo.

La Almería vacía

Antonio Lao | 23 de abril de 2018 a las 13:41

Carmen todavía no ha cumplido los ochenta años. Ha vivido toda su vida en el pueblo. No conoce muchos más y tampoco lo ha necesitado a lo largo de su existencia. Vivía sola, después de enviudar hace casi veinte años. Hace dos comenzó a tener algunos problemas de memoria. Cosa de poca importancia, pues no dejaban de ser pequeños olvidos. Ha seguido haciendo su vida normal hasta bien entrado el invierno. Fue entonces cuando la enfermedad se adueño de una personalidad arrolladora. Lo que era vitalidad se convirtió en dejadez. La fuerza de la costumbre fue avasallada por la tristeza y la melancolía. Las conversaciones fáciles y distendidas llevaron a la irascibilidad. El sueño fue vencido por la vigilia y el alma se cubrió de olvido. Imposible seguir viviendo sola. Las cuidadoras, incapaces, han dado paso a la decisión más difícil para la familia: una residencia, en la que la atención se multiplica para pasar el resto de su vida, aun jalonada de algún momento de lucidez, que lo invade todo las escasas veces que llega. La casa de Carmen está cerrada.

Una más de las muchas decenas que en los últimos años han dejado de tener vida en la Almería vacía. Un problema endémico, agudo e implacable en gran parte de este país, que se padece hasta la crueldad, para aquellos que amamos los pueblos, en una buena parte de los que conforman la geografía provincial. En esta calle no es solo la puerta de Carmen la que está cerrada a cal y canto y que nunca, casi con seguridad, volverá a estar ocupada de forma permanente. El problema es que ha ocurrido lo mismo con la vivienda de Manuel, con la de Manuela, con la de Ascensión, con la Efigenia, con la de Paco, con la de Consuelo, con la de Pepe… Un reguero de desolación y vacío que rasga el corazón a jirones para aquellos que ven cada día como su patria chica, aquella en la que tantos sueños se han generado, se despuebla sin que nadie lo remedie. Y es que cuando no hay vida poco más se puede hacer.

Los gobernantes se empeñan en ofrecer servicios que no se usan: un parque infantil donde no hay niños; un centro polivalente para actos sociales y teatro que sólo abre en las fiestas patronales, cuando el pueblo vuelve a la vida con aquellos que un día emigraron. Pero poco más. Aquellos que llevan las riendas de lo poco que queda, aquellos que gestionan la vejez y la senectud de un puñado de abuelos son incapaces de ir más allá de soluciones a corto plazo, tales como ofrecer vivienda gratis a familias jóvenes para que el colegio, si se le puede llamar así con cinco o seis niños, no cierre. Pero hace mucho que olvidaron que sostener la población está en crear el mínimo empleo con aquellos recursos que no suman para que el pueblo crezca y sea una gran ciudad, pero sí para que siga vivo, no solo en la cabeza de los que se fueron y que regresan de vacaciones, sino en el alma de los que permanecen y buscan, desesperados, que las puertas como la de Carmen, sigan abiertas.

Presupuestos

Antonio Lao | 16 de abril de 2018 a las 12:17

En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con el que se mira”. La frase de Ramón de Campoamor muestra el escepticismo en grado superlativo. Escepticismo aplicable cada año a los Presupuestos Generales del Estado, este no podía ser menos, y a unas cuentas para la provincia que a mi juicio son bastante exiguas; escasas, según los empresarios; insuficientes para la oposición y realistas y creíbles para el partido que sustenta el gobierno. Sea como fuere, y al margen de opiniones más o menos interesadas, si nos centramos en el análisis no hay que ser muy sesudo para comprobar lo “esmirriadas” de unas cifras que, con el paso de los años, han dejado casi en mera anécdota el acto de presentación de los PGE en cada capital. Tienen razón aquellos que gobiernan cuando hablan de credibilidad y ajustadas. Para qué van a hincharlas si luego no se cumplen ni ejecutan los proyectos. Pues es verdad. Sin embargo no se trata tanto de cumplir con lo escrito en el papel y certificado por las mayorías parlamentarias, sino de conocer el compromiso de aquellos que ejercen el poder con esta tierra, olvidada en exceso y volcada con el conjunto del país en crecimiento, inversiones, empleo y compromiso. No todos pueden decir lo mismo y son más agraciados que nosotros, siempre a la espera de la pedrea, que agradecemos como si del Gordo se tratase.
La opinión de quienes ejercen el poder o de la oposición pierde valor y credibilidad desde el momento que no son capaces de abstraerse de sus compromisos políticos para hacer un ejercicio de realidad. Del argumentario fácil y burlón no hay quien los saque. Cualquier intento de buscar coherencia se estrella en la ideología, que prima por encima de cualquier otra consideración.
Sí echo en falta algo más de contudencia en los empresarios. Se han limitado a mandar una nota a los medios en la que califican de escasas las cuentas del Estado de 2018 para Almería. Esta es la de cal. Luego hacen una pirueta digna de la mejor gimnasta circense, al expresar su más absoluta confianza y credulidad con las promesas para el año 2019 y las obras del AVE con Murcia. Una confianza que el propio ministro se ha ganado con sus visitas a Almería y a la que me sumo, aunque siempre con reservas. Habrá que verlo.
La tibieza a la que hacía referencia queda patente en la mínima crítica a la falta de inversiones en agua, verdadero caballo de batalla y clave para el futuro de esta tierra. Ahí está la desaladora de Villaricos anegada, viendo pasar el tiempo durante años. Cuando se decida recuperar el proyecto valdrá más que hacerla de nuevo. Pueden pensar que es lo que tenemos y hasta la próxima. Pero me rebelo ante tanto conformismo, ante tanta declaración vana. Es hora de exigir, que para eso pagamos y mucho. ¿No creen?

Les monsieurs franceces y la agricultura

Antonio Lao | 9 de abril de 2018 a las 12:20

No es nada nuevo, aunque si recurrente. La agricultura de la provincia de Almería, en especial los cultivos bajo plástico, han estado en los últimos 40 años siempre presentes en la cabeza de nuestros vecinos los franceses, y casi nunca para bueno. Todos los males de su campo, los reales y los inventados, van ligados a la fuerza, la pujanza y al buen hacer de esta tierra.
La incapacidad manifiesta de producir con rentabilidad, su permanente dependencia de las ayudas europeas y el chauvinismo habitual galo, nos ha puesto más veces de las deseadas en su punto de mira. Antológicas fueron las guerras comerciales, dolorosos los camiones de frutas y hortalizas bloqueados en las carreteras de este país y lamentables los escarceos y batallas campales entre trabajadores de la tierra de nuestros vecinos y camioneros españoles. Ninguna de ellas ha dejado buenos recuerdos y tampoco soluciones para un sector, como el francés, que no puede competir con el almeriense en calidad, temporada y precios. Es una batalla perdida, que no están dispuestos a aceptar.
No contentos con esparcir nuestras producciones por el asfalto, algunos iluminados han puesto el foco en aquello que más nos duele: la limpieza de nuestros cultivos y la calidad sanitaria de aquello que producimos y comemos. Hechos aislados y puntuales tratan, a costa de lo que sea, de convertirlos en generalidad, conscientes del daño que pueden producir. No lo van a conseguir. La práctica totalidad de la producción es de calidad, cumple con la trazabilidad sanitaria y supone la envidia de todos aquellos que nos ven como la huerta de Europa, aunque nunca podrán alcanzarnos.
Este planteamiento llega después de que cuatro “chalaos” propongan sólo comer tomate en temporada, en un intento vano y baldío de ir contra una agricultura limpia como es la de esta tierra. Juegan con las redes sociales y con aquellos incautos que se les enciende la bombilla con todo lo que ven y se dejan atrapar como los mosquitos por la luz.
En todo este cúmulo de despropósitos echo de menos un verdadero papel activo de aquellos que se dicen defensores del sector y que sobre el papel parece que lo son. Hortiespaña realiza un trabajo digno, aseado, con excesiva pulcritud diría yo. Se echa en falta un compromiso más firme, más decidido, más presente, con influencia. Y esta, la tienes o no la tienes. Un vídeo o una presentación no son suficientes argumentos para desmoronar y superar en Europa tanta falsedad, tanta mentira y tanto daño, en favor de intereses espurios y nada claros. Es la hora de la unidad, del frente común, de las campañas con proyección. Pero sobre todo es el momento de desterrar cualquier argumento falso en torno a la agricultura de esta tierra, que se prolonga demasiado en el tiempo.

Almería se moviliza

Antonio Lao | 2 de abril de 2018 a las 11:02

Quién  dijo que los almerienses éramos apáticos. Quién esbozó tal posibilidad, sesudos analistas de salón, desconocen o desconocían la capacidad de solidaridad, orgullo y protesta de un pueblo como este. Con seguridad el planteamiento estaba errado y lo que hacían falta eran motivos reales para la protesta, que se nos toque la fibra o que aquellos que tienen en sus genes la capacidad de convocatoria sean capaces de poner en el asador la carne -eso siempre-, pero además la capacidad de sazonarla, sumar el condimento adecuado, encender el fuego y, cómo no, tratar de que se cocine según mandan los cánones de los mejores cocineros. Desde el 8 de enero hasta hoy Almería y su provincia ha respondido, con creces, a las llamadas que ha recibido para expresar su opinión. La huelga y manifestación del Día de la Mujer hizo historia. La llamada al paro fue secundada de forma masiva y la concentración, por numerosa, festiva y reivindicativa, fue una sorpresa hasta para los convocantes. Y es que sólo hace falta una causa que llegue al alma o al corazón para que esta tierra, solidaria donde las haya, se sume con alborozo, júbilo y reivindicativa a ella. Primer motivo de alegría de un mes que toca a su fin y que será recordado por los que aquí habitamos como uno de los más tristes de nuestra historia reciente, pero también por el despertar de Almería del letargo en el que parecía sumida desde hace décadas. El caso del niño Gabriel ha puesto sobre el escenario la solidaridad, la indignación y la rabia de todos aquellos que nos sentimos personas de bien. Almería respondió con creces a la primera concentración en apoyo de los padres del pequeño y por su pronta liberación. Los hechos hicieron añicos cualquier atisbo de esperanza. Todos conocen el resultado de 13 días de solidaridad, indignación, rabia y tristeza, pero ahí queda la capacidad de apoyo de un pueblo como este, acostumbrado al olvido de los que nos gobiernan, innovador para luchar por si mismo, pero cercano hasta los tuétanos cuando de mostrar sentimientos y cercanía a raudales se trata. Apagados los rescoldos del caso, aunque siempre en nuestros corazones, le tocó el turno a los jubilados. Más de cinco mil se manifestaban el domingo por unas pensiones dignas. Y es que la famosa carta del ministro de turno, en la que todos los años se les informa de la subida, fue este año un fiasco y una tomadura de pelo. Algunos veían como su ya exigua pensión era mejorada en 25 céntimos de euro. Una mierda pinchá en un palo, similar a la que Pablo Motos entrega en algunas ocasiones a los concursantes de sus cajas de Trancas y Barrancas que gestiona Manolo Sarria. Y es que hay momentos en la vida en los que después de soportar con estoicismo que se queden contigo llega un día, en el que sin saber los motivos, revientas y te pones al frente de la lucha. Y eso les ha pasado a los abuelos.

SOS por la Plataforma Solar de Tabernas

Antonio Lao | 2 de abril de 2018 a las 10:59

Considerada por la Unión Europea un centro estratégico de investigación de energía termosolar, la Plataforma de Tabernas atraviesa uno de sus peores momentos. Y no es porque las investigaciones den poco resultados, tampoco porque los que allí trabajan no cumplan con los objetivos y, ni mucho menos, porque la energía solar no sea una alternativa de futuro. Aquí, aunque nos pese, quien está fallando es el Gobierno por la nueva fórmula fiscalizadora y la incapacidad de los que ejecutan las políticas, de alcanzar un acuerdo en los Presupuestos Generales del Estado (PGE). A día de hoy la central tiene bloqueados más de seis millones de euros. La cantidad supone en la práctica casi todo lo conseguido en 2016 y 2017 en proyectos de investigación y representa la mayoría de los fondos de I+D que la PSA podía estar ejecutando en la actualidad.
Para mayor gloria (ironía)de quienes tienen la obligación de gestionar con diligencia, la plataforma suma ya una decena de proyectos paralizados hasta disponer de recursos y personal, pues a estas alturas sólo se han convocado cuatro plazas de las 17 necesarias y de esto hace ya cuatro meses. Por el camino se han dejado de renovar los contratos de 14 empleados y, a no tardar, se perderán otros tantos. Y lo peor es que el problema no radica en el dinero, pues la PSA tiene fondos suficientes, sino que no los puede utilizar.
Los trámites administrativos relativos a la fiscalización de los recursos pueden impedir que el centro deje de ser un referente a nivel mundial e, incluso, hasta desaparecer. Como ven, una vez más, en esta provincia caminamos un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Parece como si estuviésemos tocados no por la varita mágica del hada de los deseos, sino por el palo de un troll gordo, verrugoso y feo. Líderes en tantas cosas por nuestra propia capacidad, por la innovación permanente en la que nos movemos y siempre carentes de la ayuda de aquellos que, en teoría, deben sumar para crecer. Aquí, al contrario, nos zancadillean y esperan que besemos el suelo mientras no pierden la sonrisa, a la vez que hacen de la mentira un ejercicio de cinismo. La Plataforma Solar de Tabernas requiere un cuidado especial, la atención minuciosa de aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de liderar el crecimiento de un centro que siempre ha sido pionero no ya en España, sino en todo el mundo, liderando la investigación y el desarrollo de todo un país en energía solar. Hoy, muchas de las tecnologías que se aplican en este campo y que las vemos y usamos con normalidad, tuvieron un principio en un centro líder, un centro que algunos parecen empeñados en defenestrar. Ya no nos valen promesas. La PSA y esta tierra exigen ya el compromiso y el desbloqueo de la situación y desligar cualquier desarrollo futuro de los proyectos a que haya presupuestos no.

Las cloacas de las redes

Antonio Lao | 19 de marzo de 2018 a las 11:35

Los trece días que ha durado la búsqueda del pequeño Gabriel Cruz han confirmado lo peor y lo mejor que las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagran..) tienen. Han logrado mantenernos interconectados de forma instantánea y trabajar como una sola voz en la búsqueda del niño, pero son capaces también de sacar lo peor de nosotros mismos. En el caso que nos ocupa tenemos un inocente asesinado, que no tiene culpa de nada. Una madre que lo parió, rota por el dolor de la búsqueda y su muerte.Un padre que ha soportado, él sabrá como, compartir y dormir con la asesina confesa y Ana Julia Quezada, una mujer que rompe, destroza, hace añicos lo mejor de la condición humana: la solidaridad, la bondad, lo que conocemos de forma coloquial como “buenas personas”. Planteada la premisa y si usted ha logrado leer hasta aquí, creo que no hace falta adivinar de qué lado estamos usted y yo. En el último cuarto del siglo XX un periódico de sucesos, El Caso, logró abrirse un hueco en el mercado gracias a contar, publicitar y sacar lo peor de las personas, jugando con el morbo. Luego fueron las televisiones. El caso de las Niñas de Alcasser situó en el centro de nuestras vidas a las reinonas catódicas de las mañanas. El alimento de estos buitres revoloteadores han sido todos y cada uno de los siguientes casos mediáticos, dolorosos, terribles, inhumanos a veces que han sacudido este país. Ahí siguen y nunca les ha importado hacer “negocio”, “caja” y “audiencia” con lo peor de nosotros mismos. Y es ahora, con las redes sociales, cuando los catedráticos del terror y del horror han salido de la pequeña pantalla para abofetearnos una y otra vez, no sólo con abrir la pantalla del ordenador. Te ametrallan en los teléfonos inteligentes con miles de mensajes, que casi nunca puedes evitar. Siempre hay un conocido, una ‘amigo’ de la red que ni sabes quien es, pero que un día añadiste para engordar tu ego, que tiene un tuit a punto, una foto dispuesta, un comentario preparado. Carroñeros de las redes que, amparados en el mundo de internet, dando la cara o de forma anónima, se muestran orgullosos y hambrientos de despedazar lo que se les ponga por delante. Si es negra, inmigrante y mujer, para que les cuento. Cada día que transcurre, como bien describe Susana Cuadrado en La Vanguardia, argumento que comparto, “la red me produce arcadas. Una especie de sensacionalismo casero, obsceno, que confunde duelo y venganza. Y lo peor de todo es que parece ser aceptado por las élites cultas, y no tan cultas, porque hay palmeros jaleando a los tuiteros de día y de noche”. Y contra todo este mundo putrefacto se ha revelado hasta la propia madre del pequeño Gabriel, quien siempre ha reclamado que la gente no se deje llevar por la rabia. No agita a nadie, tampoco pide venganza, sólo que se deje trabajar a la justicia. “Mi hijo ya está jugando con los peces y la bruja ya no existe”. Menuda lección de sensatez.

El caso del niño Gabriel y las fake news (noticias falsas)

Antonio Lao | 11 de marzo de 2018 a las 16:34

Almería se mueve esta semana entre el dolor y la esperanza. Dolor por la desaparición del pequeño Gabriel de 8 años en la barriada de Las Hortichuelas (Níjar) y esperanza en la posibilidad, casi dos semanas después de no conocer nada de su paradero, en que se encuentre con vida y todo haya sido un mal sueño, una pesadilla. En una situación como la descrita, en la que lo único importante debe ser la vida del pequeño y la ayuda y solidaridad con los padres y familiares, nos encontramos con un circo mediático, en el que las televisiones por una parte y las redes sociales por otra, han acudido a la “carnaza fresca” como si de buitres se tratara. El espectáculo que algunos están ofreciendo abochorna a aquellos que tienen, tenemos, la obligación de informar con el equilibrio que el caso requiere, con la sobriedad que la ocasión merece y alejados del amarillismo facilón que este tipo de sucesos te pueden hacer caer. Pero no es sólo la televisión basura lo que golpea a una profesión noble como la de informar, sino que nos hemos envuelto y convivimos con una lacra terrible que lo complica todo un poco más. Hablo de las Fake News o noticias falsas que llenan hasta rebosar a redes sociales y que se abren hueco como una tela de araña en el mundo de internet y al que muchos consumidores de información dan pábulo y las consideran ciertas, sin hacer un simple ejercicio de verificación.
Para hacer frente, en casos como el que nos ocupa, a tal cantidad de bulos, mentiras y falsedades es necesario regular las redes, pero las medidas jurídicas, con ser necesarias, no bastan. Y no sólo por su lentitud, sino también porque para ser efectivas han de contar siempre con el carácter de las personas y las sociedades, que genera las costumbres. Es imprescindible un periodismo profesional, competente, al que se puedan pedir responsabilidades, tanto al profesional como al medio informativo. Un periodismo que no se limite a decidir qué es de interés público a través del “me gusta”, “no me gusta”, sino preocupado por potenciar una sociedad bien informada y abierta, explica la catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, Adela Cortina. La pregunta se impone de forma inevitable: ¿ha llegado el fin del periodismo profesional? La afición por los juegos de suma negativa es una constante en el mundo humano, propenso a pensar en términos de “esto o aquello”, cuando lo inteligente suele ser recurrir a juegos de suma positiva (“esto y aquello”), para contar con mayor riqueza en cada ámbito. En este caso, es necesario fortalecer el periodismo profesional para tener mayor riqueza informativa y de opinión, se exprese a través de medios digitales o en papel, porque la clave no es el medio, sino la necesidad de contar con profesionales bien preparados, que se hagan responsables de sus noticias y opiniones. Y ahora más que nunca, como apunta Juan Cruz en Un golpe de vida.

Almería, delicias de príncipes

Antonio Lao | 5 de marzo de 2018 a las 12:15

La ciudad aspira a convertirse en 2019 en capital gastronómica. El objetivo es ser referente nacional durante todo un año, con lo que supone de consolidación de la marca. La tarea no es fácil, claro que no, aunque el trabajo emprendido por el Ayuntamiento, bendecido por todos los grupos políticos y por amplios sectores de Almería, cuenta con la solidez necesaria para competir con éxito en octubre cuando el jurado de a conocer al ganador.
La capital sucedería a León, que este año tiene por delante un amplio abanico de eventos, programados mes a mes, que tendrán la virtud de poner en valor la gastronomía de una tierra de reyes, cuna del parlamentarismo, que ha sabido con tino, cierto tacto y criterio situarse en el mapa con un evento del que todos hablan.
Manjar de Reyes es el eslogan sobre el que se asienta la capitalidad de una ciudad que tiene todas las posibilidades turísticas. Sumarle la gastronomía es sinónimo de éxito y triunfo.
El proyecto de Almería debe ser original, diferente, capaz de poner en valor aquellos productos con los que contamos y aquellos locales que aún están por eclosionar y que la capitalidad, no lo duden, ofrecería el impulso o empujón que necesitan.
Pasear por las calle de León y recorrer los restaurantes y bares merece la pena. No ya por el placer de degustar la cecina, los bollos preñaos o una simple, pero exquisita sopa de ajo, sin poner reparos a cualquier tipo de carne. Si importante es esto, lo es más la gran unanimidad que la apuesta logró para optar con garantías al triunfo. Un proyecto en el que la Diputación se sumó con la marca “Productos de León”, que ya cumple 25 años o la Cámara de Comercio, que aglutina a las empresas de una provincia con 211 municipios, y que se ha sumado con el mismo entusiasmo como si fuera con ellos la aspiración de la capital.
Un espejo en el que Almería debe mirarse, porque si importante es el legado posterior que la capitalidad deja, más lo es la ilusión colectiva que genera. El chute de endorfinas en lo colectivo que reparte de forma solidaria entre aquellos que muchas veces, más de las necesarias, se preñan de un pesimismo tan falso como innecesario.
Almería, la capital que lidera el proyecto y la provincia que se suma como un todo a la idea, es capaz y tiene los mimbres necesarios, para solidificar una apuesta tan de futuro, salvando las distancias, como ya fueron los Juegos Mediterráneos de 2005. Un evento que cambió cualquier concepto trasnochado, casposo o anclado en el pasado de que esta tierra se queda más en lo individual que en lo colectivo, en el pasado que en el brillante y prometedor futuro, en la indolencia que en la capacidad de innovación. Fuera ya los tratamientos de diván para pesimistas y bienvenidos a un futuro prometedor.

La ciudad del futuro

Antonio Lao | 1 de marzo de 2018 a las 12:25

Que Almería queremos en el horizonte de 2030? ¿Cuál es la delgada línea que debe guiar el crecimiento y desarrollo de la ciudad a doce años vista? ¿Cuáles son los vectores o los raíles sobre los que tiene que rodar el tren de la capital? A estas y otras preguntas son a las que debe responder el Plan Estratégico de la Ciudad, en el que el Ayuntamiento se ha embarcado y en el que quiere implicar a todos los que en esta tierra habitan.
La idea está ampliamente justificada y viene a confirmar la necesidad de conocer de antemano cuál es la Almería que anhelamos en el horizonte 2020-2030. Los ocho “gurús” de distintos sectores que conforman el tejido social y productivo de la ciudad, junto con los responsables de los medios de comunicación de la provincia y los propios responsables municipales, con el alcalde Ramón Fernández Pacheco a la cabeza, manteníamos esta semana un primer encuentro en el que, por decirlo así, se pusieran sobre el tapete las múltiples y variadas visiones que sobre este macroproyecto se tienen.
Coincidencia generalizada, de casi todos los presentes, en la necesidad de ordenar a largo plazo tanto las fortalezas como las debilidades de la capital y poder afrontarlas con criterio, orden, responsabilidad y, porqué no, sensibilidad con la participación ciudadana, así como la implicación y compromiso de todos cuantos van a participar en el proyecto.
El Plan Estratégico, como bien ha entendido el alcalde, es una oportunidad y la música que suene debe alejarse, lo más posible y cuanto antes, del mismo estribillo de siempre. Aunque el documento no obligará a nada, si tiene que obtener el respaldo y el consenso de todos para que ejerza de guía real del desarrollo futuro de Almería.
Infraestructuras, agroalimentario, desarrollo urbano, comunicaciones, innovación o sostenibilidad deben ser algunos de los argumentos sobre los que trabajar y avanzar, para que en dos años esa vía imaginaria, de la que hablaba al principio, sea capaz de transportar a una ciudad media hacia el éxito.
Un éxito que ha sido posible gracias al trabajo y esfuerzo de todos los que la habitan, a pesar de la escasa o nula implicación de las administraciones. Reniego de aquellos voceros instalados en el secular pesimismo, y que no han sido capaces de salir del ambiente casposo que algún que otro salva patrias ha intentado instaurar e instalar en la sociedad capitalina. La realidad, siempre tozuda, indica que esta tierra, tanto en lo individual como en lo colectivo, ha sido capaz de alzarse por encima de cualquier contratiempo y como el Ave Fénix, superarse y volver a la vida de sus cenizas. Nada que nos propongamos dejará de hacerse. Y un plan como el previsto y que comienza a andar nos ayudará a ello. No lo duden.

La unidad avala el éxito

Antonio Lao | 19 de febrero de 2018 a las 11:27

Las sensibilidades en el Partido Socialista ha existido, con seguridad, desde que lo fundara Pablo Iglesias. Digo sensibilidades por no usar la palabra bando o facción, que es posible que hiera alguna sensibilidad. No es el objetivo de este artículo. En la historia reciente de esta fuerza política en la provincia, hablemos de los últimos treinta años, se han producido multitud de “rupturas controladas”, en las que un sector ha prevalecido sobre el el otro o los otros. Cuando los que estaban en el poder sufrían el desgaste habitual del ejercicio gobierno o de los resultados electorales iban siendo sucesivamente laminados o sustituidos por la oposición interna. Siempre dejando atrás un poso de división, negada con rotundidad por unos y otros, pero ahí estaba, aunque se convivía con ella. Con la llegada de las primarias, un ejercicio de verdad democrático para un partido político, -acostumbrados como estaban al ordeno y mando revestido de aperturismo-, se han puesto de manifiesto las enormes heridas que el tener que elegir entre compañeros provoca en el seno de unas siglas históricas. El triunfo, inapelable, del actual secretario general, José Luis Sánchez Teruel, ha devuelto cierta normalidad al PSOE en la provincia, aunque aquellos que optaron por otra candidatura va a ser difícil que se sumen al proyecto. Mucho y bien debe trabajar el también parlamentario andaluz para aunar voluntades y luchar por lo verdaderamente importante en estos casos, que es alcanzar el gobierno.
Pero si las primarias provinciales se han saldado con cierta normalidad, no ha sucedido lo mismo en la agrupación provincial de Almería. El triunfo, ajustado, de Fernando Martínez abre una época compleja, pues lo que se juega en Almería no es la agrupación local, sino la pervivencia del sanchismo en Andalucía o su ausencia en cualquiera de las agrupaciones de la comunidad autónoma.
Si no hay nadie que lo remedie, con la división existente y con la que se avecina en las listas electorales, en especial la de la capital, el PSOE de Almería irá a las municipales de 2019 lastrado por una división interna injustificable, con lo que esto supone en trabajo por unas ideas, en movilización y en votos.
Todavía hoy están a tiempo de reconducir una situación que se me antoja de difícil solución. Aunque a poco que las partes dejen de buscar el cortoplacismo y sustituyan el yo por el nosotros, se pueden dar pasos en la senda de la coherencia, la lógica y, ¿quien sabe?, hasta de unos buenos resultados electorales. La división sólo conduce a darle al oponente papeletas para mantener su estatus, mientras que los actores que conforman unas siglas históricas se debaten en como repartirse la nada de la que ahora disponen y la nada de la que dispondrán en unos meses con el escrutinio de los votos encima de la mesa.

Entretenidos

Antonio Lao | 13 de febrero de 2018 a las 11:35

Comienzo afirmando, una vez más, mi compromiso en la defensa de las infraestructuras de la provincia. Un compromiso que pasa por la reivindicación permanente y sin descanso en la necesidad de que el AVE, que un día nos debe conectar con Madrid, sea de primera y no una alta velocidad para contentar a aquellos paladares que no sean exigentes o que tengan en las ligaduras con sus partidos políticos una visión parcial o limitada y no sitúen en primer término los intereses de la provincia. O en la necesidad de acabar con el déficit hídrico o paliarlo en lo posible si queremos, de verdad, mantener el crecimiento y desarrollo de una tierra hecha a sí misma y que algunos parecen empeñados en truncar. Primera aseveración que no tiene una dirección concreta, sino que se dirige a todos los que han ejercido, ejercen o ejercerán el gobierno. El camino es tan largo que esto siempre va por ciclos y los que hoy gobiernan mañana estarán en la oposición y los que ahora no tienen descanso en la reivindicación se pondrán a la defensiva cuando lleguen los incumplimientos.
En materia ferroviaria, lo he escrito en otras ocasiones, quiero creer en las palabras del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna y en sus compromisos con el AVE a Almería. Pero tanto el ministro, como aquellos que aquí ejercen de portavoces, y muy dados al aplauso fácil, tienen que entender que las decepciones han sido tantas y tan grandes, que la duda siempre va a permanecer, a la vez que la presión permanente para que no olvide que somos una tierra agradecida, pero maltratada la mayor parte de las veces por aquellos que han ejercido el gobierno.
Es cierto que los pasos que se están dando van por el buen camino. El señor De la Serna está cumpliendo sus compromisos, pero hasta ahora y que me corrija si me equivoco, las máquinas siguen paradas desde hace cinco años y no hay una sola previsión de que a lo largo de 2018 lleguen al tajo y comiencen las obras. No quiero recordar, pero se hace necesario, la imagen del señor Rodrigo Rato, entonces todopoderoso vicepresidente del Gobierno de Aznar, a finales de la década de los noventa en la Diputación Provincial asegurando, con solemnidad, que Almería dispondría de AVE en los Juegos Mediterráneos de 2005 y hoy, tres lustros después, nos lo están fiando a 2023. Lo que pase hasta entonces nadie, absolutamente nadie lo sabe. Y en déficit hídrico, para nuestra desgracia, Junta y Gobierno siguen en declaraciones de culpabilidad del otro, perdiendo tiempo y dinero, mientras los agricultores pagan el agua a precio casi de oro, cuando la tienen, y proyectos tan necesarios como la desaladora de Villaricos permanece anegada por el barro de las riadas de hace cinco años y sin nadie que sea capaz de dar una fecha para recuperar una inversión tan millonaria como necesaria para esta provincia.

Cita en Berlín

Antonio Lao | 5 de febrero de 2018 a las 12:39

El miércoles comienza en Berlín, capital de Alemania, una nueva edición de Fruit Logistica, la feria agrícola por excelencia del continente europeo, con el permiso de la cada vez más coqueta Fruit Atraction madrileña.
El sector, un año más llega a la cita con los deberes hechos. La campaña no tiene los excesos en precios de la pasada, pero escuchando a los agricultores, se percibe un optimismo moderado, que sin ser triunfalista, si muestra cierta alegría y confianza por como se están desarrollando las ventas, las exportaciones y la evolución de los mercados.
Hasta 26 empresas de la provincia o con presencia en esta tierra exponen en la capital alemana desde el miércoles al viernes. Con ser esto importante, lo es más que llegamos y presentamos nuestras credenciales con un 10,3% más de exportaciones hortofrutícolas. ¿Qué significado tiene este dato? Justo lo que les comentaba al principio. Vamos con la lección aprendida y a la búsqueda de la excelencia. Y es que la provincia en los últimos años ha dado un salto cuantitativa y cualitativamente hacia adelante por la senda de la lógica, del crecimiento sostenido y por la calidad, en especial por la calidad, de aquello que producimos. Lo hacemos en la época en la que casi nadie tiene posibilidades de cultivar, pero además la experiencia que dan los años, nos ha situado un paso por delante del resto. Ganamos el norte, que es algo así como conquistar a los mercados europeos por la garantía de nuestros productos, por los kilos que producimos y por la excelencia que alcanzamos en todos y cada una de las hortalizas que durante los doce meses del año situamos en las estanterías de los supermercados del continente, que es como decir que llevamos a la mesa de 500 millones de consumidores.
La tarea no ha sido fácil y tampoco lo va a ser en adelante. Un mercado tan competitivo en un mundo global es complejo, pero a la vez todo un reto para aquellos que cada mañana se acercan al invernadero para tratar de sacar de cada metro cuadrado, de cada hectárea, lo mejor de nosotros mismos.
Berlín, que en unos días también se convierte en la capital del cine es, en definitiva, un escaparate en el que se proyecta el mundo agrícola ante los ojos de los paladares más exquisitos y exigentes. Y la provincia de Almería, los hombres y mujeres que en ella habitan, hace más de medio siglo que vieron las posibilidades que había es esa proyección y cuál era el camino para sacarle todo el partido posible. Y a fe que lo hemos logrado, aunque es a partir de ahora cuando las dificultades se multiplican, cuando hay que insistir en regular, modernizar, innovar y buscar mantener la fórmula del éxito, perfeccionada, para seguir mirando desde arriba a quienes optan a nuestra plaza privilegiada, que mantenemos por méritos propios.

Turismo de sol y estrellas

Antonio Lao | 29 de enero de 2018 a las 13:59

AZIMUTH, el nombre seguro que no le sonará de nada, es una empresa almeriense que ha decidido avanzar un paso más y poner en valor, en valor turístico, el observatorio astronómico de Calar Alto. Y dirán ustedes, ¿qué tiene que ver la investigación y la observación de las estrellas con el turismo? Pues mucho. Hasta ahora los astrónomos que ejercían su labor en uno de los centros más avanzados del mundo, como es el de la Sierra de los Filabres, lo hacían de forma callada, soterrada, en el silencio propio de las noches y madrugadas en vela con la mirada puesta en el universo. De vez en cuando, sólo de vez en cuando, sabíamos del hallazgo de una nueva estrella, un cometa que se acercaba o un planeta que aparecía allí escondido en una remota galaxia, cuyo nombre siempre tiene algunas letras mayúsculas y unos números y poco más.

 
Pues bien, con la llegada de los problemas presupuestarios a Calar Alto, la marcha o menor colaboración del instituto alemán que siempre lo ha financiado y el riesgo, serio, de que cerrase sus cúpulas y telescopios, ha permitido que una empresa como Azimuth, de la que forman parte también astrónomos, haya decidido abrir al mundo, y nunca mejor dicho los telescopios, las cúpulas y las instalaciones de Calar Alto para el uso y disfrute de los amantes de las estrellas, que los hay y en gran número.
Ya en la última visita del actual Rey de España, Felipe VI, entonces Príncipe a las instalaciones, reconocía que una de sus pasiones era observar el firmamento y quedó emplazado para visitar de forma más privada el centro y disfrutar, no se puede llamar de otro modo, de las majestuosas noches estrelladas que el Calar ofrece. Desde entonces a hoy han pasado muchas cosas. Alguna buena, como la salvación del centro y el nacimiento de un proyecto de turismo científico, no se le puede llamar de otra manera, que permite a los interesados subir al centro y pasar la noche entre los telescopios y las cúpulas a la búsqueda de los grandes secretos del universo. Tanto es así que en el año que acaba de cerrarse más de siete mil personas han acudido a pasar una o más noche en el observatorio y el objetivo para 2018 es abrir la idea a Europa y traer turistas del viejo continente y alcanzar la nada desdeñable cifra de 70.000 visitas.
He escrito en más de una ocasión que el turismo en esta tierra pasa, sin duda, por el sol y la playa. Sin embargo es algo que en la costa española tienen casi todos. Por tanto, avanzar en lo diferente, como en las rutas de cine -nuestro en exclusiva- o el científico o de invernadero es un valor en alza que puede, y se logrará, marcar a esta tierra como un destino diferente que no se deben perder. Turismo de sol, playa, estrellas y luna. Un póker al alcance de muy pocos y que nosotros lo tenemos ahí, sólo para ponerlo en valor y explotarlo.

El IVA cultural y el Hospital Provincial

Antonio Lao | 22 de enero de 2018 a las 11:25

Una ciudad son sus edificios emblemáticos, aquellos que han formado parte de la historia cotidiana de las gentes que la han habitado. Un monumento alberga en su interior, como prisionera, la vida de siglos y siglos. Es una especie de calendario perpetuo que ve pasar el tiempo. Alegrías, tristezas, esperanzas, sueños, desengaños… Un pequeño mundo capaz de hablar a poco que tengas cierta sensibilidad y sepas escuchar las palabras que se deslizan por cada poro de las paredes que lo conforman.
El Hospital Provincial de la capital, en pleno casco histórico, es uno de ellos. Una joya arquitectónica, que hasta hace no muy poco era un referente sanitario de la provincia, casi único, y que el desarrollo, el crecimiento y la generación de nuevas necesidades sanitarias, lo dejó anclado en el pasado, aunque sin perder ni uno solo de los encantos arquitectónicos que alberga en su interior.
No voy a entrar, ni quiero, en quienes han sido los culpables del mal y deteriorado estado que se encuentra. No es el caso. Aquí busco romper una lanza en favor de la Diputación, del Ayuntamiento y del Ministerio de Fomento y en como han sido capaces, en especial la primera, en un tiempo razonable de buscar los argumentos suficientes para que el Estado apueste por su rehabilitación y el viejo centro sanitario recupere el lustre y el esplendor que jamás debió perder.
Vivimos en una ciudad que no cuenta con un número excesivo de monumentos. Al contrario. Quizá por ello hay que valorar, en la medida de lo posible, ser capaces de recuperar y mantener aquellos con cierto valor, aquellos que por su ubicación geográfica son un símbolo, un referente para los vecinos que cada día pasan por su alrededores y contemplan, con dolor, como el deterioro se abría paso en unas instalaciones atractivas y muy útiles. Unas instalaciones que, una vez rehabilitadas como espacio social y de encuentro de un casco histórico que pide a gritos recuperar la vida, la grandeza, el lustre y la plenitud que todos deseamos, lo engrandecerán.
Nutrir de vida el edificio es invitar a la ciudad y a los que en ella habitan a darse un festín en un restaurante de tres estrellas. Es ofrecer mesa y mantel a los que cada día escriben una y mil historias que el tiempo, quién sabe, borrará o se mantendrán vivas por siempre. No hay, por tanto, mejor inversión y una noble forma de gastarse el dinero, -en este caso diez millones de euros-, que en recuperar el patrimonio de la ciudad, un patrimonio que es de todos y que nos envuelve cuando paseamos, al observar una exposición, sentados en una terraza en una tarde de primavera o, simplemente, cuando recorramos cada una de las piedras del edificio, conozcamos su historia y tratemos de retenerla para ahuyentar el olvido.

Turismo de cine

Antonio Lao | 15 de enero de 2018 a las 11:57

FITUR (Feria Internacional de Turismo) abre sus puertas en Madrid el miércoles. La que es, junto con Londres y Berlín, el mayor evento del sector de Europa tendrá, un año más, protagonismo almeriense. Un stand, dentro del pabellón de Andalucía, en el que el cine será el gran protagonista. Y es que el séptimo arte y todo lo que gira a su alrededor son garantía de éxito en cualquier promoción.
La Diputación de Almería y la Junta han entendido, por fortuna, lo que los rodajes y los actores que por aquí han pasado pueden aportar a un sector como el turístico, en constante evolución, en permanente cambio y ávido de nuevas emociones a las que asirse para mantener niveles de ocupación elevados.
Almería ha tenido, como el resto del país, un año récord. El número de visitantes que han pasado por esta tierra ha superado, con creces, las previsiones más optimistas, que ya lo eran. Y 2018 no tiene porque ser diferente. Las condiciones internacionales nos hacen ser muy atractivos, a lo que hay que sumar nuestras especiales características, que nos hacen ser un destino de ensueño para aquellos que buscan sol, playa, monumentos, naturaleza virgen y el plató de cine que es la provincia.
El camino por recorrer todavía es muy amplio. Aún no se le ha sacado todo el jugo que contiene. Cualquiera que conozca las filmaciones que aquí se han hecho, los actores y actrices que han dejado su huella en Almería no dudará en guardar parte de sus días de asueto para acercarse a conocerlos. En más una ocasión he escrito que todos, o casi todos tienen sol y playa; algunos parques naturales vírgenes como Cabo de Gata, pero sólo Almería puede presumir de haber sido escenario de rodajes tan míticos como Lawrence de Arabia, Indiana Jones, la trilogía del Dólar o más recientemente Éxodus. Y es que una ruta por cualquiera de estos escenarios y lugares es un caramelo difícil de no aceptar por aquellos que buscan algo más para sus días de descanso. Y es ahí donde las administraciones deben hacer hincapié y lo van a confirmar esta semana en Fitur. El stand de Almería va a ser un plató en miniatura, en el que va a convivir lo tradicional, aquello que nos ha permitido hacernos un hueco en el sector con lo nuevo, con lo que está por llegar, el mundo del celuloide, la alfombra roja y los sueños que se encuentran en el cine.
La tarea no es fácil en un mundo global, en el que destacar entre tanto destino y todos excelentes es más que complejo. Pero el apoyo de actores que han rodado en la provincia y la suma comunicacional y redes sociales, abre esta tierra a un nuevo escenario para los que quieran ir un paso más allá. Para los que un día vieron Indiana Jones y la última cruzada y, por ejemplo, quieran perderse por el casco histórico de la capital, por las ramblas de Tabernas o en Mónsul. ¿Les apetece?

Carta a los Reyes Magos (con retraso)

Antonio Lao | 8 de enero de 2018 a las 12:40

La magia de los Magos de Oriente debe perdurar siempre. La ilusión con la que reciben los regalos los más pequeños o admiran las cabalgatas es sinónimo de inocencia, sí, pero también de creer en lo posible.
Esta carta llega con dos días de retraso y tiene su explicación. Y es que cualquiera de las peticiones que contiene son un clásico para esta provincia y vienen con espera de años, en ocasiones demasiados, para los que aquí habitamos.
Ya puestos y con la desbordante felicidad que traen los Reyes Magos, parece más que razonable que la primera petición que haga la dirija a Melchor. Por aquello de encabezar la Cabalgata y ser de lo más serio y responsable, podría tener a bien mediar, en la medida de sus posibilidades, para que el Ministerio de Fomento, adelante plazos en la llegada del AVE a esta provincia. La fecha de 2023, a la que nos lo fía Íñigo de la Serna, está tan lejana en el tiempo que cualquiera sabe lo que puede ocurrir hasta entonces. Soy consciente de la dificultad que entraña la obra, de que no hay un euro consignado para tal efecto en el año que comienza y, para colmo de desdichas, no tenemos ni presupuestos para este ejercicio. De ahí la dificultad del reto que tiene por delante Melchor. Pero, si por algo se caracteriza es por ser mago, con lo que ello supone de posibilidad real de lograrlo.
Mi segundo deseo es para Gaspar. Todavía enmarcado en el corsé de responsable, aunque con un punto más de pícaro popular. La encomienda para él es avanzar en calmar la sed de la provincia. Consciente de la dificultad, me conformaría con desbloquear los trabajos en la desaladora de Villaricos, anegados desde hace seis años por las inundaciones que entonces se produjeron. La tarea, majestad, no es fácil. Soy consciente. Aquí cada uno cuenta una película de los acontecimientos y lo cierto es que ya no se a quien creer. Aunque lo único constatable es que el proyecto que debía haber saciado la sed del Levante y parte del Almanzora sigue enlodado en el armario de la burocracia y las declaraciones para salir del paso de unos y de otros.
El tercer deseo va dirigido a Baltasar. Último en la cabalgata, pero de lo más admirado por su simpatía, tendría a bien avanzar algunos pasos en la culminación de la autovía del mármol y en el proyecto Puerto-Ciudad. Es probable que sea uno de los regalos más fáciles de cumplir y que serían bien recibidos por los almerienses. Aunque, una vez más, me permito remitir mi misiva para que tenga a bien influir, en la medida de lo posible, ante aquellos que tienen en sus manos la posibilidad de cumplirlo, para que el año próximo, cuando otra vez nos carteemos, pueda decir con orgullo, cierto júbilo y la admiración que merece, que su aportación ha ayudado a cumplir una promesa largamente demandada, olvidada en el cajón de lo posible y altamente improbable.