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¡No al acoso escolar!

Miki y Duarte | 9 de octubre de 2016 a las 8:38

  • Luis Miguel Garcia Haro.

    OS felicito por la tirada de cada día,pero,¿porqué no dejáis de un lado los
    anglicismos?
    Creo que esa palabra de bullying debe de tener un significado en español.
    Gracias.

  • Javier Marchante

    Desde luego es una situación muy traumática y que puede llevar a alguien incluso al suicidio. En todo caso con ayuda de los padres, (si ven que su hijo actúa de forma extraña respecto al colegio), y también de los profesores, (que pueden identificar a alumnos con tendencias abusivas), puede tener solución. Peor era en los viejos tiempos, cuando el verdadero “monstruo” no era un compañero bravucón sino tus propios profesores, con la regla en la mano, y siempre dispuestos a darte un guantazo, viniera a cuento o no. “La letra con sangre entra” se decía entonces, y los padres lo aceptaban y consentían. Hoy hemos pasado al extremo contrario, y el alumno es “intocable” y el profesor debe tener mucho cuidado con lo que dice o hace. “En el término medio está la virtud”, digo yo siempre.

  • Uno que estaba arando...

    Un sólo chico o chica, que se suicida por el ACOSO en la escuela, EVIDENCIA EL FRACASO CONJUNTO DEL SISTEMA. Autoridades, funcionarios, padres, profesores, servicios sociales, policías, sistema judicial…TODOS. El acoso crece y se multiplica en situaciones de RELATIVISMO MORAL. EL/LA acosadora, NO CABE EN UN CENTRO PÚBLICO DONDE COMPARTEN ESPACIO CON NUESTROS HIJOS. El ACOSADOR / ACOSADORA, tiene ” necesidades especiales ” que les INCAPACITAN para compartir el mismo espacio que sus víctimas. Son ELLOS/ELLAS, los que deben mudarse de centro, cambiarse de casa o asistir a centros especiales donde se les explique, que por muy ” ÚNICOS ” que se crean, siempre terminarán encontrado a alguien mas único, que haga con ellos lo mismo. Disculpen la crudeza, pero para que lloren los INOCENTES y sus familias, que lloren los agresores. O mejor aun, que se dediquen recursos suficientes para que se pueda separar a los que NO SABEN CONVIVIR, y enseñarles a hacerlo, para que nadie tenga que llorar, pero ellos, son los que sobran, no los pobres niños inocentes que acaban huyendo al sitio del que nunca regresan.