Una pensión en Turquía, con un libro

Ulyfox | 2 de marzo de 2010 a las 10:11

Taksiyarhis-Pansiyon_12_2_bAl poco de iniciar este blog, mi fiel Picaporte me preguntó por el mejor lugar para leer. Le contesté que cualquier terraza al atardecer en una isla griega. Y he de añadir la cama de cualquier buen hotel, haciendo un liaíllo con la almohada para adoptar la postura correcta. Pero probablemente uno de los mejores sitios para entregarse a una lectura inabandonable es una peculiar pensión en la ciudad de Ayvalik, en la costa norte del Egeo turco, justo enfrente de la isla griega de Lesbos. Y no lo digo porque lo experimentara yo mismo, sino por el éxtasis lector que acometió a Penélope en los cuatro días en que nos alojamos allí. Se trata de un establecimiento llevado por una mujer que ha recorrido el mundo y en el que se impone al huésped la deliciosa obligación de andar descalzos por todas sus estancias. Las cuatro mañanas nos despertó el pregón de un niño que vendía rosquillas de pan, tempranísimo, todavía a oscuras. Yo, perezoso, daba una vuelta en la cama y seguía durmiendo. No Penélope,que se levantaba poco después y se dirigía a la terraza, con un ejemplar de bolsillo de Los pilares de la Tierra a vivir el amanecer de una manera mucho más literaria. El sol se levanta en Turquía igual de temprano que los turcos, y desde los primeros rayos ella se sumergía en la lectura de tan recomendable novela de Ken Follet. Desde esa atalaya se divisa buena parte de las azoteas y minaretes del pueblo, y un poco a los lejos el mar Egeo de los troyanos. Pegada, la iglesia griega en ruinas que da nombre al establecimiento, Taksiyarhis. De hecho, la pensión es la antigua casa del párroco, supongo que huido como tantos helenos en las sangrientas guerras entre los dos países, hace ya casi cien años. En esa terraza de la Taksiyarhis Pansiyon, y en cuatro largas mañanas sentada en cómodo sofá turco, Penélope se acabó el largúisimo libro. Sólo el canto del almuédano llamando a la oración le hacía levantar la vista para disfrutar del bello sonido, y luego continuar la lectura. Y más de una hora después, mi llegada, que precedía a uno de los mejores desayunos del mundo (huevos, quesos, aceitunas, tomates, café, yogurt…) interrumpía el deleite lector para entregarse al de la excelente comida turca. Querido Picaporte, probablemente es el mejor lugar que conozco para leer.

La manera más recomendable, para mí, de llegar a Ayvalik es desde la isla de Lesbos, en poco más de media hora de barco. Hay que pagar visado y aguantar la espera interesada de los guardias, pero es una inmersión brusca y emocionante en el mundo turco. Muy cerca están Assos, donde enseñó Aristóteles, y ¡Troya! Al ladito, Pérgamo y un poco más lejos Éfeso. No sigo. Hay transbordador todos los días en verano. Si queréis llegar a Lesbos, hay al menos dos aviones diarios desde Atenas.

Si logro escanear las diapositivas, otro día colgaré mis fotos, pero de momento id mirando… y pensando en vuestras próximas vacaciones, pinchando esta dirección.  De nada

www.taksiyarhispansiyon.com

  • asturiano en málaga

    Hola amigo. Aunque veo que mi propuesta se aleja de tus debilidades por las islas griegas y el Mediterráneo en general te recomiendo un poco de turismo nacional. Por ejemplo tomar un par de docenas de oricios (así llamamos en Asturias a los erizos) con unos culines de sidra en algún bar de pongamos Tazones con la mar bramando en las escolleras del puerto. Es un pueblín pesquero típico en la costa asturiana entre Gijón y Villaviciosa. Muy recomendable y los oricios creo que tienen mucho yodo. Con la sidra se trabaja bien la próstata, algo que a ti y a mi comienza a venirnos muy bien. Me encanta este punto de encuentro tuyo y aunque no soy amigo de blogs ni tecnologías (mi ex becarias mi tachan de pretecnológico) prometo entrar de vez en cuando y poner un contrapunto frío a esas cálidas propuestas que tan bien explicas. Saludos

  • Ulyfox

    Me apunto lo de Tazones, amigo. Hace mucho que tengo pendiente la cornisa cantábrica (exactamente 53 años y medio) y la verdad es que con esas indicaciones tuyas creo que no dejaré pasar mucho más. Es verdad que el Mediterráneo es mi debilidad, pero admiro y soy sensible a la calma y elegancia del Norte. Y si es con oricios y sidra, no se hable más ¿cuándo quedamos? Este espacio está siempre abierto a todas las miradas, sobre todo si a la vez abre mis ojos.
    Saludos

  • Yosalíenelpeorcuartetodelahistoria

    Y estando tan cerca de Lesbos, no te dio por cruzar. Por echar un vistazo, digo.

  • Ulyfox

    ¡Yo VENÍA de Lesbos!, también llamada Mitilene, naturalmente. De pasar dos días en un hotel que ya referiré en otro momento. Por cierto que me ocurrieron bastantes cosas dignas de contar y reveladoras de por qué me gusta tanto Grecia. Anteriormente había estado una semana larga, o sea que era mi segunda estancia en la isla de Safo.

  • Noa

    Hombre, ya que uno no puede permitirse el viajar físicamente, me quedare con la primera parte del relato, cambiando el hotel por la cama domestica, haciendo un buen “liaíllo” con la almohada y trasladándome en la actualidad no a las islas griegas ni a Turquía, si no al Cádiz de 1810 del ”Asedio” o recordando por culpa del amigo asturiano esos culines de sidra, que esos si que los conozco.
    Pero como de lo que se trata es de que nos hagas viajar, continua con tus relatos y nosotros con la ilusión de leerlos, y por favor, déjate ya de Lesbos y Safo-¿sado? Y quítale el polvo al ordenador por dentro que queremos ver ya fotos… de los viajes.
    Saludos

  • Ulyfox

    Hay de verdad un problema informático en mi casa… y creo que soy yo. Pero cuando dé con la tecla, os vais a hartar de fotos. Que disfrutes del ‘Asedio’.