Penélope decorando Pedraza

Ulyfox | 9 de marzo de 2010 a las 1:20

plaza nevada

Todos conocen Pedraza de la Sierra, y Sepúlveda, y Riaza. Lugares donde el cordero reina por encima de los lobos que acudimos a devorarlo en manada. El lechal, ese sí que quita los pecados del mundo. Pueblos de Segovia, amurallados. Pedraza quedó en mi imaginario de jovencito desde que Ana Belén rodara en sus calles, allá por los 70, una película iniciática, ‘El amor del capitán Brando’, en la que un niño era capaz de ganarse los favores de la entonces musa de la progresía. En la película, su única puerta se cerraba al atardecer. Era entonces lo que ahora, un pequeño lugar de tres calles de piedra rodeadas por una muralla y con un castillo que ya no defendía de nadie. La fortaleza nada puede tampoco contra los miles de visitantes que acuden a la villa cada fin de semana.

plaza

esquina

Es verdad, quizá haya perdido la autenticidad para convertirse en un belén para madrileños de domingo, y está lleno de tiendas exclusivas. Poco más que eso y una docena de restaurantes puedes encontrar. Pero es tan bello el dorado de su piedra al atardecer… En la carretera, poco antes de llegar, hay una iglesita románica maravillosa, de pórtico celestial.

ermita

Estuvimos allí, después de mucho tiempo, el pasado Fin de Año, en un hotel perfecto por su decoración, su ambiente, su calidez y la atención de su personal. Lo recomiendo: Hospedería de Santo Domingo (www.hospederiadesantodomingo.com) , perteneciente a la red Rusticae. Es el alojamiento idóneo para el turismo de invierno, cuando los días cortos y fríos te empujan al hotel poco tiempo después del almuerzo, y te apetece hojear tranquilamente el periódico o tirarte de cabeza a un buen libro.

En Nochevieja cenamos de manera exquisita en La Taberna de Antioquía, y por nuestra cuenta, en los tres días que pasamos allí, establecimos una competición por la mejor croqueta entre varios restaurantes y mesones (buenísimas las de El Jardín).

Sin esperarlos nos sorprendió la nieve. Salíamos para la cena de Fin de Año y Penélope, tan niña a veces como imponente mujer otras, exclamó “mira, han decorado la calle como si tuviera nieve”. ¡Noooo! Era sólo la forma blanca que adopta la lluvia cuando estás en el centro de Castilla en pleno invierno. Hermosísima sorpresa en la noche helada.

Pedraza está a unos 30 kilómetros de Segovia, y los alrededores permiten un montón de excursiones, que organizan en el mismo hotel; o bien proporcionan una buena información para que la hagas en tu coche. Hasta Segovia hay autovía, y después sólo queda un pequeño trecho en carretera nacional, en dirección a Soria. En un risco, enfrente, se aparece el pueblo, poco después de las vacas.

vista general

  • galle

    acabo de descubrir tu blog. q alegría!
    pues yo tengo pendiente una escapada a hoteles de rusticae, q me regalaron un bono… pensaba escaparme a país vasco…pero ya te diré…y contaré la experiencia.
    un saludo gordo!!!

  • Ulyfox

    ¡Galle! Aquí me ves, dando la lata con mis viajes, y confío en que esto le ayude a alguien que piense hacer escapadas. La hospedería de la que hablo es de verdad magnífica, y está perfectamente situada entre asadores y restaurantes. Y qué te puedo contar de Pedraza…
    Besos viajeros!!

  • Manolo Guerrero

    Qué alegría yo también he descubierto el blog hoy, porque a tí ya te descubrí hace algún tiempo. Aquí por Australia cordero hay, pero seguro no lo preparan como en Riaza, que de allí tengo una buena amiga. Lo que uno echa de menos son los cochinillos esos negrucios que saben tan ricos y que tenéis por ahí. En fín, en poco más de un añito estoy de vuelta, pero mientras te daré guerra!!!

    Un abrazo

  • Sí soy bizco, y qué

    Que no haga comentarios no quiere decir que no disfrute de cada post como del primero. ¿Te imaginas compartir un cordero, un vino y un paseo por allí? ¿Aunque no viniera Ana Belén ni ná?

    Abrazos y gracias por estos textos, Uli Stielike.

  • Ulyfox

    Eso lo sé yo, que los bizcos tenéis una visión especial pa las cosas buenas. Cuando te sientas en disposición, nos hacemos una excursión. El cordero… qué buena gente.

  • Teresa

    ¡Qué guay! Esto es para verlo tranquilamente. Lo miraré bien que todavía tengo pendiente ese viaje a Grecia…

  • mangasverdes

    Pues yo no conozco Pedraza, pero al cordero le profeso un amor pasional. Todos los años tengo una cita especial con él en una muy rústica barbacoa compuesta por cuatro ladrillos, entre ellos sarmientos y encima una parrilla. Es en la otra Castilla, en Cuenca, allí estaré algún fin de semana de abril. Pero no puedo hacer una recomendación especial del pueblo, sí de mis amigos, con los que me pelearé por las mejores pieza del tesoro lechal.

  • mangasverdes

    Otra vez yo. Que digo yo que Penélope podría escribir algunas palabritas ¿no? Serían las primeras palabras en la historia de toda una señora musa. Anímate mujer…

  • Ulyfox

    No entiendo como aún hay gente que dice que no le gusta el cordero porque ¡huele mal! Eso es que no han entrado en los asadores castellanos en un día de frío, al calorcito del horno de leña, y han empezado a quitarse abrigos, pedir un vino… es uno de los grandes placeres de esta corta vida, junto con el arroz negro, por supuesto. Éste caerá, y seguro que en Sevilla cuando el calor aún no apriete mucho. Lo prometo públicamente.
    En otro anterior comentario, me decías que no te importaría retirarte en Quíos, separando la mastija como la vieja de la foto. Me parece que yo soy de la misma opinión, y, como bien sabes, estoy dando algunos pasos para ello, aunque mi destino es más bien Creta, ese pueblecito de Pefki del que hablaré más adelante, sin duda.

  • José Manuel Benítez Ariza

    Estupendo blog, Manolo. Me han hablado mucho de Pedraza y sé que tiene de “belén para madrileños”, como lo tiene Chinchón, que sí conozco y he disfrutado. Me quedo con tus recomendaciones: ese hostal, esa iglesia románica. Un abrazo.

  • Ulyfox

    Me alegro de que te guste el blog, José Manuel. Ya sabes de mi pasión por los viajes y por lo que los acompaña: gente, bebida, comida… El pueblo es bellísimo a pesar de todo, la gente amable y el cordero, como si fuera de dios. Nos vemos comiendo.