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¿Creen ustedes que Venecia huele mal?

Ulyfox | 28 de abril de 2010 a las 0:09

"Las Pirámides, y ya está"

"Las Pirámides, y ya está"

Pues eso es lo que dice mucha gente cuando se le pregunta al volver de su viaje “¿qué te pareció Venecia?”. “Huele mal”, contestan. Por mí, se acabó el diálogo. Ya se sabe, hay gente para todo. Con mis respetos a la libertad de expresión y de gustos, por supuesto. Van a la ciudad más bella, más extraordinaria, más asombrosa del mundo, y lo primero que se les ocurre decir es que huele mal, cuando es un lugar que más bien atonta los sentidos, embotados de gusto. No es lo peor que he oído, claro. También hubo quien nos dijo: “¿Egipto? tiene las pirámides y ya está” ¡¿Cómo que ya está?! Pero bueno, hombre, ¡que son las pirámides! ¡La única de las siete maravillas de la Antigüedad que sigue en pie! Cincuenta siglos que nos contemplan desde su cima, como dijo el mismo Napoleón. Aparte de que Egipto tiene muchas más cosas, qué les voy a contar a ustedes. Pues le da igual. Y de Grecia: muchas piedras. Alguna gente es capaz de volver de alguna de las cunas de la civilización y decir, como primer  comentario: “Mucha pobreza, ¿no? aparte de que no soy capaz de comer nada allí”. Y están hablando, por ejemplo, de la comida turca o egipcia, enormemente refinadas. Hace mucho, en nuestro primer y asombrado viaje juntos, ante un valle plagado de palmeras en el centro de Cuba, uno del grupo lo despreció diciendo que el palmeral de Elche era más bonito.

¿Cómo no quedar mudo ante esto?

¿Cómo no quedar mudo ante esto?

Será que siempre hemos tenido muy buen conformar. Yo más bien diría que es predisposición a dejarnos enamorar. El simple hecho de salir nos hace presas fáciles para que el lugar de destino nos conquiste. Es como una entrega, a lo mejor es como un seguro de viaje que nunca, nunca, nunca nos ha fallado. ¿Todos los sitios del mundo son bonitos? Bueno, tal vez no, pero todos son únicos. Y diferentes de este en el que vivimos.

¡Ah! No sé qué pensarán ustedes, pero Venecia no huele mal. Sólo hay que manejar el olfato adecuadamente. Y en otros lugares la vista, el tacto, el gusto o el oído. Es a lo que llamamos viajar.

  • Kali

    Uly, has clavao bajo mi punto de vista la definición de lo que es viajar… Sigue escribiendo más!!!

    Un abrazo

  • Manolo Guerrero

    El Ganges a su paso por Varanasi (la antigua Benarés), huele realmente a akcantarilla, pero eso no quita el placer de recorrerlo en una inestable barcucha y recorrer los ghats, los crematorios… A pesar de no ser una persona religiosa, tanta espiritualidad sobrecoge. Quien puede acordarse del olor?

  • Ulyfox

    Seguiremos, al menos, hasta que alcancemos a contar lo que pone en el título de este blog. Y mientras me sigan ustedes aguantando.

  • Ulyfox

    Precisamente, pensaba en la India cuando escribía esta entrada, aunque no he estado nunca. Espero ir antes de hacerme demasiado viejo. Se trata de ir recogiendo sensaciones únicas, y se te quedarán para siempre. Vamos, digo yo.

  • Vasca

    Uly, joé qué bien te explicas!! Para mí, que siempre peco de positiva según dicen, simplemente es un placer atravesar España en coche cuando vamos hacia el Norte. !La de sensaciones al recorrer cada pueblo o cada campo! Recuerdo una vez que en un viaje por la cornisa cantábrica y tratando de distraer a la enana cuando era enana empezamos a pensar en qué habría detrás de aquellas montañas cubiertas por la niebla o qué harían los pocos lugareños en los días de invierno… Cada sitio es único, hay que imaginar, recorrer, dejarse invadir todos los sentidos. Eso es viajar, vayas donde vayas.

  • Ulyfox

    ¿Desde cuándo es un pecado ser positivo? Es una gran virtud. Ya bastante negativa es la vida real. Dicen que un optimista es un pesimista sin experiencia, pero no estoy de acuerdo. Entre tantas cosas malas siempre hay que buscar la diferencia que las haga únicas. ¡Y ahí estará el placer! (… pequeño saltamontes, se me ha olvidado decir)

  • Naira

    Mi amiga Consu (gran gran gran viajadora) lo primero que me dijo cuando llegó de la India fue que ‘huele a caca’. Así, sin miedo. Pero eso no le pareció mal. Sólo era algo más de su viaje. Algo, que para ella, venía con el viaje. También me dijo que en cuanto el Taj Majhal se apareció ante ella no pudo dejar de llorar, sin más y sin saber por qué. Tampoco pasa nada porque ‘huela a caca’, eso algo que está y punto.
    A mi Cádiz me parece siempre el mejor lugar al que ir cuando tengo unos días… no encuentro otro sitio mejor.. tengo una amiga (hermana de la gran gran gran viajadora) que me dijo que jamás volvería a Cádiz, que le pareció un sitio espantoso. Sí, hay que tolerar… pero yo casi la tiro un cubo de erizos por la cabeza!!

  • Ulyfox

    Efectivamente, la India es lo que es con sus olores, Cádiz con sus colores, Italia con su sonido, Atenas con sus taxistas… Si no ¿qué vas a contar cuando vuelvas? ¿que todo es igual que en España? Tu amiga, sin duda, no supo ver ni sentir lo que de bueno tiene Cádiz y se quedó con lo espantoso, que también lo tiene, por supuesto. O sea que no usó todos sus sentidos. Incluso el común y el sexto hay que usarlos de viaje.

  • Sin Rumbo

    Cada vez que veo una pirámide, no puedo evitar pensar en extraterrestres. Afortunadamente para mi corazón nunca he visto a una criaturita de otro planeta. Es más, ni siquiera sé si existen, pero esas construcciones son tan enigmáticas, tan asombrosas, tan perfectas… Me gusta pensar que tienen un origen sobrehumano. ¿Os ocurre lo mismo?

  • Ulyfox

    Una de las características del Antiguo Egipto es precisamente el misterio de su civilización. Y sí, las pirámides son el culmen de ese misterio. Pensad que todavía no se sabe cómo las construyeron, aunque hay muchas teorías. Pero parece que eran muy humanos sus constructores, uos humanos muy listos… y con muchas ganas de trabajar. Esa grandeza, esas proporciones, fabricadas hace cincuenta siglos es lo que les da su dimensión sobrehumana. Impresionantes.

  • ana

    El miércoles tarde caminaba por San Juan de Dios… alguna tubería había jugado una mala pasada y olía por allí que era un ‘primor’. Enseguida pensé en la impresión que se llevarían los tan cacareados cruceristas nada más bajarse del barco. Se quedarían con ese olor o por el contrario se adentrarían un poco más y lo que comentarán con sus amistades a su vuelta de las vacaciones será lo bonito que cae el sol sobre la catedral, la luz velada que adorna las calles y las maravillas que hizo la sal en tantísimos años de existencia? Yo, seguramente, me quedaría con lo segundo…

  • Noa

    Será por olores y sabores. No hay que quedarse nada mas que en La Isla, ¿la de 1810?, e irse a comer a la Venta de Vargas. Que bien se come, que bonito todo, pero que peste en los alrededores, con esa bomba de fecales justo al lado y ese oloroso caño del Zaporito con levante. ¿También es cosa de los extraterrestres? Creo que mas bien de los terrestres esos que … bueno, lo dejo y nos quedamos mejor con los buenos sabores y olores, los de dentro, de la Venta.

  • Ulyfox

    Ese es uno de los secretos, adentrarse en las cosas. No veas la impresión que traeríamos de los sitios si sólo nos quedáramos en la superficie. Por supuesto, algunas calles de Fez huelen fatal.. y las siguientes a hierbabuena.

  • Ulyfox

    Otro día hablaremos de esos buenos olores, los de la comida, uno de los mejores motivos para viajar. Nosotros hemos hecho algunos viajes con el casi único objetivo de comer.

  • mangasverdes

    Es verdad que hay gente que dice cosas muy raras cuando les preguntas qué tal su viaje. Hace poco le pregunté al alguien por su reciente visita a Nueva York y lo primero que me dijo fue: “Me encantó el Dunkin Donuts”. Me puse blanca

  • Alcancero

    “El turista nunca pierde de vista su cultura de referencia y el viajero sí. El viajero nunca tiene billete de vuelta y el turista si”. Algó así, cito de memoria, era lo que escribió Paul Bowles en “El cielo protector”.

  • Ulyfox

    Nosotros, por desgracia y porque tenemos que volver, sacamos el billete de vuelta. En cuanto a la cultura de referencia, lo mejor es olvidarse en cuanto uno pasa la frontera, o coge el avión. La cultura de llegada siempre es acogedora, si uno está dispuesto a que lo acojan.

  • Aitor

    Lo cortés no quita lo valiente. Venecia huele mal. Pero es bella, intrigante y una oportunidad única (quizás no podamos enseñarsela a nuestros nietos :( ). Aún así, prefiero Florencia. Pero, como dicen por ahí arriba, cada experiencia de un viaje es lo que lo convierte en algo único. ¿Acaso no vamos a subir a la cúpula de Brunelleschi “porque es cansado”?No abrir nuestra mente más allá de lo que vemos a diario (como si las alcantarillas de España oliesen a rosa…) nos hace, no me da miedo decirlo, peores personas. Peores en el sentido de más pequeñas, más pobres en espíritu, más tristes y más anodinas.

    Además de que hay que saber ver belleza incluso en los “defectos”. ¿Acaso la decadencia de Lisboa no es una delicia? ¿Acaso la prepotencia parisina no quita el aliento? ¿Y no es gracias a la lluvia que Londres es la ciudad que es?

    Aún recuerdo al volver de Munich (la ciudad de mis amores), escuchar en el aeropuerto a unos …no sé como llamarlos, quejarse por TODO: que allí la gente no hablaba como ellos (no te fastidia…), que la cerveza era una mierda, que sólo habían comido en un bar español que habían encontrado, y otro, alentándoles, diciéndole que los alemanes eran unos hijos de …que solo eran más hijos de… los ingleses. En ese momento, escondí mi pasaporte y agaché la cabeza.

  • Ulyfox

    Estupendo comentario, Aitor. Y demostrativo de lo que es un buen viajero. Muchas personas salen de su casa y parecen arrastrar con ellas todas sus miserias y su mal humor. No parecen dispuestos a aprender nada, y sí a sacar defectos. No hablemos ya de los que van con aire de superioridad a países que ellos consideran atrasados… Mientras, disfrutemos.

  • Davide

    Viví en Venecia una temporada y creo que lo del olor eso es una leyenda , de “turistas de crucero y excursion” .Particularmente nunca tuve esa sensacion. Creo que cada sitio tiene sus olores , y eso forma parte del viaje, por mas que nos pueda sorprender por no estar aconstumbrados.Eso es viajar , no usar solo el sentido de la vista para ver las 4 cosas turisticas , sino oler , saborear sus productos, escuhar sus ruidos y tocar literalmente la ciudad. Hay que que comer lo que se come alli , montarte en los transportes publicos , tratar por cortesia de chapurrear su lengua , comprar en donde compran los locales y en definitiva disfrutar de su atmosfera como un habitante mas. Sinceramemente no cabe en mi mente comerme una pizza en asia o un macdonal en roma.Lo otro solo es visitar un pais como un borrego mas.

    La ciudad con un olor mas penetrante en la que he estado es BANGKOK, …. nada mas bajar del avion pense……. pero a que demonios huele aqui. Mi habitacion del hotel estaba en la planta 58, donde pensaba que no llegaria , pero abria la ventana y continuaba ese olor que como explicarlo…….. una mexcla de 45 grados en calles repletas de gente en las que se cocina las 24 H , una mezcla de sudor , salazon de pescado , lima y especias todo a la plancha……y rodeado de una contaminacion brutal por el trafico y suciedad en muchas partes…. pero cuanto hecho de menos vover para sentir esos olores…

  • Ulyfox

    A mí me pasa lo mismo con Venecia, aunque no he tenido como tú la suerte de vivir allí. Nunca me ha olido mal. Lo que tú cuentas es lo que siente el viajero de verdad, el que no se lleva de su casa la mochila cargada de prejuicios, el que se enriquece con cada visión o cada olor, con cada idioma. Ahí me has tocado. Presumo de que se me dan bien los idiomas, pero lo que pasa es que realmente me gusta mucho aprender cualquier palabrita y pedirles a los naturales de esa forma la amabilidad de que me acojan bien. Y en cuanto a Oriente, algún día…