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Las islas de ‘Mamma Mía!’

Ulyfox | 1 de mayo de 2010 a las 1:30

La capilla de Agios Ioannis, en Skópelos

La capilla de Agios Ioannis, en Skópelos

“La isla de Mamma Mía!” pregonan los carteles en los escaparates de la capital, pero esa publicidad reciente no le hace falta a la verde Skópelos. Ya esta joya de las Espóradas era bella y visitada mucho antes de que Meryl Streep y su troupe llegaran hasta ella para convertirla en la ficticia Kalolairi y en escenario de una película taquillera, con una inverosímil trama al servicio de las adorables canciones de Abba. Pero todo vale para el negocio y, desde luego, la isla es bella hasta decir vale.

DSC_0839Ahora, la gente peregrina para ver y fotografiar la escarpada ermita de Agios Ioannis, donde se celebra la boda final de Meryl Streep con Pierce Brosnan. Hemos de reconocer que hemos estado tres veces en Skópelos, y sólo en la tercera y gracias a la película nos dieron ganas de conocer el lugar, con una carretera infernal para llegar y Penélope conduciendo, como siempre. Skópelos tiene además playas gloriosas como las de Stafylos, Limnonari, Panormos o Agnondas, en cuya bahía atracan los barcos provenientes del continente o de Skiathos cuando el temporal impide hacerlo en la capital. Y pueblos como Glossa, asomado al Egeo desde una altura avasalladora.

Vista desde la terraza de un café en Glossa

Vista desde la terraza de un café en Glossa

Una joven pareja, en la bahía de Agnondas

Una joven pareja, en la bahía de Agnondas

Las Espóradas están al Este de Grecia, en pleno centro del Egeo pero muy pegadas al continente, frente al mítico Monte Pilion, donde los centauros se entretenían persiguiendo ninfas y llenando de terror a los griegos antiguos.

Skópelos capital

Skópelos capital

Skiathos, Skópelos, Alónissos son nombres sonoros que llaman a islas pequeñas, verdes, frondosas, manejables, muy visitadas por atenienses e ingleses, pero aun así fuera del turismo masivo de las lejanas Mikonos y Santorini, o del modelo del norte de Creta.

La llegada a Skópelos fue placentera

La llegada a Skópelos fue placentera

Para nosotros son como un reto, porque las tres veces que las hemos visitado, pese a maravillarnos con su belleza, nos ha mostrado su doble personalidad: nos ha llovido de una manera inmisericorde; a veces, el viento ha soplado como una galerna y el estrecho entre Skiathos y Skópelos encañona el aire como el difusor de un fórmula 1. A lo mejor por eso, siempre nos han dejado ganas de volver.

Sólo Alónissos, visitada por primera vez este pasado septiembre, fue amable con nosotros y nos regaló cinco días espléndidos, propicios para disfrutar de sus bosques aún salvajes, de sus playas ya tranquilas y de su capital interior, Hora, renaciente ahora de un terrible terremoto en los años cincuenta, acogedora con sus calles empedradas, sus vistas al mar y sus restaurantes llenos a la hora de cenar. Y la increíble lanza de guijarros sobre el Egeo de la playa de Agios (significa santo en griego) Dimitrios.

La playa de Agios Dimitrios

La playa de Agios Dimitrios

 

DSC_0719En la capital costera y nueva, Patitiri, nos alojamos en uno de los más recomendables hoteles de las islas griegas, Liadromia, atendido de manera insuperable por su propietaria, una verdadera dueña de hotel, no una actriz. La foto de la izquierda es la vista desde nuestra habitación. Yesta es la página del hotel http://www.liadromia.gr/

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