La gracia de viajar Sin Rumbo

Ulyfox | 28 de mayo de 2010 a las 0:46

Viajar sol@ puede ser toda una experiencia

Viajar sol@ puede ser toda una experiencia

 

Me dice Sin Rumbo que ahora también podría llamarse Sin Compañía. Una ruptura amorosa, difícil, dolorosa y para la que no cabe más consuelo que la certeza de que al final todo se pasa. Como se pasa el amor pasa el desconsuelo, e inmediatamente se abren nuevas posibilidades. Perdóname, querida Sin Rumbo, no quiero oficiar de psicólogo barato. Medio en broma, medio en serio, me dice: “Así que ya sabes, Uly, escribe algo de viajes para solteros”. Y yo no sé. Yo encontré a mi Pe y los viajes nacieron con los dos. Nunca somos más nosotros que cuando estamos viajando. Está en todas las fotos, lo mismo que su perfume ha quedado en las mismas piedras que yo he pisado. Somos viajando.

Antiguamente, de alguien sin novio ni compromiso se decía “es solo, o sola”, no “está”, sino “es”. Para mí, esa distinción entre ser y estar le daba una dignidad a su situación, alejada de la compasión por el solterón o, sobre todo, la solterona. Sé que hay agencias que organizan viajes para solos, singles les llaman, así, en inglés, que parece que se refieren a aquellos discos pequeños que tenían una canción por cada cara. Es una posibilidad, Sin Rumbo, hay cientos de esas agencias en internet. Pero yo pienso que es mejor viajar solo de verdad. Ahí, presumiendo de serlo. Ya puestos, el orgullo por delante, nada de dar pena o impresión de que va uno-a buscando plan. El arte de guisarse y comerse el viaje solo, sin sombra ni nube que tape el horizonte, y si luego la nube te gusta, envuélvete con ella.

Hemos visto montón de gente que viaja sola, ya con una cierta edad, la verdad. No tan joven como Sin Rumbo, pero se les ve una serenidad unas veces, y otras una espera. Con un libro, dan casi envidia. Cenando en una mesa demasiado grande para uno, provocan desazón, porque quizá le atribuimos una pena que no tienen. A otros se les ve felices con su andar y su mirada, llegan, se sientan en la arena y miran a su alrededor con una media sonrisa mientras se quitan el sombrero para alisarse el pelo. El viaje, sobre todo en esos casos, es siempre al interior de uno mismo. Así que depende de lo que encontremos en esa profundidad íntima. Y estoy seguro, Sin Rumbo, de que ahí dentro hay una sonrisa, y una caricia sincera, y una mano para tu cabeza. Y hasta un pañuelo, y una bufanda y un gorro. Todo lo necesario para un viaje.

Ánimo, y para ti, una canción del gran Silvio Rodríguezs. Vamos a andar, no se puede parar:

http://www.youtube.com/watch?v=kIL9U2PoiYw

  • Sin Rumbo

    Nada me gustaría más que iniciar un viaje acompañada sólo de mí misma, pero sé que aún no estoy preparada para ello. Los recuerdos y la no presencia del que hasta hace unos días era mi Pe (versión masculina) sé que harían de todo paseo un camino pedregoso. Así que de momento me esforzaré por subir esta cuesta arriba que se ha cruzado en mi camino. Voy a andar ahora. Lo de viajar lo dejaré para más adelante, cuando esté más fuerte. Mil gracias, ulyfox, por tus palabras, por tu ánimo y por la canción. Has conseguido emocionarme. Otra cosa: donde viajan dos, viajan tres. Así que ya sabes, adóptame.

  • Ulyfox

    Ya sabes, Sin Rumbo, que bajo mi higuera siempre tendrás abrigo. La gente de buena voluntad siempre llega más lejos aunque sea más lento, porque no paran, no se dejan vencer, porque se fortalecen a cada paso, porque van sumando voluntades y amigos. El Club de la Higuera podríamos formar los que buscan, los que huyen, los que siempre andan. Besos fuertes.

  • Sin Rumbo

    Ulyfox, hoy estoy contenta, orgullosa de mí misma. Hoy he empezado a quitarme poco a poco las telarañas…

  • Ulyfox

    Ole, ole. Vivan las canciones que nos llegan.