Vitamina C (de Creta)

Ulyfox | 20 de septiembre de 2010 a las 23:45

Raki y dulce, cortesía de la casa, en un restaurante de La Canea

Raki y dulce, cortesía de la casa, en un restaurante de La Canea

El raki es un destilado de lo que queda de la uva. Vamos, creo que como el orujo gallego. Pero más dulce, aromatizado con alguna hierba, exquisito, suave, y corre por la isla de Creta como los torrentes cuando llueve. Toda Creta hace raki, todos los cretenses te invitan, en todos los restaurantes te lo ofrecen cuando pides la cuenta: entonces, con el papelito de exiguas cifras (bendición) viene una botellita cursi y empañada por el frío, y un dulce o fruta cortesía de la casa. No se os ocurra pedir postre en Creta. No hace falta. Es exquisito cuando te acompañan el raki gratis con un regalo de yogur griego adornado con gliká tou koutaliou, una especie de fruta confitada en almíbar. El raki y el postre es siempre por cuenta de la casa. Emocionante, amable y extraordinaria costumbre en esta isla de la humanidad.

El estupendo efecto de la vitamina cretens, en la taberna Stochos, de Agia Gallini

El estupendo efecto de la vitamina cretense, en la taberna Stochos, de Agia Gallini

El otro día, en el pueblecito de Agia Gallini, tan olvidable por otras cosas que ya contaré, en la taberna Stochos, de excelsa comida tradicional, la alegre camarera repartía raki a discreción a quienes acababan de comer, al grito de “¡Vitaminas, quién quiere vitaminas!”. Excelente prescripción. Le preguntamos ¿siempre estás tan contenta? “Naturalmente, porque tomo muchas vitaminas”, contestó. Naturalmente.

El colmo de este tipo de ofrenda hospitalaria fue en un bar de carretera, donde paramos a tomar un café helenikó (griego, aunque en realidad es turco, pero no se lo digáis), un simple café para seguir el camino, un café negro, espeso y dulce. Cuando nos íbamos, la dueña nos ordenó en un griego antiguo que pudimos entender, gracias a los dioses: “Kaziste (siéntense) que ahora les traemos un poco de tsikoudia (otro nombre para el raki)”, y el licor vino acompañado de una manzana troceada, pelada y regada discretamente con canela. Tremenda cortesía de la casa. Ha ocurrido alguna vez, pocas, que no nos han puesto raki, y entonces Penélope se decepciona, ella, que no amaba ningún licor. Por eso, entre otras muchas cosas, amamos esta isla, la Creta del Minotauro, de Venecia y de El Greco. Y de nuestra higuera.

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  • Paco Piniella

    Se os ve felices, muy felices, eso es la importante.

  • mangasverdes

    Qué bien que ya estéis en casa. Es gracioso porque mi jefe sigue vuestras andanzas y no hace más que preguntarme: “¿ya han llegado a Grecia?”, fíjate qué prueba más simple de vuestra pertenencia a aquellos lugares. ¡Muchas gracias por la postal!, es realmente bonito el paisaje y la he colocado convenientemente debajo de la del año pasado. (Ambas a su vez están bajo una foto de los jugadores del Barça manteando a Guardiola, grrrrrrrr, ya conoces mi problemática). Es verdad eso de que los camareros allí te hacen el padrón, pero a mí me resultó de todo menos molesto. Por lo que sí que no paso es por el café griego, imagínate, voy por la vida tomando manchados y descafeinados… Muchos besos y espero fotos de la higuera.

  • MA Robles

    Acabo de descubrir que se puede sentir nostalgia de lo que no se conoce. Gracias por este nuevo sentimiento que quizás se parezca al raki.
    Por cierto, si la Penélope de Ulises hubiese sido tan guapa como la tuya, seguro que no se va a parte alguna (como dicen en mi pueblo).

  • Peluso

    Os teníais que haber traído a esa camarera p’acá, que aquí sí que nos hacen falta vitaminas.

  • Ulyfox

    Aquí, Paco, con todas esas cosas, es fácil sentirse felices, al menos para nosotros. Muchas veces nos preguntamos por qué en nuestra tierra, teniendo mucho parecido, hemos perdido tantas cosas que nos podrían dar esos ratitos que, al menos, nos sirven para ir tirando de felicidad.

  • Ulyfox

    Mangas, pues deberías pasar la experiencia del café ‘hilenikó’ (griego). Pídelo ‘glikó’, es decir, con azúcar, y déjalo reposar cinco minutos cuando te lo sirvan, para que deposite el café. Y luego, disfruta, sobre todo después de las comidas, y si puede ser, con raki. Y, por supuesto, el nescafé frappé con leche y azúcar, bien fresquito para los atardeceres en los puertos, con un libro en la mano, o simplemente mirando los barcos. A la higuera iremos a hacerle una visita mañana, a ver cuándo me da tiempo de escribir la entrada referente. Nos vemos pronto, me temo.

  • Ulyfox

    Robles! Por eso yo me la llevo siempre a mi Penélope. Lo del raki aquí es algo único. Con decirte que el dueño de los apartamentos en los que nos alojamos ahora, Panagiotis (Panos, para los amigos) lo primero que hizo ayer fue obsequiarnos con una botellita de raki, otra de ouzo y un plato de sandía… y no veas lo bien que se duerme con dos vasitos de raki después de la cena. Y anímate, tráete a tu familia a Creta unos días, y luego ya tendrás nostalgia de la normal. Besos

  • Ulyfox

    Peluso, a la camarera no me la puedo llevar, pero prometo llevar cantidad suficiente para unas libaciones de raki en tan agradable compañía. Vitaminas, vitaminas, decía la tía, y te dejaba la botella de plástico rellena con el licor casero a tu libre disposición en la mesa, con el siguiente e inapelable argumento: “Self service is the best service”. Que disfrutéis mañana.

  • ana

    Ay, pol dió, no me digas que la botella es cursi!! Si es la de la foto, es preciosísima, te lo dice una coleccionista compulsiva de botellas!!
    Vitaminas, qué jodía la camarera! Si estando de vacaciones no hacen falta más vitaminas! Eso sí, en lo del self service tiene más razón que siete legiones de santos juntos ;)

    (espero con impaciencia las fotos de esa higuera)

  • Ulyfox

    Ana, si lo de cursi es por llamarle de alguna manera. La verdad es que, como dice Pe, son monísimas las botellitas, y su contenido, exquisito. Y eso que nosotros no somos bebedores, pero esto es otra cosa. Para mí, es como ganas, ganísimas de agradar y de conseguir clientes fieles. Tanto tenemos que aprender de los sabios…

  • Esperanza

    Siento envidia sana cuándo Pe comenta que se va a Grecia, sólo he estado una vez, pero me fuí tan enamorada de ella o más que cuando llegué, es un Pais que no decepciona en absoluto, al contrario te engacha más y más hasta hacerte creer que perteneces a esa tierra. Estoy enamorada no solo del pais, sino de su gente, son gente sencilla, amable y se desvive por ti. Desde que conozco este blogs lo visito de vez en cuando para ver las nuevas aventuras de Pe y Ulyfoz y así al menos consolarme un poco de mi nostalgia. Un beso a los dos.

  • Ulyfox

    Pues me alegro, Esperanza, de saludarte. Y muchas gracias por seguir este blog. Me parece que Grecia tiene muchos enamorados. En realidad es como el amor ideal, y es verdad que lo que más engancha es su gente. Nosotros no nos cansamos de vivir ese amor y cada vez nos gusta más. No sientas más nostalgia y vuelve en cuanto puedas. Un beso