Barroco por fuera, dórico por dentro

Ulyfox | 18 de julio de 2011 a las 1:37

La fachada barroca del Duomo

El bellísimo Duomo de Siracusa muestra una cara alegre y radiante por fuera, en la fachada que da a la plaza, llena de columnas clásicas y adornos barrocos, a juego con los palacios que la rodean, con las huellas de la dominación española por todos lados. Es una cara guapa, maquillada, juguetona, coqueta, seductora, sonriente, espléndida, en una plaza elegante y brillante, el verdadero centro ciudadano de la isla de Ortigia, la parte antigua de Siracusa. No nos cansábamos de mirar esa cara alta y esbelta. El barroco siciliano no empalaga, yo diría que tiene demasiadas resonancias clásicas del pasado griego y romano, benditas huellas. Y así los fustes lisos juegan con los capiteles corintios, y los frontones se parten en dos o se arquean, y se adornan con estatuas, pero todo ello sin perder la esencia casi renacentista, digo yo, que no entiendo pero siento. 

Pero hay pocas cosas en Sicilia que no guarden una sorpresa. Y la que esconde este Duomo es de marca mayor. Dentro está el templo dórico de Atenea, del siglo V antes de Cristo. El mundo está lleno de antiguos templos que luego fueron iglesias y luego mezquitas y luego otra vez iglesia. Este es uno de esos casos, pero es que el templo griego se ve. En el interior, las columnas acanaladas, el ábaco, el equino, sustentan la techumbre. Es el templo de Atenea aún visible, dos mil quinientos años después, las mismas columnas plantadas directamente sobre el suelo de piedra y sujetando el arquitrabe disfrazado pero ahí.

 
 

Por dentro es un templo dórico de cuando la dominación griega

Los sicilianos le pusieron una cara bonita a su arcaico templo, y la historia siguió su curso, abrazando lo nuevo y conservando lo viejo, en este caso el indestructible dórico. El Duomo fue la mejor forma de entrar en Siracusa. En los dos días que estuvimos allí volvimos a pasar varias veces frente a él, y tantas nos paramos a ver cómo la diferente luz cambiaba el rostro de esta obra de la historia. Y le sonreíamos.

En la luz dorada del interior del pórtico barroco

Y a la noche, la plaza era el lugar por donde se pasaba hacia todas partes.

La Piazza del Duomo, de noche

  • Paco Piniella

    Pre – cioso!

  • Ulyfox

    Y que lo digas, Paco. Precioso y sorprendente. Creo que hay más restos griegos, o mejor conservados, en Sicilia que en la propia Grecia. Este templo reciclado me parece la historia viva.

  • ana

    Vengo y me empapo de todas las preciosas fotos y los fantásticos relatos de un viaje que me da una envidia horrorosa. Ains, cuánto aprendo contigo, mi buen Uly!!

  • Ulyfox

    Ana, mi querida Amphi! Bienvenida de nuevo. Echaba de menos tus comentarios. La pena es, una vez regresado, no tener tiempo casi de sentarme al teclado, buscar fotos y esas cosas. Inconvenientes de un trabajo inclemente. Así que aún me quedan muchas cosas de Sicilia por contar. Por recordar, para siempre.