La crisis griega, según Vasilis

Ulyfox | 10 de junio de 2012 a las 1:13

La explicación gráfica escrita por Vasilis en un mantel de su taberna.

 

Ahora que ya los españoles estamos al misno nivel que Grecia, rescatados por los representantes de los mismos que nos han hundido, a lo mejor sería conveniente importar a algún ciudadano griego, conocedor y sufridor, para que nos explique la crisis. Por ejemplo, a Vasilis, dueño de la taberna de comida tradicional ‘Kronios’ en Tzermiados, un pueblito de los que rodean la meseta de Lasithi, en el interior de Creta. Lasithi es una sorprendente llanura cultivada a más de 800 metros de altura y rodeada de montañas, algunas nevadas aún a principios de junio. En una de sus laderas se encuentra la impresionante cueva Diktea, donde Rea dio a luz y escondió a Zeus para salvarlo de la ira de su padre, Cronos, que acostumbraba a devorar a sus hijos. Antes, la meseta estaba llena de cientos de molinos para sacar agua y circundada por otros tantos para moler el cereal. Ahora las bombas y las máquinas han reemplazado esa energía natural, y sólo quedan restos de aquellos gigantes con velas.

Vasilis explica la situación griega, bolígrafo en mano.

A Vasilis se nos ocurrió preguntarle por la complicada situación política y económica griega, y por las próximas elecciones. Los griegos son políticos como ningún pueblo, les encanta hablar de política. Pidió permiso para sentarse con nosotros, y en el mismo mantel en el que nos había hecho la corta cuenta del increíble cordero con alcachofas y limón, la gloriosa ensalada de berenjenas, las albóndigas, el vino y el postre con el raki regalados, explicó con su bolígrafo la crisis griega: “Antes había diferencias entre la derecha de Nueva Democracia y los socialistas del Pasok, ahora los dos dicen lo mismo, cortar, cortar, cortar. Las anteriores elecciones las ganó el Pasok porque prometía y daba dinero a la gente, para estudiar, por tener hijos, por casarse… En las últimas, nadie sacó suficientes votos para gobernar, y tenemos que repetirlas. Ahora aparece Tsiriza, la nueva izquierda, que vuelve a prometer que dará dinero a todos, y a mí me da miedo, porque me pregunto ¿de dónde?” Y usted ¿a quién va a votar? le preguntamos. Tocándose la barbilla y tras un breve silencio contestó: “Por primera vez en mi vida, no lo sé, porque ninguno tiene la solución. El pueblo griego tiene que cambiar, y dejar de pedir a los partidos, para empezar a dar. En nuestras manos está la solución, tenemos que cambiar”.

Molinos abandonados y en ruinas en la meseta de Lasithi.

“Pues todos dicen en Europa que los griegos podrían empezar por pagar impuestos”, me atrevo a decir. “¿Impuestos?”, pregunta con una mirada irónica, coge el ticket de nuestra cuenta para señalar el porcentaje que el Estado se lleva de la misma y demostrar que él sí los paga, y toma de nuevo el bolígrafo: “Les cuento. Mi hermano, con 48 años y después de 24 trabajando como funcionario, se ha retirado con una indemnización de 90.000 euros, y con el 80% de su sueldo, es decir 14 pagas al año de 2.400 euros. Yo tengo esta taberna, trabajo todo el día, y no me importa pagar impuestos, pero sí para gente como mi hermano que está cobrando sin trabajar” Y Vasilis soltó el bolígrafo.

La meseta de Lasithi vista desde una de las laderas que la circundan.

  • mangasverdes

    Toma ya el Vasilis, anda que no. Venga hombre ya, tanto y tanto… Oye ¿y toda esa explicación fue en griego? ¡Joroña que joroña pues sí que controlas! Oye, y yo a lo mío, me he quedado loca con lo del cordero con alcachofas y limón ¡por Zeus, qué me gustaría probarlo! Bueno, que yo no dejo de seguir vuestros pasos ¿eh? y ahora cuando volváis os hemos dejado el país rescataíco (que dicen por Almería) y tó ¿eh? Muuuuchos besos

  • Ulyfox

    Mangas, por supuesto que no fue en griego, sino en inglés macarrónico por parte de los dos, salpicado con algunas palabras del idioma helénico. Vasilis se explica perfectamente, desde luego, y hasta ahora mucha gente coincide en este análisis. Y es gracioso ver como se sienten hermanados con España después de los últimos acontecimientos. Y lo que nos reímos.
    El cordero te aseguro que estaba celestial, suave y sabroso. Una delicia. Tienes que hacerte con un libro de recetas de cocina griega. Y si no lo tienes, te llevo uno. Besos!