Cádiz 2012

Ulyfox | 5 de agosto de 2012 a las 14:05

Cómo hemos cambiado. No hace tanto, los vecinos de Cádiz salían a la batalla, campal si hacía falta, por defender los puestos de trabajo en Astilleros. Hoy, es una molestia cualquier huelga, y los vecinos se disgustan si se les impide no sólo cruzar el puente Carranza sin que lo corten, sino disfrutar de, por ejemplo, una Gran Regata. No hace tanto (o quizá sí) se entendía que los trabajadores tenían derecho a parar su trabajo para conseguir un salario más digno. Hoy se prefiere recurrir al “que lo hagan pero que no molesten”. No falta quien reclama que se les impida hacer huelga a quienes tienen el ‘privilegio’ de un trabajo fijo y que se les niegue el derecho a quejarse si se incumplen acuerdos. Casi nada queda de aquellos tiempos no (o quizá irremediablemente sí) tan lejanos en los que el porvenir de unos pocos se consideraba el futuro de todos.

La ciudad que comerciaba con todo el mundo y veía entrar y salir de sus muelles ricas mercancías, se regocija hoy con un remedo de veleros de mejores tiempos y considera un regalo del cielo que la hostelería llene sus arcas un fin de semana. El emporio del orbe que encargaba obras a Haydn y cuadros a Murillo y Goya considera un gran evento que quedará para la Historia un concierto gratuito y ambulante de un camión con muchos vatios de sonido, seguido por miles de danzantes.

La ciudad que imprimía y en la que se leían decenas de periódicos…

  • Juan

    Me resulta repugnante comprobar la miríada de insolidaridad que nos hemos dejado inocular. Trabajadores que no reconocen los derechos de otros trabajadores. La ponzoña medra a sus anchas. Puede servir de excusa, no sé si de justificación, la diatriba pavorosa que tanto se esmeran en hacernos llegar para comportarnos así, cual carroña que espera la inmolación del semejante. Quizá hemos olvidado que todo lo que somos lo hemos conseguido con la lucha y la defensa de los intereses de la única mayoría de personas: el pueblo.

    ¡Qué tiempos aquellos que describes!. Ya no somos ni la sombra de lo que fuimos. Nos desvirtúan la realidad como sistema lobotizante mientras continua la felonía a lo que fue la cuidad de Cádiz.

    Pero siempre tendremos la esperanza de despertar de esta pesadilla, ¡albricias!, aunque nos cueste sangre, sudor y lágrimas.

    Y ahora viene el “Cádiz 2013″, tal vez nadie pensó en ello.

    Pd.- El comienzo de su artículo me recuerda la canción de Presuntos Implicados: “Cómo hemos cambiado”.
    ¡Ah, cómo hemos cambiado!
    qué lejos ha quedado aquella amistad.
    ¡Ah!, ¿qué nos ha pasado?
    cómo hemos olvidado aquella amistad.

    Pd.2- Pero vamos, que este verano, al menos una vez, me pienso ir al restaurante La Rejas en la playa de Bolonia a canturrear canciones de Los Burros, que para eso soy seguidor de su eximio blog.

  • Ulyfox

    Juan, precisamente el comienzo está inspirado en esa canción de Presuntos. Desde luego ELLOS van ganando, pero aún queda mucho partido. Eso sí, está difícil la remontada. Por todo lo cual, no me parece mala solución ese masaje con Las Rejas, estupendo pescado y conversación. En fin, la historia nunca se para.

  • Paco Piniella

    Ya sabes lo que pienso, es decir, que lo firmo todo.

  • Ulyfox

    Bueno Paco, po nada, po nos veremos en el infortunio. No era esto lo que pensábamos,desde luego, que iba a ocurrir. Pero mientras nos quede algo de vino…

  • Pepe Monforte

    Manolo, felicitarte por este peazo de artículo y por el de los trabajadores de la basura, los dos magníficos. Esta ciudad, que se gobierna a chillios, necesita gente como tú. Un abrazo de los gordos.

  • Ulyfox

    Pepe, muchas gracias, pero yo creo que lo que necesitamos es gente como tú, que nos ayude a comer bien, sano y de acuerdo con nuestros genes más antiguos. Respecto a la ciudad, qué quieres que te diga, me parece que estamos tragándonos demasiadas ruedas de molino, como si fueran apetitosas tortillitas de camarones. Otro abrazo fuerte para ti.