Hemos llegado

Ulyfox | 2 de septiembre de 2012 a las 23:45

Hemos llegado. Disculpadme, no hay fotos aún. Llegamos al anochecer a La Canea, tomamos posesión de nuestra habitación en el Vranas Studios y nos echamos a las calles de la joya de Creta. Tiempo suficiente solo para andar un par de rincones del antiguo barrio turco donde casi se ubica el hotel, y cenar de manera muy particular y jugosa en la Vineria 36, un cruce de caminos, influencias y balcones de madera turcos con calles pintadas a la manera veneciana. Una carta de vinos amplia, y una atención exquisita por parte de un joven encargado que declaró su pasión por el vino de Rioja y Jerez. Volveremos con la cámara.

El día empezó muy temprano y transcurrió largo entre las salas de cuatro aeropuertos hasta llegar a Creta. Por en medio, la imagen apenas vislumbrada desde el avión, al paso por Italia. Allá abajo, en medio de la inmensidad mediterránea, emergían varios conos perfectos: las islas Eolias, al norte de Sicilia. Una de ella componía de manera increíblemente complaciente la estampa libresca del volcán, con un penacho blanco. No sé si era la Strómboli roselliniana o quizá Vulcano, pero daban ganas de acercarse en un bote de remos y comprobar si había piratas enterrando algún tesoro.

Estamos de nuevo aquí y parece que nos fuimos ayer mismo. La temporada toca a su fin en la isla, y empezamos nuestro periplo final del trabajo de campo para la guía. Hemos llegado.

  • avenger

    Yasas queridos amigos… Chania, siempre Chania. Que recuerdos de esa ciudad y que buena la cena en Vineria 36, fantástico todo el rcorrido por sus vinos. Que lo disfruteis enormemente, Nosotros aqui soñando cunado podremos volver, soñando con si podremos disfrutar de nuestra mitas de vacaciones pendientes aún, y que no hemos podido difrutar. Así que por favor hacednos vivir de nuevo esas maravillas. Un fuerte abrazo y besos. Moni y Jose.

  • Ulyfox

    Queridos Avenger y Moni. Cenamos el primer día en la Vineria 36 y nos encantó. Magníficos vinos y encantador el dueño, por cierto un enamorado del Rioja. Chania nunca defrauda, y esta vez hemos vivido a fondo el barrio de Splantzia, tan turco y tan griego.
    Os entiendo. Siempre dan ganas de volver. De momento, prometo buscar un huevo para contar los primeros cuatro días en la gloriosa Canea, sus aires, sus gentes. Besos