¿Hablamos de playas?

Ulyfox | 13 de septiembre de 2012 a las 22:01

La playa de Balos y su laguna.

Ahora puedo asegurarlo. No podréis hablar de azules y verdes, ni de las hermosas combinaciones y gradaciones que puede haber entre estos dos colores básicos, hasta que no hayáis contemplado el islote de Balos y la laguna que ha formado la lengua de arena que casi lo une a la isla de Creta, allá en su confín noroeste. La vista desde lo alto de la península de Granvousa, mientras se desciende por el sendero, es casi irreal, como si alguien hubiera colgado frente a ti una gigantesca, titánica pantalla en alta definición para hacerte creer que estas cosas, que imaginabas fantasía cinematográfica, existen.

De espaldas a la maravilla, pero solo para la foto.

Balos existe. Damos fe porque la hemos contemplado con la boca y los ojos abiertos, porque nos hemos bañado en sus aguas invisibles, flotado en el esmeralda y contemplado el cobalto un poco más lejos, ante la isla de Granvousa donde los venecianos colocaron una de sus imponentes fortalezas con las que consiguieron retener Creta durante siglos.

El gran azul

Tuvimos suerte, porque el día, que había amanecido con la amenaza nubosa del día anterior, respetó la luz para que realizáramos nuestro deseo visual. El viento también hizo de amigo comprensivo. Sólo sopló lo suficiente para demostrar que Eolo es uno de los dioses potentes de estas tierras, pero no quiso empañar nuestra excursión, que había comenzado a las nueve de la mañana.

Podéis ponerle el nombre que queráis a este color.

Sabíamos (sabía la sabia Penélope) que no deberíamos vajar a Balos en la típica excursión en barco desde Kíssamos-Kastelli, una antiquísima ciudad, con una historia helenística y romana casi destruida por los siglos y ahora un pueblo próspero dedicado a la agricultura pero poco atractivo. Eso sí, el golfo que se despliega ante ella, alojado entre dos penínsulas como dos largos y montañosos dedos, es bellísimo.

Entonces, preferimos hacer la excursión en una especie de safari en jeep, conducido por el inquieto Stelios, que además regenta una taberna amable, divertida y suculenta, y tiene un hotel, unos apartamentos y una agencia de viajes en Kíssamos. Esta excursión te permite divisar Balos desde las alturas, su visión ideal. Por barco, solo puedes ver a ras de agua.

En jeep, camino de Balos.

Tras visitar Polyrrinia, una antigua ciudad romana, el jeep se adentró por caminos de tierra entre olivares, nos paramos para comer unos higos silvestres y muy dulces, y enfilamos el carril de piedras y tierra de la península de Granvousa que nos llevará a nuestro destino azul. Stelios, nuestro chófer, que viaja con su hijo Vangelis, es un experto y adelanta entre baches a los valientes turistas. Alguno de ellos va a una velocidad temeraria y nuestro chófer cuenta historias de accidentes mortales: “Son jóvenes, no saben lo peligroso que es, he visto muchas ruedas rotas y el peligro (evidente) es que te caigas al mar”. Una placa con dos fotografías y una cruz sobre una gran roca recuerda precisamente a dos recientes víctimas de esta temeridad.

En el sendero hacia la playa, atravesando la península de Granvousa.

Llegamos al parking, y está abarrotado. Desde él parte un sendero hermoso entre montañas. Cuando regresamos comprobamos que el aparcamiento se podía llenar aún más. El camino se abre al poco tiempo al mar, que aquí es como decir al infinito esmeralda. La escena ya os la descrito al principio, pero no podrías describir las expresiones de admiración de Pe. La bajada es dura pero la promesa allí abajo lo alivia todo. De vez en cuando, pensamos en que la subida de vuelta puede ser infernal, a la hora de más calor. De momento, nos da igual. Stelios, con sobrepeso y los tobillos con no muy buen aspecto, se queda a mitad de camino y nos da instrucciones para el reencuentro. Vangelis, con la ligereza de sus 14 años y su historial deportista (tercero de Creta en salto de longitud) vuela entre las piedras cuesta abajo.

¡Y resultó que de cerca era incolora!

Al llegar, nos zambullimos en el verde, nos recreamos en el azul, nos empapamos de luz mediterránea, observamos los centenares de excursionistas que salen de un enorme barco turístico, como si de un desembarco militar se tratase. Se desparraman por la enorme playa, buscan su lugar, cruzan el vado que casi cierra la laguna, extienden sus toallas, caminan de un lado a otro haciendo fotos. La playa ha sido tomada. Nos imaginamos el horror multitudinario que puede ser esto en agosto a mediodía. Aun así, la belleza de Balos se sobrepone a todo este asedio.

La playa de Balos es infinita

Pero la excursión se impone. Damos cuenta del pic-nic que nos ha preparado Stelios, un resumen de Creta: queso, aceitunas, tomate, pepino, kalitsounias (unas deliciosas empanadillas de espinacas), naranjas sin tratar, nueces y pasas. Y claro, también damos el paseo por la atiborrada, sorprendente orilla de color cambiante, oyendo mucho más ruso que cualquier otro idioma. Debemos volver a reencontrarnos con Stelios, de camino a Kissamos de nuevo.

Los turistas toman la playa, pero lo comprendemos.

Como previmos, la subida es muy dura, más de media hora empinada y sin ninguna sombra, y rodeados de rusos, muchos rusos que afrontan la cuesta serpenteante en bañador y sin agua, hacia arriba y hacia abajo. Balos va quedando abajo, ahora menos luminosa porque el día está más avanzado, y luego desaparece. Damos gracias cuando alcanzamos la llanura, como agradecemos la oportunidad de conocer esta maravillo natural.

Yo no me canso de verlo. No sé vosotros…

En el camino de vuelta soñamos con la ducha y la cerveza. Stelios dice: “No puedo olvidar la expresión de asombro de tu mujer cuando vio la playa de Balos”. Todo se cumple, como la cena en la taberna de Stelios, que nos obsequia con un libro sobre la zona y nos propone negocios. Quién sabe. El día ha sido feliz, uno más en esta inmensa, variada, sorprendente Creta de los palacios minoicos, las montañas imponentes y las playas en pantalla gigante.

  • Cristina Cercas(la melliza de la fotógrafa ciega)

    Sin palabras…los pelos de punta. Me he quedado fascinada!!!, me imagino a Pe!!!…hasta me he emocionado, qué maravilla de la naturaleza!!! (casi escribo una palabrota, pero la pienso en mi cabeza,jeje)Este lugar-qué envidia- siempre quedará en vuestras pupilas. Besos.

  • Ulyfox

    Cristina, es de las cosas más bellas que hemos visto en nuestra vida. Esos colores… Desde luego, mucha gente la conoce, pero a nosotros nos faltaba. Besos

  • Paqui

    Que playa mas linda! el agua se ve super-transparente ,el sitio es espectacular para para la vista , imagino que para el resto de los sentidos tambien. como estaba el agua?… cuanto me gustaria ese lugar ! que envidia, jejje… con lo que me gustan las platitas .Besos

    Nota.Tenemos una macro reunion de Muñones el 1 del 11

  • Ulyfox

    Te aseguro, Paqui, que el agua estaba buenísima, pero lo extraordinario es el espectáculo desde la montaña. Bueno, por fin estuvimos allí. En nuestra guía invitaremos a todos a visitar ese sitio.
    P.S. Me parece que el día de la macro reunión tendré que trabajar, pero ya me contaréis.

  • Carmen

    ¡Hola!
    Nosotros fuimos a Balos, depués de comer, sobre las 5 de la tarde. Os puedo asegurar que pese a la belleza evidente de Balos, los colores del mar eran diferentes. Creo que depende mucho del sol y su posición en el cielo. Estuvimos hasta casi hasta el anochecer. El mar, no era verde esmeralda o azul celeste, era de color plata brillante. Resultaba imposible hacerle fotos, porque nos deslumbraba.
    Sin duda, merece mucho la pena ir a Balos a cualquier hora del día.

  • Ulyfox

    Hola Carmen. Desde luego a la hora que nosotros fuimos era maravilloso. Creo que es necesario que el sol luzca en todo su esplendor para que el efecto sea espectacular. Para nosotros fue, sobre todo, especial. Lo habíamos visto en muchas fotos y postales, pero la realidad lo supera. Saludos

  • Rakítico Love

    Se me ocurren varios comentarios ‘casi’ tan profundos y hermosos como esas playas: “Ofú pitxa” “Qué bastinazo” y “Diomíodemiarma”. Por cierto, dígale a Pe que las rocas serán de piedra. Nosaltres, no.

  • Ulyfox

    Rakítico, es de lo más impresionante que nuestros ojos han visto, si hablamos de playas, y eso que hemos visto algunas. Es una desproporción de la naturaleza, te lo aseguro, un bastinazo, si utilizamos tu lenguaje profundo. Empezamos a pensar que esta isla es sobrenatural, como su hijo más importante, un tal Zeus.

  • Rakítico Love

    Estoy tan convencido de que habéis visto “algunas” que para mí es un sueño ver la quinta parte de las playas (de las que habéis conocido, no de todas las que existen) antes de morir. Mira que habéis colgado fotos de mar, que pueden ser la mayoría desde que empezó el blog, pero lo de estas… Sobrenatural parece un adjetivo exacto y riguroso. Paranormal. Me alegra que las hayáis visto y me consuela que estén en la guía, que contagies las ganas de pisarla y nadarla.

  • Ulyfox

    Bueno, Rakítico, seguro que figura en nuestra guía. Eso sí, recomendaremos la hora y el día de visita, porque creo que en agosto es un poco detestable. Parece mentira, pero así es. Te lo digo en el día en que abandonamos esta isla. Mañana estaremos en Paros (y pronto a lo peor en su hermano en singular) de la que tú sabes. Ahora son vacaciones, y quizá trabajo de adelanto. Sto kaló!!

  • antoniodlr

    A punto he estado de tirarme de cabeza desde loarto del escritorio, cual si fuera el puente caná. Yo sigo echando la primi y mientras tanto voy apuntando lo que tu me cuentas. Que digo yo que alguna vez se juntarán el hambre con las ganas de comer.

  • Ulyfox

    Ajú, Antonio, que es verdad que está la cosita achuchá, y que viajar, que alguna vez pudo parecer al alcance de todos los mortales, ahora está volviendo a ser para ricos. Ruego a Zeus que la primi se acuerde de ti, y de paso de mí. Yo le tengo mucha fe a los del Olimpo, la verdad. Perserveremos. Y desde luego lo de Balos a mí me dio ganas de tirarme desde el acantilado cuando contemplé el espectáculo.
    P.S. Espero que el proyecto griego filial vaya bien

  • antoniodlr

    Va bien. O espero que vaya bien. Más concretamente el lunes 1 de Octubre llegará a tierras griegas. El está muy ilusionado; incluso va a hacer el curso de griego que se les ofrece a los estudiantes extranjeros. Mi mujer me dice que me voy a llevar un gran chasco cuando vea que el se va es él y no yo. Lo dice porque me he involucrado mucho buscando alojamiento, el billete, el papeleo del Erasmus, buceando en la red buscando información acerca de Atenas … Y creo que lleva toda la razón. Lo que yo daría por estar en su lugar. Gracias por acordarte. Y sigue disfrutando.

  • Ulyfox

    Antonio, seguro que va bien. A pesar de que la situación en el país está peor que regular, la gente buena sigue existiendo y espero que el ambiente que encuentre sea el mejor posible. Y tampoco te lamentes, así tendrás un motivo ineludible para visitar Atenas. Espero que todo siga bien.