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No sin mi guía

Ulyfox | 15 de diciembre de 2012 a las 18:58

En Venecia, con la Guía del Trotamundos.

Recuerdo que sólo en nuestros dos primeros viajes no llevamos una guía. En Cuba éramos ignorantes viajeros, insulsos primerizos, y además aquello estaba tan organizado que no había por qué. Pero al año siguiente, en nuestro primer contacto con Italia descubrimos al sabio. Uno de los compañeros del grupo parecía saber más que todos los demás, y siempre tenía claro dónde se podía comer y qué esquina doblar para que el viaje fuera más interesante, mucho más que nuestro guía oficial, bastante interesado en que entráramos en ciertas tiendas y déspota a su manera. Ese hombre tenía un secreto que lo hacía más poderoso que a todos nosotros: iba armado con la Guía del Trotamundos, y en sus páginas mágicas encontraba respuesta a sus preguntas y a las de todo el grupo. Él por ejemplo, con sus letras, nos proporcionó uno de los mejores descubrimientos: la Trattoría Al Mascaron de Venecia, donde descubrimos que la pasta al forno con verdura podía ser una delicia, y en la que confirmamos años después que los spaguetti podían saber a almejas en toda su longitud.

En Atenas, con una guía mucho más gorda.

La Guía del Trotamundos fue nuestra biblia a partir de entonces, y a ella le debemos gran parte de nuestro descubrimiento de Grecia, cuando nos llevaba de cabeza a sitios en los que parecía inverosímil que se pudiera comer tan bien ¡Ese cerdo con berenjenas en Esparta! Regada con vino rosado de barril, con el acompañamiento del canto de los dos ociosos camareros en una mesa cercana, en un local que no invitaba precisamente a entrar, esa cena forma parte de nuestra vida casi como la primera vez que nos besamos. Y esa guía nos enseñó cómo ir y volver de los altos, etéreos monasterios de Meteora, sin perdernos, hasta ganarnos el calificativo de aventureros por todos los compañeros de grupo que no se salieron del carril.

La mejor guía para el Périgord.

El Trotamundos, las guías Total, Guiarama o Viva de Anaya Touring, la Lonely Planet son como nuestra Trilogía de las Guías. No se nos ocurre viajar sin esas páginas llenas de información hechas, sudadas, amadas y vividas por gente que conoce el destino al que están dedicadas. ¿Cómo ir sin guía? Pero, quién lo iba a decir, parece que en este mundo tan irreconocible que nos están dejando, la gente está empezando a perderle el cariño a las guías. O eso dicen.

Nosotros qué os vamos a decir, si estamos escribiendo una trabajada y gozosa guía de Creta para Anaya. Pero esto es lo que ha escrito nuestra editora (me encanta como suena) Ana López: http://www.anayatouring.com/blog/2012/12/14/%c2%a1no-sin-mi-guia/#comments. Leedlo, retuiteadlo, difundidlo o como quiera que se diga en lenguaje de ahora lo de apoyar una causa justa. Por los viajeros, que somos todos.

 

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  • antoniodlr

    Yo me casé en el 84. Hasta entonces sólo viajé a Sevilla una vez en un viaje de fin de curso y otra vez a Madrid por un motivo maravilloso que algún dia contaré. Pero era nuestra luna de miel y queriamos viajar. Tanto es así, que no tuvimos convite de bodas. Había que elegir entre eso y el viaje. Jamás me arrepentí. Lo primero que hice fué comprar la guia Michelín. Viajé a Madrid, Santander, Oviedo y las Rías Bajas. Fué fantástico y la guia hizo su cometido, de manera que ese viaje se convirtió en lo que se pretendía. De Miel. Me sirvió, como un buen mayordomo, durante años. Luego los años la dejaron obsoleta. Hoy, en mi biblioteca sigue teniendo un sitio de honor.

  • Ulyfox

    Antonio, deseando estoy que cuentes ese motivo tan maravilloso para viajar a Madrid. Cuando quieras. Creo que ya te dije que nosotros también nos casamos en el 84. Otra coincidencia.
    Alguna guía Michelín también hemos tenido. Nuestra casa está llena de guías después de tantos años. Hemos hecho de todo con ellas. Algunas están realmente caducadas, pero no nos decidimos a tirarlas. Otras se han ido descomponiendo poco a poco. Es un mundo realmente maravilloso. No concibo salir a un sitio que no conocemos sin haber comprado al menos una guía. Es verdad que internet te da ahora más posibilidades, pero nada como la mano de un experto. Me alegro de que te fuera bien con la Michelin, y desde luego fue una decisión muy sabia la de sacrificar el convite por un viaje. A dónde va a parar, hombre…

  • Ana Maria Lopez Martin

    Gracias por la mención, Uly. Solo añadir que el viaje comienza, muchas veces, soñando sobre un mapa o un libro. Saludos

  • Ulyfox

    De nada, Ana. Ahí me has tocado, porque yo también soy un entusiasta de los mapas y los planos. Me sitúan en el mundo y en la vida. Saludos

  • antoniodlr

    Es un poco largo, pero ahí va: Corría el año 71, bueno 1.971; que tampoco estamos hablando de los romanos, cuando ocurrió un hecho que marcó mi vida. Y solo tenía 12 añitos. Ese año se conmemoraba el bicentenario de la participación de un niño del “Colegio de San Ildefonso” en la lotería o en los juegos de azar. Fue el 9 de Marzo de 1.771. Aún no existía, tal y como ahora la conocemos la Lotería Nacional. La creación de la Lotería fue después, en Cádiz. Pero, en aquellos tiempos de 1771, se establecían rifas para recaudar fondos y se les encomendaba a los niños de San Ildefonso que fueran la mano inocente que diera el premio. También para otorgar las cédulas de las prebendas, los diputados de rentas y de cuantas designaciones se dejaba a la suerte de una bola o al azar de una papeleta. Estamos hablando de un colegio de huérfanos que data de 1.543; quizá por eso, precisamente, fueran los elegidos. Bueno, a lo que voy; que a alguien se le ocurrió la brillante idea de reunir en Madrid a todas las ciudades relacionadas con la Lotería. En Cádiz fue donde se creó, como es sabido, y más concretamente se hizo para sufragar los gastos que suponían el mantenimiento de las colonias de ultramar. Así que estaba claro que nuestra ciudad debía, obligadamente, estar en ese encuentro. También fueron invitadas las ciudades de Sevilla, Valencia, Burgos y Barcelona. Para representar a Cádiz se eligió al colegio San Rafael, entonces llamado Grupo Escolar Miguel Primo de Rivera. Y entre los 3 niños que fueron elegidos estaba yo. Mi padre en principio se negó, pero mis pataletas y la ayuda de mi madre le hizo cambiar de opinión. Jamás había salido de Cádiz, era una oportunidad única. Conocimos la capital de España (los ojos como platos), el Escorial (maravilloso) y claro, dada la época, también visitamos “El valle de los caídos” (impresionante, sin entrar en el trasfondo político). Pero no te creas que aquello fue un camino de rosas. Nada de hoteles de 5 estrellas. Nos metieron en el colegio de San Ildefonso. Un colegio más golfo que el mío. Era colegio de huérfanos y de niños “difíciles”. Convivimos con ellos una semana. Las noches eran tremendas: batallas de almohadas, de salivazos y de puñetazos. Tiempos difíciles. Pero nada que no se pudiera solventar. Los momentos duros son los que te curten. Al final de la semana, de una semana cruenta para nuestros doce años, nos dimos la mano y nos despedimos como buenos amigos. Quizá ahora no se entienda, pero así era entonces.

    No sé, pero creo que el hecho de convivir, aunque fuese duro, durante una semana con los “niños de la suerte” cambió la mía. Me empapé de ella. Ahora hago balance y puedo decir que la vida me ha tratado bien. Soy un tipo con suerte, aunque mi cuenta corriente ande siempre temblando.

    Otro si: Que yo quiero tener vuestra guia, independientemente que pueda ir a Creta algún día o no. Avísame cuando salga a la venta.

  • Ulyfox

    ¡Vaya, Antonio, me parece una historia de verdad maravillosa, como tú avisabas! Muchas gracias por contarlo. Una verdadera Lotería de Navidad. Ahí hay una historia realmente digna de contarse. Yo que tú lo haría tranquilamente, escribiendo y describiendo lugares, personas y sensaciones. Me lo estoy imaginando.
    Curiosamente, mi primer viaje fue también a Madrid, y por esa época. Incluso pudo ser el mismo año 71, porque yo estaba en cuarto de bachillerato, con los hermanos de La Salle de San Fernando, y ya pierdo la memoria. Quizá fuera un año antes, y recuerdo los mismos escenarios e impresiones que tú relatas.
    Pero tu historia es mucho más interesante. Ya te digo, para escribirla.
    Muchas gracias de nuevo por hacernos partícipes de ella.
    Ya te avisaré de lo de la guía, no te preocupes. Pero espero que nos veamos antes. Abrazo

  • MANOLO

    Queridos amigos, estamos deseando que podamos disfrutar de esa guia que estais a punto de regalarnos sobre Creta ( uno de nuestros paraisos pendientes….). Yo con esto de la electronica no soy imparcial. Para mi es un instrumento de trabajo, pero para el placer necesito algo más sensual. Nuestras guias, como todos los libros, tienen olor, textura, casi sabor y las atesoramos, debidamente subrayadas, anotadas con comentarios sobre la marcha que nos llevan al recuerdo. Sus paginas con los bordes deteriorados por la mochila y con la mancha casual de algun vino excelente no pueden compararse con la frialdad fluorescente de una pantalla de ordenador, capturada en una “nube” que no se bien donde está.
    Un ruego. Segud haciendonos disfrutar a traves de vuestros sentidos, aunque a veces la envidia, ese pecado capital tan hispano, nos corroa de forma publicable.
    Besos
    Manolo

  • Ulyfox

    Querido Manuel: aquí estamos robándole horas al tiempo libre para acabarla a tiempo. Espero que Anaya se ponga también las pilas y las publique en 2013, aunque ya nos hemos quedado fuera de la campaña actual.
    Lo que dices de las guías en papel es completamente cierto. Yo he llegado a disfrutar con el pecado de arrancar algunas hojas para llevarme solo lo imprescindible de una guía gordísima. Y, sobre todo, la sensibilidad de autor, experto en el asunto, que debe transmitir a todo el mundo los placeres que a él o ella le provoca el sitio del que se hable.
    Manolo, intentaremos seguir en nuestra labor de contar nuestros sentimientos viajeros. Besos

  • marga marqués

    Una de las mejores guias es la ROUGH GUIDE, lástima que se edita en inglés. Es muy parecida a la Lonely Planet pero más extensa en cuanto a contenido cultura.

  • Ulyfox

    Sí, Marga, la hemos visto y sabemos que es muy apreciada. La pena es lo que tú dices, que sólo viene en inglés. Y muchas veces es un inglés demasiado inglés. Feliz año, y gracias por la recomendación.

  • marga marqués

    Perdón, cultural

  • Ulyfox

    Está usted perdonada, Marga