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Natalicio en El Palmar

Ulyfox | 9 de abril de 2013 a las 0:23

Macarena, pegada a su madre, Margarita.

 

En la playa de El Palmar de Vejer, un sitio de colonos y gente que aúna la bravura con la calma, ha nacido hace poco más de una semana una burrita. Hija de Margarita y de un burro moruno, su orgulloso dueño, Manolo Molina el de la Venta, le ha puesto el nombre de Macarena. El apelativo, casi sin querer, sigue una antigua costumbre: el de poner los nombres según un hecho que haya ocurrido en el mismo momento del alumbramiento. Resulta que el animal, negro como la noche y con un hocico blanco para comérselo, vino a nacer más o menos cuando por la televisión estaban comentando las dudas de la hermandad sevillana de la Esperanza Macarena sobre si salir o no en procesión ante la amenaza de lluvia. Las nietas de la familia, que asistieron al parto con la alegría con la que se asiste a los acontecimientos irrepetibles, discutían sobre el nombre, hasta que una de ellas tuvo la inspiración: ¡Macarena!

Molina, Margarita y Macarena, en El Palmar.

Aclamado o aceptado por los presentes, llevará ese nombre para los restos, para que ojalá que Muriel, y Violeta y el recién llegado y rubio León jueguen mil horas con ella, cabalguen sobre su lomo, la saquen de paseo, le den de comer, se preocupen por su salud o por su futura preñez, si llega el caso, y nuevamente asistan a otro parto esta vez con Macarena como madre, y la vida siga, igual que los correteos de estos niños y de los que vengan entre el pasto, y alrededor de todas las Macarenas que sean.

Ahí está, como nacida para que los niños jueguen.

Margarita es vieja, y Molina la recogió con las ganas que la gente del campo abraza a los bichos. No quedan muchos burros en El Palmar, pero Margarita sigue cumpliendo con su obligación natural de seguir poblando el mundo de sus congéneres. Ella es gris y su hija anda a saltos como una viva y enérgica mancha peluda negra, sin alejarse mucho nunca. Molina le da trozos de pan y la burrita se queda detrás, escudándose en el corpachón de la madre mientras esta se alimenta. Después le tocará a ella aplicar el hocico a la ubre.

Las buenas compañías.

Si hay algo que a Molina se le da bien es dar de comer. En la venta de la playa campera ofrece los productos de su huerta y los huevos de sus gallinas. Cuando tiene tiempo, además, se sienta a tu lado y te cuenta, por ejemplo, el misterio del cabrahígo o, lo que es lo mismo, esa mágica y fecundadora alianza de insectos y plantas que hace que los higos y las brevas se puedan comer, una técnica heredada de quién sabe qué civilización helénica o persa. Como es inevitable que viva al ritmo de las estaciones, el otro día, que acudimos a su venta en la mejor compañía, Manolo nos ofreció una tortilla de puerros que era para quedarse siempre a vivir dentro de ella, y una liebre en salsa (tiene unos espléndidos galgos) de gusto antiguo y sabio, y por supuesto, el sublime tomate frito que le ha dado fama, acompañando a unos huevos de yemas amarillas, pero de amarillo huevo de verdad; y los sabrosos jurelitos fritos, y las croquetas de pescado…

Plato inolvidable en la Venta Molina de El Palmar.

La familia Molina iba aderezando estas exquisiteces con su amabilidad y sus detalles y la sobremesa se convirtió en casi atardecer, y de una manera suave todo nos llevó a la parte trasera, a la busca de Margarita y Macarena, tan negra, tan peluda, tan blanda que se diría de algodón si no fuera por ese color carbón. Fue la culminación.

  • Avenger

    Yasas amigos. Que buen post¡¡ Que buenos recuerdos de playa y venta en El Palmar. Me acuerdo de esos veranos con mi familia…. seguro que la compaña y el disfrute del día tuvieron qmucho que ver en la tierna sencillez del texto de hoy. Nos alegramos de que tan buen día, diera como resultado esta entrada. Un fuerte abrazo.

  • Ulyfox

    Las jornadas con los Molina siempre empiezan, transcurren y acaban bien, Avenger. Y lo de la burrita yo creo que es noticia de primera página histórica. Abrazo

  • Rakítico Love

    Preciosidad de rato, de platos y de animalito, ternura peluda y saltarina. Qué nutritiva y confortable la compañía esa serenisabia y generosa de Don Manuel, Don Manuel, Montse y Pe. De los ratitos que te reconcilian con todo, incluyendo la mejor versión de comida real y popular en una venta completamente recomendable, de las tardes que te compensan de todos los hastíos cotidianos de la semana previa. Enlazo la entrada, claro, y me centro en la Tortilla of my Life por mantener la temática impostada de la gastronomía. El resto de lo que descubrimos con los ojos, en papel o pantalla, con las orejas y con la boca, o lo has contado tú mejor que naide podría, o se queda entre nosotros. Mucho agradecimiento, Zorba. A mí no se me va a olvidar jamás, por sencillo que te pareciera o fuera.

  • Juan

    Hay que ver lo que le gusta poner “caritas” en las fotos (tras dos huevos bien fritos) a ese Señor de barbita “aguardiolada”. Tremendo. Luego querrá ir de “siesomanío” y claro no hay forma.

    Me copio la actividad en mi agenda de “cosas que tengo que hacer y que a nadie contaré”, justito al lado de la entrada de Las Rejas de la playa de Bolonia.

    Agradecido. Buena manera la vuestra de arrostrar el latrocinio de la crisis.

  • Ulyfox

    La tortilla, Rakítico, era excelsa y sencilla, pero lo mejor fue el rato largo en ese ambiente fluido y normal, disfrutado largamente, estoy de acuerdo contigo. Espero tu entrada sobre la omelette, yo sigo disfrutando de los huevos, noche sí, noche no. Nos vemos esta noche.

  • Ulyfox

    Juan, ese señor es así, no tiene remedio. En realidad le encanta el protagonismo, y no puede evitar aparecer en las fotos. Por supuesto, la venta Molina es absolutamente recomendable, además de amigos nuestros y, por supuesto, de todos sus clientes. Y en esa playa…

  • Paco Piniella

    Buena gente !!! buena comida, buenos momentos…

  • Ulyfox

    Pues sí, Paco, un gran rato el que echamos, largo y feliz, natural y relajado. Y bien comidos!

  • Cadiz-Turismo

    El Palmar, una de los pocos entornos vírgenes que quedan en nuestro litoral, aquí es donde se dan este tipo de historias, una fusión de paz en un entorno rural lleno de costumbres.

    Esperemos que siga así por mucho tiempo.. ¡¡Gracias levante por frenar el avance de las grandes promotoras!!

  • Ulyfox

    A mí-nosotros nos encanta El Palmar, sobre todo fuera de temporada, en los días de primavera o de otoño. Y su gente, mucho más. Gracias