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Ecos de Cádiz en el Peloponeso

Ulyfox | 16 de septiembre de 2013 a las 0:37

Uly, Pe, Montse, Yiannis y Enrique, encuentro gaditano-catalano-navarro-griego en un bar de Gefyra.

Uly, Pe, Montse, Yiannis y Enrique, encuentro gaditano-catalano-navarro-griego en un bar de Gefyra.

No, no vienen muchos españoles por aquí, por el Peloponeso, por Creta. Normalmente, el español que viene a Grecia lo hace en el típico ‘crucero por las islas griegas’, y lo más corriente es que visite a paso ligero Mikonos, Santorini y en todo caso Rodas. Y, aparte de la obligada Atenas, poco más. Por eso resultó tan extraño recibir tantos ecos de España en tan sólo dos días entre Nauplia y Monemvasia.

La secuencia empezó en la playa de Nauplia, Karathonas, un lugar extrañamente poco frecuentado siendo la ciudad tan turística. Una playa bien surtida de servicios, con varios restaurantes y numerosas hamacas, con el agua muy tranquila, poco más allá de la fortaleza de Palamidi. Allí, la música que ofrecía la taberna no era griega, sino hispana. El segundo día fue un recital de versiones aflamencadas de grandes éxitos latinos. Incluso sonó el ‘Porompompero’, y por un momento temí que terminaran poniendo el Vaporcito del Puerto.

El peñón de Monemvasia, visto desde Gefyra.

El peñón de Monemvasia, visto desde Gefyra.

Al día siguiente viajamos hasta Monemvasia. Enfrente de este impactante pueblo medieval amurallado situado en un peñón (del que ya os hablaré, y bien pronto) unido a tierra por un puente, está Gefyra, que precisamente significa ‘puente’ y donde se encuentra todo lo práctico que no se puede hallar en Monemvasia. Gefyra son unas cuantas casas y apartamentos destartalados, un puertecito y varios restaurantes, bares y cafés. En uno de estos bares, el encargado nos oyó hablar y nos preguntó ¿sois españoles? en casi perfecto castellano. Se explicó: vive en Pamplona seis meses y los otros seis en este su pueblo, está casado con una pamplonesa que viene a verlo siempre cuando ella coge sus vacaciones de un mes. Así vive, siendo conocido como Yiannis en Navarra y como Juan en Monemvasia. “Aquí hay muchos Yiannis, pero sólo un Juan” dice riéndose.

Y al enterarse de que éramos de Cádiz dijo sonriendo: “Ah, de Cai”, evidenciando su conocimiento del país. “Pues precisamente estos días está por aquí un gaditano, que tiene un barco, si venís mañana os lo presento”. Claro que cuando nosotros venimos a Grecia no venimos buscando gaditanos para recordar nuestra tierra, pero nos movió la curiosidad y allí estábamos a la noche siguiente, porque además Juan nos dijo que tenía un buen surtido de cervezas belgas. Con dos Tripel Karmeliet por delante, nos presentó a Enrique Hormigo, hijo de conocido historiador gaditano, pero él mismo marchado de Cádiz desde muy joven, y trabajando de profesor de Comercio en Barcelona hasta que felizmente se prejubiló en la Ciudad Condal. Acompañado de una amiga, Montse, venía navegando por el Peloponeso desde hacía semanas y pensaba continuar hasta la isla de Egina para dejar pasar el invierno a su barco allí. Nos habló de antiguos compañeros y amigos suyos en Cádiz: Pettenghi, Ravina, Repeto, Tejuca… a los que ve o no cada vez que vuelve a su tierra. Hablamos de Cádiz, de Barcelona, de Grecia, del mundo, cenamos juntos…

Yiannis, o Juan, nos presentó y nos despidió diciéndonos “Esperad que os voy a poner una canciòn”. Me temí que sonara el ‘Viva España’, pero no, desde su aparato de sonido, bajo una gran ikurriña que tiene colocada sobre la barra, empezó a sonar poco a poco el ‘Cai’ de Alejandro Sanz cantado por Niña Pastori. Bueno, fue un buen detalle para una noche rara en un puertecito del Peloponeso, casi perdido en uno de los confines de Grecia.

  • Paco Piniella

    Gora Hellas ta Askatasuna !!

  • Ulyfox

    Ya ves. Paco, lo pequeño que es el mundo. Dar vueltas para volver al origen.

  • Paco Piniella

    A ver si nos vemos don Uly y doña Pé (a la vuelta claro)

  • Ulyfox

    Paco, debemos hacerlo a no mucho tardar, en intercambiar experiencias y sabores. Un fuerte abrazo.