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Un faro turco en un puerto veneciano

Ulyfox | 9 de diciembre de 2013 a las 20:31

Penélope ante el faro turco de Rethymnon.

Penélope ante el faro turco de Rethymnon.

 

Entre el destrozo generalizado que los siglos perpetraron en Creta, en el que colaboraron los terremotos, los romanos, los piratas árabes, los iconoclastas turcos y los bombarderos alemanes, los más bellos restos corresponden a lo que se ha salvado: los monasterios y las iglesias refugiados en las alturas del interior, la huella persistente de Bizancio. La mayoría de las ciudades y pueblo sufrieron un acoso histórico más o menos equilibrado por unos y otros invasores, pero la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, y las duras represalias a las que sometió a la isla por su rebeldía fue la que provocó el mayor destrozo.

... y la Fuente Rimondi.

… y la Fuente Rimondi.

 

De aquella masacre se medio salvaron dos ciudades que representan lo mejor de la mezcla entre Venecia y Turquía: La Canea y Rethymnon. Al principio, la belleza impar de la primera nos ensombreció un poco el brillo de la segunda. Como todo, hemos aprendido a amar ahora sus calles estrechas, sus minaretes y la luz que el sol sabe inventarse en sus esquinas, o cuando se refleja en los tonos crema de las sillas y mesas de los innumerables restaurantes en la calle. No hace mucho, paseamos su soledad lluviosa y fría en invierno. Hace menos, nos reconciliamos con el calor mientras la gente tomaba aliento bajo la sombra de su gran Fortezza, el mayor castillo que construyeron los venecianos en el Mediterráneo en su época.

La luz de la tarde de Rethymnon.

La luz de la tarde de Rethymnon.

Y Rethymnon tiene también, lo sabéis, un puertecito veneciano que, como manda la cronología de la Historia, corona y cierra un esbelto faro turco, continuación en piedra clara de un espigón. Y nos gusta, cada vez que volvemos a esta ciudad, rendirle la visita al faro, buscar la mejor foto, grabar como un Monet digital, las diferentes horas del día sobre su cilíndrica e iluminada figura.

Restaurantes en el puerto de Rethymnon.

Restaurantes en el puerto de Rethymnon.

Como en La Canea, los muelles rebosan de restaurantes, ofertantes únicos de esa oportunidad que es comer o cenar junto a las barcas. Pero a diferencia de aquella ciudad, en Rethymnon no hay apenas espacio para caminar, y los pequeños huecos parecen conducir al turista hasta las garras del camarero que te ofrece su carta como la almadraba conduce el atún hasta el copo. Afortunadamente, a los humanos aún nos queda la capacidad de decir que no, y seguir nuestro caminar hacia establecimientos algo más alejados y menos pensados para el guiri.

 

El faro de Rethymnon, cerrando el puerto veneciano.

El faro de Rethymnon, cerrando el puerto veneciano.

 

Tiene Rethymnon un turismo numeroso y diríase que fiel, que llena su hermosa playa urbana y los kilómetros de arena que cubren la costa hacia el este. Por la noche, el recogido y pequeño casco antiguo acoge a miles de ellos en las decenas de restaurantes y tabernas, en las bien dispuestas terrazas que prometen noches inolvidables. Por todo eso, volvimos a la hermosa ciudad el pasado septiembre, por eso lo repetimos aquí.

  • Avenger

    Yasas amigos¡¡¡ La verdad, es que Rethymnon nos conquistó a la segunda visita. No se, se nos resistía. No le vimos el encanto que ahora nos contáis, hasta la segunda vez que fuimos, cierto que con más calma y pausa. Tal vez es que veníamos “cegados” por la belleza de La Canea y claro nos costó. No obstante, con más calma y pausa, pudimos apreciar los detalles y la belleza oculta de las callejuelas, de los recovecos. Y también ayudó bastante el comer en la Kiria María, así nos ayudó a ver mejor la ciudad…. ah de Venecia vinimos con algo de grappa, que no nos olvidamos. Ya hablamos en otro medi. Un fortísimo abrazo.

  • Ulyfox

    Yasas, Avenger!!
    Como ya he contado, a nosotros nos pasó lo mismo. Tuvo que ser la soledad del invierno, el pasado enero, la que nos descubriera la magia de Rethymnon. Naturalmente, no es cuestión de comparar con la joya de La Canea, porque con eso perderían muchas ciudades.
    Por lo demás: ¡0le, ole y ole por la grappa! Ya quedaremos para el intercambio.
    Abrazo y besos