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…y también una ermita

Ulyfox | 7 de febrero de 2014 a las 13:16

Vista de los ábsides de la ermita de La Lugareja.

Vista de los ábsides de la ermita de La Lugareja.

 

Dije antes que para mí Arévalo era una plaza, la de la Villa, amplia, hermosa y evocadora, y me olvidé de añadir que también es una ermita situada a un corto paseo de dos kilómetros desde el pueblo, en pleno campo. Hasta el nombre lo tiene humilde, La Lugareja, pero resplandece con su obra de ladrillo y su altura de logro arquitectónico sobre una pequeña elevación, a un lado de la carretera. Está considerada como uno de los más bellos ejemplos del mudéjar castellano, ese estilo cuyos maestros eran los musulmanes residentes en los reinos cristianos tras la conquista. A mí me recordó a esas capillas e iglesias bizantinas que salpican los campos y montes de Creta y el Peloponeso, sólo que a esta le faltan los frescos que normalmente decoran los muros exteriores de esos templos mínimos griegos.

El alto interior y la cúpula.

El alto interior y la cúpula.

La Lugareja sorprende más por su trabajada orfebrería de ladrillo exterior, y por la altura de sus capillas y cúpula en el interior, un alarde sobre pechinas como estudiábamos en Historia del Arte. Es limpia y emocionante. Se encuentra en una propiedad privada y sólo se puede visitar determinados días de la semana. Nosotros lo hicimos un miércoles frío del pasado mes de enero, y al menos otras cuatro personas lo estaban haciendo. A los operarios de la finca que abrieron la ermita se les deja una ‘voluntad’. Mirad, mirad como las pilastras de ladrillo se elevan arriba, arriba y se unen en delicados arcos románicos, y luego decoran cornisas dentadas o redondeadas en los ábsides, hasta que el cimborrio remata el desafío de nuevo con arcos. Viéndola desde fuera, se diría que la construcción debería ser completada con tres naves góticas, y que lo que se ve formaría parte del crucero final. De hecho, es la cabecera de una iglesia que no se llegó a terminar. Tal vez eso acentúa su encanto y misterio. Es sólo una parada, un desvío para respirar.

Vista frontal de la ermita.

Vista frontal de la ermita.

 

 

 

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