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¿Dónde nació El Greco?

Ulyfox | 14 de febrero de 2014 a las 13:55

Los dos únicos cuadros de El Greco que se conservan en su tierra, Creta.

Los dos únicos cuadros de El Greco que se conservan en su tierra, Creta.

 

Todo el mundo sabe que Domenico Thetokopouli, más conocido como El Greco, murió en Toledo, y pronto, con las celebraciones que ya han empezado en la ciudad castellana, sabrán que eso ocurrió hace 400 años. Casi todo el mundo sabe que nació en Grecia, si no ¿de dónde iba a venir su universal apodo? Muchos menos están al tanto de que su lugar natal, su patria chica es la isla de Creta, de la que excuso deshacerme en alabanzas porque ya me conocéis. Casi nadie, a escala mundial, puede asegurar en qué pueblo vino al mundo uno de los mayores genios de la pintura de todos los tiempos. Y ya puestos, nadie lo puede asegurar con certeza, ni siquiera en la misma Creta. Los expertos parece que se han puesto de acuerdo en ese nacimiento se produjo en 1541 en Candia, actualmente la capital de la isla que ha cambiado ese nombre veneciano de origen árabe (de El Handak, ‘el foso’) por el mucho más mitológico de Heraklion. Pero la persona que tenga la feliz idea de visitar Creta encontrará que muchos folletos y guías remiten desde hace décadas la cuna del artista hispano-griego a un pueblo cercano, Fodele, a unos 20 kilómetros de distancia.

Animada charla en 'Domenico' de Fodele.

Animada charla en ‘Domenico’ de Fodele.

 

Y Fodele se muestra indiferente a la verdad histórica. Sigue vendiendo que es la auténtica patria del misterioso hombre que pintaba gente alargada. A un paseíto de diez minutos del centro se levanta una pequeña casa de piedra que se reclama el lugar donde el pequeño Domenico pasó su infancia. Dentro, reproducciones de las obras de El Greco y una curiosa vitrina en la que se muestran noticias sobre familiares descendientes del pintor, e incluso retratos que comparan los rostros de esos Theotokopouli con el autorretrato del caballero grequiano. En otro lugar se muestra un recorte de un periódico español de los años 40 del pasado siglo en el que se cuenta la expedición de unos turistas españoles a ese pueblo en busca de las raíces del artista. El Museo es uno de los escasos sitios de Creta en los que se ofrece información en español a los visitantes. Al final de la calle principal, donde el bonito río Pantomantris se sumerge en el fértil valle, junto a un viejo plátano de sombra, hay un monolito de piedra castellana que una comisión de la Universidad de Valladolid regaló en 1934 a la población, y en él una inscripción en español y griego para recordar la herencia común.

Vendedora de bordados en Fodele.

Vendedora de bordados en Fodele.

 

La supuesta casa natal y su correspondiente Museo no destacan entre los miles de atractivos de Creta, pero la iglesia bizantina que está justo en frente sí merece la pena, por su construcción antigua de piedra y sus difuminados frescos. Y Fodele como tal se gana una tranquila visita por su situación, por la carretera bordeada de frutales que lleva hasta él y por el casco urbano lleno de casas tradicionales, tabernas junto al río y puestos donde las ancianas venden sus bordados. Los dueños de establecimientos como ‘Domenico’ gustan de charlar con sus clientes, indagarles sobre su procedencia y bromear con las turistas. A veces la felicidad se condensa en unos minutos de tomar un café griego (helinikó) en terrazas como esa. Y si hay que creerse que aquí nació El Greco se lo cree uno, como se viene haciendo desde siempre.

Comparación, en el Museo de El Greco de Fodele, de una obra del pintor con un habitante del pueblo.

Comparación, en el Museo de El Greco de Fodele, de una obra del pintor con un habitante del pueblo.

La iglesia bizantinaq de la Panayía, en el campo que rodea Fodele.

La iglesia bizantina de la Panayía, en el campo que rodea Fodele.

Ante la casa de la supuesta casa de El Greco en Fodele.

Ante la supuesta casa y Museo  de El Greco en Fodele.

Pero parece que no, que en realidad nació en Heraklion, una ciudad fascinante, no por sus bellezas arquitectónicas, arrasadas casi por completo por el inmisericorde bombardeo nazi durante la llamada Batalla de Creta. La capital atrapa por su intensa vida ciudadana y cultural, por sus innumerables terrazas y restaurantes, por la posibilidad de escuchar la profunda y antigua música cretense, por las ganas de agradar de su gente y, naturalmente, por el incomparable y recientemente renovado Museo Arqueológico, que muestra joyas maestras únicas de aquella desaparecida y elevadísima cultura minoica, la primera civilización del mundo occidental.

La iglesia de Agios Titos, antigua mezquita turca.

La iglesia de Agios Titos, antigua mezquita turca.

Es casi un empeño heroico hablarles a los españoles de Heraklion. Pocos, la mayoría en fugaces cruceros, visitan Creta, y los que lo hacen se limitan a estar de paso en la capital. Como mucho, se acercan a ver las ruinas del palacio de Cnosos, hogar del rey Minos que dio nombre a esa cultura y también a su monstruoso bastardo el Minotauro. Nosotros supimos ver, sólo a la tercera o cuarta visita, el enorme encanto de esta ciudad caótica, sus estupendos lugares para comer de todas las maneras, sus tiendas de música, sus puestos de dulces loukoumades, sus arcos venecianos escondidos, sus mezquitas reconvertidas una y otra vez, la increíble manera de sus jóvenes de pasar horas en charlas de bares sin casi alcohol, su puerto veneciano viejo y dorado, con los leones de mármol labrados en sus muros, sus arsenales, la gruesa muralla, la tumba de Kazantzakis, su mercado aún vivo y sus tiendas de vista y olor antiguo, y esas baratísimas ouzeries, donde tomar el licor con entremeses.

El puerto veneciano de Heraklion, al atardecer.

El puerto veneciano de Heraklion, al atardecer.

Se entra a Heraklion desde el puerto antiguo por la calle 25 de Agosto, a la que llaman la calle de la Mentira, porque su bello aspecto de fachadas neoclásicas promete una ciudad hermosa que luego no existe en cuanto sale uno de ella. Pero, como buena urbe griega heredera de costumbres turcas, enseguida anima la vista la gran cantidad de tiendas y comercios esparcidas sobre todo en los alrededores del Mercado abierto: ferreterías, mercerías, bazares al modo antiguo con artículos que uno creería desaparecidos en nuestra vida moderna, escaparates repletos y boutiques de diseño, tiendas de recuerdos y cafés. Y de vez en cuando, una fuente con elementos romanos o turcos, o los dos mezclados. Y mucha gente, siempre mucha gente, el ritual oriental y mediterráneo del paseo sobre todo vespertino.

Una fachada neoclásica de Heraklion.

Una fachada neoclásica de Heraklion.

Una pequeña y antigua ouzerie en la calle del Mercado.

Una pequeña y antigua ouzerie en la calle del Mercado.

Una de los cientos de tiendas tradicionales de Heraklion.

Una de los cientos de tiendas tradicionales de Heraklion.

 

Aquí, en Heraklion encontraréis los dos únicos cuadros de El Greco que se conservan en su tierra natal. Están en el precioso Museo Histórico de la ciudad, y podréis apreciar que ya estaba en ellos la huella del pintor que luego terminó representando el espíritu español, mire usted por donde. Y si queréis ahondar más en sus raíces, entonces dirigíos a las cercanías de la brillante catedral de Agios Minas. Cerca de uno de sus costados está la iglesia de Santa Catalina (Agia Ekaterini) en el Monte Sinaí. En ella se encuentra el Museo de Arte Sacro, que contiene los mejores ejemplos de iconos bizantinos. El Greco fue uno de los discípulos de la prestigiosa Escuela artística que radicaba en su seno, y la colección del Museo muestra varias obras maestras de Mijaíl Damaskinos, contemporáneo de Theotokopouli.

No os puedo ocultar información: si queréis más detalles de estas dos poblaciones hermanadas por el genio toledano, comprad nuestra Guía Compact Un corto viaje a Creta editada por Anaya. Sí, ya está a la venta. Corred, en masa si queréis, a las librerías y si no la tienen, reclamadla. Por internet, seguro que ya podéis. Si pincháis ahí, podréis ver la portada: http://www.anayatouring.com/Guias/creta/

El mes que viene haremos la presentación en Cádiz. Ya os avisaremos, pero id preparando vuestras mejores galas.

La catedral de Agios Minas

La catedral de Agios Minas

 

 

  • Nikos Kazantzakis

    “No temo nada, no deseo nada, soy libre.”
    Me lo regaló un amigo que sin duda me quiere, sin yo haberle dado apenas motivos.
    El regalo estaba escondido en un pequeño libro, pequeño sólo en tamaño. Que ya has visto lo que su interior atesora.
    El pequeño libro, así pensado para que lo lleves encima, para que no te pese, te guía (que de eso se trata) a descubrir otras tierras, rodeadas del Mediterráneo y fértiles en aceite.
    Te llevará de la mano, para que no te pierdas ni la laguna de Balos, ni La Canea, ni Samaria y su garganta. Te dará tiempo a que pasees por Heraklion y se tomará un café frappé contigo.
    Igual el día que vas tienes ¿mala? suerte y te encuentras con el Minotauro. Llévate un ovillo de hilo para no perderte en el laberinto.
    Y ten presente siempre que lo más importante de Creta no es lo que se trae uno de allí, sino lo que se deja.
    De manera que habrá que ir, cada cierto tiempo, a buscarlo.

  • Ulyfox

    ¡Niko, querido y admirado Niko, qué alegría verte por este blog! Digo yo que algo habrás hecho para que ese amigo te quiera.
    El regalo, si es nuestra guía, es un magnífico regalo, con perdón por la inmodestia. Y qué bonito queda cuando la resumes en pocas frases. Ese es fundamentalmente el objetivo, que a la gente le entren ganas de ir. Y de volver siempre.
    Saludos cretenses!

  • alondra28

    ¡ Qué alegría Manolo! Vuestra obra ya está disponible al alcance de mis manos… Es una tontería, ya lo sé, pero cuando he abierto el enlace y he visto vuestro nombre en la autoría, me he llenado de orgullo al pensar que tengo el honor de conocer a los autores y de haber compartido bellos momentos con ellos. Y sé que cuando la compre, pasaré el dedo por el nombre recordando esos momentos y augurando los que están por venir…

    ¡¡ Enhorabuena!!!

  • Avenger

    Yasas amigos. que buena noticia, no? ya está la guía disponible, pues ya nos estamos acercando a comprar una y tenerla dispuesta. Nos servirá para el próximo y esperado viaje (no sabemos como ni cuando, pero que si que lo haremos si todo va bien) a esa maravilla de isla. Cuando vemos Heraklion, se nos agolpan imágenes que no se nos borrarán nunca, se nos inunda el aire de olor a café, a loukumades, a pescado… unido a ese bullicio y esa música. Y casi todo ello en esa esquina abigarrada, caóticamente organizada y maravillosa, donde convergen esos otros “templos” como son “Vrakas”, “ligo krassi…”. En fín, donde tanto y tanto hemos disfrutado. Que bueno sería estar una vez más, y guiados por vuestra mano, esta vez en forma de libro. Eso por no decir nada, lo que sería el “summun” de la cuestión, el poder vernos alguna vez, siquiera un par de días allí o en la preciosa La Canea (o en los dos sitios) charlando y brindando por la maravilla de Creta. Ah…. de sueños también se vive no? Un fuerte abrazo amigos.

  • Ulyfox

    Alondra, es una alegría que me gusta compartir, especialmente con los amigos como tú. Pues sí, ahí está. Espero que la encuentres pronto y que te guste. Lo mejor, efectivamente, son los momentos que hemos pasado. !Qué bueno sería quedar en una taberna de La Canea la próxima vez!
    Gracias y besos a los dos!

  • Ulyfox

    Yasas, Avenger! Me alegra mucho que los amigos puedan compartir con nosotros estos momentos y sobre todo gente como vosotros que conoce todo eso de lo que se habla en la guía. Sé que en vuestro caso os resultará mucho más evocador, y espero que os entren las mismas ganas de ir que la que nos asaltan a nosotros continuamente. Próximamente daremos a conocer la fecha de una presentación que haremos en Cádiz para los amigos. Dices unos nombres realmente mágicos: esa esquina del puerto que nunca para. Y tantas placitas más adentro, llenas de terrazas y sabores. Realmente, deberíamos hacer una quedada en La Canea, por ejemplo en la terraza del Glositses, o el Pallas, tal vez Monastiri…
    Abrazo fuerte

  • Avenger

    Yasas Uly y Pe, por nuestra parte que no quede, los sitios que dices son magníficos para eso, para quedar y charlar a modo, con un buen pescado, una buena botella de vino, y prometo hasta terminar el rakí (sin que tenga que mediar esta vez el Sr. Giorgos como en Heraklio). Hablando de licore y queda pendiente el “traspaso” de la botella de grappa, ya lo vemos no? un fuerte abrazo.

  • Ulyfox

    Avenger, tienes razón, queda pendiente ese ‘trasiego’. Ahora creo que voy a tener disponibles algunos fines de semana, a partir de ya. Esperando estoy tu llamada. Ya que no podemos vernos en La Canea…
    Un fuerte abrazo