Esos dos rincones

Ulyfox | 17 de octubre de 2014 a las 13:10

Penélope en Mandrakia

Penélope en Mandrakia

 

Sí, los dejamos pendiente el otro día. Más colores, de los miles e intensos que tiene Milos en sus aguas, sus playas, sus casas, sus montañas, sus antiguas calderas volcánicas. Eran otro par de ejemplos de syrmata, esas casas que los pescadores utilizan a medias para alojar sus aparejos y sus barcas cuando el mal tiempo, excavadas en la roca y con puertas pintadas de un verde, rojo o azul intensos, diría yo que de los restos de pintura que no gastan en sus barcos. Así que esta entrada es casi simplemente para dejar constancia de que existen también otros ejemplos, aparte del excelso de Klima, de este tipo de arquitectura pedestre y rupestre, bellamente pobre.

Barcas en Mandrakia.

Barcas en Mandrakia.

Se trata de Mandrakia, en el norte de la isla, apenas un rincón de huecos con puertas rectangulares. Un recurso de los pescadores que ahora atrae a los turistas, tanto para hacer la foto como para comer en el restaurante que hay arriba, junto a la blanca iglesia y frente a un mar amplio y extremadamente azul. Es el Medusa, de justa fama, creemos por la pinta que tenían los platos que iban saliendo, pero en el que nosotros sólo tomamos un café.

Una vista parcial de Firopótamos.

Una vista parcial de Firopótamos, cercada por el azul.

El otro lugar es Firopótamos, de bello nombre y aún más bella vista. La sorpresa aparece después de la penúltima curva de una sinuosa carretera que muere inevitablemente allí, donde todo se acumula: de nuevo la iglesia blanquísima con sus dos pequeñas torres y su cúpula, las casas que se trepan unas a otras, la pequeña playa fácilmente atestada y otra más pequeña aún, casi privada y que estaba ocupada felizmente en ese momento por una única pareja con un bebé. Casi el día de playa ideal para ellos, a los que nadie molestaba en su rincón de colores y su orilla amiga.

El mar calmado llega a las 'syrmata'.

El mar calmado llega a las ‘syrmata’.

 

El único inconveniente es el de su misma belleza: su pequeñez aunada con la insistencia de la gente de llegar con el coche hasta la misma orilla. No queríamos ni imaginarnos lo que sería aquel lugar sombreado por los taranges en un día de agosto. A principios de septiembre, y con su encanto casi intacto, nos sirvió para un baño refrescante y una cerveza de relax en la pequeña cantina móvil, antes del almuerzo en Tripiti. Y cientos de fotos, claro.

Una pequeña playa doméstica al lado.

Una pequeña playa doméstica al lado.

Un rincón para tomar un refrigerio.

Un rincón para tomar un refrigerio.

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Dos detalles de una playa casi privada en Firopótamos.

Dos detalles de una playa casi privada en Firopótamos.

 

  • Avenger

    Buenas tardes amigos; como te decía el otro día, podemos dar fe (cual notarios viajeros) de la calidad del Medussa. Además de las bellas vistas que te proporciona el lugar, la comida es excelente (en consonancia con los sitios que nombrabas en la otra entrada). Es cierto que creo es algo más caro que otros lugares de la isla (al menos en los que pudimos estar) pero también que los “kalamari” estaban fresquísimos y con una fritura excelente. Los mejillones también estaban en su punto, así como las sardinas, luego un helado y flan caseros que maravillaron el fin de almuerzo. Y todo con una vista magnífica, la única pega: empezó a saltar el viento y tuvimos que dejar la mesa en primera línea de mar que ocupábamos, menos mal que eso fué ya con todo terminado, es decir, que apenas pudimos hacer sobremesa, lo que en ese sitio tiene que ser una gozada. Pero en fin. Como dices, Firopótamos se llena a poco que llega gente, te puedo dar fe también, aunque al final, la playa quedó tan solitaria y apetecible como se ven en tus fotos. En la “playa particular” que tienen en la misma puerta de las casas, cuando nosotros estuvimos había una autenténtica convención familiar. Un abrazo.

  • Paco Piniella

    Manolo hoy he puesto una entrada a tu estilo, o sea griega… http://www.el-lobo-bobo.com/2014/10/mercado-dominical-de-monastiraki.html

  • Paco Piniella

    Ah se me olvidaba en Estambul hay un restaurante excelente que también se llama Medussa http://medusarestaurant.com

  • Ulyfox

    Avenger, me alegro de que disfrutárais en el raMedussa. Aparentaba tener todos los ingredientes para ello. Y me alegra aún más que no todo en Milos fueran experiencias desagradables. Un abrazo.

  • Ulyfox

    Paco, nos encanta Monastiraki y todo su barrio, y adoramos la parte final de Adrianou, junto a la vía del tren eléctrico y a los pies de la Acrópolis, frente al Hefestion y la Estoa de Attalos… tanta historia revuelta y tantos sitios para comer y disfrutar… preciosa entrada.

  • Ulyfox

    Sí, Paco, lo sé. Pero no fuimos al Medussa…

  • Carmen

    Hola, este verano estuvimos, al fin, en Monemvasia. Me acordé de vosotros y de vuestro viaje relámpago a esa roca descomunal. Monemvasia nos gustó tanto como a vosotros. Su silueta es impresionante se mire por donde se mire. A nosotros nos gustaba ir por la tarde a la larga playa de Pori a contemplar el atardecer y observar cómo cambiaba de color la roca de Monemvasia.

    Nos lo pasamos, siempre muy bien en Grecia. Este viaje descubrimos un enclave mágico de esos que os gustan: Kyparissi cerca de Richea. No muy lejos de Monemvasia, pero muy escondido.

    Lo bueno de Grecia es que resulta inacabable. Queríamos ir a Croacia, pero creo que antes volveremos a repetir destino griego…

  • Ulyfox

    Hola Carmen! Cuánto tiempo. Me alegra saber que seguís fieles a Grecia. Es algo inevitable para algunos, nos pica el bicho y quedamos contaminados para siempre.
    Y Monenvasia es espectacular, mágico… tan hermoso.
    De todas formas, Croacia también es algo único, con su combinación de historia, arquitectura, gastronomía. Un destino sin duda también especial, no sé si habéis estado, pero merece mucho la pena.
    Besos