Qué se nos ha perdido en Huelva

Ulyfox | 20 de mayo de 2015 a las 13:50

Escena vespertina en la Plaza de las Flores de Isla Cristina.

Escena vespertina en la Plaza de las Flores de Isla Cristina.

 

La verdad es que pensábamos que nada se nos había perdido en Huelva. Es más, amigos y compañeros siempre nos han dicho que no nos perdemos nada, cuando hasta hace poco comentábamos que no habíamos estado nunca, que era de los pocos lugares que no conocíamos. Si acaso, de paso hacia Portugal, alguna parada en la Sierra, en una cafetería de autovía, hace tantísimos años en Ayamonte poco antes de tomar la barca para cruzar hacia Vilareal de Santo Antonio cuando era el único medio de hacerlo. Así que eso pensábamos también, que nada había que lamentar por no haber estado nunca en Huelva. Pero si os soy sincero, últimamente barruntaba que ciertos paisajes, ciertos horizontes de arenas y marismas me habrían de gustar, y, por supuesto, ciertos moluscos y crustáceos de fama mundial.

Frente a la playa de Isla Cristina, en la punta del Caimán.

Frente a la playa de Isla Cristina, en la punta del Caimán.

 

Así que a este reclamo por fin decidimos acudir hace un par de semanas, y reservamos dos noches de hotel en Isla Cristina, que da nombre a pesquerías, conservas y especies marinas de prestigio. El objetivo gastronómico estaba claro. El Barceló Isla Cristina no nos decepcionó, si entendemos por esto que era justamente lo que esperábamos: un lugar pensado y realizado para vacaciones en familia, todo incluido con piscinas rebosantes, actuaciones toda la tarde y animación del tipo que no decaiga y que los niños no se aburran mientras los padres pueden vigilar desde sus mesas, o ni vigilar siquiera, que eso queda en manos de los animosos monitores. No precisamente indicado para nuestros gustos, pero apto por limpieza, servicios y ubicación. Olvídense del encanto.

Barcos pesqueros en el muelle de Isla Cristina.

Barcos pesqueros en el muelle de Isla Cristina.

Isla Cristina se nos reveló como un lugar conocido, como otros pueblos marineros de nuestra zona, pero con la fortuna de contar aún con una importante actividad pesquera. De hecho es la primera flota de Andalucía en su género. Y eso se agradece en las cocinas, en los bares y en los restaurantes. El casco urbano presenta la esperable anarquía del centro y la en cierta forma artificial ordenación de las afueras. Limpio, sí, y lleno de luz como corresponde a la Costa en la que está enclavado. Sus muelles sorprende por la acumulación de barcos con olor a faena. Paseamos un rato, pasando antes por la lejana y arenosa playa, en un paisaje de ríos, caños, esteros y salinas muy familiar para dos nativos de San Fernando. Desembocamos en la plaza de las Flores, pequeña, pueblerina y con niños jugando. Tomamos una cerveza en la terraza del Casino, con un espacio interior de aire antiguo claramente desaprovechado. La noche fue la búsqueda del producto local, y tenemos que decir que acertamos plenamente con la recomendación de una de las recepcionistas del hotel. No muy lejos, un restaurante sin muchas pretensiones, el Aqua, nos deleitó con unas gambas muy frescas, unas coquinas sabrosas aunque algo arenosas, y unas pijotas de hacerles reverencias. El buen vino del Condado, en este caso Marieta, acompañó todo a la perfección. Excelente.

En el muelle de la Isla del Moral.

En el muelle de la Isla del Moral.

La mañana del segundo día tuvo un objetivo casi idéntico: a la búsqueda de mojama y atún de la conservera local Usisa y un salto a mediodía hacia la Isla del Moral, un poblado de pescadores al otro lado del río Carreras, un agradable paseo que se hace a bordo de un gracioso barco de nombre más bien pretencioso: ‘Ferry’ El Pelón. En diez minutos estábamos en el otro lado. Con calor y a pie nos acercamos al poblado, un conjunto de casas y restaurantes de pescados. Esta vez cayó un arroz caldoso a la marinera, con un preludio de las inevitables y amistosas coquinas (gordas y fresquísimas) y una pimentá con melva. Más vino del Condado y más gracias a la vida por la comida a un precio más que aceptable en El Chiringuito III.

Regreso y conversación en el 'ferry' el Pelón.

Regreso y conversación en el ‘ferry’ el Pelón.

La vuelta dio para una animada aunque resignadamente tópica conversación sobre esa situación que Rajoy no ve con uno de los pasajeros, camarero de uno de los chiringuitos, de regreso a su casa tras la faena, y que también le pega al flamenquito y al Carnaval.

Ahí, con ese aire marismeño, en el muelle Martínez Catena de Isla Cristina.

Ahí, con ese aire marismeño, en el muelle Martínez Catena de Isla Cristina.

El día acabó sin más historia con una cena en el bar Cristina, a base de ya imagináis qué. Y con la conclusión de que, desde luego, sí nos habíamos estado perdiendo algo por no conocer Huelva. Quién sabe, es probable que repitamos con algún otro pueblo no muy tarde. Por si hubiera algo más que pudiéramos encontrar sin haberlo perdido.

El río Carreras, frente a Isla Cristina.

El río Carreras, frente a Isla Cristina.

 

Mariscando las excelentes coquinas en la marisma.

Mariscando las excelentes coquinas en la marisma.

La causa de tanta riqueza.

La causa de tanta riqueza.

  • antoniodlr

    Estuve yo unas vacaciones, cuando mis hijos eran pequeños, en Matalascañas. El recibimiento no fue agradable. Había cucarachas en el cuarto de baño; así que fui a quejarme al recepcionista. No son del hotel, fue su respuesta, son del Coto (de Doñana que está a un paso). Pero eso, claro, a pesar de que a mi recepcionista lo aliviase, no las convertía en comestibles. Si acaso, les daba cierto pedigrí.
    A punto estuve de marcharme, pero dado el hecho de que tenía pagada una estancia de 7 días y de que soy un tipo pragmático (sólo los días impares. Los pares los dedico a las utopías), me quedé.
    Tenía la costumbre de aprovechar las mañanas de las vacaciones para hacer turismo cultural o no, en la medida de lo posible. Visitando las ciudades cercanas al campamento base y luego las tardes pa los chiquillos: playa, piscina, aqua-park, parque de atracciones. Lo que se encarte.
    Así que visité los pueblos que estaban a mano y más allá hasta la capital. Nada de lo que vi me gustó. Siento decirlo, pero así fue. A cada uno le toca lo que le toca. Yo hubiera preferido ser guapo, más que nada porque a mi madre le hubiera hecho mucha ilusión.
    Pero tengo otras virtudes, como ….
    Estoooo ….
    Bueno, la memoria no está entre ellas.
    Los onubenses son muy buena gente. Pues más buenas son sus gambas. ¿Y las coquinas? Por favó. ¿Y los chocos? O el jamón mismo, como decía el Beni de Cádi.
    Mira Uli, aquí lo vamos a dejar, que ya estoy yo camino de Huelva. ¿Tú quieres que te traiga algo?

  • Ulyfox

    Querido Antonio, mejor sería quedar allí, delante de un buen plato de gambas. Y si no, otro día.
    Realmente, los pueblos de la zona no son especialmente bonitos. Más bien tirando a feos. Me pareció muy interesante, aunque un poco demasiado preparado, lo de La Rábida, a lo que dedicaré otra entrada, y me agradó el paisaje marismeño. Como digo, será porque soy de La Isla. Ese trajín de barcos y ese aire fronterizo con Portugal, las fábricas conserveras, las salinas, me gustan. Y ver la intensa actividad pesquera, esa riqueza. Las playas son del tipo gaditano, así que muy buenas. Estupendamente, pero seguramente fuera de temporada y a ser posible en hoteles que no sean todo incluido, si es que esa especie existe por allí. No estuvo mal, y menos aún sabiendo que el objetivo era también celebrar el cumple de aquí, doña Penélope.
    Abrazo, y un gran gusto saber de ti de nuevo. No deberíamos abandonarnos tanto…

  • Avenger

    Yasas amigos, lo primero y principal de esta entrada, nuestras felicitaciones a Doña Penélope, buen mes para cumplir años, aunque no soy objetivo, puesto que también es el mío… A ella le sientan mejor. Coincido con Antonio, lo bonito de Huelva – a mi parecer- está en sus platos, todo lo que el dice y más (ese lomo, ese chorizo….) y también en el ambiente marinero y pesquero que todavía se vive y respira allí, además de ese halo fronterizo que citas en tu post. Puede ser que el hecho de tener el Coto en su término provincial, compensa todo lo anterior. Puede también que de cerca que está, y lo parecido que puede ser, no la tengamos demasiado en cuenta, que es lo que suele pasar con lo que tenemos ahí al lado, que de tan cerca, se nos hace invisible. Al menos eso creo. Abrazos y besos a la cumpleañera.

  • Ulyfox

    Yásas, Avenger!
    Le transmitiré tus felicitaciones a Pe. Yo repito que no nos disgustó la zona onubense. Me parece bien para una escapada gastronómica y antropológica. Y es tan accesible, tan marinera… A nosotros nos quedaron ganas de volver. Dan gusto sus especialidades, y los precios, bastante más moderados que por aquí. Abrazos a vosotros!

  • antoniodlr

    Anda que no tiene suerte Penélope. ¡Felicidades! Un cumpleaños a base de gambas y coquinas de Huelva no es comparable al de las babuchas y los “slips” (forma pija de no llamar a los calzoncillos por su nombre).
    Yo hice mis cuentas un día de “iluminación”. No es que yo fume, pero mi cuñado Pepe, que es un hombre apegado a las costumbres, acostumbra a echarse un “cigarrito de la risa” después del café. Y yo estaba a su vera en aquel preciso momento.
    Se ve que abre la mente. Desde entonces cuento de otra manera mis años. Como doy por descontado que más de 80 es pa ná, lo dividí entre dos, que tampoco es tan difícil, y me salió 40.
    Y a partir de entonces el descenso (¿o el declive?). Se trata de llegar a 0 descontando. Espero que dignamente. De manera que cuando el almanaque decía que tenía 41, para mi eran 39, y al año siguiente 38, después 37 … ¿No me digas que no es una manera genial de hacer el imbécil?
    Ahora mismo tengo 24. Creo que mi señora aún no lo ha notado. Ella siempre ha sido muy prudente.

  • Ulyfox

    Antonio, tu sistema de descuento también se podría aplicar a lo de dejar de fumar, que es lo que ha empezado a hacer Penélope desde hace un mes y una semana. Eso es lo que ha descontado de edad desde entonces y la verdad es que está cada día más guapa.
    Por cierto, que estoy a punto de cumplir 21, por esa nueva regla, que ya en su día patentó el genial Jardiel Poncela con la desternillante ‘Cuatro corazones con freno y marcha atrás’.
    Saludos a su señora

  • Avenger

    Bravo por Penélope, le traslado todo mi ánimo y apoyo en su esfuerzo, a buen seguro que lo va a conseguir y la recompensa final es enorme. Besos y adelante¡¡¡¡

  • Ulyfox

    Ahí va ella, Avenger, con su determinación de dejar el tabaco. Algunos indicios de salud preocupantes han tenido que ver con la decisión, pero bienvenidos sean si logramos el objetivo principal. Gracias, y siempre adelante!