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Crónicas desde el Paraíso (V) Friburgo, la escapada a Alemania

Ulyfox | 20 de octubre de 2015 a las 13:34

Fuente policromada en la Münsterplatz de Friburgo.

Fuente policromada en la Münsterplatz de Friburgo.

En Alemania, tradicionalmente, se rotula con letra gótica y supongo que eso no es casual. Estamos en Europa y ahí fue el auge de ese estilo arquitectónico que empezó apuntando hacia lo alto, y mientras seguía su carrera hacia arriba fue enredándose en curvas y revueltas durante siglos. Estábamos en Alsacia, con la preciosa Colmar como centro, muy cerca de Alemania, tan alemana ella misma. Así que uno de los destinos ineludibles estaba muy cerca, al otro lado de esa frontera física que es el Rin: la renombrada ciudad de Friburgo, alabada por tantas fotografías, recortes y recomendaciones de amigos y conocidos. Deseada también por nosotros.

La Catedral, más conocida como el Monasterio (Münster).

La Catedral, más conocida como el Monasterio (Münster).

Así que cojimos el coche desde Colmar y nos encaminamos hacia tierras germanas. Quiero decir más germanas, porque la Alsacia francesa ya lo es bastante como podeis haber visto en las anteriores entradas. Pero hay diferencias, sí, las hay. No sé cómo explicaros, algo que flota en el aire. Tal vez sea el idioma alemán, claro, tan desconocido para mí, que me muevo con alguna incomodidad pero avanzando entre las aguas del francés. Al fin y al cabo, soy hijo del plan antiguo, ese que impartía como idioma extranjero en bachillerato la lengua de Moliére y de Jacques Brel, y he cantado las canciones de Charles Aznavour y Moustaki. Pero el alemán… en todo caso a tararear imitando el acento teutón alguna melodía de ‘La flauta mágica’. El caso es que la incomodidad era un poco mayor, forzado a utilizar el inglés.

Alemania, cerveza...

Alemania, cerveza…

Aparcamos no demasiado lejos del centro, allí como pudimos, pero sabiendo hacia qué dirección tendríamos que encaminarnos. Dimos con el casco antiguo, claro, en unos diez minutos a pie. El día estaba muy nublado, pero no llegó a llover apreciablemente y la temperatura era estupenda.  Había que dirigirse a la plaza de la Catedral, pero antes pasamos por la casa donde vivió Erasmo de Rotterdam, el gran filósofo del Renacimiento que da nombre a esas becas tan deseadas por los universitarios de toda Europa, y por algunas iglesias. Observamos en una avenida principal la que al parecer es una de las aficiones de los friburgueses, sobre todo los niños: manejar barquitos de madera recorriendo los muchos canalillos de agua que recorren la ciudad, procedentes de las montañas cercanas. Cosas de europeos civilizados.

La puerta de San Martín, Martinstor, una de las antiguas entradas a la ciudad.

La puerta de San Martín, Martinstor, una de las antiguas entradas a la ciudad.

La Catedral de Friburgo es sin duda muy importante como ejemplo de arquitectura gótica alemana, con una gran torre frontal y unos vitrales de inmenso valor, pero, perdón, a mí no me impresionó. Tal vez fuera el color de la piedra o el día nublado, o que estaba cercada por un mercado repleto de sombrillas y furgonetas, que daban vida a la Münsterplatz en la que se asienta pero quitaban vista al monumento. Uno de los edificios más representativos de Friburgo de Brisgovia es el llamado Almacén Histórico, una casa roja con alto tejado y decoradísimos ventanales y pináculos que llama la atención, rodeado de casas medievales y renacentistas que no parecen tan antiguas por lo bien conservadas y pintadas que están.

El Gran Almacén Histórico ('Historiches Kaufhaus'), en rojo, uno de los edificios simbólicos de Friburgo.

El Gran Almacén Histórico (‘Historiches Kaufhaus’), en rojo, uno de los edificios simbólicos de Friburgo.

Desde esa plaza tan animada parte un recorrido por el casco histórico, que recorre primero la preciosa calle de los Caballeros, Herrenstrasse, llena de fachadas antiguas, tiendas y plantas, todo cuidadísimo y civilizado, peatonalizado… divisamos alguna entrada de la antigua muralla como la puerta de San Martín… la zona de cafés y cervecerías que desciende junto al canal, por Gerberau…

El verde rodea la ciudad.

El verde rodea la ciudad.

Yo esperaba a cada paso emocionarme más, lo digo con sentimiento como diría la canción. Es evidentemente bello, pero… veníamos de recorrer pueblos admirables, hechos y rehechos para el pasmo de colores y sensaciones infantiles. Friburgo, tal vez por eso, me dejó más frío.

La casa donde vivió Erasmus de Rotterdam, en la calle de los Franciscanos.

La casa donde vivió Erasmus de Rotterdam, en la calle de los Franciscanos.

Eso no nos impidió disfrutar de algunas imágenes, de su cerveza y de una cierta sensación de que la vida apacible y limpia es posible. Aunque no sabemos si compatible con otras formas de ser nuestras. Y hablamos de cómo podríamos conseguir el equilibrio entre la razón y la pasión, esa eterna lucha de los griegos que quizá en algún momento, allá por el siglo de Pericles, lograron encontrar. O no. Sí, nos gustaría seguir con nuestras maneras, con la diversión, con la bebida, con las terrazas, con las comidas en grupo en las que el jolgorio reinara… sin que ello tuviera que significar el ruido molesto hacia los demás o las calles llenas de suciedad, ni la despreocupación por la cultura tranquila y reflexiva. En fin, tal vez sea imposible…

Inicio de recorrido para barquitos de juguete!!

Inicio de recorrido para barquitos de juguete!!

La visita a esta ciudad de bello nombre duró sólo unas horas. Teníamos que volver a Francia y lo logramos no sin algunas dificultades. Fuera por la desubicación o porque a lo mejor los alemanes tienen algunos fallos, no nos fue fácil encontrar las señalizaciones en las carreteras y nos perdimos más de una vez, cosa que no nos pasó en Francia nunca. Tardamos más de los debido, recorriendo algún pueblo sin pretenderlo. Incluso nos cazó una fotografía de radar por algún exceso de velocidad. Aún no nos ha llegado la multa. Al final lo conseguimos, de todas formas. Y regresamos a la apacible Colmar con tiempo de recorrer de nuevo sus hermosos rincones.

Otro ángulo del Almacén Histórico.

Otro ángulo del Almacén Histórico.

La excursión a Alemania: bien, pero no inolvidable.

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Vistas y detalle de la Herrenstrasse o calle de los Caballeros.

Vistas y detalle de la Herrenstrasse o calle de los Caballeros.

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Terraza junto al canal en la zona de Gerberau.

Terraza junto al canal en la zona de Gerberau.

 

Un centro agradable para pasear.

Un centro agradable para pasear.

 

  • Avenger

    Hola amigos. De nuevo una preciosidad de fotos y con la explicación del texto, parece como si estuviéramos allí. Vaya con la eficiencia alemana no?. No he conducido nunca por Alemania, y pensaba que sería el paradigma de la eficiencia y la perfecta organización, pero ya leo que no es “tan fiero en león como lo pintan”. En fín que son humanos, digo yo…. o como decía (con bastante sorna) un abulete en una conversación de bar que ocasionalmente escuché estos días con respecto al asunto (bastante chusco) de los motores trucados de Volkswagen: “si ya no podemos confiar en la eficiencia alemana, que nos queda? El fín del mundo, ya te digo el fin del mundo¡¡¡” Luego una sonora carcajada… pues eso. El caso es que lo habéis pasado bien y nos habeis hecho pasar un buen rato de lectura. Abrazos y besos. PD.: Como os va el próximo fin de semana para la entrega de la botella?

  • Ulyfox

    Hola, Avenger
    Ya ves que tengo bastante abandonado el blog. Pero no del todo. Sigo, aunque sea a trompicones. Ahora he visto tu comentario. Efectivamente, no me hizo mucha gracia Alemania, será por aversión a la supuesta perfección. Simplemente, los alemanes son como todos pero quizá se crean mejores, no digo yo que con alguna razón desde su punto de vista.
    Bueno, que este pasado fin de semana hemos estado liados con compromisos familiares. bueno, no tan compromiso, en realidad lo hemos pasado muy bien en la reunión con un montón de primos. El próximo finde, el del puente, lo tengo libre, pero estamos dándole vueltas a una escapada y aún no sé lo que haremos. Te lo comunico en cuando sepa, porque esa botella debe de tener ya una solera importante. Gracias y un fuerte abrazo.

  • Avenger

    Hola Uly, me alegro mucho que lo el fin de semana lo pasárais bienhanos vemos os venga bien. No te preocupes, nosotros te proponíamos ese fin de semana, puesto que el siguiente si que nos iba a ser imposible. Pero como te digo, todo controlado, y espero que si que podáis llevar a cabo esa escapada; y si tenéis a bien, contarla para disfrute de vuestros seguidores. Como te digo estamos a vuestra disposición, y si os cuadra bien después de esa escapada buscamos algún día. Un fuerte abrazo y disfrutad mucho.