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Creta para nosotros

Ulyfox | 9 de marzo de 2016 a las 13:34

La calle Kondilaki, de La Canea, solitaria en febrero.

La calle Kondilaki, de La Canea, solitaria en febrero.

 

Desayuno en el puerto de La Canea. Imposible empezar mejor.

Desayuno en el puerto de La Canea. Imposible empezar mejor.

Como no tenemos remedio, hemos vuelto a Creta en cuanto hemos tenido una pequeña oportunidad. Una semanita en la isla del Minotauro, como nuestra particular forma de celebrar el Día de Andalucía, que para ser libres nosotros hemos extendido, como manda el himno, a la Humanidad. No es para daros envidia, aunque deberíais tenerla. Y, como en dos anteriores ocasiones, hemos amado más esa tierra, en invierno, ahora que no está invadida de turistas y el espíritu cretense no siente la necesidad de hacer pactos económicos con nadie.

Un establecimiento, a la espera de que comience la temporada, en La Canea.

Un establecimiento, a la espera de que comience la temporada, en La Canea.

Casi no habría mucho que contar de esta visita, que a nosotros ni siquiera nos pareció una salida al extranjero. Más bien, ha sido como esa vuelta que hacen en determinadas fiestas a su pueblo las personas que están trabajando fuera. Esa ha sido la sensación. Ocasión para reencontrarse con viejos conocidos, sentarse en los cafés acostumbrados y recolocarnos en nuestras tabernas de siempre. Comprobar que la vida no se para, que en Creta afortunadamente la crisis no está golpeando como en otros lugares de la maltratada Grecia. Ellos reciben en temporada el maná del turismo y en invierno limpian y adecentan, y los más se dedican a sus labores en el campo, que pasa a ser en muchos casos casi un hobby felizmente productivo: recolectar aceitunas, hacer aceite, destilar raki… Y en medio de todo eso, los fines de semana siempre hay tiempo para el esparcimiento familiar.

El singular y bellísimo monasterio de Gouvernetos.

El singular y bellísimo monasterio de Gouvernetos.

Era de admirar la noche del sábado, con una temperatura fantástica, el puerto de La Canea lleno de gente que abarrotaba las tabernas en medio de la música tradicional, bailando cuando se sienten ellos, convidando a raki al foráneo que pasaba por allí. Y la estampa repetida al dominguero día siguiente, esta vez con un sol radiante y desfile de familias por los muelles que dejaron los venecianos.

En los pueblos, la gente arreglaba sus negocios para abrir dentro de un mes o en un par de semanas, en La Canea los cada vez más exquisitos establecimientos perfilaban los detalles para tenerlo todo a punto, en el palacio de Cnosos se terminan trabajos de renovación para abrir nuevas zonas al público que dentro de nada circulará por entre estas maravillosas piedras minoicas milenarias… todo está por llegar. El tiempo se portó hospitalaria y amigablemente con nosotros. Parece que este invierno ha sido en Creta tan benigno como por aquí. No tan lejos, las Montañas Blancas (Lefká Ori) mostraban manchas de nieve y no esa gran capa de otros febreros. Sólo durante un momento, en una fugaz visita a la playa de Marathi, muy cerca de La Canea, el temporal de viento azotaba la orilla y el clima compuso una estampa realmente invernal para nosotros. Pero a la vuelta de la esquina, la calma volvió.

Por un momento pareció invierno en la playa de Marathi. Nieve al fondo.

Por un momento pareció invierno en la playa de Marathi. Nieve al fondo.

Y en este calmo ambiente, pudimos entrar por fin en el misterioso monasterio de Gouvernetos, en la península de Akrotiri, revisitar Agia Triada, repasear Rethymnon, disfrutar Heraklion, casi todo en familia, así en la intimidad, Creta para nosotros.

Y encima, coincidió la visita con la comunicación por parte de Anaya Touring de que la primera edición de nuestra guía de Creta, incluida su reimpresión, se ha agotado. Está decidida la segunda edición, y nos encargarán su actualización, así que… vale, aceptamos que os damos envidia.

  • Avenger

    Yasas¡¡¡ Pues sí, envidia “del tó”, de la buena y de la mejor… que preciosa que es Creta, y que buen plan Creta en Invierno, nosotros la vimos en un octubre, algo lluviosa pero con día espléndidos como vosotros esta vez. Es de agradecer que Creta permanezca, que se acreciente su espíritu especial. Viendo las fotos nos hemos vuelto a ver allí en “Antigoni” o “To Adespoto”, o como no al citar Heraklion, la esquina más concurrida y abigarrada pero a la vez más acogedora del mundo. Pues si vuelvo a reconocer que nos habéis dado mucha envidia; a ver si nos desquitamos y nos vemos ya en estos días no? Un fuerte abrazo amigos.

  • Marta

    Eso de que reconozcais que producís envidia, no hace que desparezca, pero recoreconforta un poquitín… Viendo las fotos me he transportado, y he añorado y deseado nuevamente volver. Un besazo enorme y gracias por compartirlo, que así lo vivimosaunque sea en la distancia…

  • Ulyfox

    Sí, Avenger, esos recuerdos que vosotros tenéis son los que a nosotros nunca nos abandonan, y nos dicen constantemente “volved, venid”. Y atendemos gustosamente a su reclamo. A la espera de ese desquite personal, gran abrazo!

  • Ulyfox

    Querida Marta. Ya escribí al comienzo de nuestra guía que “lo importante de Creta no es lo que se trae uno, sino lo que se deja allí”. Así seguimos sintiéndonos.
    Besos grandes! Y con cita pendiente, ya sabéis donde vivimos.

  • antoniodlr

    Hombre una mijita de envidia sí que me dais. Más bien tela, incluso puede llegar a ser de la del telón. Pero contrarresto este defecto, con la alegría que me da la noticia de que se ha agotado la edición de vuestra guía, y que el editor ya ha puesto en marcha la 2ª. No termino de entender porque Anaya Turing no se plantea lo de editar la guía en inglés; estoy convencido de que multiplicaría las ventas. Que si bien, como dijiste en la presentación del libro del Sr Landi, esto no da para comer, a ver si consigues por lo menos que llegue para la merienda.

  • Ulyfox

    Bueno, Antonio, siempre me parece que la envidia que puedo dar viene acompañada de ganas de conocer esos lugares, así que… bienvenida sea. La guía no nos ha dado más que alegrías. Y digo bien, porque dinero no nos ha dado. No importa, ese trabajo es la demostración de que hay algunas cosas que no se hacen por dinero… y se les saca mayor rentabilidad. Abrazo grande.