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Moarves de Ojeda, esa fachada

Ulyfox | 17 de febrero de 2020 a las 20:51

 

El espléndido friso de San Juan Bautista en Moarves de Ojeda.

El espléndido friso de San Juan Bautista en Moarves de Ojeda.

 

“Pues ya tienen que tenerle ustedes amor a esto para venir de tan lejos”, nos dijo el hombre que nos abrió la puerta de la iglesia románica de San Juan Bautista en Moarves de Ojeda. Apenas unos minutos antes, yo había entrevisto la maravillosa portada desde la carretera, visión de la que no había podido gozar Penélope, que estaba atenta a la conducción. Aparcamos detrás de la iglesia, y yo disfrutaba ya del momento en que rodeáramos el pequeño templo y pudiéramos compartir el asombro.

La sencilla fachada trasera de la iglesia.

La sencilla fachada trasera de la iglesia.

Es inútil escribir la onomatopeya de la estupefacción que nos produjo ese conjunto labrado en piedra que, de oxidada, parece hierro viejo. Un friso rojizo que muestra una representación clásica: en el centro el Cristo Pantocrátor rodeado del llamado Tetramorfos, es decir los cuatro animales que son el símbolo de los cuatro evangelistas. Y a un lado y otro, los doce apóstoles divididos en dos hileras de seis. Los expertos en arte dirán lo que tengan que decir de la calidad de las esculturas, nosotros nos limitamos a sufrir uno de los impactos artísticos más profundos que recordamos de los últimos tiempos.

Detalle del Pantocrátor y parte de los Apóstoles.

Detalle del Pantocrátor y parte de los Apóstoles.

Bajo el singular friso, la puerta está flanqueada por arquivoltas ajedrezadas, y los capiteles representan músicos, animales mitológicos y reales e incluso dos guerreros batallando. El color rojo y el casi perfecto estado de conservación ayudan al pasmo que produce esta obra singular con aspecto de retablo, en el centro de esta pedanía del municipio de Olmos de Ojeda, más que humilde y en la que en la actualidad viven sólo 14 personas. “Y todas mayores”, según nos dijo nuestro guía.

Ante la maravillosa fachada...

Ante la maravillosa fachada…

El hombre vive en una casa de piedra situada justo enfrente de la iglesia, y cuando lo fuimos a buscar al enterarnos de que era él quien guardaba la llave, nos advirtió:

-Pero dentro hace mucho frío, eh.

-No pasa nada -le tranquilizamos- venimos abrigados.

-Y además, saben que tienen que pagar un euro cada uno.

-Sí, hombre, no se preocupe- le repetimos. Hacía más de un mes que nadie había venido a visitar San Juan.

Los capiteles de la portada principal.

Los capiteles de la portada principal.

Al responderle a su pregunta que veníamos de Cádiz para ver el románico palentino, mientras abría la puerta, fue cuando dijo aquello: “Pues ya tienen que tenerle ustedes amor a esto para venir de tan lejos”. Y ciertamente es así. El románico es tal vez el estilo arquitectónico que despierta más enamoramiento. Al menos, el románico de esta gran cantidad de pequeñas iglesias y ermitas del campo y la montaña en las cercanías de Aguilar de Campoo, tan alejado de las imponentes catedrales del mismo estilo en  Santiago y Zamora o, no digamos, sus hermanas espléndidas en Francia, Alemania o Italia.

Más capiteles en el lado opuesto de la puerta.

Más capiteles en el lado opuesto de la puerta.

En el románico palentino, que visitamos en diciembre y del cual San Juan de Moarves es una de sus cumbres, te emociona la grandeza que supone que en estos enclaves humanos mínimos se erijan estas maravillas asombrosas. Nuestro humilde cicerone seguía con sus advertencias:

-Pero de todas formas lo importante está fuera -mientras nos contaba con expresión de experto los detalles escultóricos de la fachada.

Una peculiar imagen de San Juan Bautista, nada que ver con las representaciones tradicionales.

Una peculiar imagen de San Juan Bautista, nada que ver con las representaciones tradicionales.

Ya dentro relataba historias del casi desnudo interior: las pequeñas figuras de san Juan que sacaban en procesión antes para rogativas de las lluvias. No se veía muy creyente, puesto que de vez en cuando acotaba a sus intervenciones, con “eso dicen…” o “eso es lo que la Iglesia dice…”.

Detalle de la pila bautismal.

Detalle de la pila bautismal.

-Y miren la pila bautismal esta. Parece que es también Cristo con los apóstoles, como el friso de fuera, pero aquí hay trece apóstoles ¿cómo puede ser eso? A lo mejor el otro es San Pablo, eso dicen, pero para mí que igual es la Virgen ¿no?

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La visita es corta, claro, porque el hombre tiene razón y lo verdaderamente precioso está fuera, en esa fachada única que, una vez que se ha ido, y con la compañía silenciosa de otra pareja que se ha sumado a la cita de manera repentina, nos demoramos en seguir contemplando largo rato, prolongando la partida porque ¿quién sabe cuándo vamos a volver desde tan lejos?

En esos días fríos y lluviosos, nos sobrepusimos a los elementos para poder conocer esta y otras pequeñas maravillas en piedra. El tiempo y la soledad del invierno nos negaron la entrada en algunas. Lo iremos contando, pero San Juan de Moarves, su friso de piedra y su manera de reinar en el solitario frío de los campos palentinos, merecían el detalle de figurar solo aquí.

  • Carmen

    ¡Espectacular! El arte románico es tan bonito y está tan olvidado, que me enternece que os emocionara tanto.

    El románico de esta zona es más humilde. Se trata de un arte ligado al oficio, que llegaba dónde no llegaba nadie. Es un arte incomprendido y despreciado y poco valorado. ¡Lástima! No se tiene en cuenta que, este tipo de patrimonio nos hace grandes.

  • Ulyfox

    Carmen, el románico es mi estilo favorito desde que tengo memoria. Y estas iglesias palentinas son pequeñas maravillas. La de Moarves es de primera magnitud, pero toda esa zona está llena de ejemplos asombrosos, aunque humildes.
    Me encanta compartir este gusto contigo. Tal como están las cosas, quizá sea preferible no comentarlo mucho…
    Un saludo