Mil sitios tan bonitos como Cádiz » Archivo » Dos excursiones desde Molyvos: Petra y Skala Sikaminia

Dos excursiones desde Molyvos: Petra y Skala Sikaminia

Ulyfox | 17 de marzo de 2021 a las 19:57

La iglesia Panagia Glykofillousa, sobre su roca en Petra.

La iglesia Panagia Glykofillousa, sobre su roca en Petra.

Molyvos (también llamada Mithimna), en la costa norte de Lesbos, encierra en sí misma numerosas bellezas, pero si se hace, como nosotros, una estancia de cuatro días permite algunas excursiones a interesantes sitios cercanos. El más cercano es Petra (nada que ver con su misteriosa homónima en Jordania), a sólo unos cinco kilómetros hacia el sur. El lugar es un pueblo agradable, con una buena playa, y muy visitado por grupos turísticos, dada la cercanía al gran polo atractivo de Mólyvos.

Una calle en el centro de Petra.

Una calle en el centro de Petra.

Abundan los excursionistas de un día, que acuden a comprar la artesanía que elabora la Agrupación de Mujeres locales, a bañarse y, sobre todo, a visitar la iglesia de la Panagia Glikofillousa (Nuestra Señora del Dulce Beso), sobre su espectacular emplazamiento: una enorme roca (petra, en griego) que se alza en el centro del pueblo y que da precisamente su nombre a la localidad.

Vista desde las alturas de la Panagia Glykofillousa.

Vista desde las alturas de la Panagia Glykofillousa.

20190901_101735

El patio ante la iglesia.

20190901_101544

Vista desde la iglesia hacia el interior de la isla.

20190901_112229

Penélope, en el balcón sobre la roca.

20190901_111601

El interior la iglesia, con el iconostasio.

La iglesia es imponente vista desde abajo, encaramada al peñasco y para visitarla hay que subir 112 escalones labrados en la roca. Su silueta, una muestra más del gusto de los griegos por colocar santuarios en lugares difíciles y elevados, destaca a lo lejos por encima de todas las casas. Desde arriba, y en un balcón de hierro forjado ante la entrada, se tiene una hermosa vista del pueblo y de toda la costa. En el interior, es de una claridad deslumbrante, y cuenta con una hermosa colección de iconos. Recibe numerosos peregrinos.

DSC_0908

DSC_0916

Vistas del interior y exterior de la Mansión Vareltzidaina.

20190901_103521 DSC_0907

Alrededor del santuario se agrupan las casas del pueblo, con sus tejados rojos, y algunas casas señoriales de antiguos magnates, como la llamada Mansión Vareltzidaina, bonito ejemplo de construcción tradicional, de finales del siglo XVIII, y que combina elementos arquitectónicos clásicos y otomanos. Dentro, tiene una preciosa decoración de frescos en paredes y techos. Actualmente está convertida en museo, y muestra la historia de la familia que la habitó y la vida en aquellos tiempos.

20190901_100339

La preciosa iglesita de Ayiou Nikolaou, perparada para la ceremonia infantil.

20190901_110229

Algunos de los frescos de Ayiou Nikolaou.

20190901_100452

Antes de visitar la Panagia Glykofillousa pasamos por delante de una pequeña y sencilla capilla de piedra, la dedicada a San Nicolás (Ayiou Nikolaou). La iglesita estaba engalanada para una ceremonia religiosa infantil, no sé si un bautizo o algo equivalente a una primera comunión, con figuras y banderolas. En el interior, destacaban en la oscuridad las paredes llenas de frescos bizantinos, algo siempre emocionante en estos pequeños templos.

20190831_115518

Dos vistas del minúsculo puerto Skala Sikaminia.

Dos vistas del minúsculo puerto Skala Sikaminia.

La capilla del puerto.

La capilla del puerto.

Un café griego para empezar la mañana.

Un café griego para empezar la mañana.

Otra posible excursión, un poco más lejos, aunque no se tarda más de media hora en coche es al precioso y minúsculo Skala Sikaminia, que no es más que el puerto (skala) de Sikaminia, la población principla, situada dos kilómetros más al interior y más alta. Skala no es más que una treintena de casas y casi el mismo número de pequeñas embarcaciones en su muelle coronado por una blanca capilla.

20190831_141056

Camino de la playa de Skala, Kayia.

Camino de la playa de Skala, Kayia.

Tiene hacia el este una playa de guijarros grandes bañada por unas aguas bastante frías, y el mejor plan es caminar hacia ella, refrescarse de verdad y volver al pueblecito a comer las excelentes sardinas de la isla, en una taberna junto a las barcas de pesca, rodeados de gatos pedigüeños e insistentes.

El coro de gatos esperando que les caiga algo.

El coro de gatos esperando que les caiga algo.

Las suculentas sardinas de Lesbos.

Las suculentas sardinas de Lesbos.

A la vuelta, tomamos la carretera de la costa, desde la que se divisaba todo el tiempo el continente turco, ahí tan cerca. En un mirador, nos paramos a admirar la vista. Allí llevaba horas apostada una joven con unos grandes prismáticos. Pensamos que pertenecía a alguna asociación de observadores de aves, pero ni mucho menos. Resultó ser española, y pertenecía a una ONG que vigilaba el incesante tráfico de embarcaciones con migrantes. “Son decenas todos los días” nos contó, y que su misión era contar su número y avisar a los buques de auxilio para que acudieran a rescatarlos. No era una turista precisamente, y su trabajo debía de ser arduo. Pocos días después pudimos constatar directamente el drama, cuando pasamos ante el atestado y desgraciadamente conocido campamento de refugiados en Moria.

Sikaminia, en lo alto de la costa.

Sikaminia, en lo alto de la costa.

Skala, vista desde Sikaminia.

Skala, vista desde Sikaminia.

Una embarcación, patrullando la costa griega de Skala.

Una embarcación, patrullando la costa griega de Skala.

En ambas excursiones, fue agradable después volver al Aphrodite Hotel para disfrutar de sus tumbonas e incluso de su playa privada, y terminar las jornadas cenando en su bastante buena taberna junto al mar.

  • Carmen

    Se me hiela la sangre con lo que explicas de la chica de los prismáticos. Duele mucho.
    Antes de la terrible guerra, compraba el jabón de Alepo. Me gustaba y pensaba ir un día a ver Alepo y Palmira…
    Ulyfox, siempre descubres nuevos e interesantes destinos. ¡Una suerte haber conocido tu blog!.

  • Ulyfox

    Muchas gracias, Carmen, por leerlo. Es una suerte para los migrantes que haya tanta gente dedicado a este problema. Si no, lo que ya es un desastre se convertiría en genocidio…
    Grecia tiene tantos sitios interesantes…
    Un saludo


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber