No sin mi guía

Ulyfox | 15 de diciembre de 2012 a las 18:58

En Venecia, con la Guía del Trotamundos.

Recuerdo que sólo en nuestros dos primeros viajes no llevamos una guía. En Cuba éramos ignorantes viajeros, insulsos primerizos, y además aquello estaba tan organizado que no había por qué. Pero al año siguiente, en nuestro primer contacto con Italia descubrimos al sabio. Uno de los compañeros del grupo parecía saber más que todos los demás, y siempre tenía claro dónde se podía comer y qué esquina doblar para que el viaje fuera más interesante, mucho más que nuestro guía oficial, bastante interesado en que entráramos en ciertas tiendas y déspota a su manera. Ese hombre tenía un secreto que lo hacía más poderoso que a todos nosotros: iba armado con la Guía del Trotamundos, y en sus páginas mágicas encontraba respuesta a sus preguntas y a las de todo el grupo. Él por ejemplo, con sus letras, nos proporcionó uno de los mejores descubrimientos: la Trattoría Al Mascaron de Venecia, donde descubrimos que la pasta al forno con verdura podía ser una delicia, y en la que confirmamos años después que los spaguetti podían saber a almejas en toda su longitud.

En Atenas, con una guía mucho más gorda.

La Guía del Trotamundos fue nuestra biblia a partir de entonces, y a ella le debemos gran parte de nuestro descubrimiento de Grecia, cuando nos llevaba de cabeza a sitios en los que parecía inverosímil que se pudiera comer tan bien ¡Ese cerdo con berenjenas en Esparta! Regada con vino rosado de barril, con el acompañamiento del canto de los dos ociosos camareros en una mesa cercana, en un local que no invitaba precisamente a entrar, esa cena forma parte de nuestra vida casi como la primera vez que nos besamos. Y esa guía nos enseñó cómo ir y volver de los altos, etéreos monasterios de Meteora, sin perdernos, hasta ganarnos el calificativo de aventureros por todos los compañeros de grupo que no se salieron del carril.

La mejor guía para el Périgord.

El Trotamundos, las guías Total, Guiarama o Viva de Anaya Touring, la Lonely Planet son como nuestra Trilogía de las Guías. No se nos ocurre viajar sin esas páginas llenas de información hechas, sudadas, amadas y vividas por gente que conoce el destino al que están dedicadas. ¿Cómo ir sin guía? Pero, quién lo iba a decir, parece que en este mundo tan irreconocible que nos están dejando, la gente está empezando a perderle el cariño a las guías. O eso dicen.

Nosotros qué os vamos a decir, si estamos escribiendo una trabajada y gozosa guía de Creta para Anaya. Pero esto es lo que ha escrito nuestra editora (me encanta como suena) Ana López: http://www.anayatouring.com/blog/2012/12/14/%c2%a1no-sin-mi-guia/#comments. Leedlo, retuiteadlo, difundidlo o como quiera que se diga en lenguaje de ahora lo de apoyar una causa justa. Por los viajeros, que somos todos.

 

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Trilogía de Iberia (II) El Cairo

Ulyfox | 12 de diciembre de 2012 a las 12:00

Ante la maravillosa pirámide escalonada del faraón Zoser, la primera de todas.

Que no se piense Iberia que nos fastidia demasiado. Si a Atenas va a seguir viajando Aegean, tampoco El Cairo se va a ver huérfano de españoles por la supresión de la ruta. De hecho, nosotros fuimos a bordo de Egypt Air, y tan ricamente, hace ya cuatro años, tan rápido pasa el tiempo. Quién nos iba a decir. Entonces no había empezado la llamada ‘primavera árabe’, y las cosas estaban relativamente tranquilas, con esa paz falsa de las dictaduras asentadas. Poco después se vio cuán falso era. Había mucho turismo, y mucho español, la mayoría echando de menos la tortilla de patatas y, digámoslo, insensible a la hondura histórica de los templos y pirámides.

En el mercado de Jan al Jalili

Ahora reconozco que me he perdido con la evolución de la revolución. Islamistas radicales en el poder, militares que nunca lo dejaron, fanáticos de un lado, hombres y mujeres honrados por el otro. Algaradas en las calles y la sensación de que los poderosos siempre saben buscarse el hueco. Desazón.

Un coloso caído en el Museo de la necrópolis de Saqara, cerca de El Cairo.

No se puede decir que viéramos Egipto durante nuestro viaje. Pirámides y templos con guías propios, crucero en el hermosísimo Nilo en barco de lujo, turismo domesticado y seguro, con unas pocas licencias a una libertad viajera de mentira. Sólo una noche salimos a cenar por las calles de El Cairo, y cerca del hotel, en un restaurante insatalado en un barco en el río. Era Ramadán, y las familias muy numerosas cenaban y cantaban en la cubierta, roto ya el ayuno. Infinidad de niños correteaban y los trajes de las mujeres eran brillantes. Las luces eran amarillentas. Había mucha gente y cruzar la avenida paralela al Nilo era una aventura desafiante con el tráfico.

El gran río Nilo, en El Cairo.

Supongo que ahora poquísimos turistas visitarán Egipto, y ellos habrán perdido los suculentos ingresos del turismo, casi la única gran industria nacional. Por contra, debe de ser una delicia para los escasos visitantes pasear por los bosques de columnas de los templos en Luxor o entrar a las tumbas del Valle de los Reyes. Puede que ni haya colas ante la Gran Pirámide, y uno pueda por fin dejarse llevar por la propia pequeñez ante la reencarnación de los dioses que eran los faraones, y desaparecer en su propia verdad diminuta. O por el lado contrario, crecerse ante la evidencia de la capacidad creadora del hombre. Filosofías.

 

Pero el centro de El Cairo ¿cómo estará? Ya no hay esas grandes concentraciones en la plaza de Tahriri, no tan grandes tan cerca del fabulosos Museo de Antiguedades Egipcias. Lo admito, ni siquiera sé si habrá construido el nuevo Museo junto a la pirámide de Keops. El Cairo es tan caótico… En aquella apariencia de independencia vajera, visitamos el mercado de Jan el Jalili durante un rato, y no se diferenciaba mucho de tantos zocos árabes, con su abigarramiento y sus regateos. Si acaso, a la hora que lo visitamos y con Ramadán, había poca gente para lo acostumbrado. Pero pudimos sentarnos en un cafetín, y esquivar vendedores ambulantes, y comprender que todo el mundo es igual en todo el mundo.

La Gran Pirámide de Keops estará sola.

Iberia: tampoco en esto nos has fastidiado.

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Iberia rompe con Grecia

Ulyfox | 9 de diciembre de 2012 a las 2:52

Un antiguo anuncio de la compañía que entonces se denominaba orgullosamente Líneas Aéreas de España decía: “Con Iberia ya habría llegado”. Con gran dolor tengo que lamentar hoy que con Iberia ni usted ni nadie llegará nunca, ya no, a Grecia. La compañía ha anunciado que suprime la ruta con Atenas, al igual que hará con Estambul y El Cairo y más adelante con La Habana y Santo Domingo. Menos oportunidades.

En los Propileos de la Acrópolis, ante el templo de Atenea Niké (la victoriosa)

Iberia nos lo pone más difícil. Digo yo que siendo inteligente siempre habría que estar conectado con Atenas, permanentemente tener la puerta abierta en esa dirección, el hilo sin soltar, el cable del que tirar, la línea pintada en el suelo, las migas de pan en el sendero, las ramas rotas, las muescas en los troncos, las flechas en las rocas señalando a Atenas, el faro siempre encendido en la Acrópolis, el billete siempre dispuesto para acercarse a Plaka, a los barrios menesterosos de Monastiraki, para embarcarse en El Pireo, y el ánimo perenne a pasear siempre bajo la colina de las Ninfas. Pero ahora Iberia no, ya no, ya no quiere.

La Acrópolis ilumina la ciudad

Menos mal que nos queda, de momento, Aegean Airlines, si no ¿cómo volar desde Madrid sobre Valencia, Mallorca, Alghero, Nápoles y el Vesubio, Corfú, Patras, Corinto, Salamina… para aterrizar bastante más allá de Likabitos? ¿de qué manera llegar para saltar después a las Cícladas, a Rodas o Creta? Ya hace unos años, la clásica Olympic Airways suprimió los vuelos, pero entonces tomó el relevo Aegean. ¿Qué pasará ahora? Antes había hasta cuatro vuelos diarios con Atenas. Ahora quién sabe.

Seguiremos yendo a rendir pleitesía al Hefestion.

Iberia, donde estuvo el jardín de las Hespérides, donde Hércules robó las manzanas de oro, rompe con Atenas. Zeus, no se lo tengas en cuenta a ese presidente repeinado que tienen. Después de hacer un ERE con miles de empleados ahora lo va a hacer  con los usuarios. No podrá desde luego con nosotros. Atenas, la inmortal, siempre encontraremos la forma de llegar a ti. Como Ulises sabía que volvería a su Ítaca. Si toda la furia de Poseidón no pudo impedirlo ¿cómo va a poder hacerlo un engominado mortal? La sabia Atenea, patrona de la inmortal polis, que ya ayudó a Ulyses en su Odisea, sabe a quién tiene que guiar y cómo.

Seguiremos yendo a comer a las tabernas bajo el emparrado.

Los antiguos atenienses, lo sabéis, eligieron a Atenea como su protectora precisamente en competición con Poseidón. Este, para ganarse su favor, abrió con su tridente un gran manantial para surtir a la ciudad. La hija de Zeus les regaló el primer olivo domesticado, y los atenienses lo tuvieron claro. Desde entonces, un olivo crece en la Acrópolis, justo detrás del Erecteion de las cariátides. Pero para verlo, tendréis que coger un avión que no sea de Iberia. Así es.

Y seguirá el olivo siempre junto al Erecteion, y durará más que Iberia.

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A donde viajan los héroes

Ulyfox | 5 de diciembre de 2012 a las 13:45

Son la luz. Un grupo unido y unos líderes animosos, sin preocupación por el propio interés y sin miedo a la lucha, son la luz. Un grupo así es capaz de superar incluso nuestra traición sin gloria, el desdén de otros y el miedo de aquellos. Yo diría que un conjunto de personas como ese debería tomar como victoria lo que de hecho es una derrota más, y más dolorosa, de lo óptimo. Ellos han vencido y son la luz.

Unos dirán que se han equivocado, pero yo digo que estaban en lo cierto desde el principio, y ahora tienen unos cuantos salvados en la batalla y unos muchos más gravemente heridos pero con mejor pronóstico que al principio. Heridos pero en marcha. No es una derrota deshonrosa, y en cualquier caso, los mejores capitanes son los que, primero que nada, piensan en la salud de sus hombres. No ha habido muertos ni prisioneros. Y la dignidad de las víctimas se ha salvado por lo noble de su lucha y, al final, por lo emocionante de su propio sacrificio por los supervivientes. De ahí que esté seguro de que van a tener suerte.

Y ahora, permitidme que desee a mi comité un merecido descanso, uno por uno, y que imagine para ellos un lugar al que me gustaría invitarlos. Primero (nobleza y mi condición de hombre antiguo obligan) a Tamara, predestinada a luchar, por su sangre rebelde y su épica sensibilidad. Ella debe, y lo hará, viajar a su Palestina amada, donde tiene casa, familia y amigos, y donde debe reencontrarse con su destino y con los besos de María. Pero antes, le voy a recetar una paradita de varios días en Paros, la isla en la que hace unos meses comenzó a compartir el amor por las gentes griegas, y por el mar de unos dioses que cuando se entrometen en las vidas de los humanos solo lo hacen en las cosas materiales.

A Juan, estoy seguro, le agradaría viajar a Turquía, recorrer el corazón de Estambul durante días, sentir el roce de la multitud, gozar de la Sagrada Sabiduría de la sublime puerta y, todo hay que decirlo, aprender a distinguir de una vez el raki turco del cretense. Una sesión de hamam para serenar el ánimo será solo un recomendable respiro para volver con más fuerza, y cargado de negro, fuerte, intenso y a la vez dulce café turco.

Carlos es el único de todos que ha estado en Creta, mira por dónde, en aquellos buenos tiempos de periodismo de motor. Ahora no me cuesta imaginarlo con su delgadez fibrosa y apasionada subiendo a las nieves del monte Psiloritis o triscando por las hermosas gargantas de la isla de Zeus. O descubriendo en cuatro por cuatro los carriles entre olivares y palacios minoicos. Queda invitado a sopa de pescado.

Fernando es de los que andan con la cabeza alta de manera natural. Todo esto le ha costado volver a fumar. Ahora debería caminar tranquilo por las menudas carreteras del Périgord francés, visitar castillos y descansar en las pequeñas plazas de los pueblos, surcadas por solitarios canales, con una copa de Pecharman en la mano y una buena muestra de foie en el plato. Y allí casi no se puede fumar en ningún lado, por si decide intentarlo de nuevo.

El López. Al López no hay quien le separe de su mujer y sus muchos hijos. Pero por todos sus compañeros los ha dejado en largas jornadas de devanarse el seso y sin perder por eso el buen humor. Por eso, le pago virtualmente un tour por Sicilia a toda la familia, una gran excursión barroca en la que puedan todos degustar las croquetas de sardinas, los involtini de pez espada, los spaguetti con erizos de mar, los antipasti  fríos del chef, los ravioli de calabacín, el cuscús siciliano, las pizzas con rúcola, las salchichas del país, los linguini con anchoas, los risotto a la trufa… y de postre, cassatta para todos y limoncello para los mayores. No hay familia que sepa lidiar tan bien y de manera más natural con todo tipo de platos.

Son mi comité y lo merecen todo… incluso mis disculpas. A los expulsados, buena suerte.

P.D. He dudado mucho a la hora de escribir esto, y de decidir publicarlo. Lo he repasado decenas de veces. Por la simple pregunta de si es oportuno, justo o necesario. Y porque no tengo claro cuál es mi propósito en lo profundo, si una justificación o un homenaje. No dejo de tener dudas, pero aquí está.

Viajeros prevenidos

Ulyfox | 29 de noviembre de 2012 a las 14:17

Trip Advisor te dice lo que piensa la gente, por ejemplo, de estas tabernas en la playa de Parikia, en Grecia.

Esos viajeros prevenidos valen por dos. No estoy hablando de comprarse seguros de viaje, de prevenir inconvenientes o de asegurar daños. También vale si se emprende cualquier trayecto o si se reserva muy por adelantado, pero no hablo de eso. Hablo de saber a dónde, por dónde y cómo va uno a los sitios. A ver, es como si antes de ir al cine nos informamos de la película que queremos ver, sobre el director, de las críticas que ha tenido, o mejor aún, le preguntamos a algún amigo de confianza, de esos que no tienen el título de crítico pero en los que confías porque compartes simplemente visión de la vida. Pues eso.

Saber cuál es el hotel con mejores vistas de Mikonos…

Se supone que eso es lo que pretende Trip Advisor, una página web de éxito absoluto entre los vajeros de todo el mundo. Si contamos de la misma manera que lo hacen ellos concluiríamos que 75 millones de visitas certificadas son bastante como criterio sobre las cosas de viajar. Si le aplicamos el dicho de los millones de moscas y sus particulares gustos gastronómicos no nos serviría. Pero concluyamos que, viajeramente hablando, somos moscas, y entonces tendríamos una excelente guía para movernos por todo el mundo, y que lo que se saca en esta página son conclusiones y calificaciones medias sobre hoteles, restaurantes y lugares de interés en general. Como referencia, no está nada mal.

¿Y dónde se duerme mejor la siesta?

Bueno, todo esto es para que si queréis le echéis un vistazo a esta entrevista que hace unas semanas publicó en los periódicos del Grupo Joly un chico que algunas veces se hace pasar por mí: http://www.diariodesevilla.es/article/entrevistas/1394397/critico/tiene/su/idea/nosotros/millones.html

Y buen viaje.

A donde quiera que vayáis…

Matala, la de los hippies

Ulyfox | 24 de noviembre de 2012 a las 22:12

Las cuevas que alojaron a los hippies en la playa de Matala

A lo mejor era un alto en su largo camino hacia Katmandu o de retorno hacia el hogar de sus papás una vez que estos decidieron dejar de mandarles dinero, pero hay un rincón en Creta donde los hippies buscaron su refugio en los años 60 y 70. Matala, así se llama el lugar, está en el golfo de Messara, el de las playas inmensas y azotadas por el viento, una curva de arena enorme junto a un mar muy azul y con un fondo de montañas oscuras y nevadas buena parte del año.

Comer sobre la playa de Matala, un placer de hippies.

Los hippies podrían ser llamativos, con sus camisas y trajes de flores, pero no eran originales. Porque miles, tal vez millones, de años antes (¿quién puede contar el tiempo tratándose de dioses?) a esta misma playa llegó Zeus disfrazado de toro con la raptada Europa sobre su lomo volando desde las costas de Fenicia. Algo tendrá Matala, que luego habría de ser puerto minoico de Festos y romano de Gortina.

Recuerdos del poder de las flores en las calles de Matala.

Los hippies encontraron fácil alojamiento aquí. En un promontorio sobre el mar ocuparon milenarias cuevas que habían servido de vivienda y hasta de tumbas en época romana. Allí se quedaron, con camas, ventanas, chimeneas y escaleras talladas en la roca. No creáis, no eran unos cualquieras. Entre los trogloditas estuvieron temporalmente nombres ilustres como Bob Dylan, Cat Stevens y Janis Joplin.

Todo el pueblo es mercadillo y tabernas.

Eran jóvenes, artistas, muchos de ellos famosos y tenían prisa por vivir. Pero a los lugareños no los impresionaron. Sencillamente, los cretenses no los soportaron, no aguantaron sus costumbres libertinas y drogatas, ni tanto amor libre ni tanta música extraña. Los expulsaron y ni siquiera se lamentaron por perder el tren del flower power y del haz el amor y no la guerra. Los cretenses, que sí sabían lo que era una guerra, prefirieron gente que les diera dinero, es decir turistas normales. Los hippies buscaron otros territorios griegos más propicios, y los hallaron en las Cícladas, sobre todo en Mikonos e Ios.

Negocios hosteleros para robinsones occidentales.

Pero ya Matala había cobrado fama, su playa de arena, sus cuevas en el promontorio, sus mercadillos de abalorios… Y decidió convertirse casi en un museo hippie, hacer del mercadillo dos calles, pintar sus calzadas de flores y colores, montar bares playeros con cañas de bambú, celebrar un festival de música sesentera. Y le salió bien. H0y es un lugar divertido, masificado por horas, pero ordenado y relajado cuando los autobuses de excursión se van. La playa sigue siendo magnífica, las cuevas están protegidas como vestigio arqueológico y sobre la arena aún se ven algunos melenudos que quizá fueran hippies de temporada pero ahora parecen de saldo. En algunas tabernas se come buen pescado con una vista inmejorable y las pensiones familiares tienen un buen precio y, sí, un aspecto en cierta forma provisional. De noche, la playa es acogedora.

Y el atardecer puede ser maravilloso si no hace viento.

Todo el conjunto tiene un aire africano. La música que suena es buena. En cierta forma, podríamos creer haber llegado a un paraíso con una guitarra y una flor en la boca. Si queremos creerlo, claro. Y dan ganas.

Parte de la inmensa curva del golfo de Messara, con el Psiloritis nevado todavía en junio.

Matar a un ruiseñor

Ulyfox | 23 de noviembre de 2012 a las 1:46

La acabo de ver de nuevo. Hacía años. En blanco y negro sereno e inquietante.  Grandioso Gregory Peck-Atticus Finch. Me embelesan las películas de hombres íntegros, las ejemplares, las de hombres buenos, como El apartamento, como Solo ante el peligro, como Casablanca, incluso como Qué bello es vivir. O últimamente El gran Torino. Siempre me han parecido necesarias, y más en tiempos como éstos, tiempos para traicionarse por un precio no demasiado alto, época en la que buscamos excusas demasiado tópicas, o reales, que nos justifiquen nuestra rendición. Pero estas películas no nos dejan engañarnos.

En Matar a un ruiseñor, un personaje le dice a la hija de Atticus, Scout: “Hay hombres que han nacido para cargar con las cosas desagradables de los demás, tu padre es uno de esos hombres”, mientras Peck aparece al fondo, de espaldas, recibiendo la trágica, inevitable noticia, cargando de nuevo con el peso de otro. Por las noches, Atticus, el abogado que consiente en defender a los pobres tras la Gran Depresión de 1929 a cambio de que le paguen en con nueces o verduras, sienta en sus rodillas a Scout y le explica cómo vivir. Por ejemplo, el significado de la palabra transigir: “Tú no quieres ir a la escuela y prefieres que yo te siga leyendo, yo quiero que vayas a la escuela a aprender. Te propongo que vayas a clase y a cambio yo te seguiré leyendo. Eso es transigir”. Otra frase de Atticus a Scout: “No comprenderás nunca a una persona hasta que no te pongas en su lugar e intentes sentir como ella”. “Papá ¿por qué defiendes a un hombre negro?”, le pregunta. “Porque si no no podría ir con la cabeza alta”. Terrible frase para los que hemos aceptado caminar con la cabeza gacha, mirando hacia otro lado. Películas espejo para que no nos volvamos ciegos ante tantos ruiseñores muertos, cazados por escopeteros sin reglas. El camino está ahí. Para los valientes.

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He tenido carta de Kato Zakros

Ulyfox | 22 de noviembre de 2012 a las 2:06

La solitaria playa de Kato Zakros

“Por supuesto que nos acordamos de vosotros muy bien. Nosotros estamos bien y disfrutando del invierno en Creta. El tiempo ahora es lluvioso y en unas pocas semanas comenzaremos la cosecha de aceitunas. Con mucho gusto os enviaremos raki, pero por lo que sé es bastante caro si se mandan pocos litros”. Son palabras de Stella, la dueña de los apartamentos que llevan su nombre en un lugar definitivamente paradisíaco del este de la isla. Ya os he hablado de Kato Zakros y de los apartamentos Stella, y de su impar marido Ilias, y del hijo de los dos, Stratis. Ayer les pedí que me investigaran la posibilidad de enviarme una buena remesa de raki, ese destilado maravilloso omnipresente en Creta, símbolo de hospitalidad y generosidad. Allí te dicen por la mañana que es bueno para ayudarte a sobrellevar el día, a media mañana para acompañar el café o ese pequeño almuerzo de quesos y aceitunas, más tarde a la hora del aperitivo, luego que sirve para hacer la digestión, por la tarde en la visita a los amigos y por la noche te ayuda a dormir.

La terraza de los apartamentos Stella, el jardín, el olivar y el mar al fondo.

Y esas palabras de Stella me han parecido venir de una Arcadia feliz y en armonía con la naturaleza. Me imagino a esa familia, únicos habitantes permanentes de esa mini aldea, pintando y arreglando sus preciosos apartamentos en medio de ese jardín, a Ilías yendo al campo con su burro en los intervalos entre la fabricación de los muebles de madera y los supongo felices. Él es un hombre total, ex culturista y alpinista, arreglador y señalizador de senderos, ella lleva los apartamentos y da clases de danza griega en invierno (recuerdo que durante nuestra estancia allí, una tarde demostró que sabía bailar sevillanas y dijo que le encantaban).

Nuestro alojamiento en casa de Stella

Y me siento, nos sentimos felices de tener amigos allí, cerca de la Garganta de los Muertos y de los restos del palacio minoico de Kato Zakros, a la orilla de una bahía profunda y cristalina que en tiempos albergó un puerto que comerciaba con Mesopotamia y Fenicia. Amigos que recogen aceitunas y producen raki. Amigos que nos escriben esas cartas evocadoras y provocadoras de envidia, y que están allí tal vez esperándonos…

El valle y la bahía de Kato Zakros, desde Terra Minoika, las villas también propiedad de Stella e Ilias.

Algo más que un cuchillo

Ulyfox | 21 de noviembre de 2012 a las 1:13

Tenía ganas de tenerlo. Es como si un afán inexplicable me llevara a poseer cosas de Creta. No sé qué poesía o grandeza puede esconderse en un cuchillo, en un simple cuchillo artesano cretense. Sé que tienen fama y que en Chania hay una calle de los cuchilleros. Quizá solo por eso quería tenerlo. Es precioso, con una hoja brillante en la que está grabado un mapa de Creta y un poema que, lamentablemente, no puedo traducir. Y un mango de madera de olivo que se remata dividido en dos, como marca la tradición. Lo compré en ‘Armenis’, la tienda más afamada de la calle Sifaka de La Canea que lleva el nombre del artesano, y en cuyo interior se amontonan las joyas de acero afilado, y también las figuritas de Eleftherios Venizelos, el gran político cretense, como la que se ve en la foto de arriba.

Vista de los arsenales venecianos en el puerto de La Canea,

Y estoy contento con mi cuchillo artesano. Y lo utilizo en la cocina. Cuando con él corto tomate o pico cebolla, ejecuto el ritual de entonar a la vez algún estribillo fácil de Nikos Xylouris y el hechizo se completa. Con ese conjuro, estoy de nuevo junto a la muralla bizantina, o en el barrio de Splantzia bajo el minarete, o sentado en la taberna Monastiri comiendo unos huevos fritos con staka, que ojalá supiérais lo que es, para que el recuerdo os resultara tan jugoso como a mí. Y a lo mejor, más que un cuchillo es una varita mágica, una llave del tiempo, un billete hacia el mar de Libia, una clave para llegar al laberinto y salir de él.

Mi cuchillo cretense, en mi cocina.

Lo tengo y con él tengo mucho más que un cuchillo (majeri, en griego).

Promesa

Ulyfox | 12 de noviembre de 2012 a las 13:48

Hace tiempo que este blog está impregnado de una cierta tristeza, motivada seguramente por lo difícil de la situación, pero que es de alguna manera una traición a su espíritu, luminoso, gozoso, amplio y claro. Esto es un blog de viajes, y viajar significa no tener miedo, y casi no reparar en los peligros.

Así que esto se acabó. Prometo la sonrisa no rehén ni conformista, la propuesta ilusionante y la imagen amiga. A los que andamos buscando nos conviene mejor tener una antorcha que una venda. Ya he empezado a retomar aires brillantes. Mejor que esto sea una ventana que abrir para respirar, que demasiado viciado se está poniendo el aire. Podemos recomenzar por el post que hay aquí abajo, dedicado a una isla, como no, que tiene en el azul esperanza su carnet de identidad. Y que les den.