A las puertas del templo

Ulyfox | 15 de mayo de 2010 a las 20:25

Estamos a poco más de una hora de cumplir el objetivo para el que hemos venido a Girona. En el hotel y terminando de arreglarnos (Penélope; yo no tengo arreglo) para ir al Celler de Can Roca. Cuatro meses de espera desde que hicimos la reserva. El cuarto mejor restaurante del mundo nos aguarda, el que será el mejor de España, seguramente, en cuanto cierre El Bulli de Ferrán Adriá. Somos todo expectación y, como siempre en estos casos, uno teme la decepción, el no era para tanto. Cómo será que esta noche he soñado que íbamos y que, con toda la parafernalia, los hermanos Roca nos daban dos cervezas con medias raciones. Eso sí, nos cobraban menos de 30 euros, lo que no está nada mal para un sitio con tantas estrellas Michelin.

Ayer mismo estábamos en la Isla y hoy nos parece que hace ya varios días. Tengo comprobado que viajar en el espacio te traslada también en el tiempo. ¿Quién se acuerda ahora del trabajo, que nos reencontrará ya mismo, el lunes? De momento, comamos. Si es eso lo que se hace en el Celler. El resultado, en una próxima entrada. Que aproveche. Tomaré una copa a la salud del juez Garzón, y en homenaje.

Besalú es un puente y un hortelano

Ulyfox | 15 de mayo de 2010 a las 18:49

El puente medieva que da entrada a Besalú, Girona

El puente medieva que da entrada a Besalú, Girona

Es un puente medieval y un río con nombre evidente: el Fluviá. Besalú fue para mí durante muchos años, y hasta ayer, unas fotos con un puente altivo y chulo en el libro ‘Los pueblos más bonitos de España’. Ha sido el primer sitio que hemos visitado en nuestro viaje fin de semana a Girona, para que Penélope disfrute como merece su medio siglo. Hemos llegado. La foto del libro se nos presentó de pronto en 3D, y sólo la ausencia de sol restó brillantez a la imagen. Se ve que este puente, destruido durante la Guerra Civil que tanto se ensañó con esta zona, ha sido mimado después, puesto que una placa del tiempo franquista y otra de la Genaralitat de Pujol atestiguan que mereció las restauraciones de los dos regímenes. Bajo él, el Fluviá discurría ayer tranquilo pero mostrando bajo sus suaves aguas un carácter de cuidado. Una vez pasado, el casco antiguo amurallado atestigua el transcurrir de los siglos, el esplendor de los nobles y la triste historia de los judíos gerundenses, en un entorno lleno de verde. Hemos visto pueblos más bonitos, pero la imagen panorámica, desde el otro lado del puente, es única. 

En primer término, el huerto y el hombre casi mimetizado. Al fondo, el puente

En primer término, el huerto y el hombre casi mimetizado. Al fondo, el puente

En el cuidado y precioso paseo por el perímetro exterior de la muralla, pudimos observar a alguien seguramente feliz y evidentemente trabajador. Un hombre bastante mayor con una azada cuidaba su pequeño huerto entre el río y el muro. Apenas una cuña de 100 metros cuadrados producía verduras. Una imagen que seguramente era muy parecida a cualquier que se pudiera producir en el tiempo en que el puente fue construido por primera vez. Un hombre y su huerto.

Medio siglo de viaje

Ulyfox | 12 de mayo de 2010 a las 0:36

Penélope, gran reserva, roble francés, en su playa de Kolimbithres (homenaje)

Penélope, gran reserva, roble francés, en su playa de Kolimbithres (homenaje)

Penélope ha cumplido años hoy de un viaje largo, de años, años. No importa, no pasan por ella. Chocan contra ella. Ya sé que no se estila, diría Chavela o Chabuca, alguna de esas grandes damas de canciones que ya tampoco se llevan. No se estila rendir homenajes a la gente, y menos si es gente que lleva contigo toda la vida. No estoy utilizando una imagen, es verdad: hablo de toda mi vida, todas mis alegrías, mis frustraciones, mis grandes proyectos, mis grandes fracasos, mi rabia también, mis desencuentros, mis trenes equivocados; cuando chocaban con los suyos; cuando llevaban el mismo camino; cuando se seguían uno a otro; cuando nos cambiábamos de vagón; cuando lo compartimos; cuando elegimos los que se alejaban, misma dirección sentidos opuestos; cuando se hizo de noche y nos pilló en pasillos distintos; cuando nos buscamos en mitad de la vía; el coche cama.

Qué viaje. Tan largo como una vida y tan corto como una mirada. Muchas veces dije que, desde el principio de los siglos, una energía vino rodando para dar sentido a nuestro encuentro, como si nos hubiera empujado, por fuerza, a coincidir. Una canción compartida, otra enseñada, otra disputada. Viento y junco tal vez: uno tiene que doblarse para que el otro se vea, repartiendo según la estación los papeles en esta pelea. Ahora soplas tú, ahora yo y a quién le toca doblarse la próxima vez. Baile vertical de una vida, danza de poderes como aquella vez que me miraste con pena, como la otra que te di en toda la mirada con un reproche; como aquel día de deseos, aquella noche lánguida o esa tarde atardeciendo. Algunas veces juntando las manos para la muralla, otras veces los brazos para la acogida.

Viaje que dura ya… ¡pasó volando! Otros cincuenta que te vengan encima, yo cogeré los veinticinco correspondientes para aliviar el peso. Viajeros, nos han tocado asientos paralelos, yo ventanilla tú pasillo. Y siempre, un hombro para apoyar la cabeza en ese recorrido nocturno o día madrugador. Estréchate, distancia. Qué duro sería cada uno en una fila.

Ya estamos llegando. A dónde después.

(Perdonad el desahogo del viejo, endeudado Ulyfox)

Robinson recala en Turquía

Ulyfox | 11 de mayo de 2010 a las 0:12

En el agua, ante la Cueva de Robinson

En el agua, ante la Cueva de Robinson

Tengo que reconocer que el tipo nos engañó con arte. El arte que le daba una estratagema practicada seguramente durante años. Penélope conducía sin temor por las carreteras bastante tranquilas del sur de Turquía, la llamada Costa Licia por los restos de esa civilización misteriosa, y camino de la isla de Kekova. En un lado de la calzada, un joven parecía haberse quedado tirado con su coche y pedía ayuda. Naturalmente (¿qué te puede pasar allí?) paramos y lo recogimos. Nunca temimos nada. Él iba al mismo sitio y cuando llegamos se ofreció para buscarnos el mejor lugar donde dejar aparcado el coche. ‘Teshekir ederim’ (muchas gracias) le dijimos, pero no se fue. En realidad, nos presentó a su supuesto tío, que casualmente nos podía llevar por una módica cantidad a la isla cercana, en cuyas orillas se ven los restos de una ciudad medio sumergida y en cuyas numerosas calas se puede uno bañar en las aguas más azules. Ya habían hecho el día. Bueno, nada malo nos pasó.

El 'kapetano'nos conduce en su barco por la Costa Licia

El 'kapetano'nos conduce en su barco por la Costa Licia

¿Cuánto hace, ocho años? Quizá más. El ‘kapetano’ nos llevó de excursión y seguramente nos timó en el precio, pero tuvimos el barco para nosotros solos, navegamos entre tumbas licias a media agua, divisamos la ciudad sumergida, de lejos el castillo de Kale, y nos bañamos en las calas. El hombre no hacía más que insistirle a Penélope para que se quitara la camiseta, ‘no problem, no problem’. Claro. No accedió a sus deseos.

Penélope, entre el Robinson turco y el 'kapetano' de nuestro barco.

Penélope, entre el Robinson turco y el 'kapetano' de nuestro barco.

Luego nos acercó a una pequeña ensenada donde otro viejo turco tenía un chiringuito medio salvaje de cañas y palmas. ‘La cueva de Robinson’ se llamaba, y en sus aguas tranquilas nos dimos un chapuzón, y en sus sillas entre las rocas, a la sombra de las palmas, nos tomamos unas cervezas y nos hicimos unas fotos. A la vuelta, tras comer en Kekova, compramos unos pañuelos rematados con caracolillos, por unos precios de risa. La jornada se completó con una visita a Demre (Mira), localidad de donde fue obispo San Nicolás, con unas alucinantes tumbas rupestres  junto a un teatro romano estupendamente conservado. No faltó ni el canto del muecín desde el graderío de piedra tallada. ‘Teshekir ederim’ a todos los bribones turcos que nos hicieron pasar ese gran día. Nada malo, todo bueno.

Penélope en la Cueva de Robinson

Penélope en la Cueva de Robinson

Las fotos están digitalizadas tan chapuceramente que no me atrevo a decir cómo. Si me lo perdonáis, os servirán como pequeña muestra.

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El amo del mundo en Santorini

Ulyfox | 10 de mayo de 2010 a las 0:17

La piscina y la terraza al atardecer de los apartamentos Vallas, en Santorini

La piscina y la terraza al atardecer de los apartamentos Vallas, en Santorini

 

Comprenderán ustedes que me sienta el dueño, al menos, de mi vida en un sitio así. La piscina es más bien un jacuzzi grande, pero desde ella la vista es infinita. Apartamentos Vallas es uno de los alojamientos más modestos de la increíble, espectacular, imprescindible Santorini, la isla del volcán cuya explosión indescriptible acabó con la civilización minoica en Creta, cientos de kilómetros al sur. Los Vallas están al borde de la caldera en Firostefani, como un suburbio de la capital Fira, cien metros arriba en el acantilado marino bajo el cual atracan miles de cruceros todos los años. Limpios, cuidados con mimo por la familia Vallas y sus camareras búlgaras, todo dinero es poco para pagar sus amaneceres, sus mediodías, sus atardeceres y sus noches sobre el Mar Egeo. ¿Cómo estas imágenes, y los recuerdos asociados a ellas, no van a alimentar el deseo perpetuo de la huida, del salto repentino de la cotidianeidad hasta esos sitios tan elevados? Santorini va a salir muchas veces en este blog. Creo que debería ser como La Meca para los musulmanes, y un mandamiento visitarla, para poder morir en paz con uno mismo.

Otro hotel, en las cercanías de Oia, Santorini

Otro hotel, en las cercanías de Oia, Santorini

No son los únicos. Hay centenares de hoteles en esta parte mágica de la isla, hecha para los ojos. Pero para nosotros, los Apartamentos Vallas son especiales. Adonis, su hermano y su madre atienden con esmero y precios muy ajustados, te incluyen los suculentos desayunos en inmejorable marco mientras pasan los turistas subiendo y bajando, y si hace falta te invitan al nescafé frappé, la bebida nacional griega, para que disfrutes de las puestas de sol, las mejores del mundo, que también se pueden seguir a la vez que apuras una copa con el excelente vino de la isla. Ellos mismos también tienen viñas. Una de estas veces, nos regalaron una botella, sin etiquetar, de un vino clarete, afrutado y joven, que degustamos con unos amigos al volver de las vacaciones y fue como si no hubiéramos vuelto todavía. Efjaristó polí, le dijimos (muchas gracias). Esta es su página web, tan familiar para nosotros  http://www.vallas.gr/en/index.html

Esto es por si estáis preparando las vacaciones. Eso sí, procurad evitar julio y agosto porque está atestado. Final de junio o principios de septiembre es lo ideal. En esas fechas la isla no es tan cara. Aun así, es de las más caras en Grecia, junto con Mikonos. Pero el Vallas es una excepción. Seguiremos hablando de Santorini, que los griegos llaman Thira.

300

Ulyfox | 7 de mayo de 2010 a las 9:08

La Victoria Alada de Samotracia, simbólica escultura griega, en el Louvre

La Victoria Alada de Samotracia, simbólica escultura griega, en el Louvre

Amamos tanto Grecia que las malas noticias de allí nos afectan tanto como cuando, estando fuera de España, se oye algo malo que ha pasado en nuestro país. ¿Qué pasa en Grecia? se pregunta la gente como cuando décadas atrás se preguntaba qué pasa en Cádiz. Tres muertos, decenas de heridos, graves disturbios. Pasa que cuando los griegos se ponen, se ponen. Uno de los países menos ricos de la Europa rica lo está pasando mal. Nada nuevo para un pueblo heredero de los 300 de Leónidas, que prácticamente no levanta cabeza desde la caída de Constantinopla, y con una gente acostumbrada a eso, tanto que, si la emigración española fue grande, la de Grecia fue un éxodo masivo. Y ahora a los trabajadores griegos, que no son ricos, ni los principales culpables de la crisis, se les quiere recortar de su dinero lo que otros se han llevado para su bolsillo. Nada se les quitará a los verdaderos y grandes responsables. De nuevo se les pide a los mismos que paguen y hagan sacrificios.

Obviamente, se han pasado de violentos, y tres muertos no tienen justificación ni comprensión. Que paguen su culpa los homicidas. La gente se asusta y dice: no pienso ir por Grecia. No cargarán contra el turista, no temáis. Son hospitalarios como pocos. Las anteriores grandes algaradas se produjeron hace un año y medio, cuando un estudiante murió en una manifestación. También ardió todo. Una semana después estuvimos en Creta y era desolador ver los bancos quemados y las oficinas protegidas con puertas metálicas, en su capital, Heraklion. Descartada la barbarie, para mí es digna de admirar la capacidad de indignación que mantienen para defender lo suyo, tan perdida por aquí, donde somos capaces de creernos que de verdad en esta crisis provocada por la avaricia sin límites y la corrupción absoluta, los que tienen que pagar son los trabajadores recortándose su sueldo y perdiendo derechos.

Conocemos bien Grecia, también algo de la vida. Y puedo decir: tienen razones para estar cabreados. Ellos inventaron la democracia. Saben de lo que hablan, y de lo que gritan. Lo mejor para conocerlos es viajar allí. Y charlar de política en sus acogedoras, enormes terrazas.

Jóvenes en las inmensas terrazas del centro de Atenas. Cafés, refrescos y baggamon.

Jóvenes en las inmensas terrazas del centro de Atenas. Cafés, refrescos y baggamon.

Viaje gastronómico a Girona

Ulyfox | 6 de mayo de 2010 a las 0:23

Vista de Girona

Vista de Girona

Nos vamos a Girona. Ahora me toca a mí pedir consejos, sugerencias, pistas. Tengo una inmejorable: comeremos en el Celler de Can Roca, considerado el cuarto mejor restaurante del mundo, el primero de España para la revista Gourmetour http://www.cellercanroca.com/PORTADA/intro.htm Tenemos reservado desde enero, y con suerte. Así son estos templos de la gastronomía moderna.

El viaje es casi exclusivamente para eso. Tal vez alguno de ustedes haya hecho alguno con el solo objetivo gastronómico. Nosotros hemos visitado así Castilla (por su cordero) o Portugal (por su bacalao) Esta ocasión es especial, y propicia: Penélope cumple una de esas edades que no se cumplen todos los días. Y ahora tengo que decirlo: nos lo merecemos, claro, ella sobre todo. Pe se pasa la vida pensando en los demás. Es justo que se reserve un fin de semana, y además como yo no le molesto mucho, voy con ella. Después de todo, soy yo quien la invita. El precio, qué más da. Ya lo decía Facundo Cabral: solamente lo barato se compra con dinero. 

El viaje, la semana que viene, incluye una noche antes en Cadaqués, la cena y la noche siguiente en Girona y la vuelta. Como siempre últimamente, ha sido ella la encargada de organizarlo casi todo. ¡Qué capacidad la de esta Penélope que no espera! Creo que nos dará tiempo de ver un poco de la Costa Brava y por supuesto la parte antigua de Girona, aparte de saborear la excelente cocina de los hermanos Roca. Así que se trata de que me hagan ustedes el favor de contarme cosas de esa zona, que no conocemos. Nunca es tarde.

P.S. Claro, la foto no es mía, sino mangada de internet, pero prometo inundar el blog de nuestras propias imágenes, durante y tras el viaje. Y de palabras.

Arsenio, por compasión

Ulyfox | 4 de mayo de 2010 a las 9:05

No sé de dónde viene ese nombre, Arsenio Manila, pero me agrada porque suena exótico a la vez que a personaje cómico (de cómic, tebeo). Tampoco pretendo con esta entrada competir con la estupenda gente que se dedica a los blogs gastronómicos. Mucho menos comerle (je) el terreno a los mejores de todos y más gaditanos para mí, el fabuloso blog ‘El Obélix de San Félix’ y el sabroso ‘Cosas de Comé’, inequívocas pruebas de que no se come sólo con la boca, sino con todos los sentidos y de que para disfrutar es imprescindible la buena compañía. Igual, igual que para coger las maletas y largarse.

Este es un blog de viajes, de nuestros viajes. ¿Por qué hablo de un restaurante que está en el Paseo Marítimo de Cádiz, entonces? Primero, porque me invitaron a la presentación de su nueva carta y su nuevo cocinero, y es justo mencionarlo y agradecerlo. Segundo, y principal, porque me gustó. Tercero, porque es un sitio hecho también de viajes, sus responsables han aprendido y siguen haciéndolo, viajando. El nuevo jefe de cocina, José Luis Quintero tuvo que desplazarse para formarse. Su propietario, Raúl Cueto, está en todas las ferias gastronómicas. El metre, Toni Rodríguez, ha estado en algunos de los mejores restaurantes de España, y su actual asesor gastronómico, pescado en Madrid Fusión y que les ha echado un cable en la confección de la nueva carta, es Carl Borg (pronúnciese Bori), hijo de sueco y andaluza, es decir, viajero ya desde el mismísimo vientre de su madre. El resultado: platos y tapas (flexible posibilidad) con aportaciones de aquí y de allá, de Oriente y Occidente, del mar y de la tierra, con sabores antiguos y presentaciones modernas. Lo importante: que está bueno y que nos hace falta. Esta vez es un viajar por gusto, y se agradece que esté tan a mano, aunque muchas veces parece que no estás en Cádiz, dicho sea en el mejor de los sentidos. Y la oferta es más variada, para el que guste de otras cosas: http://www.arseniomanila.es/

Disculpadme, Pepes, por meterme en vuestro terreno, pero no he podido resistirme a mojar en esta olla.

¡Qué alegría, mamma mía!

Ulyfox | 3 de mayo de 2010 a las 0:10

Hora, la vieja capital de Alónissos

Hora, la vieja capital de Alónissos

Nuestro amor por Grecia es enorme y único. Los que nos conocen lo saben. El solo sonido de su nombre, la rotundidad de una palabra en lengua griega, cualquier foto publicitaria en azul y blanco nos emociona. Para Penélope es aún más intenso, y es frecuente que ante reportajes, películas o canciones con acento griego aparezca un brillo en sus ojos o la piel se le erice. Así son las pasiones. Nadie más que nosotros sabe las sensaciones que guardamos de nuestras numerosas visitas a la Hélade. De la misma forma, hemos comprado libros, hojeado revistas o acudido a ver cine por el simple motivo de que su temática tenía que ver con aquel país, lejano y tan nuestro. Por eso, fuimos a ver Mamma mía! en la pantalla, porque queríamos revivir aquellos paisajes de las Espóradas. La película no vale nada, pero la música de Abba es grande, y el escenario es grandioso, abierto, preparador para el combate contra el desánimo traidor.

Por todo eso también fuimos el sábado pasado al Teatro Falla, al musical. Lo mismo: la trama es inexistente y sólo existe Abba. Pero en esta ocasión, disfruté por algo más: por la alegría del público, de todas las edades. Fue estupendo comprobar la felicidad momentánea que puede dar la música, el placer que proporcionó a niños, jóvenes y mayores, reunidos allí sin ningún molesto espíritu crítico. Habían ido para acompañar las canciones, reír con los chistes fáciles y convencerse unos a otros, actores a público y viceversa, de que la vida puede ser estupenda a ratos. Thank you for the music cantaban los de Abba. Pues eso: no hace falta traducirlo para sentir el mismo, sencillo, inocente agradecimiento.

¡Ahí viene el ferry a Skópelos, corre!

¡Ahí viene el ferry a Skópelos, corre!

P.S. En el anterior post se me pasó dar algunas indicaciones por si alguien quiere visitar los escenarios de la película Mamma Mía! Ahí van: Primero hay que volar a Atenas. Iberia tiene vuelos directos diarios desde Madrid y Barcelona, pero suele ser más conveniente la opción de Aegean Air. También está la posibilidad de Vueling desde la ciudad condal. Y luego se puede ir en otro vuelo hasta Skiathos, una de las islas-escenarios. Desde allí hasta las otras, en cortos y agradables viajes en barco. Tres o cuatro días para cada una está bien. La especialidad culinaria es la exquisita tirópita (hojaldre relleno de queso, normalmente feta).

Las islas de ‘Mamma Mía!’

Ulyfox | 1 de mayo de 2010 a las 1:30

La capilla de Agios Ioannis, en Skópelos

La capilla de Agios Ioannis, en Skópelos

“La isla de Mamma Mía!” pregonan los carteles en los escaparates de la capital, pero esa publicidad reciente no le hace falta a la verde Skópelos. Ya esta joya de las Espóradas era bella y visitada mucho antes de que Meryl Streep y su troupe llegaran hasta ella para convertirla en la ficticia Kalolairi y en escenario de una película taquillera, con una inverosímil trama al servicio de las adorables canciones de Abba. Pero todo vale para el negocio y, desde luego, la isla es bella hasta decir vale.

DSC_0839Ahora, la gente peregrina para ver y fotografiar la escarpada ermita de Agios Ioannis, donde se celebra la boda final de Meryl Streep con Pierce Brosnan. Hemos de reconocer que hemos estado tres veces en Skópelos, y sólo en la tercera y gracias a la película nos dieron ganas de conocer el lugar, con una carretera infernal para llegar y Penélope conduciendo, como siempre. Skópelos tiene además playas gloriosas como las de Stafylos, Limnonari, Panormos o Agnondas, en cuya bahía atracan los barcos provenientes del continente o de Skiathos cuando el temporal impide hacerlo en la capital. Y pueblos como Glossa, asomado al Egeo desde una altura avasalladora.

Vista desde la terraza de un café en Glossa

Vista desde la terraza de un café en Glossa

Una joven pareja, en la bahía de Agnondas

Una joven pareja, en la bahía de Agnondas

Las Espóradas están al Este de Grecia, en pleno centro del Egeo pero muy pegadas al continente, frente al mítico Monte Pilion, donde los centauros se entretenían persiguiendo ninfas y llenando de terror a los griegos antiguos.

Skópelos capital

Skópelos capital

Skiathos, Skópelos, Alónissos son nombres sonoros que llaman a islas pequeñas, verdes, frondosas, manejables, muy visitadas por atenienses e ingleses, pero aun así fuera del turismo masivo de las lejanas Mikonos y Santorini, o del modelo del norte de Creta.

La llegada a Skópelos fue placentera

La llegada a Skópelos fue placentera

Para nosotros son como un reto, porque las tres veces que las hemos visitado, pese a maravillarnos con su belleza, nos ha mostrado su doble personalidad: nos ha llovido de una manera inmisericorde; a veces, el viento ha soplado como una galerna y el estrecho entre Skiathos y Skópelos encañona el aire como el difusor de un fórmula 1. A lo mejor por eso, siempre nos han dejado ganas de volver.

Sólo Alónissos, visitada por primera vez este pasado septiembre, fue amable con nosotros y nos regaló cinco días espléndidos, propicios para disfrutar de sus bosques aún salvajes, de sus playas ya tranquilas y de su capital interior, Hora, renaciente ahora de un terrible terremoto en los años cincuenta, acogedora con sus calles empedradas, sus vistas al mar y sus restaurantes llenos a la hora de cenar. Y la increíble lanza de guijarros sobre el Egeo de la playa de Agios (significa santo en griego) Dimitrios.

La playa de Agios Dimitrios

La playa de Agios Dimitrios

 

DSC_0719En la capital costera y nueva, Patitiri, nos alojamos en uno de los más recomendables hoteles de las islas griegas, Liadromia, atendido de manera insuperable por su propietaria, una verdadera dueña de hotel, no una actriz. La foto de la izquierda es la vista desde nuestra habitación. Yesta es la página del hotel http://www.liadromia.gr/