Vuelo cancelado

Ulyfox | 17 de abril de 2010 a las 0:50

BRITAIN-ICELAND-VOLCANO-AVIATIONLas cancelaciones masivas de vuelos de estos días en Europa por la nube de ceniza de un volcán islandés me han recordado a aquellas dos voluntariosas azafatas de tierra de la mítica compañía Olympic Airways en el aeropuerto de Mikonos, a principios de octubre pasado. Las pobres no podían hacer nada más. La situación estaba desbordada. El vuelo de las siete de la mañana desde la blanca isla griega a Atenas simplemente había dejado de existir. Nos lo habían comunicado, días antes por correo electrónico, a la treintena de pasajeros que estábamos allí con cara de pasmo. Pero quién iba a mirar su correo: estábamos de vacaciones por Grecia. Para todos, era el peor final de vacaciones imaginado. Todos teníamos un vuelo que conectaba luego Atenas con España, o con Francia, o con Holanda, o con Estados Unidos. Todos perderíamos irremediablemente ese enlace. Pero no podréis creer cómo se portó el grupo. Nadie se puso excesivamente nervioso, si exceptuamos a un norteamericano que incluso amenazó a la azafata con hacerle perder su puesto de trabajo. Lo que no sabía ese turista maleducado era que la muchacha no tenía seguro su empleo, en medio del difícil proceso de privatización de la compañía que ha sido emblema griego durante décadas, desde que la fundara el no menos mítico Aristóteles Onassis.

Nosotros nos volvimos al hotel a dormir hasta media mañana, cuando nos aseguraron que volaríamos a la capital griega y que aún podríamos enlazar con España ese mismo día. No fue así. Hasta pasadas las cinco de la tarde no salió ese avión, y mientras, dio tiempo a que la gente bromeara, a que entabláramos conocimiento con una pareja gallega y a que conociéramos a otra de veteranísimos y bromistas viajeros que hablaban todos los idiomas conocidos. No nos dieron mucha información, no nos dieron muy bien de comer, pero luego nos llevaron a un espléndido hotel en las cercanías de Atenas, donde pasamos la corta noche, y nos proporcionaron otra cosa más que contar cuando volvíeramos a nuestro país. Así se toman las cosas los viajeros ¿no creéis?

¡Ah! de aquí veníamos (como para no tener buen espíritu): Ya hablaremos de Mikonos.

Penélope, en la Pequeña Venecia, en Mikonos capital, también llamada Hora

Penélope, en la Pequeña Venecia, en Mikonos capital, también llamada Hora

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P y MJ emprenden un viaje con niños

Ulyfox | 15 de abril de 2010 a las 0:25

Una niña en la playa de Paranga, Mikonos

Una niña en la playa de Paranga, Mikonos

P acaba de tener una niña y MJ está a punto de tener gemelos. Ése sí que es un viaje. Todo bien para la primera, esperemos que igual de bien al menos para la segunda, más nerviosa. Una engordó de manera asombrosa, la otra ha guardado su eterna delgadez de manera milagrosa. La primera es también primeriza, pero parecía haber nacido para esto durante todo su embarazo, lento, digerido, naturalmente cansino, sonreído. En la segunda, ni en la risa han dejado de reír los nervios.

En la misma playa, grupo de niños al atardecer

En la misma playa, grupo de niños al atardecer

Ahora vendrán las frases manidas, aunque dichas con su mijita de razón: olvídate de los viajes, les dirán a los heroicos padres. Siempre, Penélope y yo hemos sostenido la tesis contraria, y siempre nos han replicado que es porque no tenemos hijos. P engendró muy probablemente a su niña en un viaje a Grecia. Y en la Hélade, hemos visto disfrutar a niños como en ningún sitio: en sus viajes en barco, en la playa, comiendo souvlakis, en la playa calmada y sin olas, jugando con los pequeños griegos en la plaza, en la playa dorada al atardecer. Sin peligro, el mar no sube, los padres están a un metro, con la hamaca rozando el agua.

El grupo se dispersa

El grupo se dispersa

Nosotros mismos hicimos uno de nuestros mejores viajes hace casi dos años a Grecia, con unos amigos y su hija de cuatro años, M, dormilona y la que menos come del mundo. Fue delicioso, gozoso, enseñar las islas a alguien tan pequeño y tan insistente en sus juegos, exigente como la vida, que te hacía estar alerta y se te subía a los brazos de un brinco, su cuerpecito tan ligero. Un aliciente más para el viaje, nuevo, un destello naciente en el azul del Egeo. Así. ¡Y buen viaje a las dos madres, acompañadas de los padres!

M y un amigo de su viaje, en la inmensidad azul de la playa de Elafonisi, Creta

M y un amigo de su viaje, en la inmensidad azul de la playa de Elafonisi, Creta

Meliá me copia: ha montado algo en Creta

Ulyfox | 13 de abril de 2010 a las 0:15

Es lo malo que tenemos los pioneros. Que la historia nunca reconoce nuestros méritos. Pero para evitar que me ocurra a mí, voy a dejar constancia de un hecho sorprendente: Meliá, la gran cadena hotelera española se dispone a abrir, ya mismo, el 22 de abril, un hotel espectacular en Creta ¡Ja! ¿Dónde? ¡A una hora escasa en coche de mi higuera! En este enlace lo podéis ver:

http://es.solmelia.com/hoteles/grecia/creta/gran-melia-resort-&-luxury-villas-daios-cove/home.htm?idPrm=MAO060410&idONg=NES&utm_source=MAO060410&utm_medium=email&utm_content=NES&utm_campaign=BOLETOFER

Evidentemente, hay una pequeña diferencia de inversión, unos cientos de millones, la misma distancia que media entre Meliá y yo. Pero es la única. Si abrís el mapa de ubicación del hotel, y dirigís la vista al Este de la isla y un poco al Sur (es decir, al sureste, je) encontraréis un rótulo que dice ‘Makrys Gialós': ¡ecco lí quá! por ahí anda mi higuera con sus cien metros de solar alrededor. Es una higuera modesta, pero no me podéis negar que está bien situada.

Y bien ¿qué os parece? El hotel, ya lo véis, es espectacular. La zona en la que se enclava, frente al golfo de Mirabello, os puedo asegurar que es preciosa, con unas calas azules impactantes. Los precios de oferta de apertura superan ventajosamente a lo que podéis encontrar, mismamente, en el Novo Sancti Petri. En la misma página están. En temporada alta, ya no sé qué deciros. Pero está a unos pasos, como quien dice, de la cueva donde nació Zeus, de la calmada bahía de Elounda, del agradable pueblo turístico de Agios Nikolaos, algo más alejado de la visitadísima playa de palmeras de Vaí, al Este, y del palacio de Cnosos, al oeste y con todos los ecos de las pisadas del Minotauro. Es una zona bastante menos turística que otras, y con un montón de sitios por descubrir: pueblecitos encaramados sobre el mar, monasterios bizantinos, calas recónditas… En Mochlos, no muy lejos, se refugió Manolo García para grabar su último disco. 

Golfo de Mirabello, muy cerca del hotel de Meliá

Golfo de Mirabello, muy cerca del hotel de Meliá

Ahora sólo espero que Meliá me agradezca la publicidad con una invitación a la apertura. Ya os lo contaré. La higuera va a traer cola. Otro día os contaré la búsqueda de una propiedad en Creta, sin ser Meliá.

Definitivamente, más bonito (va por ti, Galle)

Ulyfox | 11 de abril de 2010 a las 0:31

Casas encaramadas en Riomaggiore

Casas encaramadas en Riomaggiore

Sí, Galle, ahí no cabe duda. Los (o las) Cinque Terre italianos son más bonitos que Cádiz. Cinco pueblecitos colgados, sobrevolando casi, sobre el mar en un trayecto de menos de 30 kilómetros. Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, cinco manchas de color entre empinadas laderas de viñedos y olivares que mueren en la orilla. La estampa mediterránea ideal, que no falsa. “Per me, la piú genuina é Vernazza”, decía en el tren un hombre mayor a unos excursionistas franceses. Puede ser. No estuvimos en las cinco. Nos quedó pendiente (nunca mejor dicho) Corniglia, lejana en lo alto. El tren es de hecho la forma más cómoda de conocer la región. La línea Génova-La Spezia recorre la costa cada 15 o 30 minutos, y se puede sacar la tarjeta Cinque Terre Card para usar el tren de manera ilimitada en segunda clase. Pero si se dispone de más tiempo, lo ideal es visitar las Cinco Tierras andando. Una red de senderos perfectamente organizada y controlada, con un sistema de precios asequibles, mantiene el Parque Natural en estado de revista, pese al enorme trasiego de excursionistas. Además, no se puede entrar en los pueblos con el coche. Sería una locura, por otra parte. La misma línea férrea está hecha sobre todo de túneles, tanta montaña hay.

Vernazza, 'la piú genuina'

Vernazza, 'la piú genuina'

 

Manarola, ¿firme? en la roca

Manarola, ¿firme? en la roca

 Galle se va a Italia el mes que viene. Vuela hasta Milán. Me pregunta si merece la pena acercarse. No hay pena ninguna en visitar el barranco con casas que es Riomaggiore, el espolón con castillo de Vernazza, el circo de colores sobre la calita de Manarola, la Via dell’Amore para ir andando de la manera más cómoda desde este último hasta Riomaggiore (sólo un kilómetro), la playa civilizada y de pago de Monterosso. Nosotros lo hacíamos en tren, y volvíamos al atardecer a Sestri Levante, la agradable población donde teníamos el hotel, más económica para pernoctar. Fueron cinco días que compartimos también con la excursión a la espléndida Portofino. ¿Bellos los Cinque Terre? ¡Sublimes!

La Via dell'Amore, camino en la roca entre Manarola y Riomaggiore (al fondo)

La Via dell'Amore, camino en la roca entre Manarola y Riomaggiore (al fondo)

Riomaggiore, el muelle es la calle

Riomaggiore, el muelle es la calle

Desde el mar, Vernazza

Desde el mar, Vernazza

PISTAS: Nuevamente, quizá la mejor opción para llegar a estas cinco maravillas de la costa de Liguria sea en vuelo desde Sevilla a Pisa, aunque tampoco es mala la de volar a Milán. A ambas se llega en líneas de bajo coste desde Sevilla. Pero Pisa tiene una magnífica conexión por tren, en dirección Génova, con una frecuencia insuperable y paradas en casi todos los pueblecitos. Pernoctar en Sestri Levante es recomendable por estar entre Cinque Terre y Portofino. Eso fue lo que hicimos nosotros, aunque no lo habíamos visto en ninguna guía. Y nos salió bien.

Maricar, ya conoces Bologna

Ulyfox | 9 de abril de 2010 a las 0:05

 

Detalle de una fuente en la Piazza Maggiore de Bologna

Detalle de una fuente en la Piazza Maggiore de Bologna

Me pides, inconformista y guapa Maricar, una sugerencia para una escapada cortita (también de dinero). Y se me ocurre el Algarve, asequible y donde acabamos de estar. Pero de eso ya tienes abundante información en mis recientes entradas. ¿Y Bologna, capital de la Emilia Romagna? Me acabas de decir que conoces bien Bolonia la Roja, llamada así por sus sucesivos gobiernos de izquierda pero anteriormente y de siempre por el color de sus casas de ladrillo y piedra.  Y mucha gente más sabe de la Universidad más antigua de Europa, punto de cita de miles de Erasmus ¿La de los de kilómetros de arcadas, columnas y soportales? ¿La de las Torres Gemelas y encima inclinadas, de curiosa historia? ¿La del ambiente culto, la ciudad de Umberto Eco? ¿La de los mercadillos dominicales, las rutilantes, asombrosas tiendas de alimentación, con embutidos, quesos, carnes y pastas recién hechas? ¿La de los bares de vinos y tapas a tutiplén?

Cerca del hotel, en pleno centro

Cerca del hotel, en pleno centro

Junto a Piazza Maggiore

Junto a Piazza Maggiore

Si ya la conoces, te sobra todo lo que he escrito antes. A los que no, píllense un vuelo desde Sevilla con Ryanair. Por menos de 100 euros puedes ir y volver en mayo, con horarios algo tempranos, sobre todo el de vuelta el domingo, con lo cual se pierde casi un día de estancia. Hay muchos hoteles, claro, pero nosotros estuvimos en uno estupendo http://www.albergodrapperie.com/ el Albergo Delle Drapperie, en pleno centro, estupendamente arreglado, con techos pintados diferentes en cada habitación, un desayuno bastante bueno, y un personal amable. Por poco más de 80 euros la noche la habitación doble (camera doppia) está muy bien para ser Italia. En la ciudad se come estupendamente (¿dónde se inventó la salsa boloñesa?), y por todos los precios, por el ambiente estudiantil. La Piazza Maggiore es lo más, y las zonas cercanas.

Ambiente de mañana de domingo en un mercadillo de Bolonia

Ambiente de mañana de domingo en un mercadillo de Bolonia

Las torres gemelas de Bologna

Las torres gemelas de Bologna

P.S.: También puedes irte a las ferias de por aquí, pero comprenderás que no es lo mismo. O igualmente, los amigos de este blog podrían hacerte otras sugerencias no muy caras. Para eso está este espacio. Ánimo.

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Las pistas de Vasca (un juego)

Ulyfox | 8 de abril de 2010 a las 12:14

Ambiente ante el Víctor Montes de Bilbao

Ambiente ante el Víctor Montes de Bilbao

 

Hace unas cuantas entradas (este es el lenguaje blog), Vasca daba una serie de pistas a Galle para su excursión por el País Vasco. Entonces no pudieron entrar, por motivos técnicos ajenos a nuestra voluntad por supuesto, las fotos y los mapas que acompañaban al estupendo texto. Intentamos subsanar ahora este fallo, poniendo los mapas y las fotos de los sitios recomendados. Vaya desde aquí las gracias a Vasca de nuevo, por su estupenda colaboración. Y por Galle (si no ha realizado ya la excursión), a la que espero que sirva igual que a todos los que tienen a bien seguir estas invitaciones al viaje. El juego consiste en buscar la anterior entrada (‘De una Vasca para una Galle’) y casar el texto con las fotos. A divertirse.

La suculenta barra del Víctor Montes de Bilbao

La suculenta barra del Víctor Montes de Bilbao

 

Para no perderse nada, según Vasca

Para no perderse nada, según Vasca

 

Esa ruta propuesta por Vasca por su país

Esa ruta propuesta por Vasca por su país

Así luce Bermeo

Así luce Bermeo

El puerto de Lekeitio, norte puro

El puerto de Lekeitio, norte puro

Mundaka, la ola más famosa

Mundaka, la ola más famosa

Aceras de Portugal

Ulyfox | 6 de abril de 2010 a las 23:52

Acera en el casco antiguo de Faro

Acera en el casco antiguo de Faro

Para muchos son una tortura. Sí, puede ser. Muchas veces no es cómodo andar por Portugal, que te obliga a caminar con un ojo en las alturas y otro en el suelo. Sus aceras, hechas a mano, adoquín a adoquín, ya sean de un mismo color arena  o combinados con otros negros o rojos, son uno de los signos distintivos del país, y de su elegancia decimonónica. Imposibles para los zapatos de suela fina, increíbles en las zonas de producción de mármol como Estremoz, traicioneras cuando las piezas se sueltan por el deterioro. Pero definitorias, como las góndolas en Venecia, los taxis negros en Londres o la cal de las casas en los pueblos blancos. Portuguesas, adorables en su singularidad, espero que no se pierdan.

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El puerto más fino

Ulyfox | 5 de abril de 2010 a las 23:56

Vista del pueblo ligur de Portofino

Vista del pueblo ligur de Portofino

Sí, es verdad, tanta belleza parece decorado. Tanta finura, de oropel. Pero es que esto es Italia, Portofino, sitio de encuentro de artistas de Hollywood y de músicos de todo el mundo, tema de amor en la canción Love in Portofino de Fred Buscaglione, en el golfo de Génova. Pero es de verdad. El color de sus estucos, la decoración de sus fachadas, la elegancia de sus terrazas. Esto sólo es posible en Liguria. Parece imposible que aquí viva gente, eso sí, si no son potentados. De todas formas, comernos un plato de linguini con almejas y un risotto, con vino blanco de la casa no nos salió tan caro. Y un café en el puerto, frente al golfo de La Spezia, siempre se lo puede permitir uno. Aunque a aquel joven rubio que quería impresionar a su acompañante pidiendo cigalas, en la mesa detrás de nosotros, se le cambió la cara cuando le trajeron il conto.

Una casa en la carretera junto a Portofino

Una casa en la carretera junto a Portofino

Así es Portofino (no os equivoquéis, su nombre de Portus Delphini): tres calles hermosamente irrepetibles de colores dorados y rojizos, todas las tiendas caras en un concentrado frente al puertecito; modelos o aspirantes saliendo y entrando de Armani y compañía; yates y nuevos ricos. Y el castillo Brown y un pequeño convento subiendo una cuesta hasta el promontorio que cierra la Bahía.

Vista desde el castillo Brown

Vista desde el castillo Brown

PISTAS:

Desde Sestri Levante, donde teníamos nuestro hotel hace tres veranos (ver anterior entrada), se llega en muy poco tiempo a Santa Margherita Ligure, y desde ahí un autobús (en el que es muy fácil entablar conversación) te lleva por la espectacular y sinuosa carretera pegada al mar hasta Portofino en un cuarto de hora. Una excursión memorable, y única. Un día perfecto.

 

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Publicidad no engañosa

Ulyfox | 4 de abril de 2010 a las 18:59

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‘Es mejor comer aquí’ es la fácil traducción. Lo digo porque siempre hay gente despistada. El cartel está en el exterior del restaurante Ú Monchiqueiro, en el pueblo algarvío de Silves, un respiro a sólo cuatro kilómetros por autovía del trasiego turístico del sur de Portugal. Un cartel que proclama una verdad como un templo, según pudimos comprobar hace sólo dos días. Comida tradicional portuguesa, el bacalao con garbanzos como sólo saben hacerlo en aquel lado de la raya; una feijoada con cerdo de sabor antiguo; unas sardinas asadas en la parrilla al aire libre. Hasta el pollo tenía buena cara, con lo difícil que es eso. Los tres platos citados venían acompañados con una ensalada y patatas cocidas. Además, una botella de Mateus Rosé, una tarta de améndoa y dos cafés con leche. Previamente, el paté de sardina y la mantequilla, casi obligados en Portugal. Hagan la cuenta y no lo acertarán: tres personas bien comidas por 33 euros. Precios de una Lusitania de otros tiempos con unos aromas casi olvidados. Ú Monchiqueiro está junto al Mercado de Silves, tan junto que los servicios son los de la propia plaza de Abastos.

Vista general de Silves, rodeado de naranjos

Vista general de Silves, rodeado de naranjos

Silves fue la capital durante la dominación árabe en el Algarve. Es un increíble remanso de tranquilidad y autenticidad en una costa destrozada, quizá por estar un poco al interior, a la orilla del río Arade, al norte de Portimao. Calles empinadas, con el característico empedrado  portugués, plazas tranquilas, casas tradicionales y un castillo rojo. En verano seguro que se llena, pero este pasado Viernes Santo fue una delicia, en todos los sentidos, los cinco.

Detalle de una puerta en Silves

Detalle de una puerta en Silves

Una roca que sueña

Ulyfox | 4 de abril de 2010 a las 0:05

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Está en la Ponta da Piedade, muy cerquita de Lagos, esa ciudad mediana y atractiva que es la capital del Algarve occidental. La roca sueña con barcos, y está rodeada de otras enormes piedras que forman torres, arcos y cuevas que el turista animado puede visitar en pequeñas embarcaciones. Yo siempre he preferido verlas desde arriba, junto a los sueños de las rocas, y así sentirme parte de ellos. He vuelto varias veces, así que no sé si soy sueño recurrente o pesadilla.

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