Mil sitios tan bonitos como Cádiz

Las torres de San Gimignano (Toscana I)

| 23 de febrero de 2010 a las 0:40

Torres en San Gimignano

Torres en San Gimignano

No somos maestros. Quiero decir de los que dan clases. Por lo tanto no podremos disfrutar de cuatro días libres seguidos este fin de semana del Día de Andalucía. Envidia. Nosotros no podemos coger todos los puentes, pero eso no quiere decir que no aprovechemos los que caen en nuestras manos. No hace mucho estuvimos listos y, juntando días libres, por fin pudimos cumplir uno de nuestros planes viejos: recorrer la Toscana en coche. Leer el resto del artículo »

En un lugar de Creta

Ulyfox | 21 de febrero de 2010 a las 14:25

El camarero era muy joven. “Esta taberna la hemos visto en la portada de una revista”, le dije en mi inglés tan malo como el suyo.  O sea, que nos entendimos rápido. “Sí, sí, en la revista ‘Travel’ “, dijo él. No sé si acertó. Era temprano para nosotros españoles, y sólo le pedimos una cerveza (“¿Heineken, Amstel, Mythos?” preguntan siempre en Grecia), que acompañamos con un plato de minúsculas aceitunas, poco más grandes que unos guisantes y sutilmente aliñadas. Las disfrutamos como si fuera caviar iraní, imaginando como debe saber el caviar. La temporada turística en el Este de Creta, mediado septiembre, estaba dando sus estertores, y además el viento golpeaba de manera inmisericorde. Pero había dos parejas de guiris almorzando y mirando el azul y violeta frente a sus ojos, o al revés. Sólo estuvimos una media hora. La taberna solitaria está en la playa de Hionas, y tiene unos pocos apartamentos por si quieres reinar al atardecer. Nosotros, sin embargo, queríamos llegar a Kato Zakros, un lugar sólo creíble cuando llegas. Pero de eso os hablaré otro día.

Taberna en la playa de Hionas, Creta

Si alguno estuviera realmente interesado en visitar Hionas, lo tiene fácil. Sólo requiere tiempo y ganas. Tiene que volar de Madrid a Atenas (en Iberia, pero hay mejores precios en Aegean Airlines fuera de temporada) y luego en la misma compañía o en Olympic de Atenas a Heraklion, capital de Creta; también hay vuelos a Sitia, una ciudad más pequeña pero más cerca de este lugar. En cualquiera de las dos, ya hay que alquilar un coche y recorrer una carretera no siempre en buen estado, digamos una hora y media. ¿Demasiado? Sí, pero una vez que estás en Creta, ¿para qué te vas a perder esta maravilla?. La taberna es familiar, con esa vista la comida debe de ser fabulosa y seguramente te regalarán el postre y el raki, maravillosa costumbre de las tabernas cretenses. No es para ir un fin de semana, es cierto. Pero nadie dijo que el cielo estuviera cerca.

Aquí estoy

Ulyfox | 18 de febrero de 2010 a las 20:29

Penélope contempla el atardecer en Santorini
Mil sitios tan bonitos como Cádiz… o más. Lo primero es que estuve tentado de titular este blog ‘Mil sitios más bonitos que Cádiz’, pero luego recapacité que es mejor no molestar, si alguien se puede molestar por reconocer la incomparable belleza de Venecia. En realidad, está feo comparar. Si queréis le ponemos a esto ‘Diario de Ulyfox’, en homenaje a Ulises y alusión a mi verdadero nombre.

Lo segundo es por qué viaja uno. Por qué viajo yo. A lo mejor, sólo para tocar con la punta de mis dedos la Puerta de los Leones de Micenas, que hasta entonces y durante años fue sólo el recuerdo fijo de una mala foto en blanco y negro en el libro de Historia del Arte de sexto de bachillerato. Es una razón ¿Viajo, entonces, para tocar lo que he soñado? Claro, me he movido para comprobar si La Habana se parece a Cádiz (no tanto), y para llorar ante las colosales Pirámides; y para alegrarme porque se me saltaron las lágrimas de verdad en el primer patio del templo de Medinat Habu, o ante el Friso de los Arqueros del palacio de Darío, no allá en la inaccesible Persia, sino en la sala dedicada a ellos en el Louvre.

Viajo porque sí y por muchas razones, o tal vez sin razones y sólo porque necesito moverme, como esos zumos que hay que agitar para que lo sabroso suba del fondo y adquiera su sentido.

El viajero es valiente a su manera, porque busca el encuentro con lo desconocido fuera de su hábitat. Y un sentimental, porque tiende a encontrar un lugar preferido. Yo ya lo tengo, y está bajo el cielo de los dioses griegos. Soy un viajero acompañado. Ella me guía (no es una alusión religiosa, por favor) y se deja guiar. Es una Penélope que no se quiso quedar esperando. Prepara los viajes y me deja los mapas.Y tiene mucho que ver en estos cosas que os iré contando. Bien escoltado es más fácil sentirse valiente.

Podéis llamarme Uly, y además de compartir mis rincones, me gustaría que intercambiáramos lugares, recuerdos, vivencias, sensaciones… y por supuesto consejos sobre cómo llegar, dónde dormir, dónde comer o dónde conversar en esos mil sitios… o más. Si hay que estar en el mundo, estáis en vuestra casa.

Buen viaje.