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Antequera, centro de reuniones

Ulyfox | 28 de febrero de 2011 a las 1:43

La avenida del Infante don Fernando de Antequera.

La avenida del Infante don Fernando de Antequera.

Pasadas las diez y media de  la noche del viernes 25 de febrero, vamos de vuelta en busca del coche y para el hotel, después de haber cenado de raciones en el centro de Antequera. Habíamos llegado esa misma tarde en coche desde San Fernando,vulgo La Isla. En sentido contrario, por la avenida del Infante don Fernando, divisamos a Peluso y su Maripuchi. ¡Hombre! sus abrazos y sus besos y sus copas en un local por nombre Ghardem. Y su buen rato de charla por el encuentro fortuito, aunque no del todo inesperado con la impar pareja. Todos sabíamos que estábamos en Antequera, pero no habíamos quedado.

La plaza de San Sebastián, con la alcazaba allá arriba.

La plaza de San Sebastián, con la alcazaba allá arriba.

Al día siguiente, en el estupendo restaurante de la plaza de toros nos encontramos con más gente de Cádiz: Juan, el Foncubierta y otro amigo con sus respectivas cónyuges. Qué casualidad y esas cosas. Se come bien aquí, sí, eso me han dicho. Apenas tres horas después, una compañera de trabajo y un ex compañero, Maribel y Jorge, están en la plaza de las Descalzas. Me había parecido que eras tú, y todo eso. Nos hacen una foto que es de las pocas que tenemos juntos. Van tres encuentros casuales en dos días en un pueblo que no es el nuestro y no frecuentamos.

En el Coso Viejo.

En el Coso Viejo.

Hoy mismo, volvemos a ver a Maribel y Jorge en el aparcamiento del parque de El Torcal. Es este un encuentro feliz, sobre todo para ella, a la que prestamos un chaquetón que le viene estupendamente para el frío y la humedad de tan natural parque. Jorge, sin embargo, tendrá que afrontar la niebla con su camiseta gordita y con su hombría.

A punto de entrar por el Postigo de la Estrella.

A punto de entrar por el Postigo de la Estrella.

De vuelta del Torcal a Antequera nos llaman nuestros íntimos Batuka Salada, vecino de El Palmar de Vejer, que están en Málaga con Noé y Pili, sus hermanos y disfrutadores recientes de Croacia. “¿Que estáis en Antequera? Pues nos vamos para allá y comemos juntos”. Por supuesto, y paseamos, y tomamos café, y arreglamos el mundo con nuestra habitual charla apasionada.

El Arco de los Gigantes, y detrás la Colegiata de Santa María.

El Arco de los Gigantes, y detrás la Colegiata de Santa María.

¿Que qué nos ha parecido Antequera? Un pueblo andaluz bonito y grande, y un estupendo sitio para encontrarse con gente sin haber quedado.

La Batukada al completo, en las milagrosas calles de Antequera. Y sin haber quedado.

La Batukada al completo, en las milagrosas calles de Antequera. Y sin haber quedado.

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Memoria permanente de nosotros

Ulyfox | 27 de febrero de 2011 a las 22:41

Interior del dolmen de Menga.

Interior del dolmen de Menga.

Pues al final, la inmensa silueta de la Peña de los Enamorados de Antequera no era la de un hombre sino la de una mujer. Aunque hay quien la llama también la Cara del Indio o algo así. Bueno, da igual, sigue siendo impresionante en su perfecta semejanza con un perfil humano. Es una mujer, un símbolo sagrado desde la época más antigua: siempre la Diosa Madre, la Diosa Tierra, el eterno femenino. El caso es que lo que nos ha traído a Antequera, como motivo principal, es visitar sus dólmenes, impulsados por los estudios de Penélope, que ha abrazado la fe humanista y se ha matriculado en Historia del Arte en la UNED. Bendita ocurrencia, puesto que era mi asignatura favorita en aquel lejano bachillerato de Letras.

La gran cámara de la cueva de Menga

La gran cámara de la cueva de Menga

 Ya anduvimos recogiendo emociones ancestrales hace unas semanas por Cantabria, en aquella ocasión navegando los siglos del Paleolítico en sus cuevas. Ahora estamos en las sorprendentes estructuras megalíticas de la Edad del Cobre. Los dólmenes de Viera, Menga y El Romeral están pegados a Antequera. Demasiado pegados por desgracia, puesto que se les ha echado encima la avalancha de casas y polígonos industriales, un entorno nada apropiado para este testimonio histórico de nuestros orígenes como seres humanos sociales y constructores. Monumentos hechos hace casi 5.000 años, tras una nave industrial: alguien no ha tenido una feliz idea.

Penélope ante el dolmen de Viera

Penélope ante el dolmen de Viera

Pero aun así, el recorrido por los tres dólmenes es muy interesante. Resultaría más emocionante sin las multitudes del Puente de Andalucía, pero qué le vamos a hacer. Es de suspirar para adentro el contemplar las enormes piedras milenarias trasladadas y levantadas con tanto trabajo como podamos imaginar con nuestra mente de hombres modernos y megatecnológicos. Expoliados, ocultados, habitados, han sobrevivido y cumplido con creces su carácter de monumento, es decir, obra hecha para que dé memoria permanente de algo.

El corredor del dolmen del Romeral. Al fondo, una de las dos cámaras circulares

El corredor del dolmen del Romeral. Al fondo, una de las dos cámaras circulares

Los tres son diferentes, los tres te cuentan historias distintas, los tres alineados conscientemente en dirección a la gran Peña de la Mujer Protectora que reina sobre la fértil vega. El del Romeral tiene un corredor hecho con muros de piedras pequeñas y acabado en dos cámaras con unas impresionantes falsas cúpulas. Es el más moderno, sólo tiene 4.500 años. El de Viera es más simple, con el corredor más estrecho fabricado con grandes piedras, y el de Menga tiene unas dimensiones impresionantes con sus cobijas de decenas de toneladas sobre enormes paredes de piezas gigantes y pétreas y sus tres pilares que no sostienen nada. Un profundo pozo descubierto recientemente le da más misterio al conjunto.

Penélope y la guía María José en la primera cámara circular de El Romeral.

Penélope y la guía María José en la primera cámara circular de El Romeral.

Hacía años que quería visitarlos. Ahora, el deseo está cumplido y cada vez me reconcilio más con nuestro duro pasado de seres humanos buscando sobrevivir en la naturaleza inhóspita, aunque parece ser que en la Vega de Antequera, aquellos hombres encontraron un marco acogedor en el que pudieron desarrollar con un cierto bienestar climático y de alimentación una gran cultura,cuando ya eran como nosotros aunque aún vivían en la noche de los tiempos, en la misteriosa Prehistoria.

La impresionante entrada del dolmen de Menga

La impresionante entrada del dolmen de Menga

La visita, guiada y gratuita, es de lo más recomendable. Más aún si os toca de guía María José, una licenciada en Historia del Arte con una gran capacidad didáctica y sintética. Para ir con niños inquietos con bastante edad como para interesarse y que no hayan alcanzado la adolescencia pasota. El conjunto tiene además un centro de visitantes en el que un sencillo audiovisual enseña cómo aquellos inteligentes, solidarios y voluntariosos antepasados construyeron estos admirables monumentos.

Si queréis más información pinchad en este enlace: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/sanfaustino/megalitos/megalitismoandaluz/antequera.htm

El gigante dormido, o muerto

Ulyfox | 26 de febrero de 2011 a las 12:00

El gigante dormido de Antequera

El gigante dormido de Antequera

Despierto y veo ante la ventana de nuestra habitación la silueta de un gigante dormido. Es la famosa Peña de los Enamorados de Antequera. Estamos en el Hotel Los Dólmenes y la terraza da a esta montaña misteriosa que me ha impresionado cada vez que he pasado por aquí. La cabeza recostada de un hombre, perfectamente delineada, es tan clara que me pregunto como no se para todo el mundo con la boca abierta para mirar a este Gulliver a punto de ser amarrado por nosotros, diminutos habitantes de esta tierra. Ahí está, quizá muerto y recuerdo de unos habitantes anteriores del planeta. De momento, dio pie a una leyenda sobre una princesa mora que se enamoró de un joven cristiano. El amor imposible y perseguido les hizo huir a esta peña y, antes que renunciar a él, prefirieron arrojarse desde lo más alto. Ayyyy, trágico y hermoso reclamo turístico.

Casi inopinadamente, estamos ahora en Antequera, dispuestos a pasar un fin de semana andaluz, precisamente recordando y admirando a nuestros lejanos antepasados. Al final, el plan del puente para Madrid se convirtió en un puente en Antequera. Espero ir contando.

Saludos

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