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Tren y trueque

Ulyfox | 15 de agosto de 2012 a las 1:40

Cuando me llegó la edad, fui a estudiar a Madrid. No crean que era fácil para un chaval tímido y pobre de provincias, a mediados de los años setenta (pista para los más jóvenes: Franco aún vivía), saltar a vivir en la capital. No fue fácil no, pero fue muy bueno. Algún día se contará esa historia de mi primer viaje, repetido varias veces al año en los dos sentidos y durante cinco años, en el rápido o el expréss, el mismo tren con diferente nombre según viajara de día o de noche en 12 interminables horas cuando era puntual. Hoy no toca. Esta introducción es solo para hablar del tren.

Muchas veces, en esos años, soñé que perdía el tren, que salía con el tiempo justo de esa casa al lado de la estación de Atocha y que siempre, siempre, observaba desde un andén humeante (no era efecto especial, era la época) como partía sin mí el convoy. Pero nunca perdí el tren en la vida real. Miento, sólo una vez, y fue precisamente en la antigua Atocha, rojiza y llena de acento andaluz y marroquí. Pero ya no tenía que ver con mi etapa estudiantil.

Aquellos fueron tiempos duros, aunque lo parecen vistos desde hoy. Entonces, no me lo parecían, yo estaba encantado, así que seguramente hoy es cuando estoy equivocado. No sé si os gusta el tren. A mí sí. Pero no tiene mérito, no conozco un medio de transporte que no me guste. Si acaso, el que tiene menos encanto es el avión. El que más: un antiguo ferry por el Egeo, digamos el ‘Preveli’ y su itinerario fascinante desde Rodas en el Dodecaneso al Pireo, pasando por Creta y las Cícladas.

Volvamos al tren, no sea que lo perdamos. Yo solo les quería decir que hay veces que perdemos el tren y otras muchas en que el tren nos pierde a nosotros. Es decir, nos encontramos con un billete comprado y no podemos hacer el viaje, y entonces perdemos el tren y el dinero. No se preocupen, internet tiene soluciones para todo, también para mitigar esa pérdida. Por ejemplo, hay una página en la que se puede revender ese billete y evitar el quebranto, mediante el viejo y nunca desaparecido método del trueque. La cosa se llama Truecalia y esta es su dirección, que me acaba de llegar: http://www.truecalia.com/

Ha sido un placer ayudarles. Hoy este blog tenía vocación de servicio público. Y un sentimiento de colega solidario con los usuarios del tren. Por los buenos tiempos.

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